Capitulo 9: Secretos y promesas.
Misao se quedo sorprendida con la petición de Sayo, lo primero que había pensado al verla había sido en que la joven estaba buscando a Aoshi, jamás se cruzo por su cabeza la idea de que era a ella a quien quería ver.
Sayo seguía sonriéndole y su apariencia hubiera sido cordial si Misao no hubiera conocido el principal motivo de aquella visita: Aoshi Shinomori. Suspiro con resignación y le señalo unas bancas que estaban en uno de los bordes del camino.
-Lamento si te he incomodado o si estoy abusando de tu tiempo, pero es que durante el día de ayer le di muchas vueltas a todo lo que había ocurrido y deseaba disculparme contigo, de verdad.
-No hay problema, no era necesario que vinieras hasta aquí solo para eso- Miso se sentía nerviosa, esperando que en cualquier momento el tema cambiara hacia Aoshi, ¿que le parecería a él el hecho de que ella estuviera hablando con su ex novia? Seguramente no le gustaría para nada, pero no tenía más alternativa, no había sido ella quien la había buscado.
-Me sorprendió un poco enterarme que Aoshi estuviera saliendo contigo- le dijo Sayo con cierta tristeza-. Tenia la tonta ilusión de que el aun siguiera solo, pero ya vez…
-Sayo… -comenzó Misao, buscando las palabras adecuadas para no parecer demasiado descortés con la joven pero sin embargo intentando apurar el encuentro- ¿Qué es lo que realmente deseas hablar conmigo? Si gustas puedes ser directa, no me molesta en absoluto.
Sayo le sonrió pero esa vez el efecto fue muy distinto al de las veces anteriores, parecería que estuviera analizando a Misao y que supiera lo nerviosa y afectada que estaba por el encuentro.
-Supongo que eso es lo que le llamo la atención a Aoshi de ti, una joven directa… el es muy reservado, ¿sabes? A veces diría que demasiado…
-No estoy aquí para que me hables de como es Aoshi, tengo cosas que hacer.
-Como gustes- le dijo Sayo molesta-.No me interesa saber cuanto tiempo llevas intentando conquistarlo, te aseguro que por mucho que lo intentes jamás llegaras a conocer ni la mitad de sus secretos. La vida de Aoshi es complicada, demasiado y reconozco que incluso en un momento yo me sentí intimidada con lo que eso significaba, pero madure y entendí, y por supuesto… he venido a remediar mis errores.
La joven sonrió al ver la expresión de molestia de Misao, Sayo no había ido a verla con la intención de discutir con ella, sin embargo al ver lo segura que parecía de la posición que ahora ocupaba en la vida de Shinomori la hizo perder los nervios.
-Para conocer a las personas, Sayo, hay que dedicar tiempo y paciencia. Se que Aoshi es muy difícil de conocer, sin embargo no necesito saber hoy mismo todo lo que rodea su vida, tenemos todo el tiempo del mundo para que ambos podamos saber que es lo que esperamos realmente del otro.
-Ya veo- Sayo volvió a tranquilizarse-. Para ti no ha sido una sorpresa mi visita de hoy, por lo que asumo que ayer Aoshi hablo contigo y te dijo quien era. ¿Cuánto sabes de mi, Misao? Tengo curiosidad en saber que tan honesto a sido el contigo. Saber cuanto ha confiado en ti después de todo.
Misao entendió que estaba provocándola adrede. Lo único que sabia de Sayo era que había sido la novia de Aoshi y que fue muy importante para el, hasta que lo dejo, pero no sabia nada mas. ¿Tendrían algún laso que los uniera mas allá a pesar de todos esos años de separación? Aoshi le había dicho que ya no habrían mas oportunidades con Sayo, jamás le dijo que no la amaba…
-Esa es al principal diferencia entre ambas, Misao Makimachi- Sayo la miro con cierta lastima-. Yo se y tu supones. Para mi Aoshi es alcansable mientras que para ti, a pesar de tener su atención, aun es un imposible…y no dejara de serlo.
- No dejare que tus palabras me afecten. Confió en Aoshi y se que todo se ira dando a su tiempo. No deseo nada mas que estar con el, con los problemas que vengan y las cosas buenas que nos ocurran. Eso es una relación, aprender a conocer y a confiar en quien esta a tu lado.
-Lindas palabras, lamentablemente no todo es tan simple y sencillo. Cuando yo me marche muchas cosas entre ambos quedaron sin resolver, fui cruel y es algo que me ha pesado a lo largo de estos años, amaba a Aoshi, lo amaba con toda la fuerza de mi corazón, pero a veces el destino se interpone en nuestros planes, Misao, y nos hace elegir entre una cosa y otra… no siempre lo que deseamos esta al alcance de nuestra mano. Si deje a Aoshi en ese momento fue por que debía hacerlo, no por que lo deseara realmente y creo que el seria capas de comprender eso.
