Capitulo 4: Confesiones y una noticia inesperada.
Aoshi miro sorprendido a la chica que lloraba desconsolada y se aferraba a el con fuerza, no sabia que hacer en esos momentos, nunca había sido bueno intentando entender a las personas, menos a las mujeres.
-Misao… - susurro intentando que ella se calmara un poco-. Ya, tranquila.
Le acarició el cabello sedoso y sintió como se le iba humedecido la camisa, oyó los pasos a su espalda que le indicaron que su padre estaba allí.
-¿Que te dije?- le pregunto molesto Saito a su hijo, la mirada de rencor de Aoshi hubiera intimidado a cualquiera menos al hombre que tenia al frente.
-Ahora no- dijo en tono cortante-. Hablaremos después.
Estaba seguro de que el después desencarnaría una discusión horrible, Saito no le perdonaría tan fácil que hubiera desobedecido sus ordenes, pero no podía pedirle a Misao que se fuera de su casa por que a su padre no le agradaban sus amigos. No en las condiciones en las que elle se encontraba en esos momentos.
-Vamos- le dijo mientras la guiaba con cuidado hasta su cuarto. Sabía que estar a solas con ella no seria lo más adecuado pero tampoco le apetecía sacarla fuera en ese estado y no permitiría que Saito la importunara.
-Yo… siento mucho haber venido de esta manera- le dijo la chica por fin calmándose un poco, lo suficiente para poder mirarlo a los ojos y tomar un poco de aire.
Tenía los ojos enrojecidos, pero el color verde de estos destacaba enmarcado por sus pestañas oscuras las cuales estaban salpicadas por resplandecientes lágrimas. A pesar de la situación Aoshi no pudo pasar por alto de que estaba muy bonita así.
-¿Que ha ocurrido?
-Soujiro… - dijo Misao y soltó otro sollozo pero no rompió a llorar-. Creo que no volverá conmigo.
Cierta molestia se apoderó de el. No podía creer como aquel idiota se había atrevido a dañar de aquella manera a la chica, no entendía como Misao podía estar sufriendo así por el. Sin embargo era lo lógico.
- El estaba muy molesto cuando le conté… cuando le dije que no había sido del todo sincera con el. Sabia que se molestaría conmigo, pero no podía mirarlo a la cara sintiéndome así de mal, no pensé que me dejaría.
-Tranquila, seguramente mañana se pensara mejor las cosas y tratara de solucionarlas- le dijo Aoshi mientras le tomaba la mano para brindarle apoyo. Misao lo observo con los ojos muy abiertos.
-Hasta tu sabes que eso no es cierto- le dijo bajito- pero gracias de todos modos.
Se seco las lágrimas que aun corría por sus mejillas, pero aun así sonrió.
-¿Como has conseguido llegar hasta aquí?- le preguntó al fin Aoshi. Esa era la primera pregunta que había surgido en su cabeza, muy pocos sabían su dirección, Sanosuke y Seijuro, el resto eran solo conocidos y no tenia intención de que lo fueran a visitar.
-Lo lamento yo… bueno, necesitaba hablar con alguien y en la primera persona en la que pensé fue en ti, llame a la librería de Seijuro Hiko, creo que casi lo mate de una impresión al llamarlo a esta hora, toda alterada y pidiéndole tu dirección, aun así el me la dio y bueno, aquí estoy.
Aoshi no podía negar que cierta satisfacción se apodero de el cuando supo que Misao había pensado en el. Ella lo miraba con aprensión, como esperando a que la regañara por su atrevimiento.
-¿Estas enojado?- preguntó la joven con un nudo en la garganta.
-Claro que no, Misao- una leve sonrisa se dibujo en sus labios-.Pero me asuste mucho al verte en este estado.
-Debes pensar que soy una tonta- dijo avergonzada-. Ponerme así por un chico.
Los recuerdos de su propia desesperación, las largas noches en vela y los días interminables acudieron otra vez a su mente. Había deseado morir para no seguir sufriendo de esa manera, que Misao se sintiera mal por que Seta la había dejado era lo mas comprensible del mundo.
