Capitulo 5: Reencuentro.
Las sombras de la tarde estaban avanzando rápidamente por las calles, algunas farolas comenzaban a encenderse y el paso apurado de los transeúntes ya anunciaba la hora de finalizar el día. Aoshi y Sanosuke caminaban en silencio, a paso lento dejándose mas arrastrar por la multitud que siguiendo un recorrido especifico.
A pesar de las protestas de Sano, Aoshi insistió en acompañarlo a ver al medico, afortunadamente el accidente no había pasado de una torcedura provocada por la mala caída, pero nada que con buenos cuidados y algo de reposo no pudiera curar en poco tiempo.
-Creo que lo mejor será que te vengas hoy a mi casa- dijo al fin el castaño cuando doblaban una esquina-. Hoy no has tenido un buen día y si tu padre quiere causarte problemas no estas en las mejores condiciones para enfrentarlo. Así también podrás cuidar de mí -termino el chico con una sonrisa.
Aoshi sabia que tenía razón, su día había sido terrible, durante la mayor parte de la mañana no había sido capas de sacarse de la cabeza todo lo que había ocurrido con Misao la noche anterior y luego de la noticia del regreso de ella… Definitivamente no se encontraba bien, pero la idea de huir de Saito tampoco le atraía mucho.
-No te preocupes, por esta noche volveré a casa.
-¡Deja de hacer el papel de idiota! ¿Quieres?- le dijo molesto-. Se que Saito es tu padre, y sea como sea, es lo único mas parecido a una familia que tienes, pero se ha encargado de estropearte la vida desde que tenias cuanto ¿diez años?, vente a vivir conmigo, no te estoy pidiendo nada a cambio, solo quiero que estés bien, además ahora con el regreso de…
Sano reprimió un grito de frustración, se sentía especialmente molesto por todo lo que había ocurrido ese día. Durante la mañana había albergado muchas ilusiones sobre la relación que Misao y Aoshi estaban desarrollando y luego se enteraba de que a aquella malagradecida se le ocurría volver. Además el brazo le dolía muchísimo.
-Se que lo mejor será que me vaya de casa cuanto antes-dijo Aoshi logrando que su amigo lo mirara sorprendido-. Las cosas con mi padre han empeorado demasiado, y además, bueno, ayer no se porto del todo bien con Misao.
-¿Misao estuvo anoche en tu casa? ¿Por que la llevaste allí?
-No la lleve allí, Sano- le dijo Aoshi en tono paciente-. Simplemente ella llego, no se sentía bien y bueno… estuvimos hablando, pero tú sabes como es mi padre.
-Encantador- murmuro por lo bajo el chico-. Pero al menos quiere decir que has considerado irte de casa, ¿has pensado en algo?
-No mucho, solo ideas, pero se que no podría soportar dos años mas allí.
Con desgana, Sano le indico a su amigo que siguieran rumbo a casa de este, no era mucho lo que tenían que caminar y además el ejercicio alejaba de su mente el dolor del brazo.
-Nunca pensé que regresaría- dijo Aoshi cuando estaban por llegar a su casa-. Cuando se marcho, pensé que se arrepentiría de lo que había hecho y que regresaría para que lo intentáramos de nuevo, pero después, cuando vi que el tiempo pasaba comprendí de que no seria así. Han pasado dos años desde entonces y todavía me duele demasiado todo lo que ocurrió.
-Es lógico- dijo Sano -. Estabas enamorado de ella, creo que cualquiera en tu lugar lo hubiera estado, parecía la mujer perfecta.
La mujer perfecta.
Algunas tardes, después de mis clases ella pasaba a buscarme a la universidad. Me platicaba de las cosas del día y solía reír mucho al relatarme las cosas que había imaginado. Por algún extraño acuerdo decidimos mantener a nuestras familias alejadas de la relación que teníamos, para mi el mundo se resumía a ella y aunque nunca se lo exigí, parecía que ocurría lo mismo en el suyo. Aquellas tardes se convirtieron en pequeños espacios del mundo en donde existíamos solamente nosotros dos, un universo en el que nadie más podía entrar.
-¿Crees que algún día nos casaremos?- me preguntó ella una de esas tardes.
Yo había estado leyendo para una clase del día siguiente y ella estaba recostada en mi pecho sin prestar atención a nada en particular.
