Quédate a Mi Lado
Habían pasado dos semanas desde que habían regresado del viaje. Durante esos días Haruka y Michiru no se habían vuelto a hablar. A veces se miraban uno al otro durante las clases, pero jamás cruzaban palabra. Cambiaron de asiento en el salón, y cuando se cruzaban en algún pasillo o en la calle, simplemente pasaban de largo tratando de no desviar su mirada. Quizá así era mejor. Eso era lo que los dos querían pensar.
-¿Todo esta bien?-
-¿Eh?.- el chico de ojos verdes sale del trance en el que estaba. -Si claro ¿Por qué lo preguntas?-
-No se, has estado muy distraído-
-Lo siento, creo que no he dormido bien-
El chico trata de sonreír mientras mira a la joven que se encontraba a unos centímetros de el recostada en el césped.
-Ya no deberías trabajar tanto después de la escuela.- dice nostálgicamente tratando de seguirle la corriente
-Si, lo se, no te preocupes. Clara, creo que será mejor que me vaya o se hará tarde-
-Mira ¿Desde cuando tan hogareño?-
-Bueno….aun debo pasar antes al taller a ver mi coche-
-Es verdad, lo llevaste a que lo revisaran porque estaba fallando-
-Je, espero que no sea grave-
-Con lo mal que manejas, no tengas muchas esperanzas ja ja-
-Uhh que linda eres conmigo.- finge cara de indignación
-Bueno, lo mejor para la persona que quiero- dice clara mientras se acerca mas a Haruka.
La pelirroja besa a Haruka en los labios dulcemente. Este le corresponde brevemente para después regalarle una sonrisa. Clara ve como el se despide, comienza a pensar en todo lo que ha ocurrido estos días, como a pesar de su esfuerzo el recuerdo de alguien más se interpone entre los dos. Lo sabe, y aun así piensa no darse por vencida.
Haruka caminaba por el centro de la ciudad rumbo a su casa. Su automóvil aun no estaba listo, así que por unos días mas seguiría siendo un caminante cualquiera pensó para si mismo.
-Michiru…-
La vio, como se acercaba hacia el caminando en la misma calle, trato de no desviar su vista pero no pudo, ambos cruzaron uno frente al otro sin decir nada mientras que sus miradas trataban de perpetuarse en los ojos de cada uno de los dos.
-Hola-
-Hola….-
No lo pudo evitar, porque más que quiso no hacerlo algo lo había conducido a ese lugar. Quizá en realidad no había querido pensarlo, solo se había dejado llevar por sus emociones, por esa inmensa necesidad de verla, después de haberse cruzado con ella en aquella calle lo único que había podido hacer durante esas horas era pensar en aquella mujer. Por esa razón dejo que el timbre de esa casa sonara.
-¿Cómo estas Michiru?-
-Muy bien, gracias ¿Y tú?-
-Bien-
Un silencio inmenso. Parecía que nadie sabía que decir, era como si las palabras sobraran y al mismo tiempo fueran necesarias. Sin embargo, alguien tenía que romper aquel mutismo, y esta vez había sido la chica de ojos azules quien comenzó todo.
- ¿Y ese milagro¿Sabes? Eras la persona que menos esperaba ver aquí-
-Pues ya vez.- sonríe
-¿Puedo saber porque no me saludaste cuando me viste hace unas horas?-
-No se, quizá era lo mejor, lo que tu querías-
-No hay nada que me haga mas infeliz que una persona que fue tan importante para mi pase al lado mío como si yo no hubiera sido nada…-
-Lo siento-
La miro y no pudo con ella. Aquella chica lo derrotaba con sus dulces ojos azules, era como si al observarla Michiru lo venciera. Todo se le olvidaba, en esos instantes le perdonaba todo. Quizá el amor es más grande que la razón.
-Tienes razón, prometo saludarte en la escuela y cada vez que te vea ¿Va?- le sonríe
-¿Y que has hecho en estos días?-
-Nada…tú sabes…lo de siempre ¿Y tu?
-Pues…-
Haruka interrumpió la respuesta de la violinista.
