Capitulo 7: Compartiendo secretos.
El silencio de la playa contrastaba con el sonido desesperado de los descontrolados latidos de mi corazón, a pesar de la calma con la que siempre me había revestido y de la cual me enorgullecía, al tenerla cerca todo aquello quedaba olvidado. Por primera vez no era el dueño absoluto de mis actos y mucho menos de mis emociones.
Estaba enamorado.
Caminábamos en silencio dejando que la tarde nos fuera envolviendo, el cielo arrebolado era el marco de fondo y el suave vaivén de las olas que morían a nuestros pies ayudaban a mantener aquella atmósfera de irrealidad.
Tenía tantas cosas que decirle, deseaba con ferviente necesidad mostrarle mi corazón, sin embargo las palabras jamás han sido mis amigas y a pesar de recrear mil discursos en mi cabeza sabia que no seria capas de sacarlos de allí. Me sentía patético.
Sin darnos cuenta nos fuimos acercando, sentía como en algunas ocasiones mi brazo rozaba el suyo y aunque tal vez aquello parecía algo sin importancia, el hecho de que fuera con ella lo hacía especial. Tan concentrado iba en mis meditaciones que no me di cuenta cuando ella terminaba de romper las distancias, se sujeto de mi brazo para continuar el paseo, a pesar de lo tarde que era, teníamos todo el tiempo del mundo.
-¿Has estado alguna ves enamorado?
Sorprendido volteé a verla, en sus ojos se leía claramente la inquietud que la movía. Recordé todas aquellas veces que me había sentido interesado en alguna joven, ninguna de esa veces me había enamorado. La observe por unos minutos, intentando encontrar la manera adecuada de contestar a su pregunta.
-No- respondí sin dejar de mirarla y algo en mi interior se removió al ver que se sonrojaba, fue en ese minuto que supe lo que tenía que hacer. Mi experiencia con las chicas no era mucha, una que otra cita pero nada que hubiera trascendido en el tiempo. Mis sentimientos jamás habían estado en juego.
-Volvamos- murmuro insegura.
Bajo la vista avergonzada y tiro suavemente de mí brazo para que la siguiera, esta vez no obedecí su deseo y la inste a que nos quedáramos un momento más. Cuando había cedido a su intento, arriesgándome a todo le alcé la barbilla para que me mirara a los ojos. Un reflejo de mi alma. Miles de emociones se mezclaban en ellos, desde el miedo terrible a lo que no conocíamos hasta la necesidad angustiante de confesar lo que ansiábamos.
-El amor no es manejable y sensato- le dije-. Al igual que el odio es capas de provocar la mas temible de las reacciones, las mas grandes tragedias del mundo se han visto provocadas por el amor… -ella me miro confundida-, sin embargo no creo que exista nada en el mundo que sea capaz de llenar mas nuestras vidas. Nunca he deseado un amor así. Jamás imagine tener tales emociones en mi vida, hasta el momento en que te conocí- sus ojos me miraban con aquella mezcla de asombro y temor, los latidos de mi corazón se aceleraban cada ves mas-. Por primera vez deseo saber que se esconde mas allá, sin embargo solo deseo saberlo si es contigo a mi lado.
Sus mejillas habían adquirido casi el mismo color que el cielo de la tarde, sorprendido aun más de lo que esperaba, se abrasó a mí permitiendo que su cercanía me perturbara todavía más.
-Te amo- fue la única respuesta a mis palabras, sin embargo no necesitaba oír mas. No deseaba oír nada más.
Mis labios buscaron las suyos. Su corazón encontró al mió.
Aoshi entro lo mas deprisa que pudo a la cafetería, casi esperando aquello, Okon le corto el paso.
-Bueno muchacho, no me gusta meterme en los asuntos que no me corresponden- comenzó a decir la mujer sin permitirle avanzar-. No tengo ni la menor idea de que le hiciste a Misao pero creo que este no es el mejor momento para que hables con ella.
-Por favor- le dijo Aoshi quien en ese momento lo que menos deseaba era que le hicieran esperar-.Necesito hablar con Misao ahora, tengo que explicarle, puede que haya mal interpretado algunas cosas…
-Y si se las tratas de explicar en este momento en que esta dolida lo harás peor. Misao es una chica fuerte, pero necesita que las emociones decanten un poco. Se que lo que te voy a pedir es difícil, pero espera el momento adecuado para hablar con ella. En un rato más se va a clases y no regresara a la cafetería hasta las cinco. Su turno termina a las siete y media. Deja que piense en todo lo que ha ocurrido hasta esa hora, ven a buscarla e intenta arreglar lo que este mal, te prometo que hasta tu veras las cosas con una nueva luz para entonces.
