Capitulo 12: Se devela el primer secreto y aparece una carta misteriosa.
Aoshi se detuvo unos pocos minutos en la puerta de la casa, respiro hondo e intentó recobrar la compostura. Sabia que aquel era el primer paso para descubrir la verdad.
Aun se sentía un poco culpable por no haberle permitido a Misao ir con el, pero estaba seguro de que aquella seria una situación difícil y no quería que ella la presenciara, sin embrago ella pareció algo dolida por esta determinación y el sufrió aun mas al saberse el responsable de ese dolor, pero no tenia mas opción, no quería darle la oportunidad a Saito de desquitarse a través de ella, además le había prometido a Misao que la llamaría en cuando llegara a casa de Hiko contándole como le había ido.
Cuando abrió la puerta no se sorprendió de encontrar la casa vacía y a oscuras, seguramente Saito aun no había llegado y tendría que esperarlo, así que se fue a su cuarto para reunir sus cosas. Una extraña sensación de pesar y a la vez alivio lo invadió, por un lado le dolía dejar ese lugar que por años había intentado asociar con el recuerdo de su madre, pero no podía negar que jamás lo había considerado su hogar.
No pensaba volver nunca si le era posible, así que guardo las cosas que estaba seguro iba a necesitar y las que no deseba dejar, termino de llenar el bolso y se quedo recostado esperando la llegado del hombre, quizás Sanosuke tuviera razón y Saito también estuviera esperando la confrontación, ¿por que había esperado tantos años para develar aquel terrible secreto?, ojala tuviera la respuesta, para así poder comprende por que su madre había hecho todo eso, por que lo había condenado a una vida tan triste…
El sonido de la puerta al cerrarse lo alerto, así que se puso de pie y se dirigió hasta el salón, cuando las miradas de ambos se encontraron, Aoshi supo que el esperaba su visita.
-Vaya, has tardado- le dijo Saito con desgana-. Esperaba ver a ayer aquí, exigiéndome una explicación, ¿tanto se demoro Sagara en darte la noticia, hijo?
Por un momento sintió deseos de olvidar sus buenas intenciones y partirle el rostro, pero el no era así y si quería averiguar mas tenia que comportarse, no importaba cuanto intentara Saito molestarlo, el no debía caer en su juego.
- Me entere ayer- le dijo evitando comentarle que no había sido por Sano-. Pero creí que lo mejor seria dejar que mis pensamientos se aclaran antes de venir a verte.
Saito sonrió y se sentó en el sofá mientras le indicaba al joven que hiciera lo mismo, Aoshi dudó un segundo, en el pasado, eso había sido algo que desde niño había asociado a regaños seguido de un mal rato y castigos, pero ya no tenia quince años y no se dejaría intimidar por el. Se sentó frente a Saito.
-Siempre has tenido esa virtud, una cabeza muy fría- le dijo con sorna-. ¿Eso quiere decir que ya no deseas gritarme que soy un mentiroso y que piensas vengarte de mi?
-Solo deseo saber la verdad. Considero que el resto seria un gasto de energías inútil, no cambiaria nada ente nosotros.
-Tienes toda la razón, nada cambiaria entre los dos. Bueno, Aoshi, pregunta lo que deseas saber.
Un sinfín de preguntas se le agolpaban en la cabeza, una tras otra intentando cobrar mayor importancia sobre las demás, pero tenia que calmarse y tomar las decisiones correctas, eso era lo fundamenta.
-No soy tu hijo, ¿verdad?
Saito saco un cigarrillo y se dio el tiempo para encenderlo antes de volver a fijarse en Aoshi.
-No. No eres mi hijo si eso te inquieta, pero me he encargado de ti desde que naciste, dándote lo que fuera necesario: una vida cómoda, buena educación… solamente las cosas cambiaron en este ultimo tiempo y tu sabes muy bien cual es el motivo.
-¿Por qué? No tenias ninguna obligación de hacerlo, perfectamente podrías haberme dejado a mi y a mi madre solos.
-Claro, ¿y que habría sido de ti, pobre ingenuo, cuando tu madre murió?- le pregunto con un sonrisa-.No te negare que me estorbaste, nunca desee tener hijos y tu ni siquiera eras mió, pero había prometido algo y debía cumplirlo.
