Hola y perdón por la demora. He estado bastante ocupada con ciertas cosillas personales. Aquí está el capítulo, que espero que sea de su agrado. No me salió tan largo como esperaba. Pero bueno, aquí se los dejo.
-
-
Paso a Paso
-
-
Ella, una joven que tenía el don del baile. Él, un engreído chico que creía ser mejor que todos. ¿Podrán vencer sus diferencias, para convertirse en los mejores?¿ O simplemente su orgullo será mayor y lucharan para triunfar por separado?
-
-
-
-….- (Lo que dicen los personajes)
"-…-"(Lo que piensan los personajes)
…::::… (Separación)
(…) (Jeje, anotaciones o aclaraciones de la autora)
Disclaimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, sino a la genial y única Rumiko Takahashi. Aunque últimamente he estado planeando un secuestro en contra de esos dos hermanos ;3
-
-
-
-
Cáp. 04: Carreras Callejeras 02
Los motores rugieron con ferocidad, antes de que las llantas rechinaran por la gran velocidad que sus conductores pusieron, arrancando uno tras otro, pasando a una temblorosa chica, que en su vida había estado en una carrera y mucho menos en medio de la pista, justo cuando ocho veloces autos la pasaban de largo.
-No vuelvo a venir a una cosa de estas—decía volteando hacia donde se habían perdido lo autos. Sólo una leve nube de polvo y aroma a caucho quemado fue lo que quedó de ellos.
-Ahora, sólo hay que esperar.
Entre el barullo de la gente, se escuchaba un sonido anormal. Como si los autos estuvieran corriendo muy cerca de ellos. Algo confundidas, se acercaron, viendo como algunos de los chicos tenían celulares donde por medio de un video, se podía trasmitir la carrera. ¿Cómo? Pues varios amigos suyos estaban repartidos por todo el trayecto, grabando lo que pasaba en la pista.
-Oh…
-¡InuYasha va a la cabeza!—gritaba uno.
-¡Naraku está por alcanzarlo!-exclamaba otro.
-¡Lo rebasó, lo rebasó!—gritaba uno colérico.
(En la Pista)
Estaban bastante cerca el uno del otro, si no fueran conductores experimentados, podrían perder el control, sobretodo con la velocidad que en esos momentos traían. Gruñó, mirando ese auto negro frente a él, por nada del mundo perdería. Miró un pequeño botón rojo en la esquina superior derecha del volante. No, aún no.
-Naraku, quítate…--susurraba metiendo el acelerador, rebasándolo por la izquierda.
-Jeje, veamos que tan bueno eres en al siguiente parte del trayecto—decía dando una vuelta cerrada, entrando por un estrecho callejón, siguiendo al joven Taisho.
-Esto se está poniendo extraño—susurraba Miroku, sin quitar la vista de la calle.
-Naraku planea algo—decía Sesshoumaru, activando su intercomunicador--¿InuYasha?-
-¿Qué demonios quieres?—respondió de mala gana.
-Esto no me cuadra, debe de ser una trampa—decía seriamente.
-Dime algo que no sepa—respondió girando el volante.
-¿Hacia donde vamos?—preguntaba Kouga, viendo que sólo entraban en callejones.
-Creo que lo imagino…--susurró InuYasha viendo ya el final.
(En la Calle)
-Esto esta raro…
Volteo a ver a uno de los que tenían los celulares, parecía preocupado y desconcertado. Al instante miro a los demás, el mismo semblante. Se acercaron con lentitud, intentando saber que demonios estaba ocurriendo.
-¿Algo anda mal?-
-Sí, el trayecto.
-¿Qué pasa con ello?—preguntaba Sango mirando el aparato.
-No deberían ir por allí, el puente esta fuera de servicio.
-¿Qué?—preguntaron las chicas temerosas.
-¡Demonios!—exclamó mirando con suma atención el celular--¡Están por llegar, no hay salida, van a saltar!-
Y el mundo se les fue encima, el color de sus rostros se esfumo y un leve temblor las azotó. Iba saltar, un puente descompuesto, una distancia de más de diez metros. Abajo, un río poco profundo, y por lo tanto, sería pérdida total del vehículo y del conductor.
