"Se dio la media vuelta, nunca volteo, tan solo continuo con su camino afrontando el destino inevitable que le esperaba, después de todo esa era su leyenda, nunca podría rendirse, nunca podría temer, siempre listo para cualquier enemigo…ese era el soldado Búfalo…FIN"
-Lo he terminado- dijo entusiasmado- he terminado el libro
-Así que tú eres el ejecutor B- se llevó un cigarrillo a la boca tratando de calmar su ansiedad- no te importa si fumo ¿o si?
-No, en lo absoluto- contestó Aldridge con respeto, después de todo estaba frente a su antepasada
-Esa forma de mirar es de Vegeta, tan fría y llena de melancolía, tal parece que no se perderá entre las generaciones…Bra detesta que fume- dijo mientras prendía el cigarro
-No diré nada- respondió su descendiente- vine aquí movido por la curiosidad y porque Trevor dijo que usted estaría enterada de todo sobre nosotros los ejecutores
-Aun no conozco a la C
-Es lo mejor- respondió aliviado de que ella jamás hubiera visto a Kay Fisher- señora Brief… ¿usted encontró una vacuna?
-No, yo no- Aldridge se quebrantó en ese momento, deseaba nunca haber ido a verla en la corporación, era mejor ignorar lo que pasaba, pretender que él realmente era Joseph A. Fitzgerald y vivir una vida tan común y corriente que muchos hubieran aborrecido; pero que él amaba a cada momento. Maldecía su curiosidad y la hora en que se le había ocurrido ir a verle y preguntarle sobre la vacuna- mi equipo de científicos lo hizo
-¿Qué?- pregunto confundido
-Si…yo no lo encontré mi equipo lo hizo, se esta probando ahora en simios y esta resultando, se les pone la vacuna y el virus no les afecta en lo absoluto- sus palabras eran las que quería escuchar, al final su idea no fue tan mala, le daba aliento para seguir, ya no era el padre de un virus mortal, tenía esperanzas.
Capitulo 9- Rompe el ciclo -Capitulo Final-
He fracasado de nuevo, Kay venció, los científicos vencieron- Te veré en el lado oscuro de la luna- espero que tus palabras sean falsas, hechas como siempre solías hacerlo, para verme sufrir; pero eso se ha acabado, después de todo, me voy con esperanza de haber roto este ciclo; pero… ¿Y si no fue así?
De nuevo estaba de pie frente al grueso vidrio que solo dejaba ver penumbras, sufriendo las inclemencias del aire artificial y acondicionado tan frió como nunca. Por primera vez vio que interrogaran Kay Fisher reclamándole su ineficiencia, ella se defendió alegando que no podía matar a Goten puesto que la enviaban a años donde él ni siquiera existía, como cuando apareció en el 352 durante el descubrimiento de Yunzabit, en el 578 en la independencia de ciudad del Norte de la capital central, o el 654 cuando una anciana afirmó que lucía igual a la hija que se le perdió durante un paseo en el campo hacia ya 20 años. Después de que casi mataba a Trunks, ninguno de sus viajes tuvo éxito, siempre aparecía en tiempos y lugares excesivamente incorrectos, la culpa no era totalmente de ella, tal como Trevor lo esperaba, la culpa, paulatinamente, paso hacía él. Era el ejecutor A responsable de conseguir los planos para que la maquina del tiempo pudiera viajar a un lugar y tiempo previamente determinados y sin fallar, por consecuencia, todos sus fallos eran por su causa.
Kay atacó verbalmente a McKee una y otra vez, humillándolo, exponiendo sus puntos débiles y el hecho de que jamás había conseguido cumplir su misión, luego entonces todo era por su ineptitud. Además se atrevía a calumniarlo, afirmaba que Trevor McKee impidió que ella cumpliera con sus órdenes matando a los saiyajins, algo que él jamás había hecho; después dijo que hacía 7 años, mientras eran regresados a sus habitaciones, él juro que no mataría jamás a los Brief, que de ser posible ni siquiera los vería más, salvo por Bulma quien era la que tenía los planos, salvo por ella, no pensaba acercarse a ningún otro Brief; sin embargo los científicos hicieron caso omiso de esa advertencia, Trevor no sabía si era porque pensaban que mentía o tan solo no les interesaba.
Ella se ofreció una vez más a asumir las responsabilidades de McKee, una vez más le fueron negadas. McKee sonrió satisfactoriamente mientras miraba complacido la derrota moral de su prima. Fisher solo puso la vista en el piso y no la quito de ahí hasta el final de la entrevista. Era raro verla tan doblegada, solo una vez recordó verla así, ante los regaños de su hermana, la única que lograba hacer que se comportara bien.
Fuera de sí, la mujer se sentó esperando a que procediera el interrogatorio y las ordenes dirigidas a su primo.
-Este será tu sexto viaje- dijo la voz de la mujer a quien cada vez escuchaba mas cansada por los años- la última vez casi obtuvo los planos y nos dijo que la maquina le hizo desaparecer sin que usted pudiera concretar el objetivo
-Así fue
-¿Tiene planeado algo nuevo, señor McKee?- preguntó la voz rasposa, Trevor aun no podía creer como le llamó, "señor McKee" ¿tan viejo ya era?...si no le fallaban los cálculos ya debería de tener unos 35 años, tanto tiempo viviendo bajo la misma monotonía...-¡Señor McKee!- le llamó de nuevo la voz rasposa reclamando su falta de atención
--No, no tengo nada
-Recomiendo que comience a pensar en algo, necesitamos esos planos imperativamente, ya no hay más excusas para sus fallos- gruño la mujer- me parece que no entiende la importancia del plan A
-Es imperativo que tengamos esos planos- agregó la voz rasposa- llévenselos.
Este sería el sexto viaje, solo Dios- cuya existencia comenzaba a poner en duda- sabía cuantos restaban.
-Debes de aparecer en ciudad del Oeste entre los años 764 y 780, no antes ni después- el tan solo cerró los ojos esperando el momento en que el viaje comenzaría.
Tomó una fuerte bocanada de aire fresco, estaba oscuro, quizá era de noche, nunca antes había aparecido en la noche en uno de sus viajes. Estudió detalladamente todo a su alrededor; debían ser las primeras horas del día puesto que no había movimiento alguno en las calles y todo estaba cerrado. Repentinamente escucho una respiración agitada desde lejos acompañados de rápidos pasos como si alguien estuviera corriendo y al voltear vio a un hombre blanco, cabello oscuro…alto…de camisa amarilla y pantalón azul oscuro…era él. Se escondió de inmediato detrás de uno de los postes de luz siendo testigo de como emprendía una frenética carrera para desaparecer unos segundos después. No estaba muy lejos de la Corporación Capsula, debía estar a su derecha, eso forzosamente quería decir que a su izquierda estaría Smith malherido, el monstruo que creó. Caminó a la izquierda, por primera vez estar en su hogar o en el que sería su hogar no le parecía primordial, ansiaba ver lo que dejó 3 años atrás, en que estado se encontraba el detective Smith para que le odiase tanto; a lo lejos divisó un cuerpo tendido en la acera iluminado por uno de los faroles, con cautela ser acercó, ese era Smith, apenas respirando, con la cara inflamada, llena de golpes y terriblemente mal herido, aun con la caja de fósforos sobre su pecho. Ahora entendía porque cuando lo vio por primera le tenía tanto odio, entendió los golpes y el rencor con que fueron realizados, comprendió el porque de los insultos y las humillaciones, todo era muy claro ya. A lo lejos vislumbró luces rojas y azules parpadeando sin cesar acompañadas por el agudo ruido de una sirena, tenía que escapar, si no quería ser detenido; por instinto más que por cualquier otra cosa corrió en dirección a la corporación, mas al llegar se dio cuenta que varias patrullas estaban apostadas ahí con policías armados apuntándole directamente y al voltear vio a mas de una docena de ellos que de igual manera le apuntaban con sus armas, no tenía escapatoria, estaba totalmente rodeado. Le pidieron que alzara las manos y así lo hizo, unos minutos después ya estaba de nuevo en la cárcel, esta vez la celda era distinta, casi igual a la habitación de su presente.
