Ya estoy aquí (H)U No he tardado nada, ¿verdad? Nooo, qué va XDDD Lo siento, de verdad ù.uU Pero... Bueno, todos tenemos nuestros problemas y no voy a ponerlos aquí públicamente para que los lea todo el mundo XD Y no os entretengo más, venga, aquí otro capítulo desde el punto de vista de Naruto, espero que es guste...

Llegamos al piso un poco más tarde. Yo notaba como me iba poniendo nervioso por momentos, hacía un rato que me temblaban levemente las piernas. No es que no hubiera tenido nunca sexo, ni mucho menos, pero... ¿Con un tío? Eso sí era nuevo... Y sin embargo no dudaba que quería hacerlo, no era eso, puesto que Sasuke despertaba en mí un deseo que nunca había sentido con tanta potencia... Era esa presencia, una especie de aura atrayente que poseía. Ya me había demostrado que no funcionaba solo conmigo. Cuando abrió la puerta y entramos, vigiló de no hacer ruído, pero yo me choqué un par de veces con muebles, preso ya completamente de mis nervios. ¿Y si despertábamos a alguien? Eso no se me había pasado por la cabeza hasta ese momento... No estábamos solos... Pero no parecía que eso le preocupara a él. Se giró, puesto que había estado andando delante de mí, y me dirigió una mirada intensa; supe inmediatamente lo que me quería transmitir. Así que asentí con la cabeza, como para decirle que estaba seguro, lo cual no era verdad y él lo sabía, pero no importaba.

Justo entrar en la habitación ya hizo que me sentara en la cama y juntó sus labios con los míos, en un beso largo y profundo; su lengua luchaba con la mía, y con sus acciones hacía que me sintiera torpe, como siempre. Introdujo una mano bajo mi camiseta y recorrió mi abdomen y mi espalda, haciéndome sentir un agradable cosquilleo por donde sus dedos pasaban, que se transformaba en calor y recorría todo mi cuerpo, hasta la punta de mis dedos. Encontró uno de mis pezones, que acarició y pellizcó suavemente, y mientras lo hacía nuestros besos se veían interrumpidos por mis jadeos. Y pensé que yo también debería tocarle, pero ¿qué podía gustarle a un vampiro? ¿Sentía las cosas como yo? No, no creo... Cuando aquel chico en el callejón le ofreció una mamada, él no quiso... Solo quería... Su sangre...

Le aparté bruscamente con un empujón y retrocedí sobre la cama hasta que choqué contra la pared. Y me sentí estúpido, porque ahora sí estaba acorralado, y además seguro que se había enfadado... Más que miedo, sentía pánico, no quería morir... Era una muerte dulce, pero no quería abandonarme a ella. ¡Me quedaban muchos años por delante!... ¿Verdad?

Sin embargo, me miró y sonrió. Esa sonrisa prepotente tan típica de él, con esa expresión de superioridad.

-¿Tienes miedo?

No contesté, pero mi silencio fue la respuesta. Un "sí" rotundo, resonando por aquellas cuatro paredes como si lo hubieran gritado a pleno pulmón.

Se acercó a mí, y subió a la cama también. Yo me encogí y apreté más mi cuerpo contra la pared, en un gesto sin sentido, puesto que no podía alejarme de él de esa manera. Alzó la mano y cerré los ojos con fuerza automáticamente, pero solo me acarició la mejilla suavemente. Aquello hizo que relajara algunos músculos. Abrí los ojos y vi algo extraño en su mirada. ¿Era "afecto", o solo mi imaginación? ¿Podía haber un sentimiento positivo en él?

-No voy a hacerte daño... Tranquilo...

-¡¿Cómo podría creerte?! Eso es lo que dices a todos, ¿no? Antes de... Antes de... -Un segundo después de decirlo, vi que la había cagado. Le vi presa de la ira, que creí que estaría a punto de descargar conmigo de la manera más cruel posible.

-¡¡Antes de matarles!! ¡¡Sí!! ¡Pero, ¿aún crees que eres igual que ellos?! ¡¿Cómo tengo que demostrártelo?! ¡Soy yo quien ya no sabe qué hacer!

Me estaba gritando, colérico, mirándome con furia. Pero me sentí feliz, y un poco más tranquilo. Porque aquella reacción era como un "te quiero". A su manera, para que encajara con su personalidad arrogante y prepotente, pero había visto una cara un poco vulnerable de él y eso me alegraba. Su máscara de tranquilidad con su cara de póquer se había quebrado. Y puesto que sabía que ni a puñetazos podría romperla, con eso tenía suficiente. Aún con cuidado, y como tanteando el terreno, le abracé. Llevaba desde que le había conocido tragándome mi orgullo, pero no es que me costara esfuerzo... Me parecía que no tenía otra opción. Por eso intentaba hacer las cosas lo mejor que podía, aunque el miedo o la inseguridad podían hacer, a veces, que no consiguiera lo que quería. O que pareciera que no lo quiero. Empecé a darle besos en el cuello. Esa piel tan blanca y tan fina me atraía tanto... Le mordí la oreja, pero no parecía reaccionar a nada. No es que me sorprendiera, pero me sentía un poco herido. Me apartó con suavidad y volvió a besarme, al principio hasta parecía que con dulzura, luego con la ansiedad que provoca el deseo. Y enredé mis manos en su pelo, él puso las suyas en mis hombros y me tumbó sobre las sábanas, sin dejar que se separaran nuestros labios. Y ahí ya supe que no había vuelta atrás a lo que me esperaba, a lo que nos esperaba. Pero estaba tranquilo, y sobretodo excitado. Además tampoco me era posible pensar con normalidad...