-Es normal que te sientas triste- Aoshi la miro un momento antes de clavar la mirada en el piso-. También lo he pasado mal, se lo que se siente.
Misao noto por primera vez un reflejo de dolor en los ojos del muchacho, la expresión impasible de Aoshi parecía reflejar el pesar de años atrás. Sabía que algo terrible debía de haberle ocurrido para que se mostrara así, ¿pero que?
- ¿Ella te dejo?- pregunto tímidamente, sabia que el riesgo era enorme, perfectamente Aoshi le podía pedir que se fuera de su casa y no dirigirle más la palabra. En esos pocos días que llevaban conociéndose se había dado cuenta de lo reservado que era con su vida privada. Al parecer ni siquiera Sanosuke Sagara, que era su amigo conocía todos los detalles de lo que Aoshi pensaba o sentía.
Durante unos minutos ninguno de los dos hablo, Aoshi seguía absorto en sus pensamiento, lejos de la realidad, Misao solo lo observaba, callada y atenta a cualquier indicio de enfado de parte de el.
La tarde era calida a pesar de que el sol ya se estaba ocultando en el horizonte, fundiéndose con el océano y arrancando matices dorados a las olas que morían a nuestros pies. Caminamos durante mucho rato, perdidos en nuestros pensamientos, pero a la vez profundamente unidos por lo que sentíamos. El roce de su cabeza en mi hombro lograba darme una tranquilidad que en el pasado había creído perdida. Era feliz.
-Te amo- murmuro aferrando aun mas su mano a la mía-. Te amo tanto que a veces siento que me duele. Prometo estar toda la vida contigo, prometo que mi corazón siempre será tuyo, que te buscare hasta el final de mis días. ¿Me prometerías lo mismo?
Una sonrisa asomo a sus labios y creí en la sinceridad de sus palabras. Busque sus labios con ansiedad, neutras promesas iban mas allá de simples palabras.
-Lo prometo.
Sin embargo, las palabras se las lleva el viento… las promesas pueden romperse.
-Si- dijo Aoshi en forma fría-. Me dejo, pero ya va mucho tiempo de aquello.
Sin embargo todo ese tiempo no había servido para curar sus heridas, prensó Misao. ¿Qué clase de mujer seria la que pudiera despertar algo así en Shinomori? Parecía tan distante y frió, casi impenetrable. ¿Qué clase de mujer seria capas de romperle el corazón de esa manera?
-Lamento haberte traído recuerdos tristes- dijo Misao algo seria-. Se que no te gusta hablar de tus cosas, y en cambio voy y te pregunto miles de cosas, debería aprender a quedarme callada.
-Esta bien, Misao, no me molesta que seas así.
Los golpes en la puerta de su cuarto los sobresaltaron un poco. Aoshi haba olvidado que Saito también esta en casa.
-Basta por hoy- dijo molesto-. Ya es tarde.
Misao lo observo con los ojos muy abiertos, se puso se de pie y le sonrió.
-Lamento si te he causado algún inconveniente, Aoshi. No quiero ser un problema para tu padre.
-Descuida- le contesto con una sonrisa triste-. El problema para el no eres tu, soy yo.
Las palabras del chico la dejaron aun mas confundida. Ahora, un poco mas tranquila pudo observar la realidad que la rodeaba. Aoshi prácticamente pasaba todo el día en la universidad y el fin de semana en la tienda de Hiko, en sus conversaciones jamás había hablado de su familia, la cual al parecer se reducía a su padre que por lo visto no tenia la mejor relación del mundo con el chico. ¿Cuántas cosas mas tendría que ir descubriendo de Aoshi antes de llegar a conocerlo realmente? Si es que llegaba algún día ha hacerlo.
-Vamos- le dijo mientras se ponía la chaqueta y buscaba otra para tendérsela a Misao- Te vendrá un poco grande pero ya es tarde y la noche es fría. Te acompañare a casa, tus padres deben estar preocupados.
