Había llegado a aquel lugar llamado "La luna", nunca antes se sintió tan cansado tanto física como mentalmente, aunque en realidad pocas veces había hecho un gran esfuerzo físico o mental, no desde que era un niño.

Fue aislado desde el momento en que piso las modestas instalaciones, le hicieron ducharse cerca de 20 veces puesto que venía del mundo exterior y no podía ingresar así a este lugar esterilizado hasta el más mínimo rincón – Trevor tenía la impresión que incluso lo contaminaba con su respiración- ya limpio y después de hacerle tomar más de 10 medicamentos que no conocía en realidad más que por los colores y las formas de las pastillas, le aislaron en su habitación por 21 días, ni siquiera los astronautas se acercaban a él, no le sacaron sangre ni le pasaron ese hisopo por su boca, continuaban dándole sus 3 comidas al día y el libro que venia leyendo y siempre estaba a punto de terminar, mas siendo ese su único libro nunca había leído el final, solo lo haría cuando supiera que no iba a tener la oportunidad de leerlo de nuevo, fue por eso que el vigésimo primer día llego a la pagina 400 de las 415 y lo inicio de nuevo

-McKee- gruño una voz metálica- prepárate, serás interrogado- cerró el libro y se sentó en la cama, tomo su sencilla playera blanca que de antemano sabía que no le protegería del frió de la habitación de los científicos.

En una silla de plástico estaba sentada la ejecutora C, Kay Fisher, le dirigió una mirada fiera y una sonrisa burlona al ver como se paraba en medio de la habitación frente a los cristales que no dejaban ver a los científicos

-Están deliberando sobre lo que hice, fue una misión exitosa, a diferencia tuya McKee, yo acabe con Gohan a la primera ¿y los planos de la maquina del tiempo donde están?

-Eso no es de tu incumbencia- le dijo sin mirarla siquiera- solo a los científicos les debo una explicación

-Pues de cualquier manera la voy a escuchar

-Pues la escucharas cuando me lo pregunten- Nunca le agradó Kay Fisher, era demasiado despectiva y siempre hallaba un momento para exaltarse a si misma, no sabía precisamente cuando la conoció, tenía un vago recuerdo de haberla visto cuando era un niño, era una niña también, unos años mayor que él aunque no sabía cuantos exactamente; pero recordaba bien que ella le molestaba cada vez que podía.

Se hizo un silencio tenso, Trevor ya quería regresar a su habitación a leer su cíclico libro que regresaba al comienzo cuando leía la pagina 400, su habitación era mejor que ese lugar, que cualquier otro lugar.

-Trevor- le llamó una voz rasposa, él alzó el rostro hacia los cristales que le dejaban ver una densa penumbra- necesitamos hablar sobre tu viaje, sobre las causas de la falla de tu misión

-Dinos Trevor- agregó la voz de una mujer -¿Qué sucedió?

-Ustedes dijeron que vería a Bulma Brief; pero no fue así, vi a su hija, a Bra, me llevaron con la policía porque según ella la he perseguido desde hace un tiempo y en realidad era la primera vez que la veía, en la policía, un sujeto me golpeo, casi me mata; pero no dije nada porque ustedes así me lo ordenaron. Después me metieron a una habitación como la mía, un hombre me interrogaba siempre de cosas que a veces no tenían sentido, me preguntaba de mi madre y sobre la luna, aunque no sabía si se refería a este lugar o a la luna que desapareció hace siglos, luego aparecí aquí sin en realidad haber tenido la oportunidad de acercarme a la corporación; estando en la cárcel Bulma Brief fue a verme, me hablo de los planos, pensé que ella no sabía nada y eso me extraño; pero le seguí la conversación y me dijo que no me daría nada…

