N/A: En primer lugar, disculpas por la tardanza, tanto con el capi como con contestar las reviews. No tengo mucho tiempo, la verdad.
En segundo, perdón a quienes lo pidieron, pero las parejas es imposible cambiarlas. Gomen, pero habiéndolas dicho desde un principio sería incoherente cambiarlas.
Y, por último, que he decidido pasar el rating a T, "gracias" a una frase de Sakura en este capi… Aunque tampoco es que sea nada fuerte XD.
¡Disfrutad del capi, y comentad!
Capítulo III: Viejo amigo, nueva misión.
La chica Hyuuga se levantó; por fin, estaba recuperada de sus múltiples desmayos…y no había por allí nadie que fuera a provocar ninguno más, así que respiró tranquila.
Movió primero un brazo, y luego el otro, y se sorprendió al notar que estaba bastante descansada, algo extraño después de los golpes que se había dado.
Aunque, como le dijo Neji cuando se lo explicó…
— ¿Quién no va a estar descansado después de estar casi un día entero durmiendo?
En fin, mejor ignoraba "ése" hecho.
Tras un rápido desayuno, se despidió de su padre, su hermana pequeña y su primo, y salió corriendo hacia el campo de entrenamiento número ocho, donde, como era la costumbre, tendría entrenamiento con sus dos compañeros y su sensei. Sin embargo, al llegar allí sólo estaban sus dos amigos.
—Eh, Hinata, Neji nos contó lo de ayer; ¿estás bien? –preguntó Kiba, algo preocupado.
—Sí, estoy bien…
—Naruto, ¿verdad? –dijo Shino, tan tranquilo como siempre.
— ¿Qué te hace pensar eso? –replicó la chica, algo indignada.
—Que son los mismos síntomas de siempre.
La Hyuuga suspiró.
—Vale, es por Naruto, pero no me deis la vara con eso… –dijo, algo desanimada.
—Venga, Hinata, no te desanimes –dijo Kiba, dándole golpecitos en la espalda-. ¡Chica, si son sólo dos palabras! –el Inuzuka se puso de rodillas en el suelo, con una sonrisa "seductora" y los ojos brillantes-. Love eterno.
La joven kunoichi se puso blanca, amarilla, roja, lila…hasta quedarse de un feo color naranja.
—Jo, no sabía yo que Naruto te influenciara hasta tal punto…
—Kiba –suspiró Shino-, tienes la delicadeza en la punta de…
Por suerte, Kurenai interrumpió con su llegada aquella frase que probablemente habría tenido un final bastante feo.
—Buenos días, chicos y chica –sonrió la profesora.
—Ah, buenos días, Kurenai-sensei; ¿qué misión nos toca hoy? –preguntó la chica de cabellos azulados, escaqueándose de las inquisidoras miradas de sus compañeros.
—Lo de hoy no es una misión en sí.
Sus tres alumnos la miraron extrañados…bueno, en realidad sólo Kiba y Hinata; Shino seguía –como era su costumbre- observando los "preciosos" especimenes de "cosas-negras-con-muchas-patas" que poblaban el bosquecillo.
—Veréis, es que…
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—¡¡¡Estoy hasta los mismísimos!!! –gritó la chica pelirosa, fuera de sí-. ¡¡En cuanto llegue, se va a enterar de quién es Sakura Haruno!!
—Con esos gritos, seguro que se entera –se burló el rubio, que estaba sentado en el suelo con un tazón de ramen.
Error. La Haruno se volvió hacia él, con los ojos en llamas; parecía que le había robado a Lee las lentillas.
—¡¡Tooooma esta, renacuajo del demonioooooooooo!! –exclamó, acompañando la frase (como buena discípula de Tsunade) de un puñetazo que dejó al portador del Kyuubi para el arrastre.
—¡¡Mi rameeeeeen!! ¡¡Sakura-chan, eres cruel!! –lloriqueó el chico, en apariencia más preocupado por el hecho de que sus fideos se hubieran derramado que por la herida sangrante que lucía en su frente.
—Te lo estás ganando desde hace tiempo… –murmuró el Uchiha, que –como era su costumbre- estaba tan silencioso como siempre.
