-Sasuke...
-Cállate.
-Pero...
-Si abres la boca ahora, lo más probable es que te la parta. -Hizo una pausa para contar mentalmente hasta tres, y así tranquilizarse un poco evitar precipitarse. -Deja que me calme...
La escenita le había afectado mucho, y no era para menos. Entraba en su habitación, esperando ver una imagen pacífica del rubio durmiendo plácidamente, y se encontraba con eso... Estaba tan perturbado que tenía miedo de hacer una tontería, puesto que en el fondo sabía que Naruto no lo merecía. Pero ahora le costaba de creer. Sentía aquellos hechos como la más grande traición que podía haber cometido el rubio. Eso le dolía y le cabreaba a la vez, porque nunca lo hubiera esperado de él. Cuando irrumpió en la habitación se le cayó el mundo al suelo. Su hermano sólo sonrió (¿estaría esperando que pasara eso?) y se marchó después de vestirse lentamente, con todo el descaro, sabiendo que Sasuke no le atacaría porque estaba demasiado aturdido, y que si lo hiciera tampoco tenía ninguna posibilidad contra él. Itachi era mucho más fuerte y lo sabía. Naruto sollozaba en la cama, como si acabara de darse cuenta de lo que había hecho y compadeciera su error. Era un intento de disculpa, que Sasuke no aceptó al instante, puesto que esa vez había ido demasiado lejos.
Le sobrepasaba.
Esa situación le sobrepasaba.
Así que permaneció en silencio, mientras el rubio volvía a llorar sin tener quien pudiera consolarle. Sasuke suspiró, pensando cómo podía hacer que comprendiera el peligro que le acechaba.
-¿Sabes porqué vivo con humanos? -El silencio invadió la habitación. Ni aunque hubiera sabido la respuesta, Naruto no se habría atrevido a responder. -¿Porqué les dejo vivir aquí sin pagar? ¿Lo comprendes? -En ver que no recibía respuesta, contestó él mismo -Así recuerdo que debo controlarme y no perder del todo mis sentimientos. Yo una vez fui humano, pero si perdiera este tipo de contacto con los demás, probablemente ya lo habría olvidado. Suelo decir que soy un asesino, pero si no viviera con ellos y contigo, sería aún más despiadado.
Naruto no sabía dónde quería llegar con todo eso, así que sólo asintió con la cabeza.
-Digamos que... Para que lo entiendas... Itachi no convive con ningún humano... Ni quiere hacerlo. ¿Entiendes lo que significa? -Otro silencio. Lo entendía, pero no quería decirlo, así que Sasuke lo hizo por él. -Los humanos no le importan lo más mínimo. Juega con ellos y cuando se cansa, las mata. Y nunca va a sentirse mal por ello.
El rubio sabía que era verdad, en el fondo siempore lo había sabido, pero no podía hacer nada para evitar que Itachi le atrayera. Era imposible. Cuando entraba en escena, todos los pensamientos morales o lógicos desaparecían, se esfumaban. Por suerte Sasuke los había hecho volver las dos veces que le había pasado, si no no podía imaginarse lo que hubiera podido pasar.
-¿¡PORQUÉ?! ¿Porqué querías entrgarle tu cuerpo? ¡¡JODER!! -Sasuke se sentía herido, pero además sentía miedo. No quería perder al rubio, ahora que había encontrado alguien con quien quería estar más allá de la necesidad de alimentarse o de relacionarse periódicamente con humanos.
-Yo... Lo siento... No pude evitarlo...
Sasuke entendía a la perfección lo que quería decirle, pero no quería aceptarlo. No quería aceptar que Itachi tenía ese efecto en Naruto...
El mismo que tenía en él.
Porque aunque lo odiara con todas sus fuerzas... Podía entender la atracción, el encantador misterio que destila su hermano, el deseo que hace nacer en su interior... Por una simple razón: a él le pasaba lo mismo. ¿Cómo vas a recriminar a alguien algo que habrías hecho tú también?
A pesar del dolor, a pesar de la furia, ¿cómo podría abandonar por eso el chico que amaba? No, debía perdonarlo. Debía... Pero en su interior ardía en deseos de matar a su hermano. Además, de algún modo lo sentía como una doble traición... ¿Porqué también se había sentido celoso de que fuera Naruto el que recibiera las caricias de su hermano?
