Escucho una explosión dentro de su cabeza, era hora de despertar.
Trevor abrió los ojos, acababa de tener el mismo sueño que siempre tenía, había despertado en el mismo lugar en el que siempre despertaba, la misma habitación totalmente blanca de 2 x 2 metros, el único mueble era una cama pequeña donde él siempre se enroscaba para dormir ya que apenas cabía en ella, era una habitación muy simple cuyas luces se apagaban por 10 horas durante la noche, sus horas de sueño, después tenía que estar despierto casi todo el tiempo. A veces, unas personas a quienes él llamaba los astronautas, le evaluaban la tensión arterial y el corazón, con regularidad le tomaban una muestra de la sangre de su brazo y raspaban las paredes de su boca con un hisopo que era depositado en una bolsa de plástico sellada.
Nunca veía a esos sujetos, vestían trajes como de astronautas y jamás le dirigían la palabra, sabia que eran enviados de los científicos y que eran estos los que escribían las tarjetas que le pasaban bajo la puerta describiéndole punto por punto el procedimiento del día el cual no se discutía.
Este seria un día en que únicamente le sacarían sangre del brazo. Luego le pasarían el libro que venia leyendo desde hacia días y era lo único que le permita estar cuerdo.
A veces pensaba que no siempre había sido así, recordaba estar fuera, ser libre, respirar aire fresco, era un niño en ese entonces, luego sus recuerdos se hacían borrosos y aparecía en esa habitación sin explicación alguna
-McKee-… ¿McKee? …le era familiar, si, su apellido era McKee, Trevor McKee era su nombre completo- McKee- se hallaba sentado en su cama, ya tenia ambos pies en el piso gélido, únicamente vestía su bóxer blanco, estaba extremadamente flaco, de la manera en que se encontraba, flexionado sobre sus rodilla, podían contarse sus costillas y parecía que la columna vertebral se le saltaría en cualquier momento- Trevor McKee, levante, vístete y espera instrucciones- gruño una voz metálica, tal parecía que este día no seria igual a los otros.
Capitulo 2. Testigo
Bulma trabajaba en su laboratorio, a ratos, cuando ni sus laboriosos proyectos le permitían tener la mente en blanco, recordaba a Trevor McKee, la primera vez que lo vio tendría 15 años. Verlo fue extraño, tuvo sensaciones que jamás había experimentado y que volvió a experimentar aquella vez que vio a Trunks por primera vez.
Comenzó a recitar varias formulas en voz alta para alcanzar el tan preciado olvido y lo consiguió. Se perdió en el mundo del trabajo, las matemáticas y las herramientas para construir un prototipo de aeronave que pudo haber superado a cualquier otra en su tiempo si también hubiera sido lanzada al mercado competitivo de las aeronaves.
Él la miraba desde la entrada a su laboratorio; pero ella ni siquiera se percato de su presencia. No escucho sus pasos ligeros, ni su penetrante mirada, tan solo seguía trabajando. Vegeta había pasado toda la tarde en las montañas. En su mente repasaba las palabras de aquel hombre "si quiere saber algo, pregúntele a Bulma Brief" y con esas palabras su confianza comenzaba a desmoronarse, la mujer a quien enumero todos y cada uno de sus delitos y ella, al parecer, no le había correspondido, le había engañado.
-¿Quién es el hombre con el que hablabas en el funeral de Gohan?- Bulma continuo trabajando, el príncipe bien sabía que le había escuchado y que simplemente no quería responder.
-¿Qué tiene de particular que me hayas visto hablando con alguien?
-Ese hombre es el que intento matar a Trunks cuando era un bebé, su ki es idéntico, me interesa saber que es lo que podría estar hablando contigo- y se cruzó de brazos. Le miro duramente, él que escondiera la identidad de ese individuo le equivalía a una traición imperdonable- pero de lo que me fije fue que hablara contigo con tanta naturalidad, parece que tienes muy mala memoria ¿o acaso has olvidado que fue él quien estuvo a punto de matar a mi hijo?
