Disclaimer: Los personajes no son míos pertenecen a J.K.Rowling... autora del séptimo... que penita que ya se nos acaba.
CALEIDOSCOPIO6º Capitulo: Una mañana entretenida.
Se había acostado con Malfoy. Con Malfoy. Dios, le iba a dar una ataque al corazón, si es que no tendría que haber bebido, la culpa había sido suya y exclusivamente suya, él solo se había aprovechado, como el cerdo libertino que llevaba siendo desde la más tierna infancia. Dios, había echado un polvo después de seis meses de completa sequía, y no se acordaba de nada, es más se había acostado con un tío que tenía una reputación tremenda que la hacía saber que había debido de disfrutar inmensamente y no se acordaba de nada, maldita bebida. Bien, ya que se habían acostado estaba en su derecho de exigirle un polvo que pudiera recordar. Dios, ¿En qué estaba pensando.? Ya se había acostado una vez con él, y gracias a dios no se acordaba. No quería recordarlo.
No sabía como iba a mirarle a la cara. Tan solo le había dejado una nota encima de la colcha que tapaba su cuerpo completamente desnudo y la ropa estaba indudablemente tirada en el suelo, algo que ella nunca había hecho por muy borracha que llegara a su casa.
"Granger:"
Tan solo leer la primera palabra de esa maldita carta la hizo sentirse pequeña. Se había acostado con ella y ni siquiera era capaz de llamarla por su nombre, llevaban varios días viviendo juntos y varios años de colegas en el ministerio y años juntos en el colegio y seguía utilizando su apellido. No pudo evitar que un sollozo saliera de su garganta. No significaba nada para nadie, y menos para él, una muesca en su pared como mucho. Estaba sola, completamente sola. Sus amigos se habían casado o tenían pareja estable, con una casa que compartir, alguien a quien contarle el horrible día que había tenido, alguien a quien contarle sus sueños, sus esperanzas, incluso el estúpido cotilleo que corría por la oficina, alguien a quien quejarse cuando las cosas no funcionaban como debían, alguien que la apoyara incondicionalmente simplemente por ser ella. A cambio llevaba unos años sumergida en su trabajo con alguna que otra relación esporádica que no llegaba a cuajar. Y se había conformado, y había llegado a creer que esa era la vida que quería. Dios, llevaba años mintiéndose a si misma sin querer afrontar la verdadera situación, que iba a acabar sola rodeada de gatos y moriría rodeada de ellos y cuando les faltara la comida empezarían a comérsela a ella y nadie la encontraría. Y sí, estaba exagerando las cosas, pero le daba igual, su vida era horrible en todos los sentidos.
Todos la compadecían, estaba claro que todos creían que seguía enamorada de Ron, incluso el mismo Ron pensaba eso. ¿Qué culpa tenía ella si no había sido capaz de encontrar a nadie que le mereciera la pena.? ¿Qué se creían que ella misma no pensaba que había quemado todos sus cartuchos en la vida al enamorarse de alguien que jamás le iba a corresponder como ella necesitaba.? Iba a acabar sola, con sus amigos compadeciéndose de ella, con unas cuantas plantas que le sirvieran de compañía cuando el trabajo no lo hiciera y con unos amigos cuyos problemas serían completamente ajenos a ella y por lo tanto dejarían de contárselos, dejarían de tomarla en cuenta y pasaría todos los fines de semana sola en casa enganchada al canal de cocina por las noches y por los días llevando a cabo lo aprendido.
Quería a alguien cerca de ella, alguien por el que ponerse línea telefónica, o comprarse una chimenea, alguien por el que quisiera ponerse una falda o maquillarse o por el que tener toda la cama llena de ropa porque había quedado con él para ir a tomar un café rápido al bar de siempre antes de ir a trabajar, alguien con el que discutir acerca de la película que ver en el cine, verle cada noche y saber que tal le había ido el día y contarle a su vez su parte. Necesitaba cada una de las rutinas, necesitaba sentirse abrazada, amada, protegida. Y a cambio lo único que tenía era un pavo que no era capaz de llamarla por su nombre después de un polvo.
Cuando Draco abrió la puerta de su cuarto se encontró con una figura tirada sobre la cama completamente doblada sobre si misma sujetándose con fuerza las piernas contra su pecho y la cabeza sumergida entre sus rodillas. Un sollozo proveniente de esa figura se hizo patente en la habitación. Draco se acercó a ella sigilosamente sin saber muy bien que hacer. ¿No había sido suficiente llevarla a la cama la noche anterior sino que hoy tenía que aguantar los lamentos de la misma chica.?
Se sentó en la cama, y entonces Hermione fue consciente de que alguien aparte de ella se encontraba en esa habitación. Se sentó rápidamente en la cama y miró al que había osado interrumpir sus lamentos. Era él. Claro que no podía ser otra persona ya que estaba en su casa. En su cama. Desnuda. Se apresuró a ajustarse la sábana que la cubría contra el pecho.
-¿Estás bien, Granger.?- No podría haber dicho peores palabras, Hermione se volvió a tumbar, esta vez boca abajo haciendo que sus sollozos se amortiguaran contra el colchón. Draco frunció el ceño de nuevo, definitivamente ese tipo de situaciones no se le daban bien, quizás debiera llamar a alguno de esos amigos que tenía, incluso a la pelirroja que se había apoderado de su mejor amigo.
-¿Qué ha pasado.? ¿Ha venido Weasly.? ¿Te ha dicho algo.?- Intentó adivinar Draco. El cuerpo de Hermione se convulsionó repetidas veces. Draco vio como la nota apresurada que había escrito esa mañana estaba encima de la colcha evidentemente leída por no decir maltratada.