A pesar de que era algo que había pensado en algunas ocasiones, la pregunta me sorprendió muchísimo, la sentí inquieta a mi lado y no sabia que responderle.
-¿No te gustaría casarte conmigo?- esta ves se había incorporado un poco para poder mirarme a la cara, en aquel momento, cuando sus ojos y los míos se encontraron recordé aquella primera ves que la vi en la tienda y supe por que me había enamorado de ella. Fue en ese momento en que me di cuenta de que ella era la mujer a la que amaba, la mujer por la cual mi vida seguiría a pesar de que las complicaciones se sucedían una a otra.
-No lo creo- le dije besándola ligeramente en los labios. Sus hermosos ojos se abrieron mirándome sorprendida-. Estoy seguro. Estoy seguro de que me casare contigo, porque tú eres la mujer perfecta para mí.
Llegaron a la puerta de la casa de Aoshi, Sano hizo un ultimo intento de protestar nuevamente por la decisión de su amigo pero este se lo impidió recordándole que no cambiaria de opinión.
-Nos vemos mañana- dijo el castaño dando media vuelta y dejando a su amigo solo. Aoshi abrió la puerta de la casa y sintió un gran alivio al darse cuenta de que Saito había salido. Entro en su cuarto y cerro con llave, no quería que si su padre llegaba de malhumor intentara tomarla con el como otras veces.
Pensó en repasar un poco sus apuntes para las clases del día siguiente, pero se sentía tan agotado que la sola idea le parecía absurda. Al igual que la noche anterior se tumbo simplemente en la cama dejando que su mente vagara. Los recuerdos de ella se sucedían unos a otros, la mayoría de ellos habían sido buenos, pero sin embargo la tristeza los llenaba como un gas toxico.
Si eres un alma errante y perdida, ¿Por qué no me das la oportunidad de encontrarte?
Misao.
No podía creer que estuviera metido en semejante dilema. Misao estaba llenando los espacios de su vida que hasta unos días atrás el había considerado dejar vacíos para siempre. Sin embargo ella acababa de terminar una relación, si es que la había terminado realmente, y el no tenia intención de comenzar alguna, y a pesar de saber todo eso había algo en ella que lo empujaba a buscarla, a desear estar a su lado.
Pero si ella regresaba… nada cambiaria, no había nada que le asegurara que ella lo buscaría a el, y su orgullo no permitiría que fuera el quien se humillara nuevamente. La imagen de ambas se dibujo en su mente, eran tan diferentes como el día y la noche y sin embargo lograban confundirlo de igual manera.
El corazón es caprichoso, simplemente necesita de una mirada para entregarse por entero.
Y al parecer, el había cometido el mismo error dos veces.
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Misao estaba sentada en el salón de su casa fingiendo que ponía atención a sus deberes, Yahico que leía a su lado la miraba pensativo, algo realmente malo debía haberle ocurrido a su hermana para que estuviera si.
-Hoy llamo Soujiro- dijo Yahico en tono alegre-. Dijo que necesitaba hablar contigo, le informe que aun no llegabas de la universidad y creo que ira a recogerte mañana, insistió en que era algo importante.
Misao asintió en silencio. Le alegraba saber que Soujiro no estaba molesto con ella, sin embargo su alegría era mucho menor a la que ella hubiera esperado experimentar ante aquella noticia. La imagen de Aoshi no dejaba de asaltarla constantemente.
Solo aquella tarde se había dado cuenta que desde el día que se habían encontrado en la librería había estado alimentando tontas ideas en torno a el. Quería a Soujiro, lo quería muchísimo, pero Aoshi le atraía de una manera distinta y con algo de vergüenza se dio cuenta de que quería gustarle. Sin embargo…
Unas lágrimas rodaron por sus mejillas e intentó limpiárselas antes de que su hermano se diera cuenta, pero desgraciadamente Yahico que estaba pendiente de ella se percato de esto y con mucha ternura se sentó a su lado y la abrasó.
-¿Que ocurre, Misao?- le pregunto preocupado-. Tú casi nunca te pones así.
-Soujiro termino conmigo- contesto la joven dejando escapar un sollozo-. Pero lo peor de todo es que conocí a un chico, y creo que el me gusta.