-¿Le prometiste algo a mi madre?- le pregunto Aoshi asombrado, no se imaginaba que Saito le pudiera mostrar tanta fidelidad a la mujer que el le había destruido la vida.
-No, se lo prometí a tu abuelo.
Eso había sido algo que no se esperaba. Aoshi nunca había conocido a mas familia que su madre y Saito, reconocía que tampoco se intereso por saber si tenia mas…
-No sabía que tuviera un abuelo…
-Si, tu abuelo era amigo de mi padre, un gran hombre- le dijo con seguridad-. Durante años el había pensado en la posibilidad de casar a tu madre conmigo y si quieres que sea honesto, la idea me parecía acertada, pero fue ahí cuando ella cometió su pequeño gran error. Tu.
Por primera vez la cosas parecían empezar a encajar. Su madre nunca había sido feliz al lado de Saito y Aoshi siempre se había preguntado cual seria el motivo, si se había casado obligada con el, tendría motivos mas que suficientes para haber odiado esa unión.
-Tu santa madre conoció a un chico del que se enamoró perdidamente, tu abuelo no lo soportaba y menos aun aprobaba que se casara con el, pero ella era joven y obstinada, mantuvo un romance con el cerca de un año pero el debió macharse fuera del país por algún tiempo, fue ahí cuando ocurrió la desgracia de ella, se dio cuenta de que estaba embarazada y sola. Lo trato de ocultar y de contactar a su enamorado, pero este no volvió a dar señales de vida.
-Por eso se caso contigo- afirmo Aoshi sintiendo de pronto una gran tristeza por ella.
-Te aseguro que no fue tan fácil. Cuando tu abuelo se entero de que su querida niña estaba esperando un hijo sin estar casada se puso furioso, ella se negó a decirle la identidad del padre pero era evidente quien era el responsable, así que tu abuelo hizo lo mas sensato en ese momento, hablo con mi padre y llegaron a un acuerdo económico, todo lo que le correspondía a tu madre pasaría a mis manos a cambio de que yo me casara con ella y me hiciera cargo de ti, como de mi propio hijo. Reconozco que la idea me tentó, no solo por las ganancias económicas que me reportaría sino también por que tu madre me gustaba, pero ella no hizo las cosas fáciles, se puso como loca y se negó a ser mi esposa, solo la amenaza de tu abuelo de quitarle todo derecho sobre ti la convenció, así que se caso conmigo y tu te convertiste en mi hijo.
Aoshi lo miro con rencor, el dolor aun no lo abandonaba, toda aquella situación debió resultarle espantosa y muy dolorosa a su madre.
-Le hiciste mucho daño- le espeto Shinomori -. Aprovechaste la situación para destruir su vida sin que se lo mereciera.
-Ella sabia perfectamente lo que hacia con ese idota, si después no le supo responder como ella esperaba no fue culpa mía, yo solo cumplí con lo que tu abuelo me pidió- miro a Aoshi con desafió-. Ya eres mayor y puedes hacer con tu vida lo que desees, yo no me opondré y tampoco me importa. Cuide de tu madre hasta que murió y de ti hasta ahora, ha sido mas que suficiente.
Aoshi le sonrió son desprecio.
-Supongo que con eso sientes que has pagado tu deuda, ¿verdad?- le pregunto-. Has recibido lo que esperabas y ya no tienes por que seguir pagando.
-Exacto- Saito le sonrió-.¿ Te has preguntado alguna ves cual fue el principal motivo pro le que tu madre provoco mi odio?
Aoshi negó, no estaba seguro de que deseara saberlo realmente, habían sido demasiadas emociones para un solo día.
-Lo suponía, pues bien, te lo diré- lo miro con atención, como cuando solía buscar la manera que mas le gustara para castigarlo-. Tu madre intento ponerse en contacto con tu padre, no se si el regreso o no, solo se que ella le escribió contándole parte de lo ocurrido.
-¿Sabes que yo existo?- le pregunto el joven sintiendo un nudo en la garganta-. ¿Mi padre sabe que tiene un hijo?