-Trevor McKee- un detective no muy alto, moreno y aspecto desaliñado le leyó sus derechos y por primera vez le ofreció la opción de una llamada telefónica
-No tengo a quien llamar- contestó, mientras se recostaba en un catre que al parecer era nuevo
-Piénsalo bien, no te daré de nuevo esta oportunidad
-No puedo llamar a nadie, no tengo familiares aquí
-Como tú gustes- le dijo el detective mientras se encogía de hombros-… ¿Qué edad tienes? Se supone que deberías tener como 31 años; pero pareces más viejo ¿Por qué?- le pregunto asombrado. McKee no oculto su sonrisa, no podía decirle que viajaba en el tiempo descontroladamente y que esa era la razón por la que su apariencia no coincidía con la edad que supuestamente debería tener
-Ustedes no podrían entenderlo- respondió- y para ustedes es mejor así
-¿Por qué?- pregunto el detective con curiosidad -¿es tan complicado?- pero Trevor optó por un viejo habito que había olvidado: quedarse callado y muy quieto. El detective, fastidiado por esa actitud grosera, se fue de ahí.
McKee comenzó a pensar en los ciclos, desde hacia tres años que venía pensando en ellos; fue su primo quien se los menciono por primera vez y desde ese entonces los tenía en la mente. Talvez había ciclos naturales, como ese del agua que Tommy le mencionó; pero si es que ellos estaban repitiendo la misma historia de una línea de tiempo alterna a una línea de tiempo alterna ¿eso era normal? Creaban un ciclo tras otro sin cesar hasta el infinito. Aquel viajero en el tiempo imaginaba miles de líneas negras paralelas entre sí que convergían en un solo punto, y ese era su negro presente, el terrible futuro del virus; quizá ya era tiempo de acabar con el ciclo sin fin. Se preguntaba si su alterno anterior, el que le arrojo a Smith una caja vacía de fósforos, pensó en lo mismo y si lo llevo a cabo. Su existencia era la prueba fehaciente de que no tuvo éxito si es que lo intento.
"Tú me buscaste, dijiste que querías acabar con los ciclos a como diera lugar" esas fueron las palabras de Tommy. Toda su vida estaba hecha a base de seguir órdenes, de completar una misión, ni siquiera fue una forma de vida que escogiera, así le fue impuesta, no tuvo elección de ningún tipo.
"Que si tú eres tu propio tatara tatara abuelo… ¿no pudo influir para que en nuestro tiempo un fragmento del RNA de tu hermana mutara y se volviera un virus mortal?" fue muy cruel al decir tal cosa, no se detuvo a pensar en lo que su primo sentiría al escuchar tan brutal afirmación, dándole a entender que fue su culpa el origen del virus, que terrible fue o sería la carga que le dejo a aquel hombre, cuando volviera verle le pediría una disculpa, anticipada; pero al menos eso era mejor que nada. Perdido entre sus pensamientos de líneas alternas y la culpa que hizo sentir a su primo, comenzó a quedarse dormido.
-------------------------------
-Ahí puede haber una súper princesa guerrea, no solo guerreros- insistió la pequeña al niño- no seas malo- pero él permaneció indiferente a la súplica de su prima, haciendo de cuenta que no le escucho jugaba a ignorarla, continuaba colocando sus barcos y lanchas de juguete alrededor del frágil castillo de arena que acababa de terminar
-Deja a ese inepto- interrumpió la prima Kay con desden- ven a jugar conmigo mejor, él es un tonto- pero a él no le importaban los insultos de su prima que ni siquiera le agradaba en lo absoluto, continuó con la tarea de colocar el sin fin de barquitos de juguete que tenía guardados en una cajita. Repentinamente sintió como si una persona ajena a ellos hubiera aparecido de la nada ¿sería su padre? dirigió su vista a la orilla del mar y vio a un hombre que miraba hacia todas partes y repentinamente clavaba su mirada en él, sonrió gentilmente y le apuntaba con un revolver, luego escucho el estruendoso sonido de un disparo, como si de un trueno se tratase y vio caer al hombre, aun mirándole, aun sonriendo, sin perder su esperanza, una parte suya se sintió morir con aquel hombre al ver su sangre teñir la arena en un rojo oscuro.
-Trevor- le llamó su padre- Trevor ¿Estas bien?
Abrió los ojos, estaba tirado en una acera, una mujer se detuvo a dejarle unas monedas creyéndolo un indigente. Al parecer estaba en pleno mediodía, el sol parecía quemar hasta lo más profundo de sus huesos, el calor era sofocante, se levanto de ahí de inmediato. ¿Qué fecha sería¿En que lugar se encontraría? Caminó sin rumbo fijo por cerca de una hora, sin ver lo que le rodeaba, sin pensar en más que todos los eventos que sucedieron en su pasado. Sin darse cuenta llegó a un restaurante. Una chica le dirigió una mirada escrutiñadora, después le vio susurrar algo a otra chica una de cabello color turquesa… ¿era Bulma adolescente¿Se equivocaron de nuevo y era Bra? La joven volteo inesperadamente, caminaba hacia él, no fue capaz de reconocer si se trataba de Bulma o su hija; ella paso de largo sin dirigirle la palabra, entró al restaurante. Se fue de ahí sin esperar a que saliera, no importaba quien fuese, Bulma adolescente ni siquiera sabía que construiría una maquina del tiempo, Bra no tenía idea de donde estarían esos planos y conociendo su temerario carácter, no repararía en hacerle frente, fue la principal razón por la que se fue de ahí de inmediato, no estaba de humor para lidiar con la joven Brief. Sin embargo se quedo parado cerca para tratar de ver quien de las dos era, observó que un auto apareciera de una capsula y las chicas marchaban de ahí.
Se sentó en una de las bancas de un parque cercano a una escuela, trataba de tranquilizarse y ordenar sus ideas, tantas cosas venían a su cabeza y ninguna tenía sentido, todo a su alrededor se le hacía conocido; pero ¿de que tiempo? Repentinamente la voz de su primo resonó en su mente.
