Una Promesa.
Estos últimos días Haruka y Michiru no se habían visto con mucha frecuencia. Las competencias escolares estaban cerca, y los dos se encontraban entrenando arduamente para sus respectivas pruebas. Bueno, eso parecía, porque Haruka no asistía mucho a los entrenamientos ya que el se decía estar seguro de ganar su prueba con suma facilidad, así que aprovechaba esos ratos para escaparse a algún otro lado, mientras que la sirena, quien era mucho mas disciplinada trataba de esforzarse al máximo en sus entrenamientos, aunque todos supieran que ganaría las competencias sin el mas mínimo esfuerzo.
-¿Te acuerdas?-
Alguien deposita una pequeña toalla amarilla sobre los hombros de Michiru al salir ella de la piscina.
-¿Acordarme de que?-
-Después de que nos conocimos, aquí conseguí que me dijeras cual era tu nombre-
-Un lugar muy inusual para pedirlo ¿No?-
-Bueno, no querías dármelo-
-Es que siempre me ha resultado más divertido molestarte.-
- Mmm-
-Hablando de ello ¿no te parece este un lugar no muy adecuado para entrenar atletismo?-
-Ehhh…es que ya acabaron mis entrenamientos.- improvisando se apresura a contestar
-Eres muy malo mintiendo, sabes bien que eso no es verdad-
-Es que…bueno…la verdad quería verte, digo, estos días no nos hemos visto mucho así que quería invitarte a comer un helado el día de hoy ¿Qué dices? Has entrenado mucho, te serviría como manera de distracción, además, todos sabemos que vas a ganar la competencia de natación-
-¿Y que hay de ti?-
-Je je, todos sabemos que no hay nadie que le gane a Haruka Tenoh en cualquier prueba de atletismo-
-¿En serio que la humildad no es lo tuyo verdad?-
-Yo solo digo la verdad-
-Ja ja, si ya veo, pero esta bien presumido, le acepto el helado esta tarde-
-¿Cuál tarde? Yo decía ahora-
-¿Ahora?-
-Por supuesto, no hay mejor momento que ahora-
-Mmm.- se queda pensativa
-Anda, la heladería a donde te llevare es la mejor-
-Si solo son helados, no creo que tengan nada de diferentes-
-Claro que si, estos serán helados compartidos conmigo ja ja-
-En vista de eso….- Michiru sonríe maliciosamente. -Esta bien, acepto-
-Perfecto, vámonos-
Llegaron a una heladería en el centro de la ciudad. Esta se encontraba muy bien decorada, además de que en ese momento contaba con una clientela bastante extensa. Haruka tomo a la violinista de la mano para conducirla hasta el rincón mas profundo del lugar, que a pesar de estar a esa profundidad no era menos bello. En el camino la pintora noto como su acompañante saludaba a cada persona con la que se topaba en el camino. El joven rubio le pregunto a la chica de ojos azules que tipo de helado deseaba, y esta al contestarle, en lugar de esperar a que llegara un mesero fue en busca del helado personalmente metiéndose hasta el lugar donde tenían todas las nieves. Unos minutos después Haruka regreso con dos conos de helados sabor beso de ángel.
-¿Y esa cara?-
-Es que me ha dejado sorprendida que ahora te dediques a asaltar heladerías-
-Oye!-
-Ja ja no te creas ¿Pero como es que has entrado¿Acaso has trabajado aquí tú antes?-
-Mmm bueno, casi, veras, mi padre es dueño de esta heladería-
-¿Tu papa? Creí que el se dedicaba a otra clase de negocios-
-Pues si, pero por alguna extraña razón es propietario de este lugar, aunque nunca viene, siempre me manda a revisar como anda las cosas aquí. Parece no gustarle pero al mismo tiempo no quiere deshacerse del lugar-
-Así que todos los Tenoh son así…-
-¿Así como?.- pregunta intrigado-
-Así de locos je je je-
-Ja ja.- hace el sonido sarcásticamente. -Que graciosa.-
Después de terminarse las risas, comenzaron a comer con mucho gusto sus nieves.
-¿Tu padre ira a verte a tus competencias?-
-No, a el no le gusta que haga este tipo de cosas, así que mejor me ahorre el sermón y no lo he invitado, además ¿Para que? Siempre anda muy ocupado en sus negocios.- Sus ojos pierden su brillo por unos instantes. -Y ¿Tu? Supongo que si has invitado a alguien-
-Pues…mi madre vendrá, a ella le gustan mucho ese tipo de cosas-
-¿El deporte?-
-No, cosas donde el nombre Kaioh quede en alto, ella esta segura que voy a ganar, porque debo ganar-
-¿Y que hay de Josh?-
-Bueno, no quiero que interrumpa su trabajo por mí, además unas pruebas escolares no son muy importantes que digamos-
-¿Son importantes para ti?-
Michiru se queda en silencio.
-Deberías invitarlo, siempre es importante que la persona que mas te importa comparta contigo los grandes momentos ¿O acaso Josh piensa perderse el verte como cuelga de tu cuello una medalla de oro de primer lugar?-
La sirena no responde nada por unos momentos, solo mira a Haruka.