El hombre se limito a encogerse de hombros.
-No soy capas de afirmarte tanto, solo se que ella escribió un par de cartas a mis espaldas y las envió, una carta llego como respuesta a mis manos. Tu madre nunca la tuvo ni supo de su existencia.
Un nuevo ataque de ira lo invadió, no podía creer como aquel hombre había jugado de ese modo con la ilusiones de su madre. Sabia que ella no había sido una santa, ocultando cosas y tratando de escapar de aquella opresión, pero el había destruido quizás lo único que la hubiera mantenido con ilusiones.
El recuerdo de sus sonrisa triste en un rostro demasiado pálido se le hacia insoportable, no recordaba haber visto jamás a su madre realmente contenta, siempre ansiosa, esperando algo que no llegaría nunca por que Saito se encargaba de que así fuera.
-Eres un maldito- le dijo con frialdad-. ¿Que hiciste con la carta?- le preguntó Aoshi con determinación- ¿La leíste?
El hombre negó con la cabeza y siguió contemplándolo, se notaba que disfrutaba de aquella situación.
-No quise jamás saber de que se trataba, sabia lo que ella había hecho y no deseaba conocer la respuesta de ese estupido. Ella era mi mujer y no dejaría que me engañara en mis narices, así que guarde la carta durante todos estos años.
-¡Dámela!- le exigió Aoshi-. Si era de mi madre y no se la diste, ahora me pertenece a mí.
-¿Qué pasaría si no lo hago, Aoshi?- le dijo con una sonrisa-. ¿Me golpearás?
-Ganas no me faltan- le dijo poniéndose de pie-. La buscare y la encontrare, tu eliges.
El desafió en los ojos de ambos era un claro reflejo de la tensión que sentían, Saito dejo el sofá y camino hasta su habitación seguido de ceca por Shinomori, rebuscó entre sus cosas y le tendió un sobre desteñido por el tiempo y aun sellado, cuando Aoshi lo fue a tomar Saito se lo retiró con una sonrisa.
-Te pareces demasiado a ella- le dijo al fin-. Nadie hubiera dudado jamás de que eras su hijo. Los mismos ojos y la forma de ser, eso fue lo que te jugo en mi contra, quizás… si te hubieras parecido un poco menos a ella…
Le paso la carta y se dio la vuelta dejando a Aoshi sorprendido en la puerta de la habitación. No esperaba algo así de Saito, el siempre había sido muy duro con el y eso había sido casi una disculpa, debía estar perdiendo el juicio luego de todo lo que había ocurrido…
-Gracias- le dijo con voz enronquecida.
-Supongo que te iras- le dijo el sin mirarlo-. Espero que estés bien. Lo estarás, eres un chico listo.
-Lamento que todo haya terminado así- le dijo Aoshi-. Ha sido algo inesperado.
-Para mi no, lo espere durante años- esta ves Saito se volteó y le sonrió-. Vete, se hace tarde y no contestare a mas preguntas tuyas.
-Si tengo dudas…
-Sagara te aclarara lo que haga falta- le confirmo el-. Es un maldito entrometido pero te estima, no lo desaproveches y… seguramente te enteraras de cosas que no te agradaran… no lo juzgues a el y espero me perdones a mi- Aoshi parecía querer preguntar pero el lo detuvo-. Ya te dije, vete de mi casa, chico.
Aoshi tomo sus cosas y se dispuso a salir, la mezcla de emoción y dudas seguía rondando en su cabeza.
-Gracias por todo- le dijo desde la puerta-. Quizás nos volvamos a ver, algún día.
-Tal ves algún día- Saito se volvió hacia el cuarto-. Que tengas suerte… hijo.
El viento frió de la noche lo devolvió a la realidad. Los ojos le quemaban y apretó con fuerza la carta que había guardado en el bolsillo de su chaqueta sin siquiera mirarla, ¿que le depararía el futuro?
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Sayo entro al cuarto de su hermana y la vio sentada frente al escritorio leyendo, Meg la miro y no le dijo absolutamente nada. No lo había hecho desde el día anterior.
-¿Estas molesta conmigo, Meg?- le pregunto con una sonrisa mientras se sentaba a su lado. La chica la miro apretando los labios.