-¿El que te vino a dejar anoche a casa?- le pregunto intrigado.
Misao se limito a asentir. El recuerdo de la noche anterior le hacía más daño que cualquier otra cosa, habían estado tan cerca y como una tonta había pensado que quizás en algún momento Aoshi podría verla de otra forma, pero todo se había arruinado.
-Si el no se fija en ti, es que es un tonto- dijo Yahico abrasando aun mas a Misao-. Tú eres la mejor chica del mundo.
A pesar de lo sola que se sentía muchas veces, Yahico era lo mejor que tenia en la vida, no importaba lo mucho que discutieran a veces o lo pesado que se pusiera con sus amigos, el nunca la traicionaría.
Como un mal sueño volvieron a ella los recuerdos de esa tarde. Durante esos días se había preguntado un par de veces quien podría ser la mujer que había lastimado tanto a Aoshi, había deseado saber que características y que cualidades poseía aquella desconocida para haber continuado en su corazón, sin embargo después de haber visto la molestia de Sanosuke sintió como el miedo la embargaba; parecía que algo malo iba a ocurrir. Pero fue al ver la reacción de Aoshi que se dio cuenta de que a pesar de todo el tiempo que el había dicho que había pasado aun se podía apreciar de que seguía sintiendo algo por esa mujer, sin necesidad de que el se lo dijera comprendió de que a pesar de lo que ella hiciera por conquistarlo, el corazón de Aoshi ya estaba ocupado, y si ella volvía y le pedía una segunda oportunidad seguramente el se la daría.
Eso la estaba matando por dentro. No quería que Aoshi estuviera con otra mujer, no quería que amara a otra mujer, sin embargo ella no tenía ni la más mínima posibilidad de ser parte de su vida.
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-Ha sido una pésima idea la de venir a la cafetería, estamos perdiendo clases- le dijo Kaoru preocupada a Megumi.
-Lo lamento mucho, pero no tengo otra manera de saber como sigue, ni siquiera me dijo como se llamaba, el muy idiota.
Kaoru miro al cielo implorando paciencia. Ella y Meg era amigas desde niñas, y había aprendido a lidiar con el carácter difícil de la chica, sin embargo ese nuevo interés por un chico estupido y engreído, como su amiga lo había descrito, le resultaba completamente desconocido.
Megumi había insistido que solo se trataba del interés que un medico debía mostrar por sus pacientes, Kaoru estaba segura de que se debía a que a su amiga le había gustado su paciente.
Se sentaron en una de las mesas casi vacías de la cafetería a esa ahora rogando por que aquella muchacha estuviera allí. Megumi se mostró muy feliz cuando Misao se acerco a tomarles la orden.
-Hola Misao- dijo la chica con una bonita sonrisa-. Me alegra mucho poder encontrarte, la verdad es que ansiaba poder hablar contigo.
La muchacha la miro sin comprender absolutamente nada. Recordaba que era la joven que había ayudado a Sanosuke el día anterior y la hermana de aquella chica que había estado con Aoshi, pero no entendía que tenía que ver ella en ese asunto.
-Eh… bueno, trabajo hasta una media hora mas, luego voy a clases, pero no tengo inconveniente.
-Perfecto- dijo Meg-. Ella es mi amiga Kaoru Kamiya, estudia conmigo, pero la verdad a lo que venia es a otra cosa- intento parecer lo mas serena posible pero cierto rubor asomo a sus mejillas-. Me gustaría saber como esta el muchacho que ayer tire de la escalera, no me dio su nombre ni nada, así que me he quedado algo preocupada y no sabia como ubicarlo.
Un alivio enorme se apodero a Misao al saber que la joven que estaba junto a Megumi era solo una amiga. Por un breve momento había pasado por su cabeza la posibilidad de que pudiera ser aquella la chica de la que Sanosuke había hablado.
-Bueno, la verdad es que no conozco mucho a Sanosuke, solo se que estudia informática y se apellida Sagara- por una extraña razón prefirió no mencionar que era amigo de Aoshi.
-Sanosuke Sagara- repitió la chica-. Perfecto.
-Como puedes ver, los intereses profesionales de mi amiga son sorprendentes- comento Kaoru con una sonrisa-. ¿Te falta mucho para terminar tu turno? Si quieres podemos esperarte, ya hemos perdido la primera clase.