(En la Pista)
En cuanto vieron esa luz, comenzaron a bajar la velocidad, su instinto se los indicaba. Una caída segura; un puente levantado, dejando una distancia de unos ocho o diez metros antes de tocarse ambas partes. Todos se detuvieron, haciendo chillar sus neumáticos.
-¡Pero que demonios…?-
-Prueba final niños bonitos—decía Naraku desde su auto--¡Nos veremos en la meta!—gritaba acelerando, yendo en sentido contrario, deteniéndose a una buena distancia, antes de volver a tomar velocidad y encaminarse hacia el puente levantado.
-¡Está loco!-
-¡Se matara!-
A gran velocidad, el auto fue subiendo, hasta que las llantas no tocaron el pavimento, volando por así decirlo, antes de caer con algo de violencia del otro lado, haciendo un fuerte estruendo. Toda la parte de adelante del auto estaba pulverizada, pero no por eso se detuvo.
-¿Qué se cree ese estúpido?—decía InuYasha mirando hacia el otro lado, donde el auto estaba estacionado.
-Dense por vencidos—susurraba Naraku, antes de arrancar y entrar en algún callejón.
-Khe, ni crea que lo dejaré ir.
El rugido del auto llamó la atención de todos, volteando hacia donde segundos antes se debería de encontrar el auto del joven Taisho. Un chirrido de llantas al chocar con el pavimento, una sombra blanca pasando a gran velocidad, y los gritos furiosos de Sesshoumaru fue todo lo que se vio y escuchó.
-¡InuYasha, eres un idiota!—gritaba al ver como el auto se precipitaba hacia la separación del puente.
Y al igual que el auto de Naraku, cayó del otro lado, haciéndole algunas raspaduras, parte de los faros estaban destrozados, pero ningún daño grabe. Se detuvo, antes de mirar a su equipo, ellos no se atreverían a hacer una locura como esa, así que todo dependía de él. Giró el volante, haciendo que el auto quedara en posición, antes de arrancar y seguir a Naraku.
-Suerte, InuYasha…--decía Sesshoumaru viendo como el auto se perdía--¡Vamos, hay que buscar otro camino!—dijo por la radio, haciendo que todos sus compañeros lo siguieran.
(En la Calle)
-¡Oh por Dios, eso fue increíble!—gritaba uno de los chicos, sin creer lo que acababan de ver gracias a los celulares.
-¡No hay duda de que son los mejores!-
-¡Ya vienen!—exclamó uno, desde la azotea de un edificio.
Su corazón latió nuevamente, ese chico era un idiota desconsiderado, Casio le hace sufrir un ataque. Bueno, aunque, no tenia por que culparlo, ni siquiera se conocían; ¡Pero de todas maneras¡Estaban dementes al hacer ese tipo de cosas¡Ponían en peligro sus vidas!
Corrieron hacia las gradas, buscando la mirada los autos; venían a la par, uno se adelantaba y al instante el otro lo alcanzaba. No dudaba ni un minuto de que esa carrera fuera a finalizar en un rotundo empate.
(En la Pista)
-Ya casi…--susurraba el chico, mirando la bola de gente reunida. Sonrió de forma triunfal, posando su mano cerca del pequeño botón rojo—Estas perdido, Naraku—decía oprimiéndolo.
Una válvula se activo, haciendo que el Nitrógeno pasara por los conductos, afectando la velocidad. Un fuerte jalón, su cuerpo se pegó al asiento con mucha más fuerza, y sujetaba el volante con algo de nerviosismo. Hacía mucho que no usaba el Nitro, pero siempre que lo hacía, salía victorioso.
El auto de Naraku, la meta, lo estaba rebasando…Ya casi, escuchaba los gritos de todos esos jóvenes fanáticos de la adrenalina que las carreras callejeras poseían. Al frente, un par de ojos cafés mirándolo. Oh sí, la iba a sorprender. La línea blanca, y….
