N/A: Perdonad por la tardanza, pero es que tuve un bloqueo mental, y apenas me salía nada; aparte, estaba casi terminando uno de mis otros fics. No me presionéis, que es chungo.
¡Muchas gracias a tods, espero que os guste! Y, para quienes querían que hubiera celos…van a haber muuuchos (risa malvada).
Capítulo IV: ¡Otra vez NO!
La primera parte del viaje, que duró la mañana entera, fue más o menos tranquila…si se puede llamar tranquilo a Naruto gritando que quería saber de qué era la misión, Lee aún traumatizado por el lío de su hijo –hijo inventado, lo que hacía que los demás pensaran que necesitaba un psicólogo o algo-, Tenten a punto de matarlo –sólo lo evitaba el que Neji la detuviera-, Shikamaru durmiéndose cada dos por tres, Ino gritándole y Sakura…bueno, Sakura murmurando algo sobre destruir el mundo.
— ¿¡De qué irá la misión dattebayô!? –exclamó Naruto, ya harto después de dos horas caminando sin descanso, alzando los brazos al cielo-. ¡¡Y tengo hambreeeeeee!! ¿Y porqué el cielo es azul?
—Porque un día, un chico que tenía los ojos AZULES –remarcó Sakura-, al ser tan PESADO, una amiga suya le arrancó los ojos y los usó para pintar el cielo.
— ¡Hala, pobrecillo! ¿Y cómo se llamaba?
—Príncipe renacuajo –dijo Sasuke, muy serio.
—Ahm…bueno…vale…
— ¡No vale! ¡¡No podéis hacer que renuncie a su pasión!! ¿¡¡Por qué el mundo es tan cruel!!? –gritó Lee, llorando.
—¡¡CALLA YA, PESADO!!
—Estos críos de hoy en día… –suspiró Kurenai, tomándose una aspirina.
—¡¡Lo bueno es que le ponen pasión a las cosas!! –gritó Gai.
—¡¡Sí!! ¡¡Pongámosle pasión para que nazcan más niños, a ver si supero este trauma!! –lloriqueó Lee (otra vez).
—Ay, mi querido alumno… Tienes que superarlo, el mundo está hecho de sonrisas y lágrimas… hay que llorar, pero siempre seguir adelante… –lo consoló su sensei, llorando a moco tendido también.
—¡¡Gai-sensei!!
—¡¡Lee!!
—¡¡Gai-sensei!!
—¡¡Lee!!
—¡¡Gai-sens…!!
— ¿¡¡Queréis parar YA!!? –preguntó Tenten a voz en grito, sacando unos nunchakus de no se sabe dónde y arreándoles en la cabeza, dejándoles noqueados.
—Tenten, piensa un poco en tu salud mental –dijo Neji con su típica calma.
—¡¡Me da igual!! ¡¡Estoy HARTA!!
—…creo que esta dama está algo crispada. Mejor paramos a almorzar –sugirió Kakashi con una sonrisa (bueno, se supone que sonreía, aunque no se le ve la cara) y pose a lo caballero medieval.
Aunque Kakashi se llevó otro golpe por parte de Tenten –que desde luego estaba cabreada-, decidieron que era una buena idea sentarse en un claro del bosque a tomarse un descanso y un almuerzo. Se esparcieron por el campo –Shikamaru se tumbó a dormir la siesta de media mañana- y sacaron unas cuantas provisiones de sus mochilas.
— ¡Oh, no! –se lamentó Hinata, buscando desesperada en su bolsa.
— ¿Qué ocurre? –le preguntó Kiba, acercándose a ella.
— ¡Con las prisas se me olvidó coger el almuerzo! No llevo nada…
—Bueno, siempre puedes compartir el mío –sonrió el Inuzuka.
Para mala suerte de Kiba, Naruto había estado por allí cerca, escuchando la conversación, y –quién sabe porqué- no estaba muy dispuesto a dejarlo hacer; en realidad, lo que esto quiere decir es que se puso como una fiera al ver que el chico perro ponerle las manos en los hombros a la jovencita.
— ¡Neee, Hinata! –exclamó para llamar la atención de la Hyuuga-. El cara de perro seguro que sólo tiene comida para perro. ¡Si quieres, puedo compartir contigo mi almuerzo, que es una ración extra del mejor ramen instantáneo! –gritó alegremente, sacando un cubo de dos litros de ramen.
Hinata estuvo a punto de desmayarse de la emoción.
