Capitulo 11: Secretos y dudas.
Nuestras familias habían sido aquel pequeño tabú en nuestra relación. Ambos sabíamos que siempre estarían allí, pero jamás queríamos hablar de ellas; en el caso de ella no era por que no la quisiera, simplemente los últimos problemas que se habían producido la hacia dudar sobre si seria lo mejor en esos momentos para nuestra vida. En mi caso, mi padre tenía tan poca importancia para mi que consideraba un desperdicio considerarlo como mi familia.
Sin embargo una tarde, como la mayoría de las veces que estábamos juntos, la intranquilidad que se agitaba en torno a ella no me paso desapercibida; rara ves me contaba lo que le ocurría en realidad, pero si era lo suficientemente cauto, si encontraba las palabras adecuadas para llegar a ella, a veces era capas de abrir una pequeña brecha en su defensa y colarme en sus pensamientos.
-La familia debería ser lo más importante en la vida de una persona, ¿verdad?- me pregunto con una nota de angustia en su vos.
-La familia es una aparte de nuestra vida, la relevancia que tenga para nosotros varía según las circunstancias, según las personas y según la vida que nos haya tocado vivir junto a esa familia.
El silencio se volvió frió y distante, poniendo una barrera que jamás pensé se podría generar entre nosotros. Cuando sus ojos buscaron los míos, cierta parte de nuestras diferencias parecieron hacerse visibles. Por primera ves en mucho tiempo me di cuenta de que su vida y la mía no eran iguales, su dolor jamás igualaría al mío. Por primera ves temí que nuestros caminos jamás pudieran unirse.
-La verdad no es siempre lo que se muestra ante nuestros ojos, ni lo que los demás nos quieren hacer ver- me dijo con melancolía-. Yo he buscado la mía y estoy a punto de encontrarla, prométeme que buscaras la tuya.
Su mano busco la mía, intentando romper el dolor del momento. Ninguna promesa salio de mis labios, ella tampoco me la exigió, simplemente dejamos que nuestra vida transcurriera igual que antes, dejando que el dolor se ahogara en nuestros corazones, sin saber que quizás, en un futuro no muy lejano termináramos siendo nosotros quienes nos ahogáramos en dolor.
Mi verdad.
Mi verdad era ella, eso era lo que deseaba creer, la esperanza a la que me abrasaba. Cuanta razón tuvo al decirme es noche tales palabras, "La verdad no es siempre lo que se muestra ante nuestros ojos, ni lo que los demás nos quieren hacer ver". Ella simplemente había sido un sueño efímero, una mentira entretejida entre mil verdades que sin embargo, jamás podría borra su naturaleza.
Aoshi no levanto la vista al sentir los pasos que se acercaban, cuando noto la presencia a su lado, cerro los ojos mientras apoyaba la cabeza en las rodillas.
-No deberías haber venido- le dijo con tranquilidad, sin embargo una nota de dolor en la voz revelaba su malestar-. ¿Cómo sabias que estaría aquí?
-Por que cuando te pedí por primera vez una cita para comer, me trajiste a este lugar- le dijo Misao-. Solo sabia que estarías aquí, una corazonada ¿no crees que es un poco tonto?
-A mi no me lo parece- Aoshi la miro un momento y le acarició la mejida con un dedo-. Me complace saber que no lo habías olvidado, me agrada darme cuenta que algo de mi ha quedado en ti.
-Tu no puedes culparte por lo que ocurrió, Aoshi. Ni siquiera sabes si lo que dijo Megumi es verdad.
Durante unos breves minutos permanecieron en silencio. Aoshi deseaba por primera ves en su vida correr a su casa para aclarar las cosas con Saito. No era su padre.
Aquellas palabras no dejaban de dar vueltas en su cabeza y ni siquiera sabia por que le dolía tanto, Saito nunca había sido un padre para el en veintidós años, ¿Qué mas daba que no lo fuera ahora?, sin embargo las dudas lo atormentaban mas que las verdades, sentía como si su madre lo hubiera atraicionado, negándole una verdad y destinándolo al sufrimiento que había tenido que soportar desde su muerte.
-Takani no tendría motivos para mentir, ni siquiera conoce a mí… Saito. No es posible que esta mañana se haya levantado y haya pensado en inventarse semejante mentira, por lo cual solo existen dos opciones: o Sayo sabe algo que nunca me dijo, o es Sanosuke quien no fue sincero.
Misao tuvo el impulso de abrasarlo, pero no sabia como reaccionaría Aoshi en ese momento, el dolor era patente, sus ojos habían perdido toda muestra de seguridad, se veía dolido, asustado y desamparado. La coraza estaba cayendo y ella temía que Aoshi no se recuperara de se golpe.