La expresión de Aoshi estaba lejos de mostrar conformidad. Solamente de recordar lo sorprendida y dolida que parecía Misao con la confesión de Sayo se ponía enfermo, pero la seguridad que mostraba Okon le hizo dudar de seguir sus impulsos. Ella conocía a Misao mucho mas que el y fuera como fuera, las mujeres seguían siendo un enigma para el y si una de ellas le aconsejaba esperar lo mas conveniente seria hacerlo.
-Vendré más tarde- dijo con resignación el joven-. ¿Podría decirle a Misao que pasare a recogerla cuando acabe su turno?
Okon asintió con una sonrisa. No sabia exactamente que relación tenia Misao con aquel joven, pero algo le decía que no se limitaba solo al plan de amigos, por la expresión de Shinomori parecía que de verdad la estaba pasando mal.
-Le diré a Misao que has venido para que hablaran - le dijo Okon antes de que Aoshi saliera de la cafetería-. Le alegrara saber que te has preocupado por ella.
Aoshi asintió bastante serio. Se sentía tan frustrado que necesitaba desquitarse con alguien. Camino hasta la terraza de la cafetería con la esperanza de encontrar a Sayo allí y poder recriminarla por lo que había hecho, pero como se lo esperaba ya se había marchado. Sano seguía sentado con expresión de pocos amigos, cuando lo vio acercarse aparto una silla para que se sentara.
-¿Has podido hablar con ella?- preguntó ansioso.
-No- dijo con desgana Aoshi-. Okon me ha pedido que le de unas cuantas horas antes de intentar explicarle. La vendré a recoger a la salida de su turno.
- Supongo que es lo mejor, aunque si por mi fuera la habría obligado a oírme- Sano sonrió intentado animar un poco a su amigo pero este parecía no estar de animo para sus tonterías-. Tienes que hablar con Sayo, Aoshi.
Shinomori levanto las cejas significativamente.
-Si no recuerdo mal fuiste tu el que me aconsejo que no me acercara a ella si estaba en mis manos, ¿para que quieres que le hable?
-Por que si no le aclaras las cosas Sayo no te dejara en paz- espeto molesto-. No hay que ser muy listo para saber con que intención vino hoy a la universidad. Quería verte y seguirá intentando llamar tu atención hasta que lo consiga, hubieras visto la expresión de su rostro cuando supo que Misao y tu se conocían y parecía a punto de perder los nervios cuando saliste como un loco detrás de ella, te aseguro que no se lo podía creer.
Dejo escapar un suspiro. La verdad es que ni siquiera había pensado en Sayo mientras intentaba hablar con Misao. No sabia que hacer con lo que sentía, Misao le gustaba y se lo había dicho abiertamente, ella ya no estaba saliendo con Seta y perfectamente podían intentar comenzar algo, sin embargo el no le prometía amarla, no podía hacerlo. No quería hacerlo. ¿Pero estaría ella dispuesta a aceptar sus condiciones?
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Los golpes en la puerta del baño se había ido haciendo cada vez más insistentes. Intentaba por todos los medios ignorarlos pero sabía que en algún momento tendría que salir y enfrentarse a la realidad.
Con algo de dificultad se puso de pie y se dirigió hasta el lavado, el agua fría le refresco el rostro acalorado y los parpados hinchados y enrojecidos. No podría ir a clases esa tarde, con esa apariencia era imposible.
Nuevamente los golpes la sacaron de la contemplación de su imagen tan poco favorable, abrió la puerta y los asustados ojos de Omasu la recibieron.
-¿Cómo estas?- le pregunto preocupada-. Pensé que te había ocurrido algo.
Una triste sonrisa asomo a los labios de Misao. Lo peor que le podría haber ocurrido ya había pasado, no quería seguir pensando en Aoshi.
-Me alegra que te hayas decidido a salir al fin de tu encierro- le dijo Okon que llegaba detrás de su amiga-. Si en media hora mas no salías de allí pensaba tirar la puerta abajo.
-No hay de que preocuparse- dijo Misao y sintió su voz extrañamente ronca-. Ya me encuentro mejor.
-Seguro- rescindió Okon incrédula-. Ven aquí y te prepararé un poco de café, necesitas reponerte un poco después de haber llorado tanto.