— ¿C…compartir contigo el almuerzo…? P…pero, ¿no te importa, Naruto-kun? –preguntó con timidez.
— ¡No, claro que no! Además, a ti también te gusta el ramen, ¿verdad?
—Sí…pero…
La pobre chica miró alternativamente a uno y a otro, sintiéndose como una gota de agua entre dos fuegos. Para su suerte, alguien se dignó a echarle un cable para sacarla de aquella peliaguda situación.
—Hinata, ¿quieres chocolate? –preguntó Shino, tendiéndole una tableta.
— ¡Sí! Gracias, Shino –agradeció la chica, tomando lo que su amigo le ofrecía, mientras que tanto Naruto como Kiba lo miraban como si fueran a matarlo.
"Ese maldito defensor de bichos asquerosos con alas…", pensó Kiba.
"Ojalá te ahogues en una piscinita infantil…", pensó Naruto.
Por suerte, había algo un poco más lejos que les pareció "digno de su atención" y se pusieron a mirarlo –o a espiar, según como se mire-, mientas se zampaban el cubo de ramen de Naruto.
—Sakura, ¿lo has cocinado tú? –preguntó Lee, señalando el bento repleto de comida que llevaba la pelirosa.
—Exacto –sonrió ella, echándole una mirada de reojo a Sasuke, quien fingió que pasaba de ella-. ¿Quieres probarlo, Lee-kun?
Al Rock le faltó tiempo para echarse a su lado y coger una de las gambas rebozadas.
— ¡Qué rico está! –exclamó con brillitos en los ojos-. ¡Sakura, serás una gran esposa! ¡Ojalá todo el mundo pudiera saborear el arco iris de sabores que proporcionan tus deliciosos manjares al paladar!
—¡¡Calla, pesado!! –Tenten no se cortó un pelo en arrearle de nuevo con los nunchakus, haciendo que Neji suspirara de resignación; Sakura se limitó a reír, elogiada.
Sasuke, con cara de MUY mala hostia, se acercó a la pelirosa y sin ni siquiera pedir permiso probó él también la cocina de Sakura, para dar su "amable" veredicto.
—Sabe a vómito de mapache.
La Haruno se quedó shockeada por el comentario de su Sasuke-kun, pero en vez de llorar, como habría hecho tiempo atrás, se portó con aires de "mujer malvada".
—Bueno, tu paladar es incapaz de apreciar el arco iris de sabores que ofrece mi excelente comida; la próxima vez te daré vómito de mapache de verdad –dijo con altivez, actuando como si fuera una diva-. No finjas que me deprecias, je, je, je…
El Uchiha, enrojecido, fue a contestar de forma aún más antipática, pero lo interrumpieron Kiba y Naruto, que en un súbito ataque de complicidad se pusieron a cantar una cancioncilla repelente.
—¡¡Uuuuuh!! ¡¡Uchiha está celosillo!! ¡¡Sasuke y Sakura, sentaditos bajo un arbolito, dándose besitos; primero llega el amor, luego llega el…!! –ambos se miraron, sin saber cómo seguir.
— ¿Qué iba luego? –preguntó Naruto.
—Ni idea –respondió Kiba en posición de pensador-. ¡¡Mierda, si yo me la sabía!!
—Los bebés –ayudó Choji-. Que no estaría mal. Seguro que tienen una carne muy tierna, perfecta para hacerla a la brasa.
Los presentes se lo quedaron mirando, horrorizados, sin entender ni remotamente que el Akimichi estaba intentando hacer una broma. Lamentablemente, Lee lo había oído, y no tardó en saltar.
—¡¡Lo sabía!! ¡¡Sabía que tú eras un desgraciado asesino de pequeños niños indefensos!! –gritó, llorando de nuevo.
—¡¡Lee!! –gritó Tenten, arreándole un nuevo capón.
—Tenten –advirtió el chico Hyuuga, cogiendo de la cintura a su amiga para que no se le desmadrara más aún.
— ¡NEJI! –exclamó la chica, poniéndose roja y tratando de soltarse de él pegando pataditas (y con poco resultado a decir verdad).
— ¡Naruto! –exclamó la pelirosa, pues su desvergonzado amigo le estaba robando su preciado almuerzo.
—Sakura –murmuró Sasuke, cogiéndole la mano, evitando que el rubio muriera.
—¡¡Kya, Sasuke!! –exclamó ella, poniéndose como un tomate.