-Creo que eso tendrías que preguntárselo a ellos, Aoshi, por lo menos a Sano.
-¿Por qué estas aquí, Misao?- le dijo de pronto con vos apagada-. Deberías estar en tu casa con tu hermano, intentado llevar una vida normal lejos de la mía que es un caos. Vamos, te doy la oportunidad de que puedas marcharte sin sentirte culpable- le dijo con una sonrisa extraña, como si algo mas estuviera por salir de su interior, pero guardo silencio.
Misao sintió una punzada de dolor al oírlo hablar de aquella manera, era cierto que no llevaban mucho tiempo juntos, pero jamás le había demostrado que el no le importara, por el contrario, ella había intentado aceptar todo lo que ocurría de la mejor manera posible, sentía que Aoshi estaba siendo injusto con ella. Fue a reprocharle su trato cuando se dio cuenta del verdadero motivo por el que lo hacia, Seijuro se lo había dicho esa mañana.
A Sayo la vida de Aoshi había comenzado a resultarle insoportable, el temía que ocurriera lo mismo con ella.
-¿Me dejarías sola si ves que estoy sufriendo, Aoshi?- sus ojos verdes se posaron en los del joven con una intensidad que hasta ese momento Aoshi nunca había visto en ellos-. ¿Me dejarías sola si los problemas con mi madre se hicieran el algún momento insoportables?
-No- le contesto el con seguridad.
-Ahora lo entiendes, ¿verdad? Ese ha sido el motivo que nos une, no el que nos pueda separar.
-Podrían existir muchas cosas mas para unirnos, Misao. No solo nuestras vidas llenas de problemas- Aoshi sonrió un poco al ver que ella, al igual que en la primera ocasión que estuvieron allí , se había puesto frente a el y lo miraba con seriedad.
-Y las hay, Aoshi. Por lo menos por mi parte las hay- Misao se aproximo hasta el y lo beso despacio en los labios-. Te amo.
Esta ves fue Aoshi quien unió su boca a la de ella y Misao dejo que el la abrasara, sabia que todo aquello estaba cargado en parte por la angustia de Aoshi y por su necesidad se confesarle lo que sentía. Nunca había sido capas de decirle lo que por días había estado creciendo en su interior, no quería presionarlo, sabia que no era justo y que quizás le dolería mucho mas saber que el no podía corresponderle como ella desearía.
Aoshi separo sus labios de los de ella y la beso en la frente, Misao le sonrió y se recostó en su pecho., oyendo los latidos de su corazón, intedo que lo segudos peudero ir borrando un poco del dolor que se había apoderado de el.
-No quiero ir a casa esta noche- le dijo Aoshi con pesar-.No creo que sea el mejor momento para aclarar las cosas con Saito.
-Puedes quedarte en casa de Sanosuke- le dijo la joven con sinceridad, pero al darse cuenta de que Aoshi se tensaba recodo que también desconfiaba un poco de su amigo-. No quieres hablar tampoco con el, ¿verdad?-le pregunto Misao mientras se incorporaba para mirarlo a la cara. Le acaricio la mejilla.
-Supongo que tanto Sano como yo tenemos que recapacitar un poco mas sobre las cosas que están ocurriendo, lo mejor será que ambos hablemos mañana.
-¿Quieres ir a mi casa, Aoshi?- le pregunto ella con una sonrisa-. Mi madre esta fuera y si no te molesta dormí en la misma habitación que mi hermano…
-No considero sea lo correcto- le dijo con su habitual seriedad-. Eres mi novia y no creo que a tu madre le parezca bien.
-Mi madre ni siquiera tiene idea de si salgo o no con alguien, a mi hermano le agradas y no creo que le moleste que te quedes por esta noche en casa, además, así me sentiré mas tranquila al saber donde estas, y prometo portarme muy bien.
Aoshi sonrió y la beso.
-Ya lo veremos. También puedo ir a casa de Hiko- le recodo el joven pero al ver cierta expresión de desilusión en ojos de Misao, suspiro con resignación-. Tu ganas, solo esta noche, mañana hablare con Sano, Saito y Seijuro, si resulta ser que lo que dijo Takani es verdad, me marchare de mi casa, ¿te parece bien, señorita Makimachi?- le preguntó con una sonrisa.
-Mientras no me saques de tu vida, señor Shinomori, por mi no hay inconveniente.
Aoshi se incorporó y le tendió la mano a su novia para que lo siguiera. Seguramente esa seria una noche muy larga, en la cual tendría mucho que pensar.