Misao se dejo arrastras hasta la cafetería vacía a esa hora de la tarde. A los minutos Okon llego con tres tasas de café que deposito en la mesa antes de sentarse. Omasu seguía en el mismo mutismo que su amiga, sabia que lo mejor seria darle a la chica el espacio necesario para que se tranquilizara antes de contarle lo que ocurrió.
- Se que quizás no deseas hablar de esto, Misao- comenzó a decir Omasu con cuidado-. Pero ¿Qué ocurrió?
Abrió los labios para comenzar a dar una explicación por todo aquello, pero nuevamente el recuerdo de lo que había pasado le atenazó la garganta y las lagrimas le llenaron los ojos. Dejo escapar un sollozo y trato de contener los siguientes. Le fue imposible.
-Se que soy la menos indicada para dar consejos amorosos, pero creo que deberías intentar aclarar las cosas con Shinomori-dijo Okon antes de tomar un sorbo de café-. Si quieres que sea honesta contigo prefería mil veces a Soujiro, pero si tú quieres a ese muchacho que le vamos a hacer.
-Shinomori no parece tan mal tipo- Omasu le sonrió a Misao-. ¿Te dijo algo?
-Simplemente me he dado cuenta que no se nada sobre el- dijo Misao sintiéndose aun peor-. Este ultimo tiempo he tomado muchas decisiones apresuradas y solo ahora me estoy dando cuenta de que no se que es lo que pretendo con ellas. Aoshi es una buena persona, algo difícil de tratar en un comienzo, pero el no me cuenta nada. Se tanto sobre el como el primer día que lo conocí y temo llegar a enamorarme de el y no poder ser nunca capas de conocer sus secretos.
Sus secretos.
Sin duda eso era lo que mas le dolía de todo a Misao. No era tan ingenua como para creer que Aoshi no había tendido jamás una novia, era lo más natural del mundo y sobre todo si se tomaba en cuenta que llamaba fácilmente la atención del sexo femenino, pero le hubiera gustado enterarse por el de la llegada de aquella joven.
Durante los días que se llevaban conociendo, había logrado llegar a la conclusión de que alguien había dañado mucho los sentimientos del joven. No podía estar segura de si Aoshi había sido siempre así de reservado o si alguna mala experiencia en su vida lo había incitado a ser aun más introvertido, pero casi desde un comienzo supo que entrar en su corazón seria una de las cosas más difíciles del mundo.
Para una persona como ella, que estaba acostumbrada a expresar lo que sentía abiertamente, las reservas del muchacho le resultaba turbadora. Intentaba no llenarlo a preguntas que muchas veces se moría por hacer y confiaba en que en algún momento lograría ganarse la confianza de Aoshi y de que este le abriría su corazón, pero aquella tarde…
Por supuesto que nos conocemos. Conozco a Aoshi como la palma de mi mano, soy Sayo, su antigua novia
Cierto dolor se apodero de Misao al recodar a aquella muchacha. Quizás por su falta de experiencia, las veces que había pensado en la joven que había dañado a Aoshi la habían llevado a formarse una imagen completamente distinta, casi parecida a una arpía. Sin embargo se había llevado una sorpresa muy desagradable al darse cuenta de lo erróneo de su imaginación. Sayo no solamente era bonita, sino que también parecía una joven culta y bien educada, el tipo de mujer con el que siempre había asociado a Aoshi.
¿Que podía hacer ella contra esa mujer? Nada. Si aquella joven tenía intención de conseguir nuevamente el afecto de Shinomori seguramente lo lograría, tal y como le había dicho, lo conocía mucho mas que ella y sabría perfectamente donde atacar para conseguir lo que deseara.
¿Por qué Aoshi no le había hablado de Sayo? El sabia que ella estaba presente cuando Sanosuke le informo de su llegada, no era necesario que le contara todo pero quizás advertirle, así no hubiera quedado como una tonta frente a ella cuando las presentaron. De solo pensar que Aoshi estaría en ese momento junto a esa joven la hacía ponerse aun peor.
-Aoshi, ¿se fue con una chica de la cafetería?- pregunto sin poder soportar por mas tiempo la duda que la carcomía.
Omasu dirigió una mirada inquisitiva a Okon que sin embargo sonrió.
-Se fue con su amigo, Sagara- sonrió aun más al ver el alivio en el rostro de Misao-. Cuando tu entraste corriendo a encerrarte en el baño el llego a buscarte bastante angustiado. Le pedí que te dejara en paz durante unas horas para que pudieras poner tus pensamientos en orden, además estoy segura de que no estarías muy contenta de que te viera así.