-Basta ya.- Dijo con tono autoritario.- Dime que coño ha pasado y acabemos con esto de una vez.
Ese tono fue suficiente para que Hermione dejara de auto compadecerse y la rabia emergiera.
-Terminaré de llorar cuando me dé la real gana, maldito egocéntrico.
-No, dejarás de llorar inmediatamente y empezarás a explicarme que ha pasado en las últimas tres horas.
-Nada, he estado durmiendo.
-Bien. Una pesadilla. Eres la tía más estúpida que he conocido en mi vida, llorar por una maldita pesadilla... ¿Qué pasaba en ella.? ¿Te suspendían acaso.?
-¿Y tú con que sueñas.? ¿Con que se te cae el pelo.?- Preguntó ella con desdén.- Además, te recuerdo que ya no hay nadie que me suspenda, y si tú hubieses estado tan presionado como yo en Hogwarts también habría sido tu mayor miedo suspender.
-Claro, McGonagal se habría sentido defraudada y habría sido lo peor que te podría haber pasado.
-Naturalmente, porque mi vida siempre se ha centrado en mi tutora.- Dijo con sarcasmo.- Al menos yo me preocupaba por una persona, por un ser vivo que no fuera yo misma, espero que nadie te haga elegir entre tú y otra persona, porque esa persona lleva todas las papeletas de salir escaldado.
-No creo que nadie aparte de mí merezca la pena. Además, de lo poco que he aprendido en todos estos años es que las personas se utilizan las unas a las otras, y sinceramente, lo de que me manipulen no me gusta demasiado, siento desilusionarte al decirte que la especie humana no merece mis respetos precisamente. De todas formas, sigo siendo curioso. ¿Cómo de presionada estabas.?
-Eso no viene al caso. Pero vamos, gracias por decirme con toda claridad que nunca podría contar contigo.
Draco frunció el entrecejo, no tenía ni idea de a que venía esa salida de tiesto por parte de Hermione, nunca se habían llevado bien, ella no tendría que contar con él. Vale que los últimos días la niña se había dedicado a trastocar toda su vida, pero no tanto. O eso era lo que él esperaba.
-Creía que eso ya lo sabías. E insisto.
-Dejame en paz, Malfoy. Voy a ducharme.- Anunció con un vacío en la voz que helaba.
Draco no la dio ni un solo momento para que pudiera terminar de levantarse de la cama. Rápidamente la cogió de un brazo con cierta fuerza y la echó de nuevo sobre la cama con cierta brutalidad. Sus palabras, a pesar de su apariencia indiferente le había si no herido fastidiado al menos. Y esa conversación no había terminado. Iba a enterarse de todo lo que había pasado en las míseras horas que había estado fuera arreglándolo todo para que ella no tuviera que despertarse temprano y no se lo iba a pagar con ese desdén impropio de ella. Si es que había sido gilipollas, tenía que haberla despertado, tenía que haberla dejado ver como su cuerpo desnudo se enredaba sinuosamente con el suyo, como su pierna cruzaba su bajo vientre, como su cabeza estaba apoyada contra su pecho, como su feminidad estaba indudablemente apretada contra su muslo, como su mano le aferraba el brazo vigorosamente mientras que su otra mano se enredaba en su pelo, como le había costado no despertarla y enloquecerla como ella le había enloquecido, como le había costado ir quitando cada uno de sus miembros bien amarrados a su cuerpo e ir descubriendo el sinuoso cuerpo de ella, como le había costado dejarla para ir al ministerio pero, no, en su infinita benevolencia la había dejado dormir mientras él le comentaba a Penélope que las cosas habían cambiado y Que necesitaba que ella se hiciera cargo de la tarea de Hermione que tenían que ir a Hogwarts y que Hermione al conocer a los profesores era más útil. Naturalmente no se había explicado tanto, tan solo había planeado la excusa perfecta por si a Penélope le daba por hacer alguna escena, para poderla cortar de tajo. No había hecho falta, ella tan solo le había mirado con cierto pesar pero había acatado su decisión sin decir nada, no como la chica que tenía debajo suyo que no paraba de discutir acerca de cualquier cosa.
-¿Qué estás haciendo, bestia.?
-Creo que está bastante claro. No pienso dejar que te muevas hasta que me digas que coño te pasa y hasta que me quede claro que ese repentino cambio de humor no va a afectarte a la hora de interrogar a Snape.
Debía haberlo sospechado, no iba a preocuparse por su... debilidad, por llamarlo de alguna manera, porque realmente a él le importara que no estuviera bien. No, ella solo era un instrumento para que el trabajo siguiera adelante, y sino era un buen instrumento debía ser relegado en ese preciso momento... no le importaba a nadie y menos a ese vikingo que tenía por compañero.
-No te preocupes, no hay nada que un buen baño no pueda arreglar. De todas formas, tenía entendido que yo no debía hablar durante toda la conversación que mantuvieras con Snape.
-¿Y desde cuanto tú me has hecho caso en algo.?
-Razona las cosas conmigo en vez ordenarlas y entonces, tal vez, viera algo más que un carácter autoritario. Quien sabe, quizás podría hacerte caso.
-Te he explicado la razón por la que debes contarme lo que te pasa y no has respondido.
-Estoy bien, no me pasa nada.
-Yo no me dedico a ir llorando por los rincones porque esté bien. ¿Y se puede saber por que has maltratado de esta forma mi nota.?
