Disclaimer: los personajes no son míos, pertenecen a J.K. Rowling.
CALEIDOSCOPIO.
Capitulo 7: La cena.
Su cama estaba atestada de ropa, por no hablar del suelo y la coqueta y definitivamente no tenía nada que ponerse aquella noche. Nada. absolutamente nada. "Ponte guapa." Tenía que cargarse a ese hombre. No era suficiente con la frase, no, tenía que hacerle un repaso de pies a cabeza con un indudable gesto de disconformidad, para añadir después. "¿Siempre utilizas pantalones.?" Pues sí y esa noche tenía toda la intención de ir con pantalones, no tenía otra cosa mejor que hacer que ponerse una maldita falda. Claro que ninguno de los pantalones que había sobre su colcha le gustaba lo suficiente. Vale, tendría que ir de compras. Ir de compras en vez de repasar el informe de Snape, si es que no tenía ningún sentido, claro que lo que tampoco tenía ningún sentido era pasarse dos horas delante del maldito informe mientras pensaba en que ponerse, que era lo que había ocurrido esa misma mañana. De todas formas, siguió negociando consigo misma, salir de compras era una forma de trabajo, ya que Draco y ella habían quedado con sus amigos y esa experiencia bien les podría servir si quería ir de incógnito y hacerse pasar por una pareja cuando hablaran con alguien, si iba de comprar por el trabajo. Era una excusa pésima, pero al menos serviría para acallar a su maldita conciencia.
Tres horas después y con los nervios a flor de piel se apareció en la casa de Draco. Llamó insistentemente a la puerta hasta que él, de nuevo en toalla, parecía que se pasara la vida de una toalla a otra, le abrió la puerta.
-¿No te iba a pasar a buscar yo.?- Dijo dejándola pasar dentro de su casa y cerrando la puerta inmediatamente después.
-Verás, creo que lo mejor sería que fuera yo sola a la cena, porque vamos a dejar claro que entre nosotros dos lo único que ha habido ha sido un... bueno, un rollo de una noche. Así que yo creo que eso soy capaz de decirlo yo sola y contar la verdad... bueno, la verdad no. Algo de verdad. Vale, inventarme una historia completamente diferente. Pero el caso es que puedo hacerlo yo sola.
-Estás histérica. Intenta respirar.- Dijo Dracomque había estado durante todo el monólogo de su compañera apoyado contra la puerta observando como andaba por todo su comedor.
-No estoy histérica.- Dijo ella en ese momento algo furiosa.- Simplemente he estado analizando la cuestión y no veo ninguna razón por la que tú debas venir a la cena.
Bueno, el hecho de que Draco hiciera ese comentario la había calmado, definitivamente entre ellos dos las cosas nunca cambiarían, se pasaban las horas o bien discutiendo o bien cada uno sentado enfrente del otro mirando papeles, si bien era cierto que durante ese tiempo que habían pasado recluidos el uno con el otro hubo un par de momentos en los que parecía que no se llevaban tan mal lo cierto es que no aguantaba ese carácter despótico y esa arrogancia.
-No sabes mentir.
-Claro que sé mentir.
-No sabes mentir sin que la gente no sepa que estás mintiendo, además puedes tener otro ataque de estos. Quitate el abrigo y sírvete una copa, voy a terminar de vestirme.
Hermione iba a quejarse de su comportamiento arbitrario, sin embargo, cuando le echó un vistazo al carrito, vio en él la solución. Se acercó a él cogió la botella de hierbas y se la llevó a la cocina. Bien, con un poco de suerte sería una bomba para su estómago y no podrían estar más de cinco minutos, y aguantar la actitud despótica de Draco durante esos cinco minutos sin decirle cuatro o cinco cosas iba a ser difícil. Además, que mejor que pillarse una buena tajada para ver como sus amigos la ponían de vuelta y media por haberse liado con Malfoy, siempre podría aducir locura transitoria o que estaba tan inmensamente bueno en vaqueros, las pocas veces que los llevaba que no pudo resistirse... era incapaz de decirles eso por más que la idea de liarse con él debido a esos vaqueros se le hubiese pasado por la cabeza alguna que otra vez... solo en momentos de desesperación.
-¿Cuántos vasos llevas.?- Preguntó Draco nada más entrar en la cocina mientras veía como Hermione echaba la cabeza hacia atrás, dejando su cuello al descubierto, para poder acabar con el contenido amarillento del vaso.
-Dos.- Respondió ella nada más acabarlo.
-Bien, no bebas más, no queremos que acabes como el otro día.
-No sé que decirte, creo que estoy más que dispuesta a no tener ni un solo recuerdo de la noche que tenemos por delante.
-Venga, Granger, no va a ser para tanto.
-Ya claro, no son tus amigos. Va a ser horrible.
-¿Has ido a la peluquería.?- Preguntó Draco mientras cogía su abrigo, Hermione al final, había seguido con el suyo puesto.