— ¿Ves? Sasuke-kun me apoya –sonrió la pelirosa, con un corazoncito volando de su cabeza.
—Bueno, yo… –comenzó a decir él, revolviéndose el pelo y con un aura de brillitos a su alrededor.
Lamentablemente para él, la llegada del profesor de cabello plateado distrajo la atención de la muchacha Haruno; del campo del "amor" al campo de "profesor-hijo-de…".
—Buenos días, mis queridos alumnos; lamento la tardanza, pero en mi habitual camino hacia aquí topé accidentalmente con un agujero del tiempo que me llevó a la Edad Media. Tuve que salvar un reino entero y consecuencia de eso fue que me armaran caballero, a la par que aprendí esta forma de hablar tan sumamente educada –soltó el profesor en una parrafada.
En vez de pegarle cuatro gritos, Sakura sonrió con suavidad.
—Si yo le comprendo, Kakashi-sensei… –dijo con una sonrisa deslumbrante.
—Tengo miedo –murmuró Naruto, sentándose en el suelo y abrazándose las rodillas.
—Por alguna extraña razón, yo también –coincidió Sasuke.
— ¡Ah! ¡Lo he grabado! –exclamó el Jinchuuriki, sacando de su bolsillo una grabadora y sonriendo de una forma casi zorruna, haciendo que su amigo rodara los ojos y suspirara.
Mientras, Sakura y Kakashi seguían con su…"conversación".
—Qué bien que consigas comprenderme, Sakura. A veces pienso que soy una especien en vías de extinción y que realmente me he perdido por el camino de la vida.
— ¿Sí? Pues, para que se relaje un poco, le he comprado el siguiente volumen del Icha Icha –sonrió la pelirosa, mostrándole un libro en cuya portada salía un hombre persiguiendo a una chica en plan "cita de playa".
—Me apuesto lo que quieras a que le estampa el libro en la cara –susurró Naruto.
—Cien flexiones a que le arrea una ostia de campeonato –rebatió Sasuke.
—Jo, si la yaya Tsunade estuviera aquí montaba un casino y todo…
—¡¡La edición extra firmada por Jiraiya y que además fue censurada por ser desagradable, asquerosa y extremadamente erótica!! ¡¡Mil gracias, Sakura, eres una rosa en medio de este jardín que es el mundo!! –exclamó Kakashi, emocionado, extendiendo las manos hacia el preciado libro; si hubiera mirado a su pelirosada alumna, habría visto que lucía en los labios una sonrisa traicionera.
Tal y como la chica había planeado, en cuanto el profesor abrió el libro un sello explosivo explotó (obviamente) en toda su cara, dejándolo para el arrastre.
—Em…no quiero sonar mal, pero… ¡¡¡en tu puta cara!!! –gritó Sakura, casi dominada por su Inner.
Los dos componentes masculinos del equipo se miraron un segundo, suspiraron y se tiraron al suelo.
— ¿Y a vosotros qué os pasa? –preguntó la chica, frunciendo el ceño, fastidiada frente al hecho de que le "fastidiaran" su pequeño triunfo.
—Perdimos una apuesta –explicó el Uchiha, mientras hacía flexiones.
—Oh, Sasuke-kun, a ti no te hace falta hacer flexiones, que ya estás muy cachas…a Naruto sí que le hace falta…
Sasuke sonrió agradecido a la pelirosa, quien le devolvió la sonrisa; el Uzumaki notó que el ambiente se apastelaba y que sus dos compañeros pasaban de él como de una pelusa –por no decir otra cosa-. Estaban demasiado ocupados dirigiéndose miradas tiernas.
— ¡Eh! ¡Menos brillitos, que estoy yo delante! –exclamó el de naranja, sin poder soportar no ser el centro de atención durante treinta segundos.
Para suerte del rubio, su profesor pareció despertar del shock y se dirigió hacia ellos, a tiempo para evitar que la Haruno y el Uchiha le saltaran encima, y no para abrazarlo precisamente.
—Me alegro de que mis alumnos tengan tanta energía de buena mañana –sonrió Kakashi (que ya parecía recuperado de la explosión)- De todas formas, hoy no hace falta; tenemos trabajo.