-¿Qué tiene que ver tu nota en todo esto.?- Preguntó rápidamente Hermione y entones lo vio. Ese brillo en los ojos, esa agudeza, esa astucia estaba presente y que dios la matase en ese preciso momento porque ella no iba a decir nada, aunque su cara, probablemente muchísimo más roja que lo normal, y no debido al lloro o a la furia, lo dijera todo por ella. Se había delatado sola, sabía perfectamente que a Draco no se le engañaba tan fácilmente y que a ella se le notaba enseguida lo que pensaba, ya podía saber Oclumancia y ya podía ser la mejor maga del maldito planeta que su cara decía todo por ella, no con tanta exactitud como la Legeremancia, pero casi.
-No sé, dime tú que tiene que ver.
-Nada. Si me da la gana de llorar lloro y da la casualidad de que esta mañana me apetecía.- Realmente eso tampoco se alejaba demasiado de la realidad, se había levantado con resaca y deprimida, no tenía nada mejor que hacer que quejarse de su vida.
-Esa ha sido la razón más estúpida que he oído en mi vida.
-Bien, porque debo ser la persona más estúpida de este maldito planeta.
-Venga, enfadate como una niña de tres años. ¿Te tiene que venir la regla.?
Mal momento para hacer la típica pregunta, pensó Draco después de que la cara le quedara completamente girada del puñetazo, que no bofetón, como cualquier chica habría dado, que Hermione le lanzó después de haberse deshecho de las manos que la aprisionaban bajos su cuerpo, incluso del cuerpo mismo después del puñetazo. Ni siquiera se había dado cuenta de que iba a ser agredido y eso era algo extraño en él, ya que siempre estaba atento, siempre alerta... estaba claro que ese ataque no significaba nada, aparte de herir su ego, otra vez, la niña parecía tener la habilidad de pegarle justo cuando no se lo esperaba.
-No me tiene que venir la regla, gilipollas, lo que me pasa, estúpido, es que te has ido sin decirme nada, sin despertarme siquiera dejándome una estúpida nota después de haberte acostado conmigo.- Bien, menos mal que no iba a decir nada, ni aunque dios la matara... ella misma lo había soltado todo con la más mínima presión sobre ella, si es que solo tenía que insultarla un poco para que ella perdiera el norte y su boca se dedicara a soltar cosas que no debería haber soltado ni con la mayor de las torturas.
Tenía las mejillas completamente teñidas de rojo, los labios apretados en una fina línea, los ojos entrecerrados, el pelo cayéndole desordenadamente por los hombros cubriendo parcialmente sus pechos que habían quedado al descubierto al comenzar su violenta diatriba.
-Nos hemos acostado durante tres días, no pensaba que tendría que haberte tratado de una manera especial por ello... es decir, sé que no te gusta estar al margen de lo que pasa, pero habíamos quedado que por la mañana íbamos a dejar los documentos en el ministerio y decirle a Penélope que tú ibas a ser la que me acompañaría. Y eso ha sido lo que he hecho.
¿Acostarse.? Por dios, si se hubieran acostado como él sabía que ella insinuaba él en ese momento no tendría una enorme erección intentando salir de sus pantalones y apoderarse de ese pequeño cuerpo que tenía delante suyo, si se hubieran acostado en ese momento no tendría ningún problema en besar esos labios tan tensos dejándolos laxos y enrojecidos por la fricción con los suyos, habría acariciado esa frente haciendo desaparecer esas arrugas. Joder, si se hubieran acostado, ahora mismo habría estado dentro de ella haciéndola gritar y no haciendo un esfuerzo por no ponerse el mismo a gritar de frustración.
Hermione se quedó momentáneamente aturdida. Se estaba burlando de ella. Le miró a los ojos furiosa y confundida. Y lo vio, claro que se estaba burlando de ella. Se estaba haciendo el tonto, una sonrisa irónica le iluminaba el rostro. Bien, ella también podía tomarle pelo... no en ese momento, pero sí que podría hacerlo cuando fuera él y no ella él que estuviera aturdido.
-¿No nos hemos acostado.?- Preguntó ella con cierta timidez.
-¿No nos llevamos acostando las tres últimas noches.?- Preguntó él con sorna, eso fue demasiado para ella.
-¡Hemos echado un polvo! ¿Sí o no.?
-¿Anoche.?- Preguntó él alargando su sufrimiento.
-¿Ha habido acaso otro momento en el que yo podría haber perdido completamente la cabeza.?
-Vamos, que borracha te acuestas con cualquiera que se te pone por delante.
-No, solo con capullos. Por eso pregunto.
-En tal caso, mi amor, siento decepcionarte, no hemos follado. ¿Estabas llorando porque creías que habíamos follado.?- Preguntó él cogiendo la nota que estaba encima de la cama hecha un lío.- "Granger, Voy al ministerio, paso a recogerte para ir a ver a Snape a las once. Draco Malfoy." ¿Qué esperabas por un polvo.?
Nada más hacer la pregunta se dio cuenta de que había metido la pata hasta el fondo. Vamos a ver, él llevaba años dejando a mujeres sin que ellas se sintieran dolidas, era un maldito experto en el arte de tratar a las mujeres, y ahora se le ocurría la única cosa que no debía decir, dios, si es que esa frase debía estar en algún manual de ligar para torpes como algo completamente prohibido y subrayado varias veces. O había perdido su toque con las mujeres o esa niña le sacaba de sus casillas de tal manera que no sabía lo que decía. Como ella estaba acostumbrada a su crueldad habitual, no en vano habían pasado años en los pasillos de Hogwarts insultándose, el hecho de haber podido herirla ni siquiera pasó por su cabeza, pero sí el hecho de que sin duda estaría cabreada.
