Capítulo 3:

29 de marzo de 2006

Lo del suicidio era verdad, si. Daré a mi vida la oportunidad de mejorar solo hasta que acabe de relatarla en este pergamino. Hasta entonces la conservaré. Si no cambia le pondré fin y... no hay vuelta atrás. Es por mi bien, y el de todos aquellos a quienes les arruiné su preciada vida con mis problemas. No puedo seguir en esta soledad... cometí muchos errores. Incluso varios de ellos los repetí. De nada sirve que ahora explique lo que me sucede, ustedes aún no saben todo lo que sucedió. No saben el dolor que pasé... No... Claro que no. No lo sabrán si no hasta haber leído todo lo que tengo para escribir y describir. No quiero que suene como que soy la víctima en esto, no quiero que crean que quiero hacerme ver así. Sé y reconozco que no tengo ni pizca de víctima en esta historia, pero hay que reconocer que todo sucedió en un tiempo y espacio que me jugó en contra. Pero si, fue mi culpa, aunque no quiera creerlo, me merezco esto que vivo. En fin... Por favor, continuemos...

Al día siguiente bajé a la sala común, tarde para desayunar. Harry parecía estar esperándome ansioso.

- Ginny... necesito hablarte.

- Yo no...- no quería hablar con él. No entonces.

- Por favor... necesito...

- Harry...

- ¡Te amo!- Me dijo sin más- Te extraño... ¡Te necesito!...- Ok, había dicho demasiado para mi macabra cabeza. Chocaron fuerte en mí cabeza, aquellas palabras.

- Harry, por favor... yo... – No pude evitar llorar.

¿Cómo se sentirían si alguien que amaron mucho les dices eso y ustedes ya no pueden sentir lo mismo?. Yo, por mi parte, hubiera deseado que sucediera antes o, que sucediera ahora. Pero no entonces. Quise volver a amarlo como lo amé, y como él decía amarme. Eso hubiera acabado con mis problemas y, hoy estaría feliz, o quizás llorando por él, pero no escribiendo mi estúpido testamento. Por eso es mejor estar lúcido en el presente, pensar las cosas que uno hace a diario y no divagar en estupideces o simplemente no darle importancia a aquello que nos rodea. Por el simple echo de que, una vez cometido los errores, no hay vuelta atrás. No hay forma de modificar nuestras acciones, y, en mí caso particular, no hay forma de pedirle disculpas a nadie. No se puede empezar de cero desde mi actual posición.

- Harry, no me hagas esto...- Lloré tapándome la cara con las manos. Corrí fuera de la sala común. Escuché que me llamó pero no le dejé acercárseme.

El echo de que me encantaran sus caricias, deseara sus labios, y... millones de pequeñas e insignificantes cosas, no significaba que fuera amor lo que sentía por él y, me parecía injusto ilusionarlo con algo posible, cuando en realidad jamás (entonces creía) iba a poder ser. Resulta que él no lo vio como yo. Y eso dolió.

----

Como creerán, ese día no fui a comer otra vez... Y, si se preguntan porque dejé a Harry allí, pues no lo sé, y... ¡¡DIOS!!... ahora lo lamento tanto. Como quisiera tenerlo cerca ahora. Todo lo que hice entonces (Para aclararlo desde el principio del relato), fue por él. Para olvidarlo. ¡Para castigarme por perderlo!. Porque ahora lo pienso y, en vez de escribir esto e inventar un plan para quitarme la vida, estaría entre sus firmes brazos y, feliz de la vida. O intentándolo, aunque más no sea.

Tal como lo sospechan, amo a Harry... aún no puedo olvidarlo, creo que jamás puede, solo que en ese momento me sentí tan dolida que... bueno. Draco y todas las aventuras que siguieron, fueron por él... Pero no lo noté si no hasta hace dos años.

----

Crucé todo Hogwarts a lágrimas sueltas. No tenía a quien contarle lo que me pasaba. Mis amigas ya no lo eran y, mis amigos... simplemente no tenía. Eran solo conocidos... No había nadie con quien llorar. No podía contar con Harry, no para este caso particular.

----

A los dos días, ya todos se habían enterado que me había acostado con Harry "Y" Draco. Algunos idiotas llegaron a creer que me había acostado con ambos al mismo tiempo, siguiendo las reglas de algún juego morboso.