—¡¡Sakura!! ¿Cómo te tengo que decir que esos colores no combinan por mucho que te empeñes? ¡¡Los dioses de la moda te castigarán!! –gritó Ino, sacando una revista del "Cosmopolitan".
—Dejadme dormir, joder –protestó Shikamaru, abrazado a su osito de peluche (que se lo había llevado porque no puede dormir sin él).
—¡¡Tú cállate!! –le espetó Ino, tirándole un recipiente lleno de ramen.
—¡¡Ino!! ¡¡Tú si que eres asesina!! –lloriqueó Naruto, a punto de ponerse a lamer el ramen de encima del Nara.
—¡¡Eh, tío, no seas puerco!! –protestó el chico vago, protegiendo su peluche de las garras del rubio.
—¡¡Pero es ramen!!
La Yamanaka iba a gritarle a él también, pero Sai consiguió detenerla.
—Tranquilízate, Ino. Fruncir el ceño no te sienta bien; estás más linda sonriendo –dijo el dibujante con una de sus típicas sonrisas calmadas, lo que hizo que la chica se calmara.
—Oh…vale… –la joven rubia trató de aparentar indiferencia, pero no pudo evitar que una sonrisa asomara a sus labios y sus mejillas tomaran un leve tono rosado.
— ¿La cerda, linda? ¡Ja! –rió Sakura.
"¿No es esto lo que tenía que decir?", se preguntó Sai, sacando uno de sus libros y hojeándolo, "Oh, vaya mierda de libro", y lo tiró, con tan mala suerte que le cayó encima a Shikamaru, quien se puso a decir maldiciones a diestro y siniestro.
—Cállate, frontuda, que ya sé lo que te pasa. Estás celosa porque tú no tienes a nadie que te diga cosas tan bonitas –Ino seguía discutiendo con Sakura a causa del quizá inapropiado comentario de Sai.
— ¿A mí? ¡Kami-sama me libre! –exclamó la pelirosa, asumiendo de nuevo su papel de diva, sacando un abanico de plumas y haciéndose aire como si estuviera escandalizada por el comentario de su amiga-rival.
—Venga, Sakura, no te hagas la interesante… –dijo Naruto riéndose.
Iba a añadir que todos sabían que ella se derretía con las palabras "Sasuke Uchiha", pero la mirada que le dirigió la chica le avisó de que no lo hiciera, porque las consecuencias podían ser funestas.
—Ehmm…Hinata, dame un poco de chocolate –pidió, escaqueándose de su pelirosada amiga, inclinándose hacia la heredera Hyuuga y dando un mordisco al chocolate que comía con lentitud.
La chica de ojos blancos estuvo a punto de desmayarse –para variar un poco-.
"Naruto…yo…chocolate…beso indirecto…", pensaba histérica la chica, cambiando de color cual semáforo…ahora roja, ahora verde, ahora naranja, otra vez roja, otra vez naranja…hasta que se desmayó de verdad. Pero no por Naruto, sino porque se había quedado sin aire al no respirar y solo pensar.
—¡¡¡Waaaah, Hinata se ha vuelto a desmayar!!! ¿¡Qué tengo para que pase esto dattebayô!? –lloriqueó el kitsune-. ¡Despierta, chica, que tampoco soy tan feo!
— ¿Y si le hago el boca-a-boca? A lo mejor se despierta –dijo Kiba con cara de pillín.
—De eso nada, que tú comes comida de perro dattebayô… –murmuró el rubio, dirigiéndole una mirada asesina, que fue devuelta por el Inuzuka.
—Da igual, si se despierta ella sola –les dijo Neji, quien había optado por atar a Tenten de pies y brazos para que no hiciera más "homicidios", aparte de taparle la boca, dando una imagen un poco sádica.
—¡¡Mhmmmmmmfffff!! –exclamó la chica de los moñitos, tratando de moverse, dirigiéndole una mirada asesina al Hyuuga, quien se limitó a dirigirle una miradita maliciosa.
—Jo, no sabía que Neji fuera tan sadomaso… –murmuró Naruto.
