Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a J.K. Rowling.

CALEIDOSCOPIO

2º Capitulo: Una mañana cualquiera.

Se despertó con un cuerpo caliente entre sus brazos. Desgarbada. El pelo rizado de ella estaba desparramado por su pecho y solo podía ver parte del perfil en sombras. Estaba vestido. Habría hecho frío por la noche. Aún así sentía su pecho colmado en su abdomen y una de sus piernas le cruzaba el cuerpo a la altura de la ingle hacía ya tiempo despierta, mientras que la otra estaba totalmente pegada a su pierna izquierda.

Pasó la mano por su rostro eliminando los mechones de pelo que estaban sobre él para que tuviese la cara despejada, bajó la mano por su garganta por la clavícula, dibujándola con sus dedos, siguió bajando por su pecho pasando con una caricia por un pezón que se puso turgente. Volvió a pasar por el mismo lugar y un suspiro de placer salió de los labios de ella haciendo que él sonriese. Siguió rumbo al sur pasando por su terso vientre, haciéndola cosquillas ya que se movía ligeramente. Metió la mano por debajo de la camiseta y la llevó hasta su pecho para seguir torturándola y llevó la otra hasta sus nalgas, la estrecho contra si.

Se puso de lado y aún así ella no se despertó a pesar del gemido de protesta que salió de su garganta. Inmediatamente ella pegó todo su cuerpo al de él buscando su calor. Comenzó a besar su cuello llegando hasta el lóbulo de su oreja mientras sus manos seguían ocupadas en otras partes. Cogió la pierna de ella y la flexionó y la pasó por encima de su cadera, para después recorrer su piel desde el tobillo hasta la parte superior del muslo. Ella empezaba a removerse inquieta y ansiosa. La tumbó de espaldas y comenzó a desvestirla. Ella seguía sin despertarse. Tomó el fino pantalón corto y empezó a bajarlo por sus piernas, inconscientemente ella le facilitó el trabajo elevando las caderas en busca de su contacto. Draco no pudo evitar sonreír vanidoso. La camiseta fue más complicado, pero aún así, pudo sacársela por la cabeza.

Perfecta. Tumbada de espaldas completamente desnuda. Unos cuantos rizos tapaban parcialmente su pecho, sus brazos por encima de la cabeza, como se habían quedado cuando le quitó la camiseta.

Recorrió su cuerpo con la lengua, sus pechos, sus caderas, su vientre, su costado, sus muslos, sus rodillas hasta que notó como ella salía del estupor de la noche. Entonces rozó con sus labios la zona donde ella necesitaba ser tocada con sus manos moviéndose al mismo ritmo que su boca en sus pechos, con un gritó salido de su propia garganta se despertó jadeante y ansiosa, pero llena de confusión. Llevó las manos temblorosas hasta la cabeza de él para quitarla de su entrepierna y que dejara de lamerla, pero en el último momento se amarró a su pelo instándolo a continuar.

-Por fin despiertas.- Dijo él con voz ronca de deseo. Ella se tensó completamente.

-¿Malfoy.?- Preguntó pesarosa.

Fue entonces él el que se tensó y dejó de moverse completamente, su cara no se despegó de su pelvis y seguía haciéndole cosquillas con la barba que había empezado a salirle y sus manos seguían sobre su pecho, por lo que era incapaz de pensar en nada que no fuera en que él siguiera mortificándola con sus caricias.

-¿Granger.?- Preguntó él con el mismo tono que ella anteriormente. Ese tono la sacó de su aturdimiento.

-¿Granger.¿Ni siquiera sabías quien era.?

Draco se quitó de encima suyo y se deslizó hasta quedar a la misma altura. Se llevó las manos a la cabeza antes de empezar a hablar.

-No te pongas histérica. Me acababa de despertar. Había supuesto que dado que estábamos durmiendo juntos anoche nos habíamos acostado.

-Independientemente de cómo me llamara yo. ¿No.?