-Es mi hijo también, Trunks no solo es tuyo- le replicó Bulma defendiendo su maternidad, se sentía con más derechos que él, no solo por el hecho de haberlo llevado en su vientre, si no que además, por más de la mitad de la infancia de Trunks, fue ella quien se hizo cargo de él.
-¿Quién es él?-Bulma lo dejo todo, apoyo las manos sobre el escritorio tratando de tomar un respiro, aun sin saber que responder ¿debía saberlo o no? ¿Cómo lo tomaría? A pesar de que Vegeta había cambiado para bien, no estaba segura de la reacción que tendría contra Trevor al saber su identidad y la razón de su presencia, ahora que ni había hecho algo que ameritara un castigo para lo que en teoría ya había hecho.
-Lo siento, Vegeta, no puedes saberlo ahora
-¿Por qué no?
-Si supieras quién es y lo que quiere, estoy segura que acabarías con él- la sangre del saiyajin le hirvió, la cólera fluyo por sus poros…. ¿era esta su tan cacareada confianza? ¿Era esta la mujer quien le pedía no se cerrara y le dijera todo lo que ocultaba sin importar que fuera? Ella estaba dispuesta a ayudarle a sobrellevar ese dolor…puras mentiras.
-Es lo ultimo que dirás ¿No?- y se fue sin escuchar, no habría respuesta y de haberla no sería más que una repetición de lo que había dicho ya
-…Vegeta- susurró Bulma, su corazón dio un vuelco al verlo marcharse; pero no podía poner en peligro la integridad de Trevor McKee, después de todo era su sangre.
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Había pasado una semana desde la muerte de su padre, era demasiado pronto para que Pan pudiera superarlo, nada le daba paz, nada le hacia sentir bien, nada era bueno. Estudiaba y leía revistas de moda mientras escuchaba música; pero al final le alcanzaban los dolorosos recuerdos, no podía quedarse en la casa, veía a su padre en la casa en cada rincón a sabiendas que solo era producto de una mente adolorida y un corazón herido por la perdida. Si dormía soñaba con él y despierta pensaba en su misteriosa muerte.
Decidió olvidar el dolor, o por lo menos apaciguarlo, fue así como busco la identificación que acreditaba su mayoría de edad, tenía poco tiempo de haberla tramitado y planeaba usarla para entrar a los antros de moda con sus amigas, ahora la quería para estar sola y ahogarse en alcohol si eso la hacia olvidar, no quería a nadie, solo era ella contra ese enemigo llamado sufrimiento que era él mas grande y el más difícil de vencer.
Se quedo en un bar de ciudad Satan. Se fue de casa sin que su madre o su abuela se percataran; no había bebido casi nada de su vaso con vodka. Su mente divagaba en miles de pensamientos inútiles que le hacían olvidar el dolor, la rabia y la duda. Se estancó en un ciclo de comer los cacahuates que daban de botana, tomar un sorbo de vodka y seguir con sus pensamientos irrelevantes, un ciclo que no quería romper.
-Amiga… ¿tienes un cigarro?- le llamó una mujer
-No- respondió secamente y regreso a su ciclo sin fin de botana, alcohol e ideaciones.
-Acaso… ¿eres Pan Son? La hija del doctor Son ¿no es así?