A Draco, simplemente no quería volver a verlo, me había engañado. Embriagó mis sentidos, me hipnotizó y yo caí como la mejor. De Harry, por otro lado, aún lo recordaba todo... Recordaba el sabor de sus besos, y es que se habían impregnado en mí. Lo deseaba... Lo quería... Pero mi orgullo era mayor.

Harry, al enterarse que el mismo día que había estado con él, estuve con Draco, quiso matarse (es una expresión, por supuesto no literalmente) por creer que el rumor no era verdadero y... de alguna u otra forma involucrarse conmigo. Se había resignado ante Hermione y Ron, afirmando dicho rumor, el cual remarco, me convertía en una zorra cualquiera, y el cual, repito, era falso.

Escucharlo diciendo y afirmando aquello, rompió mi corazón y reforzó mi orgullo a un punto incalculable. En parte, eso me ayudó a olvidarlo o, en cierta forma, superar aquello. Él no me miraba y yo no quería tenerlo ni a dos metros cerca de mí. Él no me hablaba, y a mi no se me cruzaba por la cabeza sacar tema. Creo que llegó cierto punto en que llegué a odiarlo. No podía creer que él afirmara algo que hacía verme como un a persona superflua, vil y vulgar... Me hacía ver como alguien completamente insensible.

----

Pasó una semana y yo seguía en la misma situación de depresión. Y el rumor seguía, increíblemente de pie, ante cualquier agregado que a la gente le gustara sumar, siempre y cuando pareciera creíble y causara impacto. Yo casi ni comía, en esta etapa del relato. Mi orgullo ya causaba dolor, de estar tanto tiempo retenido y dejando huellas en mi ser.

Los días de orgullo y odio quedaron atrás para abrirle paso a los de depresión y dolor... y yo no sabía que sentía por él. Había llorado demasiado como para saberlo, o siquiera pensarlo. Ya tenía un lugar para llorar sin que nadie me perturbara. Allí nadie me molestaba. Frente al lago, me sentaba a tirar piedras. Solía servirme para descargar mi ira. Me pasaba horas enteras allí, no era conciente de la inmensa cantidad de tiempo que perdía día a día llorando y en soledad, y, tras tardes de estudio, (Porque nunca dejé de lado el estudio, ni por mas muerta que me sintiera), me pasaba tardes (casi noches) enteras en el lago. La noche caía para hacerme notar que nada cambiaría por llorar y que... era hora de alimentarme.

Entré al gran salón como si mi cuerpo se encontrara solo, como si mi ser no estuviera allí. Y de echo, no lo estaba, ni allí ni en ningún otro lugar. En ese entonces, no encontraba algo que me apasionara con lo que pasar mi tiempo y... Vi a Dean haciéndome señas, estaba sentado al lado de Harry. Él me miró y bajó rápidamente la vista. No quería sentarme allí por lo que seguí mi camino para sentarme al lado de Colin.

- Hola linda.

- Hola...

- Por fin vienes a comer
- Si, pero, no tengo apetito...
- Tienes que comer.
- No me siento bien...

- ¿Te acompañó a la enfermería?
- Emm... no. No es nada físico.
- ¿Qué sucede?... Ginny, sabes que cuentas conmigo ¿no?
- Si...
- ¿Necesitas ayuda?

¡¡CLARO QUE NECESITABA AYUDA!!... Tenía en mi pecho retenido todo tipo de emociones. Una peor que la otra. Me sentía tan poca cosa. Era algo así como sentirse "el juguete del colegio", y eso me dolía más de lo tolerable. Pensar que no estaba relacionada con nada que no fuera "sexo fácil", era exhaustarte. ¡No se imaginan cuanto!.

- Ginny... ¿Necesitas?
- Si...- tomé su mano y me lo llevé a la sala común arrastrando sus pies.

Quizás no lo noten, pero ese fue un GRAN ERROR. Todo Hogwarts se hallaba en el Gran Salón, y ser, entonces, el centro de atención en esa escena, dio a malinterpretar. Por si no lo entendieron, todos creyeron que sería otra "víctima".

----

Colin me vio llorar una hora, sin decirme nada. Ni una sola palabra. Su presencia sola, ayudaba. Me sirvió demasiado, pero claro... Al día siguiente, se rumoreaba que yo me había acostado con Colin ese día, y que Draco y Harry no significaron nada para mí, entonces. Lo cual fue, es y será siempre un error... De echo si significaron... mucho... ¡los dos!. Uno fue el ideal de la primera vez, ¿cómo expresarlo?, fue lo más dulce, íntimo y pasional, que recuerde haber vivido. Y el otro... uno de los tantos errores que tuve, pero si me lo preguntan, ¡el peor!. Creo que se hacen una idea de a quién me refiero con ambos ejemplos, y si no, bueno, descúbranlo a medida que surga el relato.