---------------------------------------------------0----------------------------------------------
Megumi caminaba en silencio al lado de Sanosuke, tenia deseos de decirle que podía dejarla sola, que conocía perfectamente bien el camino hasta su casa, pero algo le decía que no conseguiría nada intentando razonar con ese cabeza dura.
-Lamento lo que ocurrió- le dijo la joven sin mirarlo-. Estaba molesta contigo, pero no podía romper mi promesa, quería vengarme de ti y por eso llame a Misao.
-Pues lo has hecho muy bien, Takani- le dijo Sano con frialdad-. ¿Sabes por que Seijuro tiene tan alto concepto de Aoshi?- le pregunto con una sonrisa, ella se limito a negar con la cabeza-. Por que es listo como el solo, un par de horas dándole vuelta a lo que dijiste y te aseguro que será capas de concluir como te enteraste tu de eso, y todas las cartas apuntaran a mi. Después de eso, si no me parte la cara de un golpe, simplemente no me hablara nunca más.
-Tu no tienes culpa de eso, no seas idiota, Sagara- le dijo ella molesta-. Tu has hecho por el mas de lo que cualquier amigo haría por otro, si Aoshi no es capas de anteponer eso ante un pequeño error que cometiste por no lastimarlo, entonces seria mejor que no siguieras profesándole esa amistad., por que no la merecería.
Megumi tenia las mejillas levemente sonrojadas y en sus ojos se apreciaba la rabia, Sano la miro un momento y sintió la tentación de sonreírle, pero luego se recordó que parte de la responsabilidad del problema en que se había metido era de Megumi.
-A pesar de todas las estupideces que cometes, Takani, eres unas buena persona- le dijo Sagara-. No dejes que la vida te cambie, solo terminarías sufriendo tu y las personas que de verdad te aman
-Lo dices por lo que le hizo mi hermana a Aoshi- le dijo ella-. Lamento mucho lo que ocurrió, si yo hubiera sabido…
-Tu no tienes culpa de nada, y jamás te disculpes por los errores de otras personas.
Megumi se quedo en silencio, nuevamente el dolor de todo lo que había ocurrido ese día se apodero de ella, las dudas, los recuerdos...
-¿Por que te gustaba mi hermana?
Los ojos de Sanosuke se encontraron con los suyos durante unos breves minutos, pero luego se apartaron.
-Por lo obvio, no te parece- le dijo con una sonrisa-. Sayo es muy bonita.
-Claro que lo es, pero yo no cree que tu seas tan banal como para solo fijarte en eso, Sagara. Me gustaría saber el verdadero motivo. Comprender lo que ocurrió.
El recuerdo de aquellos sentimientos enterados le provocaron nuevamente dolor al ser removidos, los había enterrado tan profundo en su corazón que había tenido la absurda esperanza de que no volvieran a atormentarlo, y sin embargo ahora estaba junto a Megumi, mientras ella intentaba sacarle información para darle una respuesta a sus preguntas.
-Jamás seré de los que piensan que un hombre y una mujer no pueden ser amigos, eso es una burda mentira, pero debo reconocer que muchas veces, esa cercanía genera confusiones en el corazón- suspiro con amargura-. Supongo que ese fue mi caso, una simple confusión, que sin embargo habría terminado por arruinarme la vida.
-Y se lo dijiste, ¿verdad?- Megumi sintió un poco de dolor al pensar en eso.
-Creo que mis sentimientos eran demasiado obvios y Sayo simplemente fue capas de darse cuata de eso e intento sacarles provecho. Aoshi no me lo habría perdonado jamás, el la amaba demasiado y no era capas de ver lo que tenía delante de sus ojos. Sayo jugaba con el y mi amigo no se daba cuenta.
-Entonces ¿por qué no le dijiste tú la verdad, Sanosuke? La mayoría de las veces es preferible saber algo doloroso en el momento adecuado que enterarse mucho tiempo después y sufrir el doble.
- Por que soy un cobarde- le dijo con una sonrisa- Por que confesar lo que yo sabia sobre Sayo, era obligarme a confesar lo que yo había hecho.
- Eres tan tonto- le dijo ella con pesar-. ¿Por que te tuviste que fijarte en ella?- le pregunto con rencor.
-Quizás…- le dijo Sano con una sonrisa-Por que no te había conocido a ti.
Megumi se sonrojo y pensó en recriminarlo por burlarse de ella, pero esa ves no había burla en sus ojos. Simplemente la verdad.
El resto del camino lo hicieron en silesio, Megumi aun notando como aquella palabras se le venían una y otra ves a la cabeza, como algo tan deseado y a la ves terriblemente temido. Cuando llegaron a la puerta y la separación se hizo inevitable, el deseo de pedirle que se quedara un momento más la quemaba por dentro, pero se recordó que Sayo estaría en casa y no creía que al joven le agradara verla.