Por primera vez en la conversación Misao percibió la sinceridad en las palabra de la joven, y la sensación de angustia y temor que la invadió logró esfumar la dicha que la había acompañado durante todo el día. Podía darse cuenta de que el interés de Sayo en Shinomori era autentico y de que al parecer algo la había obligado a separarse de el. Pero Aoshi de igual forma había sufrido, y ahora estaba con ella…
-Se que te comprendería, y estoy segura de que tienes que haber tenido un buen motivo para dejarlo, Sayo, pero eso no evito que el sufriera y lamentablemente para ti, eso levanto una barrera entre ambos, si de verdad sientes algo por el, deberías dejarlo en paz.
Una sonrisa asomo a los labios de la joven y Misao supo que no cedería en su propósito. No se había equivocado cuando dio por hecho de que el regreso de Sayo traería muchos problemas.
-Una de las cosas que mas me ha pesado todo este tiempo es el saber que hice sufrir injustamente al hombre que amaba, sin embargo he regresado y pienso solucionarlo- miro a Misao con cierto rencor-. Tu aparición he sido un pequeño inconveniente que no tenia previsto, pero lograre sacarte de su vida tan rápidamente que ni siquiera sabrás como ocurrió. Conozco demasiado bien a Aoshi; se como piensa y como va a actuar, esa es mi principal ventaja sobre ti, Misao. El hacer que vuelva a amarme como lo hizo una ves no significara ningún problema, ¿Y sabes por que?- le pregunto con tranquilidad-. Porque nunca ha dejado de hacerlo, solo debo recordarle como.
Misao se sentía bastante mal. No solo anímicamente sino que también le dolía un poco la cabeza y estaba algo mareada. El hecho de ver lo segura y confiada que parecía Sayo le hacía sentir a un peor.
Sayo se puso de pie para marcharse y cierto alivio se apodero de la joven, necesitaba estar a solas para pensar un momento.
-Ha sido un gusto platicar contigo, Misao Makimachi- le dijo con educación-. Te aconsejo por dignidad que seas tu la que se aleje de el, no creo que sea muy agradable saber que el no te quiere mas a su lado.
-No lo haré- le dijo Misao con seguridad-. No me importa lo que tu hayas tenido con el ni lo que pienses hacer. Aoshi me importa, y estoy segura de que tú no eres buena en su vida. No me importa si tu lo conoces mucho mejor que yo o si el te amo, puedo llegar a conocerlo y el puede llegar a amarme, sin embargo no me negare a esa posibilidad solo por temor. Si Aoshi no desea seguir conmigo lo aceptare, pero mientras sienta que aun tengo algo que entregarle no me apartare de su lado, así seas tu o cualquier otra la que me lo diga. Esa es la principal diferencia entre ambas, Sayo. Tu lo dejaste y yo no. Para mi Aoshi es una realidad, y para ti, a pesar de todo lo que el te amo, es un imposible… y no dejara de serlo.
Misao se dio la vuelta y se encamino hasta la salida de la universidad. Se sentía alterada y triste, no podía entender como en unas cuantas horas había pasado desde la felicidad hasta ese estado de dudas y temores. Sabia que sus palabras habían sido sinceras y no solo una muestra de su enfado. Quería a Aoshi a su lado y lucharía por lo que había conseguido, quizás no tenia todo el tiempo del mundo, pero… el tiempo que tuviera le seria suficiente.
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Aoshi se sorprendió un poco ante la declaración de Amakusa, sin embargo había esperado algo así. Solo ahora, después de dos años de separación se venia a dar cuenta que nunca había sabido mucho de Sayo, le había platicado de algunos problemas en su casa, pero nada trascendental, en cambio el si le había abierto su corazón y ella lo había utilizado. Sin embargo con Misao esperaba que las cosas fueran diferentes, no quería secretos entre ellos.
-No estaba al tanto de que Sayo tuviera un medio hermano- le dijo con sinceridad-. Pero siendo sincero, solo ahora he conocido a Megumi y no precisamente porque tu hermana me la haya presentado.
-Eso se debe a que durante el tiempo que tu y mi hermana salieron la relación que Sayo mantenía con Megumi no era muy buena, en mi caso la relación con ella es pésima, supongo que hay cosas que nos son fáciles de aceptar.
-Amakusa- Aoshi lo miro con interés-. ¿Qué es lo que deseas aclarar conmigo? Ayer te dije que no cuento con mucho tiempo libre, y tengo otro compromiso.
-Sabes a la perfección que deseo que hablemos sobre Sayo, Shinomori, ¿Qué otra cosas nos podría interesar a ambos?
Aoshi se sintió tentado en contestarle en que el no tenía ni el mas mínimo interés en saber nada de Sayo, que para el había muerto hacia dos años atrás, cuando se marcho y lo dejo.
-Creo que mi relación con Sayo ya no es un asunto de importancia. Terminamos hace mucho tiempo y la verdad, es que no fue de la mejor manera. No me perece que tenga sentido el que nos reunamos hoy a hablar sobre ella.
