¡¡Hola a tods n.n!! Lo que esperabais… ¡comienza el romance en mayúsculas! Unos más que otros, claro, pero esto se va moviendo…y cada vez me salen los capis mas largos U. Obviamente, por eso he tardado.

¡Muchas gracias por las reviews! Me animáis mucho, de verdad n.n. Nunca imaginé que recibiría tantas TwT.

¡¡Espero que os guste y que comentéis!!

Capítulo V: Un día movidito

— ¡Calor! –exclamó un rubio de ojos azules, sacando la lengua para darle más dramatismo a su interpretación-. ¡¡Hace MUCHO calorrrrrrrrr!! ¡¡Necesito aguaaaaa!!

Sakura no tardó apenas un segundo en darle un capón…y el chichón tardó prácticamente el mismo tiempo en hacer su estelar aparición.

—¡¡Ayyyy!! –protestó el chico, llevándose las manos a la cabeza-. ¡¡Sakura-chan, tú o me quieres, o me odias mucho dattebayô!!

— ¡Lo segundo, diría yo! –dijo la chica de cabello rosa, poniéndose las manos en las caderas y riendo malignamente.

—Sí, pero igualmente no sabes cocinar –opinó Choji.

— ¿Y eso a qué venía?

—Fafe fiefo fe fo fafo –dijo el Akimichi sin parar de comer papas.

Todos miraron a Shikamaru, quien suspiró de pereza.

—…dice que ya hacía tiempo que no hablaba –tradujo-. Joder, qué problemático es esto; voy a tener que cobrar por servicio de traducción… –pareció que se le ocurría una idea-. Eeeeh…

Una aguda voz femenina los sacó de sus pensamientos.

—Pero, ¿queréis ir más deprisa? –la pequeña princesa estaba (otra vez) de mal humor-. ¿Sois ninjas o un atajo de caracoles? ¡Debería daros ver…! –los ojos de la chiquilla se fueron súbitamente hacia una enorme mariposa con las alas de color rojo y rosa, muy llamativa-. ¡Hala, qué bonita! ¿Cómo se llamará?

—Por la combinación hortera de colores, yo diría que Sakura –opinó Ino, quien había sacado una revista de moda y la hojeaba desinteresadamente.

— ¡Cállate, cerda!

—Hortera.

— ¡Cerda!

— ¡Hortera!

—¡¡CER…!!

—¡¡Mariposa horteraaaaaaa!! ¡¡Ven aquí!! –exclamó la niña de pelo cobrizo, corriendo detrás del insecto.

—¡¡Hime-samaaaaaa!! ¡¡No se separe, que es peligroso!! –Rei corría desesperado detrás de su… ¿ama? ¿Amiga? ¿Hermana? ¿Algo?

— ¿A ti no te gustan las mariposas? –le preguntó Kiba a Shino.

—Prefiero las cucarachas, para serte sincero –respondió éste, sacándose una de la manga.

—¡¡KYAAAA, CUCARACHA!! –exclamaron Ino y Sakura, escondiéndose detrás de Choji (que lograba taparlas a las dos).

—Pues es mona –opinó Hinata, mirándola con curiosidad.

Las dos kunoichis histéricas compartieron una mirada de complicidad.

"Mira que la niña esta tiene gustos raros…".

—… ¿no deberíamos estar haciendo algo? –preguntó Naruto, rascándose la cabeza.

"…que le mole el renacuajo raro este es la prueba", terminaron las dos chicas con su conexión telepática.

— ¿Nuestro trabajo, quizá? –sugirió Neji con una sonrisa sarcástica.

Mientras los jóvenes shinobi se trataban de poner de acuerdo para que la revoltosa niña no se les escapara, ésta ya había logrado acorralar a su preciada "mariposa hortera" y estaba a punto de atraparla.

—¡¡¡Ya te tengo!!! –exclamó, triunfante.

Pero se llevó un chasco al cerrar las manos y no atrapar nada entre ellas como quería.

— ¡Eh! ¿¡Qué demonios pasa!? –gritó la chiquilla, cogiendo una de sus ya típicas rabietas y agitando brazos y piernas en el aire… ¿en el aire?

— ¿Quiénes sois? –preguntó el ayudante (o mayordomo, o lo que fuera) de la niña, cabreado al ver que un ninja desconocido (rodeado de sus buenos diez compañeros) sostenía a la princesita en el aire, quien daba pataditas furiosas sin resultado alguno.

Los shinobi –algo confundidos- vieron que los secuestradores llevaban la cinta de la villa de la Roca.

—Y ahora, ¿qué vais a hacer?

Los de Konoha se miraron, sonriendo.

— ¡Rasengan!

— ¡Chidori!

— ¡Ataque de la Inner furiosa! ¡Shanaroo!

—Joer, qué problemático… –un kunai pasó volando muy de cerca por la cabeza del Nara-. Vale, vale… ¡Kagemane no jutsu!

— ¡Ninpô: Baika no jutsu! –Choji se hinchó cual pavo real (literalmente).

— ¡Ostia! ¡Qué gordo que está el tío!

—¡¡¡NO ESTOY GORDO!!! ¡¡Nikudan shensha!!

— ¡Shintenshin no jutsu! –Ino hizo una muequita seductora (en su opinión).

— ¡Ataque del insecto palo!

—Kiba… –murmuró Shino, dirigiéndole una mirada terrible (o se suponía, porque era imposible ver sus ojos).

—Era broma, joer… ¡Gijyuu ninpô: Shikyaku no jutsu!

—Mushi Kabe no jutsu.

—… –Sai simplemente hacía un dibujo detrás de otro.

— ¡Byakugan!

— ¡Byakugan!

— ¿Otra veeeeeez? ¡Un poco de originalidad, por favor! ¡Dattebayô!