-Tengo mucho que estudiar, Sayo- le contesto mas fría de lo normal-. ¿Podrías dejarme a solas?
La joven asintió y parecía dispuesta a salir de la habitación, pero se detuvo en la puerta y la miro molesta.
-Estoy segura de que Aoshi o Sanosuke te han dicho algo sobre mi- le espeto-. Por lo menos podrías decirme que fue para así poder defenderme y ver si me lo merezco o no, ¿no crees Meg?
La futura doctora cerro el libro de golpe, se puso de pie y le pego una bofetada, Sayo se quedo mirándola sin saber que hacer ni que decir.
-Te la merecías- le dijo con seguridad-. Creo que te la merecías desde hace dos años atrás, Sayo.
-Le diré a mama- Sayo se toco la mejilla y estaba a punto de salir de la habitación cuando Meg la sujetó del brazo y la detuvo.
-Hazlo y te aseguro que yo también hablare- le dijo con determinación.
-No puedes decirle nada que me perjudique tanto- le desafió-. Lo de Aoshi no tiene tanta importancia después de todo, era solo mi novio y terminamos.
-Pero ahora pretendes regresar con el cuando sabes que esta con Misao.
-¡Ella no es la chica adecuada para el!
-¡Y tu mucho menos!- Meg se dejo caer en la cama-. ¿Alguna vez te has puesto a penar en a cuantas personas les mentiste? Aoshi, Sanosuke, mi madre, yo… ¡Éramos tu familia y te dio lo mismo! Así que no vengas a exigirme ahora que no te juzgue, quieres.
-Sabes por que me fui, quería ver a Shogo…
-Podría pensar que el también es otra pobre victima de tus jueguitos idiotas- le dijo Megumi-. ¿Que historia le contaste a el, Sayo?
-El es mi hermano- le dijo con molestia y con los ojos llenos de lagrimas.
-Y yo también lo soy, y solo ahora vengo a darme cuenta de la clase de hermana que tengo.
-¡Tu no sabes nada!- le grito-. Solo has dejado que Sanosuke te llene la cabeza con sus ideas estupidas, ¿sabias que el y yo estuvimos viéndonos por un tiempo?- le preguntó con rencor-. Pues si, y eso que el era amigo de Aoshi y yo era u novia, así que si vas a juzgarme primero entérate de quien es realmente el que te esta diciendo las cosas.
Megumi tenia las mejillas encendidas pero se contuvo.
-Claro que lo sabia- le dijo con tranquilidad-. El mismo me lo contó ayer.
Sayo palideció un poco, si Megumi estaba al tanto de eso, cabía la posibilidad de que Aoshi también lo supiera, y eso la perjudicaría demasiado. No podía permitirlo.
-¿Aoshi lo sabe?
Meg negó con la cabeza y suspiró.
-No, Sano aun no le ha querido decir nada, pero eso no significa que no lo hará.
-Perdería mucho mas de lo que ganaría- le advirtió Sayo con una sonrisa-. Solo fue un pequeño error que ambos cometimos, pero no tiene importancia.
-¿De verdad lo crees así, Sayo?- Meg la miro con tristeza-. Yo creo que si la tiene, si quieres a Aoshi a tu lado deberías ser sincera con el, como lo ha sido Misao.
-El volverá conmigo, te lo aseguro.
-Ya no me opondré mas a tus decisiones, solo espero que no compliques mas las cosas a mi o a mis amigos.
-Sanosuke esta jugando con fuego- le dijo con rencor-. Quizás se pueda quemar y tu también salgas perjudicada.
-Tal ves, pero el sabe lo que ocurrió con Saito- Meg observo la preocupación de Sayo ante este comentario-. Así que no tientes al destino, hermana. Sano es de los que actúan y luego piensan en lo que hacen.
Sayo salio corriendo de la habitación y se dejo caer en la cama. No podía ser verdad que Sano supiera lo que había ocurrido, eso era imposible. Tomo el teléfono y marcho con dedos temblorosos. Cuando le contestaron al otro lado de la línea suspiro aliviada.
-Shogo, ¿podemos juntarnos en media hora?- esperó la respuesta con un nudo en la garganta-. Perfecto, nos vemos allí.
