Hola a todos!! Actualizo!! Si, yo Kyoko, actualizando mi fic. ¿no os lo creeis? Yo tampoco!

Siento mi demora, pero este mes tube una triste notica... mi abulo murió y en ese momento me cayó un balde de agua fria encima de mi cabeza. Estube un tiempo triste, sin entender nada y no podía pensar en mis fics, y en este aún menos. Está llenos de ángeles, pero los ángeles solo existen en los sueños... ¿no?

Bueno pero hablemos del fic y no de mis ideas tontas!!

Este cap me quedó fatal, no estoy demasiado contenta con su contenido pero bueno. Al principio no tenía imaginación y no se me daba bién cruzar los cables y luego al final me estaba cansando y me quedó algo soso. Pero ahora solo queda el cap final y ese me hace super de ilusión escribirlo.

Muchas grácias por sus reviews, tengo que contestarlos!!

Mudkip-chan: Muchas grácias. De veras te gustó? Estoy super contenta! Aquí está este cap, espero que lo disfrutes y me mandes tu opinión, grácias!

Dans bld: Muchas grácias! Todo de tira te lo leíste? Pero que máquina!! Bueno, espeo que te haya gustado y siento mi demora. Nos leemos!

adrianitah soto: No hace mucho que hice el otro cap XD bueno si hace mucho, pero seguiré con el fic, no lo tengo abandonado. Grácias por tus reviews. Animo al Takari. Fresitas!

Hikari Yagami de Takaishi: Espero que te siga yengo genial tu comic! Eres genial amiga, hace tiempo que no hablamos. Espero te guste este cap y muchas grácias por todo. Animo Hikari, te quiero mucho!

Kiame: me parece que tendré que dejarlos juntos, soy muy joven para morir. Grácias por tu review!!

Lulyua: Espero continuar pronto mis fics, todos. Muchas grácias. Viva el Takari!

Fiorella Takaishi: Animo! Me encanta tu fic, me dejas picada !! Espero actualices pronto tú también. Jeje, tendrás que ver si mata a Tai, en este capitulo. Un beso Fio!

AnAbLaCk0516: Uhm, otra que quiere matarme, tendré que terminar bién el Takari!! Muchas grácias, de verdad te gusta tanto el fic! Me alegro que así sea. Grácias

Saly: Si inundas el mundo con lágrimas tendremos más agua para beber :P Es broma!! Claro que terminaré el fic, mi politica es no dejar nada a medias. Muchas grácias por todo espero que sigas leyendo.

Esme-chan TS-DN: Sobrina! Cuanto tiempo si hablar eh? Llevamos mucho. No sé si dejarte en paz con Tai!! Uhm.. .weno me lo pensaré si me dejas un lindo review! Espero te agrade este cap!! Y ánimo. Te quiero Esme!

Angels: Grácias Estefi, eres genial. Siempre me dejas unos testamentos por reviews! No estaría mal la idea de KarixTai pero no es lo que está en mi mente, tu lee el fic y verás jeje todo se soluciona dentro de poco. Para saber lo que dice la profecía habrá que esperar jeje, pero tranquila que llegará. Muchas grácias por tu comentario y crítica, me ayudas mucho. Y a tu hermana también, gracias hermanas Angels! Y bueno un beso!

Lord Pata: Hola! Encantada de agradecerte tus reviews de nuevo. Jeje, me alegra que te gustara lee este cap y espero que te guste.

kozumy Disgrace: Jeje, tendrás que leer el cap para saber si lo mata jeje. Me alegra que te gustara, y ponte a la cola para matarme, ya hay otras candidatas. Espero que te guste el cap y perdona la tardanza.

Bueno, fin de los reviews. Quiero agradecer también a Utenarose que aunque no me deja review sé que lee el fic. Gracies Utena, ets la millor!! Un peto maca.

Muchas grácias por todo y espero que les guste el cap!! Un abrazo.

Adelante!


16. ADELANTE

Takeru y Yamato brillaban con dos luces de color amarillo y azul, respectivamente. Ambos se miraban. Ahora todo estaba por empezar.

-¿Qué hacemos ahora?- Preguntó Yamato. Takeru miró al cielo y luego señaló con el dedo. Yamato, curioso, miró encima de él y vió como varias luces se podían contemplar cruzando el cielo.

-Son las luces de los demás- Aclaró Takeru. -Las luces de los elegidos "los elegidos brillarán y llegará"- Dijo él.

-¿llegará?- Preguntó Yamato. -¿El qué?- Dijo.

-No lo sé- Dijo Takeru.

-Yo llegaré- Se oyó una voz. Una voz grave, oscura...La voz del mal. Los dos hermanos dirigieron la mirada al portador de aquella voz. Y allí estaba, delante de ellos aquel ser. Cuerpo de demonio, con dos grandes alas oscuras; cabeza redonda con pequeños ojos rojos y gran boca con colmillos; su tamaño era de un metros noventa, bastante fuerte; brazos largos y con garras y tenía como arma dos grandes espadas oscuras. Era un demonio, el peor de todos. -Estamos en la última batalla- Dijo el demonio. Yamato dirigió una mirada a Takeru, estaba desconcertado.

-Yamato...yo me encargaré de detenerle...- Dijo takeru.

-Pero...no podrás- Le advirtió Yamato.

-Recuerda, no puedo morir, necesitamos tiempo- Dijo el más joven. Luego tomó la espada de su cintura.

-Glory sword- Dijo mientrás la pasaba por su frente. -Ahora, tú te enfrentarás a mi- Dijo Takeru mientrás miraba al demonio.

-Ángel contra Demonio- Dijo divertido el ser oscuro.

-Dime al menos como llamarte- Dijo Takeru.

-Llámame Dark- Dijo el demonio antes de lanzar su primera garra en contra del rubio.

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-Ya ha llegado...-Dijo aquela hombre. Anciano pero sabio. Delante de él había unas cuantas esferas plateadas que iluminaban su rostro, en ellas estaban los niños elegidos. El hombre pasó la mano encima de las esferas. -Niños elegidos, guerreros del bién- Dijo el hombre. -Es el momento de la batalla final...-Susurró el hombre. -Que vuestro poder sea vuestra guia- Dijo después de una larga pausa. -Es hora de terminar lo empezado- Dijo para después brillar. Las esferas brillaron y después se rompieron en mil trozos. La oscuridad se hizo presente. -Buena suerte- Dijo el anciano enmedio de la oscuridad.

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-¡Estamos volando!- Gritó Taichi viendo como sus pies despegaban del suelo. Una luz anaranjada envolvía todo su cuerpo. El muchacho sonrió con burla mientrás hacia una voltereta en el cielo.

-Esto es imposible- Dijo Sora envuelta en una luz roja. Taichi se acercó a ella tomandola de la mano.

-Recuerda Sora, todo es posible- Dijo. Sora sonrió y ambos, de la mano, salieron volando hacia una luz blanca que provenía de un punto entre el bosque. Ellos sabían que allí estaba el enemigo, debía ir hacia allí. Hacia la batalla final.

Al llegar a lo más alto de aquel cielo lleno de nubes, los dos jovenes distinguieron unas luces de color verde, lila, violeta y una de color entre rojo y verde que se acercaban hacia ellos.

-¡Sora!- Gritó una voz conocida.

-¡Tai!- Dijo otra. Sora y Tai se mirarón, intercanviando una mirada. En pocos segundos a su lado aparecieron Mimi cogida de la mano de Izzy, Ken cogida de la mano de Yolei y otra persona que les resultaba familiar.

-Este es Ryu, el amigo de Tk- Aclaró Mimi ante la mirada de Taichi.

-Hola- Dijo Ryu.

