Capitulo 6: Una visita del pasado. Desenterrando recuerdos.
Ella le sonreía algo cohibida, seguía de pie muy erguida pero incapaz de acorta la distancia entre ellos. Aoshi tampoco deseaba que lo hiciera.
-¿Qué es lo que quieres?- pregunto al fin el chico sin apartar los ojos de ella. No había cambiado absolutamente en nada, parecía la misma chica que lo había dejado hacia dos años pero el dolor que se había albergado en su alma le recordaba constantemente que entre ellos todo había muerto.
-También me alegra verte- le dijo ella sin perder la calma-. Tienes buen aspecto.
-¿Esperabas otra cosa?- le pregunto en forma despectiva-. ¿Creías que aun estaría llorando por ti?
-No me refería a eso, Aoshi- le dijo bajando la vista.
A pesar de la actitud humilde que demostraba Sayo, Aoshi no podía evitar que la rabia lo dominara, había pensado bastante en ella desde que Sanosuke le había comentado de su regreso, pero ninguno de sus pensamientos lo había preparado para ese encuentro.
Aoshi recorrió con la mirada la tienda vacía en ese momento y suspiro con desgana, recodo las palabras de Seijuro y se fijo nuevamente en Sayo que lo miraba expectante.
-Deberías irte- le dijo intentado que su vos no sonara tan dura-. Seijuro puede llegar en cualquier momento y no creo que le agrade mucho verte.
-Seijuro- repitió la joven con aún sonrisa-. ¿Como esta el? ¿Ya se caso?
La situación era absurda. No podía creer que a pesar de que ella sabia todo lo que había ocurrido entre ellos aun permaneciera de pie frente a el tratando de mantener una conversación normal, como si solo se hubiera ido de viaje por unos días y estuviera de regreso para tomar posesión de lo que le correspondía.
-Basta, Sayo-le dijo el perdiendo un poco la paciencia-, De verdad que me alegra que hayas llegado bien, pero tengo trabajo y de verdad, si Seijuro te ve aquí no te tratara de forma agradable, lo mejor será que te vayas ahora.
-Lamento tanto lo que ocurrió- Sayo lo miro directamente un momento y algunas lagrimas rodaron por sus mejillas-. Durante estos dos años me he arrepentido en innumerables ocasiones por haberme marchado así, pero te juro que no tenía otra opción en ese momento.
-No quiero escuchar tus disculpas ni saber ya los motivos por los que te machaste- Aoshi se volteo para no verla. No quería verla por que no le gustaba lo que sentía-. Durante meses espere esa explicaron, durante meses espere que llamarás o que regresaras, pero no lo hiciste, Sayo y ya no me importa.
Esta ves si rompió a llorar con desconsuelos, el primer impulso de Aoshi fue el de consolarla como había hecho otras veces en el pasado pero el impulso fue detenido por el hecho de saber quien era ella realmente.
-Por favor-le dijo el con paciencia-. Deja de llorar, Sayo, no creo que este sea el mejor lugar.
-¿Desde cuado te importan tanto lo que piensen los demás o si las cosas son como se exigen?- le pregunto molesta-. Antes eso no tenia la menor importancia para ti, solo te importaba lo que tu considerabas correcto, así era el hombre al que yo conocía.
Una sonrisa triste asomo a los labios de Aoshi, la miro por un momento intentado separar la imagen del pasado con la del presente, pero cada ves se la hacia mas difícil.
-Muchas cosas han cambiado en dos años- este vez se sentó sobre el mostrador pero no aparto la mirada de sus ojos, parecía estudiar cada uno de sus rasgos, sus ojos azules la recorrían de aquella manera en la que solía examinar a las personas desconocidas, como intentando leer en su alma, Sayo se sonrojo al darse cuenta de esto.
-¿Cómo cuales?- pregunto ella temiéndose la respuesta.
- Hace dos años te amaba con locura.
-¿Y ahora no?- preguntó Sayo con un hilo de voz.
-No.
La tensión podía respirarse en el aire. Sayo se seco las lagrimas que aun corrían por sus mejillas y volvió a sonreírle, sin embargo Aoshi parecía aun mas distante que antes.
-Me duele mucho oírte decir eso. Pero no me sorprende- ella sonrió con tristeza-. La verdad, esperaba que ni siquiera me dejaras hablar contigo y te agradezco que me hayas dado por lo menos esa posibilidad, se que tengo muchas cosas que explicarte, han ocurrido tantas cosas Aoshi….
-Sayo…- le dijo el con voz apagada-. Por favor márchate… y no regreses más.
