Tercer capítulo de mi fic n.n hubiera preferido dejar más tiempo entre capi y capi, pero la primera en desear colgar soy yo, porque como no sé cómo acabará del todo la historia, estoy deseando ver qué se me ocurre. De momento se me han pasado por la cabeza varias cosas, no sé, tendré que pensar, aunque hay una idea que me ha gustado como punto clave de la trama
Puntos de interés:
-Si no lees el manga, no sigas leyendo este fic.
-La serie "Naruto" no es mía [está claro¿no? es de Masashi Kishimoto.
-Si te ha gustado, deja reviews comentando lo que más y lo que debería mejorar, porque es mi primer fic y me gustaría saber bien qué falla n.n ¡Gracias!
Un misterio en Suna
El sol se ponía tras las extensas dunas del desierto que rodeaba la Aldea Oculta de la Arena. El horizonte era un campo vasto de tonalidades rosas, naranjas y amarillas, y el cielo parecía cobre fundido.
Una chica de grandes ojos y cabello rubio, recogido en cuatro coletas, estaba sentada en una roca, bajo las largas sombras que proyectaba los muros de la Arena. Miraba las nubes que se deslizaban por el cielo, recordando tiempos mejores.
Ahora tenía mucho trabajo como embajadora de la Arena. La aldea por fin se había recuperado de los últimos percances y crecía y prosperaba bajo la atenta mirada de Gaara, Kazekage de la Arena y hermano suyo. Por tanto, las relaciones, especialmente con la Hoja, se habían estrechado fuertemente. Sin embargo, estaba continuamente viajando a la Aldea Oculta de la Nube y hacía ya varios meses que no pisaba Konoha. Había intentado convencer a Gaara de que la dejara acompañar a Uchiha Sasuke de vuelta a la aldea. Gaara estuvo tentado a dejarla ir, pero luego dijo:
-Uzumaki Naruto lleva mucho tiempo esperando el regreso de su amigo. Creo que es un momento personal, y no deberíamos acompañarle, además él sabe cuidarse muy bien solo.-
Temari lo comprendió. Sabía que la relación de Gaara y Naruto, dos Jinchurikis cuyo pasado, y tal vez futuro, eran muy semejantes, era una amistad, por así decirlo, especial. Sabía que Gaara comprendía bien la forma de pensar y sentir de Naruto, a pesar de que él no había sufrido la pérdida de su amigo más cercano.
En esto pensaba la kunoichi de la Arena cuando oyó a alguien acercarse. Era un soldado, vestido con el traje de la Arena, en lo alto de la muralla.
-¡Temari-sama¡Temari-sama!- la llamó.
La chica se levantó de la roca, molesta por ser interrumpida en sus pensamientos, y concentró chakra en las plantas de los pies. Rápidamente, escaló la muralla y se encontró frente a frente con el centinela.
-¿Qué ocurre¿Ha pasado algo?- preguntó la kunoichi.
El centinela negó con la cabeza.
-No, es que tiene que permanecer todo el mundo dentro de las murallas a partir de las ocho y dentro de sus hogares a partir de las nueve.-
La kunoichi levantó la ceja, extrañada.
-¿Toque de queda¿Desde cuándo hay toque de queda?- preguntó.
El centinela se encogió de hombros.
-Kazekage-sama ha ordenado esta mañana, poco antes de volver usted del viaje, que se redoblen la protección en las murallas y en las calles y que haya toque de queda.- contestó.
Temari estaba confundida. Normalmente, Gaara solía debatir todas las cuestiones de gobierno, desde la subida de los tomates hasta los asuntos de relaciones políticas y económicas con otras aldeas con Kankurou y ella.
En ese momento, el centinela fue a coger su cantimplora de piedra y ésta se resquebrajó. Inmediatamente, Temari recordó aquella vez que iba desde Konoha hacia la Arena, y paró a tomarse un té. El vaso se había roto, igual que la cantimplora, en el momento en el que Gaara era secuestrado por Deidara.
La kunoichi reprimió un escalofrío y miró hacia el edificio del Kazekage. En la distancia, podía verse muchas luces encendidas. Aún debería estar en su despacho.
Inmediatamente, impulsó su cuerpo hacia arriba y comenzó a saltar sobre los tejados planos de los edificios.
Cuando por fin llegó al edificio del Kazekage, entró rápidamente y corrió varios pasillos y subió escaleras a toda prisa.