-Bueno chicos...¡vayamos a la batalla!- Dijo Taichi en su papel de líder.

-¡Si!- Gritaron todos. Y juntos empezaron a marchar hacia aquella luz blanca.

Cuando llevaban un rato volando aparecieron tres luces más. Joe, Cody y Daisuke volaban hacia ellos.

-¡Chicos!- Gritó Daisuke con una sonrisa. -¡Estamos aquí!- Dijo el joven.

-Daivis, Joe, Codi- Dijo Ken.

-¡Genial!- Dijo Yolei. -Ahora solo faltan Yamato, Takeru y Hikari- No terminó de decirlo cuando una voz llamó la atención de todos.

-¡Aquí estoy!- Dijo esa voz. Todos se voltearon para ver como una chica envuelta en una luz rosada volaba hacia ellos. Hikari iba seguida de cerca por Hell.

-Hola a todos- Dijo Hell. -¿qué hay Ryu?- Preguntó al otro ángel.

-Nos dirigimos a la última batalla- Dijo Ryu.

-¿Dónde están Takeru y Yamato?- Preguntó Hikari.

-Ya deben estar allí- Dijo Taichi mientrás saludaba a su hermanita.

-Si, Takeru está allí- Dijo Hell. -Noto su fuerza, seguro está luchando para ganar tiempo- Dijo la ángel.

-Propio de él- Aclaró Ryu. Una mirada cómplice entre los dos ángeles hizo que el grupo de elegidos se pusiera en marcha.

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Maldito monstruo! Su poder era demasiado destructivo. Takeru intentaba esquivar los diferentes ataques de aquel ser, pero su velocidad era inaudita. El joven ángel perdía lentamente su brillo al mismo tiempo que sus esperanzas de poder resistir mucho tiempo se agotaban.

Se agachó justo a tiempo para no recibir un puñetazo en la cara, pero Dark le metió una patada en el estómago enviándo al chico unos metros hacia arriba, provocandole una caída. El rubio se golpeó con un árbol creándose un nuevo golpe en su cuerpo.

-¡Tk!- El grito desesperado de Yamato provocó que Takeru abriera los ojos y escupiera sangre.

-Maldito seas- Dijo el joven mientrás pasaba su mano por encima de sus labios, limpiandose la sangre.

-Vamos. ¿Eso era todo?- Dijo burlonamente Dark. Takeru se levantó como pudo y sacó su espada, de nuevo marchando hacia la batalla. Golpeó duro a su enemigo en el rostro, però solo le provocó una herida superficial. Dark sonrió cruelmente, Takeru le atacó de nuevo con la espada però Dark lo paro en seco con sus dos manos. Sujetó la espada entre las manos y luego de un golpe seco la partió en dos trozos. Takeru abrió los ojos sorprendido, su espada...su maravillosa espada estaba rota.

-¿Qué harás ahora sin tu espada?- Dijo el monstruo sonriendo. Lanzó lejos el trozo de espada que tenía en las manos y se cruzó de brazos.

-Mierda- Dijo Takeru. Soltó su trozo de espada y saltó hacia atrás. Luego se acercó a Dark para pegarle un puñetazo pero el monstruo le cogió el puño y le torció la muñeca. El ángel gritó de dolor mientrás caía al suelo.

-Vaya vaya. ¿Cómo es posible que alguien tan débil como tú haya sido capaz de vencer a mis cuatro guerreros?- Preguntó con burla Dark. -Simples golpes de suerte- Dijo y se agachó junto a Takeru. -¿Verdad?- Le preguntó. Takeru aprovechó ese momento para colpear a Dark en las piernas y hacerle caer, se levantó de golpe y saltó hacia atrás. Se quedó de pie sujetandose la mano herida, jadeaba.

Dark se levantó y sonrió.

-¿Cansado?- Dijo divertido. Takeru escupió para un lado.

-Más quisieras- Dijo. No quería admitirlo pero estaba agotado y su mano, ahora herida, le dolía mucho.

-Entonces, ven a por mi- Le retó Dark. Takeru cerró con fuerza el puño de su mano buena y se lanzó de nuevo al combate. Pero ya no podía más. Dark le tomó con fuerza y le pegó un rodillazo en la barriga, el rubio cayó al suelo de rodillas. Ya no podía más.

-Hasta aquí has llegado- Sentenció Dark. -Despidete- Dijo y luego cogió a Takeru del cuello con una mano. Y apretó con fuerza. Le estrangularía.

-¡Tk!- Chilló Matt.

-"Ya no puedo más"- Pensaba el ángel. -"Hasta aquí llego..."- Dijo mientrás lentamente se perdía en la inconsciéncia. -"Moriré y esta vez para siempre"- Se aseguró.

-¡Muere!- Gritó aquel ser despreciable. Takeru cerró los ojos. Aceptando su fin.

-Muere tú imbécil- Dijo a grito Ryu que había aprecido de repente. Ryu pateó a Dark en el rostro y este soltó a Takeru. Takeru cayó de rodillas al suelo y Dark fue a parar contra un árbol.

-Ryu- Dijo con voz débil Takeru.

-¿Cómo estás?- Dijo divertido Ryu. Luego se giró hacia Takeru. -Estás herido- Afirmó mientrás veía a su malherido amigo. Se agachó a su lado y le ayudó a levantarse. Takeru miró enfrente suyo. Allí estaban todos los elegidos brillando con diferentes luces.

-Lo consiguiero- Dijo.

-Si- Afirmó Ryu. Los elegidos corrieron hacia ambos angeles.

-Takeru¿te encuentras bién?- Le preguntó Hell. -Tienes muchas heridas- Dijo la ángel.

-És muy poderoso- Afirmó Takeru. -Yo no puedo con él- Dijo mientrás bajaba la cabeza.

-No te preocupes por eso amigo- Dijo Daisuke. Takeru le miró. -Aquí estamos los héroes- Dijo sonriendo.

-Le venceremos todos juntos- Afirmó Taichi. En su mano había un pequeño papel.

-La profecía- Dijo Takeru. Taichi sonrió. La profecía brilló en la mano del portador del valor y apareció en tamaño mayor delante de Takeru. Quien empezó a leer:

Luce deber bindi last power

speranza deber tomir di arma

und tri guarda

noe luxe fare shine

-¿Qué dice?- Preguntó curioso Koushiro. Takeru leyó:

Luz deberá brindar el último poder

esperanza deberá tomar el arma

y los tres guardianes

nueva luz harán brillar

-¿Qué significa esto?- Preguntó Yamato. Matt estaba al lado de su hermano.

-Luz...-Pensó Taichi. -Hikari- Dijo. La muchacha apareció detrás de él. Takeru reparó en ella, hasta ese instante no se había dado cuenta de la precéncia de Hikari.

-Kari- Dijo Takeru.

-Yo soy luz- Afirmó la chica.

-Takeru es esperanza- Aseguró Yamato.

-Entonces, Hikari debes darle tu energia a Takeru y así él tendrá una arma y vencerá a Dark- Dijo Koushiro seguro de sus palabras.

-¡Si!- Aseguró Mimi.

-¡Que fácil!- Dijo Sora. Todos los elegidos sonrieron ante la facilidad de la profecía.

-No- Dijo Takeru. -¡No!- Gritó el joven. Todos los elegidos le miraron extrañados.

-¿No qué?- Preguntó Davis.

-No, la profecía no es así- Dijo el ángel mientrás tomaba su brazo herido.

-¿porqué dices eso?- Le preguntó Yamato. Takeru le miró.

-Te olvidas, de los demás trozos- Dijo Takeru. Yamato abrió los ojos sorprendido y miró a Taichi, que tenía el seño fruncido.