-Sí, bueno, no tenía nada mejor que hacer.
-Creía que ibas a repasar el informe de Severus.- Le regañó él
-Resulta que eso lo he hecho por la mañana.- Dijo sabiendo que era una verdad a medias porque no había logrado leer más de dos palabras seguidas.-¿Por cierto, qué tal tu madre.?
-Bien, gracias.- Respondió él lacónicamente por lo que Hermione entrecerró los ojos.
-Me refiero a que si te ha contado algo interesante.
-Ha ganado a sus amigas al Whist.
-¿Has ido a ver a tu madre.?- Dijo a punto de querer saltarle a la yugular por responderla con evasivas cuando sabía perfectamente de lo que estaba hablando.
-La he visto.
-¿En persona.?
-Estaba en el cuarto de estar.
-¿Dentro de la chimenea.?- Dijo ella temiéndose lo peor.
-Granger, tenía mucho trabajo, no tenía tiempo para ir a verla, además, seguramente ella no habría podido verme así que...
-Vamos, que me echas la bronca a mi por haber ido a la peluquería cuando me he pasado toda la mañana repasando el informe de Snape y tú, que lo único que tenías que hacer que era ver a tu madre no has ido.
-Básicamente sí. ¿Qué te has hecho.?
-¿Cómo que qué me he hecho.?
-Estás rara.
-Solo llevo un moño.
-Estoy acostumbrado a que tus moños se basen en una pluma en tu pelo.
-No siempre llevo una pluma a modo de moño.
-No, de vez en cuando llevas uno de esos cachivaches muggles.
-Lápices. Es que he pasado por delante de una y me he dicho que como me quedaba tiempo porque creía que iba a tardar más en comprarme algo para esta noche.
-¿Te has comprado algo.?- Preguntó Draco elevando una ceja sorprendido.
-Estoy tan nerviosa que me has hecho salir de compras.- Le acusó, Draco no pudo evitar sonreír y ella no pudo evitar devolverle la sonrisa, sabiendo que su acusación era bastante absurda.
-Eres de lo más insegura, todavía recuerdo lo nerviosa que te ponías en los exámenes.
-Antes de los exámenes, luego en cuanto leía la primera pregunta se me iban todos los males. Siento si no soy un bloque de hielo como tú, pero hay ciertas cosas que me importan y me pongo nerviosa.
-Vale, aunque yo no consideraría a esos dos palurdos como algo importante. ¿Qué te has comprado.?
-Un vestido.- Dijo ella lacónicamente.
-Así que no llevas pantalones.
-Esta situación está acabando con mis nervios. De todas formas deberías callarte, por una vez, y sin que sirva de precedente, te he hecho caso sin escuchar tus razones.
-Digamos que yo no me tiro...- Empezó él con ese aire arrogante tan suyo haciéndole un escáner de arriba abajo, a pesar de que solo podía ver el abrigo.
-Dejalo Malfoy, tú te tiras a todo lo que te pase por delante, no intentes convencerme de que tienes un listón.
-Intento evitar a las sangre sucia comelibros con faldas enormes y camisas aún más enormes.
-Y yo intento evitar a cerdos egoístas y egocéntricos cuyo único problema es si les habrá salido una arruga, y que tienen un espejo gigante en la puerta de su casa para poder observarse antes de salir y comprobar que todo está perfecto.
-Ya ni me hace falta, sé que voy perfecto.- Dijo él con una sonrisa torcida.
-Bueno, basta de estupideces, vamos a llegar tarde y quiero repasar un par de cosas contigo.
Hermione se quitó por fin el abrigo. Llevaba un vestido verde oscuro de seda por debajo de la rodilla, un escote en V atado en el cuello y cuyas tiras llegaban hasta donde la espalda pierde su nombre. Zapatos de tacón no muy alto negros, una cadena de plata que caía entre sus senos con un motivo negro al final, y unos pendientes del mismo estilo.
No podía apartar la mirada de ella, dios, cuando la había instado a vestirse medianamente bien, ni en un millón de siglos se había imaginado eso, a lo mejor iba demasiado vestida para una reunión informal con unos amigos, él había optado por un traje gris marengo, camisa blanca, sencilla y una corbata verde, no tan oscura como el vestido de ella. Así que era posible que los dos estuvieran demasiado vestidos para la ocasión, siempre podía contar con el buen gusto de Blaise.
No tenía ni idea de lo que le estaba contando. Llevaba por lo menos cinco minutos comiéndosela con la mirada mientras ella se sentaba y se volvía a levantar, daba un par de pasos, le miraba para que afirmara algo, él hacia lo propio, ella volvía a andar un par de pasos más, volvía a sentarse y todo comenzaba de nuevo. Estaba muy nerviosa.