La mirada penetrante de Shogo produjo cierta intranquilidad en Aoshi. Ciertamente aquel joven no se aprecia a ninguna de sus hermanas. Contrarrestaba enormemente con el aire de dulzura que rodeaba Sayo y con la personalidad extrovertida de Megumi. Lo hacia sentirse como si no fuera capas de ocultarle nada y eso no le gustaba.
-Me gustaría pensar de la misma manera que tu, sin embargo, el ver sufrir a mi hermana no es algo que me produzca placer. Sayo lo ha paso muy mal y gran parte de ese sufrimiento se ha debido a ti. Soy su hermano y quiero lo mejor para ella.
-¿Has sufrido alguna vez?
Como la mayoría de las veces su pregunta me desconcertó. Sayo había terminado de estudiar para un examen y yo simplemente me había dedicado a leer toda la tarde, pero en ese momento, relajada y tranquila, me miraba con su habitual curiosidad mientras esperaba mi respuesta.
-Todo el mundo sufre. Es lo normal.
-No me refería a eso- me dijo mirándome con el ceño fruncido-. Te hablo de un sufrimiento real, de algo que sientes que te sobrepasa, de aquel sufrimiento que a pesar de lo que hagas sigue ahondando en tu alma y se hace cada día más y mas profundo, ¿has sufrido de esa forma, Aoshi?
El nudo que se me formo en la garganta expresaba mejor que ninguna otra cosa mi realidad. Desde la muerte de mi madre mi vida había sido un sufrimiento continuo. Cada día que pasaba se había convertido en una lenta agonía, cada día que pasaba me sentía mas muerto, sin embargo…
-Si, he sufrido mucho, Sayo. Demasiado.
Se acerco hasta mi para poder besarme, me deje llevar por lo que ella me provocaba y nuevamente fui conciente de la realidad cuando se separo de mi, sonriéndome, como tantas otra veces.
-También he sufrido- me dijo con una sonrisa triste-. Pero no quiero hacerlo más. Nunca mas.
La abrase para darle la seguridad que sabia necesitaba, el tenerle cerca me ayudaba a sentirme mejor.
-He sufrido mucho – le repetí con suavidad-. Pero llegaste a mi vida y me has dado nuevas esperanzas.
Jamás imagine en ese momento que ella seria el mayor de todos mis sufrimientos. La más lenta y triste de todas mis agonías.
-Si Sayo tiene algo que decirme puede hacerlo, no necesita que nadie interceda por ella, te aseguro que es muy capas – le respondió Aoshi con frialdad, Shogo lo miro con rencor.
-Mi hermana no tiene idea que me he reunido hoy contigo y espero que no se lo digas, Shinomori, durante nuestro viaje de regreso me plantee la posibilidad de hablar contigo, sin embargo fue al verla tan destrozada la tarde de ayer cuando decidí tomar medidas en el asunto.
El encuentro en la cafetería. Aoshi suspiro al pensar en todas las consecuencias positivas y negativas que había traído ese incidente. Por un lado estaba al hecho de que al fin se había atrevido a sincerarse con Misao y ahora estaban juntos, pero lo ocurrido con Sayo le resultaba muy desagradable.
-Si Sayo lo paso mal ayer, te aseguro que no fue por mi culpa. Además ella tampoco se porto de la mejor forma que digamos.
-¿Por que incordió a tu novia, Shinomori?- le preguntó Shogo con molestia-. Mi hermana me contó, hecha un mar de lágrimas que tú ya la habías olvidado y que estabas saliendo con una muchacha. No te negare que lo considero hasta normal, ambos habían terminado y tenias derecho rehacer tu vida, sin embargo ella aun mantenía esperanzas con respecto a ti.
-Tu hermana fue muy clara al marcharse- le dijo Aoshi en tono frió-. Para ella todo había terminado y no pensaba regresar. Si yo rehice o no rehice mi vida ella no tiene por que intervenir. Así que si no quieres ver mas a tu hermana sufriendo, dile que no se vuelva a cruzar en mi camino ni en el de Misao, eso nos evitara a ambos muchos problemas.
Esta vez la rabia de Shogo no le pasó desapercibida, sin embargo permaneció sentado en su asiento y sonrió con desagrado.
-Pues bien, Shinomori, creo que es hora de que te enteres de unas cuantas cosas a ver que opinas después de todo esto. Por lo que veo la imagen que tienes de mi hermana es la peor, yo creo que quizás después de que te cuente algunos pequeños secretos, ya no estarás tan seguro de lo despreciable, que según tu, es mi hermana.
La incomodidad se apodero de Aoshi. El no sabía casi nada de Sayo y temía llevarse una sorpresa desagradable. Con algo de remordimiento pensó que lo mas probable es que Misao se sintiera de la misma forma ante el, enterándose de todo en el ultimo momento y a pesar de toda ella parecía dispuesta a entender y a perdonar sus errores. Sin embargo estaba seguro que con Sayo el no podría hacer lo mismo. No deseaba hacer lo mismo por que tenia a Misao a su lado.
