Capítulo 2:
22 de marzo de 2006
Anoche lo dejé en suspenso y es que, últimamente, estos días son terriblemente exhaustantes. Acabo de renunciar a mi trabajo de "sanadora", si puede decirse. Así que de ahora en más tendré todo el tiempo del mundo para contar mi historia y luego... bueno, ya veremos. Y si se preguntan porque renuncié, creo que es obvio el echo, esta historia cuenta mis errores y, los que cometí de adolescente, sigo cometiéndolos ahora... no es que sea idiota, o quizás un poco si, pero... no me doy cuenta cuando estoy a punto de cometer mis errores una y otra vez... Hasta hoy. Voy a contarles brevemente lo sucedido, porque si no, no van a entender, pero luego seguimos con Hogwarts.
Bueno, el punto es que así como con mis compañeros de estudio, también me pasó con los de trabajo, y ¿por que?... Porque luego de graduarme en Hogwarts, estudié con un par de compañeros para la carrera de Sanadora, y una vez recibida también, comencé el trabajo con algunos de ellos... lo que conlleva a que... el rumor siguió en pie, como si fuera una leyenda que cuenta las hazañas de un héroe importante. Pero no... esta no tiene nada de extraordinario salvo que está cargada de mentiras y falsas suposiciones sobre mis acciones y mi vida. El punto de todo esto, es que mi mala fama existe también en mi trabajo. Es decir, cuando me gradué me sentí feliz de alejarme de toda ese rumor, pero no... Mis compañeros de trabajo no me dejaron en paz con esto del rumor, pero como ya una adulta, bueno, no le daba importancia, solo iba a trabajar. Pero la verdad es que si el ambiente no te lo permite, uno no rinde lo mismo. En fin... Hoy, fue la gota que colmó el vaso.
Como creen!... Mi jefe me manda a llamar para "hablar" sobre mi futuro en San Mungo, es imperativo aclarar que mi jefe fue el único que, de un tiempo a esta parte, se mantuvo neutro en todo este asunto, pero eso, para mi, ya era demasiado. Cuando me adentro a su oficina, el se encontraba detrás de su escritorio. Se levantó y se dirigió a mi... me ofreció tomar asiento en un sofá que hay es su "estudio" por así decir. Me senté y él a mi lado. Comenzó a decirme q mi rendimiento estaba decayendo notablemente y que, lo que los enfermeros y sanadores decían por ahí no ayudaba, sobretodo, que arruinaba la fama del "personal" de allí. Me sentí mal, estaba despreciándome y prejuzgándome como todos siempre hicieron. Pero eso no fue ni la mitad... Intenté seguirlo en la conversación, en sus consejos y todo lo que decía... pero me perdí, hasta que escuché "...Es por eso que uno debe estar bien ubicado en la sociedad, tener sus contactos y gente que lo recomiende a uno... Ginevra debes tener bien en claro lo que quieres..." y acto seguido, tenía su mano en mi pierna, intentando levantar mi uniforme de trabajo. Fue shokeante para mi todo ello. Al siguiente segundo se abalanzó a mi presionando su asqueroso cuerpo, contra el mío, horizontal al sofá. Lo separé con fuerza y lo golpeé en la cara... No recuerdo haber golpeado tan fuerte a alguien antes... En fin, antes de irme mi grito se escuchó por todo el hospital... "RENUNCIO". Y eso es todo...
----
Ahora pasando a lo que anoche había dejado...
Luego del beso con Draco, yo... bueno, como se imaginan me había maquinado todo y mi cabeza tenía enormes nudos y enormes enredos sentimentales. Es decir, por un lado, el amor de mi vida me había declarado su amor, sea por un objetivo bueno o por uno, no tan inocente. Yo, por mi parte, le era correspondida, y por mucho!!. Y del otro lado de la balanza y haciendo mucho equilibrio, Draco, uno de los chicos más sexys de todo Hogwarts se había mostrado tan... caballeroso y... besaba tan bien!... En resumen... ¡¡Estaba en apuros!!.
Amaneció un nuevo día, domingo, mi día favorito, nunca supe bien por qué, pero siempre los disfruté más que los viernes o sábados. Y es ilógico, pero los domingos siempre me resultaron los días más mágicos de la semana.