La idea le parecía tentadora, no podía negar que ambas jóvenes eran agradables y la posibilidad de indagar un poco más sobre la hermana de Megumi le parecía interesante, pero a la vez se sentía traicionando a Aoshi por lo que prefirió desistir.
-Agradezco el ofrecimiento, pero creo que lo mejor será no importunarlas. Espero que si nos encontramos otra vez podamos hablar.
-Claro que si- dijo Megumi poniéndose de pie-, un accidente así une a cualquiera, así que nos veremos pronto, Misao.
-Ha sido un gusto conocerte- le dijo Kaoru mientras seguía a su amiga y le dirigía a Misao una mirada de resignación.
Omasu se aproximo corriendo hasta ella llena de curiosidad.
-¿Que quería ese par?
-Nada importante, solo saber como seguía Sanosuke, el amigo de Aoshi.
Una sonrisa se dibujo en los labios de la muchacha.
-Parece que Shinomori ya no es tan insufrible como pensabas, ¿eh?
Con más tristeza que otra cosa Misao ignoro la pregunta. No quería pensar en Aoshi, no después de que la noche pasada se había prometido no volver a verlo.
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Sano salio deprisa de su clase para ir a encontrarse con Aoshi, esa mañana no lo había visto y temía que nuevamente su amigo hubiera tenido problemas con Saito, sin embargo el leve roce en su brazo lo hizo volverse.
Cierta molestia se apodero de el al ver quien lo importunaba.
-Takani- dijo en forma molesta- ¿Que quieres?
Megumi lo miro molesta, no podía creer que se hubiera saltado una clase por ese tipo tan desagradable.
-Solo quería saber como se encontraba tu brazo- respondió-. Pero veo que fue un error venir a preguntarte.
A pesar de lo molesto que estaba se sintió culpable, ella no era su hermana, no podía culparla a ella de lo que había pasado con Aoshi.
-Vale, te pido disculpas.
-Las aceptare solo por esta vez- dijo la chica muy segura-. Además de idiota, parece que eres un maleducado.
-No tientes a mi paciencia, Takani, te comunico que el dolor del brazo me esta haciendo reconsiderar muy rápidamente si me seguiré comportando tan bien contigo.
Megumi sonrió y busco algo en su bolso y se lo tendió, luego le acerco una botella de agua.
-Con una de estas cada ocho horas por una semana te sentirás mucho mejor. Vamos, tómatela- lo apresuro la joven.
-¿Crees que me tomare algo que tu me estés dando teniendo en cuenta que estuviste a punto de matarme después de tirarme por esas escaleras?
-Como gustes- dijo la joven molesta guardándose las cosas nuevamente en el bolso-.Por mí que te mueras de dolor.
-Esta bien- dijo Sano mientras le arrebataba el bolso para abrirlo con cierta dificultad por el brazo lesionado y lograr sacar nuevamente las cosas.
-Cobarde- le dijo ella con una sonrisa-. No eres capas de soportar un poco de dolor.
A pesar de todo Sano no pudo negar que la joven Takani era encantadora. Al igual que su hermana era bonita, ambas tenían aquel aire delicado y elegante, pero el contraste de sus rasgos no las unía para nada. Ni en el color de cabello y ojos, ni en la forma de ser. Con cierta amargura se pregunto si Megumi seria capas de destruir tanto a un hombre como lo había hecho su hermana.
-¿Por qué regreso tu hermana?
Megumi lo miro sin entender mucho, pero recobro la compostura y sonrió a pesar de lo confusa que se sentía.
-No le he pedido explicaciones de porque deseaba volver o no, pero me alega que este aquí- dijo Meg-. ¿Cómo la has conocido tú?
-De eso va mucho tiempo, la conocí a través de un amigo.
Una extraña inquietud se apodero de Megumi, Sanosuke mostraba hacia ella cierto recelo que se acrecentaba cada vez más cuando su hermana salía a la conversación. Sabia a través de ella que había tenido una relación de poco mas de un año con un joven, pero jamás llego a conocerlo, quizás Sanosuke la hubiera conocido algo mas allá que por un simple amigo.
-¿Tu y ella tuvieron algo?