"Tengo una muestra del virus…la traje conmigo para buscar a través del tiempo a alguien capaz de hallar una vacuna y advertir a la humanidad sobre lo que pasara… en tu próxima misión ellos no te buscaran a ti, porque regresaras en el lapso de tiempo en el que atrapan en tu primer viaje, cuando la mayor parte del tiempo de tu misión estuviste en la cárcel"
Talvez ellos se equivocaron de nuevo, siendo así, talvez esa era Bra, probablemente estos eran los días de su primer viaje y este el día en que buscaría a Tommy para pedirle esa muestra del virus y una anticipada disculpa por lo que le diría. A lo lejos, en el estacionamiento de la escuela, distinguió una figura femenina, estaba en el área de desencapsulación de autos. Esa debía ser Bulma o Bra, estaba dispuesto a averiguarlo de la forma en que fuera, se acercó con cuidado, viéndola con detalle, ella entró al auto, se frotaba los ojos y la música estaba a todo volumen, repentinamente le bajo el volumen y descendió de su auto.
-Se que me estas viendo maldito pervertido…así que da la cara de una buena vez cobarde- él se decidió a hacerlo, sujeto el brazo de la joven y ella volteo a verlo- quítame tus asquerosas manos de encima. No sabes con quien te has metido…si así lo quiero puedo acabar contigo, no creas que soy una niñita común- él la miro detenidamente, trataba de llamarla por su nombre, Bra, esa era la voz de Bra, entonces estaba en un punto más allá del año 800 donde se suponía que no debía aparecer, eso le dejaba una única y conocida respuesta
-Se equivocaron…-pronuncio desconcertado, Bra apartó su brazo con un rápido movimiento- otra vez- agrego, se cruzó de brazos y clavo la mirada en el piso- no debería verte a…
-no deberías verme nunca, idiota- le lanzó un certero golpe a la cara, mas él no se inmuto, su mirada seguía clavada en el piso, ya se le había hecho costumbre esa clase de tratos y aun peores que ese
-Me he acostumbrado ya- Bra le dirigió una intensa mirada, le detestaba, era evidente y sin embargo, en los ojos de la joven vio un atisbo de confusión
-Escúchame bien- y lo tomo del cuello de la camisa- si vuelves a acercarte a mí, si tan solo te paras a 100 metros haré que acaben contigo
-¿Puedes soltarme?...-Bra no lo hizo, esbozo una sonrisa desafiante y le jaló aun más, atrayendo a ese hombre hacia si, sus ojos azules llenos de cólera, se encontraron con los fríos ojos azules de aquel hombre
-¿Me entendiste?
-No te veré más
-Mas te vale- le jaló aun más del cuello de la camisa y con fuerza lo aventó hacia un camioneta estacionada ahí, rompiendo los vidrios al momento en el que el alto cuerpo del hombre hizo contacto con el vehiculo- No quiero volver a verte, imbécil- azotó la puerta de su auto, saliendo de ahí a toda velocidad
-Tú me seguirás viendo- Él ya no la vería, tenía ese raro presentimiento; pero ella le vería un par de veces más, eso no podía evitarlo. Se levanto con mucho trabajo, el golpe lo había aturdido, el dolor era excesivo; pero nada se comparaba con las golpizas de Smith, esto no era nada- Se equivocaron, siempre se equivocan- rompió su camisa y arranco un pedazo de tela de la manga izquierda para frenar la hemorragia de su hombro derecho tratando de no tocar el vidrio que se le había incrustado ahí- siempre se equivocan; pero ya no pienso seguir con su juego- buscaría a Tommy y llevaría esa muestra del virus con Bulma, ella buscaría la forma de encontrar una vacuna para el monstruo que asoló a la humanidad.
No sabía por donde comenzar su búsqueda, ya habían pasado varios días desde su encuentro con Bra; aun no sabía nada de su primo, solo daba vueltas cerca de la corporación… ¿Cómo podría hallarlo? Comenzaba a darse por vencido cuando vio a un hombre corpulento, rubio, de cabello largo y ropas negras dentro de una cabina telefónica, se fijo que ahí estaba un libro grueso y el hombre aporreaba el puño contra el. Le vio salir de ahí hecho una fiera, en el instante de que subió a su motocicleta Trevor corrió hasta aquella pequeña cabina, cerro la puerta y abrió de inmediato el libro de paginas amarillas en la pequeña sección de paginas blancas donde estaban todos los nombres de los ciudadanos de la ciudad del Oeste; tenía fragmentos en su memoria de uno de sus padres diciendo que no recordaba el número telefónico de determinada persona ni tampoco encontraba su PC de bolsillo donde lo tenia, ni tampoco…había olvidado que cosa no encontraba "Tendré que recurrir a este arcaico libro, al menos lo siguen publicando" y el libro era casi igual al que tenía ahora entre sus manos.
-Joseph Fitzgerald- susurro mientras abría el libro en la letra jota para buscar el nombre de su primo, se percató de que todos comenzaban con el apellido, busco en Fitzgerald pero tampoco encontró nada, desesperado busco de nuevo, fijándose con cuidado de los casi 500 Fitzgerald que Vivian en ciudad del oeste.
"Me encontré con su identificación, era Joseph Fitzgerald Aldridge" –Aldridge- rápidamente busco en la letra A, había cerca de 3 paginas con solo el apellido Aldridge, pasaba el dedo sobre la pagina buscando el nombre que su primo adoptó para vivir en un tiempo al que no pertenecía. Su ansiedad comenzaba a aumentar, no le encontraba, había terminado con todos los Aldridge y no le hallaba, comenzó de nuevo, era posible que sus nervios le hubiesen traicionado y no viera el nombre de su primo
-Aldridge Joseph Fitzgerald, Psiquiatra- respiró aliviado, ese tenía que ser él, entre los Aldridge no había otro Joseph Fitzgerald, ni había otro psiquiatra, arrancó la pagina con el nombre Tommy y salio de ahí, dispuesto a encontrarlo.
Caminó por varias calles buscando la dirección de su primo, pedía instrucciones a la gente que se encontraba por las calles; pero eran pocos los que le decían algo acertado. Finalmente tras mucho vagar, encontró la dirección, la calle, el número e incluso el código postal coincidían, se quedo frente a la casa esperando que algo pasara, tenía el presentimiento que ahí no estaba nadie, era cuestión de ser paciente. Se sentó a esperar en la acera, dejo a su mente perderse en la nada, lo hacía desde que tenía 19 años, tras todo ese tiempo no le costaba trabajo alguno. Solo ahí era libre, solo así podía acercarse a la felicidad, era vacía; pero era la única que podía alcanzar, para su desgracia no tenía otra forma de ser feliz. El ruido de un auto negro estacionándose frente a la casa le saco de ese mundo en blanco, donde nada ni nadie existían.
Joseph Fitzgerald Aldridge encapsulaba su auto, hoy cumplía tres meses trabajando como psiquiatra en la cárcel cuando vio un caso sumamente extraño, un hombre que se suponía debía tener cerca de 50 años, talvez más, lucía como un jovencito; pero eso no era lo que más le intrigaba, era su nombre, Trevor McKee, era el mismo nombre de su primo pequeño que desde hacía mucho tiempo que no había visto; incluso hablaba del lado oscuro de la luna, la forma en que llamaban a la zona de alto riesgo donde él y sus otros primos vivían. Temía porque una de las razones por las que estuviera ahí fuera para buscarlo, vivía en un tiempo al que no pertenecía, robó una vida; pero todo eso estaba justificado, su vida era terrible, sujeto a la misma monotonía y a un odio absurdo, por algo que no hizo, solo la muerte era capaz de liberarle; pero la vida quiso darle otra oportunidad, esta vez haciéndose pasar por su propio tatara tatara abuelo ¿Qué tenía de malo? No fue él quien le atropelló, ni tampoco deseaba su muerte, su encuentro fue algo improbable que sucedió, no tenía porque sentirse culpable.