-¿De un cerdo egoísta como tú.? No correrme sin duda.- Dijo ella bastante envalentonada.
-¿Qué.?- Eso sí que había sido un golpe para su ego.
-Acabar con lo tuyo sin preocuparte de sí la persona a la que te estás tirando está disfrutando o no. ¿Acaso se puede esperar algo más de ti.?
-No te preocupes, que no lo descubrirás, jamás me acostaría con alguien completamente perturbada... pero vamos, solamente por los rumores que corrían sobre mí en Hogwarts debes saber lo mucho que te estás equivocando conmigo. No todos son como Weasly, hay quienes se toman cierto tiempo y no son como perros en celo.
Bien, en ese momento arrancarle la sábana que se había vuelto a medio colocar, colocarla entre sus piernas, y penetrarla lo más profundamente que pudiera no era una opción. Definitivamente la conversación no estaba yendo nada bien. Respiró hondo un par de veces intentando tranquilizarse.
-Claro, me voy a fiar de los comentarios de dos palurdas como Pavarti y Lavender que las sonreías y se caían rendidas a tus píes, siento no poder conformarme con tan poco.
Se miraron fijamente. Estaban enfadados, rabiosos, con ganas de acabar él uno con él otro, aunque de una manera bastante distinta.
-Espera.- Dijo Hermione alarmada.- Si no nos acostamos ayer explicame como es que yo estaba completamente desnuda esta mañana.
-Me tome la molestia de quitarte los vaqueros para dormir.- Draco no pudo evitar sonreír, acababa de caer en que tenía la sábana en todas partes menos sobre su cuerpo y se la había recolocado. Definitivamente esa visión le quitó parte del malhumor generado por la conversación.
-¿Los vaqueros.? ¿Y que hay del resto de la ropa.?- Preguntó Hermione indignada.
-Por Dios, Granger, no armes un escándalo de todo esto. Tan solo te desnudé, ni que te hubiera violado. No duermes con sujetador, así que de todas formas te lo tendría que haber quitado.
-Me desnudaste.- Le acusó con su dedo índice
-Creo que eso ya ha quedado claro.- Respondió Draco mirándose las uñas completamente indiferente a la conversación
-Otra vez.- Dijo ella sulfurada.
-Sí, otra vez, ya deberías estar acostumbrada.- Comentó él encogiéndose de hombros.
-Deja de usar ese tono condescendiente conmigo. No tenías ningún derecho a desnudarme.
-Mira, guapa, estabas en mi casa, pidiendo casi a gritos una cama, dada tu postura en el sofá, borracha perdida, no me digas ahora que no ibas buscando un buen polvo.
-¿Tú te escuchas cuando hablas.?
-Al menos tuve la decencia de desnudarte para que al día siguiente, no te sintieras completamente humillada por haber sido del todo rechazada.
-Eres... eres...- Hermione le miró y de repente se relajó completamente.- Deja de burlarte de mí.
-Solo comprobaba como de roja podía ponerse tu cara antes de explotar.
-No voy a volver a tomarte en serio en la vida.
-Harías bien.
-Deja de reírte.
-Vamos, que está mañana te has despertado y has pensado lo peor.
-Sí.
-Deja de desinflar mi ego antes de que te caiga encima, te advierto que es bastante pesado, llevan años alimentándolo.- Dijo él en tono distendido. Hermione solo negó para sí con la cabeza a pesar de la pequeña sonrisa que asomó a sus labios.
-Sigo cabreada contigo por haberme desnudado.
Draco se acercó a ella y la tomó entre sus brazos antes de que ella pudiera decir nada para desquitarse.
-Ahora cuéntame porque te has puesto a llorar.- Le susurró en el oído haciendo que se estremeciera de arriba abajo.
-Yo... supongo que me tiene que venir la regla.- Dijo con cierto tono pesaroso, que no encubría del todo la risa.
-Así que te volviste medio loca.
-Podría decirse así. Pero la culpa es de la resaca, que no me hace pensar con claridad.
-¿Qué resaca.? Si casi no bebiste.
-Tengo un dolor de cabeza que no puedo con él.
-Eso será de la llorera que te has pegado tú sola.
-Me alcoholizaste para aprovecharte de mí
-¿Ah, Sí.?
-Evidentemente sí, lo que pasa es que yo tengo mucho más aguante que tú a la hora de beber.
-Debe ser eso.
-Y cuando nos acostamos tú estabas completamente incapacitado para hacer algo más allá de desnudarme.
-Cuidado, Granger, o te tendré que demostrar de lo que soy capaz.
-Admítelo, Malfoy, los años no pasan en balde. Me voy a duchar, salimos para Hogwarts dentro de media hora. ¿Te parece bien.?
-Será mejor que me duche yo primero.- Una ducha bien fría.
Draco se levantó y la echó del asiento improvisado que había sido para dirigirse hasta el cuarto de baño.
Hermione estaba más nerviosa de lo que intentaba demostrar. Se había alegrado inmensamente de que no se hubieran acostado y que no hubieran liado la relación de estricto compañerismo que hasta ese momento había entre ellos... puede que estricto fuera una palabra demasiado severa. Daba igual, un lío entre ellos dos era impensable, y estaba muy feliz de que no hubiera pasado nada, y más feliz aún de que él hubiese sido capaz de poner punto y final a la discusión, ella estaba demasiado cabreada para haberla terminado de otra forma que no fuera con otro puñetazo, bueno, la verdad es que lo del puñetazo... aunque podría haber sido peor y haberla terminado con una imperdonable. No pudo evitar sonrojarse al recordar como había perdido los nervios.