-¿Te acuerdas de todos los tíos a los que te follas.?

-Sí.- Respondió ella con vehemencia.

-Suerte que tienes. Yo no.

Hermione se dio cuenta de que estaba hablando con él completamente desnuda y el rubor le cubrió todo el cuerpo de pies a cabeza mientras buscaba afanada la sábana por el colchón de su cama. Draco en cambió estaba bastante divertido. Se había recostado contra el cabecero de madera de la cama y la observaba fijamente moviéndose por la cama a pesar de que tan solo intuía el contorno de su figura.

-No sé que tienes en la cabeza.- Murmuró ella mientras se tapaba con la sábana.

-Venga, Granger, que no ha sido para tanto.

-¿Qué no ha sido para tanto.?- Preguntó casi ahogada.

-Dios sigues siendo la misma mojigata que en el colegio. No ha pasado nada. tan solo ha sido una confusión. Asúmelo. Voy a ducharme.- Se fue hasta la puerta y cuando llegó a ella encendió la luz con su varita.-¡Ah! Abre las ventanas, Granger, que huele a pecado.

La almohada dio contra la puerta cerrada.

-No hagas magia.- Dijo conteniéndose para no gritar.

Media hora después Hermione estaba lista para enfrentarse con su peor enemigo y compañero de cama durante una noche. Ya se había dicho todo lo que se tenía que decir, que eran adultos, que el cuerpo desnudo era algo completamente natural, que un error lo comete cualquiera, que el placer que le había dado él se lo podía dar cualquier perona, que los dos estaban medio dormidos por lo que podría contarse como un sueño, que seguro que era fácil olvidarse de lo que había pasado y seguir siendo compañeros de trabajo sin que el tema enrareciera la relación, que tenía que buscar y hacerse un desmemorizante ya que esa era la única forma de que ella le pudiera volver a mirar a la cara.

Nada de lo que se había dicho hizo nada, porque en cuanto le vio salir del baño con una toalla sobre las caderas, el pelo chorreando cayéndole gotas por los hombros el mundo se acabó. Sintió la boca seca, el corazón frenético, las rodillas temblorosas incapaces de sostener su peso durante demasiado tiempo.

-He decidido algo.- Comentó Draco cuando llegó a su altura. Hermione tuvo que poner toda su fuerza de voluntad a funcionar para que dejase de comerse cada pedacito de cuerpo de él y mirarle a los ojos.

"Si dice, que lo de esta mañana no ha sido un error le secundo. Dios, el traje no le hace justicia."

Y era cierto no se la hacía. Hombros y espaldas amplios, cintura estrecha, abdomen liso como una tabla, algo de fino vello rubio bajando desde su pecho hasta donde empezaba la toalla, por lo menos. Piernas largas y potentes, al igual que sus brazos. No era extraño que las mujeres perdieran la cabeza con él. Pero ella no. Ella no iba a ser una más, un nombre en una lista. No.

-¿Sí.?- Consiguió decir por fin.

-Vamos a ir a mi casa.

Hermione decidió que no iba a perder la cabeza demasiado pronto y que primero preguntaría para que iban a ir a su casa, antes de decir que no, que ni borracha, bueno, para ser sinceros, lo más probable es que borracha sí.

-Verás, no quiero seguir llevando la ropa de Weasly. Y luego está el tema de la magia. Estoy acostumbrado a hacerla cuando quiero. Así que si seguimos aquí lo más probabls es que tus vecinos se den cuenta de que algo extraño está pasando en tu piso y no queremos que los del ministerio se nos echen encima. Lo mejor va a ser ir a mi casa y continuar con todo esto allí.

-No voy a correr el riesgo de sacar todo esto de nuevo a la calle. Y tu ropa ya está seca, por cierto.

-Podemos ir por la red flu.

-No estoy conectada.

-¿No estás conectada.¿En que mundo vives.?- Preguntó él atónito.