-Por eso digo que deberías invitar a tu padre, para que no te sientas solo-
-Je, de eso no te preocupes, he invitado a Clara, ella me echara porras je je-
-Creí que ya se había regresado a su casa, en su ciudad-
-Pues si, pero como donde nos quedaremos para las competencias no esta muy lejos de la ciudad donde vive así que ha decidido darse una vuelta para escaparse a verme-
-Ahora entiendo tu sermón de "estar con la persona que mas quieres el día de la competencia".- parece decirlo en un tono bastante particular
-¿Ehh?.- pone cara de desconcertado
-Te gusta esa niña ¿Verdad?-
-Pues….-
-Ese" pues" me dice que si-
-No voy a negarte que es una mujer muy hermosa y me agrada estar con ella-
-Eso quiere decir que si te gusta-
-Pero ¿Y eso que? Ella esta muy lejos, vive en otra ciudad, y la lejanía no ayudaría mucho, además, no creo que ella este muy interesada en mi-
-Pues yo pienso que si lo esta-
-Si, pero eso es diferente, el que te aprecien como amigo, no significa que le puedas interesar de otra forma-
-Aun así, deberías intentarlo, nada pierdes-
-De eso no estoy muy seguro-
-¿Qué puedes perder?-
Por unos instantes el ojiverde pensó en contestarle a Michiru que temía que le pasara lo mismo que le había sucedido con ella. Además, la chica le gustaba, pero por la sirena sentía algo mas profundo, especial, era eso lo que la había motivado a quitarse de esos miedos. Sin embargo, no podía decirle eso ¿Cómo admitir que aun la quería más que a cualquier otra cosa en el mundo? Así que la salida mas fácil que encontró para no delatarse fue el cambiar de tema.
-¿Te das cuenta que falta muy poco para que se termine el semestre?-
-¿Eso que tiene que ver con lo que estábamos hablando?-
-Es que…estaba pensando que falta muy poco para que te vayas nuevamente de Japón, y bueno, que salgas de mi vida-
-Yo nunca saldré de tu vida Haruka, siempre voy a estar contigo-
-Las cosas serán muy diferentes cuando te cases, además estar lejos no es lo mismo que compartir la escuela-
-Quizá-
-Michiru…-Se queda unos segundos en silencio.
-¿Si?-
-Siempre he querido preguntarte porque te vas a casar, porque con Josh, porque en estos momentos-
-No me estoy casando ahorita-
-Me refiero a porque tan joven-
-Es algo difícil de explicar-
-Dijiste que regresaste a Japón para tomar un semestre de la escuela, y después volver al extranjero para casarte ¿Por qué así¿Por qué no casarte antes y estudiar allá¿Por qué esperar ese tiempo?-
-Había cosas que tengo que dejar en Japón, asuntos por resolver.- dice Michiru en un tono muy triste. -Creo que esta es una clase de prueba para ver si casarme con Josh era lo más correcto.-
El chico trata de sonreír
-Michiru ¿Amas a Josh?-
-Yo lo quiero mucho.- se apresura a contestar
-Pero pregunte si lo amabas-
-Haruka…Josh es una persona muy especial e importante para mí. Ha estado en los momentos mas difíciles que he tenido, y a pesar de todo, siempre me ha apoyado para salir adelante, ha perdonado mis errores. Cuando éramos niños, nuestros padres decidieron que cuando creciéramos nos casaríamos, supongo que para conservar un buen nombre en la familia. Yo siempre crecí con esa idea.-
-Así que te casas con el porque tu madre quiere, no porque tu quieras-
-No, yo quiero casarme con el. Se que no habrá un mejor esposo para mi, y quizá nadie que me quiera como el, ya que él a pesar de todo ha sabido entenderme. Sin su ayuda no se que hubiera hecho-
-Eso más bien parece agradecimiento. No te entiendo Michiru, parece como si hubieras hecho algo tan malo de lo cual estuvieras pagando, y esa fuera tu forma de sanarlo-
-Creo que imaginas muchas cosas-
-No, solo es eso lo que oigo en tus palabras… y lo que veo en tu mirada-
Haruka se queda observando a Michiru fijamente. Esta vez, por una extraña razón la chica de cabello acuamarino no puede sostenerle la mirada, así que la desvía casi imperceptiblemente.
-Creo que es mejor que nos vayamos, se ha hecho tarde-
Haruka entendió que la chica de cabello aguamarino no quería hablar al respecto. Decidió respetar su decisión.
-Esta bien, vámonos-
Salieron del lugar en silencio. Por alguna extraña razón ambos se habían quedado muy pensativos.
-Michiru-
-¿Si?-
-Espero no haberte molestado con mis comentarios-
-No, para nada, no te preocupes-
-¿Puedo pedirte un favor?-
-Si claro, el que gustes-
-Por favor, no te cases con Josh si no lo amas, podrías arrepentirte por el resto de tu vida-
La sirena solo se quedo viendo a aquel chico con sus profundos ojos azules sin saber que decir.
-No te preocupes, no haré nada de lo que pueda arrepentirme por el resto de mi vida-
-¿Lo prometes por nuestra amistad?-
-Lo prometo-
Y diciendo aquellas palabras decidieron irse a sus casas. En el camino Haruka pensó que le hubiera gustado decirle a aquella mujer que no necesitaba invitar a nadie más a su competencia porque para el no había alguien más importante que una chica que llevaba por nombre Michiru Kaioh. La sirena lo sabia, pero no quería admitirlo, como quizá nunca aceptaría muchas cosas que sentía dentro de si…