Levanté los brazos y me quitó la camiseta. Se quedó unos segundos mirándome, y yo me sentía desnudo y desprotegido, algo así como lo que deben de sentir las vírgenes cuando muestran por primera vez su cuerpo al chico que aman. Pero enseguida se lanzó a besarme el cuello, algo que ya no me preocupaba, y luego fue bajando hasta llegar a uno de mis pezones, y empezó a lamerlo y succionarlo. Yo tiraba mi cabeza hacia atrás sin reprimir ni un solo gemido. Empezé a sentirme mal... ¿Porqué hacía todo eso? Él no podía disfrutar nada que yo pudiera hacerle, ¿verdad? Él solo disfrutaba la sangre... Eso era lo único que le excitaba y le daba placer. Así que me mordí la lengua tan fuerte como pude, hasta que noté ese sabor metálico invadiendo mi boca. Entonces cogí a Sasuke de la barbilla y le besé, introduciéndome en su boca, y sentí que se estremecía y empezaba a besarme con furia, buscando más de ese líquido que tanto necesitaba. Incluso me hacía daño, llegué a notar sus colmillos clavándose un poco en mis labios, por eso intenté apartarle y al poco me hizo caso. Cuando pude mirarle a los ojos, vi que algo había cambiado en ellos; jadeaba, me miraba con un deseo incontrolable e imposible de esconder, e incluso parecía que temblaba. Esa reacción me gustó, al menos había hecho algo bien por lo que parecía... Puse mis manos bajo su camiseta y se la saqué en cuanto alzó los brazos para dejarme hacerlo. Besé su fina piel, la sentía ardiendo, ¿no solía estar helada? Le desabroché los pantalones y metí la mano... Efectivamente, estava excitado. Al menos había conseguido eso. Le miré a la cara y vi que tenía la vista fija en un punto de la pared como intentando controlarse. Eso me asustó pero a la vez me encantó, me gustaba pensar que le ponía así de caliente... Le bajé los pantalones junto con los calzoncillos, y entonces sentí una de sus manos agarrándome del pelo y bajándome la cabeza a la altura de su miembro. Con la fuerza que ejercía no me dejaba volver a levantarme, así que no me quedaba otro remedio: me metí la punta en la boca y empezé a subir i bajar mientras pasaba la lengua por las partes que sabía que le gustaría más, por propia experiencia. Solo sentía que jadeaba un poco y que había dejado de ejercer presión sobre mi cabeza, cosa que agradecí. Hasta que al poco me agarró del pelo y me levantó la cabeza, y después de bajarme los pantalones y la ropa interior sus manos fueron directas a mi trasero para atraerme a él. Sentí como nuestros penes se rozaban y chocaban. Y me susurró a la oreja:

-Lo siento... Pero necesito más...

Acto seguido sentí uno de sus dedos dentro de mí. Al principio me dolió un poco esa intromisión repentina, pero entonces tocó un punto dentro de mí que hizo que me estremeciera y me excitara aún más, y el contacto se convirtió en algo sumamente placentero, y quería más... Me daba la sensación de que estaría gimiendo demasiado fuerte, pero no me enteraba de mucho más que de sus movimientos allí abajo; entonces sentí que retiraba un poco la mano y que lo intentaba con dos dedos, y a mí me dolía porque estaba siendo bastante brusco pero por otra parte quería que consiguiera entrar otra vez y volviera a tocarme ese punto... Moví un poco el culo para intentar que entrara mejor, y así fue, y volvió a hacerme daño pero no me importaba porque pronto encontró eso que debía tocar para que perdiera la cabeza. Y se movió, más bruscamente que antes, parecía más deseperado, y a mí me dolía un poco pero me gustaba, y quería más... Y sin pensar hablé...

-Más... Métemela... Sa... Suke...

Entonces sacó los dedos de golpe y me lanzó de cara contra la cama. Yo alcé mi trasero ya esperando lo que iba a pasar, y lo deseaba, pero la primera embestida me dolió, y ni siquiera pudo entrar. A la segunda me pareció notar que entraba la mitad, y me hizo mucho más daño del que esperaba. Mordí las sábanas intentado no sollozar, pero a los pocos segundos vino otra embestida que metió por entero el miembro de Sasuke dentro de mí, y no pude evitar un grito. Sasuke me acarició un poco la espalda, y luego dirigió su mano a mi pene y empezó a masturbarme, para paliar el dolor con placer. Entonces me relajé un poco y ya no notaba tanto dolor, y empezó a salir y entrar, y aunque seguía doliéndome un poco pude difrutar del placer que también me daba que me penetrara y me masturbara a la vez. Y poco a poco empecé a sentirme como nunca en la vida, nunca el sexo me había proporcionado un placer así... Ya no había ni rastro del dolor, y quería más, más adentro, más fuerte, más rapido, empecé a moverme yo también, las embestidas cada vez eran más fuertes y su mano se movía más rapido; no tardé mucho rato en correrme. Luego él se movió unos minutos más hasta que sentí que acababa dentro de mí. Se tumbó a mi lado y yo me giré para mirarle a la cara, pero me apartó la mirada.

-¿Qué pasa?

-¡No vuelvas a hacerlo nunca más!

-¿Qué...?

-No vuelvas a dejarme probar tu sangre... Yo... Hoy me he podido controlar, pero... No quería ser tan brusco, y además si hubiera perdido el control podría haberte matado...

-De acuerdo, yo solo pensé que sería buena idea...

-Te he hecho daño.

-No... No mucho... -Mentí un poco aquí, pero Sasuke me daba pena, parecía estar muy arrepentido de lo que había pasado.

-No vuelvas a dejar que te haga daño nunca más...

Me abrazó con fuerza y luego nos quedamos dormidos al poco rato.