Capítulo 5:

3 de abril

Bueno, esa vez en la enfermería, si mal no recuerdo, Pomfrey se enojó conmigo. Dijo que debía comer más y hacer menos... actividades. A decir verdad, nunca hice mucha actividad y, para esa época había abandonado el equipo de Quidditch, no me podía entrar en la cabeza el porque de la indiferencia de mi hermano y Granger. Así que decidí evitarlos también y dejé de ir a las prácticas, hasta que, sin preguntármelo, Harry asumió que me había ido.

En fin, volviendo al punto, Pomfrey me había retado por mi "dieta" extravagante (la cual nunca existió) y... ¿Cómo fue que dijo?... Ah!, si!... "Actividades dudosas"... No hacía ningún tipo de actividad y el colegio entero lo sabía.

¡¡AGUARDEN!!... ¿No se habrá querido referir a...?. ¡¡HEY!!... Recién y solo luego de nueve años lo comprendo... ¡¡Esa zorra me llamó... ZORRA!!... ¡Endemoniado engendro!... ¡¡El karma acabará con ella un día de esto, si es que ya no lo hizo!!... ¡¡Desgraciada!!... ¡Apuesto que todos los profesores sabían, o estaban al tanto, de las barbaridades que se rumoreaban de mí... ¡bastardos!... ¡¿Y ellos quienes son para tomarse el atrevimiento de juzgarme?!... ¡¡IDIOTAS!!.

(Inhalar...exhalar...Inhalar...exhalar)

Bien, el punto es que Pomfrey exigió que me quedara varios días en recuperación, es decir, "internada" y comiendo doble ración. No lo pasé tan mal, pero era desagradable tener que comer exageradamente.

Esa semana fue la que me preparó para la vida de soledad que ahora llevo, y digo esto, porque fue la semana mas aburrida y taciturna que había pasado hasta entonces.

---

Ese último día de "rehabilitación", como todos los demás, me encontraba leyendo el profeta. Casualmente esa semana nadie se había accidentado, así que yo estaba más sola que inglés sin familia (¡que dicho estúpido!). Cuando podía, o había algo interesante, escribía en mi diario (los cuales aún conservo y son los que me ayudaban antes a desahogarme, y me ayudan ahora a recordar... ¿Creían que me acordaba de todo?).

Escuché pasos, pero no me amedrenté, pensé que era Pomfrey que buscaba alguna que otra medicina, para más tarde dejar la enfermería nuevamente. Pero luego sentí como, alguien, se sentaba al pie de mi cama. Estaba algo agitado, ya que, aún a un metro o quizás dos de distancia, podía escuchar lo acelerado que palpitaba su corazón. Levanté la vista de mi diario y lo vi.

-¡¿Qué...?!

-Lo siento...- solo dijo y me calló- Ginny jamás pretendí decir lo que dije de ti... No creo que seas una zorra ni mucho menos... creo que eres una chica que, como todos, comete errores... eso es todo!

"POR FIN ALGUIEN QUE LO NOTA!" pensé.

-Lamentó si herí tus sentimientos, solo estaba molesto por haberme enterado lo de...

-¿Colin?- Harry afirmó con la cabeza. Yo suspiré- Si... supongo que un error lo comete cualquiera...- Él volvió a afirmar con la cabeza-Pero ese error lo cometí tres veces ya... Uno no me lo perdonaré jamás!...

-Crees... ¿Crees que lo nuestro fue un error?

-Harry, nos dejamos llevar...

-¿Y por eso no te lo perdonarás jamás?- preguntó incrédulo.

-¡Yo no te dije eso!... Dije que uno de los tres no me lo perdonaré jamás pero no es contigo...- el agachó la cabeza- Escúchame bien Harry... contigo me sentí genial, no lo niego... un la perfecta primera vez, y tú... estuviste genial... pero... no debió suceder... Te aprecio demasiado como para distanciarnos por eso... aún cuando luego termináramos distanciándonos por otro motivo...

-¿Cuál fue?

-¿Cuál fue que?

-¿Cuál fue el que no te perdonarás nunca?- Preguntó interrogando mis ojos. Yo miré hacia la puerta.

-¡No tiene importancia!

-¿Lo ves?... ¡Ya no confías en mí!

-¡No es eso!... es que no me siento cómoda...

-Fue Malfoy ¿Cierto?... Te usó... ¿Me acercó?

-Bastante...- bufé- Me dejé llevar... me sentía culpable por lo nuestro y...