-En parte no es inexplicable el porque sucedió todo eso contigo- le interrumpió la voz rasposa- pero todo eso es porque no has conseguido los planos que necesitamos, es tu culpa, eres el ejecutor A, ese es tu deber, tú ya sabes como moverte, has visto a Bulma Brief, has estado cerca de la corporación Capsula…elabora un plan, haz lo que sea; pero tienes que traer esos planos aquí, ese es tu único deber, no podemos avanzar sin ellos

-¿Cómo de que no?- preguntó Kay incrédula- yo soy también parte importante de la misión, sin mi los saiyajins seguirán existiendo

-No interrumpas, Kay- le reprendió la científica- es importante el interrogatorio de Trevor

-Ustedes lo protegen mucho, por eso no ha cumplido su misión apropiadamente

-Ya es suficiente- gritó la científica, Kay no dijo más, se quedo callada con la vista en el piso, como si no estuviera ahí

-Tienes un año para pensar, Trevor, hemos hecho ciertos ajustes y podrás ir en un año, no esperaras más tiempo

-Si, señor- contesto Mckee

-Llévenselos

Capitulo 4- Tejiendo una historia

Trunks trabajaba en la oficina tratando de olvidar, revisaba documentos tras documentos, creyendo encontrar un refugio entre las palabras de los informes, de los planes, de los e-mails, pensando que el olvido lo alcanzaría y en realidad así sucedió, después de unas horas el nombre Trevor McKee ya no estaba en su mente, fue sustituido por un sin fin de pendientes y nombres de futuros inversionistas.

Revisaba los documentos meticulosamente, contestaba llamadas sin importar quien fuera, ahora todo le interesaba si le ayudaba a alcanzar su tan preciada distracción de los problemas en casa.

Ya era más del medio día cuando su secretaria le dijo que un detective pedía verlo, un tal Isaac Smith, quien venía a hacerle unas preguntas sobre un caso del cual no quiso darle más explicaciones. Trunks, estuvo tentado a decirle a su secretaria que le informara que ya se había marchado a un almuerzo o una junta importante; pero sería demasiado sospechoso, optó por permitirle el paso.

Le despreciaba, tanto como su madre lo hacia, no solo por esa actitud déspota que lucia sin remordimientos a donde quiera que iba, era también la violencia animal con la que trataba a ese hombre quien bien podía ser su hermano, bien podía ser un lunático; pero al fin y al cabo un ser humano que no merecía esa clase de trato.

Entró con esa mirada acusadora, y se sentó como si nada, a pesar de que Trunks no le había invitado a hacerlo. Sin mas, Isaac Smith, le dijo a que había ido. 12 horas antes, el prisionero Trevor McKee se había escapado de su celda, nadie sabía su paradero, nadie sabía nada de él, las cámaras nada pudieron registrar, segundos antes de su desaparición se produjo una inexplicable estática que no permitió registrar nada, luego ya no estaba, le hablo abiertamente de sus sospechas de él y de su madre, le pregunto si sabía quien era, McKee, Trunks respondió que en efecto lo sabía, desde hacia unos días; pero que jamás había hablado con él, tan solo le llamó la atención el hecho de que siguiera a su hermana y fue por eso que le mando a investigar y de ahí se entero.

-¿Cómo se que es verdad lo que dice, señor Brief?

-Pues tendrá que creer en mi palabra

-No es fácil creer en las palabras de un Brief- y sonrió con cinismo- ustedes son de proteger mucho a su familia ¿no es así?

-Si lo dice por McKee, él no es de mi familia, si en verdad es cierta la prueba que hizo a mi madre la policía hace años, él solo es hijo de ella, nada más

-Es su hermano- señalo con malicia, esperando una reacción iracunda que no consiguió, Trunks permaneció impasible, como si en realidad no le importara- su madre también es sospechosa, señor Brief, ella protege mucho a ese sujeto…después de todo es su sangre, nadie puede negárselo. Se ha encargado de conseguirle los mejores abogados y hasta ha vigilado lo de…sus derechos humanos, quizás trata de compensar tantos años de abandono…