-No te muevas- la voz, reconocía la voz, era casi idéntica a la del prisionero McKee; pero esta era más grave, como si fuera mayor- Quieto, quédate muy quieto, no digas nada a menos que yo te lo ordene, no estoy armando; pero puedo romperte el cuello, Tommy- Al escuchar su nombre quedo absorto, estaba seguro de que Trevor escapó de la cárcel y estuvo fuera de su hogar esperando para matarlo ya que no podía regresarlo al presente; nada que no pertenecía al tiempo en que se interactuaba debía permanecer ahí, suficiente hacían con irrumpir imprevistamente en una fecha y lugar determinados cambiando la historia con su sola presencia-¿Hay alguien en la casa?...responde
-No- dijo con la garganta seca y las manos temblorosas, probablemente estos eran los últimos segundos de su vida, era irónico, alguna vez pensó que lo mejor era morir; pero ahora era lo que menos deseaba- ¿Qué hay de tu novia¿Va a regresar?
-No, se fue con su hermana
-Muy bien- sintió una fuerte presión en su hombro, miro de soslayo encontrando la mano de McKee sobre él- no pienso hacerte daño, solo quiero hablar, Tommy Aldridge, se quien eres, de donde vienes y lo que querías aquí, se que abandonaste tu misión y que el nombre que ahora portas con tanto orgullo es en realidad de tu tatara tatara abuelo
-Los científicos te hablaron de eso ¿no es así?...estas aquí para matarme- el viajero en el tiempo rió estrepitosamente, a su primo le había afectado estar tanto tiempo tratando con locos ¿Cómo pensaba que él iba a matarlo¿Él? No, para eso estaba Kay Fisher.
-Calma, Aldridge- le respondió tras detener su risa- no vine aquí para eso, solo vine a hablar…
-¿escapaste de la cárcel?- le interrumpió sin importarle las consecuencias
-¿Cuándo hablaste conmigo por última vez?
-Ha como dos horas- respondió agresivamente- te entrevisté en prisión
-No, no fue a mí a quien entrevistaste, es a un McKee más joven, uno muy confundido y que apenas sabe quien es…ese aun sigue en prisión, puedes llamar si así lo quieres para comprobarlo. Yo soy otro, uno más grande y menos confundido. Yo soy quien quiere romper el ciclo… ¿podemos pasar? Hace frió aquí.
Tommy miraba a su primo desde el sofá mientras que él hojeaba un libro negro de letras doradas "soldado búfalo", sin duda este y él que entrevisto no eran el mismo, ese no pudo haber envejecido unos 15 años en cuestión de horas, este no mentía era otro, al menos venía de otro tiempo
-Este es mi libro favorito, en realidad es el único que puedo leer, por eso nunca lo termino, tiene 415 páginas y yo siempre leo hasta la 400, no quiero arruinar el final…lo leeré cuando sepa que pronto moriré- su primo aun le miraba desconfiado, era obvio que no sabía la razón por la que estaba ahí- ¿me puedo sentar?- le preguntó mientras señalaba el sofá más pequeño que estaba justo frente a él, Tommy extendió la mano en señal de que lo hiciera- ¿Te preguntas porque estoy aquí si no me mandaron los científicos?- su primo asintió, no podía creerle del todo, talvez se trataba de un engaño e iba a asesinarlo cuando menos se lo esperara, se hizo un silencio abrumador, Trevor buscaba las palabras adecuadas para tratar tan delicado y confuso tema- Solo quiero romper el ciclo, talvez lo hayas pensando antes y sepas como son las líneas alternas del tiempo y todo eso; te adelanto que pronto, por ti mismo, te darás cuenta de que todas las líneas alternas convergen en lo mismo, en la existencia del virus, entonces algo estamos haciendo mal, aunque estemos los 3 ejecutores a través del tiempo se sigue formando los mismo eventos en todas las líneas de tiempo y todo termina en que el virus mata a la humanidad
-Quizá es el destino- contesto Tommy con indiferencia. Su presente ya no le interesaba más, era parte del pasado que decidió deliberadamente olvidar
-Te hicieron estudiar la historia de Trunks, él que alteró esta línea del tiempo y volvió a la suya ¿verdad?- Aldridge asintió con molestia, desvió la mirada, deseaba que su primo se fuera de inmediato, le hacía recordar tantas cosas que quería olvidar- Entonces ¿podrías decir que fue el destino quien prevaleció? Tengo entendido que hizo cambiar el futuro de esta línea y regreso a la suya para acabar con su enemigo ¿estoy mal?
-No-contestó apesadumbrado
-Siendo así, no puedo creer en el destino. Odio nuestro presente, el futuro o lo que sea, lo aborrezco, he estado encerrado casi toda mi vida con un libro del que tengo que racionar la lectura, he soportado las humillaciones de la loca de Kay que disfruta asesinar, he estado bajo la presión de esos científicos que me chantajearon con la culpa de que fui parte de la liberación del monstruo…estoy cansado, muy cansado de todo esto, y lo único que deseo es terminarlo todo, acabar con el futuro del virus, no me importa que pase con los científicos y los sobrevivientes…eventualmente buscaran la cura, aun si pasas 100 o mil años ellos buscaran la forma de sobrevivir y si no lo hacen no me interesa en lo más mínimo, solo son un puñado de idiotas, racistas, culpándonos por algo en lo que no tuvimos que ver, parece que hubiéramos pedido que ese virus existiera y matara a la gente…Trajiste una muestra del virus ¿verdad?
-No- McKee no podía creer lo que escuchaba, eso era imposible, él mismo Tommy le dijo que tenía una muestra del virus en su caja fuerte- ¡Tú dijiste que lo tendrías!- se levantó furioso a punto de tomar a su primo por la camisa- ¡Me mentiste!
-Tranquilízate- le sugirió Tommy con una actitud serena- No tengo una, tengo dos, por si una muestra llegaba a destruirse o podía tener la opción de dejar cada muestra en un tiempo distinto- Trevor se calmó, aun no podía controlar esos ataques de rabia que le daban cuando algo estaba fuera de control-¿Qué más podemos hacer, Trevor? No hay nadie que pueda hallar una vacuna contra este virus
-Hay alguien, Bulma Brief, ella me ofreció su ayuda y creó en ella
-No quiero que te crees falsas esperanzas… ¿Cómo puede ella buscar la cura para un virus tan mortal en esta época?
-La subestimas- contesto Trevor, confiaba plenamente en la señora Brief, si ella decía que podría ayudarlos entonces tenía que ser cierto- sabe todo sobre nosotros los ejecutores, ella puede, ella lo hará, dame una de tus muestras del virus, yo se la llevare, buscara la cura y el futuro no estará en peligro.