-Como ya te mencioné, yo soy medio hermano de Sayo y Megumi. Mi adorada madre me abandono de pocos años y se vino a esta ciudad para formar una nueva familia. Durante muchos años no tuve idea de su existencia, sin embargo un día recibí una carta de una supuesta hermana. Esta era de Sayo. La idea me molesto muchísimo y no quería saber nada de ella o de mi madre, pero un día apareció frente a la puerta de mi casa dispuesta a saber quien era yo realmente y a aceptarme como parte de su familia, algo que por supuesto ni mi madre ni Megumi han estado dispuestas a hacer todos esto años.
-¿Y eso en que me implica a mi?- lo apremio Aoshi-. Jamás supe de tu existencia y no veo la relación que pueda existir entre ambas cosas.
-Esa es la mejor parte de todo el asunto, Shinomori- le dijo con una sonrisa-. Mi hermana no consiguió mi paradero por una simple casualidad del destino, ella pago un alto precio por obtenerlo. Y ese precio fuiste tu.
Durante un momento Aoshi sintió que aquello que estaba ocurriendo no era real. Hacia unas cuantas horas había comenzado una relación con Misao y se había propuesto empezar una nueva vida, y ahora estaba sentado frente a ese sujeto que le decía que Sayo lo había dejado para conseguir su paradero. Era absurdo.
-¡Es algo completamente ilógico! No entiendo como iba a conseguir localizarte a cambio de ¿dejarme? ¿Es eso lo que me quieres decir, Amakusa?
La satisfacción que se apreciaba en el rostro del joven, altero aun más a Aoshi. No sabia hasta donde iba a llegar todo eso.
- Exactamente. Sayo termino contigo a cambio de poder saber donde encontrarme. Te aseguro que para ella fue un gran sufrimiento, pero lo afronto con valentía y jamás se quejo de ello. Yo solo me entere de esto poco antes de que ella regresara, y este ha sido el principal motivo de que yo la haya acompañado. Quería que supieras la verdad y que decidieras que harías con lo que sabes.
La cantidad de información le estaba provocado a Aoshi dolor de cabeza. Se sentía enfadado y dolido. Para el aquel hecho seguía pareciendo una mentira inventado por Sayo para conseguir mortificarlo aun mas.
-No puedo creer ciegamente en ti- le dijo con seguridad Aoshi-. Es una historia demasiado compleja para ser real.
-¿Que necesitas para creeme, entonces, Shinomori?- Shogo parecía relajado y le sonreía con altanería.
-Comprender si es cierto lo que me cuentas. Dame el nombre de quien le pidió aquello a Sayo, es la única manera de saber hasta que punto es verdad lo que dices.
Shogo lo seguía mirando con cierto desprecio pero le sonrió con sarcasmo.
-Algo muy fácil de otorgarte, Shinomori- se puso de pie y dejo el dinero para cancelar la cuenta-. Simplemente pregúntale a tu padre, estoy seguro de que estará encantado de contarte toda la verdad.
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-Eso huele bien- dijo Yahico mientras entraba en la cocina-. Te has esmerado mucho hermanita, realmente debes estar muy interesada en impresionar a Shinomori.
Misao le sonrió antes de apagar el fogón. Estaba algo agotada porque el día había estado lleno de emociones contradictorias, pero el hecho de saber que vería a Aoshi la ponía de mejor humor.
-¿Mamá vendrá a comer?- le preguntó esperanzada Misao, sin embargo al ver la expresión triste de su hermano supo de inmediato la respuesta.
-Tiene trabajo, una reunión creo- le dijo con molestia-. Ni siquiera se por que te das el trabajo de preguntar por ella, simplemente no le importamos. Desde que papá murió dejamos de forma parte de su vida.
Misao abrasó su hermano para intentar trasmitirle su apoyo. Sabia que Yahico tenia razón, para ella también había sido muy duro tener que aprender a vivir sola de un día para otro, sin embargo no podía permitir que el la viera así de triste.
-¿Por que no pones la mesa mientras voy a cambiarme?- le dijo con una sonrisa-. No querrás que Aoshi me vea así, ¿verdad?
-De acuerdo, ve. Pero no te demores mucho, muero de hambre.
Yahico se quedo abajo haciendo lo que su hermana le había pedido, cuando el timbre sonó supuso que seria Shinomori, así que se apresuró a abrir la puerta y le dedico una sonrisa al joven que lo miraba con la misma seriedad que esa mañana. Su hermana tenía unos gustos muy raros.
-Buenas noches, Yahico- le dijo Aoshi con educación-. ¿Esta Misao?
-Claro que esta, pero subió a cambiarse. Pasa, me matará si te dejo esperando afuera.
Aoshi se sentía bastante nervioso con la situación. Para el era la primera vez que una relación se estaba convirtiendo en algo tan formal. A pesar del tiempo que paso junto a Sayo jamás conoció a nadie de su familia, sin embargo ni siquiera llevaba un día de novio con Misao y ya estaba en su casa.
