¿Casi un Beso?

Haruka se encontraba en el salón de clases. Esa mañana por una extraña razón había llegado temprano, no había podido dormir tranquilamente y se había cansado de dar vueltas en la cama así que decidió irse a la escuela. Como era de esperarse no había nadie en el aula, estaba aburrido, cansado, se recostó sobre sus brazos que se encontraban recargados sobre el pupitre mientras dirigía su mirada hacia el pizarrón perdiéndose en la nada.

-Si sigues mirando el pizarrón de esa forma puede ser que lo rompas-

El chico de cabello alborotado volteo al reconocer esa voz.

-Lo mismo dijiste del agua del lago aquella vez y no paso nada-

-No te confíes, no siempre puedes tener tanta suerte-

-Lo hago para ver si vuelvo a conocer a una linda chica como tu-

-Dudo que mirando un pizarrón puedas conocer a alguien, pero, tú no pierdas las esperanzas-

-Claro que no las pierdo, porque te he invocado, parece que siempre apareces cuando miro algo con insistencia-

La violinista se quedo mirando sin saber que decir, esta vez, por primera ocasión había perdido ante los comentarios de Haruka.

-Es agradable ver que de vez en cuando puedo ganarte-

-No te acostumbres, además, ser caritativa contigo de vez en cuando no me hace daño-

-See claro-

Haruka se quedo observando fijamente a la chica de cabello aguamarina.

-Y a todo esto ¿Qué haces tan temprano aquí?

-¿Acaso no te agrada mi compañía? Además, lo mismo debería preguntarte yo-

-No podía dormir, así que decidí venir a matar un poco mi tiempo aquí-

-Ja ja pues deberías padecer de insomnio mas seguido para que llegues temprano a la escuela y el profesor no te regañe tanto por llegar tarde-

-Ja ja que graciosa.- tono sarcástico. -¿Y tú?-

-Yo siempre llego temprano-

-Mmm no me refería a eso.- gota de sudor característica de anime. -¿Qué haces tan temprano aquí?-

-Josh me trajo a la escuela en su automóvil, pero creo que se le hizo demasiado temprano-

-Jaja ya veo que si.- Trata de sonar de lo mas normal. -¿Y hasta cuando se quedara?-

-Parece que lo estas corriendo, jaja si no te conociera diría que estas celoso-

-Yo no lo corro, pero digo, quiero saber hasta cuando te seguiré viendo con esa carita de niña enamorada a medio morir-

-Yo no miro así-

-Claro que lo haces-

-No-

-Si-

-No, no y no-

-Que si, que si y si-

Ambos se miraron enojados hasta que comenzaron a reír.

-Ja ja, bueno si no tienes cara de niña enamorada por lo menos veo que te pone de buen humor-

-No, el que me pone de buen humor eres tú-

-No me cambies el tema Sirena-

-No te estoy cambiando el tema-

-Te pregunte hasta cuando se va a quedar Josh, cuando te llevara y se casaran para vivir felices por siempre.- Comienza a hacer gestos y movimientos teatrales burlándose de la chica.

-ja ja que gracioso-

-Aun no escucho una respuesta.- Pone su mano sobre su oreja simulando cuando alguien escucha

-Va a pasar unos días aquí, vino por negocios, y cuando termine la escuela yo regresare a Paris para casarnos.-

Disimulo que no le dolía haber escuchado eso. Pero, Haruka ya lo sabia, que no tenía esperanzas. Puesto que si la sirena ya había decidido casarse es porque ya había encontrado a su príncipe

-Así que pasara tu cumpleaños contigo-

-No, el se va regresar un día antes-

-Perfecto. Así podré pasar todo el día contigo-

-¿Y que vamos a hacer?-

-Oh, es una sorpresa-

-Tus sorpresas me intrigan-

-Si, lo se, por eso lo hago, me encanta ver la cara de intrigada que pones ja ja-

Poco a poco el salón se fue llenando de personas hasta que llego el comienzo de la primera clase. Todas las clases Haruka no pudo dejar de pensar en Michiru, al igual que lo había hecho toda la noche. La quería, de una forma que no sabia describir, esa chica lo hacia sentir cosas que nunca antes había experimentado. Pero, ella solo era un sueño, alguien a quien no podía aspirar a tener, ya que su corazón le pertenecía a alguien más. Solo le quedaba darle toda su amistad. Esa era la única forma en la que podría demostrarle todo su amor.

-¿A dónde vas a ir saliendo de la escuela?-

-Supongo que a mi casa, al menos que tengas un lugar mas interesante donde quieras llevarme-

-Por mi seria un placer llevarte a donde quisieras, pero, creo que ese honor le corresponde a cierto niño que vendrá hoy por ti-

-Pues entonces creo que el día de hoy no iré a ningún lado porque Josh no vendrá por mí, y tú, te rehúsas a salir conmigo.- dice en tono divertido

-ok ok, yo te llevare a donde quieras-

-No es una obligación salir conmigo.- finge estar enojada

-Que difícil eres-

-Así somos todas las mujeres-

-Ay dios, esta bien, señorita, gusta obsequiarme un poco de su compañía esta tarde, me sentiría realmente halagado-

-Mmm déjame pensarlo-

-Que mala-

-Ja ja, claro, seria un honor-

Haruka pone su brazo para que Michiru se sujete de el.