- Nuevamente, te pido disculpas por lo ocurrido con Aoshi, Sanosuke- ella le tendió la mano y el se la estrecho con una sonrisa.
-Claro, Takani. Te perdono- le dijo soltándola y viendo que ella iba a entrar-. Por cierto… recuerda que mañana es viernes, y tenemos una cita.
Megumi se volteo con el corazón latiéndole contra el pecho, sin embargo Sano ya había dado media vuelta y caminaba rumbo a su casa. Una cita, después de todo lo que había ocurrido, Sanosuke Sagara aun quería tener una cita con ella.
----------------------------------------------------0----------------------------------------------
Misao estaba sentada en el jardín de su casa, tenia un libro entre las manos pero no se sentía capas de comprender el contenido de este. La noche era ligeramente calida y no tenia sueño, así que en ves da dar vueltas en su cama prefirió salir a tomar un poco de aire e intentar aclarar todas sus ideas.
El saber que Saito no era el padre de Aoshi había sido un golpe bastante fuerte para todos ese día, ella estaba al tanto de la mala relación que el joven tenia con aquel sujeto, pero estaba conciente de que para Aoshi debía ser terrible conocer la verdad de aquella manera. Desde que su padre había muerto su vida había cambiado muchísimo, pero ella tenia buenos recuerdos de cuando era niña, pero al parecer Aoshi no había tenido la misma suerte.
Cuando Megumi la había citado aquella tarde jamás espero oír algo así, no había quería comentarle nada aun a Shinomori por miedo a crear una falsa idea en el, pero estaba casi segura de que el responsable de aquella noticia había sido Sanosuke. Cuando Aoshi había salido de la cafetería el joven había hecho amago de seguirle, pero se detuvo a la mitad de de camino y miro a Megumi con rencor, ¿desde cuando Sagara habría sabido aquella noticia? Esperaba que desde hacia no mucho tiempo, Aoshi no lo perdonaría si era así.
-¿Siempre sales a esta hora de la cama, Misao?- le pregunto Aoshi mientras la besaba en el cuello y la abrasaba-.Si es así, tendré un motivo de preocupación cada noche.
- Claro que no salgo a esta hora, pero esta vez no podía dormir- le dijo con una sonrisa-. Pensaba que tu estarías descansando, ¿mi hermano no te deja dormir? Si es así, aun esta disponible el sofá.
-Tu hermano duerme plácidamente, pero yo te vi por la ventana y creo que al igual que tu, no puedo dormir- Aoshi miro la luna creciente que iluminaba en parta las calles vacías -. ¿Te molesta que te acompañe?
-Claro que no, por mi esta bien- Misao se corrió un poco para dejarle espacio en la baranda en que estaba sentada.
Aoshi acepto la invitación y se sentó junto a ella, Misao jugaba con el libro que tenia en las manos mientras esperaba lo que el estuviera por decirle, estaba segura de que Aoshi necesitaba hablar.
-Cuando mi madre murió… muchas veces esperé que Saito cambiara conmigo. Nunca fue un padre cariñoso y me regañaba siempre, mi madre solía intervenir por mi cuando era pequeño, pero luego tuve que empezar a velar por mi mismo. Durante años intente agradarlo, me portaba bien y era un buen alumno en la escuela, pero para el nada era suficiente. El hecho de que tenia que soportarme en casa le desagradaba y cuando me empecé a dar cuenta de eso me revele contra el- Aoshi le sonrió con tristeza-. Se que piensas que Saito y yo discutimos bastante, pero nada se compara con las peleas que teñíamos cuando yo tenia quince años. Reconozco que a veces lo provocaba a propósito, pero muchas otra el también lo hacia, desde ese momento nos separamos completamente… hasta ahora.
-Te duela saber que no es tu padre, ¿verdad?
-Creo que me duele mas saber que mi madre no fue honesta conmigo, y… no saber por que mi padre no se hizo cargo de mi. Durante el tiempo que ella estuvo casada con Saito sufrió mucho, dudo que alguna vez lo hubiera amado realmente.
-¿Por eso te apoyaste tanto en Sayo?- Misao lo miro con curiosidad y noto un poco de dolor el los ojos del chico, una parte de ella necesitaba saber la respuesta a su pregunta y otra se negaba a oírla.
- Supongo que si. En ese tiempo veía las cosas de otro modo, tenia mas sueños y expectativas y Sayo… bueno, ella parecía compartirlas conmigo. Pero todo se estropeo con el paso de los años. Ahora pesándolo con mayor tranquilidad, creo que quizás nuestra relación siempre estuvo destinada al fracaso. Todo en la vida tiene un principio y un fin, Misao.