Quizás era por mentir a sus amigos. Quizás siempre se ponía así cuando tenía que ver a Ron. Ese último pensamiento hizo que frunciera el ceño, nadie en su sano juicio saldría con ese espécimen, sobretodo teniendo en cuenta que puedes acabar teniendo una pequeña camada de ellos siguiéndote por toda la casa.
-¿Qué pasa.? ¿Qué es lo que no te gusta.? ¿Hay alguna parte que deberíamos cambiar.?
Definitivamente estaba histérica.
-No, nada, pero vamos a llegar tarde. Así que vamonos.
Draco cogió el abrigo de ella y se lo puso. Intentó meterse en la chimenea, sin embargo vio la cara de Hermione que decía claramente que no tenía intención de meterse en una chimenea con un vestido nuevo, así que con un suspiro fue hasta la puerta.
Era inevitable. Se estaban acercando a la casa, todos sabrían ya que estaban cerca y no quería dar un solo paso más. No le quedaba más remedio, con paso firme dejó a Draco atrás y llamó a la puerta, a pesar de que no era necesario.
-Hablo yo.- Dijo a Draco sin volverse hacia él.
-Aja.- Dijo él antes de tomarle la mano y girarla con fuerza para que se quedase mirándole. La aplastó contra el muro de la casa de Ron mientras se acercaba inexorablemente a ella.- ¿No creerías que con ese vestido te ibas a librar del peaje.?- Comentó antes de besarla como nunca la habían besado.
Necesidad, había una necesidad demoledora en esos labios que apresaban los suyos con cierta violencia, su boca se movía brutalmente contra la suya, casi colérica. La agarró del pelo instándola a levantar la cabeza y a entreabrir su boca. Y el mundo tal y como lo conocía dejó de existir. Bebía, respiraba de esos labios. Nunca había conocido un deseo como aquel, unas ganas incombustibles de sentirle, de tocarle, de acariciarle, de besarle como si la vida le fuera en ello, como si no existiera un mañana.
Draco dejó su boca dejando un reguero de húmedos besos por su garganta, por su mandíbula, llegando a su oído. Tomó su lóbulo entre sus dientes.
-Me estas volviendo loco.- Dijo con esa voz ronca de deseo que nunca podría volver a escuchar sin estremecerse de arriba abajo, una voz íntima, gutural.
No pudo evitar que un gemido saliera de sus labios y ese aliciente fue suficiente para que Draco se acercara a ella quedando patente la huella de su deseo y bajara sus labios por su garganta por su clavícula, mientras apresaba sus caderas con sus manos.
Hermione le tomó la cara entre sus manos llevándola de nuevo a sus labios dejando todo su ser al descubierto, dejando toda su vida a sus pies y besándole con ansia, con avidez. Mordió sus labios, los lamió, los rozó. Tomó su lengua llevándola a la lucha más primitiva que había existido, jugó con ella mientras sus manos paseaban impunemente por sus amplias espaldas, mientras él apretaba sus caderas contra su miembro palpitante de deseo.
Un carraspeo les sacó ambos de ese estado de semiinconsciencia. Hermione dejó caer la cabeza sobre su hombro escondiéndose de su mejor amigo que estaba mirándolos a tan solo un par de pasos. Vergüenza. Todavía tenía la respiración agitada y era incapaz de controlarla. Draco por lo que ella notaba en su pecho se encontraba en el mismo estado, sin embargo su voz no denotaba ningún nerviosismo. Exteriormente era como si el beso no le hubiese afectado nada, aún así tenía la marca precisa de ese deseo rozando la unión entre sus piernas y su corazón latía con fuerza completamente desbocado.
-Por fin abrís.- Dijo él con indiferencia.
-Os estábamos esperando.- La voz de Harry era inconfundible y le se notaba cauteloso.- Pasad.
Hermione por fin levantó la mirada y miró al que esa noche iba a ser su acompañante. Tenía más cosas que explicar que un simple revolcón, pero ese beso la había dejado tan aturdida que no sentía nada, ni siquiera estaba nerviosa, sin duda en ese momento aún estaba en el séptimo cielo, no quería pensar en cuando se dejara caer. Tomó de la mano a Draco, no sabía porque pero el simple hecho de tocarle le hacía sentir más segura, con más fuerzas para enfrentarse con los demonios que sin duda le esperaban en el interior de esa casa.
-Dios.
-Todo saldrá bien.- Le dijo antes de entrar al oído y seguía llena de una deseo frustrado porque su aliento en su oído la recorrió en forma de escalofrío por toda la espalda.
Entraron en la casa, donde Draco se dio cuenta de que la decoración había corrido a cargo de Luna, colores chillones inundaban las paredes, una alfombra naranja con un bicho que no había visto en su vida jugueteando con sus crías se dibujaba en ella, algunos cuadros, en uno de ellos reconoció al padre de Luna, le había visto en la graduación de la chica y sin duda era tan inolvidable como ella. Una par de muebles bastante corrientes con unas cuantas cosas a modo de decoración, o eso suponía él. y el paragüero más horrible que había visto en su vida con un único paraguas que sin duda también era el más horrible que había visto. No todos podían tener buen gusto.