Aquel día el clima no era muy bueno. Hacia un poco de frió, y el gris de las nubes aseguraba que lo mas posible era que lloviera. Aun así, a ambos les parecía que el clima no les importunaba mucho, caminaban por las calles de la ciudad contemplando el paisaje, de alguna forma, y sin saber porque, había un ambiente diferente aquella tarde.

-Seguro que extrañaras tardes como estas en Japón-

Haruka volteo a mirar a Michiru al decir ese comentario, y pudo notar como existía cierta mirada de nostalgia en los ojos de la Sirena.

-¿Qué te sucede Sirena?-

-La última vez que me fui.- en tono serio y confidente. Pensé que ya no regresaría a Japón, quería estar lejos de aquí, de todos, olvidarme de la vida que había llevado aquí, ahora es diferente.-

-Michiru…-

-Sabes, desde que llegue aquí tu has hecho que la perspectiva que tenia de este lugar sea diferente, tu amistad me ha servido para darme cuenta de tantas cosas, y no quiero perderla.-

-Vamos preciosa, mi amistad nunca la perderás-

Ambos, en ese momento se abrazaron. En unos instantes una suave llovizna comenzó a caer. Sin embargo, ninguno de ellos se movió. El chico de ojos verdes no podía entender lo que le sucedía a la violinista, sentía que una extraña nostalgia la invadía, un aire melancólico, como si se estuviese despidiendo sin decir adiós. Haruka solo la abrazo de la forma mas cálida que pudo, y al sentirla tan cerca sintió de nuevo aquella impetuosa necesidad de probar sus labios. Pensó que lo haría, que debería arriesgar todo ¿Qué podía perder? Quizás a ella. Fue entonces cuando se dijo insistentemente que todo lo que tendría de Michiru seria su amistad, y debería estar contento de ello. Al menos eso intentaría.

-Si seguimos mojándonos podrías pescar un resfriado princesa, y no quiero ser yo el culpable de que te enfermes-

-Ja ja, esta bien, si me enfermo creo que te obligare a que me cuides, que me des te caliente y te quedes conmigo hasta que mejore-

-ok, entonces espero que no te enfermes-

-Oye!-

-Solo bromeaba, sabes que yo con tal de estar contigo no me importaría hacerle de esclavo.-

La lluvia comenzó a caer con más intensidad. Haruka sujeto la mano de la pintora para correr a un árbol a refugiarse del agua. Estaban empapados, Michiru temblaba y Haruka se acerco lo mas que pudo de nuevamente a abrazarla. Con su cabello mojado Michiru se veía aun más hermosa que de costumbre, o tan siquiera eso pensó Haruka. Su sonrisa, aquella mirada que a veces parecía tan fría, pero que podía ser tan cálida lo incitaba a perderse en sus labios. Se acerco, y sintió que esta vez era el momento, no importaba la gente, el lugar, solo que la amaba. Se fue acercando lentamente, no lo podía creer, por fin su aliento y el de la sirena serian uno mismo. Esta vez, el teléfono celular se robo ese momento.

-Por lo que oí creo que era Josh-

-Si, creo que termino con los negocios que tenia el día de hoy, así que me invito a cenar-

-Entonces creo que debo llevarte a casa, no me parece que esa vestimenta mojada sea la más apropiada para la ocasión-

El chico de ojos verdes llevo a la violinista a su casa. No podía creer que como aquella ocasión otra vez se hubiera quedado tan cerca de probar los labios de la chica de profundos ojos azules, el mismo se sorprendía al darse cuenta que jamás le había costado tanto trabajo besar a un chica, ya que normalmente siendo el como es, las chicas morían por besarlo. El timbre del receso, ahora el celular, algo en el destino le decía que no debía, que era estúpido intentarlo, que debía comprenderlo, y conformarse con el significado que el sentía hacia su persona ¿Pero que sentía Michiru por el?

-Llegando tomas un baño si no quien se va a enfermar vas a ser tu-

-Bueno, tu dijiste que si tu te enfermabas te tendría que cuidar, ahora si yo me enfermo quien me cuidara serás tu, todo por pasar una tarde nuevamente contigo-

-no necesitas enfermarte para estar conmigo, solo necesitas pedírmelo. Esta bien, debo irme antes de que Josh llegue y me encuentre así-

-Cuídate Michiru, hasta mañana-

-Hasta mañana-

Ambos se despidieron.

-Haruka!

-Si.- Voltea al escucharla

Silencio.

-No, nada, solo quería decirte que eres mi amigo y te quiero.-

-Yo también te quiero Michiru-

Y se alejo agitando su mano en una señal de adiós. Era una lastima, pero solo así, como en papel de amigo, le había podido decir lo mucho que la quería…