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Al abrir los ojos, él no estaba ahí, se había marchado quien sabe desde hacia cuanto, era tiempo de irse a su hogar, pidió al chofer que le llevara a casa.

Recordaba la primera vez que ella vio a Trevor y la primera vez que este la vio, dos ocasiones con más de tres décadas de distancia, cuando ella le conoció era un chica de 15 años y él era un hombre al que consideró un vago tonto; cuando él le conoció era un muchacho de 19 años, golpeado, humillado, desesperado, sin saber por donde debía comenzar su búsqueda y ella ya era toda una mujer, quien intentó acabar en ese momento con el martirio que era la vida de ese joven pidiéndole que hablara con los científicos, que les dijera que ella haría que su equipo de investigadores encontraran la solución de su grave problema; pero al parecer no dio resultado.

El viejo chofer de la familia le anuncio que ya estaban en casa, Bulma ni siquiera se percato en que momento aparecieron ahí, tan ensimismada venía por el camino.

Le abrieron la portezuela y le extendieron una sombrilla para protegerla de la lluvia que se hacía más ligera. Despacio camino hasta la entrada; talvez, en la sala, estarían sus hijos y el príncipe esperándola, ansiosos de una explicación.

Capitulo 6. El monstruo que ellos liberaron

¿Qué venía del futuro? ¿Qué era su descendiente? No toleraría más mentiras de su parte, no comprendía porque simplemente no se levantaba y se largaba de ahí, no tenía porque seguir soportando a ese idiota y sus incoherencias –Tú estas mintiendo- repitió convencida de ello, porque nada de lo que dijo tenía sentido, un viajero en el tiempo no tendría que buscar los planos de la maquina del tiempo.

Él trató de soportar el dolor quemante que le abrazó las costillas rotas, se mordió los labios en un intento por no gritar, hasta que después de unos eternos segundos todo cesó. Alzó la cara y vio a la disgustada Bulma Brief, convencida de que era un mentiroso, un criminal desquiciado quien toda la vida gustó de seguirle y hacer su vida imposible.

-Yo no estoy mintiendo, yo he estado en el pasado, ahora y en el futuro, que es mi presente

-¿Por qué buscas los planos si puedes viajar en el tiempo?- McKee dio un leve suspiro, el dolor había regresado y no podía hacer más que aguantarlo

-Mi vida es horrible, señora Brief, no se cuanto tiempo he estado viviendo en una celda, sin hablar con nadie, leyendo lo mismo todo el tiempo porque solo así puedo estar equilibrado. Cada tres años me sacan para cumplir mi misión como ejecutor A, que es buscar los planos de la maquina del tiempo, eso es lo que quieren los científicos…

-No te entiendo- le interrumpió atónita- ¿Qué estas tratando de decir?

-Tiene razón; pero comprenda, no hablo mucho y no se como debería expresarme…mi mundo, el futuro es horrible, los humanos viven aislados de todo, en ciudades con grandes domos de cristal donde el aire es artificial y no se permite que el aire del exterior entre, los mamíferos se han extinguido y dentro de las ciudades solo hay unas cuantas plantas, la gente no puede entrar, tampoco puede salir, solo conocen el interior de sus ciudades. No siempre fue de esa manera, cuando era niño iba a la playa con mis padres, con mis primos, podíamos salir fuera de la ciudad cuando quisiéramos si queríamos; los domos no existían.

-¿Por qué…viven así?

-No lo se- respondió confundido- cuando todo el cambio pasó yo apenas tenía cuatro o cinco años….recuerdo gente llorando en las calles, mujeres gritando de dolor, mi madre me llevaba a la casa, yo estaba asustado, no había visto a mi padre en días, luego de eso hay una gran vació que mi memoria no puede completar, estaba solo en mi habitación y de repente se abrió la puerta, y vi a un niño, mi primo Tommy, él es o era 7 años mayor que yo, no se si continua con vida, me abrazó y dijo "Tenemos que irnos, piensan que fuimos nosotros"

-¿Qué hicieron ustedes?- pregunto intrigada

-Hasta donde se, no hicimos nada. Al final fuimos atrapados, no se si ese mismo día o había pasado un tiempo, creo que fue lo segundo, Tommy se hizo cargo de mí y además de Kay, mi prima, nos escondíamos en una bodega, era cuestión de tiempo para que nos encontraran. Nos separaron los astronautas, creo que los científicos estaban ahí también, me parece que escuche sus voces. Aparecí en una habitación blanca y por mucho tiempo no pude salir de ella.

-Científicos y astronautas ¿Por qué dices eso? ¿Quiénes son ellos?