—¡¡¡NARUTOOOO!!! ¡¡¡TOMA INNER!!!

—¡¡¡Que yo soy de tu equipooooo!! –el pobre chico Kyuubi voló hacia el infinito y más allá acompañado de su rasengan.

—… ¡¡Con pasión!! ¡¡Gai-sensei, míreme desde el cielo!! –exclamó el chico de verde, llorando a lágrima viva pero con una de sus sonrisas relucientes.

—Ni que estuviera muerto –comentó Tenten, sacando un kunai detrás de otro de su bolsa y agarrando sus pergaminos de ataques.

— ¿¡Gai-sensei!? ¿¡MUERTO!? ¡¡No tengo ganas de seguir viviendooooooooo!!

—Bueno, para mí sería todo un placer matarte –se ofreció la chica de moñitos con una sonrisa "amable".

—Tenten, no te conviertas en homicida, que no quiero verte en la cárcel…aunque no te culpo por querer matarlo.

La muchacha sonrió amplia y maliciosamente, corriendo tras él a unirse a la lucha. Tras un par de segundos cavilando, el Rock se encogió de hombros y dio un impresionante salto, al grito de:

—¡¡Gai-sensei!! ¡¡Míreme desde el cielo!!

¿El resultado? Cinco minutos más tarde, diez ninjas de la Roca estaban mareados a los pies de diez altaneros ninjas de Konoha con pose a lo "Ángeles de Charlie" –uno de ellos con un par de chichones gigantes en la frente-.

—Jajá, ha sido un juego de niños –se rió Hime, ya liberada (y bastante desahogada, pues le había dado unos cuantos mordiscos a su captor cuando éste se había descuidado).

—Niña, pero si no has hecho nada –se atrevió a contradecirle el rubio Jinchuuriki, frotándose la dolorida frente.

— ¡Tú calla si no quieres más golpes! –exclamó la niña, poniéndose las manos en las caderas y mirándolo con desafío-. Además, si tú tampoco has hecho nada digno de destacar; la chica esa que parece una muerta ha peleado más que tú.

Hinata llevó la vista al suelo y comenzó a jugar con sus dedos índice, vergonzosa al notar las miradas de todos fijas en ella.

—Hm…etto…bueno, yo no…

—Es verdad, Hinata ha peleado muy bien dattebayô –coincidió el de ojos azules, dedicando a la joven una de sus mejores sonrisas relucientes.

—Oh, gracias, Naruto-kun –la chica le agradeció el cumplido con una sonrisa tímida, pero en su cabeza unas veinte chibi Hinatas bailaban la conga cantando "Naruto nos ha alabado", "Naruto nos ha sonreído", "Qué rubio tan mono dattebayô" o "Lalalalalalala – soy feliz – lalalalalala", entre otras muchas cosas.

Rei, yendo a su bola, se dirigió a los secuestradores –que estaban "un poco" mareadillos-, agarró a uno y comenzó a darle de bofetones.

— ¿Porqué-nos-habéis-atacado? –preguntó entre golpe y golpe.

"Joer, y el niño parecía tonto…", pensamiento general.

—Pues para secuestrarme a mí, por supuesto; ¿para qué sino? Soy tan importante… –simplificó Hime, haciéndose la chulita.

—No…estoy…autorizado…a…hablar…

—Bueno, yo lo puedo convencer –Sasuke sonrió a medias-. Mientras estaba con Orochimaru aprendí unos cuantos métodos de…persuasión, aparte de a hablar pársel.

"Jo, ¿Sasuke también se une al mundo sado? Este país se nos hunde encima…", pensó Tenten, pesimista.

"Oh, Sasuke-kun es lindo…¡¡pero Sai-kun lo es máaaaaaaaaaaaaaaaaaas!! ¡¡Si es mono hasta cuando estornuda!!", gritó Ino mentalmente, mirando al dibujante quien le sonrió a pesar de no saber nada de lo que le estaba pasando por la cabeza.

"Ay, Sasuke-kun…qué sexy tiene que estar con un látigo, unos pantalones de cuero ajustados, el torso desnudo y… ¡Kami-sama, sálvame de pecar!", Sakura se emocionó y sacó su abanico de plumas para hacerse aire mientras se secaba un hilillo de sangre que se le escurría por la nariz.

—Sakura, ¿me lo prestas? –pidió el Uchiha, mirando a la pelirosa y tendiéndole la mano.

La chica dudó, pero finalmente asintió y se lo entregó.

—Bien…o cantas, o te hago cosquillas –amenazó el moreno, muy serio.

Caída al suelo por parte de casi todos los presentes –incluso los enemigos-.

—Vaya técnicas que usaba Orochimaru –dijo Neji, el único que no se había caído.

—Sí, es que como el tío tenía un poco de pluma… –comentó Sasuke sin darle mucha importancia.

— ¡No, cosquillas no! –suplicó el de la Roca-. ¡Son mi punto débil! ¡Hablaré! ¡¡Buscábamos el rollo!!

Silencio general.

— ¿Qué rollo? –preguntó Naruto, rascándose la nuca.

—Esto es un rollo –repuntó Shikamaru, sacando una almohada y su osito y poniéndose bajo un árbol a dormir.

—Pues el rollo del mensaje, el del tratado, el que tenéis que custodiar… -explicó el ninja de la Roca, hablando despacio como si se comunicara con un grupo de idiotas integrales-. Venga, no me iréis a decir que os habéis olvidado de vuestra propia misión.

Intercambio de miradas entre los de Konoha.

—Pero si nosotros no llevamos ningún mensaje… –dijo Kiba-. Sólo tenemos que transportar a la niñata esta…

El Inuzuka esquivó por los pelos la patada de la enfurecida niña.

