Transformers Desarmados
Sin Respaldo
por Kyonides
En plena Segunda Edad del Oscurantismo Cibertrónico, los Decepticons, obstinados de no tener un as bajo el guante metálico, optaron por crear a su líder supremo, a un semidiós, uno al cual las bien conocidas limitaciones del sobrecalentamiento de los chips o de las velocidades máximas del procesamiento circuital no le pudieran afectar. Debían demostrarse a sí mismos que eran ellos y no los terrícolas quienes encabezaban la revolución tecnológica. De ahí surgiría ese ser robótico. Hasta entonces había sido no más que el servidor de respaldo de Primus cuando este solo era un instrumento más entre los muchos que pertenecían a aquellos esclavistas con problemas de disociación de personalidad llamados los Quintessons. Por un tiempo los Decepticons, incluido Galvatron, creyeron que él era bueno... Bueno para representar la maldad suprema...
Unicron no había pasado de ser un simple desperfecto y el arribo de un ser extraordinario no le caía nada mal al Decepticon más manipulador de la historia de Cybertron.
Cierto día la red de transmisiones hiperveloces se llenó de basurillas y dejó de emitir señales por unos instantes. Los guerreros despiadados trabajan en un programa secreto. Ese proyecto SD2, mejor conocido por Galvatron como "Dénme una Matriz del Liderazgo Decepticon" había fracasado al poco tiempo gracias a esa y otras fallas. Galvatron no fue informado de nada al respecto y continuó con sus planes al punto de sacrificar a uno de sus seguidores para hacer de aquel servidor un aparato compatible con los sistemas Decepticons. Al finalizar el primer experimento, él debió desechar "el magnífico dispositivo" porque le robaba energía a su preciada chispa. De esa forma el conocimiento de las capacidades de ese nuevo ser maligno fueron ignoradas, no pasaron de un milésimo plano durante las conversaciones de quienes lo reformatearon. Galvatron solo archivó el expediente en la papelera de reciclaje, donde permanecería por tiempo indefinido.
Primus se quedó sin su mano derecha... Y de acuerdo con documentos digitales de épocas posteriores, él nunca pretendió ir a recogerla... Se desconocía el motivo, probablemente Primus ya no guardaba registro alguno de ese servidor. De todos modos a todos y cada uno de los Prime se les ocultó esta gran verdad por el propio bien de la raza de los Transformers. Y así debió ser...
Desde los inicios del cosmos algo se ha mantenido como una regla irrefutable. La verdad ha resurgido siempre, aún cuando ha habido seres que la pretendían ocultar u olvidar para siempre.
En un imperdonable descuido de los Autobots, ese antiguo servidor volvió a debutar en el escenario intergaláctico. Entonces fue llevado por algunos de sus súbditos hasta la cámara donde permanecía desconectado Primus y con la llave Vector Sigma lo pusieron a reanudar sus actividades. Esas habían de ser las últimas que realizaría por medio de sus propios scripts. En cuanto estuvo listo, esa antigua mano derecha lo atacó sin misericordia tal y como era de esperarse, pues le enviarle unos virus que debían reformatear al legendario Primus de una vez por todas.
Debido a que Primus tuvo tiempo de mandar un mensaje de alerta a su sirviente Optimus Prime, la entrada de los Autobots causó alguna sorpresa... A aquel ser innominado eso le pareció solo un insulso intento de su némesis por evitar la irreparable corrupción de su lenguaje de programación. Como premio por su persistencia inútil y como medida de prevención, ese ser prefirió escabullirse no sin antes infectar gravemente a Prime.
—¡Optimus¿Qué te ha ocurrido? Respóndenos... Por favor, responde ya... ¡Prime! —exclamó el líder de los Protectobots.
—Tranqu... Ilícen... Se... Argggg
Uno de los demás defensores del arcaico Primus dijo "Esto es tu culpa Scourge y sobretodo la de tu amo, ese descalibrado de Galvatron".
—No me apena decepcionarlos, pero ni el grandioso Galvatron, ni Cyclonus ni yo orquestamos esta revuelta. Ya quisiera estrechar la manopla de aquel genio y sin falta sacar una copia de la apiicación que le permitió idearlo todo y con suma precisión. Mi amo estaría complacido de tener esa información y a semejante súbdito...
Entretanto, el procesador central de Optimus Prime no respondía más ante los sonoros estímulos externos. Después de ese letífero encuentro con el antiguo servidor de respaldo, los Autobots no tuvieron otra opción que inducir a HotRod a reclamar el título de Prime y la Matriz del Liderazgo Autobot de nuevo. La primera y la más dolorosa medida que Rodimus Prime debió tomar entonces fue la de enclaustrar a Optimus en un laboratorio especializado en la reconstrucción de sistemas infectados.
Elita One estuvo ahí ese día y debido a su naturaleza no tardó mucho en organizar incursiones al amparo de las sombras con tal de obtener datos de vital relevancia. Pasó el tiempo y nadie tenía la menor sospecha de cuál sería su paradero. Ni siquiera el agudo Shockwave había podido seguirle el rastro.
—¡Esto es inaudito! No quedó líder alguno de la era posterior a la de Alpha Trion que no haya sido corrompido de forma tan lamentable... ¿Serán esta locura infernal y la dispersión final de la chispa los únicos finales posibles para un jefe de alguna facción Transformer?
De pronto el solitario androide tuvo la sensación en su radar interno de que alguien quería conversar con él por unos momentos.
—No sé en qué estabas utilizando tu tarjeta madre en este tiempo que has pasado alejado de los demás, pero ten en cuenta que estamos aquí para apoyarte aún en las peores situaciones a las que nos lleguemos a enfrentar —comentó Ultra Magnus con plena confianza y tranquilidad.
—Lo sé —afirmó Rodimus con un dejo de duda —, pero lo que aún no sé es si yo realmente sabré cómo puedo permanecer entre ustedes por el tiempo suficiente para que Optimus o un nuevo Autobot, uno mejor que yo y más digno de ser su lider, tome el mando y haga retornar la paz y la prosperidad a Cybertron... Ya que estás aquí, puedes hacerte cargo de cuidar esta matriz del viejo Optimus. Veras, esto no te lo puedo vender porque su valor es más sentimental o reside en el conocimiento.
—Por poco me engañabas con tu falsa consternación, Rodimus. Recuerda que aquí no hay espacio en nuestros discos duros para albergar dudas. Así es que esperamos que no cometas ninguna tontería sin que nos lo notifiques con antelación.
—Sí, así se supone que debe ser todo... Lo que quiere decir que Rodimus seguirá siendo el que carge a cuestas este juguete.