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Misao llego a su casa algo preocupada, antes de poder abrir la puerta Yahico salio a recibirla.
-Mama regresa mañana- le dijo con una gran sonrisa-. Dice que desea conocer a tu novio así que lo invites a cenar, además tiene algo importante que comunicarnos.
Esa si era una gran sorpresa. Su madre jamás se había preocupado por saber con quien salía, que ahora deseara conocer a Aoshi le parecía extraño. Esperaba que el aceptara la invitación.
-No se si Aoshi pueda venir, pero haré lo posible por convencerlo- le dijo mientras besaba a su hermano en la mejilla y esta entornaba los ojos con fastidio-. ¿Has preparado la cena?
-Bueno… si, no es algo tan, tan bueno… pero es comestible, yo probé y sigo vivo- le dijo con una sonrisa-. Además tus comidas saben bien pero lucen fatal, me admiro de Aoshi que no te dice nada.
-A el no le interesan ese tipo de cosas- le dijo con molestia-. Vamos, cenemos que muero de hambre.
La cenas entre ambos hermanos transcurrió con tranquilidad, comentando el día y haciendo algunas suposiciones de lo que su madre querría plantearles. Ambos anhelaban lo mismo, pero ninguno era capas de expresar ese sueño en vos alta por miedo a que se perdiera. No querían sufrir mas.
Misao cada cierto tiempo miraba el teléfono, Aoshi aun no la había llamado y se sentía inquieta, temiendo que le hubiera ocurrido algo o que la conversación con Saito se hubiera convertido en algo terrible.
-Si sigues mirando así ese aparato lo desgataras- le dijo Yahico con una sonrisa-. ¿Esperas una llamada?
-Si- Misao suspiro-. De Aoshi, tenia que hacer lago importante.
-¿Sobre los problemas que tenía con su padre?- le pegunto el joven, la ver la cara de sorpresa de su hermana le sonrió-. Me lo comento ayer, no mucho pero me explico mas o menos lo que ocurría. Me gusta que no me ignore como Soujiro.
-Soujiro no te ignoraba- le recriminó Misao-. Se portaba muy bien contigo.
-Claro que si, como si tuviera diez años en ves de diecisiete. ¿Ves la diferencia, hermanita?
Misao se puso de pie y le desordeno el cabello, luego se dispuso a retirar los platos y lavarlos. Seguramente para su hermano tenia que significar mucho que Aoshi no lo considerara un niño, ella a veces lo olvidaba. Le alegraba que se llevaran bien.
El teléfono sonó y ella que ya estaba en la puerta de la cocina casi tira todo por ir a contestar, Yahico le quito las cosas de las manos y la miro con resignación.
-Ve a atender tu llamada, con esto me debes una cena y lavar los trastes pro dos días seguidos.
Misao corrió a recibir la llamada y sintió como se relajaba al oír la voz de Aoshi al otro lado de la línea.
-¿Estas bien?- le pregunto ella con tono afligido, oyó que el se reía.
-Estoy mejor, no tenía idea de que te preocupara tanto, Misao- Aoshi guardó silesio-. Me alegra mucho saberlo.
Misao sentía como el corazón el latía con rapidez. Siempre que habla con Aoshi era si, como si estuviera constantemente esperando algo nuevo, l encantaba esa sensación.
- Bueno, ¿como te fue con Saito?- le pregunto intrigada-. ¿Averiguaste algo sobre por que tu madre no te dijo la verdad?
Aoshi se quedo en silesio y Misao temió haberlo molestado, cuando lo oyó suspirar supo que toso estaba bien.
-Son muchas cosas que preferiría hablar contigo directamente…
-Puedo ir a verte- le aseguro ella-. Si quieres podemos…
-Olvídalo, Misao- la regaño con dulzura-. Es tarde y no te permitiré que andes a esta hora por la calle vagando, pero ¿podrías ir mañana a la tienda?
La joven recordó la petición de su madre y se dijo que era lo mejor, también necesitaría hacerse a la idea de cómo lo haría.
-Perfecto, estaré allí como a las diez, ¿te parece bien?