-En el mío propio. Me gusta descansar cuando estoy en casa y que no me puedan molestar tan fácilmente. Tampoco tengo teléfono y en el correo siempre me pongo como no conectada. Paso tan solo dos horas sola en mi casa antes de meterme en la cama y dormir seis horas, esas dos horas me gusta estar tranquila.

-Un bicho raro.- Murmuró él en voz baja.- Está bien. Pues nada de red flu. Nos apareceremos.

-Alguien puede seguirnos.

-¿Quién.?

-No lo sé. Pero si hay alguien que está detrás del caleidoscopio tanto como para dejarnos a ciegas respecto a todo lo que abarca el tema, pueden estar siguiéndonos para

-Para que no podamos hallar nada inconveniente.- Terminó él.- ¿Cómo sabemos que no te han seguido a ti.?

-No he utilizado magia. Me cambié de ropa antes de salir.- Draco la miró escéptico, dudaba mucho que un cambio de ropa significase algo.- No, me cambie de forma de vestir. ¿Te parece mejor.? No parecía yo y no tenían rastros de magia que seguir. Los informes estaban desprovistos de todo candado mágico.

-¿Les quitaste la seguridad.?- Preguntó Draco incrédulo y a punto de matarla.

-No podía salir con ellos con toda la seguridad que tiene, cualquiera se daría cuenta de que llevaba encima algo valioso. Dios, piensa un poco. Decidí ponerle seguridad muggle.

-¿Qué.?- Draco no podía creer lo que oía. Esa mujer nunca había sido inteligente. Había tenido mucha potra en los exámenes. Lo que fuera, pero no había sido inteligente. Y naturalmente no lo era en ese momento. Maldita cabeza de chorlito.

-Vamos a ver, todas las manos conocidas por las que ha pasado el caleidoscopio, han sido de gente que le van las artes oscuras. Artes oscuras, Voldemort. Voldemort, odia muggles. Odia muggles, ni idea de cómo funcionan las cosas muggle.

-Eso estaría muy bien. Pero que muy bien.- Dijo intentando no perder la cabea y comenzar a gritarla.- Pero da la puta casualidad de que no todos los que se dedican a las artes oscuras odian a los muggle.

-Tu eres un ejemplo. ¿No.?- Dijo ella con ironía.

-Yo no odio a los muggle.

-Por eso nos tenemos que ir a tu casa.- Dijo ella irónica y perdiendo los estribos.

-Es más seguro.

-Es más seguro continuar en un entorno no mágico.

-Tu casa suda magia que echa pestes.

-Mi casa siempre ha estado segura con un montón de hechizos. No es extraño.

-Sé sensata.

-Siempre soy sensata y no voy a ir a tu casa únicamente porque no puedas llevar unos vaqueros o porque tengas que aprender a utilizar un interruptor.

-Llevo vaqueros, pero me gustan más los míos. Y de todas formas deberíamos poder utilizar la magia a nuestro antojo, sobre todo para descubrir algo.

Los dos se quedaron en silencio. Mirándose. Analizando las palabras del otro. Si realmente era más seguro estar en un sitio muggle o en uno mágico. Si no hacer magia iba a ser un impedimento para descubrir ciertas cosas. Si ir a casa de Draco era una táctica para que él estuviera en su terreno y le fuera más fácil engañarla y manipularla, si es que él era el que estaba detrás de lo del caleidoscopio.

-Si salimos de aquí prefiero que sea a la hora de la comida.

-Pues ve cogiendo las cosas que te quieras llevar a mi casa.- Dijo él. Hermione le miró con cara de no hacer nada de lo que él estaba diciendo.- Por si al final decidimos que en mi casa estaremos mejor.- Añadió.

-Espera.

-¿Y ahora que.?- Preguntó con tono cansino.

-Paso de ir a la mansión Malfoy.- Se negó ella con un tono muy serio.

-Granger, no vivo con mi madre, aunque te cueste creerlo.

-¿Te la han comprado ellos.?- Preguntó Hermione con inocencia mientras se dirigía al cuarto de baño para ducharse ella.

