Feliz Cumpleaños Michiru

Durante varios días Michiru y Josh habían pasado demasiado tiempo juntos. O tan siquiera eso pensaba Haruka. Pero pronto se iría, y todo volvería a ser como siempre, las salidas al termino de las clases, las largas noches hablando por teléfono hasta llegar a la madrugada, las sonrisas, los abrazos, y ese día, por fin había llegado.

-Así que lo fuiste a dejar al aeropuerto-

-Si, estaba un poco triste-

-Y supongo que tu también-

Un inmenso silencio se escucho en el teléfono.

-Bueno, se perderá tu cumpleaños, pero para tu fortuna me tienes a mí-

-Ya hasta lo había olvidado, nunca me ha agradado cumplir años-

-Jaja, no me digas que eres ese tipo de niñas que teme hacerse viejas jaja-

-No-

-See claro, bueno, pues de ahora en adelante vas a querer que sea tu cumpleaños diario-

-Ya veremos-

-Bueno, ya es noche, y no quiero que por mi culpa tengas ojeras mañana, no lo soportaría jeje-

-Ja ja, gracias por tu preocupación, pero no es necesario. Aun así tienes razón, ya es noche, y hoy tuve un día muy cansado. Que pases buenas noches Haru, dulces sueños, descansa-

-Igualmente Sirena, no olvides que tienes una cita conmigo mañana saliendo de la escuela-

-Ja ja, ahora se convirtió en cita, pero esta bien, no lo olvidare-

Faltaban pocos minutos antes de la medianoche. Haruka se acostó en su cama sin hacer nada, esperando a que llegaran las 12:00. El ring del teléfono se dejo escuchar en otra casa.

-Bueno-

-Feliz cumpleaños-

-¿Mande?

-Feliz cumpleaños Michiru, quería ser la primera persona en felicitarte, bueno ya lo hice, hasta mañana-

Y Haruka colgó el teléfono dejando a la violinista totalmente desconcertada.

Esa mañana al chico de ojos verdes se le hizo tarde. Cuando llego al salón vio a sus compañeros reunidos en equipos. Quiso acercarse al grupo donde se encontraba la pintora, pero el profesor lo mando con otros compañeros a quienes les hacia falta un integrante. Durante todas las clases, Haruka solo observo a Michiru a lo lejos, hoy se veía particularmente mas linda, y venia vestida con una ropa que Haruka no le había visto antes. Quizá se había vestido especialmente para el, para la ocasión, el chico de cabello alborotado no podía esperar a que la escuela terminara, esta ocasión las clases se le habían hecho inmensamente largas.

-Nos vamos.- se acerco al grupo de chavas donde se encontraba la pintora, dejando a todas las chicas celosas de michiru por irse con Haruka

-Si, en un momento, espérame-

Se recargo en un poste mientras las chicas seguían conversando. Se sentía invadido de una emoción muy diferente, a pesar de que había salido en tantas ocasiones con ella, esta vez sentía cierto nerviosismo, las piernas le temblaban y quizá las muy mencionadas maripositas en el estomago. No había duda que sentía algo muy especial por esa chica, algo llamado amor.

-Listo-

La sirena despertó a Haruka del trance.

-Si, vámonos. Tienes suerte que hoy no haya tanto sol-

-Pues si, es un lindo día, pero ¿Qué tiene que ver?-

-Que el sol no nos molestara al caminar hasta llegar a nuestro destino-

-No creo que te vayas a cansar por un poco que camines-

-A lo mejor pero sabes, mi carro no quiso salir hoy conmigo, y no seria muy caballeroso dejarte subir a otra clase de vehículos, así que pensé ¿Hay algo mejor que una linda caminata por la ciudad?-

-jaja si tu lo dices-

-Ya veras que si. Y por cierto ¿ese peinado?-

-¿No te gusta? .- Michiru pasa sus dedos sobre su cabello el cual se encontraba agarrado con un lindo moño rojo

-Al contrario, te vez preciosa, pero nunca antes te había visto que te sujetaras así el cabello-

-Bueno, siempre hay un primer día para todo, hasta me vestí especialmente para la ocasión-

-¿En serio? No lo había notado (Si, en verdad se arreglo así para mí,)

Los chicos se sentaron a comer en un pequeño restaurant que se encontraba en el centro de la ciudad. Su mesa se encontraba afuera del establecimiento dejando a la vista un esplendoroso jardín, varios niños corrían, algunas parejas platicaban sentados en las bancas del lugar, mientras Haruka y Michiru conversaban de cosas sin sentido.

-En la noche me colgaste-

-Jeje bueno, quería dejarte dormir-

-Pues despertándome no me parece la mejor forma de cumplir tu cometido-

-Quería ser la primera persona en felicitarte, espero haberlo conseguido-

-Pues lo lograste, fuiste la primera persona y la última-

-¿Qué quieres decir?-

-Que nadie más lo ha hecho, a excepción de ti-

-¿Y tus padres ¿Josh?-

-Mis papas deben de estar muy ocupados supongo.- Se nota cierta melancolía en sus ojos azules. Y Josh quedo de llamarme en la noche, como vez, últimamente mis cumpleaños no son muy divertidos-

-No eran divertidos, porque ya te dije que este cumpleaños va a ser inolvidable-

Michiru no pudo evitar sonreír.