Ella asintió en silencio y le dedico una ultima sonrisa, camino hasta la puerta mientras Aoshi seguía sentado en el mostrador con la avista clavada en el piso.
-¿Sabes una cosa?- le dijo ella antes de marcharse, logrando que el joven la mirara-. Yo nunca he dejado de quererte, y si pudiste amarme una ves, quizás pueda conseguir que lo hagas de nuevo, solo necesito que me des una oportunidad.
La puerta se cerró tras ella, sin embargo Aoshi sentía como aun su presencia se encontraba atrapada en aquel lugar, atormentándolo.
Mentiras, se repitió mentalmente. Todo lo que ella le decía eran mentiras, nunca lo había amado y no lo haría en ese momento, y sobre todo, el no la quería cerca. Observo el reloj y se dio cuenta de que ya iba a ser la hora en que Misao había quedado de pasar a la librería, con cierto alivio se alegro de que no se hubieran encontrado con Sayo. Volvió a ponerse de pie y comenzó a guardar las cosas antes de cerrar, necesita hablar con Misao y no quería peder tiempo.
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Misao caminaba deprisa para llegar a la hora, se sentía nerviosa pero a la vez extrañamente optimista. El recuerdo del día anterior la había llenado de nuevas ilusiones que ni siquiera la sorpresiva llegada de Soujiro pudo borrar. Aoshi, a pesar de su actitud fría y distante se había mostrado preocupado por ella y eso lograba llenarla de alegría. Quizás si tuviera una oportunidad.
Durante la noche apenas había sido capas de dormir un poco, sin embargo mas que cansada se sentía ansiosa, Yahico incluso le dijo ella mañana que estaba muy guapa y eso era una buna señal.
Cuando al fin llego a la tienda se dio cuenta de que llegaba diez minutos adelantada, pensó en entrar pero no sabia si Aoshi estaba ocupado o si lo molestaría el verla tan ansiosa por estar con el. Así que decidió esperar unos minutos, los suficientes para que su encuentro fuera como había esperado. Observaba la tienda que a esa hora parecía vacía, supuso que el joven estaría terminando su trabajo antes de cerrar, pero al ver salir a una chica del negocio sintió como el corazón parecía detenérsele.
La joven era bonita, y Misao se dijo que podía ser simplemente una clienta, pero el hecho de que al parecer hubiera estado llorando le llamo la atención. Nuevamente el recuerdo de la muchacha que había estado con Aoshi la asalto, ¿seria ella? Sintió como se le contraía el estomago al pensar que era así, ¿y si era ella, que había ocurrido para que se viera tan triste?
Pensó en lo frió que se había mostrado Aoshi cuando Sanosuke la hablo de ella, sin embargo Misao se había podido dar cuenta del dolor que se escondía tras su fachada de indiferencia, y si esa joven fue a hablar con el quizás la reacción de Aoshi no fue la mejor, y había terminado haciéndole daño.
Espero a que la chica se alejara lo bastante y corrió hasta la tienda, justo en ese momento Aoshi salía y le sorprendió verla tan de repente, tenia las mejidas sonrosadas y un brillo extraño se reflejaba en sus ojos, inmediatamente Aoshi supo que algo le pasaba.
-Hola, Misao- le dijo con una sonrisa- Ya pensé que no vendrías.
-Fui yo la que te pidió la cita, ¿recuerdas?- dijo ella-. Aunque de solo pensarlo muero de la vergüenza. Solo esperaba llegar a tiempo.
-No me molesta que lo hayas hecho y llegas a tiempo, tenemos dos horas antes de que tenga que regresar al trabajo, ¿Dónde quieres ir?
-Tu sabes a donde- le dijo ella mas tranquila al ver que Aoshi parecía tan normal como siempre, seguramente no había pasado nada- No hagas preguntas innecesarias.
Aoshi se limito a sonreír y prácticamente se dejo arrastrar por Misao hasta la cafetería donde la había llevado la otra vez, como el resto de las ocasiones en que estaban juntos ella no paraba de hablar y a el eso le agradaba, lo ayudaba a distraerse, a olvidar por un momento el mal rato de su encuentro con Sayo.
Buscaron una mesa vacía y se sentaron para continuar con su conversación. Misao se sentía nerviosa por que sabía que tenia que llevar la platica a un terreno mas personal, pero aun no se sentía lista del todo y seguía comentando al chico de temas mas banales, intentando reunir el valor necesario para decirle lo que le estaba ocurriendo.