-Si ya terminó- le interrumpió Trunks con seriedad- le pido por favor que se marche, tengo mucho trabajo que hacer

-Esta bien- y se levanto de inmediato- pero no olvide, señor Brief que usted es sospechoso, su madre también, ya que son los que más han mostrado interés en McKee, estoy enterado de su insistencia a Fitzgerald por entrevistarse con el prisionero

-Entonces ha de saber que nunca logre verlo

-Si; pero lo importante es su insistencia, así que no lo olvide, no salga de la ciudad y si su "Familiar"- hizo énfasis en esa última palabra en un tono humillante- trata de hacer contacto con ustedes, por favor, avísenos

-Lo haré, por favor, retírese- y el salio de la oficina, victorioso, sabiendo que había hecho sufrir a otro Brief, uno le hizo daño en el pasado; pero todos pagarían ahora, tenían la misma sangre de cualquier forma.

Trunks no pudo evitar dar un puñetazo al escritorio, ese hombre le exasperaba, no podía soportarlo. Tendría que cambiar su escritorio de nuevo, lo había cuarteado.

-¿Puedo pasar?- le pregunto a Bra desde la puerta cerrada. Decidió no decirle a nadie sobre la visita del detective, sería amargarle su vida a su madre, si en realidad ella se preocupaba mucho por ese sujeto. La puerta se abrió unos segundos después, Bra estaba recostada en la cama mirando la televisión

-Hacia tiempo que no venias a verme a mi habitación ¿te sientes bien, hermano?

-Vine por un tema que tanto a ti como a mi nos interesa- Bra apago la televisión de inmediato, Trunks se sentó a su lado en la cama, se percató de que su hermano mayor tenía un sobre amarillo entre sus manos, sin perder tiempo cerró la puerta de inmediato

-¿Qué traes ahí?- pregunto con recelo deseando que se tratara de su tema más odiado

-Información de Trevor McKee

-mmm…imaginaba que venias a hablar de ese bastardo- dijo en tono despectivo

-No hables así- le reprendió con severidad- no sabemos si es hijo de mamá, en realidad no sabemos nada de él, por eso necesito tu ayuda, lo que traigo aquí- y saco varios papeles del sobre- son varios informes de la policía y documentos que hablan sobre Trevor McKee, espero que hayas tomado una siesta en la tarde…porque nos espera mucho trabajo

-¿Qué vamos a hacer?

-Vamos a tejer una historia

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Le dijo que no la vería mas; pero ya estaba desesperado, su palabra ya no importaba, solo quería estar tranquilo, que los científicos lo dejaran en paz, ya llevaba años siendo presionado por ellos, no los soportaba más, haría lo que fuera por evitar más regaños, más humillaciones de Kay Fisher, solo quería regresar a su habitación y leer su libro -interminable de cierta manera- eso era la paz, esa la tranquilidad tan anhelada que perdió la vez que comenzó a soñar con el hombre que le apuntaba con un revolver en la playa, del que no recordaba su rostro; pero sabía que tenía una mirada de tranquilidad, un semblante de esperanza.

Pensaba que, después de todo, el mundo en que se encontraba era hermoso, aun con la contaminación, aun con la preocupación colectiva de la sus habitantes, aun con los problemas cotidianos, ese mundo era hermoso, era mucho mejor que las cuatro paredes a las que se le había confinado desde un tiempo que no podía precisar con exactitud; pero el estar en ese mundo tan bello y tan libre significaba resistir la presión de los científicos, a quienes ya no podía soportar, las primeras veces valía la pena; pero ya no, sus fuerzas y su voluntad se estaban acabando. Si para conseguir la paz, tendría que raptar a Bra Brief, lo haría sin dudar, Estaba sumamente cansado.

Esa tarde la raptaría, ya había estudiado sus movimientos con todo detalle, ya sabía como atacar, ya se sabía bien sus movimientos, solo era cuestión de tener paciencia, eso era lo primordial.