Draco le pasó las manos por el cuello arrastrando consigo el abrigo de paño deslizando sus dedos por sus brazos dejando caer el abrigo a su paso. Intentó respirar pero la sensación de su piel hirviendo a medida que la acariciaba de esa forma tan sutil no remitía.
-Por fin llegáis.- La voz de Blaise la hizo salir de su obsesión por esas manos.- Creo que habéis sido la comidilla esta semana, espero que tengáis bien lo tímpanos.
-¿Perdona.?-Dijo Hermione con una sonrisa, la cosa no empezaba mal, claro, que él no era el problema.- Sentimos llegar tarde pero...
-Había mucho tráfico.- Finalizó Draco la frase por ella.
-Ya han comentado lo del tráfico de ahí fuera.- Respondió su amigo con un gesto burlón.
-Dios santo.- La voz de Ginny resonó por toda la casa.- Creo que es la primera vez en años que te veo con un vestido, si no recuerdo mal, desde cuarto.
Bueno, no había contado con Ginny, con ella era imposible saber si iba a ayudarla con sus comentarios o no, a pesar de sus buenas intenciones.
-Un mal año, al parecer.- Comentó Hermione con un murmullo incómodo.
-Esta visto que empiezas a salir con un maldito Slytherin y cambias de manera de vestir.- Siguió Ginny.- Ahora, cuando voy con vaqueros a su lado parece que llevo una bolsa de basura. Luna está en la cocina, vente para acá y cotilleados un poco mientras Blaise te sirve una copa.
-Mejor agua, Ginny, esta tarde estaba algo mal del estómago.- Comentó Draco antes de que Hermione pudiera decir algo.
-Mira que cariñoso.- Comentó Ginny con una sonrisa pícara en los labios.
-Estoy mucho mejor. Sírveme un martini.- Dijo Hermione con una sonrisa radiante en la boca, que lo único que quería decirle es que haría lo que le diese la gana, antes de abrir la puerta y salir del hall por delante de Ginny.
-Encima mezclando.- Murmuró Draco antes de seguir a Blaise hacia el salón que esperaba que no fuera como la entrada.- ¿Y Weasly.?
-Ha ido a comprar algo, Potter insistió en acompañarle, pero no quería dejarme a solas con Ginny.
-Insistir en que vivís juntos no sirve de nada, intuyo.
-Tú mismo lo has dicho. Bueno, cuéntame como te va con Granger.
-Bien. Normal.
-Abre esa bocaza.
-No hay nada que decir, lo sabes todo. Fuimos a una fiesta, empezamos a hablar.
-Y a beber.
-Y una cosa nos llevó a la otra y cuando nos quisimos dar cuenta nos estábamos acostándonos, luego, no sé, supongo que le cogimos el tranquillo y ahí andamos.
-¿Vivir juntos.? ¿Matrimonio.? ¿Hijos.?- Preguntó Blaise con una mezcla de suspicacia y de diversión en la voz.
-Digamos que llegasteis en mitad de una bronca y la cosa se nos fue de tiesto.
La puerta sonó con un portazo. Y la voz de Ron anunciando su llegada con el helado también. Entró al salón con la bolsa en la mano.
-Vaya, la parejita ya ha llegado.- Dijo con una sonrisa tensa.
-El tráfico.- Dijo Draco con indiferencia.- ¿Cómo te va Weasly.?
-Muy bien. ¿Y a ti, Malfoy.?
-No me quejo.
-Joder, que no te estoy preguntando que como la tiene, solo que qué tal es en la cama.-La voz de Ginny resonó por toda la casa.
-Esa es mi chica.- Murmuró Blaise divertido, mientras veía como la cara de Ron se volvía del mismo color que su cabello y como Draco intentaba no reírse.
-¿Y como quieres que sea.?- Se oyó preguntar a Hermione hastiada.
-¿Quieres responder de una vez.? Ni que fuera tu primera vez.- Esa era la voz de Ginny, podía imaginársela perfectamente en mitad de la cocina con las manos sobre las caderas, el ceño fruncido, frente a Hermione.
-Bueno, de acuerdo, es muy bueno.- Dijo gritando la chica.- Es perfecto, el mejor amante que he tenido en mi vida. ¿Ya estás contenta.?
Draco intentaba por todos los medios no reírse, y por lo visto Blaise estaba también en su situación. La de Ron no se parecía en nada
-Pues no, quiero más información.- De nuevo Ginny, que no se sentía satisfecha del todo.
-¿Quieres dejar de mover la varita a diestro y siniestro, al final vas a matar a alguien.? Espera. ¿Qué narices ha pasado con el maldito hechizo.?- En ese momento la voz De Hermione sonaba alarmada.