Fue en el momento en que noto como Aoshi la observaba con atención cuando se quedo callada. El no apartaba los ojos de su rostro y eso la puso nerviosa y se sonrojo notoriamente. Contuvo la respiración por unos segundos, los ojos de Aoshi por primera vez le mostraban algo mas aparte de aquella frialdad que los caracterizaban, parecía como si pretendiera descubrir en ella algo mas y eso la asustaba pero a la ves le agradaba.
-¿Que ocurre?- le pegunto en un susurró, sentía la boca seca y por un momento pensó que las palabras no serian capaces de salir de sus labios-. ¿He dicho algo malo?
A pesar de que deseaba la respuesta de Aoshi sabia que quizá esta no llegaría, el era así, impredecible, misterioso, jamás le había mostrado lo que sentía por ella y sin embargo los sentimientos que había despertado en su corazón desde que lo conoció era mucho mas fuertes que todos los que había experimentado en la vida.
-Me gustas, Misao- le dijo el dejándola sin palabras-. Me gustas mucho.
Sus ojos se abrieron con asombro, en ellos se podía ver perfectamente todas las confusiones que sentía en ese momento. Aoshi sabia que lo que estaba haciendo era muy arriesgado, no sabia si Misao había retomado su relación con Seta, pero sabia que no podía seguir dejando que la duda lo consumiera. Quería saber si ella también sentía algo por el, y si era así, quizás intentar otra ves abrir su corazón a alguien.
Misao seguía en silencio y bajo la vista hasta la tasa que tenia en la mesa, la mirada de Aoshi la ponía nerviosa, tenia al sensación de estar desnuda ante el y eso la inquietaba. Intento poner un poco de orden a sus emociones, no entendía como podía costarle tanto. Hasta hacia una hora estaba segura de que Aoshi Shinomori le gustaba, le gustaba demasiado, sin embargo no estaba preparada para oír que ella también le gustaba a el. Deseaba desesperadamente decirle lo que sentía sin embargo en esos momentos todo lo que había pensado en decirle se había borrado de golpe.
-¿Has regresado con Seta?- le preguntó el,
Misao levantó la vista sorprendida y noto la duda reflejada en el rostro de Aoshi, seguramente el también había sacado sus conclusiones al verlos juntos la tarde anterior. Recordó la difícil conversación que había mantenido con Soujiro, pero se alegraba de la decisión que había tomado.
-No- se apresuro a responder-. Soujiro me pidió disculpas e intento convencerme para que retomáramos la relación, pero no pude hacerlo- le dijo con una sonrisa mas apagada de lo normal en ella-. Es irónico que después de todo lo que sufrí con el término de la relación me haya sido tan fácil dejarlo luego, quizás lo que sentía no era realmente tan fuerte como creía en un comienzo.
-No siempre estamos seguros de lo que sentimos, Misao, el corazón no oye razones- dio recordando las palabras de Seijuro.
Observo a Misao que estaba atenta a sus palabras, parecía interesada en lo que el decía y la melancolía lo invadió. Sayo muchas veces se había comportado de la misma manera.
La primera vez que la vi quede fascinado con ella. Era completamente diferente a la mayoría de las jóvenes que había conocido, demasiado aburridas o demasiado banales para mi gusto. Ella en cambio mezclaba su aire de inocencia con una madures sorprendente. Yo acababa de cumplir los dieciocho años y el mundo me era aun un lugar sobrecogedor que sin embargo ansiaba descubrir y ella se convirtió en el objeto de mi descubrimiento. Con dieciséis años era inquieta y curiosa, me gustaba el hecho de que siempre deseara conocer más, saber más. Durante meses nos seguimos viendo en secreto, principalmente por temor a que sus padres se enteraran de nuestra relación ya que ella no tenia autorización para salir con nadie y la verdad es que a mi tampoco me interesaba mucho que mi padre estuviera al tanto, llevábamos separados mucho tiempo y no tenía intención de volver a verlo, fue así como mantuvimos la ilusión de seguir juntos a pesar de los obstáculos que se nos presentaran en el camino, jamás imagine que el mayor obstáculo y el que nos separaría para siempre seria ella misma.
Aoshi solo llevaba unos cuantos días desde que había conocido a Misao, sin embargo desde el primer minuto en que la vio supo que algo había surgido entre ellos, a pesar de que ella no lo consideraba agradable y de que el no quería saber nada de mujeres. Con su forma de ser, Misao había logrado lo que nadie había podido conseguir en dos años, entrar en su corazón.
