Un Momento Especial.

Haruka se levanto para irse. Sin embargo, por una extraña razón Michiru lo detuvo sujetándolo de la mano. Y en ese instante la Sirena lo beso. El chico de ojos verdes al principio no pudo entender que era lo que estaba ocurriendo en esos momentos ¿Pero que había que entender? Si la chica que amaba parecía decirle lo mismo…

El chico de ojos verdes sintió un extraño palpitar en su corazón. Parecía que todo lo que estaba viviendo era un sueño, uno muy hermoso del cual no quería ni debía despertar. Haruka al pasarle un poco la sorpresa y darse cuenta que en verdad estaba besando a Michiru, la atrajo mas a su cuerpo colocando su fuerte brazo en la cintura de su sirena. Sentía el aliento de aquella chica dentro de el, y aquel sabor era mas perfecto de lo que había imaginado, su lengua era suavemente acariciada por la de su compañera mientras recorría cada rincón de la boca de la chica de cabellos aguamarinos.

-Michiru- pronuncia Haruka tratando de encontrar alguna explicación.

Haruka intento hablar pero la chica siguió besándolo. Era como si este fuera el único momento que quedara, y el cual no debía desaprovecharse. A pesar de que esto era lo que siempre había deseado, el chico del viento sintió miedo, su lógica lo obligaba a preguntar el porque, no quería salir lastimado, no otra vez gracias a aquella mujer de ojos azules. Esta vez quizá su corazón no lo soportaría.

-Sirena yo…-

-Te quiero…- lo interrumpe. -Haruka yo te quiero, siempre te e querido.-

-Pero…-

-Shhhss.- hace un sonido de silencio. -Esta noche solo existimos tú y yo-

El velocista no entendió aquellas palabras.

-Haruka, yo quiero que tu….-La sirena se acerca al oído de aquel chico pidiéndole algo.

-¿Estas segura princesa?, porque yo jamás haría algo que te lastimara o te hiciera sentir mal de algún modo-

La sirena se vuelve a acercar al oído de Haruka y con una voz llena de seducción le susurra-Haruka no podría estar mas segura de algo en mi vida-

Aquel chico se sonrojo por unos instantes.

Después sonrió como si eso fuera algo que siempre hubiera deseado. El chico de cabellos alborotados la recostó sobre la cama, le dio un dulce y tierno beso en los labios y después comenzó a besar el cuello de la Sirena mientras sus manos jugueteaban la espalda de su acompañante y poco a poco iba bajando la mano lentamente, acariciando su cintura, su cadera llegado hasta tocar las nalgas bien formadas de la nadadora, cosa que a ella no le molestaba en lo absoluto si no que al contrario la encendía mas. Los besos eran suaves, y comenzaban a bajar lentamente de lugar, mientras sus respiraciones aumentaban en intensidad. Con sus dedos Haruka desabrocho imperceptiblemente aquella ropa que Michiru utilizaba para dormir mostrando unos senos tan perfectos. Al verlos Haruka no pudo mas que sonreir y besar tiernamente a Michiru el quería hacer esa noche inolvidable para la nadadora asi que la trataba con ternura y a la vez con pasión, quería complacerla en todo, el beso fue cortado por Haruka quien regreso al cuello y de ahí fue bajando sus besos hasta llegar a los senos de Michiru, los comenzó a besar delicadamente hasta que sintió que era el momento y comenzó a darle pequeños mordiscos, algunos suaves, otros mas intensos, la violinista sentía una extraña electricidad por todo su cuerpo, expulsando un leve gemido que provoco que su compañero se excitara mas, Michiru empezó a desnudar al chico para dejarlo en igualdad de condiciones, desabrocho la camisa negra que traia Haruka, la retiro y la dejo caer al piso, descubriendo los pectorales bien formados del chico. Las manos del chico de ojos verdes llegaron a la tanga de color claro que utilizaba la ojiazul, la cual intento separar del cuerpo de aquellas hermosas curvas, esa pequeña parte de ropa era lo único de que en esos momentos lo separaba de aquella chica. Michiru sostuvo su mano como intentando detenerlo, tenia miedo, era algo nuevo pero a la ves se sentía tan bien…

-Tranquila, no te preocupes, no pasara nada si no estas lista.-

Sus ojos verdes la miraron tratando de calmarla mientras la besaba delicadamente en aquellos labios color rosa. La pintora soltó la mano del chico y se dejo llevar desabrochando el cinturón y el pantalón del chico, el chico de ojos verdes detuvo el beso que sostenía con la violinista, y se incorporo por un momento quitándose por completo los pantalones y el bóxer, cosa que sonrojo a Michiru, el velocista se coloca frente a Michiru y con su boca comienza a retirar la tanga de Michiru, la cual no dejaba de gemir al sentir el rose de la nariz del chico en su entrepierna, al terminar Haruka de retirar la tanga dejo ver una sonrisa aun mas satisfactoria que las anteriores al ver a Michiru completamente sonrojada así que subió hasta quedar sus labios junto al oído de Michiru y pronuncio – No hay mujer mas hermosa en este mundo que tu princesa, verdaderamente una diosa-