-Cenaremos solo los tres- aclaro el chico-. Mi madre tuvo una reunión así que no llegara hasta tarde si es que lo hace, pero lo pasaremos bien.
- ¿Tu madre trabaja mucho?- le preguntó Aoshi con interés, Yahico parecía mas dispuesto a hablas de sus cosas que Misao.
-Bastante. Ha sido de ese modo desde la muerte de mi padre- esta vez parecía mas desanimado-. Misao sufrió mucho, sabes. Fue algo repentino y mi madre quedo destruida. Así que Misao se hizo cargo de toda la situación: de mamá, de mi, de la casa… sin embargo una ves que mamá estuvo mejor no retomo la vida que llevaba con nosotros, sino que nos dejo de lado y Misao ha tenido que cagar con todo.
La conversación quedo interrumpida al ver a la joven que se acercaba hasta ellos. Misao sonreía como de costumbre, pero Aoshi percibió que algo la perturbaba. La necesidad de saber que el ocurría se apodero de el, deseaba borrar el pesar que se leía en sus ojos pero sabia que aun no era el momento. No con su hermano presente.
-Lamento si he demorado- si disculpó con prisa-. En un momento todo estará listo.
-Yo te ayudo- le dijo Yahico mientras corría a la cocina y Misao comprendió que la amabilidad de su hermano se debía a que quería dejarlos un momento a solas.
Aoshi estaba tan turbado como Misao. Le parecía increíble que a pesar de deberse declarado hacia unas pocas horas no sabia que decirle ni que hacer, cuando ella le sonrió nuevamente, sus temores y duda se desvanecieron.
-No tienen por que cambiar las cosas entre nosotros- le susurro Misao-. Simplemente, ahora tenemos algo más fuerte, ¿no te parece?
Aoshi se inclinó y la beso levemente en los labios logrando que se sonrojara.
-Estoy de acuerdo contigo- le dijo mientras le acariciaba la mejilla-. Tenemos algo mucho más fuerte.
El llamado de Yahico les advirtió que no era el momento para comenzar con una cita romántica. Luego tendrían tiempo para eso, tendrían todo el tiempo del mundo.
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Sayo entro furiosa a la habitación de Megumi que apenas levanto la vista del libro que estaba leyendo. Últimamente se había acostumbrado a los continuos ataques de rabia de su hermana pequeña.
-Si te vas a ponerte a gritar y a llorar por favor vete tu cuarto, necesito terminar este libro para mañana- el dijo Megumi con mal humor. Le dolía muchísimo la cabeza y aun no terminaba de estudiar. Sanosuke la estaba desconcentrando desde esa mañana.
-Odio a Misao Makimachi- le dijo con rabia-. No entiendo como Aoshi se pudo fija en una chica como ella.
-Yo no le encuentro nada de malo- contesto Megumi mientras leía con tranquilidad-.Es bonita y un encanto de persona. Además si tomamos en cuenta que Aoshi es bastante serio y con poco sentido del humor, tener a su lado a alguien como Misao debe resultar… revitalisante.
Sayo le dedico una mirada de rencor a su hermana que seguía sin prestarle atención.
-¿No se supone que a la que debes apoyar es a mi?- le pregunto molesta-.¡Yo soy tu hermana, Meg!
-Y Misao es mi amiga. Además, tu relación con Shinomori ya terminó hace mucho tiempo; déjalo en paz y mejor ocupa tu tiempo en pensar que vas a estudiar, mamá ye me estuvo preguntando nuevamente si habías pensado en algo.
-No me interesa. Solo quiero a Aoshi otra vez a mi lado, y no me quedare tranquila hasta que lo consiga- dijo Sayo con obstinación.
Esta ves Megumi si se sentó en la cama y la miro seriamente, su hermana menor se sonrojo ligeramente al ver el escrutinio de su mirada.
- Creo que Aoshi y Misao están saliendo- le dijo con tranquilidad Megumi y percibió las lagrimas en los ojos de su hermana-. Escúchame, Sayo. Eres mi hermana y te quiero mucho, pero no te apoyare si quieres arruinarles la vida a dos personas que quieren estar juntas. A mi parecer Aoshi y Misao hacen una linda pareja, no te inmiscuyas en eso.
-¿No crees que yo también puedo ser buena para el?- le pregunto con dolor.
Meg le dedico una sonrisa algo triste.
- Puede que lo hayas sido, pero ahora el ha buscado algo diferente. No persigas lo que no vas a lograr obtener, Sayo, Aoshi ya no será parte de tu vida por el simple hecho de que ama a otra mujer.
-¡Mentira!- le grito furiosa-. Lograre que el termine con Misao y regrese conmigo, te lo prometo.
Megumi espero el portazo y cerro los ojos con desconsuelo. El regreso de Sayo se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza, no solo para Aoshi y Misao, sino que también para ella. Solo esperaba que su hermana recapacitara y no se metiera en más líos. Aoshi no daría su brazo a torcer y estaba segura de que si Sanosuke veía algo que no le parecía bien seria el primero en salir a atacar a Sayo. Y quizás ella también saldría perjudicada.