—Un momento…

Los ninja de la Roca se reunieron en un grupito, cuchicheando, mientras los de la Hoja se entretenían durmiendo (Shikamaru), dibujando a Ino (Sai), posando para Sai (Ino), compartiendo secretos de tortura (Sakura y Sasuke), comiendo ramen (Naruto), bailando mentalmente (Hinata), conspirando contra Lee (Tenten), tratando que Tenten no matara a Lee (Neji), rezando a su hijo inventado y a Gai (Lee), quitándole pulgas a Akamaru (Kiba), adiestrando las pulgas de Akamaru (Shino), zampando (Choji), persiguiendo la mariposa hortera (Hime) y tratar de cazar a Hime con un cazamariposas tamaño XXL (Rei).

—Ejem… –el jefe de los ninja rivales tosió para llamar la atención del loco grupo-. Tras cinco minutillos de deliberación…

— ¿¡Cinco minutos!? –gritó Naruto-. ¡¡Media hora dattebayô!!

Por no perder la costumbre, Sakura le dio un capón.

—Hemos concluido que no sois los ninja que buscábamos.

Caída al suelo general –exceptuando a Shikamaru, que ya estaba tendido en el suelo, sobando-.

— ¿¡Qué!? –gritó la pelirosa, dominada por su Inner.

—Sí, sí, fallo nuestro…

—¡¡¡Ja, ja, ja, ja!! ¿¡¡Equivocarse de objetivo!!? ¡¡Qué patético!! –rió Kiba.

—No te pases, Kiba-kun –lo regañó Hinata amistosamente-. Si no son ninjas de muy buena categoría no tienes porqué… -se detuvo al ver las expresiones de los de la Roca-. ¿He…dicho algo malo?

—Hinata también sabe dar donde duele –se admiró el rubio Jinchuuriki.

—Una vez me dio una patada en mis partes –recordó el Inuzuka, haciendo un gesto de dolor extremo.

—…a ver qué le estabas haciendo dattebayô –dijo el otro, molesto, pero a la vez divertido al imaginar la peculiar escena.

—Me reía de ella porque está enam… ¡ay, me ha picado una abeja!

—Te lo mereces, por pesado –dijo Shino con su calma habitual, cogiendo uno de sus bichos.

—¡¡Quiero irme ya!! –gritó Hime, molesta por no ser el centro de atención durante cinco minutos-. ¡¡Estoy cansada!! ¡¡Quiero ir en el caballo!!

—Ejem…es un perro, princesa –susurró Rei.

—Bueno, pero a mí me parece un caballo –se empeñó la chiquilla, ostentando el poco o nulo conocimiento que tenía de la fauna mientras daba vueltas en torno a un molesto Akamaru, que gruñía en señal de amenaza-. Chucho, ni se te ocurra morderme, ¿eh?

—Vale, nena, yo te subo –aceptó el Inuzuka, subiéndola a la grupa del cabreado can-. Ni se te ocurra tirarla al suelo, ¿eh?

Y viendo como Hime reía desquiciadamente mientras dirigía al pobre perro tirándole del pelaje, se confirmó que los siguientes días iban a ser muuuy duros.

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—¡¡¡Waaaaaaah!!! ¡¡¡Qué lujazo!!! –exclamaron Sakura e Ino con los ojitos brillantes.

— ¿A que sí? Son las ventajas de ser una princesa –se enorgulleció la chiquilla de cabello cobrizo.

Después de un día bastante movido –pero por suerte sin heridos mortales- la princesita caprichosa comenzó a gritar que tenía hambre –justo después de robarle a Choji la mitad de sus existencias y comérselas-, y también a decir que estaba cansada. Algo incomprensible, pues se había pasado la mitad del viaje subida en Akamaru. Por suerte, los ya hartos shinobi habían llegado a los límites del País de la Cascada; en un par de horas llegaron a una ciudad y pudieron alojarse en un hotel.

Por supuesto, no en un hotel cualquiera; en uno que tenía cinco estrellas ninja, y todos los privilegios que eso otorgaba…

—Dos habitaciones de trescientos metros cuadrados, una para chicas y otra para chicos, con baño privado, jacuzzi y aguas termales, servicio de habitaciones para pedir comida y/o un masajista buenorro, camas blanditas con peluches para dormir tranquilamente…en resumen: el paraíso –enumeró Hime.

—¡¡Comida!! ¡¡¡Comida!!! ¡¡¡¡COMIDA!!!! –gritó Choji, con los ojos desquiciados y un reguero de baba cayéndole por la barbilla.

—Em…sí, hay comida. Y, por supuesto, la estancia es gratis; pueden hacer lo que les dé en gana –dijo Rei.

Al oír esto, los ninja se dispersaron a la velocidad de la luz.

—¡¡¡Ramen!!! –exclamó el Uzumaki, ansioso.

— ¡Espera, Naruto! –trató de detenerlo Sakura-. ¡Tengo que decirte algo importante!

— ¡Bueno, mientras como ramen, ¿vale?! –y el chico salió corriendo hacia el bar, seguido de la exaltada pelirosa.

Ante este hecho, la heredera de los Hyuuga se alarmó. ¿Aquellos dos…juntos? ¿Tenía que pedirle algo importante? ¿No sería…?

Si llegaba a ser eso, tendría que tomar medidas.

Hyuuga Hinata, experta en la materia Uzumaki Naruto –sobretodo en cuanto a espiar se trataba- se colocó la banda de Konoha en la frente y comenzó con su particular "Misión Imposible" –tarareando la música y todo-. Corrió escondiéndose tras las columnas, sin importarle demasiado que el personal del hotel la mirara como si estuviera loca de remate. Entró en el lugar un par de minutos después que el rubio y la pelirosa; se colocó tras una columna a espiarlos, justo cuando el Uzumaki decía, casi atragantándose con el ramen:

—Bien, Sakura-chan; acepto.