Finalmente, jadeando, entró de súbito en el despacho de Gaara.
La habitación era pequeña y acogedora. La habitación, casi en penumbra, se encontraba iluminada por los últimos rayos de sol provenientes de una ventana redonda que se encontraba detrás de una cómoda y enorme butaca donde se encontraba sentado un chico de ojos azules, casi incoloros, y cabello color fuego. La mesa estaba repleta de papeles e informes, y parecía que el muchacho había estado buscando información, porque las estanterías, que cubrían todos los pedazos de pared, se encontraban con los libros revueltos, y muchos de ellos se encontraban abiertos de par en par y en el suelo, cubierto de alfombras.
El chico levantó la mirada, tranquilamente.
-¿Qué ocurre, Temari? Pareces apresurada.- comentó.
La kunoichi miró a su hermano menor a los ojos. Aunque hacía ya varios años que Gaara había dejado de ser el chico solitario y agresivo de antes, aún en el fondo de su alma sentía que algo se le encogía cuando miraba a esos ojos, tan claros e inexpresivos, fríos y cortantes como el hielo.
-¿Por qué has mandando que se redoble la guardia¿Por qué has impuesto un toque de queda, sin motivo alguno, tan apresuradamente?- preguntó la chica.
Gaara frunció el ceño. Con sus hermanos no era capaz de mantener esa apariencia de fría calma que lo caracterizaba.
Se removió en la butaca y se incorporó levemente.
-Temari…- murmuró el chico.- hay…están pasando cosas. Hay algo extraño.- murmuró.
Terminó de levantarse y comenzó a recoger los libros del suelo con cuidado y devolviéndolos a su sitio.
-¿Qué cosas? – preguntó la chica.
A pesar de su carácter templado, su sangre fría y su capacidad de estar tranquila en las peores circunstancias, una nota de temor se dejó ver en las palabras de Temari. Ahora que por fin la villa comenzaba a salir a flote, ahora que los problemas como jinchuriki había desaparecido de Gaara, dado que el Shukaku le fue extraído…ahora que todo parecía ir tan bien…
Gaara terminó de recoger los libros y se apoyó en la pared, el rostro bañado de luz contrastando vivamente con el tono sombrío de sus palabras.
-Poco antes de llegar aquí Uchiha Sasuke, se rumoreaba en las ventas de los caminos y en algunos bares trasnochadores que había una sombra que acechaba en las dunas del desierto…algo, o alguien, estaba buscando algo. Sin embargo, cuando se produjo el enfrentamiento de Konoha y Akatsuki, la sombra desapareció sin dejar rastro alguno. Sasuke llegó aquí, se recuperó y pronto marchó a Konoha…y yo comencé a sospechar. ¿Por qué justo cuando él gana ese enfrentamiento con su hermano, la pelea desaparece? Y no sólo es eso…han desaparecido pergaminos de la Cámara Acorazada.- dijo Gaara.
Temari se tapó la boca con la mano, ahogando un grito. Gaara prosiguió.
-Hace dos meses, Kankurou vino a mi habitación por la noche y me dijo que, finalmente, tras un año de duro entrenamiento, le habían dejado por fin el mayor honor que un marionetista puede tener…-
-El secreto de la vida…-murmuró Temari.
Los marionetistas eran ninjas que usaban marionetas, atadas a hilos de chakra a las palmas de sus dueños, y tenían diversas técnicas y propiedades para enfrentarse a un oponente en una pelea ninja. Sin embargo, pocos marionetistas tenían el poder y los conocimientos para crear sus propias marionetas.
-Cuando Sasori mató a sus padres y los convirtió en marionetas, Chiyo temió que intentara apoderarse del secreto de la vida, el mayor tesoro que todo marionetista puede desear. Esos documentos hablan no sólo de cómo dotar vida a una marioneta, sino también de cómo implantarles técnicas, incluso jutsus de todo tipo…incluso técnicas de línea sucesoria. Aunque Sasori acabó desarrollando sus propias marionetas, nunca fueron tan fuertes como las que podría conseguir con ese secreto. Así que los selló y los ocultó años antes de morir. Sin embargo, alguien los encontró. Alguien con un doujutsu ocular muy fuerte.- dijo Gaara.
Temari miró a Gaara, incrédula.
-¿Sospechas de Uchiha Sasuke?- preguntó.
El muchacho se encogió de hombros, gesto inusual en él.