Misao se llevo las manos al rostro y se sonrojo al pensar que debía de terne un aspecto horrible.
-Gracias. Ha sido lo mejor.
-Sin embargo me costo mucho convencerlo. Es bastante testarudo e insistía en que te debía una explicación al final he logrado que se fuera luego de asegurarle que lo verías en tu hora de salida, te pasara a recoger.
-¡No me puedes hacer eso!- le dijo Misao poniéndose de pie-. No quiero hablar con Aoshi, no ahora, estoy tan confundida que no sabría que decirle, además mi aspecto, estoy segura de que se horrorizar al verme.
- Todavía tienes unas horas- le tranquilizó Omasu, pero al ver la expresión de alivio de su amiga la miro con reproche-. No para huir, Misao, sino para que pienses que le dirás cuando lo veas y para arreglarte un poco.
-Omasu tiene razón, así que querida Misao, te doy el resto de la tarde libre para que decidas que es lo que harás con Shinomori, recuerda que si las cosas no marchan bien aun tienes al encantador Soujiro que no deja de preguntarme por ti.
Okon retiro las tasas y se dirigió hasta la cocina para trabajar. Omasu seguía su lado y le apretó la mano en gesto de apoyo antes de seguir el mismo camino de su compañera.
No podía seguir huyendo de Aoshi toda la vida. Okon tenía razón, era muy testarudo, si ella se negaba a oírlo, Aoshi iría a buscarla a su casa. Cierta satisfacción la invadió al saber que a pesar de estar junto a aquella mujer el se había preocupado por ella. Quizás aun las cosas se podían solucionar.
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Aoshi esperaba paciente que la hora avanzara deprisa. Su última clase había concluido hacia más de una hora pero el turno de Misao todavía no terminaría y no quería presionarla tanto como para que se negara a oír su explicación. Se dejo caer en una de las bancas cercanas a la cafetería, desde allí tendría una visión privilegiada de la cafetería sin la necesidad de que lo vieran a el.
Saco su cuaderno de anotaciones y con cierta ternura recordó el momento en que había conocido a Misao. ¿Cuánto tiempo iba desde aquella vez? Un par de semanas, sin embargo para el parecía toda una vida, una vida que no quería que terminara nunca.
Se reprocho mentalmente por aquellos pensamientos. El para siempre no era algo a lo que el aspirara, no era algo que existiera, todo tarde o temprano llegaba a su fin, el lo había aprendido con demasiado dolor como para experimentar nuevamente aquella desilusión.
¿Hasta que punto es capaz de comprender el corazón humano?
Cuando uno esta enamorado las razones no existen. Cuando uno esta enamorado la lógica no existe y esa es la mayor base para el sufrimiento. El no se enamoraría.
Sabia que podía ser dueño de sus emociones y sabía que podía estar interesado en alguien sin necesidad de comprometerse en algo realmente serio. Establecer una relación el tiempo necesario para que ambos salieran beneficiados de ella, ¿pero y Misao? Ella no estaba preparada para eso. Apenas tenía dieciocho años y las ilusiones eran parte de su vida. Para ella el hecho de comenzar una relación con alguien consistía en la entrega del todo por el todo y el no era capas de eso.
-¿Aoshi Shinomori?
Aoshi volteo sobresaltado al ver al hombre que se encontraba frente a el. Estaba seguro de que no lo había visto jamás en su vida, sin embargo algo en el le recordaba a alguien, ¿pero a quien?
Su expresión era seria y hasta cierto punto arrogante. Era un joven de una edad similar a la suya, era alto y llevaba el largo cabello castaño suelto. Sus ojos astutos lo miraban con recelo.
-Soy yo- respondió Aoshi sin mostrarse intimidado-. ¿En que puedo ayudarte?
-Mi nombre el Shogo Amakusa- dijo el recién llegado- Lo mas probable es que jamás hayas oído hablar de mi, acabo de llegar a la ciudad hace un par de días, sin embargo no es de eso de lo que me gustaría hablar contigo.
Nuevamente aquel aire de familiaridad inquietó a Aoshi. El mismo joven reconocía que no se conocían, pero algo en su manera de hablar, los gesto, le recordaban a alguien. Trato de hacer memoria pero su mente se negaba a asociar lo que deseaba saber.
- Si esta en mis manos no tengo inconveniente- le dijo Aoshi.