—¡¡Genial!! –exclamó la chica, tirándose a abrazarlo-. ¡Te quiero, Naruto, aunque a veces intente matarte!

—Lo sé –dijo el chico, sin soltar su bol de ramen.

La muchacha Hyuuga se quedó en blanco, mientras su cerebro sacaba conclusiones por su cuenta. ¿Significaban aquellas palabras que Naruto y Sakura…? No, no podía ser… ¿verdad? Sí, últimamente los había visto muy juntos, y eran muy buenos amigos desde siempre, pero también se había dado cuenta de que Sasuke y la pelirosa se lanzaban miraditas mal disimuladas que demostraban que, o tardarían poco en liarse, o ya lo estaban. Pero al fin y al cabo, el rubio siempre había dicho estar enamorado de la chica de cabello rosa; quizá se había declarado y…sólo de pensarlo le dio un mareo.

Distraída en sus divagaciones, la chica de cabello azulado no se percató de que Sakura se despedía del chico y se alejaba brincando como una niña, ni de que él terminaba diez platos de ramen seguidos, ni cuando el rubio fue a salir del restaurante pero la pilló y se quedó mirándola, en espera de una reacción que no llegaba.

— ¡Ay! –exclamó la kunoichi, saliendo de su trance al notar que alguien le tiraba de un mechón de cabello.

— ¡Ah, Hinata! –exclamó Naruto (el responsable del tirón de pelo), muy contento-. Pensaba que te habías vuelto a desmayar o algo así... ¿Qué haces aquí?

La joven su puso pálida y acto seguido se ruborizó.

—Oh, pues…yo estaba…es decir, estaba buscando…hm… –pensó rápidamente-. A Shino, eso, es. Hay una araña gigante en nuestra habitación, y como él es un experto en bichos, pues…

Naruto no quedó del todo convencido con la explicación, y la miró sospechando.

— ¿Has escuchado mi conversación con Sakura-chan?

La Hyuuga bajó la cabeza, avergonzada e incapaz de mentir dos veces en el mismo minuto.

—Un poquito –reconoció en voz baja, jugando con sus dedos.

El rubio suspiró apesadumbrado.

—Entonces…lo siento mucho, Hinata, pero tengo que hacer esto.

La chica retrocedió, temerosa, pero él se limitó a cogerla por detrás de las rodillas, se la echó a la espalda y así –llevándola a caballito- se alejó del lugar corriendo como un poseso –no sin antes "tomar prestado" un bol de ramen, argumentando que era su combustible-. Eso sí, a pesar de estar medio mareada, la chica de ojos blancos se sentía como si estuviera en el mismísimo paraíso.

"Naruto-kun… ¿dónde me llevas?", pensó la chica antes de quedarse traspuesta de nuevo.

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—¡¡¡Me aburrooooooooooooooo!!! –protestó una chica de largos cabellos rubios, mirando a sus dos compañeros-. ¡¡Ya sé porqué nos llaman "el trío de bobos"!!

Miró críticamente a sus dos amigos; Shikamaru estaba tirado en el sofá, durmiendo abrazado a su osito de peluche, murmurando algo parecido a "Temari, el abanico no…no volveré a hacerlo…". Choji estaba sentado enfrente de una enorme mesa llena de todos los tipos imaginables de comida y engullendo sin parar.

Suspirando irritada, Ino se levantó y salió del lugar murmurando.

—Yo me abro…

Mirando hacia todos lados, recorrió el hotel de punta a punta. ¡Anda que eran aburridos los de su equipo! Casi se sentía desplazada con ellos; ella necesitaba un poco de acción…

Sus ojos azules se iluminaron al descubrir en uno de los salones a un chico muy pálido, moreno, que leía un libro con interés.

—¡¡¡Saaaaaaaaaaaaai!! –exclamó, contenta, tirándose en el sofá al lado del dibujante.

Él dio un respingo, alarmado, pero al ver a la Yamanaka le dedicó una de sus tranquilas sonrisas y bajó el libro.

— ¿Puedo quedarme? Con los de mi grupo me aburro –dijo la chica, haciendo pucheritos.

—Por supuesto –asintió el joven ANBU sonriendo aún más-. Siempre es muy agradable estar en tu compañía, Ino.

La chica rió nerviosamente.

— ¿Qué libro es? –preguntó, mirando la tapa, en la que rezaba el título "La esposa del vecino"-. ¿De qué trata?

—De una infidelidad –dijo el chico sin perder su sonrisa inocente.

—Oh…no sabía que leyeras este tipo de cosas.

—No solía hacerlo, pero últimamente los leo, para tratar de comprender mejor los sentimientos de la gente –dijo, mirándola con fijeza.

— ¿Y te ayuda? –preguntó la chica con curiosidad.

Él movió la cabeza sin definirse.

—Un poco. Pero aún hay cosas que no termino de comprender. Por ejemplo, quería preguntarte una cosa.

La rubia esperó, intrigada, mientras el dibujante buscaba una página que tenía marcada.

—Ino, ¿me puedes decir qué significa esto? –preguntó Sai, acercándose con su libro a la rubia Yamanaka.

— ¡Claro que sí! –exclamó la chica jovialmente-. A ver…te… –se ruborizó y no pudo terminar la frase-. ¿Por qué me preguntas esto a mí?

—Bueno, creí que eras la más indicada para ello…

La joven se rascó una mejilla, sin saber exactamente cómo definirlo. Es que, ¿cómo explicarle a alguien lo que significan las palabras "te amo"?

—Pero bueno… ¿por qué me lo dices a mí? No sé, por ejemplo a Sakura…

—Ya le pregunté, pero ella me dijo que tú lo sabías mucho mejor que ella porque se lo ibas diciendo a cada chico que pillabas por delante.