-¿Incluso nosotros, Aoshi?- sus ojos lo miraban con tristeza-. Un principio y un fin.
- Desde que te conocí, Misao, has cambiado muchos de los conceptos que regían mi vida- le dijo con sinceridad-. Demuéstrame que puedes cambiar también este.
-Espero que luego no te arrepientas de lo que me estas pidiendo, Aoshi Shinomori. Soy bastante testaruda cuando me propongo hacer algo.
-Nunca, Misao- le dijo al levantarle con delicadeza la barbilla-. Nunca
Al sentir sus labios sobre los suyos, Misao sabia que le estaban haciendo una promesa. Como tantas otras veces, entre ellos nos eran encerarías las palabras.
----------------------------------------------------0--------------------------------------------------
Sanosuke se asusto un poco al sentir la mano sobre su hombro, se volteo sorprendido y palideció un poco al ver a Aoshi junto a el.
-¿Podemos hablar, Sano?- le pregunto Shinomori.
Sano asintió y se admiro, como tantas otras veces, de la tranquilidad de su amigo. El en su lugar hubiera tenia un aspecto terrible a esa hora.
-Anoche llame a tu casa, Saito me dijo que no llegaste a dormir y estaba algo preocupado, tampoco estabas donde Seijuro, me pregunto lo que te ocurría pero no quise decirle nada, deberías ir a verlo.
-Lo se. Ya había pesado en hablar hoy con el- le dijo Aoshi -. Vamos, Sano, dime la verdad, ¿fuiste tu el que le contó a Takani que Saito no era mi padre?
Sanosuke clavo la mirada en el piso y asintió, cuado se atrevió a mirar nuevamente a Aoshi sus ojos fríos lo miraban con atención.
-Si, fui yo. Megumi llamo a Misao por que yo le había hecho prometer que no te contaría nada a ti, y a Seijuro tampoco.
-Hubiera preferido enterarme de la verdad pro ti, Sanosuke- Aoshi sonrió-. ¿Desde cuando lo sabias? ¿Y como?
-Solo de ayer en la mañana y me entere por Saito en. Pensé en hablar contigo, pero tuve miedo- Sagara miro a su amigo con resignación-. Hay muchas cosa que aun no sabes, Aoshi. Cosas algo complicadas y no tenía al valor para confesarte todo de una ves, me sentía tan mal que Megumi fue lo único que se me vio a la cabeza, lamento no haber hablado contigo de esto.
-Ahora me podrías decir esas cosas, Sano- el joven se sentó y lo miro con preocupación-. Se que el regreso de Sayo a complicado todo, pero no me gustaría que esto fuera un nuevo obstáculo en las vidas de todos nosotros. Tú estas pasándolo mal al igual que yo, y Misao aunque no me lo diga, también sufre. No es justo para ninguno de nosotros, ¿no lo crees?
Durante unos minutos Sagara pensó en contarle la verdad a Aoshi, sabia que a su amigo le dolería bastante, pero el se sentiría mucho mas aliviado, sin embargo aun mucha cosas quedarían sin respuesta y eso era lo que el quería tener antes de soltar todo aquello.
-Un mes- le dijo con decisión-. Muchas cosas no las tengo del todo claras, Aoshi y preferiría tener una idea mas precisa antes de confiártelo, así que te pido un mes como máximo para intentar encontrar la respuesta a esas preguntas, ¿me puedes conceder eso, amigo?
La necesidad de saber la verdad parecía ser mas tentadora que aceptar lo que su amigo le solicitaba, Sanosuke se mostraba muy tranquilo pero se notaba ansioso. Un mes. Un mes era demasiado tiempo para mantener aquellas dudas, pero Aoshi estaba casi seguro que Misao le hubiera aconsejado que se tomara este tiempo para recapacitar y asumir la noticia sobre Saito.
-No más que un mes, Sano. Después de eso, me tendrás que contar todo; lo tengas claro o no.
-Es un trato amigo, te prometo que sabrás toda la verdad- esta ves si le sonrió-. Sobre lo de Saito…
-¿Takani decía la verdad?- le pregunto Aoshi.
-Si. El mismo Saito me lo contó ayer, te aseguro que no fue una conversación muy agradable, supongo que el debe sospechar que ese fue el motivo por el que no regresaste a dormir a casa anoche.
Una extraña sensación de angustia y tranquilidad se apoderó de Aoshi. Fuera como fuera, a el y a Saito no lo unía nada, salvo veintidós años de constante dolor.
-Hablare con Saito esta tarde, y con Seijuro- le dijo Aoshi-. Creo que me mire de la casa, no podremos seguir viviendo juntos si ya no tenemos nada que nos une.