Shogo recorrió con la vista el espacio que los rodeaba. Seguramente ese no seria el mejor sitio para hablar.
-Lo que tengo que platicar contigo es un asunto serio, Shinomori. Quizás te parezca extraño mi petición pero me gustaría que nos viéramos en otro sitio, tu eliges donde. Si fuera posible me complacería que pudiéramos hablar mañana.
La curiosidad más que la prudencia lo incitaban a aceptar. Aquel sujeto era un completo desconocido, pero quería saber que era aquello tan importante que parecía querer decirle. No parecía de aquellos tipos que juegan una broma para pasar el rato, y el hecho de que supiera su nombre lo inquietaba aun más.
Anoto una dirección en una hoja de su cuaderno y se la tendió a Shogo.
-Mañana a las seis de la tarde te estar esperando en ese lugar. Mi tiempo para mi es bastante valioso, por lo que espero que no sea una broma de mal gusto. Si no lo es y de verdad necesitas conversar conmigo estaré encantado de escucharte.
Shogo asintió y se guardo el papel, nuevamente miro a Aoshi con aquel gesto de desafió.
-Entonces hasta mañana Shinomori, seré puntual.
Comenzó a caminar por donde había llegado. Su paso era tranquilo y seguro, como si el mundo le perteneciera. Aoshi lo observo pederse tras los árboles del camino. ¿Quien seria aquel sujeto tan extraño y que quería de el? Tendría que esperar hasta el día siguiente para darle una respuesta a aquellas preguntas.
Volvió a concentrar su atención en el cuaderno que tenía entre las manos, leyendo algunas de sus últimas anotaciones; con una sonrisa se dio cuenta de que casi todas ellas hacían alusión a Misao. Una leve brisa se levanto revolviendo las páginas, con nostalgia observo las fechas anotadas en el cuaderno y recorrió con tristeza lo que había escrito, se referían a los días después de la partida de Sayo…
Como si una luz se hubiera prendido en su cerebro comprendió a quien le recordaba ese joven.
Sayo.
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Megumi esperaba molesta a que pasara el autobús, llevaba más de media hora y aun no podía marcharse a casa.
Aquel día había sido un verdadero desastre, no solo por la inesperada visita de su hermana a la universidad, sino también a la discusión que había tenido con ella respecto a Shogo. Sayo jamás entendería lo que ella sitia con respecto a el.
Con algo más de pesar, pensó en lo mal que parecía haber quedado Misao cuando se entero de que Sayo y Shinomori habían sido novios, la verdad es que para ella también la noticia había sido inesperada. Nunca imagino que su hermana pequeña hubiera salido con un muchacho como Aoshi, pero no la culpaba, durante ese tiempo los problemas en su casa las habían alejado demasiado y Sayo se había sentido especialmente sola. Si buscó refugio en Shinomori era hasta cierto punto comprensible.
Durante buena parte de la tarde había sentido la necesidad de ir a ver a Misao y comprobar con sus propios ojos como estaba, sin embargo se sentía terriblemente culpable a pesar de no ser responsable de nada. Sayo ya era una joven que podía responsabilizarse de sus actos y lo que había hecho estaba muy mal, su hermana le debía una disculpa tanto a Shinomori como a Misao.
Lo peor de todo había sido la actitud de Sagara. Se lo formo un nudo en la garganta al recodar lo furioso que se había puesto el joven cuando Misao salio corriendo alterada y Aoshi la siguió. Durante unos instantes no había sido capas de reconocer al joven encantador que a veces era Sanosuke. La rabia lo había dominado y prácticamente les había exigido que se fueran de allí. Sayo no parecía afectada en lo mas minino y se marcho a casa como si nada, ella sin embargo…
-¿Aun no te vas a casa, Takani?
Megumi se sonrojo al ver al joven a su lado. Sanosuke la observaba sin sonreír pero claramente se veía que ya no estaba tan enojado.
- El autobús- respondió ella sintiéndose una tonta por su respuesta-. Esperaba el autobús pero al parecer no he tenido suerte.
-Si no vives lejos te puedo acompañar. Voy ha casa y me gustaría caminar un rato.
Sin saber por que rayos estaba aceptando aquello, Megumi siguió obedientemente a Sanosuke. Sabia que podía convertirse perfectamente en el blanco de su enojo como había ocurrido prácticamente desde que se conocieron, pero una extraña necesidad de estar cerca de el la hizo decidirse a seguirlo.