-No- Dijo Matt. -No puedes hacer eso- Aseguró el joven de la amistat mirándo a su amigo. Taichi miró extrañado a Takeru y a Yamato.

-Eso...¿tiene que ver conmigo?- Preguntó confuso el portador del valor mientrás se acercaba a ambos. Takeru y Yamato se miraron.

-Taichi...-Dijo lentamente Takeru. Luego se acercó las manos al pecho y cerró los ojos. Una luz anaranjada apareció en las manos del joven y luego en ellas una esfera redondeada con el emblema del valor. -Esto te pertenece- Dijo Takeru entregándole la esfera.

-Mi emblema- Dijo Taichi. Lo tomó y luegó miró a Takeru. -¿Porqué me lo robaste?- Preguntó.

-Taichi...-Dijo Yamato.

-Tai. Este es el trozo de profecía que encontré en las ruinas de aquella fábrica- Dijo Takeru y empezó a decir la profecía.

Reunidas las piezas

tu sabes cual

debe morir

para debilitar al mal

-Eso significa- Dijo el joven ángel mientrás enseñaba las piezas a sus compañeros. Las piezas formaban el emblema del valor. Todos fruncieron el entrecejo. Taichi suspiró.

-Debo morir- Dijo el protador del valor. Luego esbozó una sonrisa. -Debes matarme- Aseguró Taichi Yagami a Takeru Takaishi.

-Asi es- Asintió Takeru. Todos los elegidos soltaron un grito de terror.

-¡No!- Gritó Sora mientrás se acercaba a Taichi y lo abrazaba. -No, no quiero- Dijo la muchacha.

-Sora- Dijo Taichi mientrás tomaba su mano.

-¡Hermano!- Gritó Hikari y luego se acercó a Taichi. -Porfavor, dejemonos de tonterias y luchemos todos juntos- Dijo la muchacha de la luz. -Le venceremos TODOS juntos- Dijo la chica luego miró a Takeru. -Todos- Dijo.

-¡No!- Gritó el mayor Yagami. Miró a los presentes. -Chicos, es nuestro deber. Prometimos proteger el mundo por encima de todas las cosas. Y si el destino ha decidido esto, si el mundo así lo ha decidido, yo lo haré- Las palabras de Yagami hicieron honor a su emblema. -Takeru, hazlo- Ordenó Yagami al ángel.

-Pero Taichi...-Dijo dudante Takeru.

-¡Hazlo!- Le gritó Yagami. Sora y Hikari se abrazaron más a él.

-¡No!- Dijeron las dos chicas.

-Soltadme- Dijo Taichi. Yamato se acercó a Sora y suavemente la tomó de los brazos, haciendola soltar de la camisa de Taichi.

-Sora, dejale ir- Dijo Yamato. Sora soltó a Taichi mientrás las lágrimas caían de sus ojos.

-No puedo evitar que lo hagas...¿verdad?- Dijo la muchacha del afecto. Taichi sonrió y negó con la cabeza. -Siempre serás valiente- Dijo la chica. Taichi asintió incapaz de decir alguna palabras.

-Hermano...-Sollozó Hikari. Daisuke tomó a la muchacha. -No...-Dijo la chica. Daisuke no dijo nada mientrás tomaba a Hikari y la abrazaba. Taichi suspiró y luego andó unos pasos, separandose del grupo. -Takeru- Dijo. Takeru le miró y luego asintió.

-Toma Tk- Dijo Ryu mientrás le ofrecía su espada, ya que la de Takeru estaba rota. Takeru asintió y luego se puso delante de Taichi.

-Nunca me imaginé que moriría a tus manos- Dijo el portador del valor.

-Perdoname- Suplicó Takeru.

-Hazlo rápido y no falles- Dijo Taichi con una sonrisa. -Mucha suerte en la batalla- Dijo.

-Tai- Dijeron los chicos. Takeru tomó con fuerza la espada, tragó saliva. Taichi cerró los ojos. Los chicos también los cerraron. Takeru los cerró y luego...empuñó la espada.

-¡No!- El gritó hizo que Takeru se parara en seco. Delante suya, a pocos centímetros de la espada, estaba Hikari con los brazos abiertos.

-Hikari- Dijeron todos.

-¿¿Qué haces Hikari??- Gritó Taichi. Las lágrimas caían por el rostro de Hikari.

-Dije que no- Dijo la muchacha. -No lo permitiré- Dijo la chica. -Takeru- Dijo mirándo a Tk. -No lo hagas- Le ordenó.

-Hikari, porfavor- Dijo Taichi. -No te metas- Le dijo a su hermana. -Es por el mundo- Dijo.

-¡El mundo!- Gritó Hikari. -El mundo, esta maldita profecía- Dijo la chica. -No lo permitiré. La profecía ya me quitó a uno de mis seres queridos, no permitiré que me quite a otro- Dijo sollozando. -Es injusto, debemos permanecer unidos- Dijo la chica. -Esto es un error- Aseguró. Miró a Taichi y luego a Takeru. -¡Baja la espada!- Gritó la muchacha. Takeru no se movió.

-Hikari- Dijo Taichi con voz serie. -Termina esto de una vez- Dijo el joven.

-Dije que no- Dijo Hikari. Luego se acercó a Takeru. Takeru bajó la espada. Hikari se acercó más a él y luego le abrazó.

-Porfavor...no lo hagas- Le suplicó mientrás las lágrimas caían en el pecho de Takeru.

-Hikari...-Susurró Tk. Si Hikari le pedía algo... él no podía negarse. Hikari lloraba. -Porfavor- Dijo Takeru mientrás cerraba los ojos. -No llores- Dijo.

-No quiero que muera nadie más- Dijo la chica. El corazón de Takeru dió un salto. Se refería a él. Takeru soltó la espada, que cayó pesadamente al suelo, luego acarició con suavidad la cabeza de Hikari.

-No te preocupes... no voy a matarle- Dijo Takeru.

-¿qué?- Preguntó Taichi. Takeru le miró.

-Siempre hemos luchado sin ninguna norma, sin señirnos a profecías ni nada. Y siempre lo hemos logrado... ¿porqué esta vez tiene que ser diferente?- Dijo el joven. Todos los presentes se miraron. -Yo no puedo matarte. No puedo- Dijo el joven. Taichi suspiró. Cerró los ojos unos instantes.

-Quizás...seré más valiente si lucho. Luchemos juntos. Hasta la muerte.- Dijo Taichi. -Si debemos morir, moriremos juntos- Dijo el lider. Todos asintieron.

-¡Juntos!- Gritaron todos. Sora corrió a abrazar a Taichi.

-Juntos...-Dijo Takeru. Hikari le miró.

-Grácias- Dijo Hikari con la cara sonrosada. Takeru le sonrió.

-¿Juntos?- Ya había vuelto Dark. Su voz se oyó burlonamente. -No podeis hacer nada, morireis juntos- Aseguró aquel ser. Los elegidos se miraron.

-La oscuridad...se vence con luz...-Dijo Hell mientrás sonreía.

-Vosotros sois las luces- Dijo Ryu. Los elegidos se miraron. Yamato sonrió y dió unos pasos al frente.

-Luz azul- Gritó el portador de la amistat. Una luz azulada salió del muchacho y chocó contra la piel oscura de aquel ser. Dark rió.

-¿Qué es eso¿Cosquillas?- Dijo. Las palabras helaron a Yamato. ¿No funcionaba?

-Mierda- Dijo secamente Yamato. -Pero...-Tartamudeó. Takeru abrió los ojos.

-Oh no- Dijo el menor. -Eso...¿no sirve?- Dijo el ángel. Observó su brazo herido, sus heridas... él no había podido... ¿la luz tampoco podría?