-Quisiste olvidarlo- completó. Yo solo afirmé con la cabeza. Él suspiró. Se levantó y se sentó más cerca. A la altura de mi cintura. Me miró- ¡Escucha!... Ambos actuamos mal, y yo... estoy asumiendo esa parte de culpa que me corresponde. Vine a pedirte perdón porque... me haces falta... te extraño tanto...- me sonrió.

-¡Harry ya te dije que...!

-No me malinterpretes, me refiero a que... ¡demonios!- miraba para todos lados buscando las palabras.

-¿Qué?

-Me refiero a que...- tomó mis manos con las suyas- como ya te dije antes... Te amo...

-Harry...

-Y no quiero pelearme contigo por lo que un par de idiotas dicen...

-¡Pero fue verdad!

-De serlo, no me importa... ¿no entiendes que solo me importas tú, Ginevra?... todos nos equivocamos y, me parece mal que todos se alejen de ti como si fueras una amenaza, o peor, que se te acerquen para confundirte y luego poder acostarse contigo...- Le sonreí- Te amo Ginny... Y... recuerdo aquella mañana en la cabaña de Hagrid y...

-Harry...

-No es justo Ginny...

-¡No, Ni lo será jamás!

-¿A que te refieres?

-A que no es justo que me ames como dices, porque yo soy incapaz de amarte así Harry... no por ahora...- Me corregí al ver la tristeza empañando sus hermosos ojos- Es decir, no tienes idea de cuanto me confunde todo esto!... ¡No quiero que sufras!

-¿Por qué crees que sufriría?

-¡Porque no hay nada que pueda darte!... No puedo darte eso que buscas y te mereces... no lo recibirás de mí Harry...

-¿Jamás?

-Solo sé que no por ahora... Todo este tema me confunde y perturba constantemente... ¡me quita las ganas de amar!

-¿Podrías, hasta que el momento llegue, devolverme tu amistad?- Yo le sonreí y él me imitó.

-¡Nada me gustaría más!...- Él me abrazó y yo le devolví el abrazo sonriéndole. Ya tenía un amigo desinteresado, devuelta, y no era cualquiera, era MI MEJOR AMIGO DESINTERESADO.

---

Bueno, hagamos un "alto" y analicemos¿quieren?... Harry, un chico perfecto, hermoso, adorable, fiel amigo, bla, bla, bla, bla... se me había declarado, por segunda vez. Le creí, y ¿saben por que?... Porque no tenía intenciones de que terminara nuevamente en su cama... Bueno, no TANTA intención, pero supe que no haría nada para lograrlo, no me persuadiría hasta que supiera que él me atraía (para esta fecha, por supuesto, ya no estaba conmigo).

Vale aclarar que los siguientes días estuve más contenta de lo usual, más entusiasmada por poder contarle cosas a Harry y desahogarme. Pensar en eso me daba fuerzas para hacer caso omiso a las miradas negativas y los murmullos chismosos, que me perseguían por el castillo.

Cada día esperaba ansiosa que el día acabara para poder hablar con él y reírme... Todas las mañanas me levantaba ansiosa por desayunar a su lado.

Creo que acá comenzó la etapa "pre-enamoramiento", claro que era total y completamente inconsciente... Pero si lo piensan un poco, en esa época, si me quitaban a Harry, estaría destruida y... lo extrañaría demás. En realidad, ahora escrito, parece como si hubiera estado obsesionada con su compañía, quizás por el hecho de que, desde que Colin me había "abandonado", reprimía emociones, y la mayoría, disgustos.

Era reconfortable descargarlos y llenar ese espacio de risas y diversión, que se mezclaban con el cariño que le tenía, que día a día iba aumentando. Pasaron los días, dos semanas quizás. Me sentía feliz. Harry me quería y se notaba. Y, me llené de euforia al notar que, gracias al caso omiso que hacía a los chicos ahora, el rumor comenzaba a consumirse, y ya casi nadie le daba mayor importancia.

---

Pero no se emocionen ¿ok?. Que no les pase como a mí, que desperté de un dulce sueño con un baldazo de agua fría.

---

volvía a la sala común contenta ya que me había ido excelentemente bien en el examen para el cual me había estado preparando tanto. Cuando entré, estaba vacía, Harry no estaba esperándome allí sentado como era costumbre. Me entristecí de golpe y me deje caer en la butaca.

A los pocos segundos entraron Seumas y Neville divertidos y, al verme se acercaron.

-¡Hey!

-¡Hola!- dije sin ganas.

-¿Qué sucede?