-Lo dudo- murmuro Misao, pero se sonrojo al ver que Aoshi la observaba y que seguramente la había oído-. Mi madre trabaja hasta tarde, es una excelente diseñadora y adora su trabajo, pero le consume muchas horas la día, y mi padre… bueno, el murió hace un año.
Nuevamente de las lágrimas asomaron a sus ojos. El recuerdo de su padre seguía siendo un dolor constante, pero Misao logro mantenerse tranquila y no se permitió llorar.
-Lo siento mucho- dijo el con pesar-¿No tienes hermanos?
-Bueno, si. Yahico, el tiene dieciséis años, es muy bueno conmigo y nos llevamos de maravillas y seguramente estará preocupado por mi.
Aoshi se limito a asentir y se dieron prisa en salir de la casa. Saito no se veía por ningún sitio y el chico pensó que era lo mejor, cuando regresara, seguramente lo estaría esperando.
Caminaron en silencio por las calles vacías. La luna estaba llena e iluminaba las oscuras calles otorgándoles un aspecto algo etéreo. Misao observaba a Aoshi, deseosa de saber que pasaba por su cabeza. Pensó en Soujiro, en lo mal que la había tratado esa noche y en lo mucho que le gustaría solucionar las cosas, sin embargo sentía que se merecía todo lo que había pasado. Pero ahora se sentía tan sola.
Sin pensarlo demasiado tomo la mano de Aoshi. En un comienzo sintió que el se ponía rígido, cono si un mal recuerdo no lo dejara tranquilo. Ella presiono ligeramente sus dedos, sintiéndolos aun mas fríos que los de ella, lentamente, el iba cediendo al contacto y despacio entrelazó los dedos con los suyos.
Aoshi la observo por un momento. Misao caminaba tranquila y confiada a su lado, el sentir el contacto entre ellos le producía al mismo tiempo tranquilidad y una ansiedad temida. Deseaba llegar lo más deprisa posible a su destino y a la vez deseaba que ese momento no terminara nunca.
No quería volver a sentir nada por una mujer. No quería que Misao le gustara y arriesgarse a sufrir de nuevo, sin embargo ella se metía una y otra vez en su vida, minaba sus defensas y lo hacia desear lo que no debía, lo que no quería tener.
-Ha sido una noche extraña- dijo Misao mientras seguía caminando-. Todo parece tan irreal.
-La vida lo es, sin embargo a veces no queremos darnos cuenta. Queremos confiar, creer; esperamos y deseamos lo que no podemos tener. La vida es irreal por el simple hecho de ser vida.
Misao lo observó seria. Una expresión indescifrable se dibujo en su rostro.
-Me confundes, Aoshi. Cada ves que estoy contigo me confundes de tal manera que no se que hacer.
La angustia que reflejaban sus palabras lograron conmoverlo. Se perdió en sus ojos, profundos y enigmáticos a la leve luz de la luna; la pálida piel resultaba espectral en la oscuridad del anoche, la tristeza surcaba su rostro.
Deseaba decirle que lo sentía, que no quería provocar tal tristeza en ella, pero las caprichosas palabras, que tan bien podía surgir a través de una pluma eran incapaces de asomar a sus labios, Dejo escapar un suspiro y ella cerro los ojos por una momento, como para intentar olvidarse de toda lo que la rodeaba.
-La noche es mala para las confesiones- esta ves si sonrió y tiro nuevamente de el para que la siguiera-. Ya falta poco para que lleguemos a mi casa, seguro que después de dormir un poco me sentiré mucho mejor.
Tal y como le había dicho Misao, pronto llegaron a su casa, Aoshi no quiso quedarse a pesar de la insistencia de la chica, argumentando que debía volver a casa para evitar que su padre se enfadara mas. Antes de que ella entrara la llamo para hacerla volver un momento.
-También me confundes, Misao- le dijo serio y distante-. Vamos, entra a casa. Ya es tarde y necesitas dormir un poco.