Michiru se sintió realmente complacida al escuchar eso de Haruka y lo beso con más pasión que antes casi rogándole que continúe. Entre el beso con un dedo el chico de cabellos alborotados comenzó a acariciar los virginales labios vaginales de la mujer que amaba, y suavemente, tratando de no lastimar a su compañera retiro su dedo, y la penetro con delicadeza. Un fuerte gemido se alcanzo a escuchar por parte de la chica de profundos ojos azules al mismo tiempo que una chispa de electricidad se sentía por todo el cuerpo de ambos chicos. Haruka entraba y salía, y Michiru estaba cada vez excitada, el joven era ágil y sabia bien como complacer a su compañera, entre cada entrada y salida besaba los labios, el cuello y los senos de la chica, así estuvieron hasta llegar el tan esperado orgasmo. La noche continua así…la oscuridad ocultaba aquel momento tan perfecto, aquello que ambos habían soñado tantas veces pero que solo se había quedado en un sueño de ahora el cual la luna era la única testigo.

-Tengo miedo-

-¿Miedo de que?-

Michiru voltea a ver al chico quien la tenía abrazada en la cama.

-No se, de esto, de despertar mañana y descubrir que todo esto es un sueño y que nunca tuve en mis brazos a mi diosa de los mares-

-Puede que sea un sueño…pero no olvides que muchos sueños se vuelven realidad-

-Ese es el problema-

-¿Cuál?- pregunta intrigada

-Que mis sueños siempre se desvanecen en el aire.- los ojos verdes del chico se tornan nostálgicos

-No te preocupes.- lo besa. -Yo no me iré-

-¿Lo prometes?-

-Haruka ¿Qué no te acuerdas que hace unos días te prometí que no haría nada de lo que pudiera arrepentirme toda la vida? Perderte seria eso-

-¿Estas segura?-

-Lo estoy-

-Michiru…-

-¿Si?-

-¿Por qué? Porque tu no…nunca…-

-¿Te refieres a porque ahora?-

-¿Por qué si me querías me rechazaste?- se apresura a responder. -¿Por qué lastimarme¿Por qué no decirme antes?-

-Haruka…hay muchas cosas de mi que no sabes. Pero eso no significa que no te quiera. Quizá, lo que me dijiste de Clara me dio valor, tuve miedo de perderte, no quiero que alguien más te aleje de mí, no quiero que alguien más te toque, no quiero que le hagas el amor a nadie mas que no sea a mi, quiero ser la única que este con el dios del viento-

-No te entiendo ¿Qué cosas no se de ti?

-Eso no importa, creo que ahora no es el momento, ahora lo verdaderamente relevante es que estamos juntos en este momento, y que será único-

-¿Único? Te refieres a que…-

-No, sino a que será inolvidable, no te preocupes-

Después de seguir conversando por algunos minutos la chica de cabellos acuamarina se quedo dormida en los cálidos brazos de Haruka quien solo la miraba como si fuera su mayor tesoro. La veía, y seguía sin creer que todo eso fuera verdad. Y ello lo asustaba. Aun mas las palabras de la sirena ¿Qué era aquello que no conocía de Michiru¿Por qué no contárselo? Algo lo hacia dudar, pero no quería pensar mucho en eso. Era como arruinar ese momento, que al fin y al cabo como decía la violinista seria inolvidable. El problema quizá era que este podría ser único…

Cuando Haruka despertó noto el cuarto completamente vació. Ya era tarde. Se levanto asustado pensando en lo ocurrido la noche anterior, y lo que pensarían las compañeras de cuarto de Michiru al verlo ahí. Noto que su ropa se encontraba entre las sabanas ocultándose y una pequeña nota en el espejo y la miro aliviado "Las chicas y yo nos fuimos antes de que comenzaras las competencias. No te preocupes ellas no están molestas porque te hayamos alojado en el cuarto debido a que anoche te embriagaste, perdiste tus llaves y te pusiste tan mal que no pudiste llegar a tu cuarto. Todo esta bien, aunque me molesto algo, como te miraban al ver que no traías camisa. Michiru…"

-Cielos, ahora hasta alcohólico salí. Pero es mejor que me apresure si quiero ver a Michiru competir-

Haruka se sentó en las gradas lo mas cerca que pudo para ver a su compañera nocturna. Sin embargo, ya había demasiado gente y había quedado a una distancia considerablemente lejana. Busco a la sirena con la mirada, y al encontrarla esta le sonrió. No, no había sido un sueño, todo era verdad, y aquella chica en realidad lo quería. O eso era lo que le hacia sentir en esos instantes.

La competencia de nado por parejas comenzó. Michiru un traje de baño escolar que le quedaba perfecto, o tan siquiera había conseguido atraer la mirada de todos los chicos que se encontraban en el estadio, y por supuesto la de Haruka quien miraba hipnotizado las curvas de aquella chica. La primera en competir fue la compañera de la Sirena, quien sufrió un pequeño retraso en consideración de la chica que se encontraba en primer lugar, sin embargo la pareja logro recuperarse y obtener el primer sitio gracias a la participación de la pintora quien gano con considerable ventaja. El chico de ojos verdes corrió rápidamente para alcanzar a la chica de cabello aguamarina y felicitarla, quería ser el primero en hacerlo.

