Conociéndose.

-Ah que flojera

Haruka comento con resignación desde su estancia en el salón. Aun no comenzaba su primera clase y ya se encontraba aburrido, sentado en su pupitre solo se mantenía con los brazos cruzados y mirando el techo, en verdad que la escuela nunca había sido su lugar predilecto para estar.

-Kaioh Michiru…-. Suspira al recordar las últimas palabras de la violinista el día anterior. -Que niña tan extraña

-¿Siempre sueles llamar extraño y hablar a las espaldas de la gente que acabas de conocer?

-Sirena.- Abre los ojos sorprendido al ver a aquella chica en frente de el. -Yo no hablaba mal de ti solo…

-Me sorprende que después de tanto interés por mi nombre se te haya olvidado tan fácilmente.- Se sienta en un pupitre al lado del chico de ojos verdes

-No se me olvido solo que.- extiende sus brazos y pone su mejor sonrisa. -También se oye muy bien llamarte así ¿Es que no te gusta? Es que en realidad pareces un ser marino, tu forma de estar en el agua, tus ojos….demasiado hermosos para pertenecer a un ser terrenal, demasiado hermosa para ser una simple mortal, yo diría que eres una diosa, la diosa de las profundidades

-¿Con que Sirena eh? Me habían llamado de muchas formas antes pero creo que nunca nadie lo había hecho así

-Es que yo no soy como todos

-¿Entonces quien eres?.- pregunta de lo mas divertida siguiéndole la corriente

-Pues…- Espera unos segundos como esperando dar una respuesta triunfal. -Creo que deberías irte a tu salón o comenzara tu clase y no te dejaran entrar

Aparece una gota de sudor en la frente de la chica (ya saben, las clásicas de anime).

-Ja ja no deberías preocuparte por eso

-¿Eh?

-Buenos días jóvenes.- el profesor entra al salón, todos se quedan en silencio

-Creo que ahora si deberías irte antes de que el se enoje

-Tenoh!.- El profesor habla en tono fuerte. -Guarde silencio por favor o le pediré que abandone la clase

-Pues es que…

-Silencio, no distraiga a la alumna nueva

-Alumna nueva.- Voltea viendo a Michiru con extrañeza

-Es cierto, debo presentarles a la señorita Kaioh Michiru.- Extiende la mano mientras la chica de ojos azules se pone de pie. -Ella viene de Paris donde estuvo viviendo algunos años y acaba de regresar a Japón, espero que todos la hagan sentir como en casa

-Arigatoo.- Hace una reverencia. -Es un placer estar de nuevo aquí con todos ustedes

Michiru vuelve a tomar asiento mientras el chico de cabellos alborotados se le queda observando detenidamente.

-¿Por qué no me dijiste que ibas a tomar clases conmigo, en este salón desde un principio? Me hubieras ahorrado el regaño del profesor Tomoeda

-no me lo preguntaste

-¿Es que acaso tengo que preguntarte todo?

-¿es que acaso tengo que decirte todo lo que hago?.- contesta de una manera imitando a Haruka

-Oh Dios, contigo en verdad no se puede

-Tenoh! Deje de interrumpir la clase y salga del salón inmediatamente

-Pero profesor Tomoeda

-¡Es una orden!

Haruka abandono la clase mientras Michiru sonreía. Las clases transcurrieron sin nada relevante, y al finalizar, el chico de ojos verdes ya esperaba a la joven de cabellos aguamarinos en la puerta.

-Creo que me debes algo

-¿Yo? Y ahora que te debo según tu

-No se…quizá una caminata en el parque, o una cena, o tan siquiera dejarme que te acompañe a tu casa, después de todo por tu culpa me sacaron del salón

-Ja, ahora resulta que tus faltas de educación son culpa mía

-Si interrumpí la clase fue por estar platicando contigo

-Yo no te pedí que hablaras conmigo…pero bueno puedes acompañarme si quieres

-¿quieres que te acompañe?

-Puedes acompañarme si quieres?

-Lo repito nuevamente ¿Quieres que te acompañe?

-Ahora hasta especificar tengo, y se supone que yo soy la difícil…Joven Tenoh ¿Gusta acompañarme a mi humilde casa?