Eso despertó el interés de sus alumnos, más concretamente de Naruto, quien dejó de hacer flexiones y se puso a saltar cual rana por su charca.
— ¡Una misión! ¿De nivel A? ¿Con un millón de Ryo como recompensa? ¿Seré Hokage? ¿Por qué el cielo es azul?
Obviamente, se ganó una "amable" colleja por parte de Sakura.
— ¡A callar! –exclamó la chica-. ¿De qué va la misión, sensei?
—Os explico…
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—¡¡Con pasióooooooooooooooooooooooooooon!!
—¡¡Eso, eso!! ¡¡Con pasióoooooooooooooooooon!!
—¡¡La fuerza de la juventud siempre gana!!
—¡¡Eso, eso!! ¡¡La fuerza de la juventud siempre gana!!
— ¿¡¡Queréis callaros ya, especie de engendros vestidos como la Rana Gustavo!!? –gritó la chica de cabello marrón recogido en moñitos, provocando que su ssnsei y su amigo se echaran a temblar de puro terror y se dieran un abrazo (como acostumbraban).
—¡¡Lee!! ¡¡Asustémonos con pasión!!
—¡¡Eso, eso!! ¡¡Asustémonos con…!!
— ¿¡¡QUIERES PARAR, QUE PARECES UN LORO!!? ¡¡CANSINO!!
—Ya, Tenten, ya… –intentó calmarla el Hyuuga, tan tranquilo como siempre.
—¡¡Déjame, Neji, que hoy los mato!!
Y acto seguido, la chica se puso a matarlos, o más bien a perseguirlos por toda el área de entrenamiento, mientras el chico de ojos blancos se lamentaba de haberse dejado la cámara de vídeo en casa, porque aquello era para grabarlo…sobretodo cuando Tenten lanzó un grito de advertencia y logró asustar tanto a Lee que éste pegó un salto y acabó en brazos del sensei.
Suspirando, se dispuso a agregar algo de cordura a aquel equipo de locos.
—A ver, Lee, baja de ahí que parecéis algo raro; Gai-sensei, séquese las lágrimas con un pañuelo, que acabará formando un río…eso, los mocos también… Y Tenten, por lo que más quieras, tómate una tila o dos, que el homicidio está muy mal visto en la sociedad.
Con un poco de esfuerzo, el pobre Neji logró separar a la chica de los dos "clones", que parecían muy afectados con los sucedido…sobretodo Gai.
—Tenten, es bueno que le pongas pasión, pero no tanta; podrías haber asesinado a alguien –dijo el profesor, aún secándose las lágrimas.
—Me alegro, porque eso es justo lo que pretendía –sonrió ella, cruzándose de brazos.
—Ay, Tenten, ¡yo creía que me querías! ¡La llama se ha apagado entre nosotros dos! –exclamó Lee, echándose a llorar (y siendo consolado por Gai).
— ¿¡¡¡¡Qué llama ni que niño muerto!!!!? –exclamó (o más bien gritó) la kunoichi.
—¡¡Eso, eso!! ¡¡Tú sigue traumatizándome con lo del niño que perdimos!!
— ¿¡¡Pero de qué hablas!!?
—¡¡Aaaaaaaah, mi pequeño Hiro!! ¡¡Qué cruel el mundo que te dio muerte antes del nacimiento!!
Eso fue más de lo que la chica pudo soportar, y se echó encima del Rock, haciéndole una evidentemente dolorosa llave de judo, mascullando algo de "ahora vas a ver quien es un muerto". Neji se dirigió hacia su sensei (quien por suerte había dejado de llorar).
— ¿Se supone que vamos a hacer algo hoy, o vamos a pasarnos el día haciendo el subnormal?
—¡¡Me alegra que lo preguntes, Neji!! –exclamó Gai, poniéndose en la pose del tío guay-. ¡¡Chicos y chica, hoy tenemos una misión muuuuuuuuuy importante en la que por supuesto tendréis que poner toda vuestra pasión!!
— ¿Qué tipo de misión? –preguntó Tenten, sin dejar de estrangular a Lee.