Todo ese asunto dio libre paso a las nuevas lágrimas (confieso que en esas épocas me resultaba muy difícil controlarlas, comenzaban a salir con cualquier problema que tuviera). Y otra semana pasó. Otra semana de llantos absurdos por ser el centro de atención inventado. Por ser una farsa. Ya ni Ron me dirigía la palabra. Deseé tanto ser reprochada por él, o recibir un sermón de Hermione, pero no.

Cuanto extrañaba que Harry se preocupara por mí, que constantemente preguntara por mi bienestar. Pero eso no volvería a pasar, él me creía una cualquiera y, a lo mejor, hacía bien.

Esa, fu otra tarde que me senté en el sofá a llorar, pero abrazada a Colin. Jamás le dije una palabra de mi problema, pero me ayudó muchísimo al no preguntar. No quería que todo el mundo se enterara de mis problemas, a decir verdad, tampoco creí que les importara, pero la decisión, fue principalmente personal. Pero él lo notó. Notó que no tenía ganas de hablar y, como mi gran amigo, calló y no cuestionó.

-Ginny- me dijo abrazándome con fuerza y transmitiéndome confianza y apoyo mediante aquel abrazo- creo que sé cual es tu problema... y si es lo que creo, tengo que decirte que, creo que estás dándole más importancia de la que se merece... Te haces daño en vano!- Lo escuché con atención, pero no respondí. Todos piensan igual, yo mismo lo pensé, pero es fácil decirlo, el echo es que jamás pude cambiarlo.

Él se sentaba derecho y yo, reposada sobre él, tenía mis piernas estiradas a lo largo del sofá. Dean entró a la sala común y me vio llorar, abrazada a mi amigo rubio. Vi su rostro de preocupación. Levantó mis piernas, y se sentó, ubicándolas nuevamente sobre su regazo.

-¿Qué te sucede?

-Nada- Le sonreí limpiando mis lágrimas y sentándome derecha- ¡estoy bien!

-No parece...

-¡Que observador...!- Torció sus ojos, Colin.

-Ginny, ¿vendrías conmigo?... quiero hablarte.

-¿Ahora Dean?... Pensaba descansar.

-Solo unos minutos, lo prometo.

-De acuerdo- Saludé a Colin en la mejilla y le susurré al oído- ¡Muchas gracias!- Él solo sonrió.

-¡Vamos!- Dean tomó mi mano y salimos de la sala.

Por suerte, nadie nos vio. No pudo haber mala interpretación aquella vez. Salimos del castillo, estaba algo fresco afuera y comencé a tiritar. Él lo notó.

-¿a dónde vamos?

-Al lago- sonrió- Sé que te gusta...

-Si, para llorar...- Dije con sarcasmo, y el rió, echo que me perturbó. Llegó a molestarme demasiado. Yo sufría y él no lo notaba o, a decir verdad, creo que no le importaba. Llegamos al lago y nos sentamos en las frías y duras rocas.

-Está... Está algo frío aquí...

-Si- Acoté. Dean tomó su varita y le echó un hechizo amortiguante a las piedras- Así podremos recostarnos y ver las estrellas.

-Dean, no quiero ser grosera contigo pero... creo que hace demasiado frío aquí afuera como para que pueda concentrarme en admirar las estrellas...

-Si que se puede, ven!, inténtalo!...-Nos recostamos y, en efecto, parecía como si flotáramos en una nube. Miraba las estrellas y pensaba. No recuerdo en qué, pero si que era algo irrelevante.

-¿Te gusta?...- Me preguntó tomando mi mano, yo me estremecí y sorprendí. Jamás hubiera lo hubiera esperado. Comencé a sospechar que tenía una doble intención conmigo.

-Si... no es nada fuera de lo usual, pero si...

-Mira!...- Señaló el cielo- Una estrella fugaz... Pide un deseo!- Cerré mis ojos y me concentré. "Quiero ser alguien para alguien... quiero ser alguien para alguien" repetí. Sentí a Dean apretar mi mano, señal de que ya había formulado su deseo. Yo sonreí.

-¿Qué pediste?