Como ya había observado otras veces, la joven Makimachi y Sayo no se parecían en nada, físicamente ambas era muy distintas, pero existía cierta similitud en algunas actitudes por las cuales Aoshi temía estar buscando en Misao un reemplazo a lo que había tenido antes. Nuevamente se dio cuenta de la inquietud que se percibía en sus ojos, parecía completamente asustada al esperar la respuesta que el fuera a darle…
No, Misao le gustaba por la mas simple de todas las razones… había sido sincera con el y eso lo había conquistado.
- A veces… -dijo ella con cierta vergüenza en la voz-. Siento que soy demasiado simple para ti, no soy una joven extremadamente bonita, ni tengo una vida llamativa, en cambio tu pareces siempre estar en la búsqueda de algo nuevo, no te conformas con las cosas simples que el resto vemos día a día, temo llegar a aburrirte.
Por primera vez Aoshi entendió a que se debía el temor que había visto un par de veces en los ojos de Misao, era cierto temor mezclado con un gran dolor. Temía simplemente dejar de ser importante, se había percatado de aquello cuando hablo de su madre y ahora tomaba la misma actitud al referirse a el. Sabia que no era capas de prometerle a Misao un futuro juntos, le había confesado que ella le gustaba pero eso no significaba que la amara y que pensara en tenerla para siempre junto a el, pero durante aquellos minutos, en los que sus miradas se encontraron pudo comprender parte de su dolor, aquel dolor que nunca enseñaba a nadie y supo lo que tenia que hacer. Misao también estaba herida, y al parecer el había sido el único que se había dado cuenta de aquello y mientras estuviera en sus manos no permitirá que le volviera a suceder.
Un para siempre era mucho tiempo, pero podría ofrecerle el tiempo necesario para que volviera confiar en ella misma.
Aoshi le sonrió abiertamente y noto con agrado como Misao se sonrojaba, sin duda era una muchacha encantadora.
-Tu, Misao-le dijo con voz mas suave que otra veces-, eres cualquier cosas menos simple, desde que te conocí has revolucionado mi vida del cielo ala tierra, creo que nunca me aburriría de ti.
Una sonrisa se dibujo en su rostro, ambos sabían que habían decidido darse la oportunidad de conocerse un poco mas y quizás con el tiempo darse cuenta si podían albergar nuevas esperazas, por esa tarde eso había sido suficiente, solo tenían que aprender a confiar el uno en el otro y a dejar que sus secretos dejaran de serlo.
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Cuando Aoshi entro en la tienda se sobresalto un poco al ver que Seijuro ya se encontraba allí. Estaba sentado tras el mostrador y parecía concentrado en la lectura de una libro sobre filosofía, no levanto la vista a su llegada por lo cual el joven dedujo que estaba levemente molesto.
-Si no recuerdo mal- dijo Aoshi mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba colgada-, creo que me dijiste que hoy no vendrías a la tienda, mencionaste que tenias algo así como… ¿una cita?.
Seijuro si lo miro esta vez y dejo el libro en el mostrador. Definitivamente estaba molesto.
-Puedes agradecérselo a mi ¿Cómo llamarlo?... sexto sentido, tal ves- lo miro a los ojos y cruzó los brazos sobre el pecho-. ¿Qué quería ella?
Aoshi sintió un poco de molestia la darse cuenta de que seguramente Seijuro lo había estado vigilando. Sospechaba que Sayo se aparecería por la tienda y había decidido actuar por su cuenta. Hiko estaba inusualmente serio y Aoshi se preparo mentalmente para el regaño, fuera como fuera, Seijuro era lo mas parecido a un padre que había tenido en su vida, incluso mas que Saito, así que prefirió callarse y aceptar lo que el le dijera.
Cuando Sayo se marcho la primera persona que supo lo sucedido fue Seijuro. Yo había quedado tan destrozado con la noticia que no sabia que hacer. Pensé en llamar a Sanosuke que en esos días estaba fuera de la ciudad visitando a su madre y a sus hermanas pero no quería preocupar a mi amigo mas de la cuenta y terminar arruinándole el viaje.