—¡¡Os lo comento mientras damos una vuelta a Konoha con muuuuuucha pasión!!
—Lo que hay que aguantar… –suspiró Neji.
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—Bu-eeeeeeenos días –saludó el Nara, dando un bostezo.
La rubia Yamanaka le hizo un vago gesto con la mano, medio adormilada, acurrucada al pie de un árbol; el Akimichi se limitó a mover la cabeza, concentrado en la importante tarea de vaciar cuantas más bolsas de patatas mejor.
— ¿Cómo pueda alguien jalarse todo eso de buena mañana? Yo echaría la pota…y eso sería bastante problemático –dijo el chico vago, bostezando de nuevo y haciendo un gesto de desagrado.
—Metabolismo, digo yo… –murmuró Ino, poco convencida y en realidad de acuerdo con su amigo.
—Fefe fenfo famfe…
— ¿Ein?
—Traducción: es que tengo hambre…
—Joder, si es que al final va a tener razón el pavo de Naruto y somos un equipo de aburridos…
—Hablando de aburridos, ¿dónde está Asuma-sensei? –preguntó Shikamaru.
—Yo que sé; ni que fuera su madre –dijo la rubia, algo molesta.
—Jo, tener una madre como tú, eso sí que es problemático…
—¡¡A callar, que tengo sueño!!
—Hoy no es que vayas a tener mucho tiempo para dormir, Ino…
Por fin, el sensei del equipo se dignaba a aparecer por allí, acompañado por supuesto de su inseparable cigarrillo.
— ¿Qué pasa hoy, Asuma-sensei? –preguntó la rubia.
—Que hay una misión de esas de las importantes.
— ¿Clase A? Sabía yo que hoy tenía que haber hecho como que estaba enfermo… –rezongó Shikamaru.
Choji le dio palmaditas de apoyo moral con una mano mientras con la otra continuaba comiendo papas.
—Fafifo…
— ¿Ein?
—Ha dicho "ánimo" –tradujo el Nara.
—A ver si aprendemos a hablar… –murmuró Ino.
—Ejem, ejem… –tosió el Sarutobi.
—Eso es de fumar, Asuma-sensei; el tabaco puede ser perjudicial para ti y para los que van a tu alrededor, aparte de hacerte toser como un tubo de escape, de tener unos pulmones como carreteras, y encima reduce sus capacidades para tener hijos. Así que si bebes, no conduzcas.
— ¿A qué venía eso? –preguntó la Yamanaka, escéptica.
—A que todo es muy problemático…
—Mejor os lo explico por el camino… –suspiró el profesor.
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—¡¡Hala, cuánta gente!! –se admiró Naruto.
Pues sí. Para cuando el equipo siete logró llegar a la torre de la Hokage, ya estaban allí los demás equipos; y, como Tsunade aún no estaba allí, lo cierto es que había montado un buen follón. Lee gritando algo sobre un hijo perdido, Tenten tratando de matarlo, Kiba tirándole huesos a Akamaru, quien se llevaba por delante a Ino, quien se ponía a gritar como una histérica…
—¡¡Claro que están todos aquí!! –exclamó Sakura, cabreada, para variar-. ¡¡Si tú no hubieses tenido que ir al baño!!
—Es que era mi destino… ¡hombre, Neji, cuánto tiempo! –saludó el rubio a un malcarado Hyuuga, que lo miró como si lo quisiese matar.
Obviamente, esa mirada de perdonavidas disuadió cualquier intento del Uzumaki de entablar conversación con el Hyuuga; dejó a Sasuke y Sakura charlando animadamente (quizás demasiado animadamente) y se dirigió hacia la prima de Neji; por lo menos, estaba seguro de que no iba a intentar matarlo (es más, era una de las pocas personas que no había tratado de hacerlo en ninguna ocasión).
— ¡Hola, Hinata! –exclamó con entusiasmo.
—Esto…hola –saludó ella tímidamente.
—Estás bien, ¿no? –al ver que ella asentía con la cabeza, dio un suspiro-. Menos mal… ¡la verdad es que me diste un buen susto!