-Pues no.- Dijo con un tono de voz bastante más hosco de lo normal.- De alquiler.

-Ah, claro, se me olvidaba que algún día heredarás la mansión Malfoy.

-Impertinente e insolente. No me extraña que estés sola. Por no hablar de lo pedante que puedes llegar a ser.- Dijo él con toda la intención de hacerle daño.

-No.- Dijo ella con el ceño fruncido, las manos apretadas en dos puños intentando contenerse.- No empieces a insultarme.

-Ya porque sino no acabamos en la vida.- Siguió él refiriéndose a la ingente cantidad de defectos que tenía ella.

-No.- Empezó con voz suave y muy seria.- porque yo puedo empezar a decirte todos los defectos que tienes que no son pocos. Y lo único que sacaremos en claro será nuestras pocas ganas de trabajar juntos.

Draco la miró durante unos segundos con el mismo gesto de desdén que había puesto desde que se había sentido insultado. Luego relajó el rostro e incluso esbozó una tenue sonrisa que sin duda no le llegaba a los ojos.

-Sí. Pragmática hasta la médula. Y es un cumplido.- Explicó.

-Bien.- Dijo ella acabando con la discusión.

-No te vuelvas a meter con el dinero de mi familia.- Era una amenaza, y Draco no necesitaba acabarla, ni especificar lo que podría pasar si ella no le hacía caso para saber que ese tema era mejor no tocarlo sino querían acabar en San Mungo.

-Me voy a duchar. Prepara el desayuno.

-No soy tu elfo.

-¿Todo va a ser una discusión.?

-Si estuviéramos en mi casa no.- Una indirecta muy poco sutil. Hermione sonrió falsamente, antes de que su preocupación natural por los que están menos favorecidos que ella se abriera paso en su mente.

-¿Tienes elfos.? Porque me niego.- Draco no la dejó seguir.

-Granger, sé que sigues metida de lleno en la peddo. Y no, no tengo a ningún elfo doméstico.

-¿Ah, no.?- Preguntó ella sorprendida.

-No.- dijo él lacónicamente.

-Venga Malfoy, dime por qué, no hace falta que te hagas el interesante ya estoy bastante atónita.- Dijo ella sonriendo.

-No hay nada que explicar. No me gusta tenerlos en casa.

-¿Por qué.? Si los tienes no tienes que hacer nada.- Explicó ella casi emocionada.

-¿Tú no estabas en contra de tener elfos domésticos.?- Preguntó sin comprender a la chica.

-Primero, estoy en contra de la esclavización. Segundo, intento entender como es que no te gusta tener a alguien que te adore continuamente y que no haga otra cosa más que obedecer tus ordenes y satisfacer tus deseos.- Explico dramatizando un poco.

-Metete en la ducha de una vez.- Dijo él negando con la cabeza con una sonrisa en la boca.

-Explícamelo.- Dijo con un tono zalamero que sabía que no serviría de nada.

-No te duches, entonces.

-Malfoy no me hagas suplicar.- Dijo ella entre risas.

-¿Tu.¿Suplicar.¿Dónde escondes a Granger.?- Preguntó él riéndose con ella.- Bien, para que dejes de dar el coñazo, te lo diré. Sé afeitarme solo, vestirme solo, preparame un café y limpiar. No lo necesito.

-Eso no es una razón.

-Odio que se metan en mi vida y que sepan más de ella que yo mismo.

-Eso sí que es una razón.

-Cuando voy a visitar a mis padres, me tengo que morder la lengua. Siempre vienen con un chivas. Y me encanta. Y es lo que me apetece normalmente, sobre todo si tengo que aguantar una reunión familiar de más de dos horas, pero el simple hecho de que no me pregunten lo que quiero y que lo sepan, me da mazo por culo. Así que tengo que respirar hondo varias veces para no pedir otra cosa.