Entre ambos habían revisado ya un sin fin de documentos, todos ellos hablaban de McKee a través de 29 años, de informes policíacos que detallaban su extrema violencia, su carácter volátil e impredecible, el ataque a un policía cuyo nombre estaba tachado con plumón negro permanente; se narraba perfectamente la vez en que tomo a Trunks de rehén, la ocasión en que envió a un detective al hospital en peligro de muerte, la amenaza de querer raptar a Bra cuando apenas era una bebé y la decisión del departamento de policía de ocultar este hecho. Fuera de esos informes no existía más información, Trevor McKee no tenía registro de Nacimiento, no tenía identificación, no tenía nada que autentificara que el hubiera nacido, solo el expediente policial lo ponía en el mapa de la existencia,

El siempre se había rehusado a dar su fecha de nacimiento, únicamente dijo su edad una vez cuando casi mata a Trunks: 20 años, la única ocasión que su edad y su apariencia coincidieron

-Esto es una locura- dictaminó Bra- cuando debería de tener 20 años se decía que parecía de 28 años, cuando debía de tener más de 40 parecía un muchacho cualquiera, a veces parece todo un hombre cuando debería de ser un chico, y aparece como un chico cuando se cree que debería de verse mayor… ¿Qué demonios toma ese sujeto para hacer eso? Es un monstruo

-No creo que sea algo tan imaginativo…pero no tengo la imaginación para pensar en que pueda ser…- reunió varios documentos- Se le detiene por primera vez en enero del 769, antes de eso…no existe…no, espera, aquí hay algo, un policía fue atacado en el 766- se quedo en silencio leyendo con atención- lo describe como un hombre alto, blanco, cabello negro, de aproximadamente 30 años y que se identificó como…Trevor McKee

-¡Lo ves!...ese año debería de tener menos de 20 años y dicen que es más grande

-Pero solo se identifico como tal, no lograron atraparlo esa vez, pudo ser cualquiera que…

-No- le interrumpió la joven- esta es su primera aparición…en el 766 atacando a un policía…- y lo apunto en una hoja en blanco en una letra casi ilegible; pero con que ella lo entendiera bastaba- luego…en el 769 cuando casi te mata- y apunto de nuevo

-Era marzo en esa ocasión…lo capturaron ese mismo año, en mayo…si- dijo después de cerciorarse tras leer la fecha en el documento- parece que mamá fue a visitarlo en esa ocasión

-Y no aparece más después de eso…desaparece por 11 años, aquí dice que frustraron su plan de raptarme… ¡imbécil, pues que se cree!... ¡Raptarme a mi…ja…hubiese muerto, papá le hubiera matado!- rió triunfante segura de aquel hecho que nunca ocurrió. Trunks tomó la hoja con varias fechas escritas y escribió sin perder tiempo –Ese año, casi mata a un detective de la policía, lo arrestan y desaparece unas horas después y reaparece 17 años después…no como el hombre de 50 años que debería de ser, si no como un muchacho, que tal parece olvido lo que paso en casi 30 años

-¿…Y si no es él? ¿Y si es su hijo, su pariente o algo así?

-Lo pensé; pero le tomaron una muestra sanguínea y su DNA coincidió en un 100, ese hombre, él que te siguió a ultimas fechas es el mismo que casi me mata cuando era un bebé…no se…talvez se haga cirugía plástica

-¿Cirugía plástica? Si seguramente- Trunks se percato del sarcasmo en las palabras de su hermana- hasta ahora no hay cirugía plástica que te deje así de bien, ese hombre tenía menos de 20, te lo puedo asegurar…

-¿Qué es todo esto? ¿Quién es este sujeto? …¿Por qué insiste tanto en los planos de la maquina del tiempo?

-¿Qué?