Ambos autos pasaron a gran velocidad, haciendo correr a muchos que estaban bastante cerca de la pista. Sacaban un poco de humo, estaban dañados pro el golpe, pero a pesar de eso, seguían luciendo como unos de los mejores de la ciudad. Un estrepitoso ruido, los demás autos ya venían, aunque solo la mitad de los que iniciaron.
-¿Y bien?—preguntó Naraku saliendo del vehículo.
-¡Taisho InuYasha, es el vencedor!—decía un chico, mirando la fotografía automática que se había activado en el momento en el cual alguno de los autos toco el láser que estaba sobre la línea de meta.
-¡En tu cara!—exclamó victorioso, recargándose en el caliente cofre de su auto con, su ahora y característica, arrogante sonrisa.
Con la mirada busco ese par de ojos chocolates, pero esta vez, no los pudo encontrar. Se habían esfumado para su mala suerte, pero aún tenía ese recuerdo de ella parada frente a la pista, dando el grito de salida. Sip, la iba a encontrar aunque eso dependiera poner de cabeza toda la ciudad. Aunque, no sería algo difícil, sabiendo que su padre era uno de los hombres más poderosos.
-Nadie escapa de InuYasha Taisho, nadie—pensaba decidido.
…::::……::::……::::…
-¡Fue fabuloso!-
-Sí Ayame, fue increíble.
Caminaban por una de las calles, ya algo lejos del almacén. Habían perdido demasiado tiempo en la carrera, bueno, demasiado para el gusto de Kagome. Sus amigas, por su parte, no dejaban de hablar sobre que tan buena fue la carrera y que tan buenos estaban los conductores.
-Y ese chico¡Oh! Estaba guapísimo—decía Ayame casi saltando al recordarlo.
-¿Cuál de todos?-
-El de coleta alta, de pelo negro—respondió mirando a sus amigas.
-¡Huy!, yo opino que estaba mejor el otro, sus ojos azules…--decía de forma soñadora, juntando sus manos.
-Sango, que gustos—decía Rin levantando el rostro, de forma digna.
-Haber Rin, a ti ¿quien te gustó?—preguntaba Ayame dándole un codazo a su amiga.
-Mmm, pues—decía como buscando alguna iluminación en el cielo—No les voy a decir—finalizó guiñándoles un ojo.
-¡Yo digo que fue el mayor de los Taisho!-
-Rin, te gustan los maduros y serios ¡Yiack!—decía Sango fingiendo e intentando no soltarse a reir.
- Pero he de admitir, que ese hombre está para comérselo—decía Ayame con una mirada iluminada.
-Chicas, vamos, hay que ensayar.
-Kag, no pasas desapercibida, cuando InuYasha ganó, escuché ese grito por parte tuya ¿eh?—decía Sango sonriente—Daría toda mi colección de discos, a que a ti te gusto InuYasha Taisho.
-Bueno¿Y cuando me los entregarías, nena?—decía Kagome mirándola sonriente. Je, se acababa de ganar una hermosa colección de discos.
-¡Oye!—exclamó algo asustada, no esperó que ella lo admitiera--¡Era una broma!-
Una carcajada grupal, estaban bastante felices. Cosa que no había sucedido desde que habían entrado al concurso. Eso era, ellas bailaban por diversión, no por ganar. Pero, a pesar de eso, ellas deseaban salir victoriosas, pues gracias a ello, haría realidad su mayor sueño.
-¡Listas!—gritaba Kagome poniendo el CD.
Y la música comenzó. Movimientos coordinados, sonrisas sinceras en sus rostros. Se divertían. Una sombra se alejó del lugar, subiendo al lujoso auto. Por algo las había escogido. Ellas eran de las pocas que bailaban por pasión, no por el premio o el viaje. Y eso era exactamente lo que sus hijos necesitaban, unas parejas que les enseñaran el verdadero significado de la palabra bailar.
-La verdadera competencia, apenas ha iniciado—susurró la mujer, viendo por última vez el establecimiento, donde las chicas seguían practicando.
-
-
-
-
Continuará…
Finito, aquí dejaré los agradecimientos:
bishojo-scm----Izayoi-san
Serena Tsukino Chiba---MarEliBen
¡¡¡Gracias!!!
-
atte: TanInu
((((REVIEWS))))