-Espero que tomes la decisión correcta, Aoshi. No mereces seguir sufriendo por cosas de las que no eres responsable- Sano le dio una apalmada en la espada y le sonrió-. Me voy a clases, tengo examen y no quiero llegar tarde, nos veremos luego.
Aoshi lo vio marchar sintiéndose aun algo confuso, a pesar de que ya había asimilado la noticia de que Saito y el no era familia, todavía lo intrigaba el saber que Sano tenia muchos mas secreto guardados.
Un mes, esperaba que pasara pronto, no sabia si podría ser tan paciente.
-----------------------------------------------------0----------------------------------------------------
-Debería haber estudiado mucho mas- dijo Misa con tristeza al mirar otra vez su examen-. Creo que estos días he estado algo distraída.
-Me haces sentir culpable, Misao- le dio Aoshi mientras leía las respuestas -. Por lo menos no lo reprobaste.
-Lo aprobé por milagro, Aoshi. Estoy segura de que jamás en tu vida has tenido esta calificación- le dijo molesta, se lo quito de las manos y lo guardo con rabia en su bolso-. No más distracciones.
-Espero que eso no me incluya a mí- le dijo el joven con seriedad-. No me incluye, ¿verdad?
Misao se inclino y lo beso en la mejilla
-Tu eres una necesidad, no una distracción.
-Al fin te encuentro, muchacho- dijo Seijuro con algo de molestia-. Supongo que Sagara te dijo que me llamo anoche preguntándome por ti, ¿Dónde demonios pasaste la noche?
-Dormí en casa de Misao- contesto Shinomori con tranquilidad pero se sonrojo un poco al ver la expresión de asombro de Seijuro-. No es lo que piensas, ayer tuve un pequeño problema con Saito y Sanosuke, así que me vi en la obligación…
-¿Yo no cuento en tus opciones de ayuda de , Aoshi?- le preguntó arqueando las cejas-. Debo agradecerte por dejármelo así de claro.
- No quería decir eso, solamente que anoche no estaba muy bies y tome algunas decisiones apresuradas. Lamento si te preocupe.
Seijuro asintió y miro a Misao un momento.
-Señorita Misao, me alegra verla nuevamente- le dijo con una sonrisa-. Quizá se moleste por lo que le voy a pedir, pero,¿me concedería unos minutos a solas con Aoshi?
La joven busco los ojos de su novio y al ver que este asentía se retiro un poco para dejarles el espacio suficiente para que pudieran platicar tranquilos, pero si alejarse mucho por si Aoshi luego la necesitaba, así que tomo un libro y se puso a leer.
-¿Qué fue lo que ocurrió ayer, muchacho? Sagara no me quiso contar nada, pero estaba claro que no estaba bien, miente fatal.
- Saito no es mi padre- le dijo Aoshi sin pensarlo mucho-. Sano se entero ayer y le contó a una amiga, ella se lo dijo a Misao y yo lo oí por casualidad, te imaginaras que no me lo podía tomar muy bien, ¿verdad?
Si a Hiko la noticia lo pillo de sorpresa no lo demostró, seguía pendiente del joven pero no parecía tener intención de atosigarlo.
-¿Como te encuentras?- le pregunto el hombre.
-Ya un poco mejor, pero no puedo regresar a casa. No quiero ver a Saito aun.
-Entonces esta decidido- le dijo Hiko con seguridad-. Hoy cierro la tienda a las diez, si esta cerrada cuanto llegues solo golpea en la parte de atrás.
Aoshi lo miró sin comprender.
-No me iré aun, tengo que buscar un sitio donde quedarme.
-Una ves me dijiste eso mismo y las cosas te resultaron muy mal, Aoshi, ahora no permitiré que cometas el mismo error. Te espero para cenar.
Seijuro se marcho con su calma habitual, Misao corrió hasta donde Aoshi se había quedado de pie mirando con expresión ceñuda.
-Aoshi, ¿estas bien?- le preguntó ella.
-Creo que si, solo que aun no me acostumbro a todos estos cambios en mi vida. Tu eres uno de los principales, pero eres un cambio que me ha hecho muy feliz.
-------------------------------------------------------0-------------------------------------------------
-¡Has perdido en estas semanas mas clases de las que habías pedido en cuatro años, Meg!, Kenshin dice que exagero, pero la verdad es que no creo que sea tan así, en mi caso me lo puedo creer, estoy estudiando esto para que mis padres me dejen en paz,¿ pero tu? Esto era tu vida, hasta que Sagara se cruzó en tu camino, deberías haberle partido la cabeza en lugar del brazo.