-Probemos juntos- Dijo Taichi.

-¡Si!- Gritaron los elegidos. Una cascada de luces de colores llegó directo a Dark pero solo provocó que el ser retrocediera unos pasos.

-Pobres elegidos...¿se os terminó el juego?- Dijo Dark. Su sonrisa dejó paralizados a los muchachos.

-¿Qué?- Dijo Takeru.

-¿Cómo es posible?- Preguntó Yamato.

-No podemos vencerle- Dijo Miyako.

-No sirven de nada las luces- Dijo Codi. La oscuridad que envolvían a los jovenes se hizo más potente... la esperanza se estaba marchando con el viento. ¿No servía de nada la luz?

-No...-Dijo Taichi. Dark ensanchó más su sonrisa. Y con fuerza lanzó una onda de oscuridad que chocó contra los cuerpos de los elegidos y los ángeles, empujándolos hacia atrás. Los jovenes cayeron con pesadez en el suelo... mal heridos...inconscientes.

-Y hasta aquí llegaron... los únicos que hubieran podido vencerme- Dijo triunfante Dark.

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Taichi Yagami estaba en el suelo. Incapaz de poder levantarse. ¿Para qué? Si ya todo estaba perdido... las luces no habían servido para nada, el destino del mundo estaba condenado.

Las aventuras que años atrás le habían dado la confiancia suficiente como para creer en si mismo, en el valor ahora desaparecía como un antiguo sueño.

La confianza que todo el mundo necesita para poder realizar las cosas, ya no estaba. Él ya no podía hacer nada más.

Si ya no quedaba valor para luchar, valor para realizar las cosas... todo estaba perdido.

La oscuridad ahogaba lentamente su alma, llenando el vacio de la perdida.

-Si, soy genial, si- Dijo el joven Taichi de 8 años. Corría veloz con su bicicleta nueva. Había aprendido a montar, ahora era el mejor. Nada podía pasarle. Era fuerte, el mejor. Pero con una simple piedra su bicicleta volcó y el joven cayó al suelo. El mejor cayó.

-Me caí- Dijo Taichi. No podía creer. Se había hecho daño. Le daba miedo volver a subir a su bicicleta y montar, le daba miedo caerse de nuevo. La herida dolía. Lloraba. Ya no podía volver a hacerlo. Tenía miedo. Cobarde.

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El afecto, el amor. El emblema que brilló en el pecho de Sora Takenouchi a sus 11 años. El poder de amar y ser amada. Ese gran don que tienen los humanos. ¿Dónde estaba ahora? Ahora Sora se sentía capaz de volver a amar a alguien. Porque el mundo ya no existía, había sido destruido. Ya no había amor, ahora todo era odio.

Amar. Que cosa tan extraña. La sensación cálida había desaparecido, solo quedaba un frio congelante.

Sora sentía como el afecto desaparecía, como la luz... el afecto ya no funcionaba. Ya nunca volvería a brillar. Estaba perdido.

-¡No quiero!- Dijo Sora mientrás corría con fuerza. No quería quedarse más en su casa. Nadie la entendía. -¿Porqué no puede aceptar que me gusta el futbol?- Dijo la muchacha.

-Sora, vuelve aquí. Te harás daño- Dijo la mujer, la sra.Takenouchi recordandole a su hija una herida en la pierna a causa de una lesión en un partido de futbol.

-No quiero- Volvió a gritar la niña. -¡No me entiendes¡No me quieres!- Dijo la pequeña. Corrió con fuerza aunque la pierna le doliera. Cansada cayó al suelo, junto a un árbol. -¡Nadie me entiende!- Gritó la niña. No había afecto en su vida, nadie podía entenderla... nadie la amaba. Odio.

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Solo. Estaba solo. En aquel rincón. Tumbado. Ya no había nada por lo que luchar.

Amigos. ¿Qué demonios era eso¡No existen los amigos¡No existe la amistad! La gente siempre debe estar sola. Valiendose simplemente por uno mismo. Sin nadie que te ayude. Esa es la norma. ¡No necesitar a nadie, valerte por ti mismo! Porque si tu no cuidas de ti.. ¿Quién lo hará?

Los amigos solo son bobadas. Nadie va a estar a tu lado en momentos difíciles. Yamato lo sabía cierto. Ahora solo quedaba la soledad, ni amigos , ni hermanos ni nada. La soledad inundaba el alma. Estaba solo y era débil.

-¿y mamá?- Preguntó Yamato de 6 años a su padre.

-¡Mamá no va a volver¡Déjame trabajar en paz!- Ordenó el padre del muchacho. Yamato salió corriendo de la habitación.

-Mama...Takeru...-Dijo el niño mientrás se sentaba en un rincón del suelo. -Estoy solo, tengo miedo- Dijo el niño. Delante suya apareció su madre llevandose a Takeru. Yamato gritó. -¡Mamá!- Pero no fué escuchado. Estaba solo. Soledad.

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Justo en el momento

en que empezaba a encontrar oscuridad

hasta en el Sol de mi ciudad

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Mimi estaba tumbada en el suelo. Su rostro estaba maltratado con las magulladuras del golpe. Estaba cansada. Todo eran batallas.

¡Donde estaban esas luces, esa vida color de rosa¡No! Todo eran batallas, luchas, penas, golpes...

No había sonrisas, no había luces... todo era oscuro.

La inocencia no podía florecer en un mundo donde todo es ocuro. ¿Porqué la gente solo quería hacerse daño entre ellos¿Porqué no podían vivir en paz¿Porqué eh¿Porqué?

Si una simple sonrisa pudiera llenar un mundo, darle luz. Todo sería un cuento de hadas. Pero... los cuentos de hadas no existen. Y no existirán jamás.

Mimi corría rápidamente. Tenía que huir de aquellos dos niños que la perseguían, tenía miedo. Le harían daño.

-Ven aquí guapa- Dijo uno de los niños. Mimi no se detubo. Continuó corriendo. Pero sus pequeñas piernas no daban para más. Cayó al suelo, tropezandose con el vestido. -Ya está, te tenemos- Dijo aquel niño con mirada cruel.

-Porque... ¿no podemos jugar juntos?- Sollozó la niña.

-Mira está- Dijo el otro. -Niña, los cuentos felices no existen- Dijo el chico. Era cierto. Ya no había inocencia. Le harían daño.

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Que desastre. Todo era muy triste. Ya no habia nada de valor en el mundo. Ya no había nada por lo que luchar.

Sinceridad. Fiabilidad. Tanta cosa... tanto significado ... Pero... ¿de qué servía todo eso? Para nada. Absolutamente para nada. Todo eran tonterias.

Joe Kido ya no podía hacer nada. La sinceridad, su emblema no servía para nada.

-Eres un tonto- Le señalaba un niño al pequeño Joe. -Te crees un niño bueno y eso no existe- Se rió el muchacho.

-Yo soy bueno- Dijo con voz temblorosa Joe.

-No. Tu eres tonto.- Dijo el niño. Más gente se reunió al lado de aquel joven y empezaron a señalar a Joe.

-Tonto, tonto, tonto, tonto.- Canturreaban los niños. Joe se tapó los odios. No quería oir nada más. Sinceridad... ¿Dónde estás?

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El conocimiento. ¿De qué servía? Ahora todo lo que el joven Koushiro había aprendido... formulas, enunciados, hechos... todo el conocimiento no servía para nada.

¿Acaso la fórmula de la x al quadrado serviría para derrotar a Dark¡No! Vaya que no. Ahora todo el saber estaba perdido.

La mente del joven se perdía entre una nube espesa. Tumbado boca a suelo el genio sentía que no servía para nada.