Misao lo vio marchar sintiéndose extrañamente vacía. La noche había sido extraña. Realmente las confesiones a la luz de la luna resultaba muy turbadoras.
------------------------------------------------0---------------------------------------------------
-¿Es tu novia?- le pregunto Saito en cuanto cruzó la puerta. Aoshi lo observo y levanto significativamente la ceja. No respondió la pregunta y se dirigió a su cuarto
Ante de llegar a abrir su puerta sintió la presencia del hombre que le sujetaba con fuerza del hombro y lo obligaba a volverse.
-Te he hecho una pregunta, ¿es tu novia?
-No, no lo es- espeto Aoshi furioso. Apretó los puños pero se contuvo para no hacer algo de lo que luego se arrepentiría-Si lo fuera, tampoco te lo diría.
- De eso estoy seguro- dijo molesto-. Espero que si lo es, esta ves te dure un poco mas- una desagradable sonrisa apareció en sus labios y Aoshi entro en su cuarto dando un portazo, no encendió la luz y se tumbo en la cama sin desvestirse, solo quería olvidarse de todo lo que había ocurrido, esa noche, quería olvidarse ella que le había roto el corazón con sus mentiras, de su padre que hacia su vida un infierno, del dolor que sentía en ese momento, pero sobre todo quería olvidarse de Misao Makimachi y de lo que estaba comenzando a sentir por ella.
-----------------------------------------------------0---------------------------------------------
-Tienes muy mala cara, pero muy mala cara- dijo Sano mientras Aoshi se acercaba hasta donde su amigo lo esperaba después de la primera clase-. ¿Problemas con tu padre?
-En parte- dijo el chico mientras se dejaba caer en la banca-. Supongo que muchas cosas se me han juntado últimamente.
-¿Cómo una chica de cabello negro y bonitos ojos verdes que viene hacia acá en este momento?- pregunto Sano con una sonrisa. Aoshi volteo sorprendido y miro molesto a Sanosuke al ver que reía a carcajadas por caer en su mentira-. Así que la pequeña Misao es la culpable de que estés tan mal esta mañana, ¿verdad? ¿Qué habrá ocurrido que mi querido amigo no me quiere contar?
-Métete en tus asunto, Sano. Con lo mal que van tus calificaciones solo tendrías que preocuparte de estudiar y no deberías andar metiendo tus narices en donde no te llaman.
-Eso es verdad, pero sabes que cada problema tuyo es un problema mió.
La cara de incredulidad de Aoshi logro hacerlo sonreír.
-Bueno, no es tan así, pero me las apaño muy bien. ¿Sabias que Seijuro tendrá un cita con una de las chicas de la cafetería?
-No
-No te preocupes. No es Misao- sonrió nuevamente-. Creo que es… ¿Okon? Si, creo que se llama así.
-Bien por el- dijo el chico sin darle importancia.
-Quizás eso te ayude en tu nueva relación, y en una de esas me terminas consiguiendo también una cita a mi. Como Seijuro saldrá con Okon, y tú y Misao…
-Misao y yo nada, Sanosuke- contesto molesto- Además ella esta enamorada de otra persona.
-Pero las relaciones terminan, y comienzan otras… ya sabes.
Aoshi miro la hora y se puso de pie con desgana.
-Regreso a clases, tengo dos horas de literatura clásica. Nos vemos luego- dijo el chico mientras se alejaba. Sanosuke sonrió con satisfacción.
A pesar de todo lo que había ocurrido, Aoshi parecía más animado que antes. Quizás la presencia de aquella chiquilla le estuviera cambiando la vida. Tenía que averiguarlo, pero como sabia que su amigo no le diría nada, tendría que recurrir a otra fuente, o sea, Misao Makimachi.
----------------------------------------------0-----------------------------------------
-Lamento tanto lo que paso con Soujiro- le dijo Omasu mientras la abrasaba para consolarla- Pero se que el volverá para solucionar esto, te quiere demasiado.