-¿Acaso no vas a decir "Ya veremos"?-

-Jaja, no esta vez voy a creerte-

Michiru lo miro con una cara de niña traviesa. Haruka solo se limito a reír mientras la miraba.

Caminaron durante varias horas con rumbo a ningún lugar. Poco a poco fue anocheciendo así que Haruka le sugirió a la pintora que pasaran a su casa por unas cosas que le hacían falta para la última sorpresa de cumpleaños. Sin embargo, llegaron a un pequeño departamento que se encontraba muy cerca de la casa del chico de ojos verdes.

-Este lugar no se parece mucho a tu casa-

-Que no sea la que tu conoces no significa que no sea mía.- La toma del brazo invitándola a subir. -Este departamento es mi pequeño refugio cuando quiero huir del mundo y de toda la gente, mí guarida secreta si quieres verlo así-

Entraron. La decoración a pesar de ser sencilla reflejaba perfectamente la personalidad del chico de cabello alborotado, había algunos trofeos de competencias de autos, de atletismo, pequeñas figurillas adornando, en fin, la violinista no pudo prestar mucha atención porque Haruka quien la sostenía de la mano la hizo subir a la azotea velozmente.

-¿A dónde vamos?-

-Estoy pensando que allá dentro esta haciendo mucho calor-

-Si tú lo….- la chica fue interrumpida por Haruka

-Feliz cumpleaños Michiru-

La sirena no pudo evitar quedar sorprendida al ver lo que estaba frente a ella. Sobre la terraza había una larga manta adornada alrededor con varias velas blancas las cuales resaltaban en la inmensa oscuridad de la noche. El cielo estaba cubierto de estrellas, y la luna brillaba intensamente bañando todo con su brillo. Haruka invito a la violinista a sentarse en medio de todo ello, desde aquel lugar podía verse toda la ciudad, la chica de ojos azules no podía quitar la vista de las casas que a lo lejos parecían simplemente pequeños puntos de luces en aquella oscuridad.

-¿Y esto?-

-Al pasar los años y estar lejos de las personas que queremos lo único que nos quedan en ciertas ocasiones son los recuerdos.- Haruka abraza a la violinista. -Imágenes, pequeñas sensaciones que nos evocan a quien ya no esta con nosotros. Pronto te vas a ir, y estarás muy lejos de mí, pero ¿sabes? Quiero que cuando eso suceda siempre recuerdes esta noche, que venga a ti el olor de esta noche, el brillo de las velas dándote calor, la imagen de aquellas casas como luces que guían un camino, mi mano sosteniendo la tuya, en fin, a Haruka Tenoh-

-Te prometo que siempre voy a recordarte, pero no solo por esta noche, sino por todos los días en que me has hecho feliz, por haberte cruzado una noche en mi camino y haber cambiado mi vida con ello-

La violinista se acerco lentamente a la mejilla de de Haruka depositándole un tierno beso. Este no pudo evitar sentir que una chispa recorría cada rincón de su cuerpo, la miro con ternura mientras al mismo tiempo tomaba una pequeña caja que se encontraba cerca de donde se encontraban sentados.

-Toma, aun no te he dado tu obsequio de cumpleaños, vamos, ábrelo-

Al abrir la caja la violinista encontró una pequeña muñeca hecha de tela. Su cabello rizado color aguamarina y aquellos ojos azules simulaban perfectamente a la sirena, la muñeca sostenía una cadenita de oro con un dije de delfín.

-Como podrás notar se parece a ti y la verdad me dio mucho trabajo lograr que la hicieran parecida a ti, y la cadenita es especial ya que era de mi madre y quiero que alguien especial lo tenga y pues el dije es un delfín ya que es un ser marino, ya que no conseguí una diosa marina como tu.- Haruka le regala una tierna sonrisa mientras tomaba la cadenita y la colocaba en el cuello de Michiru. - esta pequeña niña eres tu-dijo Haruka sosteniendo la muñeca- jaja hasta me esmere en que le pongan la ropa que traías la primera vez que te vi en el puente del lago, te regalo la primera imagen que yo tuve de ti, como yo siempre voy a recordarte, Michiru, princesa, te regalo lo mas sagrado que tengo, una parte de mi corazón

Y diciendo eso ya nada importo. Ni aquella idea absurda de la amistad, o que la sirena tuviera novio, ahora lo único que tenia sentido para Haruka era que amaba a aquella niña de profundo mirar. La beso, así sin mas, después de decir aquellas palabras que salían de lo mas profundo de su ser, por fin, después de tanto sentía los cálidos labios de la única persona que era capaz de hacerle creer que el podía ser una persona mejor, y no sabia porque pero jamás había sentido un beso tan especial como ese, y eso es que ya había besado muchos labios antes.

-Michiru, yo te amo-