-Es cierto, tú no sabes nada de eso- Trunks dio un largo suspiro y se recostó en la cama- tengo un amigo en la policía, él se ha encargado de tratar a McKee porque lo consideran un enfermo mental…

-Hacen bien- interrumpió Bra

-…Me dejo ver unos videos donde lo entrevistaba y menciono que vino a buscar los planos de la maquina del tiempo…y en la declaración de mamá, hace 29 años, ella les dijo que amenazo con matarme si no le daba los planos de una nave…creo que escondió lo de la maquina del tiempo, tú sabes, la gente no lo entendería

-Si- Bra se recostó al lado de su hermano, leyó la hoja en la que ambos habían añadido fechas y datos tratando de hilvanar una historia que hasta ese momento no tenía sentido, aquel hombre no tenia sentido, un sujeto que aparecía y desaparecía a su gusto sin que nadie pudiera detenerlo, que inclusive parecía jugar caprichosamente con su edad y su aspecto, quien gustaba de quedarse callado en las interrogaciones y de tener una ira incontrolable…pero ¿Qué era él? ¿Era en realidad el hijo de Bulma Brief?

Bra sacudió a su hermano al ver que comenzaba a quedarse dormido, tal como lo hacia cuando tan solo era una niña.

-Ve a tu habitación, yo tengo sueño también- Trunks asintió, tomó los documentos y aquel donde habían apuntando todas las apariciones de McKee en orden cronológico, por la mañana sería otro día.

Leía el periódico mientras desayunaba, su abuela le servía más café, era quien últimamente se hacia cargo de la cocina, era talvez una distracción para ese vació que formó tras la muerte del abuelo Brief, era aun más productivo que quedarse a esperar la suya

-¿Todo bien?- traía esa sonrisa usual que de alguna manera hacia sentir bien a quien la mirara- te ves preocupado

-No es nada abuela

-¿en verdad?- no le creyó del todo, la preocupación de su nieto iba más allá del trabajo, era algo que ni el mismo entendía o que quizás no sabía

-¿Hay algo en que te pueda ayudar?- Trunks vio la fotografía de Trevor McKee en el periódico que anunciaba una recompensa para quien diera información para dar con su paradero, tan joven como su hermana, parecía una broma leer que tenía casi 50 años y ver la fotografía de un hombre que apenas salía de la adolescencia

-¿Me ocultarías algo abuela?

-No- respondió sorprendida- ¿Por qué te ocultaría yo algo?

-¿Conoces a Trevor McKee?

-¿McKee?..mmm…no, es la primera vez que escucho ese nombre- su abuela no mentía, era probable que nunca hubiera tenido la necesidad de mentir; pero…si en verdad Trevor McKee…era hijo de Bulma Brief…¿Por qué su abuela ni siquiera sabía el nombre de su "nieto"?

-Yo soy tu único nieto varón ¿no es así?

-Pero claro que si- exclamo la anciana, sorprendida por las extrañas preguntas de Trunks- te esta afectando demasiado el trabajo ¿Por qué no te tomas un descanso?...comienzas a portarte muy extraño- era evidente que su abuela no sabía nada del otro hijo… ¿Cómo era posible? Las madres siempre sabían los secretos de sus hijas...no podía creer que su abuela no tuviera conocimiento de la existencia de Trevor McKee, ese supuesto hijo que Bulma había ocultado… ¿incluso de su madre?...eso era extraño, demasiado extraño para su gusto

-Si abuela, tienes razón, necesito un descanso

Pasaban más de las 6 de la tarde, Bra por fin había salido de clases, pensaba que su maestra le mataría de aburrimiento hasta que al fin tocó el timbre… ¡era libre!

Desencapsulo su aeroauto y se estiró, pronto estaría en casa durmiendo, el clima lluvioso se prestaba para eso, momentáneamente se sintió débil, un sudor helado le recorría el cuerpo, pronto sus fuerzas cayeron al piso, todo comenzaba a hacerse oscuro, no sabía quien era ella, estaba en el piso sin haber sentido la caída, solo podía ver la sombra de un hombre parado frente a ella.