Los primeros minutos permanecieron en silencio. Meg no quería arriesgarse a comerte otro error y provocar nuevamente su molestia y al parecer Sanosuke no tenía la menor intención de entablar una conversación con ella.
-Lamento haberte tratado tan mal esta tarde- dijo al fin el joven sorprendiéndola-. Tu no eres Sayo, supongo que me cuesta un poco recordarlo, me comporte como un idiota contigo, pero no me arrepiento de lo que le dije a tu hermana.
Megumi asintió en silencio. A pesar de suponer que el odio que Sanosuke profesaba a su hermana derivaba de su terminada reacción con Shinomori aun no comprendía a que se podía deber tal rencor. Sayo nunca había sido una mala chica, y no podía creer que hubiera hecho algo tan grave como para que Sanosuke la despreciara tanto.
-¿Qué fue lo que ocurrió realmente entre mi hermana y Shinomori?- le pregunto Meg, sin embargo el joven permaneció en silencio. Cuando al fin se había dado por vencida de obtener una respuesta el comenzó a hablar.
-Aoshi es una buena persona, pero lamentablemente la vida no ha sido de lo mejor con el. Su madre murió cuando era niño y su padre- dijo con desprecio- bueno, su padre es un desagraciado. Durante nuestro primer año de universidad Aoshi conoció a tu hermana, ella tenía como… dieciséis años, y la verdad es que era una joven encantadora. Inmediatamente logro que Aoshi perdiera la cabeza por ella y si quieres se sea honesto contigo, el era feliz con Sayo. Todo iba de maravillas, tu hermana había conseguido mejora muchas cosas en la vida de mi amigo, incluso le había aconsejado volver a casa de su padre la cual había abandonado hacia un tiempo. Las personas más cercanas a Aoshi hemos sido Seijuro Hiko y yo, rápidamente Sayo se gano nuestro aprecio ya que veíamos con buenos ojos su relación con Aoshi. Durante un tiempo ella y yo fuimos muy buenos amigos, quizá te cueste creerlo pero yo la quería muchísimo, era mi mejor amiga- Sanosuke sonrió con pesar-. Dos meses antes de que se marchara me contó que ella y Aoshi habían decidido casarse. Sayo cumpliría pronto la mayoría de edad y podría hacer de lo que ella quisiera, yo sabía lo enamorado que estaba Aoshi y la verdad es que creí que quizás seria aun buena idea que pensara en formar una nueva vida. Creo que lo que mas me dolió de todo esa historia fue el hecho de que no me di cuenta de lo que ocurría realmente, de un momento a otro Sayo empezó a cambiar, ya no me contaba nada de lo que le ocurría y cada ves se mostraba mas reticente a estar conmigo. Supongo que Aoshi están demasiado cegado por lo que sentía hacia ella y no era capas de ver lo que yo desde fuera estaba viendo. Sayo no quería seguir con el. Una tarde que fui a casa de Aoshi me lleve una enorme sorpresa, tu querida hermana platicaba animadamente con el padre de Aoshi, fue en ese minuto que supe que algo no iba bien. Por mi amigo sabia que Sayo no iba su casa, y la relación que parecían mantener con ese sujeto no era de un simple encuentro. Cuando me reconoció ni siquiera me saludo: por días pensé en si debía contarle a Aoshi lo que había visto, pero Sayo se había vuelto a comportar con Aoshi como lo hacia antes y pensé que quizás las cosas estaban mejorando. Mi madre enfermo y me vi obligado a marcharme un par de días, no había tenido la oportunidad de hablar con Sayo para exigirle una explicación por lo que había visto y a mi regreso, encontré a mi amigo destrozado por que tu hermana se había marchado sin mayores explicaciones, de un día para otro. Quizás te parezca estupido, pero estoy seguro de que existe algo detrás de todo esto. Durante estos dos años he sido un cobarde y nunca me he atrevido a contarle a Aoshi lo que vi esa tarde, y hasta hoy no había vuelto a sentir la necesidad de hacerlo, sin embargo ahora, con tu hermana de regreso las dudas me vuelven a invadir… no se que hacer.
Megumi se quedo sorprendida ante aquella confesión. La verdad es que había esperado que Sanosuke le contara algo acerca de lo que ocurrió entre Shinomori y su hermana, no que prácticamente le abriera su corazón. No podía creer que Sayo hubiera sido capas de algo así.
-Sayo no es una mala persona- dijo como intentando justificar los actos de su hermana-. La vida también ha sido difícil para nosotras.