La pregunta era demasiado directa. Sano la miro extrañado pero no le parecía mal su inquietud, si el hubiera estado en su lugar quizás no hubiera sido tan amable al preguntarle.
-No, solo nos vimos algunas veces, ya te lo he dicho, un amigo me la presento y creí que era una chica agradable, pero…
-¿Pero que?- lo persona Megumi.
-Nada, Takani, solo espero que no te parezcas a ella en muchos aspectos- le dijo con una sonrisa antes de alejarse- Te aseguro que yo no perdono tan fácil. Nos vemos luego, ahora tengo clases y gracias por la preocupación.
Megumi lo vio marcharse sintiéndose una completa extraña. No sabia que hacer con Sagara, era lejos el sujeto mas insopórtale que había conocido, pero algo de el le llamaba la atención, además estaba el hecho de la relación de su amigo con su hermana. Quizás por ese día era mejor dejar las cosas como estaban, pero luego intentaría aclarar todo ese asunto.
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-Aoshi, quédate un momento, por favor- le pidió Seijuro cuando todos sus alumnos salían ya de clases. El chico obedeció y se sentó en la silla más próxima a Hiko, que seguía revisando unos informes.
-¿Qué ocurre?- el pregunto sin levantar la vista-. Has estado distraído toda la clase, pareces decaído. ¿Has tenido nuevamente problemas con Saito?
La posibilidad de la mentira era imposible con su maestro. Se daría cuenta enseguida si el no era sincero y prácticamente lo obligaría a que le dijera la verdad, así que Aoshi prefirió contarle lo que ocurría.
-Ella regresó- dijo en tono frió-. Ayer me entere que había regresado a la ciudad.
Hiko esta vez si levanto la vista y se fijo en el chico que parecía tan tranquilo como siempre, pero algo en sus ojos le indico cuanto estaba sufriendo.
-Ya veo- se puso de pie y comenzó a guardar sus cosas-. Bueno, muchacho, por si la ves dale este mensaje: no la quiero ver en mi tienda, no será bien recibida.
La molestia de Seijuro era clara, sabia lo que Aoshi había sufrido y tampoco la quería cerca de el nuevamente.
-No pienso volver a verla- dijo al chico-. No creo que sea necesario recordarle eso.
Hiko apoyo una mano en el hombro de Aoshi y lo miro con desanimo.
-Estoy convencido de que tu no quieres hacerlo, pero no sabes lo que ella esta pensando, y lamentablemente, a veces el corazón no oye razones, solo espero que el tuyo ya haya sanado lo suficiente para que no le afecte.
Aoshi se dejo caer en una de las sillas del aula vacía. "Lamentablemente el corazón no oye razones". Pensó en Misao y en lo difícil que le esta resultando aclarar lo que le ocurría con ella. ¿Podría acaso existir la posibilidad de que se estuviera enamorando? Era imposible, Misao no le había dado mas esperanzas que las de ser una amiga, ella incluso le había confesado abiertamente que esta enamorada de Seta y aun así el deseba que no regresara con el. Se sentía egoísta.
Se puso de pie y se encamino a la cafetería, esperaba encontrarla allí, tenia que hablar con ella y quizás explicarle algo de lo que ocurría, se había dado cuenta el día anterior que su conversación con Sano no le había pasado del todo desapercibida, una cosa era que ella no supiera los detalles, pero seguramente ya habría sacado sus propias conclusiones y no quería que fueran erradas hasta el punto de perderla para siempre.
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-Hasta mañana, Misao- le grito Okon cuando ya salía de la cafetería. Ese día su amiga andaba de un humor muy bueno aunque no les quiso decir a que se debía. Se puso el abrigo para salir afuera y esperar a Soujiro que pasaría a recogerla para que pudieran platicar.
-Hola- le dijo Aoshi cuando se acerco a ella.
Misao se sonrojó nerviosa al encontrarlo allí. Durante todo el día se había convencido de que lo mejor seria no verlo más, y sin embargo ahora lo tenía ahí, frente a ella que no sabia que decir. Sentía ganas de llorar y al mismo tiempo contarle todo lo que le pasaba, decirle lo que estaba empezando a sentir por el y por que necesitaba que se alejara de su vida, por que no quería sufrir mas, sobre todo si el amaba a otra mujer.