-¿Ya te fastidio el paisaje de las montañas?- le preguntó Trunks con un halo de ironía

-¿Dónde esta tu hermana?- pregunto Vegeta sin siquiera prestarle atención, no estaba para jueguitos estúpidos

-¿no esta aquí?

-No...Si lo estuviera no te estaría preguntado- respondió malhumorado- No puedo sentir su ki

-Debe de estar con sus amigas. Ya debe de estar por llamar- tomó su celular y marco el número de Bra-…que raro, no contesta- siguió insistiendo, algo dentro de si le decía que las cosas estaban mal, que su hermana podría estar en peligro

-¿Qué pasa, Trunks?- preguntó su padre exasperado

-No…no contesta…- decidió esperar unos minutos antes volver a marcar. Llovía a cantaros, Vegeta miraba por la ventana que daba hacia la calle, casi nunca, por no decir jamás, hacia eso, se había acostumbrado a detectar el ki, esto era extraño y desesperante a la vez. Trunks dejo el teléfono asentado en la mesa de centro de la sala y se sentó a esperar unos minutos para volver a hablar…el celular repiqueteo de repente, el saiyajin de cabellos morados lo tomó de inmediato era su hermana menor

-¡Bra! ¿Dónde demonios estas?- Vegeta se acercó a él, reprendería a esa mocosa insolente, aun no era mujer para andar tan libremente por donde le diera la gana

-¿eres Trunks?- y apartó el móvil de su oreja, le miró incrédulo, esa voz…esa voz no era otra que la de Trevor McKee

-¡ ¿Qué pasa? ¡- le pregunto Vegeta desesperado. Trunks puso el altavoz

-¿Eres Trunks?- repitió McKee, Vegeta no sabía como; pero entendía que ese hombre tenía que ver con que Bra no llegara a casa a la hora que siempre llegaba

-Si, soy yo… ¿Por qué tienes el celular de Bra?

-¿Qué le has hecho?- gritó el príncipe furioso- si le ha pasado algo te arrepentirás, te juró que te matare

-No le hecho nada- contestó Trevor con calma- ella esta bien, esta débil; pero bien que es lo que creo que les interesa más

-¡Tú solo quieres acabar con mi familia!... ¡Devuélvela o te buscare por la tierra entera maldito insecto y te asesinare!

-Muy bien, señor Vegeta, si quiero hágalo, yo estaré aquí esperándolo con el cadáver de su hija al lado mió

-¿olvidas que es hija mía? Yo no soy un humano, soy el príncipe de la raza más fuerte del universo, ella es una saiyajin, no puedes dañarla tan fácilmente

-Ella ahora esta débil, si yo quisiera la podría matar en este momento, no saben donde estoy

-Puedo localizarte por su celular, imbécil…- le interrumpió Trunks furioso, con tantas ganas de acabar con él como las que tenía su padre- puedo localizarte por el auto

-No lo creo, ya he retirado el sistema localizador del auto, y estoy hablándote de un celular distinto al de Bra, uno viejo que apenas tiene compatibilidad para el chip, ni tú ni nadie pueden saber donde estoy- contadas veces Vegeta se sentía derrotado como en ese momento, ese idiota lo había vencido, no podía sentir el ki de su hija, no podía localizarla, él había ganado aunque partiera su orgullo al reconocerlo

-¿Qué es lo que quieres?- pregunto Trunks conteniendo su ira

-Quiero los planos y toda la información de la maquina del tiempo, absolutamente todo…en 6 horas quiero que vayan a la villa de los hongos gigantes, irán justo al centro de ese lugar, ahí encontraran el hongo más grande de todos, bajo su sombra enterraran a seis metros de profundidad los planos y la información de la maquina del tiempo que deben de estar dentro de una bolsa de plástico…no intenten nada, yo estaré vigilando, después de que me cerciore de que en realidad son los planos de la maquina del tiempo dejare ir a Bra

-¿Por qué demonios quieres esos planos?- le pregunto Trunks con un nudo en la garganta, sabiendo que ese sujeto era capaz de cumplir sus palabras -¿Qué tienen de especial esos malditos planos?