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Sanosuke caminaba de regreso a casa, ya era bastante tarde pero como vivía solo le había parecido absurdo volver tan temprano. Se había pasado por la facultad de medicina a ver si encontraba a Meg para acompañarla a casa, pero su amiga Kaoru le comunico que se había marchado temprano porque no se sentía muy bien.
Nos sabía explicar que tenia esa chica que lo intrigaba tanto. No podía negar que era bonita, de eso se había dado cuenta en cuanto la vio por primera vez, sin embargo era algo en su forma de ser, el constante desafió que le significaba estar cerca de ella lo que en verdad le atraía.
Le resultaba casi imposible imaginar estar al lado de Megumi sin discutir, pero aquella situación le provocaba al mismo tiempo exasperación y satisfacción. Le gustaba ver como sus ojos parecían adquirir un nuevo brillo cuando lo miraba molesta y lo atacaba con sus cometarios sarcásticos. Sin duda, era una chica especial.
Un coche se detuvo delante de el y la puerto de copiloto se abrió. Sonrió al ver al chico que estaba sentado dentro.
- Hol,a Sagara- le dijo Kenshin en forma cordial-. Sube, te llevo a casa.
Sano acepto la invitación y se sentó junto al muchacho. No podía negar que la relación de Megumi y Himura era lejos lo mas extraño que había oído en mucho tiempo, pero Kenshin le había agradado desde el primer momento en que lo vio.
-Supongo que Meg ya ha hablado contigo, ¿verdad?- le preguntó el pelirrojo-. Anoche estaba bastante preocupada de lo que pudieras pensar.
-Si, me ha dicho que ella y tu no son novios, pero que para sus familias si lo siguen siendo.
- Es la verdad, perece complicado pero no lo es tanto. Yo y Kaoru nos vamos a casar pronto, por lo que espero que Megumi sea capas de hablar con su madre antes de que yo tenga un hijo o algo así.
Sano soltó una carajada y Kenshin lo imito.
-Takani es una chica compleja- le dijo Sano mientras contemplaba por la ventana-. Además nuestros encuentros se han visto marcados por ciertas complicaciones.
-Lo se- le dijo el pelirrojo- Ella me contó lo de tu accidente por la escalera… y lo de su hermana Sayo, una lastima, pero eso no debería ser motivo para que tu y Meg se lleven como el perro y el gato. Ella en verdad es una chica increíble.
Sanosuke comprendió lo que e Kenshin le quería decir. No podía negar que el hecho de que Megumi fuera hermana de Sayo era lo que mas recelo le provocaba, sin embargo ella se había mostrado completamente distinta a su hermana y a pesar sus continuos ataques lo seguía buscando. Recordó la cita que tendrían el viernes y se propuso pedirle una disculpa formal y quizás hasta firmar las paces con ella.
Sano le indico a Himura la dirección que debía tomar y continuaron hablado de otros temas menos trascendentales hasta que llegaron a su destino, cuando el Sano se despidió, Kenshin lo retuvo unos minutos mas
- Dale una oportunidad a Megumi, te aseguro que no te arrepentirás, además, ella y Sayo no son la misma persona, eso te lo digo por que las conozco a ambas desde que éramos niños, son como el negro y el blanco. Creo que tu mejor que nadie sabes de quien hay que cuidarse.
Sano entro a su casa lleno de dudas. No podía entender como a pesar de todo el tiempo que el compartió con Sayo no fue capas de ver su verdadera naturaleza, inclusive ahora le resultaba difícil imaginársela de otra manera. Sabia que ella había hecho sufrir mucho a Aoshi y eso le había molestado, sin embargo la mayor de sus dudas lo seguía carcomiendo.
¿Que ocurriría si le contaba la verdad a Aoshi después de tantos años de silencio? Lo mas probable seria que su amigo se molestaría y estaría en su derecho, pero no quería sembrar dudas infundadas ahora que todo parecía marchar tan bien nuevamente. Sano se dejo caer en su cama mientras pensaba en todas la posibilidades posible.
Saito. La idea de ir a hablar con el padre de Aoshi le resultaba a la vez repulsiva y tentadora. Quizás no consiguiera nada con la visita, pero se sacaría un peso de encima. Apago la luz mientras decidió que eso seria lo que haría al día siguiente. Iría a hablar con Hajime Saito, y trataría de averiguar toda la verdad con respecto a su relación con Sayo.
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Después de un gran esfuerzo por parte de Misao, logro que Yahico se fuera a dormir no sin antes tener que soportar los reclamos de su hermano pequeño. Cuando ella y Aoshi estuvieron solos salieron un rato al jardín para platicar antes de que el joven tuviera que marcharse.
