El fin de las competencias.

-En sus marcas, listos…fuera-

La carrera había comenzado. Haruka corrió con todas sus fuerzas, se movió como si su vida dependiera de ganar esa competencia. Al mismo tiempo, mientras sus cabellos eran acariciados por el viento, sus pensamientos viajaban a otro lugar, los ojos azules de la sirena inundaban la mente del velocista, y estos dolían, porque parecían mentir, las palabras que había dicho Michiru no concordaban con aquella mirada…o tan siquiera eso fue lo que pensó Haruka

-¿Qué sucede? No pareces feliz de haber obtenido el primer lugar.- dice la pelirroja al felicitar a Haruka después de finalizar la carrera

-No es nada.- tratando de sonreír

-Tenoh ¿Sabias que eres muy malo mintiendo?-

-Tranquila, solo estoy cansado Clara-

-Esperabas… ¿Tu esperabas que Michiru estuviera aquí?- dice casi trabada al hablar

Después de haber mantenido su mirada fija hacia un solo lugar, el chico miro sorprendido al escuchar aquella pregunta.

-No, yo no quiero verla-

-¿Estas seguro de eso?-

-Si, estoy seguro de eso-

Sonó molesto. Sabía que mentía, que le hubiera gustado compartir aquel triunfo con la pintora, pero también sabía que lo mejor era que ella estuviera lejos.

-Haruka tu…-

-Por favor, olvida el tema, no me siento mal, y no me voy a sentir mejor hablando de eso ¿Ok?-

-Esta bien.- triste. -Ya lo entendí-

El velocista pudo ver aquella mirada triste en su acompañante. Lo que le sucedía, sus problemas con la violinista no eran culpa de los demás, y mucho menos de Clara. Se sintió mal por ello, al fin y al cabo esa mujer lo único que quería era que el se sintiera mejor.

-Lo siento, discúlpame, no debí haberte dicho eso pero…no tengo excusa… ¿Qué te parece si para recompensarte te invito a cenar esta noche?-

-¿En serio?-

-Si claro, seria un placer que me acompañaras-

-Esta bien, pero no te vayas a arrepentir eh Tenoh.- lo sujeta del brazo

-Ja, no lo haré-

Los dos se quedaron minutos allí mas conversando. Algunas personas se acercaron a felicitar al joven de ojos verdes, sus compañeros de equipo, miembros de otras escuelas, y otras personas más, incluyendo su madre. A todos los despidió velozmente, no tenia intención de conversar con nadie, no tenia ánimos, y en realidad no quería compartir ese momento con alguien que no fuera con el mismo. Se despidió de la pelirroja con la excusa de ir a tomar un baño para su compromiso de la noche. Sin embargo, no llego al hotel. La prueba de nado individual comenzaría pronto, y por supuesto la sirena participaría en esa competencia. Tomo asiento en la grada más lejana del lugar, no quería que lo viera, pero el si sentía una extraña necesidad por mirarla, aunque fuera así, en la lejanía, en secreto. La diviso a la distancia, con su traje de baño color blanco y el cabello recogido caminando alrededor de la piscina, se veía hermosa, parecía que todavía faltaba algunos minutos para el inicio ya que solo se encontraban platicando todas las competidoras. La observo con dolor, como una aguja que se clavaba lentamente en cada rincón de su cuerpo, pero aun así no podía dejar de mirarla.

-Haruka…-

Creyó escuchar su nombre susurrado por la mujer de las profundidades marinas. Y entonces noto como sus miradas se cruzaron, una mezcla de alegría y tristeza a la vez, quizá porque Michiru sabia que Haruka la acompañaría en ese momento tan especial para ella, y al mismo tiempo se reflejaba la nostalgia de las condiciones en que lo hacia.

-Adiós Michiru-

El se fue. No quiso quedarse a ver la competencia, no podía, no ahora que aquel ser del mar sabía que el estaba allí.

-Por cierto Michi, hoy en tu competencia vi a tu amigo, pero no se quedo a verte competir-

La chica de cabellos aguamarina salió de los pensamientos en los que se encontraba absorta.