-¡Los necesito! ¡Hagan lo que les ordene!- colgó guardo el celular en las bolsas de su pantalón, veía a Bra a moviendo los dedos de las manos, seguramente pronto despertaría.

Estaban a varios kilómetros de la villa de los hongos gigantes, había dejado el aeroauto sobre una duna, estaban solos, a varios kilómetros de la civilización; así se sentía McKee seguro, evocando el recuerdo de su habitación en el complejo de laboratorios llamado la luna, pensando en su viejo libro del que solo leía 400 paginas de 415, considerando seriamente leer la 401.

No miraba a Bra, perdió su mente en el árido paisaje del desierto, divagando en cientos de cosas sin sentido, recordando su niñez, su madre, la playa y ese hombre que le apuntaba con su rostro de esperanza.

Bra comenzaba a despertar, estaba en el asiento del pasajero. Fue el calor asfixiante la que le despertó, aun se sentía sin fuerzas, mareada, apenas y podía abrir los ojos

-¿ya despertaste?- Bra miró a un hombre sentado en la arena, le daba la espalda, llevaba una playera blanca con la leyenda "Red Ribbon", una pañoleta roja atada a su hombro derecho, una camisa caqui a su lado y una gorra del mismo color sobre ella

-¿Quién eres?

-McKee- respondió mientras tomaba un puño de arena y lo dejaba caer en un fino hilo, como en un reloj de arena

-¡ ¿Qué? ¡…¡Me raptaste!...¡Te ensañare a respetarme!- Bra, tropezando y sosteniéndose con fuerza de la puerta, se bajo y logro caminar unos metros, mas sus piernas no le respondieron como ella hubiese deseado, cayo estrepitosamente llenándose de arena. La rabia de verse en ese deplorable estado la hizo clavar las uñas en la arena como si en ella viera al mismo Trevor

-No hagas esfuerzos, Bra, hay una sustancia en tu cuerpo que te deja más débil que el humano común, en las condiciones en la que te encuentras podría matarte en segundos

-¿Por qué hiciste esto?- pregunto en un susurro

-No tuve otra opción, necesito los planos de la maquina del tiempo, si no los obtengo todo ira mal- con esfuerzo colosal, la saiyajin consiguió levantarse, se apoyo en la nave; miró al sol a punto de ocultarse, como si fuera devorado por el desierto rojizo adornado con dunas en toda su extensión; de no ser por la situación que en ese momento vivía hubiese considerado que aquella era una de las cosas más bellas que había visto en toda su vida –No hay nada como esto del lugar de donde vengo…

-No me interesa la triste historia de tu vida- gritó Bra con dificultad- te advierto que si no me regresas a ciudad del Oeste estarás en graves problemas, mi padre y mi hermano acabaran contigo en un instante.

-Siento decepcionarte; pero tu padre y tu hermano llevan las de perder- le contesto tranquilamente, se levanto y se sacudió la arena del pantalón caqui- si ellos hacen lo que les dije te liberare, si no es así te matare…morirás de cualquier forma y es mejor que sea en mis manos

-… ¡Maldito psicópata!... ¡Si te atreves a ponerme una mano encima yo te matare antes!- Trevor nada contesto, no la tomaba en serio, no había nada que Bra o su familia pudieran hacer, por primera vez llevaba el control en algo. Aquel plan que tan pacientemente maquinó por 3 años comenzaba a resultar, en cuestión de horas los planos estarían bajo el gran hongo de la villa de hongos gigantes, solo tendría que pasar a buscarlos después, se quedarían ahí donde estuviesen seguros, el mismo desierto los protegería, todo iba según el curso que había trazado.