-¿Por qué.? Así no te llevarían... Ah. Se golpean.- Acabó diciendo entendiendo la razón por la que él se tenía que morder la lengua. Era normal que no le gustara tener a un elfo en su casa, visto desde ese punto, a ella tampoco la gustaría.

-Luego te salpica la sangre y es un engorro deshacerse de ella.- Añadió él con un tono de indiferencia muy normal en él. Hermione no pudo evitar sonreír.

-No seas sádico.- Le regañó falsamente.- Lo que pasa es que te importa que se hagan daño.

-Granger, intenta no ver cosas donde no las hay.

-¿Culpabilidad, entonces.?- Probó ella.

-No me he sentido culpable en mi vida.

-¿Y cuando me insultabas.?- Preguntó ella indignada, también falsamente, él jamás se había sentido culpable por insultarla, o por lo menos nunca lo había parecido.

-No. En primero te dejabas insultar, si eres tan pusilánime que no te sabes defender, es que te mereces que se metan contigo. Y el resto de los años me atacabas, así que no tenía porque sentirme culpable. Una de las veces con la violencia. Algo que te recordare durante toda tu vida. Por una vez Hermione Granger no razonó su postura y utilizó la violencia para replicarme.

-Estaba cabreada y quería liberar estrés.- Se justificó ella intentando no reírse. Recordaba perfectamente la cara que puso él cuando le dio aquel directo, y recordó la satisfacción que sintió nada más hacerlo, lo que no recordaba en absoluto era la razón por la que perdió los nervios y lo hizo..

-Ya, ya. Excusas.- Dijo él mientras se tocaba inconscientemente la mejilla izquierda.

-Vale. De acuerdo, tu ganas. Pero si recuerdas la razón por la que te pegue estaré encantada de razonarlo contigo.

-No me acuerdo.- Admitió él. Hermione sonrió. Dios no dejaba de sonreír y Draco creía que ni él mismo había sonreído tantas veces en su vida, era algo completamente inconsciente, pero cada vez que ella le sonreía no podía evitar sonreírla a su vez.

-Bien, yo tampoco.

-¿Te vas a duchar algún día o vas a quedarte en la puerta mirándome.? Sé que soy digno de ver, pero empiezo a sentirme incomodo.

-Primero, no te has sentido incomodo en tu vida, y menos si hay alguien mirándote y segundo haz café. Y que no sea la mierda esa que pides en la cafetería. Y sin magia.

-No voy a hacer ese café que pides tú.

-Me gusta fuerte.- Dijo ella cerrando la puerta del cuarto de baño.

-Te gusta imbebible.- Musitó él yendo hacia la cocina.

Bueno, la mañana no había resultado como él creía. Pensaba que Hermione le echaría de su casa en cuanto saliera del baño, y en cambio se había comportado como si nada hubiera ocurrido. No exactamente, al principio le eludía la mirada y estaba algo nerviosa, porque no dejaba de retorcer un papel que tenía en las manos y que al final de la conversación había acabado completamente deshecho. Pero al cabo de unos minutos se había relajado, y había empezado a hablar con él como nunca lo habían hecho. Bueno, realmente es que nunca habían hablado. Entre ellos tan solo había habido insultos, dar los buenos días, injurias, comentar el tiempo, ofensas, preocuparse por la salud del otro, burlas, hablar del trabajo y pullas. Por una vez en su vida habían hablado de algo sin llegar a insultarse del todo, porque un momento de tensión sí que había habido.

Cuando salió de la ducha Draco ya estaba en el salón con una taza, hecha por ella, naturalmente, delante de la estantería mirando un libro que habría cogido de ella. En cuanto la vio cerró el libro, lo dejó en su sitio y fue hasta la mesa baja. Tomó la taza de café que había preparado para ella y se la tendió antes de coger su varita y empezar a deshacer los hechizos y encantamientos que protegían los informes que habían tomado prestados del ministerio.

-¿Entonces nos quedamos aquí.?- Preguntó Hermione remangándose la sudadera y poniéndose manos a la obra con lo que tenían por delante.