En fin, basta de
derivaciones... Ese domingo, como era costumbre, tras bañarme,
cambiarme y peinarme, bajé al gran salón. Bueno, aún
no aclaré, pero a pesar de haber sido más que solo
social toda mi vida, no me entendía con las chicas, no
pregunten el por qué.
Me senté en el medio de la
mesa de mi casa, no había muchos alumnos y allí estaba,
lo más alejada de las pequeñas aglomeraciones de amigos
estudiantes.
Sin embargo, solía, de vez en cuando, comer con Neville o Dean... creo que mi hermano me tenía cierta lástima y por eso también, a veces, compartíamos almuerzos. Bueno, ese día, casualmente, todos mis posibles compañeros de desayuno, dormían.
Comí sin muchas ganas, creo que, de todo mi plato, había ingerido medio trozo de tocino y, dos sorbos de jugo. Pero, cuando estaba por levantarme, Harry apareció a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja.
-Hey!... ¿Qué haces tan sola?
-Hola... mmm... creo que ya me iba...
-Hazme compañía ¿quieres?... si no, quedaré solo también- me pidió.
-De acuerdo- Él se sentó a mi lado y, no le prestó atención a su comida esa vez, ya que no probó bocado. Me miraba como esperando una reacción de mi parte y yo... bueno, yo no podía mantener la mirada en sus ojos, así que miré el plato fijamente- ¿No vas a comer?
-Mmm... No me apetece.
-Y... ¿Qué hacemos acá entonces?
-Bueno, pretendía hablar contigo, pero...- se levantó y me tomó la muñeca- Aquí no me... ven!- Yo me levanté y lo seguí, aún tomaba mi muñeca. Salimos a los terrenos de Hogwarts, pero diluviaba.
-Harry...!!
-Shh... No te preocupes!!- Él comenzó a correr y yo le seguí el paso, pero ahora me tomaba de la mano- Ven!- Tengo un recuerdo tan grato de sus manos, eran tan suaves y firmes a la vez... ¡las añoro tanto!.
Corrimos campo traviesa. Habíamos dejado atrás el campo de quidditch, y más atrás aún, el castillo. En menos de cinco minutos, pero empapados de pies a cabeza, habíamos llegado a la cabaña acogedora de Hagrid.
-Harry que...?
-Ven... estás tiritando!...- Me abrazó. "Bueno, ESO fue reconfortante". No había experimentado jamás esa sensación de seguridad, y creo que aún guardo el recuerdo de esas dulce sensación de que, no importa lo que pasara, todo sería genial a su lado.
-Gr...Gracias!- Sentí tanta electricidad.
-Entremos!- Me sonrió y abrió la puerta dejándome entrar primero.
Vale decir que aquella mañana no tenía exactamente ganas de ver a Hagrid. Es decir, siempre me pareció por demás simpático, pero, en mi opinión, si ibas a visitarlo, debías hacerlo con tiempo y, yo no lo poseía en ese momento.
-¿Vas a explicarme que hacemos acá?
-Bueno...- Se acercó a la pava gigante y la puso a calentar- Él tuvo que ir a Londres por asuntos del colegio, creo que Dombuldore se lo pidió y... bueno el echo es que no vuelve hasta dentro de dos días!
-Oh... ¿y?
-Me pidió que cuidara sus cosas... y, de paso, tengo un lugar para estar tranquilo y pensar...
-Es acogedor!...- Noté que aún estaba empapada y me acerqué al fuego, mirando las brazas arder, como si fuera algo especial y fuera de lo normal.
-¿Tienes frío?- Me preguntó acercándose.
-No, aquí estoy bien!- Le sonreí- Entonces... ¿qué es lo que querías decirme?
-Bueno... solo quería asegurarme que no habías malinterpretado mis palabras...- Yo sonreí y volví la mirada a las brazas nuevamente.
-No las malinterpreté... pero... no entiendo su objetivo...
-¿Qué no es evidente?... Te quiero a ti...- Se colocó frente a mí y me miró. Y yo... buenos, sus ojos siempre fueron imanes para los míos- Ginny...
-Harry...- Sabía que quería besarme, pero era tan tímido y vulnerable para dar el primer paso.
-Ginny yo...- Tomé su rostro entre mis manos, y lo besé.