Por primera vez en la vida pensé en pedirle consuelo a mi padre, estaba conciente de que las distancias que nos separaban parecían casi imposibles de salvar pero yo era su único hijo y el era lo mas parecido a una familia que tenia. Camine hasta casa mas guiado por la costumbre que por saber hacia donde iba realmente, todo a mi alrededor me parecía terriblemente irreal, solo me importaba el dolor que sentía y ella…
Cuando crucé la puerta de la casa me di cuenta de mi triste verdad, mi padre como tantas otras veces no estaba en casa, y si esa noche llegaba seguramente estaría molesto y terminaría buscándome pleito. Con rabia contenida comprendí que estaba completamente solo, mi familia había muerto junto con mi madre y ahora tenia que arreglármelas por mi mismo. Fue en ese momento en que recordé las palabras que una vez me había dirigido Hiko, aquella vez no les preste una real atención y las asocie a que solo quería ser agradable conmigo, tomando una rápida decisión salí de la casa y dirigí mis pasos hacia la tienda. Cuando al fin llegue a era bastante tarde, las calles parecían casi vacías y el silencio era abrumador; sin embargo sabia que Seijuro no se iba hasta tarde y me atreví a llamar, con el corazón encogido a causa del dolor y las desilusiones de ese día permanecí de pie en la puerta, aferrándome al única opción que me quedaba, cuando al fin Seijuro salio a recibirme en sus ojos se podía leer la sorpresa que sin duda le causaba verme en ese estado.
- Recuerdo que hace un tiempo atrás me dijiste que si en alguna oportunidad necesitaba un padre tu estabas dispuesto a aceptar ese desafió- logre decirle intentando de mantener el control de mis emociones que parecían a punto de desbordarse-. Pues bueno, me gustaría saber si esa proposición aun sigue en pie.
-Nunca he dudado de ella- me dijo mientras se apartaba de la puerta y me invitaba a pasar. No me observaba con aquel aire despreocupado que era característico en el y me deje conducir al interior de la tienda mientras esperaba a que el cerrara.
¿Qué ha pasado, muchacho?- se atrevió a preguntarme al fin.
Quizás para que no viera mi sufrimiento, tal vez por vergüenza voltee fingiendo que me interesaba en los libros de uno de los estantes. Sentí sus ojos clavados en mi nuca pero estaba respetando mi espacio, dándome el tiempo necesario par aclarar lo que sentía.
- Ella…- le dije al fin aunque note que me temblaba un tanto la voz-. Ella se ha marchado. Dijo que no me amaba y se ha marchado para siempre.
Incapaz de contenerme por más tiempo rompí a llorar desconsolado, por primera ves desde la muerte de mi madre me permitía demostrar en una forma mas abierta lo que sentía. El dolor que me invadía era tan profundo, tan avasallador que el mantener mis emociones bajo control era prácticamente imposible. Sentí su mano sobre mi hombro, como una señal de apoyo ante mi sufrimiento, la presión aumentó y con suavidad me obligo a volverme hacia el. Sin darme el tiempo para que reaccionara, me abrasó con fuerza permitiendo que siguiera desahogando mi frustración.
-Tranquilo, muchacho- me dijo con sentimiento-. Todo estará bien, te prometo que dentro de un tiempo todo estará bien
Aquella noche, después de tanto tiempo supe que tenia alguien a quien le importaba. Quizás no fuera mi padre, pero lo que me unía a el era mas fuerte que la diferencia de sangres que corrían por nuestras venas.
-Solo hablar- le contesto restándole importancia-. Estuvo uno minutos y se marcho.
-Que encantador de su parte. Una visita de cortesía luego de todo lo que te hizo- lo recrimino molesto-. No la quiero aquí, cuando comenzó a salir contigo pensé que era una de las mejores cosas que te había ocurrido, cuando se fue me di cuenta de mi gran error, te permití confiar demasiado en ella, no permitiré que te pase otra ves.
-Le pedí que no volviera.
-Como si te fuera a hacer caso- dijo Hiko. Miro el semblante contrariado de Aoshi y se sintió mal por su comportamiento-. Lo siento mucho, Aoshi, pero no quiero que vuelvas a sufrir.
Aoshi asintió con tristeza.
-Creo… que aun me afecta un poco el verla- dijo Aoshi con frustración-. Son demasiados recuerdos, demasiados sueños rotos, demasiado dolor para borrarlo de golpe.
-Lo se- Seijuro le dio una palmada en la espalda y le sonrió-. Pero tienes la oportunidad de comenzar de nuevo, quizás puedas empezar a olvidad y a reconstruir una vez mas tu vida, solamente espero que no la dejes escapar.
El joven dirigió la mirada hasta donde hacia unos momentos atrás se había despedido de Misao. Dejo escapar un suspiro y pensó en todo lo ocurrido esa tarde, quizás su maestro tuviera razón y Misao fuera una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, ahora todo estaba en sus manos.