Las mejillas de la chica volvieron a ponerse del color de la grana, pero más de furia que de vergüenza.

— ¿¡¡QUÉ!!? ¿¡¡La frentona va diciendo eso de mí!!? ¡¡Se va a enterar de quién es Ino Yamanaka!! –gritó la rubia, furiosa, llamando la atención de todos los que pasaban por allí.

—No creo que fuera con mala intención…

—¡¡Oh, claro que fue con mala intención!! –Ino estaba que echaba humo-. ¡¡A ver qué trola me invento para contársela a Sasuke-kun!!

—Prefiero me expliques lo que te he pedido.

La rubia juntó sus dedos índice, buscando una respuesta adecuada, hasta que se dio cuenta de que estaba pareciéndose a Hinata.

—Bueno… –la florista suspiró-. Pues realmente no sé cómo explicártelo…es algo que le dices a una persona con la que quieres estar para siempre, con la que te sientes como especial…no sé, Sai, es difícil explicarlo. Vaya que eres extraño…normalmente las personas aprendemos esto por nosotras solas.

El moreno se encogió de hombros.

—Puede que sí sea extraño. Pero…igualmente, ¿eso es lo que le pasa a Hinata-san con Naruto?

—Sí… ¿cómo sabes lo de Hinata? –se extrañó la chica.

—Sakura me lo contó.

—Ah –la rubia sonrió con malicia-. Seguro que no te ha contado sobre ella y Sasuke.

—No, eso me lo explicó Naruto –vaya, el equipo siete no era muy dado a esconder sus secretos.

—Oh, claro.

—Entonces… –Sai se sacó un lápiz del bolsillo y comenzó a anotar en el margen del libro-. "Amar" a alguien implica querer estar con esa persona todo el tiempo, y sentirte muy bien cuando estás a su lado… –se detuvo un segundo, pensando-. ¿Cómo tú y yo?

En ese punto, el rostro de la rubia alcanzó un parecido increíble con un tomate.

—Hm…bueno, depende de cómo lo mires… –súbitamente la chica esbozó una sonrisa deslumbrante y le echó los brazos al cuello-. ¡¡Qué tierno eres, Sai!!

Y, después de plantarle un sonoro beso en la mejilla se alejó del sitio dando saltitos de alegría porque: a) había ayudado a solucionar las dudas de Sai, b) éste había insinuado a su muy inocente manera que le gustaba y la mejor, c) podría restregárselo por la cara a Sakura.

El moreno sonrió, rozándose con la punta de los dedos en la mejilla, viendo como la Yamanaka se alejaba alegremente, haciendo oscilar su larguísima cabellera rubia.

— ¿Soy…mono?

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Un poco más lejos, una pelirosa caminaba casi dando brincos. Convencer a Naruto había sido realmente fácil. Ahora sólo le quedaba llevar a cabo su maquiavélico plan estilo Orochimaru a la acción. Con la ayuda del rubio, por supuesto.

"Ji, ji, ji… ¡el poder femenino contraataca!", exclamó su Inner, entusiasmada.

Tan feliz iba que no se percató de que en su trayectoria se cruzaba un joven moreno contra el que casi chocó, si no hubiera sido porque él la cogió a tiempo de evitar una catástrofe mayor.

—Ten cuidado –advirtió él, con aquella voz que tan bien conocía.

— ¡Ah, hola, Sasuke-kun! –el rostro de la chica se iluminó con una sonrisa-. ¡Qué casualidad encontrarte!

—Sí…casualidad.

La voz algo titubeante del Uchiha le indicó que para nada era una casualidad y que él probablemente la había estado buscando por todo el lugar.

—Justamente quería hablar contigo –indicó la kunoichi-. ¿Salimos afuera?

—Claro.

Los dos shinobi se sentaron en un banco del jardín trasero que había en el lujoso hotel, bajo un árbol de cerezo.

— ¿Te acuerdas de que el otro día iba a preguntarte algo antes de que llegara Naruto corriendo con Hinata? Luego se me olvidó decírtelo –recordó la pelirosa.

—Sí, sí que me acuerdo –respondió Sasuke-. ¿Qué era?

Ella suspiró, mordiéndose el labio inferior, y bajó la mirada, lo que hizo que el Uchiha se tensionara.

—Sabes…creo que últimamente hemos estado dando un poco de lado a Naruto. Puede que tú no lo hayas notado, porque siempre te comportas así –añadió rápidamente, al ver que él iba a protestar-. Pero yo sí que lo he notado. Por eso estos días está un poco más…exaltado que de costumbre.

—Bueno, ¿qué quieres que le haga yo? –replicó el moreno, molesto al ver que la conversación no se encaminaba hacia la dirección que a él le habría gustado.

—No pases de él, que se esforzó mucho para traerte de vuelta, ¿vale?

El joven fue a replicarle de nuevo, pero no fue capaz. ¿Cómo decirle que no si lo miraba con sus grandes ojos verdes, en una expresión casi de súplica?

—Vale… -suspiró.

— ¡Yupi! –la Haruno aplaudió de contenta-. ¡Gracias, Sasuke-kun!

—Hn –el chico se sintió algo turbado ante la sonrisa de su amiga, pero actuó como si todo aquello no tuviera nada que ver con él (el orgullo Uchiha, por supuesto).

—Pues nada, era sólo eso –sonrió, poniéndose de pie-. Muchas gracias por escucharme, señor Uchiha –bromeó, haciendo una reverencia.

Él sonrió también, pero al ver algo en el hombro de la pelirosa se puso en pie con rapidez.

—Estate quieta –advirtió-. Tienes una oruga en el hombro.