La noche era algo fría, sin embargo Aoshi le había pasado un brazo sobre los hombros para abrasarla y Misao se sentía bastante cómoda. La cena había sido muy agradable y se sorprendió de la facilidad que había tenido Aoshi para ganarse a su hermano, no es que Yahico fuera un chico difícil de tratar, pero no siempre se mostraba tan encantado con alguien como lo había hecho con Shinomori, Eso era un buen inicio.
No habían hablado mucho desde que habían salido afuera, a pesar de que su intención inicial había sido hacerlo. Aoshi se sentía terriblemente confundido. Tenia claro de que lo que mas deseaba en ese momento era estar con Misao, sin embargo la conversación que había mantenido con Shogo Amakusa no lo había dejado tranquilo.
La idea de que Sayo no fuera tan culpable le resultaba en igual forma imposible como dolorosa, habían sido dos años llenándose de rencor y no le parecía posible que de la noche a la mañana todo volviera a ser como antes. Sin embargo lo que mas lo atormentaba era el hecho de que Amakusa había insinuado que Saito había sido quien se encargo de alejar a Sayo de su lado, ¿seria aquello verdad? ¿Podría su padre odiarlo de tal modo como para haberle hecho una cosas así?
Una parte de el se negaba a creer en una posibilidad semejante, sin embargo todo lo que había ocurrido en el ultimo tiempo…
Sintió como Misao le tomaba la mano y el la estrecho con la suya, Ella también lucia triste y no le había comentado nada. Aoshi se preguntaba si seria por el hecho de la continua ausencia de su madre o si existiría algún otro motivo oculto que la empujaba a parecer tan melancólica. Se recordó su propensito de no tener más secretos entre ambos y se pregunto que tendría que hacer para llegar a hacer eso posible.
-Luces triste- le dijo Aoshi a Misao que seguía callada a su lado-. ¿Que te ocurre, Misao?
Por un breve minuto la joven estuvo tentada en mentirle. Pero se arrepintió y se separo un poco de el para poder mirarlo a los ojos.
-Sayo fue a verme a la universidad- le dijo en un murmullo, la molestia que percibió en la fría mirada de Aoshi le comprobó lo que había temido.
-¿Que quería? ¿Te dijo algo desagradable?- le pregunto Aoshi con seriedad.
Misao tuvo ganas de abrasarlo y de decirle que nada de eso tenia importancia por que el estaba ahora con ella, pero sabia que el no se quedaría tranquilo con esa respuesta. Aoshi no se quedaría tranquilo hasta saber la verdad.
-Supongo que quería explicarme el motivo por el que había regresado- le dijo con una sonrisa-, o sea, tu.
La tensión se reflejaba en las facciones del joven. Misao le acaricio la mejilla y noto como apretaba la mandíbula, quizás en un intento de contenerse para no perder la calma.
-Misao… tu sabes…- comenzó a decir Aoshi, pero ella lo hizo callar con un dedo en los labios.
-Lo se y se lo deje claro- Misao lo miro a los ojos -. Creo en ti, Aoshi. No es necesario que me lo estés repitiendo constantemente, me has dado una oportunidad y haré lo posible por desmotarte que puedo hacerte feliz.
-Lo haces, Misao- le dijo con una sonrisa- Desde que te conocí me has hecho muy feliz, solo temo que con la llegada de Sayo las cosas se compliquen, no tanto para mi, como para ti. No soy el único que esta preocupado, Seijuro también me advirtió que mantuviera a Sayo lejos de ti, y me molesta un poco saber que en su primer intento de incordiarte lo haya conseguido y que yo no pude hacer nada para evitarlo.
Misao soltó una carcajada y lo miro divertía.
-No soy ninguna pobre doncella que necesita que la defiendan, sabes- le dijo con una sonrisa-. Se cuidarme muy bien sola y no me asusta lo que Sayo pueda o no pueda decirme. Si tu estas conmigo, lo demás me importa muy poco.
- Veo que no eres muy exigente- le dijo Aoshi mientras la besaba en la frente-. ¿Realmente no quieres nada más, Misao?
La expresión de frustración que cruzo en sus ojos le indico que tras esa aparente felicidad existía mas dolor del que el podía imaginar. Aoshi le sujeto la barbilla y la beso por unos segundos, cuando se separaron, ella aun mantenía los ojos cerrados y noto que estaba llorando.
-¿Que es lo que ocurre en verdad, Misao?- le preguntó con dulzura mientras la abrasaba contra su pecho, escucho sus sollozos y se sintió impotente por no poder hacer nada para evitarlos. A pesar de sus propósitos no podía conseguir que Misao dejara de sufrir, no lo conseguiría si no sabia por que motivo lo hacia.
-No se que hacer- le dijo ella contra su pecho-. Mi familia se desmorono de la noche a la mañana y no se que mas hacer, mi hermano sufre y yo también lo hago, todo he sido tan terrible desde que mi padre murió…
Aoshi le permitió continuar desahogándose hasta que poco a poco los sollozos se fuero haciendo mas distantes hasta que finalmente Misao ya no lloro mas. Cuando ella levanto el rostro para mirarlo, la ternura mezclada con la angustia lo invadió.