-No te preocupes cielo, omitiremos la información.- No pudo evitar decir Draco en voz bastante alta para que le oyera Hermione.
-Dame tu copa, anda, tener amigos para esto… la niña no se podía estar quieta con la varita.- Dijo Hermione
-Deja de farfullar.- Le espetó Ginny.
-Habéis aumentado la voz, seguimos oyéndoos.- Esa vez habló Blaise.- ¿Y bien.? ¿Cómo es Granger en la cama.?
-La mejor amante que he tenido el placer de conocer.- Respondió mirando a la puerta por donde aparecía una Hermione completamente ruborizada, una Ginny sonriente y una Luna centrada en la vajilla que llevaba volando.
-No es de buena educación escuchar conversaciones ajenas.- Dijo Hermione muy recta.
-Y yo que creía que ya te habrías dado cuenta de que no tengo educación alguna.- Se acercó a Hermione con una sonrisa en la boca. La cogió la copa con hielo que llevaba y le pasó las manos por la cintura frenándola en mitad del salón.- Así que soy el mejor...
-Malfoy. Déjame en paz. Los dos sabemos lo que sabemos, así que no me hagas hablar. Ahora tira para la mesa y echa una mano en algo.
-Cuando te enfadas estás de lo más...
-Basta. Lo digo en serio. Deja de agasajarme, lo único que consigues es que me ponga nerviosa.
-Es lo que busco.- Resolvió él antes de dejarla ir.
Hermione se pasó la mano por el pelo nerviosa pero no pudo evitar sonreírle, antes de dirigirse ella también hacia la mesa.
-¿Quieres una copa, Luna.?- Preguntó Draco a la dueña de la casa.
-No, no te preocupes, alguien tiene que mantenerse sereno en esta cena.- Respondió la chica con una gran sonrisa.
-Venga, somos mayorcitos, sabemos comportarnos.- Dijo Draco.
-Digamos que temo por mis muebles.
-Si, bueno, Weasly es duro de mollera, no le pasara nada.- Respondió Blaise con una gran sonrisa uniéndose a la conversación.
-Habíamos quedado que nada de meterse con mi hermano.- Se acercó Ginny a Blaise que le pasó un brazo por los hombros.
-No. Tú lo habías quedado en eso. Además no te preocupes, tienen en otros en quienes fijarse.
-Yo estoy de acuerdo con Blaise, no tengo porque preocuparme por su cabeza.- Dijo Luna riendo.
-¿Estás defendiendo a tu hermano.? ¿Tienes fiebre.?- Preguntó Hermione incorporándose a la conversación.
-Eso parece. ¿Dónde están esos dos.?- Preguntó Ginny mirando alrededor y buscando a su hermano y a su exnovio.
-Ron se ha comprado un nuevo equipo, supongo que se lo estará enseñando a Harry. Bien, creo que debemos dejar a los hombres a un lado de la mesa y nosotras a otro.
-No.- Dijeron a la vez Hermione y Luna.
-Ni se te ocurra.
-¿Qué puede pasar.?- Preguntó Ginny con inocencia.
-Que no puede pasar.- Dijo Luna.
-Como mucho pueden llegar a las varitas y en ese momento les paramos y ya está.- Respondió elocuentemente Ginny.
-Me encantan que me dejen de lado y que hablen de mi como si no estuviera delante.- Susurró Blaise a Draco con evidente sarcasmo.
-Cenaremos sin las varitas.- Resolvió Hermione.
-No tengo ninguna intención de cenar sin varita, si ellos no saben controlarse no es culpa mía.- Se apresuró a decir Draco.
-Malfoy deja de decir chorradas. Seguro que en tu casa no te dejaban cenar con la varita en la mano.- Le dijo Hermione.
-Granger, en mi familia era un requisito cenar con la varita en la mano si no querías que esa fuera tu última cena.
-Pero...
-En cualquier momento se podía armar la de dios es cristo y acabar todos enzarzados en una buena pelea.
-Deja las perogrulladas para alguien que se las crea.- Le dijo Hermione. Parecía que estuvieran los dos solos.
-Veremos si un día de estos tengo tiempo y te enseño la historia de mi familia, y haces una estadística de cuantos de ellos han muerto en la mesa... y no por morir envenenados.
-Doy fe de ello.- Les interrumpió Blaise. Cenar en casa de los Malfoy es una deporte de riesgo. En cuanto alguien se siente ofendido saca la varita. Tienen un orgullo muy poco recomendable.
-Por no hablar de la arrogancia y de...- empezó Hermione.
-Cielo, me encantaría estar aquí como en mi casa, pero no tanto.- Dijo con una gran sonrisa.
-Todo para que te sientas cómodo, mi vida.- Respondió ella con la misma sonrisa en la boca. No se lo estaba pasando mal, la noche podía acabar bien.