-Creo que será mejor que me vaya, tengo un compromiso, pero me dio gusto verte-
-A mi también ¿Amigos entonces?-
-Buenas noches Michiru.- no había querido responderle pues sabía que le mentiría al hacerlo
La sirena solo vio como volvía Haruka a mirar el reloj y se aleja presurosamente. El joven de ojos verdes solo camino hasta perderse de vista de la pintora, y entonces comenzó a preguntarse que era lo que había hecho ¿Por qué buscar a Michiru¿Por qué decirle esas cosas? Si ella le dolía mas que nada en esos momentos. No entendía cual era la razón pero le alegraba verla, a pesar de que sabia que solo era un instante, y que eso no cambiaba en nada lo que sucedía entre los dos, se decía a si mismo que estaba enojado con la violinista, que su disgusto era tan grande para dejarse vencer por una dulce sonrisa y unos hermosos ojos, pero aun así no podía dejar de sentirse invadido por la sensación de querer regresar y verla nuevamente.
-¿Has estado muy callado toda la noche?-
-¿Eh? Es que esta obra de teatro es malísima-
-Se que es del grupo de teatro de tu escuela, pero no es para tanto, además sino asistías a verla no te dejan presentar tu examen final-
-Si, lo que uno hace por una calificación ¿No? Je je-
-Lo que se me hace raro es que estés preocupado por tus calificaciones je je-
-Oye...yo siempre me preocupo-
-Si como no-
Haruka siguió contemplando la obra de teatro escolar. Sin embargo su mente estaba en otro lado. Repasaba cada una de las palabras que había cruzado con la sirena, trataba de apartarla de sus pensamientos pero no podía, sabia que debía alejarla de si, que solo le haría mas daño, pero aun no sabía como olvidar a Kaioh Michiru.
-Haruka ¿En serio no te sucede nada?-
-No Clara, ya te lo dije-
-Toda la obra estuviste en otro lado, y ahora…bueno tengo la impresión de que no quieres estar conmigo-
-¿Cómo crees? Sabes que me encanta estar contigo, solo que…quizá estoy muy cansado ya te lo dije-
-Pareces melancólico-
-No, no es eso, solo es cansancio, ya te lo dije-
-Entonces mejor vete a descansar-
-Ok, lo haré, buenas noches-
Se fue, sin un beso o sin una despedida más calurosa. Llego directo a su casa sin hacer ahora ninguna escala, se desvistió, se coloco su ropa de dormir y se dirigió a su cama para descasar. Ya no quería pensar más, no en aquella chica de cabellos aguamarina, no en el dolor que le causaba no tenerla, que ella se fuera a casar con otro después de haberle dicho y demostrado que lo quería, y aun así, después del daño no podía dejarla de amar intensamente, quizá hasta amaba todavía más…
Ese día al finalizar las clases la violinista se fue a un jardín que se encontraba hasta lo mas profundo de la escuela. Siempre se iba allí cuando quería estar sola para tener un rato de tranquilidad o para pensar.
-Debe ser muy interesante-
El chico de ojos verdes se acerca a la peliverde quien leía un libro en una de las bancas del patio de la escuela.
-¿Qué cosa?-
-Tu libro…debe ser muy interesante-
-¿Qué te da esa impresión?-
-Que llevo varios minutos mirándote y tú no te habías dado cuenta…-
Eso era verdad. Había pasado varios minutos observándola sin atrever a acercarse. Ahí, sobre el césped, y concentrada completamente sobre esas hojas lograba conmoverlo, se veía tan frágil, tan inocente, que no era capaz de odiarla por todo lo que le estaba haciendo. Michiru no contesto nada a las palabras de Haruka, solo se sonrojo levemente mientras le regalaba una sincera sonrisa.
-¿Y que es lo que lees?-
-Nada, solo una novela-
-Por el titulo parase ser una historia romántica-
-Pues…tiene mucho de eso-
-¿Ah si?-
-Habla de un amor imposible, de dos personas que no pueden estar juntos-
-¿Así como nosotros?-la expresión de Haruka reflejo nostalgia
-Haruka...ya te dije que no te amo, no tan siquiera de la forma que tú quieres-
-No te creo-
-No entiendo porque-
-Porque eres mas convincente cuando me dijiste que me amabas que cuando dices que no.- la mira directamente a los ojos con firmeza
-Pues no entiendo porque no me crees, esa es la verdad, y lo único que haces creyendo lo contrario es lastimarte, eres mi mejor amigo ¿No lo entiendes? No me gustaría perderte, pero no quiero seguir haciéndote daño-
-No vas a perderme, al menos que eso es lo que quieras-
El joven de ojos verdes abrazo a la violinista sin que esta opusiera alguna resistencia. Ambos se quedaron así, abrazados por unos instantes sin decir nada, solo sintiéndose el uno al otro.