-No, trabajaremos un rato. Y luego decidiremos que hacemos. No vamos a perder toda la mañana discutiendo.

-Me parece bien.- Dijo bebiendo un sorbo de café.- Esto parece agua.

-El café lleva agua.

-Sí, pero no solo agua.

-Bien, pues hazte tú uno.- Finalizó él la discusión. Ella tan solo murmuró un par de cosas pero no se levantó.

Siguieron repasando la línea temporal que Hermione había hecho días atrás, esquematizando la información que Koacher le había dado. Estaba claro que iba a ser más que difícil saber lo que había acaecido con el caleidoscopio al principio de su aparición, y era en esas fechas donde más huecos tenían. Pero tanto Hermione como Draco esperaban encontrar algo en casa de David Brewster, el supuesto inventor, que les pudiera ayudar para saber las cualidades del mismo aparte de la historia del objeto. Mientras tanto, esa parte de la vida del caleidoscopio no podía ser tratada con profundidad. Además, el hecho de que hubiera huecos, era algo completamente lógico, y no tenía porque haber más información de la que ya tenían. Aún así, Hermione había conseguido relacionar a los poseedores, metiendo alguna persona intermediaria de la cual no tenían noticias de haber poseído dicho objeto.

-¿Avery padre o hijo.?- Preguntó Draco en un momento dado. Hermione le miró, estaba claro que no le había escuchado.

-¿Perdón.?- Eso corroboró su teoría.

-Aquí.- Dijo el mostrándole el escrito.- Es tu letra¿Verdad.?

-¿Estás insinuando algo.?- Preguntó ella a la defensiva.

-No. Solo que me digas a quien te refieres aquí. Si al padre o al hijo.

Hermione le quitó de las manos en informe bruscamente. Y leyó ella misma.

-Al padre. El hijo no puede ser.

-¿Por qué no.?

-Porque el testamento del padre está en algún lado.

Draco elevó una ceja. Gesto del cual estaba empezando a estar un poco harta.

-Tiene que estar por ahí.- Hizo un gesto vago indicando todo el suelo, a lo que Draco contestó con un movimiento negativo de su cabeza.

-¿Y por que no pudo ser el padre el que investigó el bicho ese.?

-Veras.- Hermione cogió un folio en blanco y un bolígrafo.

-No sé como puedes escribir con eso.- Musito él. Ella ignoró el comentario y empezó a dibujar una línea temporal mientras explicaba lo que iba dibujando.

-Sabemos que Adalbert Waffling lo tuvo en 1919, por el libro de teoría mágica, en el cual hace mención al caleidoscopio.

Y otra vez la ceja estaba levantada, dios lo que daría por bajarsela de un golpe.

-No trata el tema de manera superficial, sino que ahonda en él, así que debemos suponer que lo tuvo durante un tiempo y que lo investigó.- Draco asintió sin saber muy bien adonde quería llegar.- El libro se público en 1919 y estuvo trabajando en él cinco años, lo que no significa que el caleidoscopio estuviera con él durante ese tiempo, pero sí que lo tuvo. Además, unos tres meses después de la publicación, se incendió la casa, misteriosamente.

-Venga , Granger.

-Dejame acabar. El caleidoscopio no apareció.

-Podría haberse deshecho de él antes.

-O podrían habérselo robado y que pareciera que el caleidoscopio se hubiera quemado. Después de eso, la siguiente noticia que tenemos fue que pasó por las manos de Devlin Whitehorn en 1963.

-El inventor.- Afirmó él.

-Sí.- Corroboró ella.- Fecha en la se publicó en el profeta una entrevista en la que él nombraba de pasada el caleidoscopio.- Cogió la entrevista en cuestión que se la pasó a Draco. No la leyó, tan solo pasó la vista un par de veces por encima.- Como verás, no dice en ningún momento que lo tuviera en su poder, sin embargo, "uno de los inventos más catastróficos de la historia, he tenido el gusto de comprobarlo por mi mismo." Así que o alguien se lo mostró o lo tenía en su poder.