-Espera, no se la rellenes.- Dijo Draco al ver que Blaise estaba vertiendo el líquido rojizo en la copa de Hermione.
-Estoy perfectamente bien, Malfoy.
-¿Soy al único que le extraña que esos dos se sigan llamando por el apellido.?- Todos se volvieron hacia la voz de Ron que acababa de entrar en el salón.
-Bueno, la verdad es que no tendríamos porque llamarnos de otra manera... ahora que estamos todos me gustaría deciros algo.
-Nos gustaría.- Dijo Draco antes de que Hermione dijera una palabra más.- Hemos decidido posponer la boda. Hemos decidido que primero vamos a convivir durante un tiempo juntos a ver que tal nos llevamos antes de dar el gran paso.
Terminó Draco ignorando la cara sorprendida primero de Hermione para pasar indudablemente a una algo furiosa.
-Vamos que te has acojonado, Malfoy. No esperaba menos de ti.- Comentó Weasly.
-Pues no. He sido yo la que lo ha postergado.- Salió Hermione en defensa de Draco sin tener demasiado claro porque lo estaba haciendo cuando se había pasado por el forro todo lo que habían planeado que dirían esa noche.
-Eso es que no estás realmente enamorada de él, primero nos lo ocultas y después pospones la boda.- Volvió a la carga.
-Verás, si he tenido que ocultarlo ha sido porque he visto como ha afectado a Ginny y a Blaise.- Le espetó Hermione a Ron.
-¿Así que ahora la culpa la tengo yo.?- Preguntó Ginny indignada.
-No la siguen teniendo ellos. Tú puedes salir con quien quieras, pero intento no cometer los mismo errores que tú. Y sinceramente presentar a Blaise como tu novio a esta panda de intolerantes.
-¿Intolerantes.?- Se metió Harry en la pelea.-Este tío te ha estado insultando durante toda su vida. Este tío ha sido la persona más intolerante que he tenido la desgracia de conocer. Puede que sea perfecto en la cama, pero no debes basar tus relaciones únicamente en el sexo.
-¿Ah, no?.- Dijo Ginny en un tono distendido que todo el mundo omitió.
-Gracias por tener esa confianza en mi. Es gratificante que creáis que soy tan estúpida que no sé elegir por mi misma y que solo tengo este cuerpo en mente.
-Creo que deberíamos dejar el tema y sentarnos a cenar.- Intentó Luna. Todos se calmaron, aparentemente por lo menos, y se sentaron a la mesa cargada de miradas de odio. Naturalmente Luna se negó a la proposición de Ginny acerca de la disposición de los comensales. En un extremo Ron a su derecha Luna y a su izquierda Harry. Al lado de Luna Ginny y después Blaise y al lado de Harry Hermione y acto seguido Draco.
-¿Qué tal el trabajo.?- Preguntó Luna a Hermione nada más sentarse intentando que la conversación fuera por derroteros menos peligrosos.
-Pues muy bien, estamos enfrascados en un asunto bastante interesante. Estuvimos el otro día en Hogwarts.
-¿En Hogwarts.? ¿Por qué fuisteis a Hogwarts.?- Preguntó Harry algo a la defensiva.
-Pues porque.
-No creo que esto les interese a tus amigos.- Dijo Draco algo tenso, con una mirada dura que sin duda le decía que no comentara nada referente al trabajo.
-Pues sí que nos interesa.- Respondió Harry.- ¿Qué hacíais en Hogwarts.? ¿Está en peligro.? Los aurores no saben nada.
-Potter, lo aurores no tienen nada que hacer en este tema.- Le dijo con un tono duro Draco.
-Realmente no puedo decir nada.- Dijo Hermione.- Cosas de trabajo. De todas formas me parece increíble que creyeras que iba a decir algo acerca del trabajo. Está claro que todos aquí pensáis que soy tonta perdida.
-Yo no.- Comentó Ginny.- Estás con un tío que está buenísimo, un amante excelente y que tiene una casa que cualquiera querría, ganas una pasta en el curro que siempre quisiste hacer, tienes unos amigos estupendos que te quieren y que te apoyan... uhm, rectifico... tienes una amiga estupenda que te quiere y que te apoya. Muy tonta no debes ser.
-Eso díselo a ellos. Voy al baño.- Se levantó apurando la copa, Draco y Blaise hicieron el ademán de levantarse antes de que ella les excusara.
-¡Oh! Por dios. ¿Qué ha sido eso.? Tú me decías que odiabas que te dejara pasar delante cuando entrábamos en algún lado, que eras capaz de abrir una puerta y ahora este se pone de pie cuando tú lo haces y no dices nada.- Soltó Ron elevando la voz.
-Porque tú no lo hacías de forma natural, lo hacías como si fuera un honor que tú me abrieras la puerta.- Le espetó Hermione furiosa sin ganas de seguir manteniendo esa conversación.
