Una aparición Inesperada

-Ven acá, espera

Haruka corría sobre aquel perro lanudo en el jardín. Trataba de alcanzarlo pero este no se dejaba, cada vez que estaba a punto de sujetarlo este se le escabullía.

-Ja ja ja-

-Oye! En lugar de burlarte deberías ayudarme.- dice el chico ojiverde mientras continúa siguiendo al can

-Lo siento, pero es que te vez tan lindo persiguiéndolo je je-

-Mmm.-pone cara de no me simpatizas (si ya saben cual). -Además porque tengo que sufrir yo si es tu perro-

-Porque eres mi amigo, además, tú te ofreciste-

-Comienzo a arrepentirme de ello-

Haruka sintió al perro mas cerca y se lanzo al suelo del jardín para atraparlo. Sin embargo en lugar de algo peludo sintió que había atrapado algo diferente.

-Yo siempre he dicho que te vez mejor a mis pies pero bueno Haru no es para tanto-

-Mi...chiru?-

El rubio se incorporo rápidamente.

-Buen día Michiru.- Clara se acerca a saludar

-Buen día Clara. Veo que están los dos ¿No me digas Tenoh que ha sido a ella a quien intentas atrapar?-

-Te equivocas, nooo.- se sonroja aun más que un tomate

-Lo que sucede es que Haruka se ofreció a darle un baño a Pelusa-

-¿Pelusa?-

-Si, mira allí esta.- La chica pelirroja señala al can quien corrió muy cerca de Haruka

-Te tengo.- el velocista por fin atrapa al perro. -Mira Michiru, te presento a Pelusa-

-Mucho gusto.- La sirena intenta acariciar al perro, pero este le gruñe

-Veo que no le agrade-

-Bueno, regularmente no le gustan los desconocidos.- Clara contesta

-¿Y porque yo si le agrade desde el primer momento?.- dice en aires de inocencia

-Ehhhh?.- la chica no sabe que responder

-Ja ja veo que esta perdiendo su encanto con el sexo masculino señorita-

-Eso no me parece divertido-

-Es que no tiene porque serlo. Pero velo por el lado positivo, así no ensuciaras tu vestido-

Michiru y Haruka se miran de lo más divertidos.

-Que gusto verte Michiru, ahora tu podrás hacerle compañía a Haruka mientras voy por unas cosas al hotel donde me hospedo-

-A eso se le llama huir-

-No huyo-

-Claro que si, no quieres ayudarme a bañarlo-

-Claro que no, solo que acabo de recordar que deje algo. Bueno, nos vemos-

Clara se despidió dejando a Michiru en el jardín de la casa de Haruka.

-Esa niña-

-Creo que te gusta-

-¿Qué? .- dice de lo mas sorprendido

-Ella hace que te sonrojes-

-No es cierto, eres tú con toda esa clase de comentarios-

-Seee claro-

-¿Vez porque pierdes éxito con los hombres? Eres insoportable.- tono sarcástico

-¿Insoportable? Esta bien, como lo soy creo que debo dejarte para no importunarte con mi presencia.- sonríe sarcásticamente y comienza a caminar

-Espera-

-¿No que era insoportable?-

-Claro que lo eres, pero me gustan las niñas insoportables.- se sonrojo levemente mientras veía a la chica a los ojos.

-Que malos gustos tiene eh Tenoh-

-Además alguien tiene que ayudarme con el perro-

Le muestra el perro a la violinista, pero este vuelve a gruñirle para después soltarse.

-Espera-

El chico de cabellos alborotados comienza a perseguir al perro nuevamente. Sin embargo, el sabueso se detiene cuando una mujer de ojos color miel y cabellos rubios comienza a acariciarlo. Haruka se queda petrificado al verla.

-¿Tu…?-

-Hola Haruka.- dice la mujer con voz de melancolía

El velocista la mira fríamente y comienza a caminar en sentido contrario. La sirena se acerca al ver aquella escena.

-Espera-

-¿Qué haces aquí¿Qué quieres?.- se detiene

-Quiero hablar contigo-

-Pero yo no-

La pintora pudo ver en los ojos de su amigo una mirada muy diferente, una que no conocía. Bueno, en realidad se parecía mucho a la misma que tenia el día que lo conoció mirando aquel lago.

-Haruka, no deberías tratarla así.- la violinista estaba tratando de interceder por aquella mujer que parecía tan triste

-Ella no merece que la trate de otra forma-

-¿Ya ni porque soy tu madre?-

-Tú no eres eso.- contesta de manera molesto

-¿Tu madre?.- la chica de ojos azules estaba sorprendida

-Ella no es mi madre, no le hagas caso. ¿Entiendes? No lo eres, mi madre esta muerta.-

Y diciendo aquellas palabras secas, frías, se metió adentro de su casa dejando a las dos mujeres en el jardín.

-Haruka….- dice la chica de ojos de mar sin comprender lo que sucedía

-Disculpe señorita, siento haberlos molestado.-sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas. -¿Podría darle esto a mi hijo?.- la señora saca una billetera de su bolso y se la entrega a la sirena

-No se preocupe, yo lo haré-

La señora se retiro sin decir nada más. La pintora se dirigió directamente adentro de la casa. Camino por toda la casa sin encontrarlo, hasta que lo hallo en la habitación de su padre.