-Que se interesen por mí... Nadie lo hace!

-¡No seas tonta!- Me dijo mirándome a los ojos- Yo si lo hago...

-¿Si?

-Si...- Sus ojos brillaban. Era lindo, pero algo despistado. Siempre había sido amable conmigo. Mantuvo su mirada en mis ojos- Te quiero Ginny... eres importante para mí- Logró enternecerme. Fue tan dulce!

Aunque, sus intenciones no lo fueron tanto. Me besó. En ese momento, mil cosas se cruzaron por mi cabeza cómo flechazos de ideas, de consecuencias a mis actos. Besaba contagiosamente. Daban ganas de besarlo y degustarlo, pero, sin sentido, comencé a llorar. Y, una vez más, pareció no notarlo... Estaba ocupado recostándose encima mío. Estaba ocupado intentando quitar mi blusa de en medio. Cuando noté sus manos en mi abdomen, reaccioné. Lo separé, pero él lo interpretó mal y comenzó a besar mi cuello. Lo separé de nuevo y me miró algo ofuscado.

-Dean!... ¿Qué haces?

-¡No es obvio!

-Pues no lo hagas!

-¿Por qué no?

-Porque no quiero!- Aún lloraba- No te das cuenta que estoy mal?... Estoy llorando, con frío, incómoda... y y tú, lo único que quieres es acostarte conmigo!...- Le dije enojada.

Lo empujé separándolo finalmente de mí, y me levanté. Mientras ataba mi blusa, caminé hacia el castillo. Estaba enfadada, tenía tanta rabia acumulada... y otra vez las lágrimas de impotencia me consumieron. Subía las escaleras del vestíbulo cuando me lo crucé a Harry, quién tenía una sádica sonrisa implantada en el rostro. Bajé la mirada y continué caminando a paso de tortuga. Él me siguió. Se había propuesto torturarme aquella noche, y no me dejaría en paz hasta lograrlo.

-Linda noche para andar de huída!...

-No sé a lo que te refieres!...- Continué caminando con la cabeza gacha.

-Me engañaste!...- Tomó de mi brazo con fuerza, y me obligó a voltearme y mirarlo a la cara. Estábamos muy cerca. Pude percibir su exquisito aroma y, al hablarme, veía sus labios moverse, como tentándome a explotarlos. Los deseaba. Los quería y a él también. Pero mi orgullo estaba primero.

-Yo no te engañé!

-Desmentiste el rumor!... me hiciste creer que era mentira!... me engatusaste para que me acostara contigo.!- Las lágrimas se avesinaron nuevamente en mis ojos.

-Eres un mentiroso!... Yo no te busqué!!... Tú me llevaste a la cabaña de Hagrid, tú me...

-Tú me besaste Ginevra!!

-Tú ibas a hacerlo!... Además, no oí que te quejaras mucho!- Iba a responderle levantando la voz, pero se abstuvo.

-Me engañaste!- Repitió algo más calmado- Creí en tu palabra!

-Mira quien habla de engaños!- Lo acusé- Me llamaste "perra" frente a Ron y Hermione!... Me menospreciaste sin ningún derecho, me juzgaste, me... me...- Me solté con fuerza y continué caminando, dándole la espalda.

-Yo jamás te llamé así!...- Me gritó- Jamás lo haría...- volteé a verlo.

-No me lo niegues!... Te vi y te oí!...

-¿Tú me viste?... Haciendo que?!... YO TE VI FALTANDO A TU MALDITA PALABRA!

-Tú solo escuchaste un estúpido rumor que decía que Draco y yo...

-¿Y vas a decirme que es mentira?

-Yo...

-Acabo de verte haciendo lo mismo con Dean!

-No hice nada con él!- Me defendí.

-¡¡No parecía!!... Te vi besándolo como me besaste a mí y como de seguro besaste a Malfoy!...

-No me acosté con Dean!!

-¿Y con Malfoy Si?- callé. No podía negarle aquella triste verdad, y de afirmarla, afirmaría el rumor también- Bien!... El que calla otorga dicen!

-Después de todo, siempre lo malinterpretas!- él se acercó (mucho) a mí y me miró de arriba abajo.

-No sé que vi de especial en ti!... Te regalas más que cualquiera de las otras!- Me dijo con el típico tono despectivo Malfoy.

Sentí como mi corazón era invadido y resquebrajado por una enorme grieta de dolor, rencor y orgullo.