— ¿¡¡¡ORUGAAAA!!!? –gritó la chica, en estado de pánico-. ¡¡Quítamela, quítamela!!

—Ya, tranquila –la calmó él, dándole suaves golpecitos en la cabeza mientras le quitaba el bicho y lo dejaba en una de las ramas bajas del árbol-. Ya está. ¿Y tú te llamas a ti misma kunoichi?

—No te burles –protestó la pelirosa, aferrada al cuello del kimono masculino que vestía el moreno-. Me dan mucho asco porque una vez estaba comiendo bajo un árbol con mi familia, cayó un bicho de esos al arroz y estuve a punto de comérmelo. Lamento no ser como tú, que no te da miedo nada –dijo con cierto recelo en la voz.

—La verdad es que me dan un poco de repelús las serpientes –soltó el chico de repente.

Sakura lo miró con los verdes ojos muy abiertos, y soltó una risita.

—No lo sabía.

—Nunca se lo había contado a nadie –confesó él.

Se miraron, sonriendo tímidamente. El viento movió suavemente los cabellos de ambos, rosa y negro, y las ramas del cerezo que se alzaban sobre ellos…con fatales consecuencias: a la Haruno le vino a la mente la cancioncilla ridícula de Naruto y Kiba.

"Sasuke y Sakura, sentados bajo un arbolito, dándose besitos…", sonaba insistentemente en su cabeza, rompiendo en pedazos el romanticismo del momento.

"¿¡¡Porqué ahoraaaaaaaaaa!!?", gritó su Inner, histérica, "¡¡Cambia de emisora, subnormala!!".

"We are fighting dreamers, lalalalalalalalala", aquello iba de mal en peor; ahora se acordaba de aquel día de fiesta en el que Lee se había puesto especialmente "achispado" y había acabado cantando subido encima de una mesa y haciendo un ridículo bailecito "sexy".

—Esto…mejor me voy… –murmuró la chica, apartándose de su compañero, a punto de vomitar.

—Sakura, espera. Me gustaría que…

Viendo el peligro cerniéndose sobre ella, la joven lo interrumpió a toda prisa, viendo una ocasión excelente para poner en marcha su malvado plan.

—Lo siento, Sasuke-kun, pero tengo que ayudar a Lee. Ya sabes, él está traumatizado con lo de su hijo inventado y todo eso, y yo, como buen médico, tengo que ayudarle a superarlo. A lo mejor otro día… –se excusó la joven.

Y se marchó con una amplia sonrisa malvada en los labios, dejando al Uchiha solo y cabreado… ¿o celoso?

"Je, je, je…creo que ALGUIEN le va a enseñar a Uchiha que es el ser rechazado…y también creo que ALGUIEN se va a divertir de lo lindo. Y ahora, a ver si encontramos a Kiba o a Naruto y les damos una paliza".

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La joven de cabello recogido en moños suspiró. Se soltó el peinado, dejando que los mechones de color castaño cayeran por sus hombros; también quitó la banda de Konoha de su frente. Se estiró en la hierba, respirando con tranquilidad. Eso era lo que le hacía falta: estar en un ambiente natural, en silencio, sin frikis vestidos de verde llorando por hijos que nunca había existido…

Un golpe justo al lado de su oído le hizo dar un salto. Indignada, alzó la vista para encontrarse con un chico alto, de cabello castaño y ojos plata, que la miraba con una sonrisa de clara superioridad grabada en el rostro.

— ¡Neji! –exclamó la chica con tono de reproche-. ¿Porqué demonios has hecho eso?

El Hyuuga sonrió levemente.

—Es que te veía demasiado tranquila.

—Oh, ya veo lo buen amigo que eres –dijo Tenten con ironía-. Cuando por fin estoy relajada, sin que un loco de ojos saltones que me pone histérica grite nosequé de la juventud, tú, como buen amigo mío que eres, ¡¡no se te ocurre otra cosa que darme un golpe justo al lado del oído!! Eres tan comprensivo, Neji, de verdad…

Él se encogió de hombros, sin parecer importarle demasiado.

La kunoichi le dirigió una mirada fulminante de sus ojos castaños. Por alguna extraña razón, el chico de los ojos blancos notó que un escalofrío le recorría la espina dorsal.

—¡¡Eres un borde!! ¿Cómo se te ocurre? –preguntó la chica de moñitos a gritos.

—Cállate un ratito –protestó su amigo-. Me pones dolor de cabeza.

— ¿Ah, sí? ¡Esto sí que te va a poner dolor de cabeza! –y acto seguido la kunoichi se puso a gritar agudamente, perforando con su voz los tímpanos del pobre Neji.

"Maldita sea… ¿qué puedo hacer para que se calle? ¿La mato?".

—Tenten… –murmuró; como la chica no le prestó ninguna atención, alzó la voz-. ¡Tenten!

— ¿¡¡QUÉ!!?

El chico le puso las manos en las mejillas, mirándola fijamente.

—Ya está bien, ¿no crees?

Tenten entrecerró los ojos, sintiendo cómo sus cachetes se ponían cada vez más cálidos entre las frías manos de Neji.

—Pues no, creo que no está bien.

Y, de sopetón, con todo el descaro del mundo, aprovechó su situación para plantarle un beso. Neji no pareció escandalizado, ni sorprendido.

— ¿A qué venía eso? –preguntó, mirándola fijamente.

Tenten se encogió de hombros, con los ojos brillando maliciosamente.

—Los demás, aunque no seamos miembros de la familia Hyuuga, tenemos derecho a expresar lo que sentimos. O a hacer lo que nos de la gana. Es un país libre, ¿no? –sus ojos castaños se fijaron desafiantes en los de él.

—Sí, es un país libre. Pero tampoco te pases, eh –le puso una mano en la cabeza (probablemente a modo de muestra de cariño o algo así).