Y, mientras Neji lanzaba promesas de muerte al rubio, Tenten trataba de librarse sin resultado, Hinata se había despertado, pero le robó el osito a Shikamaru –quien de la manga se sacó otro- y se puso a dormir, Kiba se deprimía, Sakura e Ino discutían porque sí, Sasuke las miraba comiendo palomitas, Sai se leía un libro nuevo que había sacado de quién sabe dónde, Shino pasaba de todo, Lee, Gai y Kakashi estaban desmayados –por culpa de Tenten-, y Choji se comía los almuerzos de todos, Asuma sacó un pitillo y comenzó a fumárselo, mientras que Kurenai directamente se tomó toda la caja de aspirinas.
— ¿Crees que vamos a sobrevivir? –preguntó la mujer de ojos rojos.
—Lo dudo mucho –respondió su compañero, dándole una calada al porr…digo, al cigarro.
Sólo habían sido dos horas, y ya trataban de asesinarse unos a otros. ¿Qué pasaría si la misión duraba mucho más? Mejor no pensarlo.
♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.
Aproximadamente a las dos del mediodía, llegaron a una pequeña aldea, cerca de los límites –arriba y al oeste- del País del Fuego. Apenas tendría unas diez o quince casas, y había un par campos de cultivo. No obstante, se veía bastante agradable, un buen sitio para vivir en tranquilidad. Un lugar ideal para pasar unas vacaciones tranquilas.
Lástima que hubieran llegado dos expertos en armar alboroto.
— ¡Hala, yo nunca había visto un molino tan grande! –exclamó Naruto, sorprendido-. ¿Has visto que molino, Sakura-chan?
—Por Kami, será paleto el tío…
—¡¡¡Uooooh!!! ¡¡Se nota que aquí le gente le pone poca pasión a las cosas!! ¡¡Hay que animarseeeee!!
—¡¡Me están eclipsando!! –exclamó Kiba, determinado a ser el centro de atención-. ¡¡Ya veréis vosotros quién es Inuzuka Kiba!!
—¡¡El tonto del perro!!
— ¿¡Qué!? ¡¡Ahora verás, cara de zorro!!
Obviamente, acabaron corriendo el uno detrás del otro, gritándose insultos muy feos. Sólo hasta que llegó el práctico Kakashi y les arreó a cada uno un capón que les dejó sin ganas de discutir por un buen rato.
—Jo, Kakashi-sensei…ahora casi me arrepiento de haberle hecho estallar un libro en la cara… –se admiró Sakura con brillitos en los ojos.
—Por supuesto…mi entrenamiento de caballero medieval incluía el sacar a borrachos de la taberna a patadas…estos dos no son rivales para mí.
—...sí, claro… –suspiró Sasuke-. ¿Vamos a ir a donde quiera que sea, o me quedo a dormir aquí?
—Pues si eres capaz de dormir en el suelo…
— ¿Tú eres tonto o te pinchas?
—Qué pregunta… ¿qué va a ser? Si ya me lo veía yo demasiado hiperactivo… –dijo Ino fingiendo estar enfadada (quién sabe porqué).
—Ya sabía que esto iba a ponerse problemático…
—Fafifo…
—Yo creo que necesitaríamos un diccionario para entender lo que dice éste…
—Como sea…vamos para allá.
Sai los condujo hacia una casa un poco más grande que las demás, pero sin nada en especial: paredes de piedra y tejado de tejas; una típica casita pintoresca de pueblo. Llamó un par de veces, y le abrió una mujer de cabellos blancos.
— ¡Ah, Sai-kun, te esperábamos! –sonrió la mujer-. Adelante, sean bienvenidos.
—Gracias, Yume-san –sonrió el dibujante, pasando adentro y siendo seguido por sus compañeros.
Los shinobi se sentaron en torno una mesa circular y esperaron a que alguien hablara para informarles de los términos de la misión. El que comenzó fue el mismo Sai.
—Bueno, supongo que sabréis que las cosas entre el País del Fuego y el de la Roca no van muy bien que digamos –comenzó a decir el moreno.
—Yo no sabía –comentó Naruto.
Sakura le dio un codazo para que se callara.
—El caso –continuó el dibujante, ignorando a su amigo- es que, para evitar cosas como guerras, traiciones y esas cosas bonitas que ocurren cuando se tienen enemigos, han llegado a un acuerdo típico. Vamos, que la hija del señor feudal de aquí se comprometió con el hijo del señor de allí.
—Pero la cosa no salió muy bien que digamos. Han pasado ya seis meses desde la boda, y el señor de aquí no ha sabido nada de su hija, ni siquiera una carta, ni nada. Por lo tanto, tenemos sospechas de que podrían haberla secuestrado para sus fines, o incluso haberla matado.