-Gracias por tus buenos deseos, Kaoru. A mi también me agradas mucho- le dijo el joven con una sonrisa.
-Lo siento…- le dijo la chica sonrojándose un poco.
-Descuida, solo vengo a recoger a Takani, ¿estas lista?
-¿Para que?- le pregunto sin comprender, pero el ver el gesto de fastidio del chico recordó de que se trataba-. Oh, la cita, creo que si estoy lista, solo que Kenshin y yo…
-¿Tienes una cita?- preguntó Kaoru con curiosidad-. Me alegro por ustedes, y tranquila Meg, yo me encargo de Kenshin, te iremos a recoger como en dos hors mas, ¿te parece?
Megumi miro a Sano que se encogió de hombre. No era lo que el esperaba pero no podía hacer nada mas.
-Iremos al parque de aquí cerca- le dijo Meg a su amiga-, dile a Ken que no faltare a la cena.
La joven prácticamente arrastro a Sagara sin siquiera darle tiempo a despedirse, una ves en camino lo miro con una sonrisa que el no imito.
-¿Tenias una cita con Himura?- le pregunto con curiosidad el joven.
-Solo una cena en casa de sus padres, te imaginaras o aburrido que es eso, pero debo cumplir por lo menos hasta que el y Kao se casen lo que al parecer será muy luego, lamento que no tengamos mas tiempo.
-Descuida, para la próxima ves intentare que tu agenda no esta tan copada para cuando te pida salir.
Meg soltó una carcajada y lo tomo del brazo, le gustaba estar con Sanosuke, la hacia sentir contenta.
-¿Por qué me has pedido salir contigo, Sagara?- le preguntó la joven con curiosidad-, Después todas las veces que nos habíamos visto en la universidad me daba al impresión de que no te agradaba para nada, y luego… no se, supongo que ha sido bastante extraño.
-Supongo que si. Nunca he dicho que no te encontrara atractiva, si no recuerdo mal fue por ese motivo que me lanzaste de la escalera. Pero el hecho de que fueras hermana de Sayo me hizo dudar sobre su realmente me gustabas o no.
- ¿Y has tomado una decisión con respecto a eso, Sanosuke?- le pregunto Megumi intentando parecer calmada, sin embargo sentía que su pulso se aceleraba a cada segundo.
-Creo que si- el suspiro-. Eres demasiado complicada para mi, Megumi Takani: Futura doctora, una buena alumna, con una vida estructurada, hermana de la chica que causo mas estragos en mi vida y con un noviazgo falso, bueno y yo soy todo lo contrario, la simplicidad personificada…
-Eso quiere decir que entre nosotros no puede ocurrir nada, ¿verdad?- Megumi sentía como la angustia se había apoderado de ella, no podía creer que Sanosuke la hubiera invitado a salir para romperle el corazón.
-Bueno… la verdad es que no soy bueno para tomar la salida fácil, Takani- la miro con satisfacción-. Podríamos intentarlo si tu así lo deseas, nada serio, solo para ver si podemos estar juntos ene una habitación sin que terminemos matándonos, ¿Qué te parece?
Ella lo miro con asombro, y sonrió cuando se dio cuenta de que hablaba en serio.
-¿No te importa lo de Kenshin?
Un gesto de resignación apareció en su rostro pero le sonrió.
-Digamos que intentare acostumbrarme a la idea, mientras no te bese delante de mis ojos, si se porta bien lo tendré en muy alta estima.
-Acepto- le dijo Meg sorprendiéndose a ella misma de su rápida respuesta, seguro Sano pensara que estaba muy ansiosa.
-Una cosa mas- Sano la miro con atención-. Me da igual que Aoshi, Misao o tu amiga Kaoru estén al tanto de esto, pero no quiero que le digas ni una sola palabra de esto a Sayo, ¿entendido, Meg?
Ella asintió con una sonrisa y se sonrojo un poco al notar que Sagara la miraba. Cuando se acerco para besarla, ella se sintió la mujer mas feliz de todo el mundo, aunque solo fuera por ese momento.
-----------------------------------------------------0------------------------------------------------------
Sayo caminó deprisa hacia la cafetería, no tenia mucha seguridad de que Aoshi estuviera allí, pero si la estupida de su novia aun estaba trabajando, seguramente la esperaría. Miro la hora y apresuro un poco mas el paso, quería verlo y había pensado en la posibilidad de ir a su casa, pero sabia que a Saito no le parecería muy bien que ella estuviera allí y por el momento no se quería generar mas problemas.