-Nada- bufé.

-Supongo que no quieres que te de el mensaje que tengo para ti entonces...

-De Harry... –comentó Seumas.

-¿Qué?... ¿Qué dijo?- Me levanté emocionada.

-Dijo que lo siente pero que tenía sueño, iba a darse un baño y se acostaría.

-¡Oh...¡Demonios!- Me dejé caer de nuevo- ¡gracias de todas formas!

-No hay problemas...

Me quedé unos segundos allí, solo pensando en todo y nada. Lo necesitaba, pero no sabía si despertarlo. Sería muy egoísta. Mi cerebro debatía ideas como si de aquella decisión hubiera dependido mi vida, cautelosa y analíticamente. "Al diablo" pensé y me levanté para subir las escaleras.

Entré al cuarto que Harry compartía con cuatro amigos más. Era la única cama ocupada. Pero él no dormía. Estaba sentado en la cama, abrazando sus rodillas y contemplando la luna que se dejaba ver a través de la ventana de su cama. Es una imagen que jamás olvidaré. La luz de luna lo iluminaba y su rostro, aunque, triste, se veía hermoso.

Me acerqué en silencio y sin dejarme ver. Él me oyó, lo supe. Me subí a su cama detrás suyo mientras colocaba mis manos en sus hombros para hacerle masajes. Supe que sonrió, y se relajó.

-¿Por qué tan tenso Harry?- No recibí respuesta rápida. Suspiró.

-Estoy algo molesto... y... confundido.

-¿Qué sucedió?- Sentí como mis masajes lo relajaron y se iba entregando. Cambió su postura y cruzó sus piernas y dejó caer sus brazos, flojos y paralelos a su torso.

-¡Todo!- bufó.

-¿Quieres contarme?

-No...- Hubo unos segundos de silencio- ¡No tendría caso!

-¡Inténtalo!... Tú siempre me escuchas, y me ayudas, yo... me siento inútil...

-¡Es diferente!

-¿Por qué?

-Porque... porque... Vamos Ginny, no quiero hablar de esto...

-No quiero que parezca que te presiono pero... la amistad se basa en la confianza, como todo... y tú no confías en mí.

-No es eso...- Se giró de cuerpo para quedar frente a mí- es que...- me miró a los ojos- Esto de amarte, no me sienta bien... ¡me siento mal por ello!

-¡Harry esto ya lo hablamos!

-Lo sé... es que no puedo evitar sentir vértigo siempre que hay contacto... me siento, vulnerable- lo miré intensamente.

En su mirada lo noté, él sufría y me remordió la conciencia. Lo amé unos segundos. Fue una rara sensación. Lo necesité esos instantes. Me acerqué lentamente y, coloqué mi mano en su rostro. Él cerró los ojos y sonrió. Lo deseé unos minutos. Sus labios me provocaron todo tipo de emociones. Fue inevitable aquel beso (del cual juro que no me arrepiento ni lo haré jamás). Besaba de forma exótica, sus labios me sabían adictivos. Parecían prohibidos. El beso se extinguió lentamente y nos separamos solo unos centímetros.

-Lo siento...-dijimos ambos al mismo tiempo, y luego sonreímos.

-Perdón...- se excusó- me descuidé...

-En realidad, yo lo hice y...- me callé no me arrepentía- lamento que te sientas mal y no poder hacer nada al respecto...

-¡Ya lo hiciste!- sonrió. Él posó su mano en mi mejilla y nos miramos en silencio. Quizás segundo, horas, o... ¿Años?... No sé cuanto fue exactamente- ¿Cómo te fue en el examen?- Me preguntó luego de un prolongado silencio.

-¡Genial!- le sonreí- ¡Me has sido de mucha ayuda!...

-¡Me alegro!

-Oye... ¡el viernes tengo otro!... es de transformaciones... ¿podrías...?- el me miró unos segundos.

-¿Estás conciente de que esa no es mi materia "fuerte" y que, estamos a miércoles?...

-Si... Pero tú eres perfecto para ayudarme...

-Yo no...

-¡Por favor!... Te compensaré de alguna forma...

-No quiero que te vaya mal y, con lo desastroso que soy yo en esa materia...

-Jamás la reprobaste...

-Pero... ¡Hermione me ayudó!

-Ahora tú ayúdame¡por favor!... yo no tengo a Granger para que me ayude...- Lo miré triste y él lo notó. Suspiró.

-¡De acuerdo!

-¡Gracias!- Lo abracé y besé su mejilla.