-No lo sé. Puede que sí, puede que no. Nada es seguro. Lo único que sé es que…ese secreto, en malas manos…podría hacer mucho, mucho daño.-
Temari observó en silencio a su hermano, mientras la oscuridad se cernía, como un manto de terciopelo, sobre la Aldea Oculta de la Arena.
-¡KYAAAAAH!- resonó un grito en el bosque.
Un kunai apareció de la nada a toda velocidad, seguido de unos cuantos más, en dirección a un chico de cabello negro y brillante, cortado a tazón, pobladas cejas y mono verde ajustado e impoluto.
El chico apoyó las palmas de las manos en la tierra y, con una enorme agilidad en sus movimientos, giró la cadera varias veces y envió los kunais de vuelta a las profundidades del bosque con unas cuantas patadas giratorias.
Se oyó un chasquido y de la nada apareció una chica de ojos castaños, vestimenta tradicional y unos moñitos muy cucos en la cabeza. Parecía enfadada.
-¡Maldita sea¡Siempre consigues esquivar mis ataques!- suspiró.
Entonces, una voz salió de la penumbra, y una copia idéntica, un poco más alta, del chico que estaba en el claro apareció.
-¡No puedes luchar con ese ánimo contra el poder de la juventud¡Siente la energía hervir en tu sangre¡La flor de la vida te permitirá ganar!- dijo con voz potente, enseñando una demasiado deslumbrante dentadura.
La chica puso gesto de "a otro perro con ese hueso" y se sentó en la hierba. Tanto el profesor como el chico lo siguieron.
-Lee¿dónde crees que se habrá metido Neji?- dijo la chica.
-No lo sé. Dijo que hoy volvería de las vacaciones con Hanabi, la hermana menor de Hinata, y sus amigos Moegui, Konohamaru y Udon. No te preocupes, Tenten.- dijo el chico.- Neji es rápido y no creo que se olvide de nosotros en un par de semanas¿verdad, Gai-sensei?-
El hombre sonrió a modo de gesto afirmativo.
La chica sonrió, pero en el fondo no estaba convencida. Tenía un mal presentimiento. Miró al cielo. La luna, llena y redonda, ardía en la noche, rodeada de brillantes estrellas. El bosque estaba en calma, sólo se oían a los grillos cantar, y una suave y agradable brisa mecía las copas de los árboles. Y, sin embargo, el viento parecía traer malas noticias, había algo en el aroma, en el ambiente, que se impregnaba a Tenten y le hacía dudar. Y en esos momentos, de duda, necesitaba tener a sus seres queridos al lado. Y él, Neji, su ser más querido, estaba lejos, en la playa, en la costa occidental del país, a varias horas de Konoha.
-Bueno, chicos, creo que va siendo hora que nos demos una ducha y nos vayamos a dormir, mañana será un día de entrenamiento muy duro.- dijo Gai.
Los tres se levantaron y salieron del bosque, con cuidado, aunque Lee se tropezó más de una vez con el tocón de un árbol, haciendo reír a Tenten.
Pero, al acercarse ya a la puerta de Konoha, vieron una silueta corriendo hacia ellos. Tenten sintió un escalofrío en su interior, y supo que sus malos presentimientos no era sólo meras ilusiones del viento.
-¡Tenten¡Lee¡Gai-sensei!-dijo una voz de chica.
En ese momento, Ino apareció delante de ellos.
-¡Os estaba buscando¡La Hokage lleva todo el día de reunión, pero os ha mandando buscar!- dijo la chica.
Tenten se acercó a su amiga y le apoyó una mano en el hombro.
-Ino¿qué le ha…quiero decir…qué ha ocurrido? – preguntó.
No se atrevía preguntar sobre nadie.
Sin embargo, cuando los ojos azules de Ino se fijaron en los de Tenten, llenos de lástima, Tenten tuvo la horrible certeza de que lo que estaba temiendo, desde hacía dos semanas, desde aquella conversación con Neji en el jardín de los Hyuuga.
-Esta mañana hemos recibido un pájaro proveniente de Hyuuga Hanabi, la hermana de Hinata y la prima de Neji. Estaban paseando por la playa cuando Neji tuvo que ir a por unas cosas que se habían dejado olvidadas en la casa de los Hyuuga, en la playa, y cuando al cabo de una hora y media no volvía, fueron a buscarle y hallaron signos de pelea en el salón, pero ni rastro del chico. Hyuuga Hiashi, Hinata, Naruto y Tsunade están reunidos desde el mediodía, y Shizune ha querido hablar con vosotros antes de movilizar un grupo de búsqueda.- dijo la chica.