-Mi reino por ese pensamiento.- La voz ronca y susurrante de Draco resonó por todos los rincones de su cuerpo y rápidamente se giró para mirarle a la cara. Estaban en el andén 9 y ¾, ella se había quedado de pie sumida en sus pensamientos mientras él iba a comprar los billetes para Hogsmade.
-Siento haberte pegado esta mañana.- El se frotó el mentón inconscientemente, pero en el lado contrario al que le había dado ella.
-Así que es la culpa lo que te tenía tan entretenida.
-Tampoco demasiada culpa. Me he quedado muy a gusto.
-Lo imagino.- Dijo él sin dejar de frotarse.
-No te he dado ahí.
-¿Perdona.?
-No te he dado en ese lado sino en el otro.
-Ya, bueno, será el recuerdo de otra vez.
-¿Todavía te acuerdas.? De todas formas aquella vez te la merecías.
-No lo dudo, de todas formas, no recuerdo porque me pegaste, solo que lo hiciste. Bien, vamos a ponernos en marcha de una vez. ¿Sabes lo que tienes que hacer.?- Preguntó Draco ayudándola a subir al tren
El despacho de Severus Snape no había cambiado lo más mínimo en esos años. Un cubículo pequeño y negro con sus largas paredes cubiertas por libros de arriba abajo, una mesa cuidadosamente arreglada, es decir, dos plumas, dos tinteros, unos cuantos pergaminos en blanco, un libro de pociones, un pergamino con una lista de ingredientes, y unos cuantos ingredientes sobresaliendo de un pequeño caldero sin utilizar, aparte de eso había una pizarra volante y tres sillas, como las que Draco tenía en su casa, la del propietario del despacho tenía pinta de ser bastante cómoda mientras que las otras dos indudablemente eran de lo más incómodas, a pesar de ello, Draco se habías entado en una de ellas, había entrelazado las manos detrás de su nuca y había cruzado las piernas en esa forma masculina tan enrevesada. Se le notaba relajado, debía haber pasado muchas horas en ese despacho, a ella en cambio le seguían entrando escalofríos, así que optó por echar un vistazo a los libros que tenía su profesor.
-Señorita Granger.- Hermione no pudo evitar un grito ahogado por su garganta al oír esa voz gutural y a la vez siseante. Se dio media vuelta rápidamente y vio la cara ligeramente burlona de su profesor.- Porque sigue siendo señorita, ¿Verdad.?
No era una pregunta, era una maldita afirmación. Otro que se daba cuenta de que estaba sola, bien, pues él también lo estaba, así que en cuanto a patetismo estaban los dos a la par.
-Profesor Snape. ¿Todavía en el departamento de pociones.?
Bien, ella había crecido y ya no se sentía amedrentada bajo el escrutinio de esos ojos oscuros como profundos pozos. El maldito, en contra de lo que ella habría pensado alguna vez sonrió, aceptando alegremente la estocada.
-Años en este departamento, he llegado a apreciarlo, de todas formas, la directora McGonagal, pensó que era mejor que volviera a las pociones después de que dos niños sabihondos dejaran el colegio supuestamente por mi culpa. Señor Malfoy.- Saludó a Draco antes de que ella pudiera decir nada acerca de esa poco sutil mención a su persona. Sabihonda y solterona... bueno, de solterona nada, que solo tenía veintisiete años.
-Severus.- Dijo Draco aceptando la mano de su antiguo profesor. Snape indicó con una de esas manos largas y huesudas que se podían sentar.
-¿Y bien.? Supongo que esto no será una visita de cortesía.?
-Está claro que no.- Dijo Hermione entre dientes, aunque ambos debieron oírla ya que se giraron hacia ella rápidamente. Ella sonrió inocentemente y no pudo evitar ver la cara de desesperación de Draco que negaba con la cabeza.- Podría serlo, pero no es el caso.- Vio como Draco se llevaba las manos a la cabeza.- Es decir, que nos interesa mucho todo lo que ha pasado en Hogwarts desde que lo dejamos y nos interesamos por usted.- No sabía si Draco estaba al borde del llanto o de la risa.- Usted fue el albacea de Dumbledore, ¿No es así.?
Snape había permanecido en su asiento, más recostado que erguido mirándola con una sonrisa irónica en la boca y una ceja levantada.
-Así es, señorita Granger.
-Querríamos saber como llegó parte del legado de Dumbledore a manos del ministerio.
-Por la vía normal.- Que bien, otro gracioso en escena, lo que ella necesitaba, no tenía suficiente con Malfoy para que el de la anterior generación resurgiera.
-Esto no es un interrogatorio, Severus, simplemente queríamos saber cuando se hizo Dumbledore con el caleidoscopio y como es que no se dijo nada sobre él en el testamento. Algo completamente rutinario.- Intercedió Draco antes de que ella volviera a hablar
-Bien, el testamento estaba dividido en diversas partes, ciertas partes las podía leer y otras no. Una de las que no eran leíbles eran las relativas al caleidoscopio. Este, según los deseos debía permanecer en una cámara de Gringotts hasta que pasara diez años en ella. En ese momento yo pude leer esa parte del testamento en el que se especificaba lo que Dumbledore quería que hiciera con él.
-¿Podrías dejarnos una copia, para el archivo.?
-No podréis leerlo, pero si queréis, como es solo para el archivo.- Dijo Snape con sorna.