-La vida es difícil para todo el mundo, Megumi, son nuestros actos los que marcan la diferencia.
Continuaron el recorrido en silencio, solamente interrumpido cuando ella se vio obligada a indicarle el camino que tenían que seguir. Estaba oscureciendo con rapidez y la tarde se puso helada, pronto llegaría a casa.
Cundo al fin llego a su destino, Meg no sabia muy bien que decirle, la relación que habían mantenido con Sanosuke desde que se conocían había sido mas que difícil, muchas discusiones y sentía que los separaban una infinidad de cosas. Sin embargo la sinceridad que le había mostrado esa tarde la hacia sentirse débil ante el.
- Gracia por permitirme acompañarte- le dijo Sagara con una sonrisa-. Y sobre todo gracias por escucharme y no tomar partido en nada. Se que es tu hermana y entendería que me odiaras por lo que dije.
-No por que sea mi hermana quiere decir que no comete errores.
-Muy sabia. Takani. Lo tendré presente.
En ese momento un joven salio con rapidez de la casa. Era mas bajo que Sanosuke y llamaba la atención pro su largo cabello pelirrojo, sonrió a Megumi que se ruborizó y luego a Sano que devolvió el gesto.
-Tu madre esta como loca, Meg, además Sayo se encerró en su cuarto desde que llego y no para de llorar. ¿Por que has tardado tanto?
-No me di cuenta de la hora- mintió la joven-. Ken, te presento a un amigo, Sanosuke Sagara
Sano le tendió la mano que el pelirrojo estrecho con amabilidad.
-Sanosuke, te presento a mi novio, Kenshin Himura.
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Misao bajo casi corriendo las escaleras y sintió una oleada de alivio al no ver a Aoshi por ningún sitio. Camino un poco mas cuando alguien la sujeto para que no siguiera su recorrido.
-¿Podemos hablar un momento, Misao?
Se sonrojo al ver al joven parado frente a ella. Parecía algo pálido y su habitual tranquilidad no parecía acompañarlo en ese momento. Lucia nervioso.
-Okon me dijo que vendrías- dijo ella intentado romper el incomodo silencio-. Pensé que no lo harías.
-Intente hablar contigo cuando saliste corriendo… pero tu amiga me aconsejo dejarte pensar antes de buscarte, espero que lo hayas podido hacer.
Aoshi contemplo el rostro de Misao. A pesar de la poca luz podía notar claramente que había llorado mucho y se odio por haber sido el principal culpable. Sus ojos como tantas otras veces parecían exigirle respuestas, que esa noche al fin se había decidido a darle.
-¿Prefieres que hablemos aquí o en algún otro sitio?- preguntó Misao.
-Aquí me parece bien- dijo Aoshi-. Lo que tengo que decirte es serio y no me gustaría tener más testigos.
Un mal presentimiento se apodero de Misao. Aoshi le había confesado que le gustaba en una cafetería repleta de personas. Si no quería tener espectadores quizás fuera por que pensaba contarle que el y Sayo había vuelto.
- Ella es muy linda- dijo Misao intentado parecer tranquila-. No me sorprende que la hayas querido tanto.
Aoshi sonrió con tristeza. No solo había querido a Sayo, la había amado como a nadie en su vida, sin embargo ahora todo había cambiado.
-Lamento mucho no haber sido sincero contigo- dijo el -. La noticia del regreso de Sayo me tomo por sorpresa, durante algunos días me costo asimilar que fuera verdad y creo que pensé que tenía todo el tiempo del mundo para hablarte de ella. Ahora me doy cuenta de lo tonto que fui.
El deseo que abrasarlo y de decirle que nada de eso le importaba, se apodero de ella. Lo que mas deseaba era decirle que era capas de olvidar todo con tal de que el la quisiera aunque solo fuera un poco.
-Hubiera preferido enterarme por ti- Misao lo miro con pesar-. No me hubiera importado saber que habías amado a alguien, Aoshi. Pero me dolío saber que no confías en mi lo suficiente.
-Confió en ti- le dijo apresurádmele, Misao lo miro y se dio cuenta de que no mentita-. Sin embargo no estoy acostumbrado a decir lo que pienso o siento. Nunca he sido bueno con esas cosas.
-Un alma errante. Demasiado pérdida para ser encontrada- repitió Misao aquellas palabras que el había dicho una ves-. Estas herido, Aoshi, y soy capas de comprender eso, pero no puedo ayudarte si no me dejas ver tus heridas.