El saber era una fuente estupida... con eso no podía luchar. Ya no.

-Mira papá, he calculado todo esto- enseñó el joven Koushiro a su padre.

-Tonterias- Dijo el hombre. -Eso lo hace hasta un bebé- dijo el padre mientrás miraba las cuentas complicadas de Koushiro y las lanzaba a la basura. -Saly aprender a jugar al futbol, ensuciate, se mas rebelde- Ordenó a grito su padre. -Dejate de tonterias- Ordenó. Koushiro miró sus esfuerzos, sus matemáticas junto a la basura. Su trabajo, su don del saber... ¿tonterías? Quizás era así. Tonterías. El conocimiento no servía para nada.

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Justo en el momento

en el que la resignación

consumía cada día mi ilusión

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El pequeño Taichi seguía llorando en el suelo. Junto a su bicicleta. Lloraba.

-¡Tai!- El pequeño oyó un grito. Levantó la vista. Delante suya había un dragon amarillo. -Tai- Dijo el dragon sonriendo.

-¿agumon?- dijo el pequeño.

-Si, Tai...soy yo- Dijo el digimon. -¿qué haces en el suelo?- Dijo el digimon.

-Me he caído... me he hecho daño- Dijo el pequeño mostrando su herida. -No quiero montar más... me da miedo- Dijo el joven.

-¿Miedo¿porqué?- preguntó el digimon.

-¡Porque me he caído!- Dijo el niño. -Me duele- Dijo con cara llorosa.

-Pero... si no vuelves a subir...nunca aprenderás a montar- Aseguró el digimon.

-¿pero si vuelvo a caerme?- Preguntó el niño.

-Yo te sujetaré- Aseguró el digimon. El niño sonrió y pasó una de sus manos por encima de sus ojos.

-¿De verdad?- Preguntó el joven.

-De verdad de las buenas- Dijo el digimon. Taichi sonrió y subió de nuevo a su bicicleta. Agumos le ayudo y luego empujó la bicicleta.

Taichi abrió los ojos. Delante suyo vio a un dinosaurio amarillo.

-Agumon- Susurró el portador del valor a su compañero. -Estás aquí- Dijo mientrás sonreía. Se incorporó y miró a su alrededor. Estaba en un lugar de color naranja... solo de color naranja. No había nada más. -¿Dónde estamos?- Preguntó a su compañero. El digimon le miró.

-¿te has rendido Taichi?- Preguntó el digimon. Taichi se quedó parado.

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-Nadie me quiere- Sollozó la pequeña Sora. Alguien la abrazó por detrás.

-Yo si te quiero Sora- Dijo la voz aguda de Biyomon.

-Biyomon- Dijo Sora mientrás miraba a su compañera rosada.

-Todos te queremos Sora- Dijo Biyomon. -Piensa en Tai, en Matt, en Mimi...en tu mamá...-Dijo Biyomon. Sora la interrumpió.

-Mi mamá no me quiere, no me deja ir a jugar a futbol- Dijo Sora.

-Tu mamá no quiere que te hagas daño- Dijo Biyomon. -Si te pasara algo lloraría- Dijo.

-¿Mi mamá lloraría por mi?- Preguntó la pequeña. Biyomon sonrió.

-Claro. Se pondría triste. Todos lloraríamos por ti..porque te queremos mucho Sora- Dijo Biyomon. Sora sonrió y se levantó.

Sora abrió los ojos. Se incorporó con cuidado. Delante suya había una gran sala de color rojizo. Solo estaba la sala. Miró a su alrededor y pudo distinguir una ave de color rosado.

-¡Biyomon! Aquí estás amiga- Dijo Sora. Su amiga la miró.

-¿me quieres Sora?- Preguntó el ave rosada. -¿Nos quieres?

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-Matt- Dijo Gabumon mientrás tomaba la mano de su compañero. -Matt, tranquilizate- Dijo el lobo.

-Gabumon- Dijo el pequeño Matt. -Estoy solo- Sollozó el pequeño.

-No estás solo- Aseguró su amigo. -Estoy aquí- Dijo el digimon.

-Mi mamá...Takeru... todos me han dejado solo- Aseguró el rubio.

-No Matt. Todo esto no es verdad. Tu nunca vas a estar solo, nunca más- Dijo el digimon. Yamato le miró.

-¿Nunca más?- Preguntó.

-Yo siempre estaré contigo, te lo prometo- Dijo el digimon.

-¿Siempre?- Sonrió Yamato mientrás se limpiaba las lágrimas.

-Siempre- Dijo Gabumon.

Con pesadez el rubio abrio los ojos. Miró a su alrededor mientrás se incorporaba. Una sala de color azul le rodeaba. ¿Dónde estaba¿Qué era eso? Miró a su lado.

-Gabumon- Dijo al ver a su digimon. Le miró. Gabumon le respondió a la mirada.

-¿Estás solo Matt?- Preguntó Gabumon.

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-Hiedra venenosa- Gritó Palmon. Los niños que se reian de aquella pequeña huieron asustados. Palmon se acercó a la pequeña niña que lloraba en el suelo. Le acarició la cabeza.

-Palmon- Sollozó la niña al ver a su amiga.

-Me querían hacer daño- Dijo la pequeña. -No son buenos- Dijo. -Nadie es bueno conmigo- Dijo la pequeña. Palmon tomó su mano.

-Mimi, ven- Dijo. La pequeña se levantó con temor. Palmon la llevó hasta fuera de la calle donde estaba. Y delante suyo apareció un gran parque donde muchos niños jugaban. -Vamos- Dijo Palmon. Ella y Mimi caminaron hasta el parque y una niña de la misma edad de Mimi apreció delante suya.

-¿Jugamos juntas?- Preguntó la chica. Mimi sonrió.

-Ves Mimi, la gente si es buena- Dijo Palmon. Mimi sonrió.

Mimi respiró hondo y luego abrió los ojos. Una sala de color verde la rodeaba. Mimi se levantó con cuidado. Buscó a su alredor a alguien. Encontró a su compañera digimon que la miraba.

-Palmon- Dijo Mimi.

-¿Me regalas una sonrisa inocente Mimi?- Preguntó Palmon.

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-Déjadme- Dijo Joe mientrás seguía con los ojos cerrados.

-Joe- Dijo una voz. Joe abrió los ojos. Delante suya estaba su digimon, gomamon.

-Gomamon- Dijo Joe. Luego abrazó a su compañero. -Soy tonto- Aseguró el pequeño de gafas.

-Tú no eres tonto Joe- Dijo Gomamon. Luego sonrió. -Eres un muchacho muy sincero- Dijo.

-Nadie quiere estar conmigo- Dijo.

-Yo estoy contigo y no me iré- Dijo el digimon. -Tienes más amigos- Aseguró el digimon. -Y todos te quieres. No eres tonto Joe. -Dijo Gomamon. -Sé tu mismo. - Una sonrisa apareció en el rostro de Joe. No era tonto.

Joe se colocó bién las gafas mientrás se ponía en pie. Una sala de color grisáceo le envolvía. ¿Dónde estaba?

-Gomamon- Dijo al ver a su compañero. Gomamon le miraba.

-¿Serás sincero siempre Joe? Preguntó el digimon.

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Izzy lloraba en el suelo. Su digimon sonrió al verle tan pequeño. Se acercó a su compañero.

-Izzy- Dijo Tentomon. - 7 x 8?- Preguntó el digimon.

-56- Dijo con seguridad Koushiro.

-¿Digimon?- Preguntó Tentomon.

-Monstruos digitales- Dijo Koushiro. El joven pelirojo miró a su digimon. -Tentomon- Dijo.