Los tres asintieron y rápidamente se dirigieron, seguidos de cerca por Ino, al edificio de la Hokage.
En el vestíbulo, con Tonton en brazos, los esperaba Shizune, con el ceño levemente fruncido y gesto preocupado. Al verlos, exhaló un suspiro de alivio.
-¡Al final os encuentran!- dijo la kunoichi.
-Estábamos entrenando en el bosque. ¿Tanto habéis tardado en localizarnos?- preguntó Lee.
Shizune parecía incómoda.
-No queremos que la desaparición de Hyuuga Neji sea de dominio público…en estos momentos, podía ocasionar un gran problema.- murmuró.
Nadie dijo nada al respecto. Lee y Gai no estaban enterados, pero Tenten sabía a qué se estaba refiriendo Shizune.
Shizune se dio la vuelta y los condujo por varios pasillos hasta llevarlos a su despacho, contiguo al de Tsunade. Ésta cerró la puerta y, haciendo varios sellos, formó un jutsu para evitar que lo dicho fuera escuchado desde fuera de la habitación.
La ayudante de Tsunade se sentó en una silla y suspiró, invitando a los demás a hacer lo mismo. Luego, los miró.
-Los asuntos internos de los clanes sólo les concierne a ellos, sin embargo…como equipo de Hyuuga Neji que sois…debo decíroslo.- dijo la chica.
Tenten contuvo el aliento.
-Antes de nada, debéis saber que…bueno, el clan Hyuuga ha estado condenado a la fracturación desde siempre. En sus más remotos orígenes, se separaron en dos familias distintas que con el tiempo fueron conocidas como Hyuuga y Uchiha. Finalmente, la familia Hyuuga, la que conservaba la técnica de línea sucesoria originaria, se fragmentó en el Bouke y el Souke…un terrible hecho que ha ido desangrando poco a poco al clan. Por ello, para evitar peleas, confrontaciones y limitaciones del poder del Byakungan, hace dos semanas los líderes del Bouke y del Souke se reunieron y decidieron nombrar a un único líder que gobernaría el clan tras la dimisión de Hyuuga Hiashi. Para ello, decidieron nombrar al miembro del clan con mayor capacidad de gobierno y mayor poder del Byakungan…-
-…Neji…- terminó Tenten, en un susurro.
Shizune asintió. Lee parecía anonadado, Gai miraba seriamente a la kunoichi de pelo negro. Tonton gruñó suavemente.
-Ahora, con la desaparición del nuevo heredero, las disputas internas en el clan Hyuuga comenzarán a aumentar, y pronto se tendrá que sellar el edificio principal para resguardar a la rama principal de posibles daños y represalias hacia ellos. Esto podría hacer que otros clanes de Konoha intentaran tomar posición en el Consejo, en un momento tan delicado como es éste, después de la disolución de Akatsuki y el renacer de Konoha, lo que podría provocar una guerra entre clanes, justo lo último que necesita Konoha en estos momentos.- suspiró la kunoichi.
-¿Y a quiénes habéis escogido para buscar a Neji? – preguntó Gai.
Shizune miró al antiguo maestro de los chicos.
-Hemos escogido a Inuzuka Kiba, por su olfato, Nara Shikamaru, por su inteligencia de estratega, Haruno Sakura, ninja médico, y Akimichi Chôji como refuerzo a la hora de batalla en el campo.- dijo Shizune.- Nos hubiera gustado mandar más personas, pero en estos momentos es imposible y hemos de acallar esta desaparición el mayor tiempo que podamos.-
-¡Yo también quiero ir!- dijo Lee.- ¡Cada vez que hay un rescate, me quedo atrás!- gimió el chico.
Pero Gai le puso la mano en el hombro.
-Lee, en estos momentos no es posible. Te necesitamos. Eres un gran experto en taijutsu y por ello eres el más indicado para cumplir varias misiones que nos han llegado; Konoha necesita dinero, prestigio…y la lealtad de sus ninjas.- dijo.
Lee miró a su maestro, y asintió con la cabeza.
-Te deberás quedar con Tenten y conmigo¿verdad, Tenten?- preguntó Gai.
Pero la chica ya se había levantado y había salido precipitadamente por la puerta, intentado aguantar las lágrimas que pujaban por salir de sus ojos.