-Creo que he llegado tarde-

-¿Por qué lo dices?-

-Porque quería ser la primera persona en felicitarte, y pues tus compañeras ya lo han hecho, las acabo de ver hace unos instantes-

-Si, creo que has llegado tarde, o no se.- Se acerca al oído del chico confidentemente. -Pero tú vas a hacer la primera persona importante para mí que lo haga-

Haruka sonrió tratando de no sonrojarse.

-Bueno, entonces ya me siento mejor je, sobre todo porque esa medalla que te darán me pertenece-

-¿Ah si¿Y eso como porque?-

-Porque dije que secuestraría tu medalla de primer lugar, tú aceptaste, y un trato es un trato-

-Yo no recuerdo esa parte-

-Pues que mala memoria tiene señorita, por lo menos espero que lo que paso anoche no se le olvide-

Ahora era Haruka quien había logrado sonrojar a la violinista quien no había podido evitar ponerse color tomate al imaginar lo que había pasado entre ellos.

-No te preocupes, no lo olvidare-

Ambos sonrieron.

-Michiru, hija, aquí estas-

-Madre-

Haruka vio como una señora muy elegante con unos ojos muy parecidos a los de su Sirena se acercaba hacia donde estaban.

-Así que ella es la madre de Michiru.- pensó Haruka para si mientras veía como la señora platicaba con su pintora

-Me da gusto que hayas obtenido el primer lugar Michiru-

-Gracias mamá. Y ¿A que hora llegaste?-

-Tiene un rato, no pude verte competir, pero de todos modos sabia que obtendrías el primer lugar hija-

El chico de ojos verdes se quedo observando la conversación. Nunca había visto a su pintora con un ser querido, claro a excepción de Josh con quien la había observado levemente, y ahora ella parecía ser una persona diferente, su mirada, su comportamiento, no sabia porque pero esa impresión le daba aquella chica en esos momentos. Como si fuera su Sirena, pero al mismo tiempo no lo fuera. Eso lo asusto.

-Mamá, te presento a…-

-Tú debes ser Haruka, Josh me menciono a tu amigo-

-¿Josh¿Cuándo le había hablado el a la madre de Michiru de mi?- pensó el chico de cabellos rubios. -Vaya, no sabia que fuera tan famoso.- dijo tratando de sonar gracioso

-Me hablo de un muy buen amigo de mi hija quien la cuidaba mucho, además eres fácil de reconocer, eres muy famoso por las carreras de autos, jaja digamos que eres un corredor muy parecido así que te das a notar con facilidad-

-Bueno, no es para tanto.- La nadadora se apresuro a decir. -Por cierto ¿y Josh¿No vino acaso?-

-Si claro, el esta estacionando el auto, Josh fue quien me trajo, tenia muchas ganas de verte competir, es una lastima que no haya podido hacerlo-

-No se preocupe señora, ya habrá mas competencias-

-Tiene razón joven, lo importante es que el este para la competencia principal de mi hija-dijo la madre de Michiru con un tono de voz muy raro. -Bueno, será mejor que vayamos a buscarlo, a lo mejor no nos encuentra, fue un placer conocerlo joven, gracias por cuidar de mi hija, espero podamos conocernos mejor en otro momento-

-Adiós Haruka-

La madre de la chica de profundo mirar se adelanto a caminar. Haruka y Michiru se quedaron observándose como queriendo no despedirse.

-Bueno, es mejor que te vayas, Josh te esta esperando- pronuncia Haruka dejando notar sus celos, su tristeza y a la vez su inconformidad.

-Haruka yo…-

-No digas nada.- mira tristemente

-No olvides nunca que te quiero, Haruka por favor no lo olvides-

-¿Qué significa eso?-

-Que eres importante para mí-

-No, no me entiendes, ese no olvides que te quiero suena a despedida, además me hiere saber que solo es un te quiero-

-Te amo Haru.- la chica le deposita un dulce beso en la mejilla derecha, y así se quedan por unos instantes.

-Adiós Michiru-

Ellos se fueron dejando al velocista solo observando. Haruka se había comenzado a preocupar, no esperaba que la madre de Michiru, y por supuesto Josh estuvieran ahí, que hubieran viajado hasta las competencias, y más después de lo que había ocurrido con la pintora. Sentía como si todo se estuviera desvaneciendo. Tenía miedo, le asustaba la idea de que ocurriera como siempre y sus sueños se desvanecieran una vez más. Y por supuesto después de que parecían que ya eran una realidad. Aquella despedida de su Sirena lo asusto aun mas, porque parecía un hasta siempre no dicho, como si quebrantara todo en unos instantes. No quería eso, y no lo permitiría ¿pero que iba a hacer? Si parecía que estaba perdiendo a la chica que amaba cuando por fin se había enterado que ella también sentía lo mismo por el…

-Michiru….- fue lo único que susurro Haruka aun con la mirada perdida, y con la mano en su mejilla recordando el beso que le había dado la sirena.