-Perfecto- le dijo Aoshi-. Misao…
-¿Si?- le preguntó ella.
-Definitivamente… eres lo mejor que me ha ocurrido en mucho tiempo.
Una sonrisa asomo a su rostro. Aun no conseguía que Aoshi le dijera que la amaba pero de a poco se iba acercando.
-Tu también, Aoshi.
-Vete a dormir, ya es tarde y mañana tenemos una cita.
-No lo olvido, y espero tu también duermas bien- Misao espero un segundo y colgó la cominicasion. Esa noche no había visto a Aoshi y se sentía extrañamente vacía. Le había dolido que el no la dejara acompañarlo en lo que debía hacer pero sabia que le estaba dando un espacio muy importante en su vida y ella se aseguraría de aprovecharlo.
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Sayo corrió hasta donde su hermano la esperaba, el le beso en la mejilla y noto que había llorado.
-¿Problemas en casa?- le pregunto Shogo.
-Con Meg y con Aoshi- lo miro con tristeza y cierto rubor cubrió sus mejillas-. Me planto en frente de esa estupida, ¿puedes creerlo?
- Es su novia, tiene el derecho- le dijo con determinación Shogo.
-¿Has averiguado algo de lo que te pedí- le pregunto ansiosa-. Por favor, Shogo. Dime que hay algo en la vida de Misao Makimachi que podamos utilizar para apartarla de Aoshi.
Su hermano la miro con molestia y se apoyo en la pared, las sombras ocultaban sus facciones y Sayo no podía ver lo que pensaba.
-No tiene ningún secreto, nada terrible que podamos utilizar. Estudia primer años de biología en al misma universidad que Shinomori y trabaja en la cafetería, tiene un hermano menor, su padre murió y si madre trabaja para ocuparse de ellos. Nada tan terrible.
Sayo se llevo las manos al rostro con desesperación, ¿como era posible que ese día todo le hubiera salido mal? No era justo.
Sin embargo…- Shogo la miro un momento-, hay algo de lo que me entere y si lo utilizamos bien quizás nos pueda servir, Sayo, pero tendremos que involucrar a alguien mas en todo este asunto.
-¿Tenemos posibilidades de que funcione?- le dijo ella con dudas-. No puedo arriesgarme a empeorar las cosas con Aoshi.
-Las mismas posibilidades de que falle- le confeso su hermano-. Pero no tendrás mas opción, es lo único que se me ha ocurrido.
Shogo la puso al tanto de su idea y para su sorpresa Sayo se mostró tan entusiasmada que era difícil creer que hasta hacia apenas unos minutos la hubo encontrado tan triste.
-Entonces querido hermano. Mañana intentaremos arreglar todo este embrollo- lo abraso con ternura-. Eres muy bueno conmigo, Shogo. No sabes cuanto te agradezco todo esto que has hecho por mi.
-Solo espero, que valga la pena- Shogo le sonrió con pesar-. Shinomori sigue sin gustarme.
-No lo quiero para ti- le dijo ella riendo-. Si no para mi.
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-¿Has terminado de hablar con tu novia, muchacho?- le pregunto Hiko mientras entraba en la sala y el tendía una tasa de café a Aoshi-. Debe haber estado muy preocupada.
-Lo estaba. Quería acompañarme a buscar mis cosas pero… temía un poco lo que pudiera ocurrir con ella y Saito.
-Comprendo- Seijuro seguía contemplando la calle por la ventana mientras Aoshi guardaba silencio. Sabia que tendría que esperar a que el decidiera dar el primer paso para romper la tensión del momento, cuando Aoshi se sintiera mas seguro se sinceraría con el.
-Saito me contó el motivo por el que se caso con mi madre- le dijo pasado unos minutos-. Mi abuelo prácticamente le pago para que lo hiciera.
-¿Te molesta saber eso?
-No lo se- le dijo el joven con resignación- Para ella debió haber sido duro, amaba a otro hombre.
Seijuro asintió.
-El corazón herido se ciega y nos obliga, en algunas ocasiones a tomar medidas desesperadas. Perdemos la confianza y la conciencia, un mala mezcla, muchacho, sobre todo cuando se es mujer.