-Envidio tu fe- respondió Aldridge aun renuente a entregarle una muestra a su primo- ¿Cómo sabes que en realidad hallará la cura?
-¿Y si no lo hiciera que con eso? Al menos podré morir tranquilo de que intente hacer algo por este mundo- Era ese optimismo casi tonto en sus palabras lo que animó a Aldridge a levantarse y buscar una de las muestras del virus que trajo consigo, aun sin confiar del todo en él; pero dentro suyo sentía que era un deber, que le debía algo al futuro, a la humanidad, se aprovecho de esa única oportunidad que la vida le proporciono, vivía la vida de alguien más en un tiempo al que no pertenecía, todo su ser le exigía que ayudara a Trevor McKee
-Esta es- y le entrego un pequeño tubo que no parecía contener algo, a simple vista lucía vació.
-¿Esto es?- pregunto incrédulo al ver el tubo aparentemente vacío, lo sostuvo entre sus dedos mirando a través de él la forma desfigurada de su primo- no tiene nada
-No es así…ahí hay millones de virus, están congelados de tal forma que pueden conservar sus propiedades por millones de años
-¿Qué quiere decir eso?- pregunto confundido
-Que si lo abres sin cuidado se descongelaran y propagaras el virus antes de lo que debería ser…así que manéjalo con cuidado, el cristal del tubo es prácticamente irrompible, de cualquier forma, no se te ocurra abrirlo- asustado por la plaga potencial que tenía en ese tubo, Trevor la guardo en el bolsillo de su pantalón
-¿Te molestaría si me quedo a dormir aquí?
-No; pero toma un baño y cámbiate de ropa, te prestare algo para que te pongas, no pensaras ir con nuestra antecesora mal oliente y sucio
-discúlpame- contesto apenado- no me di cuenta, he estado tratando de encontrarte desde hace 5 días
-¿Cómo te hiciste esa herida en el hombro?
-Es una larga historia
-La curare…ven
-Espera, antes de que vaya a desaparecer sin que pueda controlarlo, quisiera pedirte una disculpa
-¿por qué?
-Porque dentro de 15 días, yo voy a aparecer por aquí, por supuesto mas joven; pero tan confundido como me viste hace un rato, con el único objetivo de cumplir ordenes y estar tranquilo leyendo el "soldado búfalo"…mientras tanto piensa en todo lo que te dije, estoy seguro que llegaras a una certera conclusión, cuando entrevistes a Smith habrá algo que te ayudara a resolver todas tus dudas, dentro de 15 días en el ocaso podrás encontrarme al este de la villa de los hongos gigantes, habré raptado a Bra para ese entonces, si no hablas conmigo y me ayudas a darle un poco de claridad a mi vida, no podré estar aquí ahora; pero al final, te preguntare como es que nunca volviste, como pudiste tomar la identidad del doctor Fitzgerald y no recuerdo que más, cuando haga eso pronto desapareceré; pero no sin antes decir algo bastante fuerte, al menos para ti y por eso…me disculpo contigo
-Esta bien…cualquier cosa que me digas, la atribuiré a tu estado de confusión extrema- su primo lo dejo dormir en el cuarto de invitados, solo pudo conciliar el sueño un par de horas y luego no pudo hacerlo más, no dejaba de pensar en lo que pasaría en su futuro ¿seguiría viajando al pasado una y otra vez en busca de unos planos que estaba decidido a no buscar nunca más? Se aseguraría de que nadie pudiera encontrarlos, hablaría con Bulma para que los destruyera, así ni los científicos los encontrarían.
Su vida era un tratado sobre los ciclos, se encerró en la lectura de un libro del que llegaba a la página 400 y comenzaba de nuevo, sin leer nunca el final, tras sus viajes en el tiempo creó ciclos entre líneas alternas de tiempo, Smith le golpeaba y por eso él golpeaba a Smith y viceversa, incluso creó un ciclo con su primo, le buscó para que le buscara y le dijera que tenía que buscarlo. La vida se empeño en estar en su contra, no tuvo nunca la oportunidad de ser como los demás, nunca estudio ni fue a la escuela, apenas sabía leer cuando le dieron ese libro en su adolescencia; al principio era frustrante su lectura, no podía leer un párrafo sin quedarse trabado en una palabra o preguntarse su significado, le tomó 5 años leerlo hasta la página 400 para no arruinar el final la próxima vez que lo leyera, un año para leerlo sin dificultad y de nuevo lo dejo en la página 400, leería el final la próxima vez, y luego otro año para comprenderlo del todo y a partir de ahí lo dejo en la pagina 400, leería el final cuando le dieran otro libro o cuando sintiera que pronto moriría.
Si realmente vivió fue durante sus misiones, en ningún otro momento tenía la oportunidad de interactuar con la gente cara a cara, de verles a los ojos, de sentir el aire como era antes del exterminio de la humanidad, de escuchar tan nítidamente sonidos que desde hacía mucho tiempo no escuchaba, el ladrido de un perro, el trinar de las aves, el cuchichear de la gente, pocas veces escuchaba la voz de otro ser humano a menos que se tratara de la suya propia mientras leía en voz alta, después de ser encerrado jamás volvió a escuchar el sonido de la música, ni a sentir el aroma del mar, ni la granulada arena entre sus dedos. Estar cerca de la muerte en sus misiones, le hizo sentir más vivo que nunca en la vida.
Consideraba suicidarse al volver, romper esos ciclos de su vida lo más pronto posible.
"Él es un traidor, me detuvo el 5 de abril de 767, lo recuerdo bien, él no me dejo matar a Trunks, era tan fácil; pero McKee me amenazo de muerte" 5 de abril de 767, la fecha en la que, según Kay, él llego a impedir que asesinara a su tatara tatara abuelo; pero no lo había hecho ¿lo haría alguna vez¿Qué tan probable era? Si ella dijo que llegara a detenerlo lo haría; pero si se mataba ¿Cómo podría detenerla? Talvez si le explicaba a Bulma Brief la situación le permitiría ajustar la micromáquina en su pecho, llegar a esa fecha determinada e impedir que Kay Fisher le hiciera daño a su ancestro; todo era probable con esas líneas alternas de tiempo, no podía dejar nada al azar ¿Qué tan probable era que llegara como un anciano a impedir que matara a Trunks mientras ella era una jovencita y lo asesinaba por estorbarle?
-¿Sabes que día es mañana?- le llamó un hombre cuya voz le era familiar- ¿en verdad no lo sabes?
-No- contesto él mientras lo cargaban, un hombre moreno de cabello negro y ojos verdes, tan alto como él, ese era su padre
-Mañana es 16 de marzo…es tu cumpleaños, mañana cumples 4 años, tú y tu mamá, tus tíos y tus primos lo celebraran en la casa de la playa
-¿No vas a venir papá?
-Si, claro que iré; pero tú sabes que yo soy jefe de muchos investigadores y detectives…así que tengo estar en mi oficina mañana temprano para darles instrucciones de cómo atrapar a los malos, cuando termine estaré contigo
-¿Lo prometes?