-Trata de calmarte, tu familia hará todo lo necesario para volver a verte, solo necesitas ser paciente

-¿Paciente?- pregunto incrédula- ¿Paciente?... ¡estas idiota! ¡No puedo ser paciente cuando un bastardo como tú me secuestra y chantajea a mi familia!…cuando todo esto acabe te buscare y te haré pagar caro todo esto, voy a…

-No soy un bastardo- le interrumpió, Bra miró su semblante imperturbable tan similar al de Trunks

-Si lo eres- le respondió Bra con malicia, con toda la intención de hacerle sentir mal- fuiste un hijo no deseado y una vergüenza, por eso mi madre te escondió y se olvido de ti

-No sabes ni de que estas hablando- le esgrimo- Ya te he dicho que no tienes idea de quien soy

-¡Claro que si!...Tú eres quien no sabe quien soy, en cuanto salga de esto te enseñare para que no lo olvides nunca…

-Al fin he dado contigo- fueron interrumpidos por la voz de un hombre, ambos voltearon motivados por la curiosidad, era un sujeto al que Bra no había visto jamás; pero al que McKee conocía bien. Era singular verlo con su saco largo color café y sombrero negro en medio de ese desierto con su brutal calor

-¿Y tú que?- habló la joven Brief con desden -¿Eres cómplice de este?

-He venido a ayudarla y a hablar con él- comenzó a caminar ante la atónita mirada de los dos, el hombre se detuvo frente a Trevor, fijó su atención en el pequeño escudo de la Red Ribbon en lado izquierdo de su playera, asintió y se cruzó de brazos –se equivocaron ¿no?...por eso traes las ropas con esa insignia

-Si, se equivocaron- respondió McKee, Bra escuchaba absorta esa conversación de la que nada entendía- pero es mi culpa…yo

-No es tu culpa…necesitamos hablar seriamente; pero para eso hay que dejarla ir

-…No puedo, sin ella no tendré los planos…

-Olvida esos estúpidos planos, has pasado mucho tiempo buscando esos planos…tenemos que hablar, es vital…déjala ir ¿entiendes?

-Esta bien- el hombre se acercó a Bra, tomo algo de su saco que la joven no pudo dilucidar debido a que ya estaba oscuro, la noche había caído sin que se percatara de ello

-Toma esto…tómalo te ayudara a mejorar más rápido de lo que piensas- imaginó que sería esa semilla que aliviaba los malestares físicos que su hermano le había contado siendo una niña, extendió la mano y miró curiosa lo que le habían dado

-Es un simple chocolate

-La sustancia que Trevor te inyectó hace que tu azúcar baje a niveles casi mortales, es por eso que estas tan débil; este chocolate tiene la cantidad de azúcar que necesitas para restablecerte…

-¿Cómo sabes de esa sustancia?- pregunto con recelo

-…Porque soy parte de lo que McKee es parte, de lo que la asesina de Gohan es parte; pero yo quiero detenerlo y- señalo a Trevor- él también quiere hacerlo; pero aun no lo sabe, por favor come ese chocolate, regresa a casa…este es mi celular- Bra lo tomó- consérvalo, llama a tu familia, diles que vas camino a casa, diles que no hagan nada de lo que McKee pidió, destruyan esos planos y si no se puede, guárdalos tan bien como puedan…Vete- Guiada por una corazonada, algo que jamás se daba el lujo de hacer, comió el chocolate, recuperó sus fuerzas, se sintió con más energía que antes- no te he engañado- dijo aquel hombre al ver la mejoría de la chica- ahora vete y haz todo lo que he dicho…confía en mi- de inmediato subió a la nave, sin decir más, haciendo caso ciegamente a ese hombre quien le dió confianza desde que lo vio pasar cerca de ella, como si lo conociera desde hacia mucho tiempo, sus ojos tenían un brillo especial que estaba segura no era la primera vez que veía en una persona, era algo tan extraño de explicar.