- Me sorprende verte aquí- dijo en forma evasiva la joven mientras buscaba un sitio donde poder sentarse y no estar necesariamente tan ceca de Aoshi.
-Misao…- murmuro el, aunque esa ves parecía mas una suplica que otra cosa, como si pudiera entender lo difícil que a ella le estaba resultando el tenerlo cerca-. ¿Que te ocurre?
-Nada – se apresuro a mentir pero sintió como sus ojos azules la miraban detenidamente, y como a si pudiera leer en ella, haciéndola sentir indefensa y completamente transparente ante el.
-Mientes- le dijo despacio mientras se acercaba aun más a ella. Por primera ves Misao se sintió aun mas pequeña ante el, se sentía sofocada y temblorosa, pero le sonrió ligeramente.
-Lo se- dijo con una sonrisa-. ¿Pero como lo sabias tu?
-Tus ojos- dijo Aoshi -. En ellos se nota cuando estas mintiendo o cuando algo te ocurre, son bastante expresivos.
-Son horribles- dijo con pesar-. Me encantaría que fueran distintos.
-A mi me gustan.
En ese momento la tensión entre ambos era agóbiante. Ella se sonrojo al notar la mirada de el sobre sus labios, y prefirió cambiar de tema para desviar su atención.
-Estoy un poco triste, eso es todo. Supongo que las cosas han sido muy complicadas estos días. Soujiro, y lo que ha ido pasando entre nosotros.
-Lo entiendo- dijo Aoshi apartándose un poco de ella al notar su turbación-. ¿Hay algo que pueda hacer por ti, Misao?
Una absurda idea cruzó por su cabeza, pensó en descartarla pero rápidamente esta se convirtió en una necesidad. Aoshi la seguía observado y nuevamente la ganas de llorar le atenazaron la garganta.
-Podrías…- dijo con dificultad-. ¿Podrías abrasarme?- sus ojos verdes estaban brillantes por las lagrimas, Aoshi sintió la incomodidad de la situación y noto reticencia a hacer lo que ella le estaba pidiendo-. Solo necesito que me abrases.
Sin detenerse a pensarlo demasiado por miedo a arrepentirse antes de hacerlo, Aoshi se acerco hasta ella y la cubrió ligeramente con sus brazos. Noto como Misao contenía la respiración durante unos segundos para luego soltar un largo suspiro y comenzar a respirar con más tranquilidad. Fue cuando ella se aferro con mas fuerza a el que sintió que todo estaba cambiando, al sentir el contacto de Misao tan cerca de el le traía recuerdos dolorosos, deseos de cosas que creía enterradas, pero a la ves lo ayudaba a sanar heridas que aun seguían abiertas. Dejando de lado la vergüenza y los temores la atrajo aun mas a el, dejando que en aquel abraso se expresaran todo lo que había estado atormentado a sus confundidos corazones. Era difícil saber cuanto tiempo había permanecido así, abrasados, ajenos a lo que ocurría a su alrededor, sintiendo nuevamente aquella sensación de que el mundo les pertenecía solo a ellos dos.
Los pasos que se acercaban los alertaron y se separaron mirándose confundidos. Misao con las mejillas sonrosadas lo miraba sin saber que decir, abrió la boca un par de veces pero al final prefirió quedarse callada.
Aoshi se aproximó un poco mas a ella, y le acaricio suavemente la mejilla para luego fijar su atención en sus labios, era el ahora o nunca. La oportunidad para aclarar aquella confusión de sentimientos que se habían apoderado de el.
Cuando el se inclinó para besarla, Misao lo miro primero con los ojos muy abiertos, incapaz de creer lo que iba a ocurrir pero sentía como su corazón latía muy rápido, pero al darse cuenta de la llegada de Soujiro se aparto rápidamente del lado de Aoshi.
-Buenas tardes- les saludo el joven sonriendo, sin embargo por la mirada que dirigió a Aoshi este comprendió de que se había dado cuenta de lo que estuvo a punto de suceder.
-Soujiro- dijo Misao nerviosa-. Pensé que no vendrías.
La expresión de Aoshi se volvió aun mas fría que antes, desapareciendo completamente la calidez que había apreciado en el, momentos antes. Misao se dijo con gran pesar que ella era la principal culpable de ello.
-Debo marcharme- dijo Aoshi caminando rápido sin ni siquiera mirarla.