Eso es... solo necesitaba un pequeño empujón, un poco de confianza. Me rodeó la cintura con sus brazos y me estrechó contra su cuerpo. El quidditch hacia maravillas con él. Su espalda era ancha y, para su edad, bastante bien formada. Sus brazos podían sentirse, no como de pequeño, que eran flacuchos y pasaban completamente desapercibidos.
Ese beso... no puedo explicarlo, creo que lo tenía todo... pasión, diversión, seriedad y... algo que no logré percibir entonces... amor. Ese beso fue, para mi, tan serio, pero no lograba tomarlo como amor. Estaba segura de que él no me amaba. Pero, definitivamente, algo falló, algo anduvo mal.
Él no se detenía y yo... ¿Por qué acabaría aquel beso si era, simplemente, genial?... Pero sentí y percibí sus intenciones. Sabía lo que quería de mí y no estaba segura de poder dárselo. No estaba segura de poder colmar sus expectativas y... bueno, para ser sincera, tampoco era capaz de rechazarlo, menos cuando lo noté tan cambiado y, tan... hombre. Sentí que debía dejarme llevar... ¿por qué no?... definitivamente no era pecado, aunque debería haberlo sido.
Aún recuerdo mi pensamiento. Fue algo así como... "Y... ¿Por qué no?... Tengo dieciséis años, sé mis consecuencias, lo quiero, soy grande... y... ESTOY DESESPERADAMENTE SOLA!!".
Si... Fue ahí aparece uno de mis primeros errores. Comienzan a comprenderme ¿no?. Cuando digo GRAVES errores no exagero. No sé si Harry fue un error, es decir, cometí tantos, que de serlo, definitivamente no fue el más relevante. Además, fueron testigos todos los alumnos de Hogwarts que Harry estaba ¡tan bien!. Se lo deseaba con tanta facilidad...
Por otra parte, me negaba a ceder para no dar razón al rumor. De estar con Harry, como era obvio, todo el colegio lo sabría y... Luego pensé de otra forma. Pensé que si Harry se enteraba que yo era virgen, me creería. Diría que ese rumor era falso y que yo jamás me había acostado con nadie.
Creo que piensan igual que yo cuando creen que ES LA EXCUSA MÁS ABSURDA QUE ESCUCHÉ EN MI VIDA. Pero, no se olviden que tenía dieseis años y, las hormonas me jugaban muy, muy, muy, muuy en contra!... Creo que tengo que ir pensando o buscando una nueva excusa para esto de los errores, pero es tan cierto... ahora porque maduré y soy conciente de mis errores, pero, entonces, se me hacia tan poco obvio... Bueno, solo voy a decir, que una parte de mi plan funcionó.
Cuando me terminé por convencer que era lo que yo quería, lo que deseaba, y era lo correcto, tomé su remera y se la quité sin permiso (admito que tuve miedo de ser rechazada, o que en efecto, pensara que el rumor fuera cierto).
Él, en ningún momento, se opuso a mi "petición" de intimidad. Tomó iniciativa rápidamente y hechizó las paredes para que no se escuchara.
-Harry yo...- Intenté explicarle mi situación, sin embargo, él parecía no quitar su plena atención de mi ropa interior (no había nada raro¡lo juro!).
-Te quiero...- Susurró en mi cuello.
-Y yo... pero... Harry necesito que sepas que... yo no... no he...- Me miró algo divertido.
-¿Qué?
-No he estado jamás con nadie...
-Pero... tú... el rumor...
-Te dije que no era...- Me besó.
-No es real...
-No...- Temblaba tanto, lo recuerdo.
-No temas...-Me dijo- Yo tampoco, pero debes confiar en mí!...
Bien, estén seguros que lo creyó, pero no piensen que eso lo impulsó a detenerse ni mucho menos. Además, ni que yo lo quisiera... Si desean, llámenlo error, para mi fue la primera experiencia perfecta, y no me arrepentí entonces y no lo haré jamás. ¡Jamás!...
---
Ok, vale aclarar que con todo ese revuelo, el día pasó con rapidez extraordinaria. Me había salteado el almuerzo, pero claro que no me importó mucho que digamos. Desperté a las dos de la tarde si mal no recuerdo. Él dormía despreocupado. Fue ahí cuando noté que nada sería igual. Yo no lo amaba, eso era claro... o... ¿era claro?. Es decir, lo quería demasiado pero... Simplemente me había resignado a jamás tenerlo y cuando lo tuve, fue algo tarde... Ya no sentía lo mismo.