El sonido del timbre despertó súbitamente a Sakura. La chica abrió de par en par sus ojos verdes y se incorporó. Se había quedado dormida en el sofá viendo una película.
Se levantó, pensando quién sería a esa hora, y se arregló un poco el cabello antes de ir a abrir. Al girar el pomo y abrir la puerta, quedó atónita al ver quién se encontraba en su umbral.
-¿¡Sasuke!?- dijo, a medio camino entre la interrogación y la exclamación.
El chico la miró arriba abajo con sus penetrantes ojos oscuros.
-Te queda muy bien el conjunto.- sonrió.
Sakura llevaba unos shorts vaqueros y una camisa larga, que enseñaba un hombro, de color verde oscuro, lo que hacía que pareciera que sólo llevaba una camisa.
-¿Has venido a estas horas para comentar mi ropa?- preguntó la chica.
Sasuke no perdió la sonrisa burlona.
-Toma.- le entregó un informe.- Te requieren para una misión. Yo estaba en el cuartel recogiendo mis nuevos horarios de vigilancia y me dijeron que fuera a avisarte.-
Sakura tomó el papel y lo leyó rápidamente. Enseguida, su rostro se volvió macilento.
-¡Maldita sea!- murmuró.
Rápidamente, entró en su casa y corrió a su habitación en busca de su bolsa médica. La chica había escuchado, varios días antes, por accidente, una conversación entre Hiashi y Tsunade (Shizune y ella eran inmunes a los jutsus de insonorización de la Hokage) sobre el nombramiento de Neji y las consecuencias que éste podía traer si algo fallaba.
Cogió su kit médico y en cinco minutos se vistió con su típico conjunto beige y rosa.
Cerró la puerta de su casa, y agarrando impulsivamente a Sasuke del brazo, le dijo:
-¡Vamos!-
Los dos ninjas saltaron ágilmente de tejado en tejado y llegaron a la entrada de Konoha.
Allí, apoyado sobre una columna de piedra, con una bolsa a sus pies, se encontraba Kiba, arrascando las orejas de un colosal Akamaru, pero sus ojos delataban su preocupación.
Chôji, con otra bolsa y vestido con su armadura completa estaba sentando en el suelo, y se mordía las uñas con nerviosismo.
Sakura se acercó a ellos, y se sentó junto a Chôji.
-¿Quién falta?- preguntó.
-Falta Shikamaru, está por llegar.- dijo el chico, nervioso.
Sakura asintió y esperó.
Tenten caminaba lentamente por la calle. Las palabras de Shizune aún resonaban en su cabeza. Esos malos presagios se habían cumplido, y ella no podía hacer nada. Había temido algo así desde que Neji le confesara su nombramiento como nuevo líder del clan Hyuuga y, sin embargo, no acababa de despertar en la realidad. No había visto el peligro tan nítidamente como ahora.
Frustrada, se sentó en un banco de madera. Las lágrimas empañaban sus ojos y arañaban su rostro al caer lentamente hacia sus manos y rodillas. Al final, no pudo resistir más los sollozos y comenzó a llorar abiertamente, hundiendo el rostro en las manos.
"No voy a renunciar a ti"
Súbitamente, esas palabras llegaron a la memoria de Tenten, y su mente volvió a retroceder en el tiempo, una noche de hacía dos semanas…
-Flashback ON-
"Dos figuras paseaban lentamente entre los arbustos y los árboles, sumidos en la penumbra, que poblaban el jardín de los Hyuuga. Había ruido y alboroto a lo lejos, en la mansión principal, bellamente iluminada.
Pronto, el escándalo se hizo menos audible y la noche se llenó con las palabras de las dos sombras.
-…así que vas a ser el nuevo líder Hyuuga…- dijo una voz femenina.
-Así es.- dijo otra, esta vez de un hombre.
Los dos se sumieron en un silencio, hasta que la chica habló.
-Va a ser muy peligroso¿lo sabes? En estos momentos, la villa se encuentra en una situación precaria y un cambio radical en el mayor clan de Konoha puede traer consecuencias fatales.- dijo la voz.
-Lo sé, por eso estamos haciendo esto con sumo cuidado. No queremos que nadie se entere, nadie que no pertenezca al clan, para evitar peligros.-
-Entonces¿por qué me has llamado esta noche?-
Las dos figuras llegaron a un puente viejo de madera, que cruzaba por encima de un lago de nenúfares. La luna se veía reflejada en la superficie tan nítidamente que parecía que la noche se hallaba encerrada en esas gotas de agua. Unas ondas rompieron el embrujo, pero eso no hizo que la otra figura dejara de estar expectante.