-Claro que si…mira que grande ya estas, 4 años…te estas haciendo viejo, cuando me de cuenta ya tendrás a tu propia familia
Abrió los ojos, se durmió sin darse cuenta, aquel sueño fue un recuerdo que tenía por completo olvidado. Su padre diciéndole que su cumpleaños lo pasarían en su casa en la playa. Esa tenía que ser la misma ocasión en que vio a aquel hombre que murió de un disparo, era como si todas sus desgracias comenzaran con la muerte de ese hombre.
Eran mas de las 6 de la mañana, Trevor se vistió y se fue de ahí sin decir nada, dejo dormir al dueño de la casa, si volvía a ver su primo esperaba que fuera en mejores circunstancias.
-Usted dijo que me ayudaría ¿lo recuerda?- se quedo cerca de la corporación, vigilando atentamente el movimiento de la familia Brief, Trunks salio temprano se subió en una limosina, poco después se fue Bra en un aeroauto, luego salio Vegeta ¿había volado? Fue impresionante ver aquella escena, no tenía la menor idea de que sus antepasados pudieran volar, después de recuperarse de aquella sorpresa, pidió hablar con Bulma Brief "Dígale que soy Trevor McKee" le pidió al guardia, estaba seguro que con solo escuchar su nombre, la señora Brief le dejaría pasar y así lo hizo, ahí le contó todo lo que Tommy le dijo sobre el virus y como la humanidad casi se vio reducida a nada, le hablo sobre lo que en realidad consistía el plan B, de su primo, el ejecutor B y la suplantación que hizo tras el accidente de su tatara tatara abuelo Joseph Fitzgerald Aldridge, su sospecha de que él fue o sería su propio tatara tatara abuelo y como pudo haber influido para la formación del virus, le habló también de las líneas alternas de tiempo, las golpizas que le dio a Smith y como Smith le golpeo por eso, le dijo sobre esos ciclos en el tiempo que se intercalaban de universo alterno a universo alterno y de cómo él quería acabar con ellos –en la cárcel hace unos días, me lo dijo…que me ayudaría
-Así es- contesto Bulma levantándose de su sillón, tomo la botella de agua que estaba sobre su escritorio y le dio un trago- tenlo por seguro, yo no permitiré que nada le pase a la humanidad- y río divertida- ya era tiempo de que yo salvara a la humanidad para variar- McKee no rió, no le encontró la gracia, no sabía de las veces en que su tatara tatara abuelo, el príncipe Vegeta peleó contra fuertes enemigos que amenazaban con destruir la tierra, tampoco sabía de las cruentas batallas de Gokú, antepasado de Kay Fisher, que libró a la humanidad de seres malignos como Majin Boo o los propios saiyajins. Muy poco sabía sobre su herencia sayajin en realidad, solo que eran seres extraterrestres y esa era la razón por la cual los culpaban de la existencia del virus. Le extendió a la mujer el pequeño tubo, ella lo tomo y lo alzó tratando de ver algo ahí dentro
-Según Tommy, parece que no hay nada; pero si lo hay, son millones de virus congelados. Hay que tener cuidado al abrirlo porque el virus podría propagarse antes de tiempo, el vidrio es irrompible, el problema es abrirlo- Bulma simplemente lo dejo asentado en su escritorio, en un rato más lo llevaría al área de investigación científica-Hay otra cosa de la que quisiera hablar- dijo él en tono serio- es sobre la vida de Trunks- Bulma sintió todas sus fuerzas caer al escuchar que se discutiría la vida de su hijo, tenía la misma sensación que había tenido 29 años atrás, de una angustia indescriptible y una opresión en el pecho inimaginable, a pesar de que Trunks era mayor y podía defenderse solo le preocupaba que hallaran la forma de dañarlo, lo hicieron con Gohan y Pan ¿Qué les impediría no matarlo? Afligida, tratando de conservar la calma, le preguntó que pasaba con la vida de su hijo- En realidad, ya sucedió
-Explícate- le ordenó Bulma en tono serio, la vida de su hijo estaba en juego y no estaba dispuesta a perder tiempo
-¿Recuerda la fecha 5 de abril del 767?
-No…- aquello extraño a Trevor sobremanera, si esa era la fecha en que se suponía que Kay intentó matar a Trunks ¿Por qué ella no lo recordaría?
-¿Qué edad tenía su hijo?
-Era un bebé de meses- contesto contrariara-¿Por qué?
-La ejecutora C si se acercó a ustedes, en esa fecha, dijo que casi mata a Trunks; pero yo se lo impedí…aun no lo he hecho, no se si lo haré algún día, la única manera de estar seguro es ajustando este microchip- y señalo su pecho- que tengo aquí- Bulma se sentó nuevamente, pensaba que todo lo que Trevor le decía bien podía ser…
-¿Esto no es una trampa para que te de los planos de la maquina del tiempo?
-No, es la verdad, no tengo como comprobárselo. Lo que menos quiero es trabajar para los científicos, esos días han acabado, solo quiero salvar a Trunks y compensar lo que hice en aquella ocasión
-No lo se- contesto Bulma, aun pensaba que aquello podría ser un juego bien montado para que ella le diera los planos y por fin llevaran a cabo el plan C, exterminar a los saiyajins. Aun así tenía la corazonada de que todo era cierto y él no ayudarlo significaba poner en riesgo la vida de su hijo.
-Este será su séptimo viaje, señor McKee, ya debería saber todos los movimientos de Bulma Brief, ya debería de haber matado a un saiyajin de esa rama; pero con usted no hay resultados, si continua fallando nos veremos obligados a enviar a Kay Fisher como ejecutora A y B- tres años- esta será su última oportunidad, así que no la desperdicie- pasaron 3 años desde que regresó de su sexto viaje en el tiempo "un fracaso total" no menciono que Bulma Brief hizo que le extrajeran la micromáquina de su pecho e hizo los ajustes necesarios para que pudiera responder correctamente al control cronológico, tras lo cual ella le permitió destruir los planos, nunca supo que ella tenía una copia de ellos guardados en la computadora.
Solo era cuestión de esperar los tres años en que volviera estar frente a ese control para arrebatarlo e irse de ahí al 5 de abril del 767- ¿entendió, señor McKee?- pregunto la científica cuya voz se hacia mas aguda y decrepita con el paso de los años
-Si, lo entendí- y ordenó que se lo llevaran para prepararlo para su séptimo viaje, por fin había llegado ese día. Planeo todo minuciosamente, primero robaría el control cronológico cuando estuviera frente a ellos, para eso debía pretender un estado que a ellos seguramente los aterrorizaría…pretender que comenzaba a enfermarse. Tras eso iría al 4 de abril del 767 para vigilar el punto exacto en el que Kay casi mata a su antepasado. Después de eso acabaría con los ciclos antes de que empezaran, solo en caso de que todo fallara y Bulma Brief nunca hubiera hallado la cura, estaba decidido a ir ese día que su padre menciono "16 de marzo" el año sería el 1111 según sus cálculos era la fecha en la que cumplía 4 años. Se le olvidaba, antes pasaría a despedirse de su tatara tatara abuela, verla por última vez, después de todo, ella no solo se parecía a su madre, para él en parte lo era, la veía como esa figura maternal que había perdido a tan corta edad.