Aquello me había unido eternamente a él, pero no era amor... era amistad. Pero, a pesar de que lo considerara mi mejor amigo, no quería verlo ya, mi vergüenza fue enorme. No podía... Él se burlaría de mí¡estaba segura!.
Tomé mis cosas y corrí al castillo, esperando no cruzarme con nadie, chismoso, al menos. Era impresionante la cantidad de cosas que pasaron por mi mente en ese trayecto, sería imposible recordarlas todas, pero si capturé unas cuantas. Me atormentaba no poder volver a ver a Harry a los ojos esos hermosos que siempre tuvo. Él afirmaría el rumor y... no iba a poder soportarlo proviniendo de sus labios. Aún sigo creyendo que, me vio como una cualquiera desde entonces, o, aún antes que eso. Recuerdo que pensaba y no paraba de meditar acerca de mis sentimientos hacia Harry. Esa noche fue orgulosamente inmemorable. Aunque, no era amor, reitero, al menos eso creía entonces. No, no podía serlo. Pero entonces¿por qué le había obsequiado esa noche, La noche, MI noche?... Buenoa pregunta¿no?... Siempre me había jurado no desperdiciar mi virginidad y, aunque no me lo crean, siempre me juré dársela a él... Lo amará o no... Debía ser suya, aún cuando luego saliera con cualquier persona. Él debía quedársela... Pero... ¿Por qué?... Yo no era una de esas que, con tal de dejarlo atrás, pierden su virginidad con cualquiera. ¡No!... Él no era cualquiera.
Luego detuve mis pensamientos. ¿Quién mejor que él para guardar mi inocencia?... Él era mi amigo, él debía cuidarla... Lo quería, estaba todo más que claro... Pero, si todo estaba claro ya¿Por qué seguía maquinándome sobre ese tema?... Si era claro que lo amaba por qué... NO!... Se suponía que lo quería!!... ¿Aún ahora sigo engañándome?.
De acuerdo, estaba confundida. Él siempre lo fue todo para mí y... esa mañana estaba tan mono!... Aún recuerdo su olor, sus roces... sus caricias eran tan suaves. ¡Valió tanto la pena!... Y, tenía tanto miedo de volver a enamorarme de él. Ese mismo día pensé que él no querría volverme a hablar jamás, mucho menos a sonreírme, a acercarse a mi, o a tocarme... Comencé a extrañar sus caricias y querer volver a su lado, y aún ni había legado a la puerta del castillo.
Cuando por fin me decidí a volver a la cabaña y... besarlo, como mínimo, sentí como un brazo me jalaba dentro del castillo. Sentí chocar mi espalda, suavemente contra la pared y me besaban. Conocía esos labios y... me gustaban. Besaban con vehemencia y lujuria. Draco me soltó y me miró.
-Recuerdas ¿no?... Esta noche...
-En la torre... si- susurré como estúpida. Él sonrió y se fue.
Ok, el resto del día me disputé entre lo que era correcto hacer y lo que... no lo era tanto. ¿Debía hablar con Harry, o... Simplemente ignorarlo?... ¿Debía ir a mi cita, si o no?. Debía aclarar mis prioridades. Mis "yo" internos continuaron debatiendo; Hablar con Harry, no hablar... Lo quería, lo amaba... Ver a Draco, no ver a Draco... Me interesaba, era un capricho.
Caminaba por los pasillos como zombi, perdida en la nebulosa del pensamiento. Y ahí choqué con él, no podía ser de otra forma. Me miró a los ojos con tristeza. Ni bien puso sus ojos en mí, recordé los sucesos de esa mañana. Me sonrojé, pude sentirlo, y me vi reflejado en él...Sus mejillas tomaron la misma tonalidad.
-Ho...Hola- Le dije con timidez.
-Hola...- En su tonó de voz, capté el reproche. Por desaparecer, por dejarlo despertar solo y frío.
-Yo...
-Ginny yo...- Admito, no quería escuchar lo mucho que se arrepentía.
-Debo...
-Necesito hablarte!
-Ahora no...
-Pero...
-¡Por favor!... Ahora no...- él cedió paso y yo me escapé.