Una desesperación desconocida se apodero de ella, sin importarle lo que pensara Soujiro corrió tras Aoshi hasta alcanzarlo. Lo sujeto del brazo para obligarlo a detenerse y al ver cierto dolor en sus ojos se sintió aun peor.
-Tengo que hablar contigo- le dijo angustiada-. Mañana después de que trabajes podemos tomar un café.
Por un minuto Aoshi estuvo a punto de rechazar la invitación, sin embargo al ver reflejada la angustia en los ojos de Misao desistió de hacerle más daño.
-Al medio día esta bien.
Una sonrisa se formo en los labios de ella, y lo soltó para dejarlo marchar.
-Mañana entonces- volteo para ver a Soujiro que seguía de pie en el mismo sitio-. Me esta esperando, tengo que irme.
La vio marchar hasta que se reunió con Seta. No creía que nada bueno resultara de aquello que les estaba ocurriendo, pero la necesitaba. Con cierto pesar se dio cuenta que ansiaba que llegara el día siguiente, solo para poder hablar con Misao.
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Nuevamente observo la hora, algo que llevaba haciendo toda la mañana, faltaba aun media hora para que ella llegara.
La expectativa de estar a solas con Misao lo había mantenido nervioso desde la noche anterior. Sabia que tendría que explicarle lo que había ocurrido en la tarde, ambos estaban concientes de que habían actuado como algo más que amigos y era lógico que ella también estuviera confundida.
¿Habría vuelto con Soujiro?
Solo de pensarlo se sentía enfermo.
Continúo guardando libros en la estantería, por lo menos así la hora pasaría más rápido. Oyó que alguien entraba en la tienda y luego noto la presencia a su espalda.
-Hola, Aoshi- le dijo ella con vos suave-. Ha sido mucho tiempo sin vernos.
Volteo nervioso, con una extraña sensación de rabia contenida y tristeza. La miro detenidamente y se dio cuenta de que en esos dos años no había cambiado para nada. Seguía tan hermosa como la recordaba.
- Ha sido mucho tiempo, Sayo.
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Ya chicas, fin del quinto capitulo, me salio un poco mas largo de lo que pensaba, termine mis exámenes semestrales aprobando todo y salí de vacaciones así que escribí mas de la cuenta, espero no haberlas aburrido mucho, por supuesto agradezco a todas las que se dieron el tiempo de leer y a las que dejan su opinión, así que:
Miara Makisan: Como ves ya se supo quien era la antigua novia de Aoshi, lo que queda saber es que ocurrirá ahora que ha regresado, espero que este chap también te hay gustado, muchas gracias por tu apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
RinKo InuKai: Muchas gracias por tus buenos, deseos, ya al fin termine mi séptimo semestre aprobando todo y al fin estoy de vacaciones, así que ahora tendré un poco mas de tiempo para escribir y quizás actualizar mas seguido y también para leer tus historia, amiga que se que tengo pendiente. En tu caso se que has tenido mil problemas con el PC, así que no te preocupes, se que leerás cuando puedas y como sabes siempre se esperan tus actualizaciones. Muchas gracias por el apoyo, amiga, me animas un montón y nos leemos la próxima semana, ciao.
gabyhyatt: Y como ves al fin apareció la novia de Aoshi, se que quizás no era lo que esperaban pero tengo mis motivos, ya lo verán, muchas gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
pali-chan: Y como ves apareció la novia de Aoshi y no era Kao, pero ella tamben apareció en escena y ya veremos que papel juega Ken en todo esto, espero te haya gustado el chap, muchas gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amiga, como v es apareció la novia de Aoshi y creo que no la esperabas, bueno, así te mantengo en suspenso, espero que te haya gustado el chap y se que te ha ido muy bien en los exámenes, solo unas semana mas y serás libre amiga, así que muchos animo, como siempre agradezco tu apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
Misao 21: En primer lugar, muchas gracias por tus palabras, de verdad que me dan más confianza para seguir, me tenía bastante poca fe. Como ves ya aprecio la ex novia de Aoshi y ahora habrá que ver como se dan las cosas y que le parecerá a Misao, nuevamente muchas gracias por tus palabra, espero te haya gustado el chao y nos leemos la próxima semana, ciao.