-Eso a ti no te importa, entrometida, déjame en paz- vio que estaba a dos sillas vacías de distancia, era una mujer delgada, que al parecer tenía su edad, de largos cabellos negros y ojos azules con cierto aire de familiaridad que le parecía increíble; pero no era el momento para pensar en esas cosas- solo cállate- y le dio la espalda, bebiendo un sorbo de alcohol
-Supe que tu padre murió misteriosamente- continuo hablando aquella mujer como si en realidad la joven Son quisiera escucharla- es una pena, era un hombre bueno de esos que el mundo necesita más
-Cállate- le advirtió Pan- si no quieres que yo te calle a golpes
-Bueno, pensé que querrías saber como murió tu padre- Pan volteo súbitamente, desesperada se levanto de su asiento y olvido aquel ciclo en el que se había encerrado, miró fijamente a la mujer en espera de la ansiada continuación de su frase- yo estuve ahí
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-¿Cómo? ¿No vas a comer?- pregunto asombrada la anciana abuela al ver que Trunks había dejado el desayuno casi completo
-No tengo hambre, abuela- respondió Trunks desganado, pensando se le consumió la noche, no pudo dormir con algo de tranquilidad hasta que hablo con un amigo de la infancia, Fitzgerald, quien había estudiado con él y que después tomo un camino diferente sin dejar de frecuentarlo, era ahora parte del grupo de psiquiatras que evaluaban a los criminales en la cárcel. Tuvo el presentimiento de que él podría llevar el caso, y al hablarlo confirmo aquello, era el mismo Fitzgerald quién evaluaba el comportamiento anormal de Trevor McKee
-¿Estas seguro que no vas a comer?- le pregunto a punto de retirar los platos, conservando su rostro incrédulo por ver a un saiyajin que no devoraba todo lo que le habían puesto enfrente
-No quiero nada, gracias abuela
-Eso es extraño en ti, siempre has tenido un buen apetito ¿no estarás enfermo, hijo?
-No abuela, no se preocupe, yo estoy más sano que nunca- le contesto con tanta seguridad que ella le creyó sin contradecirle, pensó que eran problemas del trabajo como le pasaba al abuelo Brief quien al menos ya descansaba en paz.
Fitzgerald le dijo que no podía permitirle una visita ya que estaba en periodo de evaluación, McKee tenía severas perturbaciones de índole psiquiátrico según le había dicho y aun no podían diagnosticar el tipo de esquizofrenia que tenían, porque solo estaban seguros de que era eso.
Lo cito alrededor de las 5 de la tarde "Lo más que puedo hacer por ti" le dijo "es darte los videos de las entrevistas que tuvimos con él" y después le suplicó que después de verlos los destruyera, nadie debía saber que alguien ajeno al departamento de policía tenía esos videos en su poder y le aseguró que así lo haría.
Tal como había sucedido con Bra, Trunks estaba intrigado por lo que decía aquel expediente "Prueba de maternidad: compatible con DNA de Bulma Brief" ¿Qué demonios quería decir eso? ¿Qué aquel sujeto era su hermano? Un hombre que según el expediente debía ser 17 años mayor a él y que sin embargo se veía de la edad de Bra… ¿Dónde lo había escondido su madre?
-¿Acaso lo congelo o que demonios?- pregunto en voz alta mientras le veía por el televisor en un video en blanco y negro. Tal como Fitzgerald le había dicho, estaba rodeado de guardias y todo aquello debido a las múltiples veces que se había escapado de manera inexplicable
-Trevor- oyó decir a Fitzgerald- ¿De donde vienes?- Trevor tenía esa semblante ausente, con la mira perdida y meciéndose suavemente sobre si mismo, lucia como se suponía que un demente debía de lucir-¿De donde eres, Trevor?
-Del lado oscuro de la luna- respondió sin verle
-¿Escucho eso, Doc?- dijo uno de los custodios- él mismo ha dicho que es un lunático- y la sonrisa idiota dibujada en su rostro desapareció, era probable que el mismo Fitzgerald, que se encontraba de espaldas a la cámara, le hubiera reprendido
-Trevor- le llamó de nuevo Fitgerald- ¿La luna existe?- le pregunto a propósito a sabiendas de que la luna hacia tiempo había desaparecido
-No, no existe
-¿y por qué dices que vienes de ahí? Tú mismo has dicho que no existe
-Es que yo vengo de ahí, ese es mi hogar…casi siempre he estado ahí
-¿En la luna?- y Trevor asintió- ¿Qué es la luna?
-No puedo responder
-¿Por qué?
-¡porque no!- respondió con violencia, de una manera tan determinante que cualquiera creería que iba a abalanzarse contra Fitzgerald y golpearle
-Esta bien, dejaremos eso si no quieres hablar… ¿Tú recuerdas el nombre de tus padres? ¿Dónde naciste?