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-¿Cómo pudiste ser tan tonto y dejarle que te diera sus preparadas excusas? Deberías haberla sacado de ahí en cuanto cruzó la puerta.
Sano se mostraba muy molesto, Aoshi le había contado lo que había ocurrido el sábado en la librería y por lo visto su amigo al igual que Seijuro pensaban que el hecho de haber hablado con Sayo era lo peor que había hecho, en el fondo, Aoshi también pensaba lo mismo.
-Vamos, Sano- le dijo el chico algo cansado por la discusión-. No tiene importancia, Sayo no volverá a aparecerse por la librería ya que Seijuro no quiere verla por allí, y tenía que pasar tarde o temprano, no haba otra opción.
-Es verdad. Esta ciudad es demasiado pequeña como para escondernos el reto de la vida. Solo espero que no vuelva a buscarte, sobre todo que ahora Misao y tu…
La mirada de advertencia de Aoshi hizo sonreír a su amigo, le había estado tomando el pelo toda la mañana cuando se entero de la cita que había tenido con la muchacha.
-Solo queremos conocernos un poco mas, eso no quiere decir que hayamos empezado una relación.
-Que formal, señor Shinomori, solo me pregunto cuanto te gustaría conocer de la señorita Makimachi- una sonrisa que pretendía parecer inocente se dibujó en el rostro de Sanosuke pero sus ojos decían algo complementen distinto-. Y te comprendo a la perfección, es linda, agradable y seguramente estará ansiosa por descubrir muchas cosas que con tu experiencia…
-¡Callate!- le dijo Aoshi intentando mantener la calma, pero a pesar de todo se había sonrojado.
-Entiendo, ¿por que no vamos al cafetería? Quizás este trabajando y puedas hablar con ella. Me encantaría que saliéramos los tres una de estas noches, así me familiarizo con ella, ya sabes.
Aoshi ignora aquel cometario pero siguió a Sano sin protestar. Durante todo el fin de semana había estado pensando en Misao, y en mas de una ocasión había sentido deseos de llamarla y pedirle que se juntaran pero se había prometido darle el espacio suficiente para que ella fuera quien confiara en el y lo buscara, sin embargo con Sano las cosas era distintas, podría hablar con Misao sin que pareciera que estaba desesperado por verla, que era como realmente se sentía.
-¿Donde se supone que van, chicos?- les pregunto Seijuro que iba rumbo a su oficina para seguramente preparar una de sus clases, ambos jóvenes se detuvieron a saludarlo con evidente agrado.
-Vamos a la cafetería por algo de comer, ¿no quieres venir con nosotros?- pregunto Sano con un brillo de burla en los ojos.
-No, pero gracias por la invitación, acabo de estar allí.
-Oh, claro, olvidaba que había oído ciertos rumores de que un maestro pervertido estaba intentado conquistar a una de las jóvenes…
-Callate, Sagara y no abuses de tu suerte- le dijo Hiko-.Aoshi, ¿puedes venir a mi oficina un momento? Tengo algo que pedirte
Shinomori miro a Sano que se encogió de hombros y le indico que siguiera a Seijuro.
-Yo sigo a la cafetería y ordenare por ti, ¿una camarera de apellido Makimachi esta bien?
La mirada de Aoshi y Seijuro no lo intimidaron para nada, se despidió con un gesto de la mano y continuo rumbo a la cafetería. Al parecer sus amigos estaban tendido suerte en encontrar a la persona adecuada, quien le decía que a el no le ocurría lo mismo uno de esos días.
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Sano se dejo caer en una de as sillas de la terraza de la cafetería, la verdad es que hacia un poco de frió y lo mas sensato hubiera sido resguardarse dentro, pero sabia que a Aoshi no le gustaba estar rodeado de tanta gente. Una joven se acerco hasta el sonriendo.
-Omasu, cada día estas mas linda- le dijo con su usual sonrisa-. ¿Vienes a tomarme la orden?
-Claro, se supone que vienes a comer, ¿no?
-Algo así- dijo el chico mirándola un momento y guiñándole un ojo-. ¿ Por que no le pides a Misao que traiga ella lo que ordenemos, Aoshi llegara en cualquier momento y creo que le agradaría mucho verla.
La joven se rió al comprender lo que planeaba Sagara, a pesar de lo presumido que parecía al chico, se notaba que no era tan mala persona.
-Entiendo, dos colaciones para ti y Shinomori, ¿en cuanto rato más las quieres?
-Que te parecen unos quince minutos, a veces Hiko puede ser muy demoroso- la joven asintió y se apresuro a poner en marchar el plan de de Sano, sin embargo no le dijo nada a Misao, quería que fuera una sorpresa para su amiga.