-Vamos que no sabemos nada.- Dijo Draco llevándose las manos a los ojos y restregándolos.- ¿Y los Avery.?

-Sí.- Dijo Hermione. ¿Era cosa suya o estaba evitando el tema?- Después de Devlin pasamos a los Avery. 1981. Esa es la fecha en la que Avery hijo se hizo con él.

-Mediante la herencia.- Vio como ella bajaba la cabeza y asentía con la cabeza. Ocultaba algo. Ya se lo sacaría cuando estuvoiera con la guardia baja.- Demasiadas suposiciones.- Comentó Draco.

-Te basas en ellas para tus investigaciones.- Draco pasó por alto esa pequeña pulla.

-Era auror.- Comentó Draco.

-¿Waffling.? Sí, pero estaba obsesionado con las artes oscuras. Que es algo que habíamos quedado que tienen en común los que lo poseen, solo hay que leer.

-Lo he leído, Granger.- Dijo desdeñoso.- Y el libro de cómo combatir las artes oscuras es posterior al de teoría mágica.

Hermione tan solo asintió con la cabeza y los dos se sumieron en un denso silencio. Cada uno pensaba en el otro intentando dilucidar si se podía confiar plenamente. Draco lo tenía claro, no se fiaba ni de su sombra no iba a fiarse de ella, y Hermione también, Draco siempre parecía ir donde sonara el agua, así que no estaba segura de si él podía decirle todo lo que sabía.

-¿A quien pasó el libro después de Avery hijo.?- Preguntó Draco.

-Severus Snape. Pero ya lo sabías.- Informó ella.

Draco chasqueó la lengua y negó un par de veces con la cabeza.

-No me cuadra. De todas formas ya lo miraré. Otra cosa que no entiendo es como Adalbert se hizo con el libro.

-No tengo ni idea.- Respondió Hermione.- Sin embargo.

Draco bufó. No tenía ni idea, pero tenía una teoría.

-Sin embargo.- Volvió a decir Hermione.- hay un tratado de un tal Amarillo Lestoat que lo nombra.

-Un vampiro.

-Exacto.

-Un fuente muy poco fidedigna.

-Da igual, está muerto.

Draco la miró con sorna.

-Dos veces muerto.- Especificó Hermione

-Así que no llegamos a nada.- Resumió Draco.

-Ya lo sé. Por eso me he traído todo esto aquí. No me creo que Koacher no pueda sacar más cosas acerca de la historia de esto. No me creo que vosotros dos.- Dijo refiriéndose a Draco y Penélope.- No saquéis más que incongruencias. No sé como Gilbert no es capaz de sacar ninguna conclusión acerca de lo que es y para que sirve. Lo único que entiendo que Perkins aún no haya dado con la forma de ver que fue primero si la magia o el objeto.

-Yo lo que no entiendo es como estás trabajando en el departamento de misterios, lo que has hecho hasta ahora no tiene nada.

-De "científico".- Acabó ella por él.- Lo sé. Pero no tengo datos. Si lo prefieres puedo estar en la cafetería todo el día mientras leo el periódico.

-Invertirías mejor tu tiempo.

-Vete a la mierda. Has sido tú el que decidió que debía hacer. Si no te gusta ya sabes por donde te puedes meter este trabajo.

-No me hables así. Te has dedicado a hacer un repaso de todos menos de ti misma, yo únicamente te digo que tu tampoco has hecho un buen trabajo.

-Haber empezado por ahí. Y no estaba haciendo ningún "repaso" al equipo, solamente, estaba diciendo que nadie había sacado nada en claro en dos semanas yo incluida, y eso es algo que me frustra.

-Bien.

-Bien.

-Hagamos un descanso. Vamos a hacer un té. A ver si nos calmamos un poco.