-Estaba embarazada- Aoshi también se puso de pie y se acerco hasta Hiko-. Mi abuelo se entero y decidió solucionar de esa manera el problema.
-¿Y tu padre? ¿No hizo nada?- le preguntó con incredulidad el hombre.
Aoshi se había hecho mil veces esa misma pregunta. ¿Sabría realmente su padre que el existía? Y si era así, ¿desearía conocerlo a pesar de tantos años de separación?
-Creo que el no lo supo nunca. Y mi abuelo se encargo de mantenerlo en silencio junto a Saito- Aoshi tomo un sorbo de café-. Saito me contó que antes de morir mi madre intento comunicarse con mi padre, no sabe cual era el motivo pero nunca más volvieron a verse.
De forma inconsciente Aoshi se llevó la mano al bolsillo y palpo la carta. No se había atrevido a abrirla a un, esperaría a irse a dormir para leer en soledad. Pensó en contarle acerca de ella a Hiko, pero considero que lo mas sensato seria saber su contenido antes de confiárselo a el.
-Una triste historia, de eso no hay duda- los ojos de Seijuro buscaron los de Shinomori-. Supongo que deseas conocerlo, ¿verdad, muchacho?
-Supongo que si. Es mi padre y me gustaría saber como fueron las cosa realmente- una sonrisa triste asomo a sus labios-. Nunca tuve recuerdos muy felices de mi madre, ella era muy buena y me adoraba, pero siempre fue como una sombra, melancólica y silenciosa., siempre triste.
La muerte de mi madre marco un antes y un después en mi vida. Era muy pequeño cuando ocurrió todo aquello, sin embargo la tristeza me embargo para no abandonarme.
Mi padre había decidido cambiar las cosas en la casa, rápidamente se me exigieron nuevos horarios y mas tareas, yo no me atrevía a protestar, mucho menos en esos momentos que la única persona que me comprendía y consolaba se había marchado para siempre.
Los recuerdos que tengo de aquellos días podrían relacionarse mas con las imágenes irreales de un sueño que a la realidad. Todo parecía danzar entre sombras confusas, llenando mi vida de un aire etéreo.
¿Por qué mi madre había muerto?,
Aquello me lo preguntaba muy seguido, la muerte nunca me había parecido algo tan terrible como en aquella ocasión, mi primera experiencia ante ella. Quizás se había debido al hecho de que a la mayoría de los niños se les enseña que es un paso transitorio al que se debía llegar, que se conocerá algo mejor, en mi caso, mi padre había considerado que aquello no era necesario y se había limito a exigirme que me repusiera de mi pena y que continuara con mi vida junto a el. Mi madre se había ido y no regresaría nunca más.
Sin embargo, durante años su halo de tristura se extendió también sobre mi, un desencantado de la vida me habían llamado muchas veces, pero no era desencanto, simplemente que la visión que yo me había formado estaba fuera de los cánones comunes. La felicidad era un premio, no un derecho y sin embargo seguía siendo tan efímera que me daba terror encontrarla.
Pero un día creí que todo aquello que me había prohibido no tenia sentido. Había conocido la razón de mi vida y por primera vez me permitía ser feliz por completo, pero olvide lo mas importante… que de todo sueño se debe despertar y a veces lo que nuestros ojos ven es aun mas doloroso de lo que teníamos antes.
-Lo mas importante es que ella te amo-le dijo Seijuro-. Ella sacrificó su felicidad por ti, quizás no todo se dio como ella lo hubiera deseado para tu vida, pero sea como sea, Saito cuido de ti. Y te has convertido en un buen hombre, Aoshi, estoy seguro de que tu madre se sentiría orgullosa.
Necesitaba creer en las palabras de Seijuro, necesitaba convencerse de que todo lo que había ocurrido tenia un verdadero sentido. Aun se sentía triste pero no podía culpar de eso a Saito, a pesar de su comportamiento de todos esos años, se había portado muy bien con el esa noche.
-Sanosuke sabe algunas cosas que aun no me ha dicho- se atrevió a confesarle Aoshi en vos baja-. Me duele pensar que tenga secreto conmigo, nunca los había tenido.
Hijo sonrió.