-Se que nací en ciudad del Oeste- dijo atrayendo con dificultad los recuerdos a su memoria- mi padre era McKee…pero no recuerdo su nombre
-Esta bien…No hay problema con eso ¿Recuerdas el nombre de tu madre?
-Bulma…Bulma Brief- respondió y cerró los ojos, evocando más recuerdos, los escasos que tenía con su madre, mientras que Trunks quedo inmóvil asimilando lo que ese hombre acababa de decir
-¿Y como es que no te apellidas Brief?
-…No se, ella dijo que sería el primer Brief en apellidarse diferente, solo eso recuerdo…
-¿Por qué persigues a tu madre?
-¿Mi madre? ¿No puedo perseguir a mi madre?- contestó disgustado- Eso no es posible
-Por eso estas aquí, Trevor- y él se quedo estático como si fuera una estatua- Trevor- le llamó Fitzgerald-
-…busco los planos
-¿Qué planos?-McKee no contestó, se encerró en el hermetismo del que tanto trabajo le había costado al psiquiatra sacarlo. Se volvió a mecer sobre si mismo y a tener la mirada perdida en algún punto de su memoria
-Te veré en el lado oscuro de la luna- dijo en un murmullo casi imperceptible, evocando las palabras de la mujer de su sueño.
Trunks apago el DVD y se sentó a pensar, tenía una comida a las 3y se suponía que debía jugar golf a las 4 con unos inversionistas; pero todo lo canceló, no tenia humor de nada, no quería saber de nadie, al igual que su padre se sentía traicionado, era su madre con la que tenía un extraño vinculo de complicidad que nunca pudo comprender del todo, él le decía casi todo lo que pasaba por su mente y a cambio ella le hablaba de lo que pasaba por la suya, nunca le ocultó quien había sido su padre antes de ser su padre, nunca le ocultó que no solo era un hijo de un príncipe si no también de un mercenario al servicio de un tirano, nunca le oculto nada relevante…¿Por qué oculto algo tan importante como aquel hijo desconocido? Asumiendo que en realidad lo fuera…pensaba que podía ser un invento de ese hombre para tener dinero de manera fácil y hacerse de fama; pero luego recordaba la existencia de la prueba de DNA que le daba la maternidad a Bulma Brief y que fuera de la policía, nadie más sabía de su existencia.
-¿Quién es él?- le pregunto a su madre por la noche cuando esta se disponía a subir a su recamara donde antemano sabía que Vegeta no le haría compañía
-¿Quién es quien?
-¿Quién es Trevor McKee?- le pregunto alzando la voz sin querer-¿Por qué se parece a mi y a Bra? ¿Por qué una prueba de ADN asegura que es hijo tuyo? ¿Lo es?
-Eso no es algo que tú debas saber por ahora- apesadumbrada, sin siquiera mirarlo subió las escaleras. Su hijo estaba frustrado, sin saber que hacer para que le dijera la verdad o lo que necesitaba saber. Una de las cosas con las cuales congeniaba con su padre, era que ella era terca y obstinada y si ya había resuelto a no revelarle lo que quería y necesitaba saber, nada le haría cambiar su opinión.
Tenía tanto que preguntar, tanto que decir, pero ella se negaba a revelarle el secreto que envolvía la identidad de Trevor McKee, un hombre que, según le habían dicho, no tenía pasado, del que no se tenían registros más allá del año 769 cuando declaró ser hijo de Bulma Brief, del que nada se sabía ni nada quería decir, tan solo lo calificaban como un esquizofrénico fatalista, lo que fuera que eso significara.