—Lo siento…es que me pasa a veces…cuando me pongo nerviosa… –murmuró la heredera Hyuuga.
—Ah… –el Uzumaki se quedó un poco desconcertado-. ¿Y qué hice yo para ponerte nerviosa?
Si minutos antes Hinata se había puesto naranja, en ese momento se puso blanca como sus ojos, y fue incapaz de decir nada coherente. Para suerte suya, entró Tsunade en el despacho, haciendo que todos se callaran y le prestaran atención.
—Buenos días –saludó tras sentarse en su mesa.
Se oyó un murmullo de "serán buenos para usted".
—No empieces, Shikamaru –advirtió la rubia Hokage-. En fin, supongo que sabéis para qué os he convocado aquí.
—No, no lo sabemos –saltó Naruto-. ¡¡Así que explica!!
—¡¡Cállate, renacuajo!! –le espetó la Hokage-. Bueno, hace meses que no os mando a una misión decente, lo sé; ahora me ha llegado un encargo para una que lo es bastante. Si se cumple correctamente, el cliente pagará una gran suma de dinero, así que creo que lo conveniente es asegurarse y enviaros a todos. Además, espero que con el viaje "algunos" –miró directamente al ninja de naranja, quien se hizo el tonto- se tranquilicen un poco. Un envío especial del ANBU os espera en la salida este de la villa, así que… ¡marchad!
— ¿En qué consiste la misión? –preguntó Naruto, no satisfecho con la explicación.
Tsunade lo miró, casi riéndose.
—Eso lo sabrás cuando llegues allí, ¿no?
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—¡¡Jo, la abuela Tsunade podía ser un poquito más explícita, ¿no?!! –se quejó el Jinchuuriki, de morros, mientras caminaban hacia la puerta este.
— ¿Quieres callarte ya? –protestó Sasuke.
—Míralo por el lado bueno: al menos tiene más emoción –dijo la pelirosa con una sonrisa.
—Pues a mí me parece simplemente problemático.
—Tampoco es eso…lo que yo me pregunto es cuál será el envío especial del ANBU… –murmuró Ino.
—Sea como sea, ¡¡le pondremos pasión!!
—¡¡QUE TE CALLES!! –se oyó una risita ahogada-. ¡¡Neji, no te rías!!
—Perdón –se disculpó el Hyuuga con una sonrisa-. Ah, ya llegamos.
— ¡Eh! ¡Tú! –exclamó Naruto al ver el "destacamento especial" que habían enviado para acompañarlos.
Era un muchacho de piel extremadamente pálida, ojos negros reflexivos y cabello también negro. Tenía una expresión muy calmada en el rostro, casi como si no tuviera sentimientos, pero en cuanto vio a sus compañeros sonrió suavemente.
— ¡Sai-kun! –exclamó Sakura, sorprendida; no en vano hacía ya meses que no lo veían.
—Me alegro de volver a veros –sus ojos negros se detuvieron una décima de segundo más en la rubia Yamanaka (quien le dirigió una sonrisita) que en los demás-. A todos.
— ¿¡Dónde has estado, tío!? –preguntó el shinobi de naranja, dándole unas fuertes palmadas en la espalda.
—Por ahí –murmuró el ANBU vagamente.
—Tan explícito como siempre.
—Y tú tan pelmazo como siempre.
— ¡Ya vale, los dos!
— ¿Dónde hay que ir, Sai-kun? –preguntó Hinata con timidez.
—A una aldea cerca de aquí –informó el moreno-. Allí recogeremos el "cargamento" y oiréis las condiciones del encargo; entonces comenzaremos.
— ¿Y de qué va la misión? –preguntó el rubio por enésima vez.
—¡¡Ya lo verás, te han dicho!! –exclamó Kiba-. ¡¡Larguémonos ya!!
—Me huelo que esto va a ser MUY problemático…
Y con tan acertado presagio (patente de Shikamaru)…mission start.
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N/A: ¡Me encanta la parte de Lee y su hijo XD! Por las dudas, ese hijo no existe; se lo inventa XD. En el siguiente capi comienza la misión…ya veréis.
¡¡Comentad, pliz!!