La conversación con Shogo la había dejado intranquila, sabia que tenia que hacer algo urgente y drástico para separar a Misao del lado de Aoshi, durante la noche había pensado mucho y la final había llegado a la conclusión de que para que Aoshi regresara con ella, tenia que descubrir algo de aquella joven que la dejara tan mal ante los ojos de Shinomori que no la quisiera ver nunca mas, el problema era encontrar ese algo, pero no de que preocuparse, por el momento solo se conformaría con hacerse tan presente en la vida de Aoshi como le fuera posible, si tenia suerte quizás Misao se terminara hartando y lo dejara, eso seria una gran alivio.
La joven sonrió con alegría al ver que no se había equivocado en sus suposiciones, Aoshi estaba sentado fuera de la cafetería seguramente esperando a la joven Makimachi, se acerco hasta donde el estaba y sintió una gran alegría cuando su ojos azules se encontraron con los de ella, sin embargo el la miro muy serio.
-Sayo- le dijo entono friso y desapasionado, sus ojos la miraban con cierta molestia.
- Me alegra mucho haberte encontrado Aoshi- Sayo hizo intento de acercarse a besarlo en la mejilla pero Aoshi se puso de pie marcando las distancias, ella se sonrojó un poco-. Van mucho días desde la ultima ves que nos vinos aquí, y pensé que quizás te gustaría ir a tomar un café, si no es mucha la molestia, me encantaría hablar contigo.
En es momento Misao salio de la cafetería y miro algo extrañada a los dos jóvenes, Sayo le sonrió sin entusiasmo, pero Misa no le devolvió el gesto, Aoshi le tendió la mano para indicarle que ya se marchaban.
-No tengo tiempo. Gracias de todas formas por la invitación- le dijo con cortesía y se dispuso marchar.
Misao noto la tensión de su novio, le apretaba la mano con mas fuerza de la habitual peor prefirió no decirle nada, esperaría que Aoshi se calmara un poco antes de retomar su habitual relación, Sayo era una experta en complicar las cosas.
-¿No sientes curiosidad por saber que es lo que deseo hablar contigo, Aoshi?- le preguntó la joven con una sonrisa-. Conociéndote como te conozco, estoy segura de que existen muchas dudas que desea aclarar, te doy la oportunidad, solo tienes que acompañarme. Un café no le hace daño a nadie, además no creo que tu novia le importe si sabe que es tan importante pata ti.
Misao le lanzó aún mirada de odio a la joven y se mordió la lengua para no decirlo lo que realmente pensaba de toda esa situación, rogaba para que Aoshi no cayera en su juego.
Aoshi miro a Sayo que parecía convencida de que aceptaría su invitación, y si era honesto consigo mismo, una parte de el quería hacerlo, no por el hecho de estar con ella, sino para saber si también estaba enterada de que Saito no era su padre, la situación era difícil.
-Todo se sabe a su tiempo, Sayo- le dijo con frialdad-. Además, a mi si me importa faltarle el respeto a si mi novia, tu puedes actuar como se te venga en gana, pero para mi las cosas han cambiado mucho en estos años. Adiós- después de eso Shinomori tomo a Misao de la mano y la saco lo mas deprisa que pudo de allí.
Sayo tuvo deseos de llorar de la rabia, Aoshi la había dejado de lado por seguir con esa chiquilla, Misao Makimachi se las pagaría por todo eso, no se librarían tan fácil de ella.
-----------------------------------------------------------0-------------------------------------------
Ya chicas, fin del chap de esta semana, un poquito mas relajado por que el próximo se viene algo denso, como siempre gracias a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:
RinKo InuKai: Amiga, como ves un chap más relajado, para que no termines tan estresada esta semana. Las cosas entre Aoshi y Misao están mejor y Sano con Meg llegaron por fin a un acuerdo. Espero que tengas un buen fin de semana, gracias por el apoyo, un beso y nos leemos la próxima semana, ciao.
Miara Makisan: Si, realmente Saito no era el padre de Aoshi y ya la próxima semana se aclarara ese asunto en una larga conversación, y sobre Sano y Sayo, bueno, aun falta un poco para eso, Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
bizcochia U-u: Como ves esta semana el chap estuvo más relajado, ya que la próxima se viene algo denso, así que no las quiero terminar estresando. Sobre Sano y Sayo se generara un lió mas o menos, ya que Meg no se quedara tan tranquila. Muchas gracias pro el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
gabyhyatt: Bueno, para saber mas sobre todo lo que paso con la madre de Aoshi y ese lió tendrás que esperar hasta la próxima semana, donde el y Saito tendrán una larga conversación. Muchas gracias por el apoyo y nos leemos la
KaRiTo-Chan: Amigui, no creo que mate a Sayo, eso no va conmigo pero no se las llevara tan fáciles, sobre Saito ya se sabrá mas la próxima semana, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