Sano observaba paciente a los estudiantes esperando que Aoshi no demorara mucho, comenzó a tamborilear con los dedos de su mano sana en al mesa. Las risas provenientes de la entrada de la cafetea lo sobresaltaron.
Megumi se dio cuenta de inmediato de su presencia y una bonita sonrisa asomo a sus labios, Sano estuvo apunto de responderle al geto pero al darse cuenta de quien la acompañaba todo intento de ser agradable se borro de golpe.
-¿Sano, eres tu?- le pregunto Sayo sin creer en lo que veía- Me alegra tanto verte- le dijo con una amplia sonrisa, sin embargo al ver a mirada molesta del joven se detuvo en su sitio sin acercarse.
-Lamento no decir lo mismo, Sayo- contesto con desgañida-. Takani, tanto tiempo.
Noto como Megumi se sonrojaba a causa del trato frió que le había dedicado, sintió una punzada de culpabilidad pero al mira a Sayo que miraba a su hermana sin comprender mucho el arrepentimiento se fue.
-¿Se conocen?- pregunto Sayo a Meg que seguía mirando a Sanosuke muerta de la rabia y la vergüenza.
-Claro que nos conocemos- respondió el chico con una sonrisa- Supongo que al igual que tu, Takani tienen una facilidad increíble para lastimar a los hombres. Esto se lo debo a ella- le dijo en tono mordaz mientras le enseñaba el brazo lesionado.
-Vamonos- le rogó Megumi a su hermana-. Creo que fue mala idea que vinieras aquí.
-¿Por que se van, chicas?- les pregunto Sano con una sonrisa- ¿Porque no te sientas un momento para platicar, Sayo?, va mucho tiempo desde la ultima vez que no vimos , van como dos años, ¿verdad?- Sano aparto una de las sillas y con una mirada la invito asentarse.
Cierto rubor asomo a las pálidas mejillas de la chica, Sanosuke y ella había sido muy buenos amigos cuando Aoshi era su novio, habían compartido muchas cosas y el joven había confiado completamente en ella, ahora que lo veía actuar así de frió se daba cuenta de que no solo había lastimado a Aoshi sino que también a todos los que estaban a su alrededor.
Con dignidad, Sayo ocupo el asiento frente a Sagara, el joven seguía sonriendo pero cierto brillo en sus ojos le indicaba que estaba calculado la manera exacta de molestarla, Megumi los miro sintiéndose fuera de lugar, tenia deseos de marcharse lo mas rápido posible de allí pero la curiosidad fue mas fuerte que ella y se sentó junto a su hermana.
-Me sorprende que tu y Meg se conocieran- le dijo tratando de iniciar una conversión normal-. ¿Es grave lo de tu brazo?
-Nada que con reposo no pueda sanar del todo- se apresuro a contestar Megumi ganándose una mirada de reproche por parte de Sagara-. Fue un lamentable accidente que lo tirara de la escalera.
-Vaya- dijo Sayo asombrada.
-Pero Takani se porto de maravillas. Incluso se a preocupado por mi estos días, creo que eso es algo que tienen en común, a veces resultan se encantadoras y luego dan la puñalada por la espalda.
-Me marcho- Megumi se puso de pie dispuesta a irse pero Sano la sujeto de la mano y la insto a sentarse nuevamente-. Lo siento, Takani, el asunto no era contigo.
En ese momento Misao salio desde la cafetería llevando lo que había pedido Sagara, se sorprendió la ver a las dos jóvenes que se encontraban con el, pero al reconocer a Megumi le sonrió abiertamente y supuso que se había encontrado por casualidad.
-Aquí llega mi chica favorita- le dijo Sano con una sonrisa-. ¿Cómo has estado Misao?
-Bien, pero algo ocupada- le dijo mientras ponía las cosas en la mesa-. Hola Megumi, ¿Cómo esta Kaoru?
La joven parecía mucho mas relajada al ver que Misao había calmado un poco el enfado de Sanosuke, realmente el agradaba aquella muchacha.
-Estudiando para un examen, pensó que quizás podría salir este fin de semana si es que no tienes nada que hacer.
Megumi se percato de que Sanosuke quería protestar por algo pero se callo.
-Claro que me gustaría, tal ves podrían venir Sano y Aoshi.
Ese simple comentario basto para que la atención de Sayo se concentrara en Misao la cual le había pasado casi desapercibida. La miro atentamente y una sonrisa asomo a sus labios, Misao devolvió el gesto sin percatarse de lo molesto que parecía Sano.