-El té es estimulante.- Informó ella, por lo que se llevó una mirada furiosa por parte de Draco que salió rápidamente del salón. Hermione fue tras él y observó desde la puerta como lavaba ligeramente, y de una forma superflua, la tetera, decidió no decir nada, vertió el agua y la puso a calentar en la vitrocerámica. Sacó dos nuevas tazas de la alacena y dos bolsas de té de la despensa. Sacó el cartón de leche de la nevera y un par de cucharillas de un cajón, ante la mirada atenta de Hermione. Ninguno de los dos dijo nada mientras se hacía el té. Draco se encendió un cigarrillo con la punta de su varita cuando el té estuvo preparado.

-Has vuelto a fumar.- Comentó Hermione. Draco la miró con odio.

-¿He de darte las gracias.?- Preguntó con Sorna.

-No te atrevas a decir que es culpa mía.

-¿Hay alguien más aquí.?

-Si has dejado de fumar¿Cómo es que llevas un paquete de tabaco en el bolsillo de tus pantalones.?

-Por si alguna niña pedante me sacaba de mis casillas y o fumaba o la atravesaba con un adavra.

-Ya, claro.- No pudo seguir hablando, ya que el timbre de la puerta sonó. Hermione se puso pálida. Les habían pillado. No se llevaba con los vecinos, y sus amigos pensaban que ella estaba en casa de sus padres pasando el fin de semana en Cornualles, así que la habían pillado. Draco en cambio miró a su alrededor y rápidamente se acercó a ella y empezó a desvestirla frenéticamente. Hermione le miró confusa antes de reaccionar. Que fue cuando empezó a estorbarle intentando por todos los medios a su alcance que dejara de desnudarla.

-¿Qué estás haciendo.?- Preguntó con un tono de voz bajo pero apremiante.

-Guarda las cosas mientras yo abro la puerta y esconde la varita para que no se vea pero tenla en guardia por si acaso intenta hacer algo.- Decía mientras seguía desnudándola, a pesar de que las manos de ella se lo impedían. Cuando estuvo en ropa interior empezó a desnudarse él quedándose también en ropa interior y lanzándole la camisa.

Hermione rápidamente, y dándose cuenta de lo que intentaba aparentar fue hasta el salón y con el mayor sigilo y la máxima velocidad metió todos los informes debajo de la alfombra, dispersándolos por debajo de esta para que no se notase que había algo.

Draco la miró desde la puerta y ella le devolvió la mirada haciéndole saber que estaba lista para enfrentarse con el traidor. Draco cogió el pomo y abrió la puerta.

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Buenas, muchas gracias por los reviews, sois un cielo.

Bien, este segundo capitulo está hecho para que me odiéis, y no solo por el final, que era evidente que iba a ser una pedazo de... podéis utilizar el calificativo que más os guste... y dejar la historia ahí, sino también porque me he montado un pifostio con nombres y chorradas tremendas. Así que queda bastante aburrido, pero es que en algún momento tenía que meter de que va el asuntillo, y eso que aún no he puesto mucho. Pero vamos, para que os vayáis familiarizando con los nombres.

Ah! Que no se me olvide. Doy gracias a todos los que hacen la página del diccionario de Harry Potter. No me he tenido que inventar los nombres ni fechas ni nada, me lo daban todo hecho... bueno, un poco sí que he tenido que inventarme.

Otra cosa, me preguntabais que había pasado con Voldemort. Me lo he cargado... que es lo que espero que haga Rowling, y que se cargue a Ron y que Hermione corra a los brazos de Draco... sí, ya sé que es imposible, pero de ilusión también se vive... por cierto ya que estamos hablando de ilusión, Sirius vuelve vivito y coleando... algo traumatizado por la experiencia, pero lo normal en él.

En fin, que se me va la pinza, que espero que os guste y ... bueno, no voy a repetir lo del primer capitulo, dejadme un review si queréis, por la razón que sea, que os guste, que no os guste, fallos, faltas, dudas, especulaciones... lo que sea.

Un beso muy grande y gracias por leerlo.