Vi mi ego por el suelo y no pude evitar llorar ante la crueldad de sus palabras. Mi pecho se oprimía con todos los sentimientos reprimidos tanto tiempo, por todas la palabras que deseaba sacar a la luz... pero no podía.

Su cara, sus facciones, sus palabras, denotaban sadismo y antipatía. Yo noté cuan rápido palidecí y logre notar que comenzaba a llorar nuevamente.

-Pues si crees que soy una cualquiera, ¿por que recurriste a mí por sexo?- Dije hiriendo notablemente su orgullo. Él tomó mi brazo y me estrechó para besarme con lujuria. Añoraba sus labios pero sus terribles palabras resonaban en mis susceptibles oídos. Lo separé secamente.

-Fuiste lo primero que encontré linda!- Entonces, su rostro había pasado de sadismo, a venganza. Mi ira se canalizó en una de mis extremidades y, levanté mi puño para pegarle de lleno en el rostro que ahora aborrecía.

Sentí ganas de matarlo ahí mismo, de hacerlo sufrir todo lo que me había herido a mí, de bajarle los humos de superioridad. Levanté de nuevo mi puño pero él lo detuvo en el aire, mientras que, con la otra mano, se sobaba la mejilla golpeada. Me miró, ahora, con tristeza.

-¡Suéltame!- Ya no podía ocultarlas más, estaba bañándome en lágrimas.

-Ginny...

-¡¡SUÉLTAME!!- Lo golpeaba. Tomó mi otra mano, supe que quería disculparse, y que rogaría pero no quería escuchar nada que tuviera para decirme. Sabía que de pedirme disculpas, aceptaría, y no lo quería así.

-Suéltame Potter!!...

-Pero... Ginny yo lo...- No iba a soltarme y no caería en su juego. Había dañado mi orgullo (que era lo único que conservaba mío, sano y salvo). Había prejuzgado mis actos y me había menospreciado. Tuve que recurrir a un golpe bajo. Literalmente bajo... Levanté mi rodilla y descargué todo mi rencor en su entrepierna. Harry soltó mis muñecas y se arrodilló en el suelo del dolor.

-Lamento no ser tan perfecta como tú, Potter, pero yo, a diferencia tuya, cometo errores, y el mayor, fue acostarme contigo regalándote algo tan preciado como lo era mí virginidad, cuando a tí te daba igual tenerla o no!!...- Lo miré seria.

Sabía que me había escuchado y, que arduamente intentaba mirarme, pero el dolor de seguro lo estaba cegando, lo impedimentaba, y por más pena que me diera, él se lo tenía bien merecido.

---

Corrí hasta el retrato de la dama gorda y, me costó soltar la contraseña sin que se me quebrara la voz, no sabía bien si, por impotencia o tristeza por lo ocurrido. Pero, tras secar algunas lágrimas y respirar profundo, salió. Me dejó pasar y subí directo a mi cuarto. Me desvanecí en mi colchón, cerré las cortinas y, como era rutina, comencé a llorar.

Me desperté al día siguiente o, mejor dicho, me despertaron, con una bandeja con el desayuno servido, y cosas exquisitas para comer. En el medio de esta, había una hermosa flor roja. Todo era tan hermoso que parecía un sueño. Pero no lo era.

-Colin... ¿qué...?- Dije estirándome y más tarde agarrando la flor.

-¡No puedes seguir sin comer Ginevra!- Sonó a reproche. Me besó la frente- ¡Ten...!

-Gracias, pero no tenías que...

-¡Si!... Tenía que...- Le sonreí y agarré una de las tostadas.

-Es reconfortable saber que alguien se preocupa por mí. Te preocupas más, inclusive, que yo misma...- Él sonrió algo triste.

-Ginny... ¿Has estado llorando otra vez?...- Me miró. De seguro tenía los ojos hinchados. Colin resopló exhausto- No puedo continuar viéndote así... ¡Esto tiene que parar!... Dime que pasó...

-Es solo que...- Dejé la tostada- Es frustrante no poder hablar con un chico porque al día siguiente pensarían que me acosté con él y... es más frustrante aún, ver como las chicas huyen de mí como si fuera una amenaza!... ¿no notan que soy un ser humano?

-Creo que le das demasiada importancia a lo que la gente puedan pensar de ti...