—Es decir, nuestra misión es infiltrarnos en el país de la Roca y rescatarla –resumió Shino.
—Qué listo es Shino… -se admiró Naruto.
—No, es que tú eres tonto –dijo Kiba, riéndose.
—Vete a comer comida de perro, pesado.
Kakashi le "regaló" un capón a cada uno para que se callaran.
—Pero si tenemos en cuenta que somos nueve en total, más los senseis, igual se dan cuenta de que es algo raro… –opinó Sakura.
—Ah, ¿qué creías que íbamos a ir con vosotros? No, qué va; ya sois mayorcitos para ir vosotros solitos, a ver si os las apañáis bien. Nosotros nos quedamos aquí de vacaciones –dijo Kurenai, muy contenta.
Los jóvenes shinobi miraron a sus senseis con los ojos desorbitados y las mandíbulas desencajadas.
— ¡Nos quedaremos aquí, esperando a que volváis, si es que volvéis! –exclamó Kakashi, muy contento también-.
El dibujante sacó un mapa en el que se veía una fina línea azul que partía del lugar donde ellos se encontraban –en la parte superior izquierda del País del Fuego- que daba un rodeo bastante tonto, pasando por el País de la Cascada, dando una vuelta estúpida y finalmente llegando al de la Roca, su destino.
—Vale, pero, ¿nos vamos ya? –preguntó Kiba, impaciente.
Antes de que nadie pudiera responder, se oyó un grito procedente del pasillo.
—¡¡No puedes irte!! ¡¡Sólo tienes diez años!! –exclamó una voz de chico joven.
—¡¡HE DICHO QUE ME VOY A IR Y ME VOY A IR!! ¡¡PUNTO EN BOCA O TE SACO LOS OJOS!!
—Y, bueno, por ahí viene el cargamento del que os hablaba –sonrió Sai.
Por la puerta entró una chiquilla de, efectivamente, unos diez años o por ahí. Tenía cabello cobrizo largo hasta la cintura, recogido en una cola baja, ojos color ámbar y, sobretodo cara de MUY mal genio, e iba vestida al estilo shinobi. La seguía un chico también jovencito, pero de cabello y ojos grises, de morros para variar un poco el estilo.
Los chicos se quedaron mirando a Sai con cara de desconcierto.
—Ella es la hermana pequeña de la princesa. En realidad, es quien nos ha contratado. Y se ha empeñado en venir con nosotros, así que…
—¡¡¡Nooooo, por favor, todo menos esooooooo!!! –lloriqueó el Jinchuuriki llevándose las manos a la cabeza con aire catastrofista-. ¡¡¡NO QUIERO VOLVER A HACER DE NIÑERA!!!
— ¿¡¡Qué dices, intento de ninja con patas!!? –exclamó la niña de mal humor, dándole un pisotón.
—¡¡AY!! ¡¡La madre que la…!!
—Naruto. CALLA.
—¡¡Pues yo no estoy de acuerdo con que Hime-sama se vaya!! ¡¡Podrían atacarla unos ninja desconocidos o algo así!! –exclamó el chico de ojos grises.
—Calla, Rei. Los que me tienen que tener miedo son ellos a mí –dijo la niña con altivez.
—Ya te digo –murmuró Sai.
— ¿¡Cómo has dicho!? –la niña le pegó un guantazo al pobre dibujante, lo que dejó a Ino escandalizada.
—¡¡Niñata de mierda, ¿cómo te atreves a tocar la preciosa cara de Sai-kun?!! –gritó histérica.
—¡¡Tú calla, rubia de bote!! –le gritó aún más fuerte la chiquilla de pelo cobrizo, con un aura que daba más miedo que el mismísimo Kyuubi-. ¡¡Aquí pago yo, así que aquí mando yo, ¿estamos?!! ¿A qué esperamos para irnos? ¡Aligerando! ¡Un, dos, un, dos…!
—¡¡Que tengáis suerteeeeeee!! –se rió Kakashi.
♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.
Si sólo el camino desde Konoha hasta allí había sido una tortura, la mayoría sabían que la misión iba a ser MUCHO más complicada. Y la niña princesa no hacía más que complicar las cosas y, de paso, demostrar que no todos los miembros de la realeza son delicados y benévolos; al menos, a ella se la podía describir como "mala idea, Inner, y cabrona".
— ¿Pero queréis ir más rápido? –preguntó enojada.