-Demasiados pergaminos en blanco en el ministerio, no creo que haga tanta falta. De todas formas nos podrías contar cuales eran esas especificaciones.
-Nada fuera de lo normal.
-Complácenos.
-El caleidoscopio debía llegar a manos de la señorita Granger.
-¿A mí.?- Preguntó la aludida que había permanecido al margen de la conversación sin perderse una coma.
-¿Tiene alguna hija que...?
-Vale, de acuerdo, decidió dármelo a mí- Le cortó Hermione antes de que dijera una sola palabra más.- ¿Cómo sabía que iba a trabajar en el ministerio.?
Draco volvió a negar con la cabeza, para algunas cosas Hermione era de lo más ingenua, la tía se había puesto a hablar sin hacerle ni caso.
-Solo ponía que debía llegar a tu poder, no como. Severus decidió cual era la mejor forma para hacértelo llegar. ¿Me equivoco.?- Snape no dijo nada, se quedó callado durante unos segundos.- Da igual, no respondas, es evidente que fue así. Por fin alguien que decide trastocar los planes de Dumbledore.
-¿Cómo sabes...?- Empezó Hermione.
-Por aquella época Dumbledore, por muy gran mago que fuera, no sabía sobre quien iba a caer la balanza, Harry o Voldemort. Dudo que él decidiera mandarte el bicho ese al ministerio aunque él intuyera que acabarías trabajando para él sino sabía como estaría en ese momento el ministerio.- Explicó Draco sin tener en cuenta que supuestamente estaban interrogando a Snape y sacando conclusiones por sí mismo.
-Lo que no entiendo es porque me lo dejó a mí.
-A Potter no se lo iba a dejar.- Comentó Draco. Hermione le miró con el ceño fruncido.- Yo no tengo la culpa de que tus amigos no sepan hacer la o con un canuto, además, admitámoslo, la única lo suficientemente curiosa para intentar descubrir de que va el asunto eres tú, Potter o Weasly lo habrían dejado en el desván cogiendo polvo y a saber en manos de quien habría caído después. ¿Hay alguna indicación que Dumbledore dejara a la señorita Granger.?- Terminó Draco dirigiéndose a Snape.
-Espera.- Interrumpió Hermione.- ¿Por qué lo mandó al ministerio y no directamente a mí.?
Snape les miró de forma bastante intrigante antes de responder.
-Por la seguridad. No hay mayores medidas de seguridad que las que se mantienen en el ministerio, no solo quería que el caleidoscopio quedara en las manos correctas, sino que también debían estar en un lugar lo más seguro posible.
-Yo podría haberlo mantenido seguro en mi casa.- Respondió Hermione.
-¿Igual de seguro que en el ministerio.?- Preguntó Draco antes de que Snape pudiera abrir la boca para contestar el mismo.
-Pues sí. Creo que tengo conocimiento y experiencia suficiente para mantenerlo a salvo.
-¿Mantenerlo a salvo.?- Preguntó Snape con incredulidad, sin creerse lo que estaba oyendo. Draco había vuelto la cabeza con gran rapidez antes de que Snape terminara de hablar.
-¿No lo habías mandado al ministerio por seguridad.?- Preguntó Draco con cautela.
-Porque es un instrumento peligroso, según creo, y donde se toman mayores medidas de seguridad a la hora de investigar es el ministerio.- Respondió Snape con total indiferencia.
-Vamos que lo hacía por mi seguridad y no por la del caleidoscopio.- Resumió Hermione.
-¿Para que iba a necesitar seguridad el caleidoscopio.? ¿Acaso han descubierto...?- Empezó Snape, utilizando el mismo tono que Draco hacía unos segundos, una mezcla entre zalamería y astucia.
-Eso es lo que podríamos preguntarte nosotros, Severus. Alguna carta por parte de Dumbledore.- Volvió Draco a la carga.
-No exactamente, sin embargo tengo algo para la señorita Granger.
Snape se levantó con parsimonia sacó de su bolsillo un cubo de rubik. Lo miró con el entrecejo fruncido mientras se acercaba a ella lentamente.
-Esto.- Dijo tendiéndoselo.
Hermione lo tomó en sus manos y lo giró intentando ver algo que difiriera con los cubos de rubik que todo niño tuvo en su momento y que nunca supo hacer.
-Interesante.- Musitó Hermione.- Hacia años que no veía uno de estos.
Se lo metió en el bolsillo sin decir nada. Snape se mantuvo a su lado de pie mirándola, esperando que dijera algo más, pero al ver que no tenía intención de decir nada más, se volvió a sentar en su escritorio.
-¿Tenéis alguna pregunta más que hacerme.?- Preguntó
Draco negó con la cabeza.
-Granger, no querías ir a ver a McGonagal antes de irnos.?
-Uhm...- Dijo ella.
-McGonagal.
-Ah, sí. Lo siento estaba pensando.
Draco se quedó mirando a su antiguo profesor, a su tutor, a su maestro. ¿Alguna vez dejarían de utilizarle.? No pudo evitar suspirar con cansancio, antes de cambiar de postura, a una más informal y relajada. Sacó un pitillo de su paquete de tabaco y se apresuró a encenderlo.
-Te dije que no lo dejarías.
-No sabes lo que es tener de compañera a Granger.- Respondió Draco exhalando el humo. Snape elevó una ceja como respuesta mostrando su disconformidad.
-¿Y como es.? Por lo que he visto aquí parece que el tiempo no haya pasado por vosotros.
-Ya no nos insultamos.
-¿Ah, no.? Lo disimuláis muy bien.
-¿Perdón.?