-Se que son los científicos los que dan ordenes de cómo deben ser las cosas ahí en el complejo de laboratorios que hay en el sur, donde yo vivo, se llama la luna. Los astronautas hacen todo lo que los científicos dicen, siempre usan casco y ropas selladas, nunca se les puede ver el rostro, nunca hablan conmigo, nuestra comunicación se reduce a que yo escribo algo en un papel o ellos me pasan papeles con algo ya escrito diciéndome como debo de comportarme y que harán conmigo, los astronautas casi siempre me toman muestras de sangre y me pasan un hisopo en la boca; pero no se cual es fin de hacerlo.

-Pero- le interrumpió Bulma exasperada- ¿Por qué si viajas en el tiempo buscas los planos? No lo entiendo, es como llegar a un lugar y preguntarles a todos por el mapa de cómo llegar ahí.

-Bueno….hace 9 años empezó todo, mi vida dentro de esa habitación transcurría igual que siempre, los astronautas tomaban muestras de mi sangre y de mi boca; pero un día desperté y por primera vez en mucho tiempo escuche una voz, fría, hostil; pero al final, era una voz humana, en todo ese tiempo solo escuchaba mi voz, solo esa conocía, de cuando leía mi libro en voz alta. Los científicos me dijeron que debía encontrar a Bulma Brief y pedirle los planos de la maquina del tiempo, al principio pensé que se trataba de mi madre ya que ella también se llamaba Bulma Brief; pero comprendí que tenía que ser otra porque mi madre estaba muerta, estoy seguro de eso. Pensé que Bulma Brief y los planos estarían en el exterior, ahí donde no hay domos de cristal, me mandaron con los astronautas para que me mostraran videos y fotografías suyas durante toda su vida, yo no entendía porque tenía que verla desde que era una niña hasta que era una anciana, hasta que los astronautas me explicaron, yo no iba a buscarla en las ciudades con domos de cristal, iba a buscarla en otra parte, en otro tiempo, el tiempo en que yo apareciera, porque tenía que buscar los planos, eso era parte de ser el ejecutor A, solo debía buscar los planos de la maquina del tiempo. Porque los científicos encontraron los planos de cómo funciona la maquina del tiempo, dilucidaron la manera de hacerla pequeña, de integrarla a mi cuerpo y llevarme a una fecha y lugar determinados sin la necesidad de integrar la maquinaria dentro de una nave, la hicieron muy pequeña y compacta y me la injertaron en el brazo izquierdo- y señalo una parte de su brazo- pero lo que ellos no pueden entender, lo que nunca pudieron hallar, fue la forma de poner determinada fecha y lugar y hacerla llegar ahí precisamente, ese es su único fallo. Vera, para ellos es como tener un rompecabezas, tienen partes de sus planos y apuntes de la maquina del tiempo; pero la parte esencial es saber como hacerla llegar a un lugar determinado en un tiempo determinado, esa es la razón por la que busco los planos. Se me da un tiempo de 21 días que es lo que duda la energía de la micromáquina del tiempo, después de ese tiempo regresa al tiempo de donde fue enviada; pero sin precisar el lugar, así como puedo aparecer en el sur, puedo aparecer en el norte y le dan de tres a cuatro años a la maquina para recargarse, solo una vez le dieron un año, la vez que tome a Trunks como rehén; pero fue un desastre, mi misión no duró 21 días, por la falta de energía la maquina regreso a los 7 días de la misión. Talvez usted me vio desde antes de que yo tomara a Trunks; pero para mi en realidad, esa era la segunda vez que le veía, la primera fue…será – se corrigió- dentro de muchos años, aun no ha ocurrido para usted

-Entonces…por ese mecanismo que desconocen es la razón de que tú te aparezcas de repente luciendo como un jovencito o como un hombre aunque no corresponda a como te debas de ver…es decir…mírate- y le señalo sorprendida- hace unos meses que te vi y parecías de veinte años y ahora luces como un hombre de mas de treinta…quiere decir que en este momento puede haber alternos tuyos del futuro rondando por aquí- McKee asintió-…pero ¿Qué buscan con llegar a determinada fecha? ¿Qué es lo que va a suceder?- pregunto desesperada, sin saber que creer en realidad

-No estoy seguro, talvez quieran llegar al momento exacto para detener al monstruo que ellos liberaron…

-¿De que monstruo hablas? ¿Quiénes lo soltaron?