-Eres muy inteligente Izzy- Dijo Tentomon. -A veces no entiendo ni lo que piensas... eso te hace especial- Dijo Tentomon.

-Pero papá dice que no debo ser así- Dijo Koushiro.

-Si no fueras así no serías tu mismo- Dijo Tentomon. -Así que ¡se el conocimiento!- Ordenó Tentomon. Koushiro se levantó. Miró sus deberes dentro de la papelerera y sonrió.

Koushiro se levantó y abrió los ojos. Una sala morada le rodeaba. Tentomon volaba cerca de él.

-Koushiro... 7 x 8??- Preguntó el digimon.

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Apareces tú y me das la mano

y sin mirarme te acercas a mi lado

y despacito me dices susurrando

que escuche tu voz

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-¿te has rendido Taichi?- Preguntó el digimon de nuevo.

-No- Dijo Taichi y sonrió. -Nunca me rendiré. Porqué hay muchas cosas por lo que luchar. Mis amigos, mi familia, mi mundo, mi Sora. Tantas cosas que valen la pena, mis sueños, mi futuro!! Y yo, nunca me rendiré!

-Adelante- Dijo Agumon mientrás una puerta se abría en aquella sala anaranjada. Taichi salió al exterior radiando una luz anaranjada y seguido por la impotente figura de Wargreymon.

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-¿me quieres Sora?- Preguntó el ave rosada. -¿Nos quieres?

-Te quiero mucho Biyomon, los quiero a todos- Dijo Sora mientrás sonreía. -Quiero ser una buena persona y querer a la gente. Porque todos valemos la pena, porque somos unicos. Porque quiero a mis padres, a mis amigos, a Tai, os quiero mucho.

-Adelante- Dijo Biyomon. Sora vió enfrente suya como se abría una puerta a través de aquel espacio de color rojizo. Y seguida de Garudamon pisó de nuevo el mundo.

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-¿Estás solo Matt?- Preguntó Gabumon.

-Nunca estaré solo- Aseguró Yamato. -Porque tengo a mis amigos y tengo a mi familia. Nunca podré estar solo mientrás haya personas por las que luchar y con las que puedo confiar hasta mi vida. Nunca estaré solo.

-Adelante- Dijo Gabumon. Una puerta dió paso a Yamato seguido de un metalizado Metalgarurumon.

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-¿Me regalas una sonrisa inocente Mimi?- Preguntó Palmon.

-¿Está es suficiente?- Sonrió Mimi. -Sonreiré a la vida y soñaré con un futuro mejor. Porque confió en la inocéncia de las personas y creo en el poder de la gente. Creo en mis amigos, en mi familia, en Izzy, es todos. Soy inocente, si, pero porque yo así lo deseo.

-Adelante- Dijo Palmon. El espacio de color verde dio lugar a una puerta, por donde salieron al mundo exterior Mimi y Lilymon.

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-¿Serás sincero siempre Joe? Preguntó el digimon.

-¿a ti que te parece Gomamon?- Dijo el mayor del grupo asintiendo. -Seré sincero para poder seguir luchando por lo que me importa. Y llagaré a ser médico, seré un gran médico y ayudaré a la gente y para eso siempre seré sincero. Porqué confió en mi cualidad.

-Adelante- Ordenó Gabumon. La puerta se abrió en la sala gris. Y Joe salió seguido de Zudomon.

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-Koushiro... 7 x 8??- Preguntó el digimon.

-56- Respondió con una sonrisa Koushiro. -Y así será siempre. Porque ganaremos esta batalla y todo volverá a ser real. Porque el conocimiento si sirve para poder vencer, para llegar a mi meta. El conocimiento me habrirá las puertas. Junto a mis amigos, junto a Mimi, junto a ti. El conocimiento siempre brillará en mi.

-Adelante- Dijo Tentomon y la puerta se abrió en el espacio morado. Izzy salió junto a Megakanuterimon.

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Adelante por los sueños que aún nos quedan

adelante por aquellos que estan por venir

adelante porque no importa la meta

el destino es la promesa a perseguir

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-¡Izzy!- Le llamó Mimi al ver salir al pelirojo de un agujero en la nada. Koushiro corrió hacia la chica.

-Mimi- Dijo. Y la abrazó.

-Vamos pareja, dejaos de tonterias- Dijo Taichi divertido. A su alrededor estaban Sora, Matt y Joe, cada uno con sus digimons.

-¿Qué ha sido eso?- Preguntó Koushiro.

-Habeis brillado- Dijo Garudamon.. -Todo era una ilusión de este mundo, para venceros- Dijo el ave.

-¿Y los demás?- Preguntó Sora. La cara de los digimons se entristeció.

-Aún no han despertado- Dijo la digimon.

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Daisuke estaba sin sentido. Le habían dejado K.O. Había perdido, ya no podía hacer nada.

Su valor para seguir luchando había desparecido y su amistad se había esfumado. Estaba solo y tenía miedo.

Porque cuando uno es cobarde y no tiene amigos lo pasa mal. Porque la oscuridad se lo traga como aperitivo. Porque no tiene la fuerza para seguir luchando.

-Bobo- Dijo un chico mientrás empujaba al pequeño Daisuke. Daisuke chocó contra la pared. Aquel matón le sacaba dos cabezas. -Eres un bobo- Se burló de él. Daisuke intentó escapar, tenía miedo. El matón le tomó de la camisa.

-No huyas tonto, estás solo y te pegaré- Dijo el matón preparandose para pegarle.

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Ken intentó levantarse pero no podía. La oscuridad le había vuelto a tragar. Volvía a sentir aquel peso dentro suyo, volvía a sentirse oscuro...cruel. Sin sentimientos.

No había amabilidad que valiera, ahora ya no. Todo era oscuridad, una pesadillas. Dolor. Sufrimiento.

No valía la pena continuar... si eso significaba hacer daño a los demás. No quería hacer nada. Estaba perdido de nuevo. De nuevo en aquel laberinto.

-Asesino, asesino- Canturreaban los digimons mientrás le lanzaban ataques. Ken recibió los golpes y cayó al suelo.

-No- Dijo el joven.

-Eres un asesino, ahora sufrirás lo que nosotros sufrimos- Aseguró uno de ellos y le dió un golpe al pequeño muchacho.

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Amor, inocencia... no había nada de eso. Todo estaba desaparecido. No había amigos, no había amor, no había paz, no había nada. Nada. Simple oscuridad la que llenaba el alma. Estaba sola y nadie la iba a proteger nunca más.

Era una muchacha torpe y sin talento para nada. No era guapa, no era inteligente, era tonta y fea. Era un desastre.

La oscuridad le llenaba la mente, desastre, desastre.

-Oh no- Dijo Miyako mientrás veía como su pastel se había quemado en el horno. -No- Dijo. Su madre entró en ese momento.

-¡Que desastre!- Gritó la madre. -Sal de aquí Miyako, no sirves para nada- Dijo la madre. Miyako intentó replicar.

-Lo siento- Dijo la chica.

-Eres una estúpida- Gritó la madre. -Tonta- Dijo. La chica cayó al suelo llorando. No servía para nada.

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Justo en el momento

en que empezaba a sospechar

que la ilusion me abandono

sin avisar

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Codi respiró hondo. Sinceridad, conocimiento. Tonterias. Ya no sabía que pensar. Nada le llenaba. Solo sentía un enorme vacio en su interior. No tenía a nadie, estaba solo.

Miró a un lado y a otro. No había nada. Eso era su alma, un agujero sin fondo. Habían perdido la batalla, habían dejado de luchar. Sus cualidades no servían, él no servía. No era nada.

Codi lloraba amargamente delante del retrato de su padre.

