P l a n B
Capítulo II
Por Naruki Sakurazuka.
N/A: El capítulo estaba terminado hace mucho, pero no me convencía. Aún no me convence. Traté de cambiarlo una y mil veces pero no pude, así que decidí sólo publicarlo y no retrasar más el asunto. Gomen nasai, sé que muchos esperaban el final, pero no quedó muy bien.Syuusuke cerró la puerta de los vestidores tras de sí, puso su mano derecha en su pecho y sintió su corazón latir desbocado con fuerza bajo la palma de su mano. Se encontraba completamente solo en la habitación, con una sonrisita tonta bailándole en los labios, en medio de bolsos de tenis, viejos trofeos y filas de casilleros.
Los evidentes celos de Tezuka lo llenaban de intensa alegría, pero sabía que aún no podía darse por satisfecho. No hasta que su capitán admitiera y comprendiera sus sentimientos.
Tendría a Tezuka, y no descansaría hasta conseguirlo.
De cualquier forma, el plan B estaba resultando realmente bien.Suspiró contento y se dispuso a buscar su raqueta favorita e ir a un largo entrenamiento lleno de indirectas y miradas acusadoras, pero la puerta de los vestidores se abrió de golpe. Sorprendido, Syuusuke observó a su capitán entrar y ponerle seguro a la puerta, para luego caminar decidido hacia él.
-¿Quieres saber por qué?
Antes de poder responder, Fuji se vio empujado no muy delicadamente contra la pared. Ojos ámbar brillaban con tal intensidad al enfrenar los azules, que Syuusuke temió quemarse con aquella intensa llama de -evidentes- celos.
-Te diré por qué...
Lo estaba besando, ¡Tezuka lo estaba besando!; un beso violento y demandante que, lejos de desagradarle, comenzaba a intoxicarlo del más puro placer.
Victoria...
Su corazón gritó por el triunfo mientras rodeaba con los brazos el cuello de Kunimitsu. El dulce pensamiento de que quizás había ganado el partido más importante de su vida lo llenó de calidez.
Y no era lo único...
Ignoró gustosamente el ardor en los labios por la violencia del beso cuando las manos de Tezuka comenzaron a vagar bajo su camiseta, acariciando dulce y duramente el final de su espalda, su cintura y más abajo. Un ahogado gemido se perdió en la otra boca mientras sentía al alto castaño presionar sus caderas contra las de él. El desenfrenado beso ya había despertado en ambos cuerpos el deseo de ir un poco más lejos, y por un momento Fuji se preguntó si su capitán ya había olvidado donde se encontraban.
Quiso reír, pero tenía la boca ocupada en otra cosa mucho más plecentera. Maravillado, observó por un breve momento la marca roja que sus labios habían dejado en el blanco cuello de Kunimitsu, hasta que la otra boca -tan deliciosa- se deslizó hasta su oreja y comenzó a trazar húmedamente cada pliegue y recoveco.
Por su parte, al escuchar los calientes gemidos del chico entre sus brazos, Tezuka hizo la nota mental de memorizar lo sensible de aquella zona en el tensai.
Y así, contento de dejar en claro su punto, el buchou liberó al bajito castaño para mirarlo directamente a los ojos, con la voz ligeramente entrecortada por jadeos.
-¿Quedó... claro?
-...Perfectamente.
La sonrisa maliciosa y los refulgentes ojos azules de Syuusuke lo hicieron enrojecer. Tezuka sabía que su actitud no había sido más que un arrebato -celos-, pero no estaba arrepentido de nada dicho ni hecho.
-Aunque... creo que podrías explicármelo otra vez, Buchou.
El capitán de Seigaku supo, con completa seguridad, que jamás volvería a escuchar de otra persona aquella palabra pronunciada tan sensual y eróticamente. Sólo Fuji Syuusuke podía hacerla sonar así.
Sin responder verbalmente a las provocaciones de Fuji, Tezuka volvió a besarlo, aunque ésta vez con mucha más calma.
Ya había dejado en claro que Syuusuke era sólo suyo.
Fuji pensó, sonriendo como siempre, que debía ser muy curiosa la imagen de ambos saliendo de los vestidores con el cabello mojado antes del entrenamiento.
Afortunadamente, nadie dijo nada.
Por suerte, pensó Tezuka, los viernes el entrenamiento era sólo para titulares, así que todo quedaba entre amigos... O eso esperaba.
Pese a la inusual situación, el entrenamiento se dio en un extraño silencio.
Inui anotó en su libreta que había un 98.7 por ciento de probabilidades de que Tezuka y Fuji se hubieran -por fin- declarado, y un 100 por ciento de que hubieran follado en los vestidores. Sadaharu pensó que, también, había un 99.2 por ciento de probabilidades de que de ahora en adelante ambos jugadores se la pasaran haciéndolo como conejos... Después de una rápida mirada a Kaoru, Inui se dijo que no distaba mucho de su propia situación.
Kaidoh Kaoru pensó que estaba bien por ellos y todo eso, mientras no descuidaran el entrenamiento. El tenis era lo más importante. El entrenamiento era importante. El entrenamiento nocturno en casa de Inui-sempai era... Fshhhh... Bueno, de vez en cuando, se dijo Kaoru, también era importante otro tipo de entrenamiento.
Por su lado, Kawamura decidió que, aunque su mayor deseo era estar en el lugar del capitán, debía alegrarse por Fuji... Además, entre el tenis, ayudar a su padre en el restaurante y las visitas de Jin, cada vez tenía menos tiempo de pensar en esas cosas.
Oishi se alegró mucho por ambos, pues se merecían estar juntos. Por otra parte, supuso que Fuji haría una gran variación en el humor de Tezuka, y así él podría escabullirse por ahí a terminar lo que había empezado en su casa, con Eiji, la tarde anterior...
Eiji-Neko-Kikumaru pensó, completamente feliz, que por fin Fujiko-chan dejaría de llamarlo a las tres de la mañana para contarle sus sueños húmedos con el capitán, y así él podría llevar a cabo cuanto antes los propios con su compañero de dobles... ¡Es que Oishi se tardaba demasiado, nya!
Consternado, Momoshiro se dio cuenta de que había perdido su lugar favorito. Ahora que Tezuka-buchou y Fuji-sempai eran oficialmente pareja en adelante, era seguro, se la pasarían en los vestidores... ¿Adónde irían Ryoma y él entonces?
Ryoma simplemente pensó que a todos, definitivamente, aún les faltaba mucho. No se deprimió por perder los vestidores, después de todo, en la escuela aún habían muchos lugares donde poder divertirse...
O w a r i