-El monstruo que devasto la tierra y diezmó a la humanidad, ellos, los saiyajins lo soltaron, es lo único que se, es lo que me dijeron los astronautas, yo tengo que buscar esos planos para evitar que ese monstruo sea liberado; el ejecutor B es quien reporta cada movimiento de los saiyajins en cada una de sus generaciones, talvez este por aquí en estos momentos vigilando a su esposo y a sus hijo; el ejecutor B debe evaluar a los saiyajins en cada generación para tratar de descubrir que pudo haber propiciado la liberación de la bestia y el ejecutor C…el ejecutor C es el encargado de eliminar a los primeros saiyajins y a los primeros híbridos- la mujer se sobresaltó, dejo caer el teléfono al escuchar tan escalofriantes palabras, había otra persona suelta buscando a los saiyajins para eliminarlos ¿Por qué? ¿Qué clase de monstruo liberaron que ameritaba tal castigo?

-No, eso es imposible –tenía que ser el delirio de su mente enferma- al menos, si ellos liberaron al monstruo del que hablas, tuvieron que enfrentarlo

-No, porque según tengo entendido, el monstruo arrasó inclusive con ellos

-¿Cuál es tu futuro?- le interrumpió- ¿De cuantos años en el futuro vienes tú?

-Unos trescientos años, no se exactamente cuantos…- Bulma aun permanecía en ese estado absorto del cual le era muy difícil librarse ¿Cómo el futuro se escuchaba tan trémulo y devastador, casi apocalíptico? ¿Cómo los saiyajins, su descendencia, pudieron liberar algo con tal exterminadora capacidad? –Es por eso que necesito los planos, para acabar con el monstruo, para que la ejecutora C mate a los saiyajins de cada época, si, así lo tendría que hacer por los universos alternos que iría creando, para que el ejecutor B evalué a los saiyajins para impedir que el monstruo sea liberado; pero yo…yo- y se quedo pensando que en realidad no sabía quien era ese monstruo, nunca le había visto, nunca le dieron una descripción, solo se dejaba llevar por las palabras de uno de los astronautas "Tienes que encontrar esos planos y detener a ese monstruo" ¿ese monstruo era como aquellos que se imaginaba de pequeño? ¿Era enorme, aterrador y cruel? ¿Era esa la realidad o se dejaba llevar por una imagen infantil de un ser pavoroso, destructor e inmisericorde? Los científicos nunca hablaban del monstruo, por eso pensaba que no sabía en realidad la razón de su viaje , si realmente era para detener a un monstruo o algo más…¿Quién era en realidad el monstruo, la razón de sus misiones? De preguntarlo ¿le responderían?

-… ¿tú que?- pregunto la mujer atribulada -¿tú que?- insistió

-En realidad no se quien es el monstruo, no se si el astronauta hablo de un monstruo real o de otra cosa que él llamó de esa manera

-Entonces, no sabes como pasó todo, no sabes como es este "monstruo", solo buscas los planos para que el resto de los ejecutores cumpla con sus respectivas misiones

- Así es- respondió fríamente

-…No, yo no te daré los planos jamás, yo no ayudare a que maten a Vegeta, ni a mi hijo, ningún saiyajin morirá por mi causa ¿entiendes?- sin perder la compostura, como lo hubiera hecho en otra ocasión, McKee se limitó a inclinar el rostro y ver la cajita de fósforos con la fotografía de unas montañas, la misma que un futuro le lanzó Smith después de quemarle el pecho con un cigarrillo

-Señora Brief, comprenda, aun sin los planos, la ejecutora C seguirá matando, no importa en que tiempo aparezca si ve a un saiyajin tiene que eliminarlo

-¿Y tú?...¿Si ves a un saiyajin también tienes que eliminarlo?- sus ojos azules se fijaron en el angustiado rostro de Bulma Brief, una antigua ascendiente con la que podía hablar frente a frente, la que le daba confianza y le inspiraba el instinto de que era protegido, porque no solo era su nombre el que compartía con su madre, era también su apariencia, era el mismo tono verde turquesa de su cabello sedoso, era la misma entonación de voz energética, era ella en el pasado y por eso no podía mentirle.

-Si, si yo veo a uno, tengo que eliminarlo- Sus palabras le helaron el alma; porque, algo dentro suyo, le gritaba que Trevor McKee decía la verdad. Después de todo no había más explicaciones para que su apariencia y su edad no se correspondieran; cuando le vio siendo apenas una adolescente, él lucia como un hombre de mas de treinta años; pero ahora que debía verse como un hombre de cincuenta y tantos lucia como un hombre de menos de la tercera década de la vida. Esta era la explicación más coherente, para cualquier otro hubiera sonado imposible; pero no para ella quien era parte de lo increíble. Negarse a creerle, era como negar gran parte de su vida que estaba hecha de cosas increíbles que ni a un ser humano le sucederían en toda su existencia. Pero aun se sentía atribulada por sus palabras, si veía a un saiyajin lo eliminaría; pero…eso era eliminarse a sí mismo, acabar con él antes de existir. Si, eran ciertas las existencias de universos alternos y la existencia de Trevor McKee estaría asegurada, mas no así la de su hijo, ni la del príncipe… ¡no!...no estaba dispuesta a sacrificar a los que más amaba en la vida, antes preferiría primero morir.