Misao asintió con desgana, apenas había sido capas de pegar un ojo en toda la noche tanto por el problema con Soujiro y por lo ocurrido con Aoshi. Realmente los hombres era un dolor de cabeza.
-Buenos días, preciosas.
Ambas voltearon sorprendidas y sonrieron al recién llegado. Sanosuke Sagara se acerco hasta el mesón dedicándoles una sonrisa.
-Señorita Makimachi, ¿pondría concederme unos minutos?- pregunto galante. La chica sonrió, sabia que aquel muchacho estaría seguramente allí por algo relacionado con Aoshi.
-Terminare algunos pendientes en la cocina y bajo a juntarme contigo- le dijo Misao con prisa-. Luego tengo que ir a clases.
-Como gustes- dijo Sano mientras les sonría de nuevo y salía a la terraza. Omasu lo observo marchar asombrada
-¿Es el amigo del chico insufrible?
-Algo así.- dijo Misao-. Vamos, tenemos que darnos prisa o llegaremos tarde a clases.
-------------------------------------------0-------------------------------------
Sanosuke esperaba paciente a que Misao saliera de la cafetería. Necesitaba hablar con ella de algo serio. Durante los últimos días se había dado cuenta que la jovencita estaba logrando tener una buena llegada con su amigo y una de las razones de su acercamiento a ella en ese momento se debía a que quería que ella convenciera a Aoshi para que se fuera vivir con el y dejara a Saito de una vez por todas antes de que su amigo terminara perdiendo el juicio.
Una muchacha muy guapa caminaba hacia la cafetería, su largo cabello negro caía libre por su espalda y una sonrisa se dibujo en los labios del chico. Subió las escaleras con elegancia y cuando Sano la tuvo lo suficientemente cerca le paso una mano por la cintura para atraerla hasta el.
La reacción inmediata de la chica fue la de apartarlo bruscamente, pero como se encontraban en la escalera, Sanosuke perdió el equilibrio y cayo rodando. La muchacha corrió a su lado y Misao que había visto parte de la escena hizo lo mismo.
-Mi… brazo- logro articular el chico aguantando el dolor. Ambas observaron con horror que efectivamente su brazo estaba en una posición bastante extraña, seguramente se lo había roto.
-Vamos, ayúdame a llevarlo a la enfermería- le dijo la joven a Misao que observaba todo sin saber que hacer, Sanosuke intento no ser una molestia y afortunadamente el lugar no quedaba lejos y lograron dejar allí a Sano mientras buscaban a la enfermera.
-Te has roto el brazo, chico- dijo la mujer cuando lo examino- Te lo inmovilizaré por mientras hasta que podamos llevarte al doctor.
-Yo lo haré, señorita Ariasu- dijo la joven pidiéndole los implementos a la enfermera, pero frunció el ceño al ver la cara de espanto del chico.
-Por favor, Misao, no permitas que esta loca se acerque a mí- dijo molesto poniendo distancia-. Por su culpa es que estoy en esta situación, quien me asegura que no quiere terminar el trabajo.
-Idiota- le dijo molesta mientras le sujetan el brazo con mas fuerza de la necesaria- Si estas así es por tu culpa. Esto lo hago seguido, trabajo de voluntaria aquí.
-¿De verdad?- pregunto Misao asombrada- ¿Que estudias?
-Medicina- dijo la chica sin descuidar el brazo de Sanosuke-. Cuarto año. Me llamo Megumi Takani- sonrió a Misao y dejo tranquilo el brazo de Sano que estaba extrañamente serio.
-¿Puedo irme?- dijo el chico.
-Creo que tendrás que ir al medico lo antes posible, desgraciadamente aquí no están los implementos necesarios.
-¿Takani?- pegunto Sanosuke sin apartar los ojos de la muchacha. El parecido le resultaba vagamente familiar.
-¿Ocurre algo?- pregunto Megumi confundida al sentir la mirada de Sano sobre ella.
-¿Tiene usted alguna hermana, señorita Takani?
Megumi lo miro sin entender mucho, Misao se encogió de hombros desligándose de la responsabilidad de las preguntas de Sano.