Por tres años estudios coordenadas y los lugares donde ocurrieron los principales sucesos de la historia de los saiyajins, dio la excusa de que eso lo ayudaría a formular un plan.
Mientras le hacían pararse "en el lugar de lanzamiento" Trevor comenzó a fingir un malestar vago, tosió repetidamente, no lo recordaba muy bien; sin embargo cuando su padre tosía, su madre decía que iba a enfermarse. Al verle, los ingenieros y los ayudantes, aun dentro de sus trajes protectores, se hicieron hacía atrás, Trevor estaba seguro que dentro del casco se encontraba un rostro lleno de miedo; sin embargo solo a uno de ellos no lo perdía de vista, a aquel tenía en las manos el control cronológico, gritaban despavoridos "¡El viajero esta enfermo¡Alerta 56 de inmediato!" pronto el lugar se llenaría de enfermeros y lo llevarían a una zona de cuarentena según el protocolo de cuando en él se sospechara cualquier indicio de enfermedad. No podía perder tiempo, Trevor de inmediato se acercó a aquel astronauta que tenía el control en sus manos, no pudo hacer más que quedarse petrificado por el temor a verse expuesto a la enfermedad que asoló a la humanidad años atrás.
-Si fuera tú ni siquiera lo pensaría…si lo matas, tú ya eres fantasma- Kay Fisher dejo caer al piso la almohada que sostenía, el ruido fue casi imperceptible, el pequeño que estaba en la cuna continuo durmiendo tranquilo, como si nada pasara.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó una joven Kay incrédula de que fuera McKee él que estuviera amenazándola. Trevor había ajustado el control en el 4 de abril del 767, fue más fácil de lo que pensó, distorsionadamente pudo ver como los "astronautas" se acercaban tratando de atraparlo. Llego a las 9 de la noche de esa fecha, se oculto cerca de la corporación procurando pasar desapercibido, sin descuidarse esperando a la aparición de Kay Fisher, de repente le vio pasar, después de esa otra vez más y luego una más, ya que nunca había estado tras la familia nadie sospechaba de ella. Paso de nuevo por la mañana y en la tarde otra vez, a pesar de su fastidio, Trevor no podía dejar su perfecto escondite dentro de un edificio abandonado, en cuyo último piso podía verse perfectamente bien la corporación capsula y las calles alejadas, en el día 5 vio pasar a Kay una vez más, todo estaba vigilado, si ella iba a entrar ahí lo haría de noche, ahí estuvo pendiente de cada vez que Kay aparecía, hasta que bajó cerca de las 11 de la noche, cuando estaba seguro que ella atacaría. Le vio entrar por una ventana de una de las habitaciones, en un punto donde no había cámaras ni guardias, tal y como él mismo lo hizo cuando tomo a Trunks de rehén -¿De donde saca el valor un pobre diablo como tú para venir a decirme que hacer?- él tomo el teléfono inalámbrico mientras caminaba por el pasillo procurando que ella no descubriera su presencia y al estar en la habitación del bebé lo apoyo contra la espalda de Kay, cuando menos se lo esperaba, con la almohada apunto de ahogar al pequeño saiyajin, fue inesperado creyó a todos dormidos
-Solo lárgate de aquí…
-No, tengo que matarlo y ni tú ni nadie me lo van a impedir- él presiono el teléfono contra su espalda, ella se calló de inmediato al pensar que podría tratarse de un arma
-¿Cómo que no?...ahora vas a salir de aquí de inmediato y te vas a ir, si te atreves a volver yo lo sabré y voy a dispararte
-¿Estas traicionando a los científicos?
-Para cometer una traición hay que creer en algo- podía sentir una vibración a través del teléfono, no provenía de él sino de ella, tras unos segundos desapareció.
Salio de la casa, era casi la media noche, pensando en que la acertada decisión de pedirle a Bulma Brief que arreglara la maquina del tiempo para evitar ese suceso -algo que logro con éxito- no se percató que ella misma caminaba por el jardín trasero. Tratando de distraer sus pensamientos, decidió dar un paseo nocturno, en un mes aparecerían los androides y aunque no quisiera aceptarlo le preocupaba la vida de Vegeta, se sentía tonta, solo así podía explicarse el que le importara ese hombre que nunca se inquietaba por ella ni mucho menos por su hijo. Ambos ensimismados en sus propios mundos no se dieron cuenta de que pronto chocarían
-¿Tú?- Bulma alzó la vista al tropezarse con él- De nuevo persiguiéndome- le reclamó furiosa, Trevor tan solo sonrió, no le haría pasar por ese trago amargo diciéndole que estaba allí para impedir la muerte de su primogénito, todavía le faltaba el que le haría vivir
-Solo pasaba por aquí
-Dame tu nombre- exigió con rudeza- haré una orden en tu contra para que no te me acerques ni a 1 kilómetro de distancia
-Trevor McKee- respondió y se fue de ahí, sin siquiera escuchar lo que ella le decía.
Programo una fecha cualquiera en el año 798, quería despedirse de Bulma Brief, para su sorpresa apareció en el elevador del hospital, aun más increíble fue que al abrirse las puertas del elevador vio pasar a una Kay Fisher un poco mayor a la última que vio…¿Qué significaba eso? Antes de que las puertas se cerraran nuevamente, él lo impidió interponiendo sus brazos. Le siguió cauteloso y vio como entraba a uno de los cuartos del hospital
-Sobreviviste- escucho que le dijeran al paciente cuyo rostro aun permanecía oculto por el cuerpo de Fisher- pero esta vez no te salvas- en la mano traía una jeringa con insulina ultrarrápida, ella no escatimaría en la cantidad que fuera para matar un saiyajin
-No, tú no te salvas- tendida en la cama estaba Pan, paralizada aún por el previo ataque de Fisher, solo podía mover los ojos, sudorosa creyó presenciar su muerte, justo cuando comenzaba a recuperarse. Trevor tiró a Kay por la ventana del primer piso de la clínica, estaba seguro que el escándalo atraería a alguien y así fue, mas antes de que seguridad y las enfermeras llegaran a la escena él escapó de ahí, corrió lo más rápido, salio por la puerta de la lavandería, decidido a escapar de ahí
-McKee, McKee- le llamó una mujer era la misma voz que una vez escuchó en uno de sus viajes
-Kay- en efecto, era ella sostenía un revolver, quizá el mismo que sintió en una ocasión
-Ahora si eres tú…me encontré con tu otro yo más joven aunque igual de estúpido y supongo que a ti te paso lo mismo conmigo ¿no es así? Recuerdo que me tiraste por la ventana de la habitación de Pan, son heridas no muy fáciles de curar. De cualquier forma los científicos me han mandado a atraparte y si es necesario a matarte porque al fin se dieron cuenta de que eres un incompetente y un traidor, estas acabado
-No me importa, yo no moriré en tus manos, no te daré esa satisfacción- apretaba la tecla que cambiaba los días en el control- si alguien va a acabar conmigo lo haré yo mismo y lo haré antes de entrar al mundo de ese maldito virus- su figura comenzaba a hacerse borrosa, Kay podía ver la pared a través de ella. No permitiría que se le escapara, disparo varias veces; pero las balas pasaron a través del traslúcido cuerpo de su primo.