Sus palabras despertaron en el todos aquellos recuerdos dolorosos. Durante años no había sido capas de confiar en nadie. Durante años se había ocultado tras la fachada que quería mostrarle al mundo, sin embargo Misao en apenas unos cuantos días había sido capas de ver mas en el que aquellos a los que conocía hacia años.
-Sayo fue una parte muy importante de mi vida. Con ella descubrí muchas cosas, tanto buenas como malas. Durante años pensé que no seria capas de volver a confiar en alguien después de lo que ella me hizo, y si quieres que sea honesto contigo, aun no se si seria capas de hacerlo.
Misao sintió como algo le oprimía el pecho, era increíble que a pesar de lo mucho que había deseado saber la verdad de labios de Aoshi le resultaba terriblemente doloroso oírlo.
-Quizás este no sea el momento adecuado para decirte esto, pero no se que me ocurre contigo. Desde que te conocí todo ha ido tan rápido, eres increíblemente complicado y sin embargo no hago otra cosa que pensar en ti. Cuando me dijiste que te gustaba…- Misao lo miro con las mejillas encendidas- Creí que quizá si tenia alguna oportunidad. No tengo nada que ofrecerte, Aoshi, esa vez te dije que era tan simple como me veías y ahora que conocí a Sayo me siento aun más común.
Misao clavó la vista en el suelo y Aoshi se dio cuenta de que las cosas no podían estar resultando peor. No podía ofrecerle nada a Misao, sin embargo…
-Lo siento- murmuro Aoshi y Misao lo observo durante un minuto.
- Me alegra saber que a pesar de todo, eres capas de sentir un sentimiento tan fuerte hacia alguien- le dijo con una sonrisa-. Eso demuestra que a pesar de lo que piensas aun tu corazón esta intacto. Espero que tengas suerte.
-Misao, escúchame…- comenzó a decir Aoshi pero ella lo detuvo.
-Lo supe desde el primer momento que me hablaste de ella, y lo acepto. Sayo ha regresado y quizás tengas una segunda oportunidad- esta ves su vos se quebró notoriamente-. Debo irme a casa. Adiós.
Misao corrió desesperada, cuando se sintió lo suficientemente lejos se detuvo y rompió a llorar con desconsuelo, nunca se había sentido tan mal en toda su vida. Se sorprendió al sentir que alguien la abrasaba, pero continúo llorando sin levantar al rostro. Pasados unos minutos Aoshi la aparto un poco de el y le sujeto la bardilla para que lo mirara a los ojos. Misao se veía triste sin embargo nada de aquella noche había cambiado lo que provocaba en el.
-No habrá una segunda oportunidad, Misao- le dijo en tono suave-. No puede existir una segunda oportunidad con Sayo cuando lo único que hago es pensar en ti. Cuando cada día que pasa sintió que me estoy enamorado mas de ti.
Se inclinó para buscar los labios de ella que lo recibieron con sorpresa. Por esa noche no eran necesarias más palabras.
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Ya chicas, fin del chap de la semana y espero que les hay gustado. Como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:
gabyhyatt: Como vez las cosas no son tan simples, ya la próxima semana se sabrá por que se fue Sayo pero aun falta para saber que pinta Saito en todo este enredo. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
RinKo InuKai: Amiga, espero te haya gustado el chap y como ves a pesar de todo el problema el final fue feliz, ya aparecieron los personajes nuevos y ya la próxima semana se sabrá mas de ellos. Muchas gracias por tu apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
Miara Makisan: Y hubo beso. Como ves al final no todo resulto tan mal, solo que ahora algunos personajes intentaran complicar las cosas. Espero te haya gustado el chap y nos leemos la próxima semana, ciao.
LiHo SaKuRaGuI: De verdad muchas gracias por tus palabras y de verdad me alegra que te haya gustado la historia. Como ves las cosas han ido mejorando pero aun faltan algunos problemillas. Sobre las actualizaciones prometo hacerlas una vez por semana, espero que sea un tiempo prudente. Gracias nuevamente y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo- Chan: Amiga, como ves las cosas mejoran, a paso lento pero seguro. Además Sano se porto muy bien con Meg, pero… Espero te haya gustado el chap de hoy, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
YoseChAn: De verdad me alegra que te haya gustado el chap, como ves las cosas han mejorado un poco pero no hay que confiarse, algunos personajes han llegado para enredarlo todo. Muchas gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