-Si, una hermana pequeña- dijo mientras buscaba algo en su mochila, le tendió una libreta a Sano donde aparecía una fotografía de la futura doctora y de otra jovencita-. Acaba de regresar a la ciudad ayer, pero dudo que le interesen los tipo como tu.
La expresión de Sano se volvió seria y bajo de la camilla deprecia, olvidándose del dolor y las precauciones.
-Muchas gracias por su ayuda, vamos Misao- le dijo mientras salía arrastrando a la chica que no entendía absolutamente nada.
-Tienes que cuidarte el brazo, idiota, espera- dijo Megumi pero el ya no la oía.
-Sanosuke, ¿Dónde vamos?- pregunto Misao, prácticamente corriendo tras el.
-A buscar a Aoshi- le dijo en un tondo tan frío y cortante que le recordó mucho al de su amigo.
Llegaron fuera de un aula de clases y llamaron a la puerta, cuando abrieron, Sano le hizo una seña a Aoshi para que saliera. Lo miro confundido pero estaba seguro de que Sanosuke no lo haría salir así de clase por una tontería, le dijo algo al maestro y salio para reunirse con ellos.
-¿Que ocurre?- pegunto confundido y miro preocupado el brazo de su amigo que se encontraba entablillado. Luego se dio cuenta de la presencia de Misao sintió que le daba un vuelco el corazón.
-Ella ha regresado a la ciudad- le dijo Sanosuke- Acabo de hablar con su hermana y me lo contó.
-No puede ser verdad- dijo Aoshi con una expresión de rencor y frustración que Misao no le había visto nunca. Luego pareció calmarse y volvió a su tono frió-. Si realmente es así, no me importa. Para mi es como si hubiera muerto.
Observo a Misao que lo miraba sin comprender nada. Podía percibir las interrogantes que se formaban en sus ojos verdes y apretó los puños con rabia. No podía regresar en ese monto. No ahora que había conocido a Misao.
Ella lo había dejado para no volver a su vida. No quería saber nada mas de ella y sin embargo la noticia lo había afectado mas de lo que el había pensado. La había amado con locura y luego la había odiado de la misma forma
¿Que ocurriría si volvían a encontrarse?
------------------------------------------------------0-------------------------------------------------
Ya chicas, fin del cuarto chap, espero les haya gustado y que haya salido algo coherente, estoy llena de exámenes de fin de semestre y bueno, creo que a veces las ideas de me iban un poco de paseo. Agradezco a todas las que leen y especialote a las que se dan el tiempo de dejar su opinión, así que:
RinKo InuKai: Amiga, en primer lugar espero estés bien, yo algo estresada con los exámenes de fin de semestre pero ya falta poco. Como ves ya se supo como Misao encontró a Aoshi y las cosas han ido mejorando pero a las ves se han complicado. Sobre la cantidad de chaps de esta historia serán alrededor de diez a quince, dependiendo de cómo avance la historia (sabes que me cuesta mantener un control de capítulos y avanzo sobre la historia), la otra será un poco mas larga porque aparecerán mas personajes e iré intercalando las historias. Las actualizaciones serán semanales, esta los viernes y las otra los martes, quizás en las vacaciones de invierno puede avanzar un poco mas pero no prometo nada. Gracias por el apoyo amiga, me subes mucho el animo, un beso y bendiciones y nos leemos la próxima semana, ciao.
Miara Makisan: Me alegra muchísimo que te haya gustado el chap anterior y espero que este también haya sido de tu gusto. Como ves ya s acaro que fue lo que le paso a Misao y por que llego a casa de Aoshi. Muchas gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amiga, como ves ya se supo por que Misao llego a casa de Aoshi, además las cosas se han complicado un poco. Espero amiga estés bien, que te vaya excelente en la uni y nos leemos al próxima semana, un beso enorme. Ciao.
gabyhyatt: Me alegra te haya gustado el chap anterior y espero que este también, es verdad que las cosas entre Aoshi y Saito no marchan del todo bien. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