Una de ellas se paró. A la luz de un farolillo que pendía de un sauce llorón, podía verse el atractivo rostro de un chico de cabello negro y ojos plateados. El chico miró atentamente a la otra figura, la de la chica.
-Creí que ya deberías saberlo.- murmuró.
La chica sintió que la sangre se agolpaba en sus mejillas y el corazón se le oprimía. Sin embargo, la chica se forzó a sí misma volver a la realidad. Las siguientes palabras que pronunció le dolieron una por una en el alma.
-Pero…sabes que ahora que eres el líder del clan Hyuuga, tu vida y tu libertad están en manos del clan. No podrás hacer nada fuera de los márgenes permitidos.-
Hubo un silencio y, entonces, el chico alargó una mano y acarició suavemente la mejilla de la chica.
-No te preocupes...aunque tenga que cambiar los cimientos del clan Hyuuga, aunque tenga que darles a entender que la pureza de sangre no hace que el Byakungan sea menos o más efectivo, aunque tenga que enfrentarme a mi familia entera…-
El chico se acercó más a la chica, y la rodeó entre sus brazos, apretándola contra sí.
-…no voy a renunciar a ti.- "
(Flashback OFF)
Tenten dejó súbitamente de llorar, al recordar esas imágenes. Entonces, vio lo que tenía que hacer con una determinación tan grande que, si hubiera querido, hubiera podido mover la montaña de los Hokage, de tan llena de energía que se encontraba.
La chica se levantó súbitamente y dio gracias al cielo de que no había dejado sus armas en el despacho de Shizune.
Se echó la bolsa al hombro y comenzó a correr precipitadamente. Sabía que necesitaba correr mucho; sin embargo, sus piernas parecían ir solas, y la chica veía los edificios, las personas y las farolas moverse a su alrededor a una velocidad estremecedora. Entonces, entre el gentío de figuras, reconoció a una de ellas que iba en su misma dirección. Justo la persona que necesitaba.
-¡Eh, Shikamaru!- llamó la chica.
Un chico alto, de ojos grises, coleta alta y apretada y aros en las orejas cesó de correr. Se dio la vuelta y se encontró cara a cara con la chica.
-¿Tenten?- preguntó.
El chico observó sus ojos castaños, y vio que había estado llorando.
"Ha debido de enterarse", pensó. "Ella quiere mucho a Neji".
Shikamaru no necesitó preguntar nada. Los sentimientos eran algo problemático, sin embargo, no hacía falta tener mucha experiencia para saber que ella no iba a quedarse atrás.
-Vamos, los demás nos esperan.- dijo.
Tenten asintió y los dos echaron a correr rumbo a la salida de Konoha.
-¡Ya era hora!- exclamó Kiba, malhumorado.
Shikamaru y Tenten acababan de llegar con su bolsa de equipaje.
-¡Venga, vámonos!- dijo Kiba.
Y siguió a Akamaru hacia el camino, cerca de Chôji.
Sakura se fijó en que Tenten no estaba en la lista de miembros del grupo. Sonrió, mientras el grupo se dirigía hacia la oscuridad impenetrable que cubría el camino.
-Tengo un saco de dormir de reserva, por si no te dio tiempo pasar por tu casa.-le susurró al oído.
Tenten le sonrió, agradecida.
En ese momento, Sakura sintió el impulso de despedirse de Sasuke. Se dio la vuelta, justo antes de cruzar el enorme arco que señalaba el principio y el fin de los territorios de Konoha, pero al darse vuelta vio que la plaza estaba vacía.
Sasuke ya no estaba ahí.
Gaara cruzó rápidamente un pasillo y se dirigió hacia los archivos de la oficina de los Kazekage. Necesitaba consultar un par de papeles para gestiones de varios tipos; una tarea que aborrecía especialmente. Suspiró mientras giraba la llave en la cerradura. Abrió la puerta con cuidado, pero ésta chirrió. El chico cerró la puerta tras de sí, y al darse la vuelta, vio como una figura encapuchada emergía de la oscuridad.
-Buenas noches, Gaara.-
Bueno, tercer capítulo terminado n.n espero que haya sido de vuestro agrado. ¿Qué le pasará a Neji¿Qué pasa con Sasuke¿Y con Gaara¡Lo sabréis en su día! n.n