-Por un momento parecía que yo no estuviera aquí. Discutiendo con ella, más bien, intentando darle una lección sobre... no tengo ni idea sobre que, lo que sí sé es que en todos los años que llevo conociéndote nunca te había visto hacer tanto el ridículo.
-Severus, eres una de las pocas personas que estimo y en las que creo. Creí que era mejor que ella aprendiera contigo que debía permanecer en silencio y no con otro.
-Aja.- Dijo tan solo Snape. Draco negó una par de veces con la cabeza para sí. No había valido de nada intentar mentir a Snape, solo que él era lo bastante amable como para no sacar a relucir su mentira y dejarlo pasar. Así era mejor, no tenía ganas de pensar en el porqué esa chica lo trastornaba como nadie lo había hecho. Definitivamente algún día tendría que plantearse las razones, pero no en ese momento y no con su profesor delante.
-¿Por qué el ministerio.?- Preguntó Draco.
-Creí que se había acabado el interrogatorio.
-Es más curiosidad que otra cosa.
-Ya te lo he dicho por seguridad.
-¿Crees que alguien está detrás del caleidoscopio.?
-¿Alguien está detrás.? ¿Os han amenazado acaso.?
-No. Por eso no entiendo la razón por la que lo mandaste al ministerio.
-¿Pero alguna teoría tendrás.?
Draco sonrió de lado y dejó caer en un cenicero que Snape había hecho aparecer la ceniza antes de darle una nueva calada.
-Muchas, por eso prefiero oírlo de tus labios.
-Ya lo he dicho.
-Ya sé lo que has dicho.- Dijo Draco con cierta rudeza.
-Si me perdonas he de...
-La verdad es que no hemos terminado. Si tengo que traer una orden del ministerio, algo que puedo hacer en menos de dos minutos, lo haré, y puedo recurrir a ciertos métodos a los que no me gustaría recurrir. ¿Por qué al ministerio.?
-Draco no sé a donde intentas llegar. Te he dicho todo lo que sé.
-No hemos hablado de cómo llegó a tus manos.
-¿Cómo...?
-¿Crees que somos tan ineptos que no hemos investigado el pasado del caleidoscopio.? ¿Cómo llegó a tu poder.?
-No llegó exactamente a mi poder.
-¿Ah, no.?
-Como sabes, sin duda, John Avery lo tenía.
-¿Sabes como llegó a sus manos.?- Preguntó Draco a pesar de saber la respuesta.
-Por la herencia de su padre.- Respondió Snape.
-¿Voldemort sabía de la existencia de ese aparato.?
-¿Por qué iba a saberlo.?
-Está claro que está fabricado con malas artes, por decirlo de alguna manera.- Dijo Draco encogiéndose de hombros.
-No. Que yo sepa. El padre de Avery y yo nunca nos llevamos demasiado bien, y el no tenía a bien charlar con algo más que un niño y menos de algo así. John, solo supo de la existencia del caleidoscopio cuando su padre se lo dejó en herencia, o por lo menos eso fue lo que él nos dijo.
-¿No dijo.?- Preguntó rápidamente Draco. El arqueamiento de ceja de Snape fue respuesta suficiente. Su padre.- ¿Y bien.?
-Lucius Malfoy y yo. Es necesario decir su segundo nombre o sabrás a quien me refiero.
-Digamos que en estos temas prefiero estas completamente seguro.
-Estuvisteis presentes en la lectura del testamento.
-No.
-¿Entonces.?
-¿Para quién trabajaba tu padre.?
-Por Merlín, Severus, respóndeme. Sé perfectamente para quien trabajaba mi padre y sé que cada testamento ha de pasar por el ministerio para ser validado y sé perfectamente que por aquella época mi padre podía meter sus narices en cualquier asunto del ministerio, incluyendo el asunto de las herencias. Así que responde. ¿Cómo mi padre llegó hasta él.?
-Avery se lo pidió. Como sabrás Avery y él eran amigos desde Hogwarts, y desde que yo forme parte de las filas de Voldemort, digamos que me uní a su grupo. Avery tenía problemas con unos escritos de su bisabuelo, el ministerio quería quedárselos, ya sabes como son, y John tenía problemas de liquidez, así que necesitaba hacerse cargo de la herencia lo más rápido posible.
-¿Y.?
-Necesitaba una copia del testamento para demostrar a sus acreedores que era solvente y que solo tendrían que esperar a que cobrase.
-¿Cómo te enteraste.?
-¿perdón.?
-¿Dónde entras tú.? Avery acudió a mi padre no a ti.
-Acudió a los dos.
-No creo que a Avery le hiciera mucha gracia comentar contigo sus problemas, bastante desagradable tuvo que ser para él tener que recurrir a mi padre.
Snape se quedó mirándolo momentáneamente antes de responder. Le iba a costar engañarle si es que esa era su intención. Conocía a ese hombre desde que tenía uso de razón y sabía perfectamente cual era el comportamiento entre los de su propia clase. Avery era un sangre pura, una familia con un largo linaje de magos, y con un vasto patrimonio. Como su familia, casi. Quedaba lejos de la verdad que Avery hijo hubiera acudido a Snape, y tanto Severus como él lo sabían.
-Tu padre nos citó a los dos en la mansión para darle la copia.
-Sin duda le echasteis un vistazo.
-Sin duda.
-Avery estaba presente cuando tú lo viste.
-No. Lucius me lo enseñó antes de que él llegara.
-¿En que te fijaste.?
-En el caleidoscopio no.
-No es eso lo que he preguntado.