-Es un honor que te abra la puerta cielo.- Instruyó Draco en tono suave para intentar que el ambiente se calmase.
-No te metas en esta discusión Malfoy.- No sirvió de nada.
-Vamos que lo de que eras un feminista es mentira.- Le dijo Ron.
-Pero que mentira y que leches. ¿Se puede saber a que viene esto.?- Le preguntó Hermione a Ron sin saber a que se refería su ex novio.
-A que al parecer nos has estado engañando a todos durante todos estos años, seguro que hasta estás a favor de los elfos. Estás con alguien que sin duda tiene la casa llena de ellos.
-Claro y evidentemente he dejado mi moral y mis principios por... por... por un buen polvo.- Consiguió decir ella.- Definitivamente no es hasta este momento que me doy cuenta de la opinión que tienen mis amigos de mi.
-No hay que ponerse así. Tienes que ponerte en nuestra situación.- Intercedió Harry intentando calmar los nervios.
-Ya estuve en vuestra situación cuando Ginny nos dijo que estaba saliendo con Blaise.
-Sí.- Apoyó Ginny.- Y lo único que dijo es que debía de follar muy bien para que yo estuviera con él.
-Yo jamás dije eso.- Empezó Hermione bastante roja.- Bueno puede que lo dijera, pero nunca con esas palabras. Es decir, que yo... bueno, era una manera de hablar, en absoluto... ¡Oh! Por dios, dejadme en paz. Estaba de coña.
-No, si estoy completamente de acuerdo contigo.- Dijo Blaise con sorna.
-Y yo ni te cuento.- Le apoyó Ginny.
-Voy al baño.
-Voy contigo.- Dijo Draco levantándose y dejando la servilleta encima de la mesa.
-¿Qué pasa que además de tonta, piensas que me puedo perder.?- Preguntó ella furiosa.
-Mejor voy yo. Así sigo interrogándola.- Murmuró Ginny echando una mirada furiosa a su hermano.
Todos se quedaron en silencio viendo como las dos chicas dejaban la habitación. Draco permaneció con la vista perdida en la puerta un rato antes de volverse a los amigos de ella con mirada seria, permaneció de pie haciendo que la habitación pareciera más pequeña de lo que era y él más intimidante.
-Sé que no os caigo bien. Sé que estáis preocupados por ella. No me va a dejar, por lo menos no en un futuro inmediato, lo mínimo que podíais hacer es intentar soportarme las pocas veces que por desgracia tenga que venir a un evento como este, por ella.
-¿Desgracia.?- Dijo Ron enfurecido. Draco le envió una mirada que no admitía ni una sola crítica y él no hizo otra cosa más que apretar los dientes y quedarse callado sin decir nada.
-Y apoyarla cuando yo la destroce la vida, porque sin duda eso es lo que pensáis que ocurrirá.
-Malfoy. Es nuestra amiga desde los once y desde los once la has martirizado.
-Ya, bueno, la gente crece, Potter. Creo que hace unos cuantos años di muestras suficientes acerca de lo que pienso ahora, no cuando tenía once años, de lo que realmente pienso.
-¿Y que me dices de tu reputación, Draco.?- Draco se volvió hacia esa voz suave y calmada. Luna no había dicho casi nada durante toda la velada. Había permanecido la margen de todo.
-¿Qué reputación.?
-Joder, Malfoy, la que has estado estimulando desde los... uhm... ¿Trece.?- Saltó Blaise, por lo que se llevó una mirada bastante seria que sin duda esperaría a decirle lo que opinaba de él después.
-¿Qué pasa con mi reputación.?- Preguntó con un encogimiento de hombros a pesar de saber muy bien lo que pasaba con ella.
-No eres capaz de aguantar más de una semana con una misma persona.- Le indicó su amigo, al cual se iba a cargar en cuanto salieran de esa casa.
-A saber con cuantas te habrás acostado desde que estás con ella.- Murmuró Ron.
-Y yo que creía que me iba a quedar sin interrogatorio.- Musitó para si. Blaise le miraba desde su asiento con una sonrisa inescrutable en la cara, a pesar de ello, Draco intuía que el muy cabrón se lo estaba pasando en grande viendo su sufrimiento.- Nunca he intentado hasta ahora ser fiel, y nunca hasta ahora he tenido razones para serlo. Además siempre he sido de lo más sincero con las chicas con las que he estado y siempre sabían lo que debían esperar de mi.
-Eso al principio, ahora ni siquiera te hace falta, tu fama te precede, todas saben lo que buscas.- Comentó Blaise.
-Así que para no amargarla más la noche me gustaría que fuéramos cordiales.- Terminó Draco antes de sentarse al lado de Blaise.
-Un discurso muy bonito. Había olvidado tus dotes.- Susurró Blaise casi al oído de Draco.- Yo me dedique a gritar y a intentar lanzar maldiciones en vez de usar la culpa.