Fue, si no entonces, cuando decidí que lo mejor sería ir a la cita con Draco y olvidarme de Harry... necesitaba despejarme un poco, y... un par de sus besos no me vendían mal. Entré en la sala común para chocar, ahora, con Colin.
-Hola hermosa...
-Hola- besé su mejilla.
-¿Cómo está mi amiga preferida?
-Bien- sonreí- Si me disculpas, debo irme!
-Bien!, adiós!... Oye!... Estaba pensando que podíamos hacer algo juntos luego ¿no?
-De acuerdo...- Le sonreí con inocencia.
Subía a mi cuarto y me derrumbé en la cama. Debía estar lúcida esa noche, lo que menos quería era cometer otro error con Draco. No con él. Era lindo, muy sexy, no puedo negarlo¡lo era!. Pero no lo conocía tanto como para confiar ciegamente en él. Bueno, la tarde culminó, se abrió paso la noche. Todos bajaron al gran salón. Yo, por mi parte, cuando desperté, bajé a la sala y choqué con Parvati...
Admito que no estaba de ánimos para que me dijera nada. Desde el inicio del rumor, ella, encantada, lo afirmaba ante todos sin saber siquiera porque se había originado. Quizás por el echo de que ENVIDIABA QUE MEDIO HOGWARTS ESTUVIERA ATRÁS MÍO. Siempre fue tan superficial de fijarse en esas cosas y darle mayor importancia de la que, en realidad, requería.
Me miró con desprecio y yo simplemente caminé con la cabeza arriba, derecha y orgullosa de ser quien, en ese momento, era e intentando, con mi imagen altanera, desmentir el rumor.
----
Una vez en el gran salón, cené junto con Neville y Seumas, ellos siempre me hacían compañía en esos tiempos casi difíciles. Esa noche estaban particularmente sociables y yo, particularmente triste. Sentí la mirada de Harry sobre mí pero no quise mirar. Sabía que aunque había miles de alumnos y él estaba lejos de mí, me miraba. Sin poder evitarlo, lo miré y él volteó la vista hacia Ron. Entonces pensé, "¿Será así el resto de la vida?... ¿Podré soportarlo?". Verlo, tan solo, me provocaba tantas emociones. Luego sentí otra mirada encima y venía de la mesa de Slytherin.
Draco me miraba con deseo y yo, en cierta forma le correspondía. Pero nada pasaría esa noche, me lo había jurado¡no!... Blaise me sonrió y me saludó con un ademán de mano y yo, contenta le respondí igual.
-Ginny¿Qué haces?... –Me preguntó Seumas atontado.
-Saludo a un amigo!
-Es Zabini...-Dijo Neville arqueando una ceja.
-Si, lo sé, y el de al lado es Draco- Le sonreí.
-Estás loca- Acotó Dean a mi lado. Se acercó a mi oído y me susurró- y eso me encanta!- sonreí nerviosa.
-Chicos... debo terminar unos deberes, descansen!- Me despedí.
Salí del gran salón y choqué con Justin. Solo lo saludé con un beso en la mejilla y continué mi camino a la sala común. ¿Es necesario reiterar que me conocía a medio Hogwarts?... Tan solo hombres, las chicas ni me hablaban, la mayoría me creían una amenaza y, cuando estaban con sus novios se escondían de mi. Ellos, por el contrario, cuando me los cruzaba, se alejaban lo más que podían de sus novias.
Una vez en mi cuarto, comenzaba a arrepentirme de la cita. No quería. ¿Qué si Malfoy me besaba?... Bueno ese no era el problema. ¿Qué pasaría si Draco esperaba de mi, lo mismo que Harry?... Harry era Harry. A él lo conocía a la perfección, le confiaría mi vida (de nuevo) sin pensarlo. Pero Draco... no sabía. Él podía ser persuasivo si lo deseaba, y eso me asustaba.
Necesitaba tanto una amiga entonces (ahora ya me acostumbre). Alguien que me ayudara en esa decisión, alguien con sentido común, alguien madura, alguien... como... Hermione. Suspiré. No, ella no quería relacionarse conmigo. Una vez nacido el rumor, me creyó inmadura como todos los demás. Y yo, con mi orgullo y mal genio, no volví a hablarle por el simple echo de que, jamás me pregunto por la veracidad del rumor. Nunca se tomó la molestia de averiguar si era verdadero o era solo un... rumor. Ella terminó prejuzgándome como todos los demás. Ron, por otro lado, lo creyó, pero no dijo nada, ya directamente no intercambiábamos diálogo alguno. Supe, y me enteré, que Harry intentó desmentirlo todo luego de estar conmigo, pero Hermione y Ron no cedían de opinión. Creí que ya nada podía ser peor, pero me equivoqué... de nuevo.