-Será un placer.- Dobla su brazo para que Michiru se sujete de el

Ambos salieron caminando de la escuela así. Por unos momentos estuvieron sin decir nada hasta que Haruka decidió romper el silencio.

-Paris… ¿un buen lugar para vivir no?

-Si, es un hermoso lugar, lleno de tanta magia, de un ambiente hipnotizante

-Jeje, la verdad yo nunca he ido, no soy de los que suele viajar mucho, y cuando lo hago normalmente suele ser por trabajo

-Tal vez algún día te lleve para que comprendas porque atrapa a quien lo visita

-¿Y si es tan así como lo describes, porque decidiste regresar a Japón?

-Ahh pues…mira esta es mi casa

Haruka observo el lugar con detenimiento. Una enorme mansión blanca que ocupaba toda la cuadra se asomaba, Michiru lo invito a pasar, caminaron en silencio debido a que el chico no dejaba de mirar la elegante arquitectura clásica que imperaba en cada pared o pasillo.

-Ja, humilde casa, si como no

-A mis padres les gusta las cosas extravagantes

-Ya veo que si

-¿Quiere conocer algo mas acerca de Michiru Kaioh?.- sonríe dulcemente mientras sujeta la perilla de la puerta

-¿Eh?.- Pone una cara ingenuo durante unos segundos y al comprender el significado sonríe coquetamente. -Todo lo que venga de ti me interesa

La chica de cabello aguamarina abrió la puerta sosteniendo su sonrisa. A pesar de la hora, la habitación se encontraba oscura debido a unas cortinas que no dejaban entrar la luz, Michiru las abrió y Haruka vio con asombro como el lugar estaba repleto de cuadros.

-No sabia que te gustara coleccionar cuadros.- Miro una pintura y vio como estaba firmada oír Kaioh Michiru. -Tu….¿Tu los pintaste?

La chica solo asintió con una sonrisa.

-En verdad son cuadros muy hermosos, eres muy buena

-¿Lo crees?

-Por supuesto…deberías ver mis garabatos. En verdad estas llena de sorpresas, creo que ahora es justo que yo te de una

-Eso me intriga

-¿Qué cosa?

-¿Cómo puedes sorprenderme?

-Vamos a tu estancia, ya lo veras.- Haruka tomo a Michiru de la mano y la jalo corriendo en dirección a la estancia

-¿Qué tiene mi estancia de interesante?

-Ya lo veras

Se acerco al piano que se encontraba ahí. Desde que habían pasado por ahí lo había contemplado, como si un extraño impulso lo llamase, tomo asiento y comenzó a tocar una triste melodía, en verdad parecía que salía de lo más profundo de su corazón. De pronto, unas notas de violín comenzaron a escucharse, el chico de ojos verdes abrió sus ojos y observo como la chica de cabello aguamarina tocaba el violín apasionadamente, parecía un ángel con aquella delicadeza de sus movimientos, y al mismo tiempo parecía predecir las notas de piano para así complementarlas. La canción se escucho perfecta, como si hubiese sido ensayada desde hace ya varios años, y sin embargo, era algo que nacía de las lágrimas de su alma.

-¿Ahora me resultaste una violinista?

-Y tu un pianista, así que no te quejes

-Mmm de las pocas cosas que aprendí de mi madre

-Pues lo aprendiste muy bien

-Pues tú no te quedas tan atrás, es mas, diría que me llevas la delantera jeje

Ambos comenzaron a reír al unísono, en verdad que estaban disfrutando aquel momento.

-Creo que debo irme, es tarde y seguro mi padre me debe estar esperando

-Esta bien, te acompaño a la puerta

Ya en la puerta.

-Me da gusto…

-¿Qué cosa?

-Haberme parado en el puente esa noche, me dio la oportunidad de conocerte

-A mi también me dio gusto conocerte

-Cuídate Sirena.- se despide dándole un beso en la mejilla

-Igualmente, tú también cuídate

Haruka comienza a alejarse, la violinista se da la vuelta y comienza a cerrar su puerta cuando escucha una voz que la detiene.

-Michiru…

Ella voltea y ve como el chico la observa fijamente.

-Gracias…gracias por encontrarme.- lo dice tiernamente y se va

-Gracias a ti…porque fuiste tu quien me encontró.- Lo susurra para si misma mientras se despide con una sonrisa