-Bueno, he hecho scruggs de postre.
Ninguno de los presentes osó preguntar que eran.
Hermione había intentado no dar un portazo, a lo mejor debería preguntarles si le estaba permitido hacerlo, tanto a sus amigos como al cerdo de su novio... de su no novio... de su compañero de trabajo, maldita sea. Acto seguido entró la alborotadora de su amiga, que dio el portazo por ella. Puso los brazos en jarra y la miró acusadoramente. Ella tan solo gruñó como contestación.
-Se supone que tienes que apoyar a tu novio.
-Se supone que mi novio tiene que tenerme un poquito de confianza. Yo no tengo la culpa de que la inmensa mayoría de las chicas con las que ha salido fueran medio tontas, pero yo no lo soy.
-Bueno, pero está haciendo un gran esfuerzo por estar aquí y por aguantar a esos dos.
-Ya, bueno... da igual.
-Vamos a mantener una conversación de chicas. He traído el vino.
Hermione volvió a gruñir. Apareció con la varita una botella que había ilusionado en la mesa.
-Bien. ¿Qué haces con él.?
-¿Qué.? Ya lo he dicho. Nos emborrachamos.
-¿Por qué sigues con él.?- Volvió a preguntar Ginny antes de que pudiera acabar la frase que tan bien se había aprendido.
Hermione suspiró iba a tener que mentir además de improvisar la mentira. Y era malísima mintiendo. Que dios la pillara confesada, iba a perder un gran apoyo en menos de cinco minutos, y aún así no podía decirle la verdad, cuando habría sido lo más fácil. Y ella lo habría entendido perfectamente.
-Supongo que pasado un tiempo empecé a obsesionarme con él.- Dijo bastante insegura.- Bueno no. Lo que pasa es que te acostumbras a él, a sus pequeñas idiosincrasias. A nuestras pequeñas rutinas que se crean desde el principio. Odia mi café. Lo odia desde que empezamos a trabajar juntos. Cuando de vez en cuando nos quedábamos todos en la oficina haciendo algo de última hora... pero solo lo he sabido ahora. Yo odio el suyo naturalmente.- Dijo con una sonrisa.- No sé. Nos acostábamos juntos, nos despertábamos juntos. Lee el profeta.- Dijo completamente sorprendida.- Lee el profeta en vez de esa revista diarias de deportes.
-El aro.- Clarificó Ginny pero Hermione parecía no escucharla.
-Quiere hacerlo todo a su manera... bueno, yo intento hacerlo a la mía. No logramos ponernos de acuerdo en casi nada, pero sobre todo a la hora de que comer... o donde... nunca he tenido tantos problemas con la comida con alguien... y me echa la culpa de que fume... dice que le pongo de los nervios. Me está convirtiendo en una auténtica alcohólica cerveza antes de comer, copa después de cenar...- Se quedó callada unos instantes mirando al vacío.- De vez en cuando se me queda mirando de una manera rara, casi tierna podría decirse, de esa forma que eres incapaz de quitar su mirada de la de él. Me entiende, no solo me escucha sino que en muchas cosas tenemos opiniones similares, aunque parezca increíble... bueno, quizás solo en cosas más o menos importantes, porque en las chorradas no podemos dejar de discutir. Y parece que todo lo que le cuento tuviera una importancia vital y te mira de esa forma que parece que te puede ver por dentro y que hace que te estremezcas de pies a cabeza y... y... Es un cínico arrogante, pero cuando no está siendo la persona más autocrática que conozco, me encanta ese tono de voz, claro que eso no se lo diré en la vida, lo que le faltaba, que le suban más el ego.- Miró a su interlocutora y tenía una expresión en la mirada que no auguraba nada bueno.
-Estás completamente pillada.
-Que va. No estoy pillada en absoluto.- Se apresuró a contradecir a su amiga, ella le echó una sardónica mirada.
-Es decir, estoy pillada.- Dijo ella recuperando la cordura y metiéndose de nuevo en su papel, si es que alguna vez se había metido realmente en él.- Pero no como esas que aprueban todo lo que dice y hacen todo lo que él quiere y van detrás de él como perros en celo.
-Me has convencido.- Dijo Ginny con ironía
Hermione dejó caer la cabeza contra el espejo cerrando los ojos.
-Mierda.
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Lo sé, lo sé, he tardado una eternidad en subir otro capitulo... y esta vez no es que el capi se me estuviese atragantando... exámenes, curro, intentar salir de esta ciudad... y los sims... pero bueno, ahora que llegan los exámenes fijo que encuentro mazo de tiempo para escribir.
Al final voy a poner la aclaración o el esquema en el profile, y cuando acabe con la historia ya lo pondré como último capi.
Bueno, pues nada, que siento la espera y que espero que os guste este cachito de historia.
Un beso a todos y muchas gracias por seguir leyendo.