-No te voy a dar esos planos, Trevor McKee, sería como darte la vida de los míos en bandeja de plata y eso nunca va a pasar ¿entendiste?- No le puso atención, él opto por seguir mirando la vieja caja de fósforos que Smith le arrojo o le arrojaría con tanta fiereza, maquilando una venganza contra ese funesto hombre él cual, desde que recordaba, le había hecho la vida imposible, tenía que resarcir todo el mal que ese le causó -¿me escuchaste?- pregunto con un austero tono en su voz

-Si; pero no importa lo que usted haga, señora Brief, los auténticos saiyajin y sus hijos híbridos morirán

-¡No, eso jamás!- dejo el teléfono de lado y se marcho de ese espantoso lugar, sin decir palabra, sin darle esperanza; talvez era mejor así, no había nada más que decir. Aun tenía entre sus manos la caja de fósforos a la que miraba con detenimiento, era la confianza de que un día podría vengarse, se cobraría bien, él se haría cargo de Smith para que nunca en su asquerosa vida se atreviera a golpearlo tan brutalmente.

-Vamos- gruño el guardia al ver que McKee estaba solo. El descendiente de los Brief, gimiendo de dolor, se levanto lentamente, el guardia, un hombre que apenas le llegaba al hombro, le condujo hasta su celda; se acostó con precaución tratando de no tocar sus heridas –Quédate tranquilo, bien calladito- le advirtió -Smith vendrá a interrogarte en una hora- su nombre resonaba como un taladro que sacudía todo su ser, cuanto odiaba a ese hombre, le hacia hervir su sangre, quería pulverizarlo a golpes, hasta la última parte de su inmundo ser, destruirlo; no solo a él, también a los científicos, se imaginaba entrando a su gélida habitación verde olivo, romper el cristal que solo dejaba ver penumbras en miles de pedazos, tomarlos por el cuello, triturar cada hueso de su cuerpo hasta las astillas, patearles hasta el cansancio, quería matar a Kay, dejarla hablar de sus grandes hazañas en sus misiones y cuando menos se lo esperara callarla para siempre rompiéndole el cuello, sentir en sus manos como su funesta vida se le iba y después destruir al complejo de "la luna" hacerla volar en una explosión sin precedentes que arrasara con científicos y astronautas, luego, con sus propias manos, rompería los domos de cristal y dejaría que el monstruo o lo que fuera acabara con ellos y al final de esa frenesí de destrucción, él les daría la espalda y caminaría hasta la libertad, a la playa donde sus padres solían llevarlo, ahí se quedaría hasta el final de sus días o hasta que él quisiera finalizarlos.

-¿Dónde esta?- pregunto Smith sobándose los nudillos, imaginando los golpes y las heridas que esta vez le causaría a McKee.

-En su celda- respondió el guardia

-Iré por él, tiene que rendir su declaración- Los fuertes pasos de Isaac Smith

opacaban los sigilosos pasos del guardia. Tomó la llave de su automóvil y la hizo pasar entre los barrotes de la celda produciendo un estruendo metálico y crispante, tan insoportable que podría hacer enloquecer a cualquiera -¡McKee!- gritó irascible- ¡McKee!...sal de una buena vez- no hubo respuesta de esa oscura y húmeda celda, la hizo abrir y no encontró mas que las mal olientes mantas sobre el viejo catre y la comida sin tocar que aun permanecía en el banquito -¡Carajo!- vociferó exasperado, ya era verdaderamente humillante -¡Se nos ha escapado de nuevo!...¡Da la alarma has que lo busquen de inmediato! ¡Son todos una partía de inútiles! ¿Cómo es posible que no se dieran cuenta de que se escapo?-…no podía ser; para Smith este era un insulto personal, una injuria contra si y que le haría pagar.

Frustrado revolvió toda la celda tratando de hallar la más mínima pista para saber como demonios se escapó prácticamente frente a ellos, fue entonces cuando vio en la pared gris, entre dibujos obscenos y groserías de la peor calaña, su nombre con letras negras casi ilegibles, como si un niño que apenas aprendía a escribir las hubiera puesto, se acerco para cerciorarse de que en verdad se trataba de su apellido "Smith: hasta la próxima puerco imbécil" ….lo iba a matar, pateo con fuerza el banquito desparramando la comida por toda la celda, a ese idiota lo iba a matar.