-Sagara siempre ha sido un poco idiota, pero te aprecia mucho- parecía pensativo-. No quisiera creer que te oculte algo a propósito, deseo considera que el espera el mejor momento pare decirte lo que sepa sin lastímate al dar ese paso.
- Me dijo algo parecido esta tarde. Me ha pedido un mes, pero no se si pueda ser capas de esperar tanto.
-La paciencia es un don difícil de encontrar, y tu siempre lo has tenido. Espera a Sanosuke con tranquilidad y no dejes que las dudas empañen esa amistad entre ustedes. Encontrar a un buen amigo, a un verdadero amigo es algo muy difícil en la vida muchacho, no lo dejes pasar así como así y no lo pierdas por una estupidez.
-Saito me dio a entender lo mismo- le dijo Aoshi con una sonrisa-. Pensé que ustedes nunca estarían de acuerdo en algo. Prácticamente se detestan sin conocerse.
-Oh, el odio es un sentimiento muy profundo, muchacho, digamos que simplemente no considero adecuado como hace las cosas y me desagrada pensar que te ha arruinado la vida, pero odio, jamás. No creo que merezca tanto.
-Estoy seguro de que no le gustaría oír eso- le contesto Aoshi con una sonrisa-. Pero bueno, mañana es otro día y deseo descansar un poco , ha siso un día agotador.
-Tienes razón. Sabes donde esta la habitación, muchacho. Que duermas bien.
Aoshi se dirigió hasta el cuarto y se llevo sus cosas hasta allí, al día siguiente hablaría con Misao y comenzaría a pensar en que hacer con su vida de ahí en adelante.
Se quito la chaqueta y la dejo con descuido sobre la silla mientras sacaba un par de cosas de su bolso. Nuevamente pensó en la carta pero decidió que la leería cuando estuviera acostado, deseaba saber su contenido pero a la ves le daba terror saber la verdad, como sabia que sabiendo que a partir de ella muchas cosas cambiarían para siempre ene su vida.
La puerta se abrió y Seijuro asomo la cabeza.
-Mañana llegara un pedido nuevo de libros, Aoshi, espero poder ir a ayudarte pero no se si me desocupe temprano.
-¿Tienes una cita con Okon?- le pregunto el joven con seriedad pero se notaba en sus ojos que deseaba reírse.
-Yo no te molesto por tu relación con Misao, así que tú no lo hagas con la mía.
-Esta bien, ¿algo más?.
-No, solo eso…- Seijuro observo con curiosidad el sobre que estaba tirado en el piso, lo recogió y fue dejarlo sobre el escritorio pero palideció un poco al ver el remitente.
Aoshi se extraño de su repentino silencio y volteo preocupado, cuando lo vio con el sobre en la mano una extraña sensación se apodero de el, como si hubiera hecho algo malo al ocultárselo.
-¿De donde has sacado esto, Aoshi?
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Ya chicas fin del chap de esta semana y ya no debería faltar mucho para el final, tres o cuatro capítulos mas. Como sierpe agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión, así que:
Miara Makisan: Como ves ya se están sabiendo las cosas, a ver como se dan las cosas entre Aoshi y Misao cuando el le cuente lo que sabe y que planea hacer Sayo, gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
gabyhyatt: Me alegra te haya gastado el chap anterior, ahora y se esta sabiendo de a poco la verdad. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
RinKo InuKai: Amiga, como ves la verdad esta saliendo a las luz pero aun faltan algunas cosas que no son tan tranquilas. Sayo lo tendrá que pasar mal así que no te preocupes, espero estés bien, que pases un buen fin de semana y nos leemos pronto, ciao.
bizcochia U-u: Te agradezco que te des el tiempo de leer y tratar de dejarme tu opinión, de verdad lo valoro mucho. Como ves las cosas se van aclarando poco a poco y sobre Hiko, bueno tendrás que esperar un chap mas para saber que ocurre allí. Garcías por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
KaRiTo-Chan: Amigui, me alegra que haya gustado el chap, y si, Meg y Sano son amigovios por decirlo de algún modo, además la verdad sale a la luz. Gracias por el apoyo y nos leemos la próxima semana, ciao.