-Solo- Dijo el joven. Estaba solo, su padre se había ido. Él no estaba y Codi estaba solo. -no soy nada- Dijo el joven. No se sentía nada, era un inútil.

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Ya no veía ninguna solución. Desde aquel momento en que la luz no había podido hacer nada contra de la oscuridad Hikari sentía que ya nada tenía sentido.

Ella siempre había creído que la luz era una de las cosa más fuertes. Que la luz era eterna y podía con todo. Pero ese pensamiento había sido destrozado, pisado... que desastre.

Ya no había luz en el mundo, la oscuridad habñia vencido.

¿Y ella? Ella formaba parte de esa oscuridad...de ese agujero.

Hikari tosió. Estaba en su cama, enferma de nuevo. Su madre la miraba con desprecio.

-Muere de una vez y dejanos en paz- Escupió su madre. Hikari sintió un gran dolor en el pecho, cerró los ojos mientrás lloraba. Quizás si era mejor morir y dejar de soñar con una luz inexistente.

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Esperanza. Ya no había. Toda esperanza se había esfumado. Ya no valía la pena luchar por nada. Porque ya no había esperanza.

No había esperanza en poder luchar, hacer amigos, amar, soñar... tantas cosas que ya no valían la pena.

Sin esperanza la vida no tiene sentido. Solo es un agujero o un camino sin fin. En donde andas y andas solo, perdido, porque no tienes ningun objetivo.

Todos habían perdido las esperanzas, incluso él, Takeru Takaishi. El ángel de la esperanza.

-No quiero caer- Dijo Takeru que aún se sujetaba con fuerza del bordillo de aquel agujero. -Ayuda- Pidió el joven.

-Nadie te ayudará, muere, cae de una vez- Dijo una voz. Unas lágrimas escaparon de los ojos del joven rubio.

-¿Quieren que caiga?- Preguntó el pequeño.

-Cae- Ordenó la voz. ¿Porqué sujetarse si nadie quería que sobreviviese?

-Caeré...-Susurró el rubio mientrás soltaba su mano.

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Justo en el instante

en que empezaba a olvidar

a atraverme a imaginar

a inventar

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-Contraataca Daisuke- Ordenó V-mon al pequeño que estaba entre los brazos de aquel grandote.

-No puedo- Dijo Daisuke.

-Si puedes, confia en ti mismo, yo te ayudaré- Dijo v-mon. Daisuke cerró los ojos y tomó la mano del grandote.

-Déjame- Dijo al grandote. Este le miró.

-Tú solo no puedes conmigo-Dijo el matón.

-Pero juntos si- Dijo V-mon y junto a Daisuke asustaron al niño grande que huyó.

-Lo conseguimos- Dijo Daisuke.

-Si- Dijo V-mon.

-Grácias- Dijo el pequeño.

Daisuke abrió los ojos y poco a poco vió una sala azulada y anaranjada delante suya. Se incorporó y pudo ver delante suyo a v-mon.

-V-mon- Dijo Daisuke.

-¿Lucharás Daivis?- Preguntó el digimon.

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-Asesino- Cantaban los digimons. Ken cerró los ojos.

-No, Ken tú eres un niño amable- Aseguró una voz. Ken abrió los ojos y vió a un pequeño gusanito.

-Wormon- Dijo el pequeño.

-Ken, esto no es cierto. Tú eres amable- Dijo Wormon.

-¿amable?- Preguntó dudoso Ken.

-Si, amable- Dijo Wormon. -Levantate- Ken se levantó.

-Amable- Dijo sonriendo el joven.

Una sala de color lila envolvía al joven Ken. Este abrió los ojos y descubrió a Wormon a su lado.

-¿qué tipo de chico eres Ken?- Preguntó Wormon.

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Miyako seguía llorando en el suelo. Hawkmon se acercó a ella y le acarició la cabeza.

-¿Porqué lloras Yolei?- Preguntó el ave.

-Porque soy tonta- Dijo la niña.

-Tú no eres tonta- Dijo Hawkmon.

-Se me quemó el pastel- Dijo la niña.

-¿Preparamos uno juntos?- Preguntó el ave. La niña le miró.

-¿otro?- Preguntó.

-Claro, hasta que nos salga bién- Dijo el ave. -Miya, tu eres muy buena y todos te queremos. Puedes hacerlo- Dijo el ave. Yolei se levantó.

-Hagamos otro pastel- Dijo decidida la niña.

Miyako despertó. Con lentitud se incorporó y vió una sala de color rojiza y verde. Su digimon estaba a su lado mirándola.

-¿cómo quieres el pastel?- Preguntó Hawkmon.

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-Codi- Dijo el pequeño armadillo mientrás se acercaba a su compañero. -Codi- Volvió a decir. El mencionado abrió sus ojos verdosos y miró a su acompañante.

-Armadillomon- Dijo mientrás sollozaba.

-¿Que te pasa?- Preguntó el animalillo.

-No sirvo para nada, estoy solo- Dijo el niño.

-Codi, tú no estás solo y tú eres alguien muy importante- Dijo el digimon.

-¡No sirvo para nada!- Dijo el pequeño mientrás seguía llorando.

-Por supuesto que sí- Casi gritó armadillomon. -Debes creer en ti mismo, tu papá lo quería así- Dijo el digimon.

-Mi papá no está conmigo- Dijo el niño.

-¿Cómo que no?- Preguntó el animal. -Claro que está contigo. Está aquí- Dijo mientrás ponía una mano en su corazón. -¿acaso no puedes recordarle?- Preguntó.

-Claro que lo recuerdo- Afirmó el niño. -Él siempre decía que creiera en mi- Dijo el pequeño.

-¿y entonces... porqué no lo haces?- Aclaró el digimon.

-Yo...si creo en mi- Dijo Codi. -Si creo- Dijo de nuevo. Luego sonrió. -Soy fuerte ¿verdad?- Le preguntó al digimon.

-Claro que si- Sonrió armadillomon.

Codi despertó. Posó sus manos en el suelo y levantó la cabeza. Se encontraba en una sala de extraños colores. Se levantó y sintió un ruido a su lado. Miró y pudo distinguir la figura de Armadillomon.

-Armadillomon- Dijo Codi.

-¿Crees en ti?- Preguntó el digimon.

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-No Kari- Dijo el digimon gato mientrás tomaba con fuerza la mano de su compañera.

-Gatomon- Tosió la pequeña niña.

-¿Qué haces Hikari?- Preguntó Gatomon.

-Pues...-Musitó la niña. -Dejarme ir- Dijo la pequeña.

-¿a dónde?- Preguntó Gatomon.

-Pues lejos, muy lejos- Dijo la pequeña.

-¿y porqué te vas?- Preguntó Gatomon. -¿No quieres quedarte?- Preguntó con la mirada llorosa.

-Nadie quiere que me quede- Dijo la pequeña.

-Yo si quiero- Dijo gatomon. -Si quiero¿te quedarás por mi?- Preguntó Gatomon. Hikari la miró unos instantes. Esa mirada, esa ternura, su amiga. Ella quería estar con su amiga.

-Claro Gatomon, somos amigas- Dijo Hikari mientrás ponía las manos en el colchón y se levantaba.

Hikari suspiró mientrás abría los ojos. Una sala rosada le rodeaba completamente. Se sentó en el suelo mientrás veía delante suyo a su compañera digimon.

-Gatomon- Dijo.

-¿Te quedarás conmigo?- Preguntó la gata mientrás en su mano aparecía un pequeño objeto plateado... el silbato que años atrás Hikari le había regalado.

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La mano de Takeru fué cogida rápidamente por un ser alado de color anaranjado y blanco.