-Si, yo también lo vi Josh-

Trato de no sonar triste, empero, no estaba convencida de haberlo conseguido. Su cena casi no había sido probada, y trato de sonreírle a aquel chico para agradecerle aquella cena de festejo…entonces vio como por la puerta Haruka y Clara entraban al mismo restaurante donde estaban…

-Me recomendaron este lugar, espero que la comida este bien-

-Tu siempre pensando en comida. ¿Te recomendaron¿Quién? Si yo que sepa no conoces a nadie por estos lugares.- dice la chica en tono burlón

-Mmm en eso te equivocas, no conocía a nadie al llegar aquí, pero poco a poco me he ido aclimatando-

-¿Aclimatándote? Ja, yo no sabia que coquetear con las chicas ahora se llamara así, pero me parece una buena forma de decirlo-

-Oye!. Yo ya me comporto-

-See claro.- se ríe y toma asiento. -Creo que será mejor que nos vayamos.- su rostro se torna serio

¿Por qué?- Haruka voltea y divisa unas cuantas mesas detrás de ellos a la violinista con Josh. -No te preocupes, no es necesario-

-¿Seguro?-

-Supongo que no puedo pasármela toda la vida huyendo de ella. Además, vamos en la misma escuela y en el mismo salón, tengo que acostumbrarme a eso-

Durante toda la cena Haruka y Michiru se miraron constantemente. Solo de reojo, aparentando no querer hacerlo, quizá fingiendo que sus miradas se desviaban hacia la otra mesa por una simple equivocación. Sin embargo, no era así. Haruka y Clara terminaron pronto de cenar. Se levantaron, ya no tenían nada más que hacer allí, Clara no quería ver lastimado a su amigo, y Haruka no quería ver a la persona que alguna vez lo había sido. La pelirroja tomo la mano de la chico de ojos verdes justo unas mesas antes de acercarse a la de la violinista, el velocista la sujeto con más fuerza al ver la mirada de Michiru sobre esas manos, y en ese momento soltó la mano de la chica y la tomo de la cintura, como queriéndole decir a la sirena que el también tenia a alguien con quien estar. Salieron del restaurante así, sujetando Haruka la cintura de la chica, mientras una melancólica mirada los observaba desde la compañía de un chico de cabellos oscuros.

-Listo, llegamos.- dice sonrientemente al ver la puerta de la habitación

-En eso te equivocas Tenoh-

-¿Acaso esta no es tu habitación?.- se pregunto de lo mas intrigado

-Bueno…si, pero esta vez no iremos a la mía, veraz, ya que tu amablemente me invitaste a cenar, mi obligación moral es dejarte hasta la puerta de tu cuarto-

¿Qué clase de obligación era esa? Se pregunto Haruka para si mismo. Clara se había hospedado en el mismo hotel que el chico de cabellos alborotados a pesar de estar muy saturado (las ventajas de que el gerente sea amigo de tu padre), eso le había agradado a Haruka ya que si necesitaba algo podría pedirle ayuda en cualquier momento. O simplemente disfrutar de su compañía. Aquella mujer de ojos verdes y cabellos rojizos era una buena amiga, y el velocista lo sabia, pero también estaba enamorada de el, y eso también lo sabia perfectamente Tenoh…

-Tenoh, tu cama es un desorden, se ve perfectamente que es tuya-

-¿Qué? Se supone que la recamarista debió venir a hacer la limpieza-

-Yo no me refería solamente a que estuviera destendida-

Clara le lanzo una almohada al chico de ojos verdes, pero este la esquivo. Volvió a hacer el intento nuevamente aunque en esta ocasión Haruka se defendió regresando el almohadazo. Así comenzaron una guerra de cojines, uno contra el otro, hasta que los dos quedaron tirados exhaustos sobre la cama mirando solamente el techo.

-Mañana es la clausura de estas competencias-

-Cierto, ya lo había olvidado.- Suspira. -No se que pensar acerca de cómo me fue-

-Pues ganaste tus competencias…aunque yo se bien a que te refieres-

-Yo no esperaba que las cosas terminaran así, quizá fue lo mejor-

Fijo su mirada a un solo punto en la pared. El esperaba mas de esta viaje, no, este viaje le había dado mas de que lo que el quería, le había ofrecido la verdad, eso que no quería ver, esa que le decía que jamás podría tener algo con Michiru. Quien sabe porque había querido engañarse a si mismo pensó, pero ahora ya lo sabía todo, eso era lo mejor.