-Eres un inútil- De nuevo estaba vestido de blanco, una vez más había fracasado, una vez más le regresaron esas sensaciones de inutilidad, de eterna humillación, si se creyó capaz de romper el cristal frente al que estaba, ahora era distinto, no tenía ni siquiera el valor para tocarlo. Apenas podía creer de donde sacó el coraje para escribir que Smith era un puerco.

Fue cuando sintió una vibración el pecho, su tiempo se había terminado, desapareciera de esa repulsiva celda, tomo el plumón que encontró bajo el catre y escribió aquellas palabras, era probable que de ver en ese momento a Smith le hubiera matado a golpes. –Eres el único que falla y falla…-hablaba, Kay Fisher le criticaba sin cesar; pero él ya no le escuchaba, no importaba, miraba con su expresión sosegada la caja de fósforos con la fotografía de las montañas, soñando con hacer lo mismo que Smith le hizo, aporrearla con todas sus fuerzas en su contra. Se percató que Kay no hablaba, se rindió al ver que sus insultos y degradaciones no surtían efecto en el ejecutor A.

-McKee- le llamó la voz rasposa- haz fallado de nuevo, fracasas en cada misión; al menos ¿has matado a uno de los Brief?

-No pude hacerlo- contesto taciturno- al momento de llegar la policía me capturó y los 21 días estuve atrapado ahí

-Es intolerable- gruñó la voz de la mujer- es un fracaso tras otro ¿tienes idea de lo difícil que es hacerte viajar en el tiempo? ¿Sabes la energía que se consume? ¿Y todo para que? Para que tú fracases una y otra vez

-Si- interrumpió la ejecutora C, es un perdedor, lo mejor que pueden hacer es darme su misión, yo conseguiré esos planos como sea

-Ya basta- le reprendió la mujer- tú esta vez no hiciste nada, dedícate a eliminar a los saiyajins, ese es tu deber…y tú, McKee, consigue esos planos a como de lugar, debido a que ya tienes una relación con Bulma Brief podrá darte los planos si la convences debidamente, y si no es así…mátala y consíguelos…hemos terminado, llévenselos.

-Espere- dijo reuniendo toda su fuerza en su voz, los astronautas se detuvieron para esperar la orden de los científicos

-¿Qué quieres?- pregunto la voz rasposa

-Saber contra lo que estamos peleando, quiero saber como es el monstruo ese que ustedes quieren eliminar aun antes de que exista, quiero saberlo, si estoy arriesgando mi vida en estas misiones, al menos tengo el derecho de saber- y se hizo un escalofriante silencio, solo podía escuchar su agitada respiración, su corazón latiendo a punto de explotar; pero no había contestación, inclusive la ejecutora C estaba al pendiente de lo que los científicos fueran a responder

-Eso no te incumbe- dijo finalmente la mujer- todo lo que ha pasado es por causa de los saiyajins, por tu causa, por la de Kay y por la de Aldridge y su hermana, esta es la manera en que deben de enmendar sus errores con la humanidad que ustedes mismos ayudaron a destruir- ¿él…ayudo a destruir a la humanidad? ¿Él y sus primos? Absorto le dirigió una mirada a Kay, ella permanecía abatida en su asiento, como si recordase algo, entonces… ¿era cierto? ¿Todo lo que la científica dijo era cierto? ¿Cómo pudo liberar a un monstruo sin saber que lo estaba haciendo? –Llévenselos

"Mátala" la palabra reverberaba en su mente sin descanso "Mátala" la idea era grotesca, todo su ser sucumbía al pensar que podría hacerle daño, era mejor morir primero, él no tenía razón para vivir, no tenía a nadie, su mundo se reducía a una habitación blanca y controlada, su vida era leer un libro del que nunca leía el final, arriesgarse en misiones en las que fallaba todo el tiempo. No podía matar a la mujer que llevaba su sangre, que era igual a su madre, él no era sanguinario como Kay Fisher; pero si no obedecía, si no le quitaba los planos a Bulma a como diera lugar y no la mataba, entonces mandarían a Kay, se imaginaba como la ejecutora C torturaría a su tatara abuela hasta la muerte, ella era capaz de eso y más.

Las luces se apagaron y él no pudo dormir, por primera vez en toda su vida, no pudo dormir en toda la noche, pensando, solo pensando, en lo que el futuro le deparaba en el pasado.