-Patamon- Musitó el pequeño rubio. El digimon lo volvió a subir y lo depositó en una zona rocosa.

-¡Que demonios hiciste Tk!- Le recriminó el digimon. -Suerte que con solo 8 años aún puedo cargarte- Dijo el digimon. Parecía enfadado.

-Yo..me caí- Dijo Takeru desviando la mirada.

-No caiste, te soltaste- Dijo el digimon.

-Nadie me ayudó- Dijo de nuevo Takeru sin mirarle.

-¡Yo si!- Gritó el digimon. -Y lo haré tantas veces sea necesario- Dijo el pequeño digimon.

-Pero... ¿para qué seguir?- Preguntó el niño. -Si ya no hay esperanza- Dijo.

-Esperanza eres tú- Aclaró Patamon. -La esperanza es aquel que cree en la luz.

-¿La luz?- Dijo inocentemente.

-Crees en la luz Tk, siempre lo has hecho- Aclaró el digimon.

-Creo en la luz- Dijo sorprendido el pequeño. Sonrió. -Es cierto, creo en la luz.

Takeru respiró hondo y luego levantó la cabeza. Le dolía el brazo y la cabeza. Con cuidado se sentó en el suelo. Miró a su alrededor encontrandose en una sala amarillenta.

-Tk- Dijo alguien a su lado. Takeru miró hacia la derecha, allí estaba Patamon. Takeru sonrió. -¿Crees en la luz?

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Apareces tú y me das la mano

y sin mirarme te acercas a mi lado

y despacito me dices susurrando

que escuche tu voz...

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-¿Lucharás Daivis?- Preguntó V-mon.

-Solo dame una espada- Dijo el gran valiente. -Lucharé hasta quedarme sin aliento. Lucharé por lo que quiero, por mis sueños, por todo lo que venga, todo. Lucharé por seguir venciendo, seré valiente y junto a mis amigos venceremos al mal. Lucharé siempre.

-Adelante- Saltó V-mon. Daisuke sonrió y una puerta se abrió delante suyo. El joven salió seguido de XV-mon.

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-¿Qué tipo de chico eres Ken?- Preguntó wormon.

-Soy un chico amable- Dijo Ken. -Y lo seré siempre. Se acabó el digimon emperador, hace años que se terminó. Ahora solo estoy yo Ken Ichijouji y tengo amigos de verdad. Davis, Yolei, Codi, Izzy... muchos amigos y soy amable.

-Adelante- Dijo wormon. Ken sonrió. La puerta se abrió en la sala y Ken salió junto a Stingmon.

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-¿cómo quieres el pastel?- Preguntó Hawkmon.

-Con freasas y montón de nata- Dijo entusiasta Miyako. -Y cuando regresemos de este mundo comeré hasta rebentar y le haré un gran pastel a Ken. Será genial, ya me veo haciendo millones de pasteles junto a Mimi, Sora, Hikari. Todos juntos haremos una gran fiesta- Sonrió.

-Adelante- Dijo Hawkmon. Acto seguido digievolucionó en Aquilamon y salió de la sala junto a Miyako.

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-¿Crees en ti?- Preguntó armadillomon. Codi sonrió.

-Claro que sí- Dijo Codi. -Creo en mi y en mis amigos. Vamos a ganar la batalla, no hay nada más que decir.

-Adelante- Dijo armadillomon. La puerta se abrió en la sala y salieron Codi seguido de Ankylomon.

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-¿te quedarás conmigo?- Preguntó Gatomon. Hikari sonrió y tomó de la mano del digimon su antiguo silbato. Cogió aire y sopló con fuerza. El sonido resonó por toda la sala.

-Siempre que brilla la luz- Dijo la elegida de tal emblema. -Haré brillar con fuerza la luz para que todos sigamos soñando en nuestro futuro, en nuestros sueños, en nosotros mismos. Estaré contigo, con mis amigos, con Tk. Ahora y siempre.

-Adelante- Sonrió Gatomon y tanto elegida como su digimon ángel salieron de aquella sala.

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-¿Crees en la luz?- Preguntó Patamon.

-Soy esperanza, creo en toda clase de luz- Dijo el elegido. -Esperanza, creo en que podemos llegar a conseguir todo lo que nos propongamos hacer. Vamos a seguir luchando porque creemos en algo, tenemos esperanza. Y yo siempre haré brillar mi esperanza.

-Adelante- Dijo el digimon que digievolucionó en Seraphimon y, junto a Takeru, salió de la sala.

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Adelante por los sueños que aún nos quedan

adelante por aquellos que estan por venir

adelante porque no importa la meta

el destino es la promesa a perseguir

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Takeru apareció de nuevo en aquel extraño bosque. Ahora estaba más oscuro que antes.

-¡Ahí estás!- Dijo una voz. Takeru se giró y le sonrió a Seraphimon. En pocos instantes sus amigos aparecieron a su lado.

-Siempre eres el último- Dijo Daisuke. -Vaya, estás curado- Dijo Daisuke. Takeru se observó ¡era verdad! Ya no tenía heridas.

-Vaya- Dijo. Luego sonrió. Una pregunta le vino a la mente. -¿Todos habeis estado en esas salas?- Preguntó confuso Takeru.

-Si- Dijo Mimi, quien tomaba la mano de Koushiro.

-Vamos a luchar- Dijo Daivis poniendo una mano encima del hombro de Takeru.

-Todos juntos- Dijo Yamato mientrás sonreía.

-Y hasta el final- Terminó diciendo Taichi. Luego un pitido sonó fuerte en el bosque. Todos miraron hacia un lugar. Hikari sonreía con el pitido en la mano.

-Perdon- Dijo la castaña algo sonrojada. Todos sonrieron.

-¿Dónde están Ryu y Hell?- Preguntó Takeru al haver buscado con la mirada a sus dos amigos y no haberlos encontrado. -¿Dónde está Dark?- Preguntó el ángel. Los elegidos se miraron unos instantes hasta que Wargreymon habló.

-Hell y Ryu desaparecieron- Dijo Wargreymon. Takeru abrió los ojos sorprendido. -Dark está a punto de ir al...

-Trono celestial- Terminó Takeru mirando hacia arriba. -¡Debemos ir!- Dijo el ángel. Taichi sonrió.

-Ahora que estamos unidos- Dijo Tai. Sora tomó su mano.

-Creemos en los sueños que aún nos quedan- Dijo mientrás le lanzaba una mirada a su novio.

-Por los que están por venir- Dijo Ken junto a Miyako.

-Porque no nos importa nuestras metas, porque de todas formas llegaremos a ellas- Dijo Koushiro tomando a Mimi de la mano.

-Nuestro destino está por llegar- Dijo Hikari, quien sin previo aviso, tomó la mano de Takeru. -¿Vamos?- Sonrió la chica. Takeru le sonrió. Todos sonrieron.

-¡Adelante!- Fué el grito de los elegidos. Ya solo quedaba la batalla final.

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ADELANTE

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Y hasta aquí llega el cap. 16 por parte de la señorita Kyoko! Espero les haya gustado y me dejen sus reviews. La canción que sale es Adelante de O.T. 2006 XD

¿Qué les parecieron mis pequeños cuentos para los elegidos¿les gustó la decisión de matar o no a Taichi¿qué creen que pasará ahora? Y lo más importante ¿creen que tardaré mucho en actualizar?

Nos vemos pronto, muchas grácias por todo. Ya llegamos al final del fic y les voy a aclarar que solo quedan tres caps. El final de la batalla, el final del fic y el epilogo¿Quieren el título?

Proximamente: "Hisomu Power"

ATTE: Su amiga-escritora y para siempre Kyoko4ever!!