-Hola-

-Michiru…-

-Ya se fue…pero… ¿Quién es ella?-

-Nadie, ya te dije.- contesta fríamente

-Pues para ser nadie te ha dejado esto-

La chica de cabello acuamarino le muestra la cartera. Era la billetera de Haruka

-Ya veo.- sonríe como para si mismo. -Así que fue ahí donde la tire (el chico recuerda aquel día lluvioso en donde beso a Michiru y esta lo rechazo…así que fue a buscarla…)

-Siempre me dijiste que tu mama había muerto-

-Michiru, por favor, quiero estar solo.- lo susurra

-Pero tú deberías…-

-¿Qué no entiendes ¡Déjame en paz!-

La sirena vio una expresión fría en la mirada de su amigo. Parecía que iba a llorar, sin embargo, las lágrimas no se asomaban. Parecía que se esforzaba con toda la energía que tenia para que eso no sucediera.

-Perdón por molestarte. Tienes razón, no debería preocuparme por ti, no te conozco.- Acto seguido la chica comenzó a caminar para irse

-Lo siento Michiru, yo no quise decir eso, solo que…-

-No te preocupes, te entiendo-

Y la chica se fue del lugar dejando a su amigo en la habitación de su padre. En el fondo sintió que no era nadie para Haruka, al fin de cuentas unos de meses de conocerlo parecía no significar nada. Aunque para ella fuera lo contrario.

-Siento haberte dicho esas cosas sirena ¿Qué no me conoces¿Qué no me importas? Si eres la persona que más quiero en este mundo…-

-¿Seguro que estas bien?-

-Si claro-

-¿Entonces porque me llamaste?-

La violinista al llegar a su casa le había marcado a Josh. Las palabras de Haruka la habían lastimado sin saber porque, y no tenia nadie con quien hablarlo, así que le llamo a la única persona que la había ayudado la última vez que se había sentido sola: Josh. Sin embargo, no pudo decirle nada.

-No lo se, creo que te extrañaba-

-Yo también te extraño, espero verte pronto, quiero estar contigo-

-………..- La chica no respondió

-A lo mejor puedo un día de estos darme una vuelta por allá nuevamente-

-No te preocupes, no quiero que interrumpas tu trabajo por mí-

-Tú nunca interrumpes nada-

-Michiru!.-

Alguien gritaba un nombre desde afuera. La sirena lo escucho y reconoció esa voz.

-Debo irme-

-Esta bien, cuídate-

-Tú también cuídate-

-Te quiero-

-Pasa una buena tarde Josh.- cuelga el teléfono

La sirena se asoma a su balcón al darse cuenta que la voz proviene de debajo de ella. Allí se encontraba Haruka.

-Un poco mas fuerte y rompes mis ventanas-

-Lo siento, pero pensé que no me escuchabas-

-Para eso existe el timbre-

-Si lo se, pero esto es mas romántico-

-¿Romántico?-

El ojiverde le lanza un ramo de flores a la chica quien apenas alcanza a atraparlas.

-Esta es mi manera de decir lo siento-

-No tienes porque disculparte-

-Claro que si, me comporte como un tonto.- dice melancólicamente

-Bueno, tu siempre.- la chica intenta hacerlo reír

-Gracias por tanto amor.- sarcásticamente

-Y a todo esto ¿Cómo entraste?-

-Bueno pues…me brinque las rejas-

-Pudiste lastimarte-

-Nada le hace daño a Haruka Tenoh ¿No te lo había dicho antes?-

-Eso es lo que tú dices, que sea verdad es otra cosa-

-Entonces que ¿Vas a perdonar a este pobre por comportarse como un tonto?-

-Déjame pensarlo, y después te digo-

-Que mala eres conmigo-

-¿Si verdad? Tan mala soy que te dejare allá abajo-

-¿O sea que no me vas a dejar entrar?-

-Tal vez-

-¿Aunque te lo este pidiendo de rodillas¿Me vas a dejar así?-

-Yo no te veo de rodillas-

-Es que me ensucio el pantalón-

-Mmm ahora hasta vanidoso me saliste. Ok, espérame mejor yo bajo-

La chica bajo hasta donde se encontraba su amigo.

-¿Y esto?-

Haruka mira sorprendido al ver lo que la chica de cabello aguamarina traía.

-Pues para que te pongas de rodilla, si se te ensucia el pantalón, aquí tienes uno limpio-

-Ja ja.- hace el sonido en forma sarcástica

-Si no es chiste-

Ambos se miraron.

-Me gusta estar contigo-

-A mi también-

-Haruka ¿Confías en mi?-

-¿Por qué preguntas? Claro que si-

-¿Entonces porque no me dijiste lo de tu madre?-

-Michiru, yo te quiero mucho, pero te voy a pedir que no vuelvas a mencionar eso jamás, por favor, ella miente, mi madre esta muerta-

-Ok, lo siento, pero si quieres contarme algún día, aquí voy a estar siempre-

La sirena abrazo a su amigo. Sintió la necesidad de hacerlo. Se dio cuenta que a pesar de que aquel chico le había dicho una vez que la amaba había ciertas cosas que le ocultaba, cosas importantes. Le dolió, no lo podía evitar. Sin embargo, creyó comprenderlo. A veces no decimos la verdad por no herir a quien queremos o para no herirnos a nosotros mismos. Ella lo sabía porque estaba haciendo exactamente lo mismo desde hace mucho tiempo… Además Michiru no podía negarse a ella misma que cada vez que Haruka tenia un gesto con ella, como el de las rosas, la hacia sentir extrañamente bien y muy contenta.