—Déjame hacer lo que quiera. Si es que –suspiró-, ya no quedan hombres amables en el mundo…

El Hyuuga frunció el ceño; ahora era él el ofendido.

—Perdona, pero yo tengo más educación que tú, que le vas plantando besos por ahí a la gente. Si es que… -sus ojos saltaron a algún punto detrás de la chica de pelo castaño-. ¿Lee?

La kunoichi se giró. Efectivamente, allí estaba el loco de los ojos saltones, sólo que en aquel momento no parecía tan loco. Más bien, daba la impresión de estar abatido y sin ganas de nada, algo muy poco usual en él.

—Neji…Tenten… –los miró alternativamente-. Yo…como Gai-sensei está muerto, me voy a meter a monja.

Ahora, los que tenían los ojos saltones eran los dos compañeros del Rock…pero de la sorpresa.

—Pero, Lee… –comenzó a decir la experta en armas.

— ¡No intentes detenerme, Tenten! ¡Lo nuestro es imposible! –exclamó el chico, haciendo teatro (sólo que para él no era teatro).

Y el chico de verde se alejó comentando a gritos lo dura que era la pérdida de la juventud, mientras Tenten trataba de no reírse y Neji ponía una cara…bueno, cara de Neji.

—Vamos, que te invito a ramen –rió la experta en armas.

—Vale. A ver si continuamos esta interesante…conversación.

Tenten sonrió con malicia y lo cogió de la mano.

—Pero pagas tú –añadió la kunoichi.

—Qué más quisieras.

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—¡¡¡¡Pasoooooooooooooooo!!! ¡¡¡Dejadme pasar, que llevo una carga!!! –gritó Naruto a pleno pulmón, corriendo por los pasillos y atropellando a Kiba en su camino.

—¡¡Ten más cuidado, cara de zorro!! –exclamó el Inuzuka, molesto.

—¡¡Perdona, cara de perro, pero la situación es crítica dattebayô!!

El shinobi se lo quedó mirando con el ceño fruncido, mientras el Uzumaki corría a más no poder, atropellando a dos o tres personas en su camino y tirándole un bol de ramen encima a una de ellas. Por accidente, o eso dijo él.

— ¿Has visto? –le preguntó indignado a Shino, quien estaba a su lado.

—Ciertamente no –reconoció éste, observando la fascinante (y asquerosa) telaraña que había en una de las esquinas del pasillo-. Y a esto lo llaman primera clase, si lo fuera no habría telarañas….y si las hubiera serían de oro.

—¡¡Naruto se llevaba en brazos a Hinata!! ¡¡A HINATA!!

—Interesante… –murmuró el chico de gafas de sol, haciendo bailar claqué a las pulgas de Akamaru. Quién sabe si le interesaba el tema de su amiga o el de "joer, las pulgas también saben bailar claqué".

—¡¡Es una situación humillante para el equipo ocho!!

Shino no respondió, sino que además se sentó en una silla que había por allí, con aire aburrido.

— ¡No le permitiré que le ponga las manos encima a nuestra Hinata y se quede impune! Me encargaré de que Uzumaki lo pase mal…muy mal… –el Inuzuka señaló al Aburame-. ¡¡Y tú me vas a ayudar!!

— ¿Has pensado que con eso te estás arriesgando a volver a repetir aquel inolvidable momento en el que nuestra querida Hinata te dio una patada en los trombones? –preguntó el Aburame, juntando sus manos en pose filosófica.

—Me arriesgaré –dijo el moreno, poniéndose las manos en las caderas y haciendo un gesto de machito.

—Me huelo que esto va a salir mal… –pronosticó Shino, suspirando.

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— ¡Hinata! ¡Hinata! ¡No te mueras dattebayô! –exclamó una aguda voz masculina en estado de pánico.

—No me estoy muriendo –protestó la chica, abriendo los ojos-. Sólo estaba… descansando la vista.

—Ufff… –el Uzumaki se pasó la mano por la frente en señal de alivio-. Es que eres muy sensible, ¿no?

—Un poquito –reconoció la Hyuuga, jugando con sus dedos-. ¿Dónde estamos? –preguntó mirando a su alrededor.

El lugar parecía la azotea del edificio, pero en vez de ser completamente de cemento tenía por aquí y por allá unas cuantas macetas con plantas; realmente era un lugar hermoso.

— ¿Para qué me has traído aquí? –inquirió, confusa.

El rubio se puso repentinamente serio.

—Has escuchado lo que hablábamos Sakura-chan y yo.

—Sí, sin querer…más o menos –añadió esto último en voz baja.

—Entonces… –el Uzumaki se acercó a la chica, y ésta retrocedió un paso, temerosa-. ¡Guárdanos el secreto! –suplicó el chico, juntando las manos en señal de súplica y agachando la cabeza.

—P-pero, Naruto-kun… –comenzó a decir ella.

— ¡Ah, ya sé! –exclamó el joven, con los ojos brillantes, como si se le hubiera ocurrido una maravillosa idea-. ¡Podrías ayudarnos!

Obviamente, eso a la chica no le hizo ninguna gracia; que "su Naruto-kun" estuviera saliendo con Sakura –al menos, a su entender- no estaba en su lista de "cosas que quisiera que pasaran", y mucho menos pensaba ayudarlo en ello, pero… ¿cómo decirle que no con esos inocentes ojos azules de zorrito…digo, cachorrito?

—Hum…es que yo… –murmuró la chica, comenzando a ruborizarse.

— ¡Vamos Hinata dattebayô! –la animó el rubio, dándole un poco delicado golpe en la espalda-. ¿Quién no querría molestar un ratito al tío más arrogante de Konoha?