-¿Que puedo hacer para ayudarte?- le preguntó Aoshi con sinceridad- Pideme lo que desees, Misao, y si esta en mis manos te lo daré.
Misao lo miro con tristeza. Se sentía culpable por estarle dando aun mas problemas a la vida de por si ya difícil de Aoshi. Los problemas que le había comentado tenia con su padre, la regreso inesperado de Sayo y ahora ella con sus dramas familiares. No era justo para el pero no había podido contenerse mas. Por mucho tiempo había intentado mantener la calma con respecto a la ausencia de su madre, pero la preocupación de Aoshi por lo que le ocurría había logrado que aquello que creía superado volviera a aflorar y no había sido capas de guardarlo dentro.
-¿Que es lo que quieres, Misao?- le pregunto otra vez con sus ojos azules fijos en los de ella, Misao se mordió el labio mientras intentaba pensar con calma nuevamente.
-Yo…- le dijo con cierta turbación-, yo solo deseo no estar sola.
-No estas sola- Aoshi estaba serio y la miraba con intensidad-. Me tienes a mi.
Nuevas lagrimas asomaron a los ojos de la joven y rodaron por sus mejillas, Aoshi sintió como se le partía le corazón la verla tan triste.
-¿Por cuanto tiempo?- le pegunto insegura-. ¿Por cuánto tiempo estarás a mi lado?
Desde mi infancia me di cuenta de que el tiempo que teníamos para disfrutar las cosas era limitado, por este motivo me repetía una y otra vez que nada duraba para siempre. Mi madre había muerto cuando era un niño y cierto resentimiento se había apoderado de mí.
Cuando ella apareció en mi vida, por primera ves creí que la palabra para siempre era posible. La amaba como no había querido a nadie, y cada día que pasaba a su lado no parecía uno más en la cuenta regresiva de la vida, sino que por el contrario, cada día me daba la esperanza de que habrían muchos más.
Sin embargo cuando ella se marcho comprendí donde había estado mi error. Había creído en un sueño imposible, lamentablemente había despertado demasiado rápido de ese sueño.
Aoshi la miro por un momento sabiendo que la respuesta que le diera no serian simples palabra dichas al viento. Seria un compromiso. Recordó su propósito de no atarse a nadie, pero al ver a Misao frente a el ya no estaba tan seguro de que eso fuera realmente lo que quería.
-Para siempre- le dijo con sinceridad-
Misao lo miro asombrada y contuvo la respiración. Cuando volvió a respirar con normalidad lo miro con cierto temor.
-¿Podrías prometerme eso, Aoshi?
El temor a la respuesta casi la hizo cubrirse los oídos para no saber. Temía a la verdad por que no queria romper nuevamente sus ilusiones, sin embargo el la abraso y al igual que antes se sintió mas tranquila.
-Lo prometo, Misao- le dijo con un susurro-. Te prometo que será un para siempre.
Se besaron mientras los rodeaba la oscuridad de la noche. Dos corazones heridos que la vida se había encargado de reunir, un futuro incierto cargado de esperanzas. Necesitaban creer en un mañana, necesitaba creer que juntos serian felices.
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Ya chicas, fin del chap de la semana y espero que les haya gustado, como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:
RinKo InuKai: Amiga, como ves las cosas van bien a medias, ahora queda ver como se las arreglan para sacar adelante la relación, además ya la próxima semana se sabrán algunas cuantas cositas mas, queda pendiente la conversación de Sano con Saito y la cita con Meg y algunos otros, gracias por el apoyo, un beso enorme y nos leemos la próxima semana, ciao.
Miara Makisan: Me alegra que te haya gustado el chap anterior, como vez aparecen algunas pequeñas complicaciones y Sayo no esta tan segura de dejar en paz de Aoshi, Sano intentara averiguar más y quizás de lo que se entere no sea algo tan bueno. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amiga, como ves las cosas se complican ahora falta saber que hará Aoshi con lo que sabe, si se lo contara a Misao, como será la cita de Meg y Sano, que planea hacer Sayo y un montón de cosas mas, y eso que pensaba hacer 10 chaps de esta historia, así que como ves serán mas, jejejeje. Gracias por el apoyo, un beso, pásalo muy bien en tus vacaciones y traeme un regalo bonito, ciao.
gabyhyatt: Y siguen las intrigas (yo y mi afán por complicar las cosas), como ves ya se supo por que Sayo dejo a Aoshi, pero ¿será verdad? Y que tiene que ver Saito en todo este asunto. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao
Bizcochia U-u: Mil gracias por tus palabras, me alegra mucho que te hay gustado esta historia, aunque es algo mas complicada que la otra, pero le tengo mucho cariño porque fue la primera que publique en esta sección. Sobre tus hipótesis te diré que no estas tan alejada de la realidad, aunque hay otro pequeño asunto con uno de los personajes que están involucrados que aclarara todo esto. Sobre la relación de Seijuro y Okon también lo aclarare en un par de chaps mas. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