-Haru…ka-

-¿Si?.- dice volteando a verla

-No, nada-

-¿Segura?-

-Si, segura-

Ella mentía. Quería decirle tantas cosas, mostrarle al joven del viento que si la violinista no lo quería o lo aceptaba ella si lo haría, que no le importaba nada más que la profundidad de sus sentimientos. Sin embargo, no tuvo palabras, no sabia comenzar, ya una vez le había dicho lo que sentía ¿Qué mas podía decir ahora? Así que escogió algo mejor, demostrárselo. Lo beso, así sin más, sin que Haruka tuviera oportunidad de percibir que aquellos labios iban a cruzarse con los suyos. El joven de cabellos rubios lo pensó, se pregunto a si mismo que era lo que estaba ocurriendo. Pero eso solo fue por unos instantes. Sintió una extraña calidez, una muy diferente a la que había experimentado con la sirena. Quizá porque amaba a la pintora, y a la chica de ojos verdes no. Aun así se sintió bien, no sabia explicar porque continuaba aquel momento, porque aquella atracción y deseo, pero se dejo llevar por el movimiento de las cortinas atraídas por la brisa de esa noche. Lo beso, lo atrapo dentro de la noche, jugo con al aire, con el frió y con las olas del mar, un compás de dos cuerpos. Al final Clara lo había conseguido.

-Supongo que seria mejor si hablamos de la boda Michiru-

-Creí que ya habíamos hablado de ello-

-Si, pero fue con tu madre, me refiero a que lo hagamos tu y yo-

-¿No quieres casarte conmigo Josh?-

-Eso es lo que quiero preguntarte Michi ¿Estas segura que quieres hacerlo?-

-¿Por qué la pregunta?-

-¿Estas segura que quieres casarte conmigo?.- ¿En realidad ella quería hacero? Pensó.

-Si, sino lo deseara yo no hubiera aceptado-

El joven solo la miro sin decir nada.

-¿Por qué lo preguntes Josh?-

-Tú sabes porque lo hago Michiru-

-Tu crees que yo…- la chica es interrumpida por el chico de ojos azules

-No quiero que arruines tu vida conmigo, eres la persona que mas amo sobre mundo-

La violinista solo lo miro mientras tomaba su mano. No quería lastimarlo, no a alguien a quien le debía tantas cosas, y al mismo tiempo era muy importante para ella ¿Pero donde quedo el amor¿En que lugar de su historia existía? Quizá casarse si era un error pero eso era lo que tenia que hacer, y lo haría.

-¿En que piensas Tenoh?-

-No nada, solo creo que me estoy quedando dormido-

-¿Por qué ahora no te sentaste con Kaioh?-

-Tenía unas cosas de la escuela que arreglar con una compañera así que decidió platicarlo en el transcurso del regreso a Tokio-

¿Qué otra cosa podía decirle a mi compañero? No quería hablar de ello, no ahora. Mire mi asiento, vació, yo solamente acompañado de la soledad durante aquel viaje. Era tan diferente, cuando nos fuimos yo la veía recargada en mi hombro, dormida con una sonrisa, con la esperanza de que ella también sintiera algo por un pobre mortal como yo. Ahora solo tenia su recuerdo, un sabor amargo en su boca, uno que hace dos días había sido dulce ahora me lastimaba. Ese sabor ni siquiera Clara había sido capaz de quitármelo ¿Cómo? Si Michiru era la persona que mas amaba yo en este mundo. Aquella chica de ojos verdes y cabello rojizo lo sabia, aun así habíamos acordado intentar algo…

Algunas horas mas tarde llegaron a Tokio. Después de las respectivas felicitaciones por sus resultados todos se despidieron para dirigirse a sus casas. Haruka y Michiru se miraron, como si aun tuvieran una platica pendiente, como si todavía hubiera cosas que necesitaran decirse. Ninguno de los dos se atrevio a acercarse. En el fondo quizá es lo mejor pensaron. Ambos se retiraron, en silencio, despidiéndose solo a través de sus mentes. Todo lo que sentían, lo que querían decir era expresado meramente a través de sus miradas. Quizá era su manera de no lastimarse más con palabras…