-Lo sé... yo pensé lo mismo... al principio me dije que no me comería el cerebro con esto... que caminaría con la frente en alto sin importarme nada... pero, desde entonces... no hago más que afirmar ese rumor!... Soy una maldita ra...

-¡¡NO TE ATREVAS!!... Si tú no te respetas primero, nadie lo hará por ti!

-Es que...

-¡No Ginny!...Hace unos días decías que eran unos idiotas por no tener vida propia!

-Todo cambió... ¿Colin no lo ves?... Me hicieron ver que soy como ellos dicen!

-Escúchate!... ¡Estás cayendo en su juego!... Puedes acostarte con quien te de la gana y no por eso ser una perra!!... es ilógico todo lo que sientes... la mayoría se comporta como tú, e incluso peor, y nadie los llama salvajemente... Sólo están aburridos de sus rústicas vidas!

-¡¡Tienes razón!!... Es estúpido... Harry me dijo "te amo" y en menos de cinco minutos, me acosté con él!... Draco me dijo "te deseo" y me tiré a sus brazos!...

-¿Y Dean?

-Dean ¿qué?

-¿Dean que te dijo?

-Él me dijo que le importaba y que...- él bajó la cabeza- Aguarda!... No!... No me acosté con Dean!...- Lo reproché.

-Eso dicen abajo!...

-Pues lo inventó él...

-Y... ¿Qué pasó?

-Bueno, si quiso, pero... yo no estaba bien... Pero te juro Colin, que si intentaba consolarme y luego me besaba... me regalaría otra vez!...- Hubo unos minutos de silencio- ¿Por qué?- pregunté- ¿Qué hay de malo en mí Colin?

-No hay nada de malo en ti!

-¿Por qué se empecinan en hacerme ver tan vulgar?...- Colin me abrazó- Harry piensa que soy una cualquiera... ¡me lo dijo!

-¡¿Te lo dijo?!

-Si... Dijo que no entendía que me había visto de especial, si era igual, e incluso más, regalada que las demás...- Sollocé.

-¡¡Voy a matarlo!!

-No!... ¿No lo entiendes?... él tiene razón!...

-¡¡NO!!

-Si!... no se equivocan!...

-¡Siempre se equivocan!... si no, no hubieran dicho lo de Dean, ¿no crees?

-Si... y también creen que me he acostado contigo!

-Ah!, si...- pareció entristecer- Ese lo escuché... lo que daría porque fuera verdad!- dijo más para sí, pero lo escuché.

-¡¿Qué?!... Tú... ¿Tú querías acostarte conmigo?

-Si...

-Pero... si tú... Tú eres mi amigo!

-Pero como los demás, yo también soy un hombre!... Tengo sentimientos!... tú eres... eres demasiado hermosa como para pasar desapercibida y yo... creí tener oportunidad!...

-O sea, que solo estás conmigo para...

-¡¡NO!!- Se adelantó- Claro que no!

-Tú...

-No!... Me arrepentí luego, de querer tenerte, porque supe y entendí que lo que necesitabas era un amigo, no más problemas...- Dejé la bandeja en el suelo para abrazarlo.

-Colin!... ¡Gracias!... Gracias por entenderme todo!... yo...- Lo separé- no sé como agradecerte... siento que... Te debo tanto por pensar en mí como nadie lo hizo!...

-No es para tanto!

-Para mí, y para estas circunstancias, es demasiado!... Te quiero tanto!- volví a abrazarlo.

Una parte muy interna mía me advertía como si fuera una luz, "ERROR, ERROR, ERROR". Sentía sus manos en mi espalda... y comenzaba a acariciarme, y yo a él. Sentía como temblaba... lo miré desconcertada buscando en sus ojos una respuesta a lo que sucedía.

-Lo siento Ginny...- Solo dijo- No puedo evitar sentirme así a tu lado... yo... no quiero causarte más problemas, pero... la verdad es que... necesito... quiero...

Me besó. Sabía que solo traería más problemas luego, pero, me sentía demasiado endeudada con él y, bueno... la visión que el resto del mundo tenía sobre mí, seguiría siendo la misma, además, ya daban por sentado que me había acostado con Colin y... ¡¡Merlín!!, Estaba tan necesitada de mimos!... Me dejé llevar, otra vez.

---

Bueno, creo que a estas alturas del relato lograron percibir los INNUMERABLES y REPETIDOS ERRORES que cometí... No creo que vayan a entender jamás. Nunca nadie ha estado tan necesitada como yo y... a él le debía demasiado.