Se apoyó en el alféizar de la ventana, y entonces le vio. Él aún estaba allí. Esperando ante el portal, apoyado en la pared, sus cabellos moviéndose por el viento... Esperándole, porque sabía que bajaría... Sí, seguro que le esperaba a él... A su hermano...
-Naruto... No te preocupes... No pasa nada, de verdad... –Dijo eso apresuradamente para poder salir de allí.
-¡¡Claro que pasa!! Yo...
-¡Tranquilo! Está bien... Yo solo... Necesito tiempo para pensar. Luego vuelvo, ¿de acuerdo? Prométeme que me esperarás aquí.
Naruto tan solo asintió con la cabeza, y Sasuke se fue rápidamente, saltando más que bajando las escaleras. Cuando llegó al final, tragó saliva antes de abrir la puerta y verle a él a su lado, y sentir como todos los sentimientos que puedan tenerse hacia una persona se arremolinaban en su interior. Se mezclaban de una forma que hacía imposible ignorar su presencia o intentar vivir sin él.
-¡¿PORQUÉ?!
-¿Porqué qué? –A pesar de la furia de Sasuke, Itachi parecía de lo más tranquilo.
-¿Porqué lo has hecho? ¡¿Es que te gusta joderme?!
-¿Te refieres a porqué me he revolcado con tu amante...? –El mayor parecía divertirse con la situación. -¿...O a porqué no lo he hecho contigo?
Sasuke se quedó sin palabras. Sintió que estaba a punto de llorar, sin saber si por rabia o por tristeza...
-Tú solo... Tú solo vienes para fastidiarme... Pero... ¿Qué te he hecho yo? ¡¿Crees que me merezco esto?!
-Tú fuiste el primero en odiarme.
-¡¡Me convertiste en un monstruo!!
-No. Te di la posibilidad de vivir para siempre... Conservando tu belleza... A mi lado.
-Haces que suene bonito, pero tú nunca... Nunca has hecho nada por mí...
-¿Te parece poco que te diera una vida eterna? Fuiste tú el que empezó a odiarme por eso.
-¿Crees que voy a tragarme que eres una buena persona?
-No, no soy una buena persona. Pero tú tampoco. Tienes un precioso rubio esperándote arriba y tú solo piensas en tirarte a tu hermano, a quien se supone que deberías odiar. –Antes de que pudiera replicar, añadió –Y si no es eso, dime porqué has bajado.
Sasuke se quedó en silencio. No sabía qué decir, y cualquier cosa era preferible a la verdad. Incluso el silencio que le daba la razón a Itachi. Pero de todos modos no quería reconocerlo, no quería que fuera él quien dijera esas palabras.
-¿Y tú porqué me esperas?
-Porque aún tengo una pequeña esperanza de poder disfrutar de esta belleza que gracias a mí se conservará a través de los siglos. –Sonrió. –Eres demasiado obstinado, hermanito. Sabes que tú también lo quieres.
-Ni en broma... Nunca... Nunca pasará nada así.
-Entonces no tiene sentido que me quede. Ya nos veremos, quizá cuando vuelvas a abandonar a tu pequeño.
-¡¡COMO VUELVAS A ACERCÁRTELE, TE JURO QUE...!!
-No puedes conmigo, y lo sabes, así que no digas nada de lo que puedas arrepentirte.
Itachi se giró y se marchó a pasos lentos, y Sasuke hizo lo mismo y subió hacia su piso. Cuando entró en su habitación, encontró a Naruto llorando sobre la cama, abrazándose las rodillas. No intentó ocultarlo cuando vio al moreno cruzar el umbral de la puerta.
-¿Porqué lloras?
-Yo... No... No quería... De verdad... –Dijo entre sollozos. –Pero...
-Ya te he dicho que no pasaba nada. –Se sentó a su lado y le abrazó. - ¿Me quieres, verdad? Yo también te quiero. Lo demás, todo lo demás, no importa. Deberíamos ser felices...
Naruto empezó a llorar aún más fuerte entre los brazos de Sasuke, pero puesto que sabía que el rubio solo necesitaba desahogarse, se dedicó a acariciarle la cabeza y quedarse en silencio.
"Sí, deberíamos ser felices..."