—Joder con la niña problemática…
— ¡Tú calla, pelo de escoba!
—¡¡JA, JA, JA, JA!! ¡¡Esa sí que ha sido buena!! –rió Naruto.
— ¡Tú a callar también, renacuajo!
Aquí fue Kiba quien se rió.
— ¡Tú no te libras, cara de perro!
— ¿Siempre es así? –le preguntó Sakura a Rei.
—Siempre –respondió el chico con resignación.
—¡¡Eh!! ¡¡A ver qué dices de mí!!
—Etto…Hime-san…tranquilícese un poco, que la protegeremos bien… –dijo Hinata, sonriendo como ella solía, de aquella manera que calmaría incluso a Lee en uno de sus arranques de la juventud.
— ¡Hala, qué ojos! –exclamó la niña, mirándola fijamente con curiosidad (y demostrando que al fin y al cabo sólo era una cría)-. ¡Parece que estés muerta!
"Muerta"… Esa palabra resonó en los oídos de la kunoichi de cabello azulado, haciéndola deprimirse. Vale que era tranquila, pero TANTO no…
—¡¡No te metas con la pobre Hinata!! –exclamó Naruto, indignado-. ¡¡Con lo buena chica que es, y tú diciéndole estas cosas!!
La muchacha pareció arrepentida, pero automáticamente puso cara de pasota y le dio una patada en la espinilla.
—Andando, saco de pulgas –refunfuño-. Y no te creas que pienso dormir en el suelo. Como mínimo, quiero un hotel de cinco estrellas, con aguas termales y masajistas privados.
—Sí, sí, claro dattebayô…
Y, mientras avanzaban/discutían, alguien los vigilaba entre las sombras…
♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.♦.
N/A: Ya os digo, aunque parezca seria, la cosa va a dar unas vueltas de campana y va a acabar siendo…XD. No podéis decir que es corto n.nU.
No sé cuánto tardaré, así que os dejo un avance. ¡¡Gracias por leer, dejadme reviews n.n!!
PD: La canción de Kiba y Naruto la saqué de los Simpson. No me demandéis ToT.
ß-------------------------------------En el próximo capítulo…------------------------------------à
— ¡No le permitiré que le ponga las manos encima a nuestra Hinata y se quede impune! Me encargaré de que el Uzumaki lo pase mal… –el Inuzuka señaló al Aburame-. ¡¡Y tú me vas a ayudar!!
ß---------------------------------------------------------------------------------------------------à
El rubio la cogió de la mano, sonriendo como solía y haciendo que se ruborizara.
—Vamos, Hinata, sólo es para divertirnos un rato… Además, Sakura no se va a enfadar, créeme. Es más, que esto se le ha ocurrido a ella. ¡¡Venga, vamos a pasarlo bien juntos!!
— ¿Exactamente de qué manera? –preguntó la voz que menos querían escuchar en ese preciso momento.
ß---------------------------------------------------------------------------------------------------à
—Lo siento, Sasuke-kun, pero tengo que ayudar a Lee. Ya sabes, él está traumatizado con lo de su hijo inventado y todo eso, y yo, como buen médico, tengo que ayudarle a superarlo. A lo mejor otro día… –se excusó la joven.
Y se marchó con una amplia sonrisa malvada en los labios, dejando al Uchiha solo y cabreado… ¿o celoso?
ß---------------------------------------------------------------------------------------------------à
—¡¡Eres un borde!! ¿Cómo se te ocurre? –preguntó la chica de moñitos a gritos.
—Cállate un ratito –protestó su amigo-. Me pones dolor de cabeza.
— ¿Ah, sí? ¡Esto sí que te va a poner dolor de cabeza! –y acto seguido la kunoichi se puso a gritar agudamente, perforando con su voz los tímpanos del pobre Neji.
"Maldita sea… ¿qué puedo hacer para que se calle? ¿La mato?".
ß---------------------------------------------------------------------------------------------------à
—Ino, ¿me puedes decir qué significa esto? –preguntó Sai, acercándose con su libro a la rubia Yamanaka.
— ¡Claro que sí! –exclamó la chica jovialmente-. A ver…te… –se ruborizó y no pudo terminar la frase-. ¿Por qué me preguntas esto a mí?
—Bueno, creí que eras la más indicada para ello…
ß---------------------------------------------------------------------------------------------------à
¡No os olvidéis de los review n.n! ¡Gracias a tods!