-¿Esta en realidad vinculado a ti?- le pregunto por última vez, en un intento que quizá fuera tonto
-Si- le respondió con tranquilidad- lo esta; pero no pierdas tu tiempo en preguntar nada más- y no lo hizo
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-¿Entonces todo fue aquí?- le pregunto Pan parada en el área de desencapsulación en el que su padre había muerto
-Así es- respondió la mujer con seguridad- todo fue aquí, yo le vi caer aquí cuando una figura desconocida se acerco a él y le golpeo
¡Mentiras!- gritó Pan- mi padre era un hombre muy fuerte, nadie pudo golpearlo hasta morir- y se arrodillo en aquel lugar donde su padre había caído en esa calida noche- ¡mentiras!- dijo entre un llanto incontrolable
-Puede ser, que yo vi mal, que fuera otra cosa lo que mató a tu padre; pero lo que te puedo asegurar es que alguien se acerco a hablar con él
-Lo sabia, fue un asesinato y ese maldito las pagara caro- comenzó a formar un odio inmenso contra una figura oscura y sin forma, algo de que solo estaba segura que mató a su padre, que lo arrebató de su lado, que le cegó la vida mucho antes de lo que se suponía.
-Si, fue un asesinato- Pan continuaba llorando en silencio, con las lágrimas derramándose sobre aquel pedazo de asfalto donde yació Gohan
-Yo fui testigo de eso, yo lo vi todo
-Pero ni siquiera sabes como- replico Pan- solo viste a alguien acercarse
-bueno- y se arrodillo a su lado mirándola con lastima- en realidad vi más que eso, amiga…pero me da tanta pena decírtelo, sufres mucho y…- Pan la tomo de los hombros inesperadamente, con los ojos le suplicaba por lo que más quisiera que le dijera lo que había pasado, tenía que hacerlo, la duda la carcomía por dentro, acababa con su ser- si, fui testigo de lo que paso
-¡dilo, ya!- gritó exasperada por la tardanza de la joven
-Vi a esa mujer acercarse a tu padre, saludarlo cordialmente, le pregunto por su abuela que esta enferma del corazón y tu padre le respondió que tenía que decirle el nombre porque había muchas mujeres de la tercera edad enfermas del corazón, entonces esa mujer dudo "¿No te sabes el nombre de tu abuela" y tú padre se apartó de ella para desencapsular su auto, es probable que pensara que era una loca que quería dinero, no lo se, pero de nuevo ella se acerco y le dijo que era demasiado listo para que lo engañaran, que se lo habían advertido; pero que con esa cara de tonto pensó lo contrario, tu madre ya estaba molesto, su auto ya estaba fuera de su capsula y justo cuando iba a subirse ella le puso la mano en el hombro y le dijo que no podía ir a ninguna parte, porque ya había llegado su hora, que era ella la ejecutora C y que todo terminaría antes de empezar, fue allí cuando saco una jeringa extraña y le inyecto algo en el cuello sin que tu padre pudiera hacer algo…
-Espera- le interrumpió Pan, quien ya comenzaba a desconfiar de la mujer- ¿Tú como sabes todo eso?
-¿Tú por qué crees?- le pregunto con una sonrisa burlona y la mirada ladina. Pan se levantó y ella lo hizo, estaba frente a la mujer que había asesinado a su padre, solo ella pudo haber tantos detalles y contarlo de una manera tan placentera, como si fuera el más grande triunfo de su vida y que debía de estar orgullosa
-¡Tu!- le dijo Pan furiosa al borde perder la razón- ¡Te matare!
-No, yo no moriré en tus manos, eras tan idiota como tu padre…eres tan simple y tonta- y rió a carcajadas, Pan expulsó su ki sin poder evitarlo, esa mujer iba a morir ahí; pero antes de que hiciera algo, la mujer saco la misma jeringa extraña con la que había matado a Gohan aprovechando la rabia cegadora de Pan que solo le permita expulsar su ki y en un instante Pan ya estaba en el suelo luchando por su vida, sin saber a ciencia cierta en que momento había ocurrido aquello.
Desde el piso solo veía los pies de la mujer avanzar hacia lo lejos, luego vio una figura que se perdía en el horizonte, que más hubiera dado que ponerse de pie, que ordenarle a sus músculos que se movieran y le mataran ya mismo; pero no podía, quizás moriría ahí, sola, sin que nadie supiera lo que en realidad avía pasado con ella.
"¿Fue esto lo que sentiste, padre?"- pensó antes de perder la conciencia, abandonada a su suerte en un estacionamiento detrás del hospital.