-¿Acaso iras…?- la maquina seguía errando en cuanto a fechas y lugares, de cualquier manera haría lo necesario para encontrarlo en la fecha en la que seguramente iría, aquella en que vio morir a un hombre a manos de una mujer que también murió.
-…Llevas sangre de toda una dinastía, sangre real de grandes guerreros, no te olvides de eso
-… ¿de que sirve?- sonrió melancólicamente- al enemigo no se le derrota con la fuerza bruta, ni con técnicas de pelea…solo espero que usted pueda ayudarnos, solo así nos salvaremos
-Lo haré, no es una promesa Trevor, es un hecho, ve tranquilo
-Gracias- al verla cerrar los ojos, el viajero sacó el control cronológico, lo fijo en la fecha 16 de marzo de 1111, al menos logró verla por última vez, porque lo que pensaba hacer no tenía vuelta atrás, estaba decidido a romper el ciclo.
Era de mañana o quizás era de tarde. El sol bañaba la arena con sus tenues rayos naranjas, mientras su reflejo se despedazaba en el cristalino mar, eso era parte de ese recurrente sueño que había tenido desde los últimos 19 años.
Posaba su mirada nerviosa de un punto a otro, sus manos temblaban a pesar de que se aferraban a sus brazos, temía que en algún momento Kay Fisher por alguna razón apareciera, que él no hubiera logrado llegar a esa playa o que sus cálculos hubieses fallado y no pudiera encontrar a su pequeña versión que en esos momentos debía estar cumpliendo cuatro años, no quería dejar nada al azar, si por alguna razón la vacuna de Bulma no lograba su cometido o ni siquiera la logro hacer, al menos estaría seguro de que su alterno inmediato no sufriría lo mismo que él.
Sintió que alguien lo estaba viendo, entonces su mirada desesperada se cruzó con la de un pequeño niño que estaba sentado en la arena sosteniendo un pequeño barco, lo vio unos segundos y sonrió gentilmente, ese niñito que no podía dejar de verlo tenía que ser él mismo, todo su sueño tenía sentido ahora.
Este era el momento para acabar con el ciclo aun antes de que comenzara, tomó el arma de unos de los bolsillos de su pantalón, un arma antigua que consiguió después de escapar de Kay en el hospital tras programar la micromáquina para que lo enviara hacia la única fecha y el único lugar lleno de armas, el día en que Gokú acabó con la Red Ribbon; le apuntó a la cara, conservado esa sonrisa amable y los ojos llenos de esperanza, porque al matarse a si mismo siendo niño acababa con una vida de sufrimiento y de injustificado odio por algo que no hizo, le ahorraba la pena de verse atrapado en una habitación blanca en la cual su única compañera sería, irónicamente, la soledad, le evitaba las humillaciones y los fracasos, era mejor que muriera ahora cuando era feliz que dejarlo vivir en un mundo lleno de amargura.
-Sospechaba que estarías aquí- Kay Fisher apareció a su derecha, una versión más envejecida de la que vio la última vez. Talvez tendría poco más de 50 años, Trevor no pudo evitar dar unos pasos atrás al verla acercarse, a causa de su nerviosismo tropezó, Kay le sonreía sádicamente, esta vez, podría vengarse de McKee, darse la satisfacción de acabarlo, sentirse más viva que nunca al dispararle y verlo morir, ya ansiaba esa sensación que tuvo cuando mato a Gohan y casi mataba a Pan-Por primera vez se podría condenar a un suicida por su propio asesinato- Trevor se levantó le apuntaba al niño, nunca dejo de hacerlo
-Búrlate lo que quieras, lo voy a matar- contestó sin perder la compostura
-No te le acerques- era la voz de una mujer…su madre-¡Aléjate de él!- le apenaba hacerla pasar por tal sufrimiento; pero nunca entendería las razones, él tenía que disparar
-Si le disparas, yo te matare, tengo el permiso de los científicos- su sueño era la realidad, aquel hombre que vio y del que solo recordaba sus ojos llenos de confianza era él mismo; el pequeño Trevor no podía dejar de mirarlo como si algo dentro suyo le gritara que ese hombre era él dentro de unos años, que lo que él tenía que hacer debía hacerse- Tú sabes lo que pasara ahora, McKee, caerás muerto en la arena…yo también estaba aquí ¿recuerdas?- a unos metros del Trevor de 4 años habían 2 pequeñas refugiadas detrás de un niño algo mayor, una de ella era Kay Fisher de 8 años quien asustada no podía dejar de mirar a su alterna por muchos años mas grande que ella- Estas a tiempo de impedirlo, McKee…tú morirás si sigues aquí, regresa conmigo y explica a los científicos como puedes moverte en el tiempo con tal precisión
-De la misma manera que lo hiciste tú para llegar aquí
-No lo creo…no intentaste llegar a esta fecha por lo menos 20 veces, usando la maquina sin descanso
-¿Cómo supiste de esta fecha?
-Era obvio, la primera vez que te vi después del encierro por el virus me di cuenta que tú y el hombre que murió en la playa el día de tu cumpleaños eran el mismo… no hay nada que puedas hacer, al estar aquí pruebas que sigues un ciclo, aquí mueres y nace el futuro de la devastación, todo comienza y termina con tu muerte ¿no es así?…vamos…dame el gusto Trevor, intenta disparar, deja que te lleve como un cadáver hasta los científicos
-Se acabo- dijo él determinante
-Se acabo- repitió Kay Fisher y le disparó. El niño solo miraba el enorme cuerpo del hombre tendido en la arena tiñéndola de rojo, inerte…muerto, no era más un hombre- ¡Hijo!- era algo muerto -¡Ven!- y con él una parte suya había muerto, algo que no podía describir con palabras ni con nada, era solo un sentimiento.
Kay, aun sosteniendo el arma, miraba como su tía Bulma alzaba a su pequeño primo y lo estrechaba contra su pecho, lo volvería a ver estaba segura. El niño alzó la cara y miro fijamente a la asesina de aquel hombre, Kay Fisher se llevo dos dedos a la sien saludando a su futuro rival
-Te veré de nuevo- le dijo con seguridad- en el lado oscuro de la luna- y una serie de disparos atravesaron su pecho matándola al instante, cayo en la arena al lado de un McKee, que a pesar de la gravedad de su herida, continuaba con vida
-Trevor- escuchó la voz de su padre- Trevor ¿Estas bien?...Bulma ¿Tu estas bien?- Incluso hasta en su muerte provoco un ciclo, era como una maldición de la que no podía deshacerse
-Si, Jeffry, estamos bien- todo empezaba y terminaba con su propia muerte, fue a su pequeña versión lo último que vio antes de perderse en los brazos de la muerte, todo inevitablemente comenzaba de nuevo…
5´-UUUGGACAAGUCCAGCGAUC-3´
3´-CUAGCGACCUGAACAGGUUU-5´
El Lado Oscuro de la Luna
Gracias por haber leído este fic y seguirlo a lo largo de sus nueve capítulos y muchas gracias por los rewiews :), espero hayan disfrutado esta historia, tanto como yo lo hice escribiéndola. Nos vemos pronto
Atte.: Yanki Girl