-¿Conoces a Aoshi?- le peguntó la joven con interés sin dejar de sonreír.
-Si- respondió sin comprender mucho-. Nos conocemos de hace un tiempo. Misao se fijo aun más en la chica y pensó que la conocía de algún sitio.
Como si hubiera oída la conversación que sostenían las jóvenes Aoshi se apresuro a subir las escaleras y dirigirse hasta donde siempre el y Sano comían, se detuvo sorprendido al encontrarse con tanta gente. Sayo le dedico una sonrisa y luego se fijo en Misao que seguía de pie. Cuando los ojos de Aoshi se encontraron con los de Misao, el sintió que el corazón se el encogía al ver su sonrisa sincera, intento responderle pero le fue imposible.
-Aoshi- Misao lo miro animada y el decidió acercarse-. Pensé que no te vería hasta la tarde.
-Lo se- le dijo el mirando significativamente a Sanosuke.
-Me alegra mucho que nos encontremos nuevamente, Aoshi- esta ves Sayo se puso de pie para cercarse hasta el-. Sabia que te vería aquí.
-¿Se conocen?- le pregunto Misao al joven. Aoshi miro a Sayo que precia segura de lo que hacia y se pegunto hasta que punto estaba ella enterada de su relación con Misao.
Megumi noto al mirada de preocupación de Sanosuke, cada vez entendía menos de lo que pasaba, pero estaba claro que no era nada bueno.
-Por supuesto que nos conocemos- dijo la joven soltando una risita-. Conozco a Aoshi como la palma de mi mano, soy Sayo, su antigua novia.
Aoshi noto como Misao palidecía notablemente, el brillo que había en sus ojos desapareció por completo y fue remplazado por algunas cuantas lagrimas que amenizaban con salir. Intentó sonreír pero le fue imposible y sin darle tiempo de decir nada corrió hasta la cafeterita.
-Siempre termias arruinándolo todo- le dijo molesto a Sayo, mientras iba en busca de Misao, se sentía culpable por no haberle contado la verdad, sabia que tendría que haberle dicho que había tenido una novia y que esta estaba de regreso, seguramente ahora Misao pensaría lo que no era. Que aun amaba a Sayo y que solo la había ilusionado para jugar con ella.
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Ya chicas, espero les haya gustado el chap de esta semana, como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión así que:
RinKo InuKai: Amiga, gracias por el apoyo, como ves las cosas se han complicado un poquito, Aoshi le dijo a Misao lo que sentía pero antes tendrán que conocer muchas cosas del otro antes de arriesgarse a algo mas, ya la próxima semana entraran otros personajes a la historia y se generaran otros conflictos. Sayo ha vuelto a crear mas de un gran problema, no le hará las cosas fáciles a Aoshi y por supuesto a Misao y, bueno, también Meg lo pasara un poco mal. Ya amiga, gracias de nuevo, espero estés bien y nos leemos la próxima semana (se que te había prometido intentar actualizar mas seguido en esta sección, pero la de fma me consume, pero para esta hago los chaps mucho mas largos así que espero compensarte por lo menos en eso, y en cuanto tenga un tiempo lo haré, un beso, ciao)
Miara Makisan: Me alegra que te haya gustado el chap de la semana pasada y espero que este también, como ves las cosas se han complicado un poco para todos, Aoshi le ha dicho lo que siente a Misao pero aun falta un poca para que todo marche de maravillas, además la llegada de Sayo no ha sido una buena noticia para muchos, y la próxima semana llegaran dos personajes mas a la historia, muchas gracias por el poyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
pali-chan: Me alegra te hay gustado el chap anterior y espero que este también, como ves la llegada de Sayo ha sido un dolor de cabeza y lo seguirá siendo, pero Misao tampoco se quedara de brazos cruzados, muchas gracias por el poyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
gabyhyatt: Si, era Sayo y sobre Shogo, bueno la próxima semana aparecerán dos nuevos personajes en la historia, ya veras, el motivo de que Sayo se marchara tiene algo que ver con Saito, pero se vera un poco mas adelante, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amiga, me alegra que ya estés de vacaciones y no te preocupes, se que la semana pasada estabas agotada, como ves todo se ha complicado mucho, pero Misao no dejara que Sayo recupera tan fácil el terreno pedido, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
YoseChan: De verdad realegra que te haya gustado al historia, ahora las cosas están algo complicadas pero la próxima semana algo se solucionara, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