-Es la respuesta que andabas buscando. Él era hijo único, por lo que la parte que hacía mención a su herencia era bastante extensa, me fije tan solo.
-¿Mi padre hizo alguna mención al caleidoscopio.?
-No.
-¿Cómo entonces...'
-Avery quedó con nosotros para mostrárnoslo. Él siempre ha sido.
-Un inepto.
-Creía que respondía yo. Pero sí, un inepto, aunque no lo suficiente como para no darse cuenta de que el caleidoscopio tenía pinta de ser bastante importante.
-¿Así que empezasteis a investigar acerca de él.?
-Era imposible investigar en aquella época, la guerra tomó su punto álgido, ya que una gran parte de nuestras filas.
-Liquidadas. Moody.
-Se le daba bien. Así que quedó olvidado. Hasta poco después de la desaparición de John.
-Creí que había muerto.
-Y así fue, se le encontró muerto a los tres años de su desaparición a base de cruciatus.
-¿Y el caleidoscopio.? Lo encontré en la casa de su tía.
-¿Su tía.?
-Sí, la casa de los padres de Avery estaba en Londres, sin embargo la de su tía estaba en Edimburgo, pasó la mayor parte de sus vacaciones en esa casa.
-¿Dónde exactamente.?
-En la cabaña del bosque.
-¿Dirías que estaba escondido.?
-No estaba a simple vista.
-¿Pero escondido.?
-No demasiado, tan solo estaba dentro de una caja con unos cuantos enseres suyos.
-¿Qué había exactamente dentro de la caja.?
-Unos cuantos cromos, una pequeña libreta con ciertas reglas. Como ser un buen Slytherin o algo así.
-Cosas de niños.
-Sí.
-Y escondió el caleidoscopio entre esas cosas.
-No se puede decir que lo escondiera, estaba allí, es lo único que sé.
-¿Qué hacías allí.?
-Buscar el caleidoscopio.
-¿Por qué te había quedado en herencia.?- Dijo con algo de sorna, sabiendo que no había sido así, sino que en la supuesta versión que tenían del testamento de Avery ni siquiera se nombraba el maldito bicho.
-No. Digamos que me sentí intrigado.
-Puedes hablar con total sinceridad, esto no saldrá de aquí.
-No se lo dirás a esa compañera tuya.
-No creo que sea necesario que ella lo sepa.
-Ella discrepará.
-Ella discrepa con todo.
-No lo dudo.- Dijo él haciendo una pausa antes de continuar.- John tenía... estaba... estaba ligeramente obsesionado con el caleidoscopio, pasado un tiempo no se separaba de él, y lo llevaba siempre encima, y a pesar de que al principio nosotros empezamos a "investigar" juntos, pronto no nos dejó ni siquiera acercarnos a él. Cuando él murió me pareció raro que no se mencionara por ningún lado el caleidoscopio y decidí buscarlo por mi cuenta.
-¿Avery murió.?- Snape no le dejó terminar la frase.
-Sabes perfectamente que John murió a manos de Voldemort, y nada tenía que ver con el caleidoscopio.
-Que nosotros sepamos.- Dijo él.- Bueno, falló en pillar a Potter.
-Por tu culpa.
-Por mi culpa. Y eso era razón suficiente para matarlo, pero también podría... dios empiezo a parecerme a ella.
Snape no pudo evitar echarse a reír.
-¿Sigue siendo tan endemoniadamente buena como antes.?
-Es insoportablemente buena, para mi desgracia. Después de hacerte con él, ¿Qué hiciste.?
-Estuve todo un año intentando sacar algo en claro... nada. Albus entró con Lupin en mi despacho para ver si me podía ocupar de las pociones de este último, y lo vio. Poco después me preguntó por él y me pidió tenerlo durante una temporada. Se lo di, de todas formas, no veía nada que sacar de él.
-¿Y.?
-Y no volví a pensar en él hasta hace un par de semanas, cuando me enteré a quien debía dárselo.
-¿Y por que a través del ministerio.?
-¿Volvemos a lo de antes.?
-Es que no me ha quedado demasiado claro.
-Por la seguridad.
-¿De las señorita Granger.?-Dijo con algo de pompa en un tono que sin duda era de sorna.
-Sí.
Unos golpes en la puerta terminaron con la conversación. Salvado por la campana, decía la mirada que le lanzó Draco a su ex profesor de pociones, él respondió con una pequeña sonrisa y enarcando una ceja.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Hola, siento haber tardado tanto en haber subido algo, pero es que me fui durante un par de semanas de vacaciones después de los exámenes, y luego empecé a currar y es que parece que no tengo tiempo... y tengo el libro de Harry por la página cuatrocientos y pico y estoy hasta arriba de intentar recuperar mi inglés... definitivamente Rowling debería enseñar a hablar a sus personajes, que manía con hacer que se coman las haches, y con que yo me coma la cabeza... por cierto, si a alguien le da por bajárselo de Internet que sepa que el libro NO empieza con "Harry levantó su cabeza despacio y miró fijamente el rostro familiar del número cuatro de Paseo de Privet. Lo que había sido un día horrible estaba poniéndose peor rápidamente" si alguien quiere que le diga como empieza para que no os bajéis a saber que qué me lo diga... de todas formas las dos primeras frases no dicen absolutamente nada.
El caso, que siento mucho haber tardado tantísimo sé que no tengo excusa a pesar del curro y que aquí os dejo un capitulo más que espero que os guste. Y poco más, solo que para quejaros por ser haber dejado durante tanto tiempo la historia tenéis el botón de go.
Un beso muy grande para todos.