-Creí que aun después de todo podría existir una amistad entre nosotros, pero ahora veo que no es posible.- la joven de cabellos aguamarina se separa lentamente
-¿Por qué no?-
-Porque tu sientes algo por mi, algo que va mas allá de la amistad-
-¿Entonces dime que hago¿Cómo le hago para no amarte¿Qué tengo que hacer para ser como antes¿Cómo le hago para no besar a Clara y pensar en ti¿Cómo te olvido Michiru? Dame una buena razón para dejar de sentir esto y aun así no creo que sea capaz de hacerlo-
-Que no te amo….y que no quiero estar contigo-
-¿No puedes¿O no quieres?
-Esto no esta bien, será que mejor me vaya, antes de que empecemos a decir cosas de las que nos arrepintamos-
Michiru intento irse, pero Haruka la detuvo sujetándola de la mano y la atrajo hacia el, la beso, al fin sentía sus labios nuevamente, la sirena al principio estaba sorprendida así que no opuso resistencia y se dejo llevar pero al darse cuenta soltó el beso e intento alejarse pero Haruka no la dejo, la tenia fuertemente sujetada entre sus brazos, intente liberarse poniendo mas fuerza incluso le dio una cachetada a Hauka, pero el no la dejaría ir. Aun no, todavía no podía irse, estaba vez no se conformaría con alguna mirada, o el silencio como respuesta. Esta vez eran necesarias las palabras.
-No te entiendo Michiru…cuando te vi por primera vez mire tantas cosas maravillosas en ti, observe una mujer llena de valor, alguien que era lucharía contra todos por defender sus sueños, en tus ojos vi cosas que no había mirado en nadie mas ¿Dónde quedo esa mujer? Si ahora solo veo alguien llena de miedo, alguien que no puede defender sus sentimientos, alguien que es capaz de sacrificar todo por darle a todos lo demás lo que esperan de ella
-Esa mujer también soy yo Haruka.- sus ojos ya se encontraban vidriosos
-Si, lo se…y aun así te amo…con todos tus defectos, pero sobre todo por todas tus virtudes, por todo lo que soy cuando estoy contigo, y sobre todo por todo lo que quiero ser cuando estoy a tu lado-
Como era costumbre el velocista intento no llorar, pero no pudo resistir mas, sus ojos se tornaron cristalinos, y sintió que si decía algo mas no podría contener el llanto mas.
-Lo siento, ya te lo dije, eres mi amigo, y eso es todo lo que eres y puedo ser para ti-
La sirena observo al joven tratando de mostrarse indiferente, fingiendo que aquellas palabras no le importaban, que no le dolía romperle el corazón de tal forma. Aunque supiera perfectamente que ella también se estuviera haciendo daño.
-El viernes es la boda…me gustaría que vinieras, me haría feliz que estuvieras en un día tan importante para mi-
-Michiru…-
-Por favor, promete que vendrás, no quiero irme de Japón nuevamente sin verte-
-¿Te iras?-
-Si-
-Pero el ciclo aun no se termina-
-Lo se, pero Josh y yo hemos pensado que es lo mejor, no hay razón de que sigamos viviendo separados estando casados-
Haruka no dijo nada, solo la miro, no sabia que decir ¿Qué podía decir? Si mientras más intentaba recuperarla parecía que la perdía más.
-¿Entonces prometes venir?-
-Yo por ti seria capaz de todo, y lo sabes, así muera al verte con el, si tu me lo pides lo hare-
-Haruka, será mejor que me vaya, nos vemos-
-Adiós Michiru-
La chica de cabellos aguamarinas se fue sin pronunciar palabra más. Haruka solo la miro alejarse, se pregunto porque acepto ir a su boda, si sabía el daño que le haría eso. Se llamo así mismo tonto mientras golpeaba el suelo, entonces observo sobre el césped el libro que la sirena había estado leyendo, repaso el titulo y lo entendió todo, que por la joven de profundos ojos azules seria capaz de todo, cualquier cosa solo porque fuera feliz, estaría con ella a pesar de que no quisiera, y no saldría de su vida jamás, porque la amaba, y porque sentía con toda el alma que Michiru le mentía, y que en su corazón vivía algo mas que amistad para Haruka, algo que quizás se llamaba amor…
-"Quédate a mi lado", ahora entiendo la razón para seguirte amando...- y se fue de ahí sin decir más