—C… ¿cómo? –preguntó al chica de ojos blancos; ahí había algo que definitivamente NO cuadraba.

—Ya sabes –él le dedicó una de sus típicas sonrisas zorrunas-. El plan para fastidiar a Sasuke.

La lucecita se encendió en su cabeza. ¡Eso era! Sakura le había pedido ayuda para fastidiar un rato al Uchiha. Precisamente, la pelirosa le había comentado –con gran malicia- que últimamente había estado pensando en "devolverle" al moreno todo el sufrimiento que le había causado, ahora que él parecía interesarse en ella de una forma más que amistosa. Lo que, desde una feminista posición, Hinata comprendía perfectamente; si ella no fuera tan tímida, haría lo mismo con Naruto…si llegaba a interesarse alguna vez por ella en una manera más que amistosa.

Su propia estupidez le resultó tan cómica que se echó a reír, cosa poco usual en ella. El rubio se la quedó mirando, perplejo, pero al ser también de risa fácil acabó también carcajeándose…y acabó abrazado a la chica.

—Y... ¿porqué nos reímos? –preguntó el Jinchuuriki, desconcertado, mirándola.

—Pues…porque soy tonta –rió Hinata, ruborizada hasta la raíz del cabello.

—Ufff, si tú eres tonta yo soy una ameba dattebayô…

—Que, no, yo…

— ¡Yo!

—Bueno…si tú lo dices, Naruto-kun…tendrás razón

— ¿Ah? ¿Me estás llamando tonto, Hinata? –el rubio se hizo el ofendido.

La chica soltó una risita tímida.

—Ahora en serio…no sabía que fueras tan divertida, Hinata… –Naruto se puso las manos en la nuca como solía hacer-. Como siempre estás tan calladita y pareces un poco aburrida…

La chica se ruborizó, tanto por el halago por la posición en la que estaban situados: arrodillados en el suelo, ella con la cabeza apoyada en su pecho y él con una mano en su pelo. Sintió que estaba MUY cercana a desmayarse de la emoción.

—Hum…Naruto-kun, será mejor que se te apartes…porque sino…yo…

—Oh, perdona…

El Uzumaki se apartó de la chica, mirándola con preocupación, recordando anteriores desmayos de la delicada chica.

—Eres muy sensible, Hinata –comentó el rubio, mirándola con curiosidad-. Te desmayas con facilidad, ¿verdad?

—No…no es demasiado habitual… –dijo ella, jugando con sus dedos-. Sólo cuando estoy contigo –añadió en un susurro.

— ¿Cómo dices?

—No, no es nada importante –Hinata sonrió.

—Oh, bueno –él no pareció muy convencido, pero decidió no tocar más el tema-. Igualmente, ¿vas a ayudarnos en nuestro plan súper secreto?

La chica se encontró en un dilema. Por un lado, el molestar y engañar a alguien para que desconfiara de otro alguien no era una de las cosas que entrara en sus principios… Pero, como ya había pensado antes, ¡era imposible decirle que no a aquellos ojos azules! Naruto era taaaaan convincente…al menos para ella.

"Y tan mono", añadió una vocecita maliciosa en su cabeza.

—Hum…Naruto-kun, no sé si es lo correcto…

El rubio la cogió de la mano, sonriendo como solía y haciendo que se ruborizara.

—Vamos, Hinata, sólo es para divertirnos un rato… Además, Sakura no se va a enfadar, créeme. Es más, que esto se le ha ocurrido a ella. ¡¡Venga, vamos a pasarlo bien juntos!!

— ¿Exactamente de qué manera? –preguntó la voz que menos querían escuchar en ese preciso momento.

Ambos se giraron, al estilo cámara lenta. Conocían esa voz. Conocían ese tono. Y definitivamente NO iba a traer nada bueno.

Hum, en este capi no hubo mucho humor que digamos, pero a cambio hay bastante de todas las parejas. Kukuku, no os fiéis de mí…a Neji y Tenten aún les tiene que pasar...algo xD.

La situación de Sakura con Sasuke y de repente a ella le viene una canción está inspirada en una escena de Kare Kano XD. Y lo de que Hinata parece muerta, lo dijo una amiga mía (no fan de Naruto ¬¬#).

¡Ahí va el avance! ¡Y dejad reviews, por favor!

-------------------------------------En el próximo capítulo…--------------------------------

¿No crees que esta foto se vendería por un millón de Ryo? Me sé de algunos que se morirían al verla… –dijo, sonriendo con malicia.

Naruto tembló al imaginarse la reacción de Neji al ver "eso". Ira. Odio. Muerte. "Su" muerte.

¡¡Dámela!!

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Veo que Lee no pierde el tiempo –sonrió el Hyuuga, mirando como su estrambótico compañero lloraba abrazado a Sakura, quien reía con disimulo.

Sasuke hizo una mueca de intenso desagrado.

Se va a enterar de quién soy yo… –musitó.

¡Ánimo, Sasuke! ¡Defiende el orgullo de los Uchiha! –exclamó Tenten…quién sabe si en broma, quién sabe si en serio.

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Em…esto te va a sonar a tópico, pero no es lo que parece –dijo Ino, levantándose a toda prisa de encima de su confuso compañero.

Sai la miró estrechando los ojos en señal de sospecha.

¿No es lo que parece? –se pasó la mano por la barbilla-. Interesante argumento…

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No les hagas mucho caso, Naruto-kun –rogó Hinata-. Son un poco…posesivos con respecto a mí, pero tampoco es nada importante; no lo tomes en cuenta.

El chico sonrió ampliamente.

¡Menos mal! No me gustaría perderte como amiga, Hinata…eres una gran chica…

El corazón de la Hyuuga se aceleró…

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¡No os olvidéis de los review n.n! ¡Gracias a tods!