---
Esa noche me presenté en el lugar de mi cita a la hora acordada. La torre estaba vacía. Me dediqué a respirar el aire pacífico y a intentar absorber la armonía del lugar. Cerré los ojos e inspiré. Me embriagó una fragancia deliciosa y luego, unas manos deseosas, me rodearon, por la espalda, la cintura. Besó mi cuello con rudeza y anhelo. Me deseaba y yo... solo respiraba entre cortado. Me estrechó a su cuerpo. Tomé sus manos y las entrelacé con las mías. Eran manos muy fuertes y decididas.
-Estás para que te devore!...- Yo solo sonreí. Mis sentidos estaban nulos. No comprendía cómo, pero él había dejado que abandonara mi postura de firmeza y... volteé a mirarlo. Sus ojos eran hermosos... me encantaban. Eran tan profundos pero, tan fríos, grises, casi blancos, como la nieve.
-Para qué... me citaste Draco?
-Quería contar con diez minutos y poder seducirte, pero te veo así y... lo único que se me cruza por la cabeza es el echo de que te deseo y quiero hacerte mía ahora y aquí!
¡Deténganse en la lectura¿Lo ven?... ¡Lo hizo de nuevo!... dijo la palabra mágica. Bueno, no lo noté pero... inconcientemente, funcionaba... sólo si estaba bien dicho.
Yo le sonreí y le dije...
-No puedo...- Él me calló con un beso. ¡Y qué beso!... Sabía genial.
No pregunten cómo, pero acabé cediendo y recostándome en plena torre. Deseaba olvidarme de Harry, y si la única forma era esa (al menos eso pareció al principio) así sería... Pensando en las caricias de otro... Pensando lo bien que besaba Draco y, olvidando completamente a Harry. Al principio funcionó. Luego, vi en Draco, muchas de las acciones de Harry, pero con menos importancia. Es decir, Draco no se preocupó en si estaba cómoda o no, en si me dolía o si me dañaba. Y luego, para peor, deseé que Draco fuera Harry, pero solo por el echo de que significaría que el rumor comenzaba a ser real. Que quizás si había palabras que actuaran en mí...
---
Luego cometí el error. Lo notaron ¿verdad?. No hizo falta marcarlo. Parece mentira lo rápido que una se deja llevar por las emociones, parece mentira cuan rápido se engaña el corazón con una combinación de palabras o un par de trucos de la mente. No es que no lo deseara pero, él no tenía sentido para mí. No había espacio para él en mi corazón o en mi mente siquiera. Él simplemente era alguien que me besaba frenéticamente, que me quitaba el respiro. Pero no movía nada en mí, no causaba más que confusión e irracionalidad. Pero había pasado, y otra vez, me había equivocado.
---
Desperté primera de nuevo. Tomé mis cosas con remordimiento y desaparecí lo antes posible. Salí pensando en lo estúpida que había sido al intentar arreglar así las cosas. Todo había sido tan absurdo. Ni siquiera habíamos dormido "casi" abrazados. Él solo quería satisfacerse y luego, dormir. Yo... quería sentirme amada de verdad. Pero no lo conseguiría nuca de él , ya podía ir tachando su nombre de la lista de posibles. Harry, al menos, me había querido, Harry me había abrazado. Y sin darme cuenta, ya estaba comparándolos nuevamente. Otra vez extrañaba sus caricias. Deseaba sus besos. Quería volver por él y ser abrasada como esa mañana, ser besada, protegida... amada.
Entré a la sala común temprano en la mañana. Pensaba lo idiota que había sido (como siempre). Ese mismo día había estado con el ángel y el diablo, con el día y la noche. Con mi amor y (¿Para que negarlo?) mi capricho. Ese día había comenzado a equivocare seriamente. Había desatado reacciones en cadena que, con los años, terminarían en lo que soy ahora; Un desastre. Una chica con una vida desastrosa y... con mi futuro suicidio en mente.