-¡Mañana a las cinco en la sala multipropósito!

-¡Genial!

-¡Ahora debo dormir linda!

-¡Gracias!- Volví a abrazarlo- ¡Te quiero!- Le susurré.

-¡Yo más!- sonrió- ¡Ahora ve!

---

Al día siguiente, a la hora acordada, yo me encontraba frente a la pared con un par de libros en la mano. No me hizo esperar más de cinco minutos. Él llegó... ¿domo decirlo?...¡Tan sexy!. Admito que en ese momento no lo veía como ahora y, repito que no lo amaba, o... no lo sabía aún. Pero verlo allí... podría haberlo amado en menos de dos segundos.

Caminaba como un modelo masculino de ropa interior (solo que sin ella, al menos, visible). Traía la camisa desprolijamente fuera del pantalón y desabrochada en los primeros tres botones y... la corbata desatada colgando a los costados de la solapa de la camisa. Su pelo rebeldemente mojado y... sus ojos más hermosos que nunca.

-¡Wow!... ¿por qué esas fachas?

-bueno, tenía calor y, no iba a llegar a tiempo si me cambiaba...- me sonrió seductoramente.

-¡Mejor!... te ves sexy- le sonreí- Pero recuerda que debes ayudarme, no distraerme...- Le guiñé un ojo.

---

Lo cierto es que esa tarde fue una de las más dulces que viví a su lado. A pesar de que estudiábamos (y créanme que estudiamos), siempre surgía alguna ocurrencia que nos hacía reír... Bueno, estaba feliz. Estuvimos estudiando hasta las nueve de la noche, ya que entre risas y charlas fue complicado comprender. Ese horario nos había privado de la cena, así que Harry hizo aparecer dos platos con deliciosa comida y dos copas con jugo.

-¡Buen provecho!

-¡igualmente!- Yo levanté la copa.

-¡Por los exámenes!

-¡Por el amor!- Sonrió él.

-Si, bueno... el tuyo es mejor- reí. Brindamos y bebimos. Luego me quedé unos segundos mirándolo.

-¿Qué¿Por qué me miras así?

-Es que... nada... ¡Gracias!

-¡Fue solo una clase!

-Pero... más allá de todo eso... ¡gracias por entenderme, por quererme, por aceptarme...!- Dejé la copa- Creo que soy más importante para ti, que para mi propio hermano...- suspiré con tristeza. Él me miró atento.

-Él está enojado¡eso es todo!

-De estarlo¿por qué no me habla, por que no me grita, no me pega?... Estoy harta de su maldita indiferencia... la suya y la de todos...

-¡No todos!

-...Pero luego estoy contigo y... siento como si... no fuera necesario que alguien más me quisiera... como si en ti se albergaran todas mis esperanzas...

---

Mis sentimientos no eran claros aún, o si... pero todo lo que le dije, se lo había dicho como amiga. Y como amiga también lo besé. Y... bueno, que diablos... el beso no fue nada amistoso. Él se sorprendió, lo noté. Pero sus labios demostraron deso al corresponderme sin vacilar. Más allá de deseo, denotaban amor, y eso me había, en cierto modo, asustado. Tenía miedo de volver a equivocarme con él. Pasó su mano por mi nuca e intensificó el beso.

---

Desde aquí se notó mi error, pero viviéndolo fue... tan diferente. Me sentía tan poco amada y sola. Es decir, si estaba con alguien era por que ese alguien estaba usándome, pero no Harry... él me amaba de verdad y yo... estaba intentando con todas mis fuerzas sentir lo mismo.

Sabía lo que estaba sucediendo. Sabía y era conciente de sus intenciones al tocarme. Era increíble lo nerviosa que me sentía. Aunque conocía las consecuencias que más tarde serían producto de mis actos, no podía detenerme. Él sabía exactamente lo que quería, y como.

Me acostó suavemente en ese cómodo sofá que había en la sala de los requisitos. El besaba como un sueño hecho realidad. Su boca explotaba la mía y me hacía olvidar todas aquellas posibles razones por la cual negarme a lo que sucedía. Y así fue... sucedió. Otra vez me había dejado llevar. Él era mi vulnerabilidad, mi perdición. Porque aunque no lo amaba, y aun cuando deseara con todas mis fuerzas mantener intacta mi amistad con él, parecía ser mi todo a la hora de hacer el amor. Y, es importante recalcar que nadie, jamás, me trató tan genialmente como él. Era justo lo que necesitaba, era el chico perfecto para mí... pero no lo noté.