Je, sí ya lo sé. Me tardé. Consideren. Como ya lo he dicho antes, ya estoy en la escuela, y las tareas me absorben. Pero bueno, esta creo que es la más larga. Y la que hasta ahora más me ha gustado. Me despido de momento, los veré abajo...¡Disfruten la continuación!...

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Paso a Paso

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Ella, una joven que tenía el don del baile. Él, un engreído chico que creía ser mejor que todos. ¿Podrán vencer sus diferencias, para convertirse en los mejores?¿ O simplemente su orgullo será mayor y lucharan para triunfar por separado?

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-….- (Lo que dicen los personajes)

"-…-"(Lo que piensan los personajes)

::::… (Separación)

(…) (Jeje, anotaciones o aclaraciones de la autora)

Disclaimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, sino a la genial y única Rumiko Takahashi. Aunque últimamente he estado planeando un secuestro en contra de esos dos hermanos ;3

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Cáp. 05: Pégate

Los días se volvieron meses y así la competencia estaba mucho más próxima de lo que esperaban. Sus coreografías aún no eran perfectas, bueno, según el criterio de su exigente líder. Pero tenían una opción perfecta para presentarlas y mostrarles a sus enemigos que ellas eran de temer. Sí, lo recordaban perfectamente. El día en el que la señora Izayoi vino a traerles un aviso respecto a la competencia.

-Buenas tardes, señoritas—decía la mujer entrando, vestida con sus ya comunes conjuntos de falda y saco. Desde hace un mes había estado utilizando el mismo tipo de ropa. Tal vez por los continuos viajes para el concurso—Noticias de última hora.

Al instante apagaron la grabadora y se acercaron a la mujer, que traía algunos papeles, folders y bolsas. Se sentó en una silla y entre sus cosas sacó un sobre azul con un sello rojo. Kagome lo tomó y miró con atención el adorno del sello. "Taisho". Con cuidado fue abriéndolo, encontrando una invitación, con cuatro pases de entrada a uno de los bares más famosos de la ciudad. Sus ojos la delataron ante sus amigas.

-¡Oh por Dios!—chilló llevándose una mano a la boca, mientras sus amigas leían y releían la carta—Señora Izayoi…--murmuró intentando que explicara.

-Je, es una invitación para la pre-presentación, sean puntuales por favor—decía sonriendo—No vayan a faltar, ahí conocerán a todos los competidores y podrán evaluar sus habilidades.

-¡Gracias!—gritaron todas, lanzándose hacia la mujer, dándole un cálido abrazo--¿Y cuándo es?—decía Sango buscando la fecha.

-Mañana en la noche.

Hay no…

¡Maldita sea! Debía de estar perfecto, impresionar a todos. Sus cuerpos ya resentían tanto entrenamiento, pero ella se negaba a dejar todo para descansar, no, debía de ser espectacular. Dio un último giro y cayó de rodillas, respirando con suma dificultad. Miró a sus compañeras, todas estaban igual. Escuchó como la puerta era abierta y una figura masculina aparecía frente a ellas.

-Si siguen así, no tendrán fuerzas para hoy en la noche.

-Houjo—murmuró la joven mirándolo con asombro, pero si él estaba en…y ahora estaba¿allí?--¿Cuándo…?-

-Je, cuando te vi en la televisión para el concurso¿cómo has estado?—preguntó acercándose—Sango, Rin, Ayame, cuanto tiempo-decía sonriendo cordialmente.

-¡Hola Houjo!—respondieron al unísono, notablemente cansadas.

-Bueno, haber, cuéntame—decía sentándose.

-Pero, pero, pero…

-Vamos nena¿acaso ya no me tienes confianza?—preguntaba levantando una ceja, mirando a la joven con una sonrisa.

Sonrió de manera traviesa antes de lanzarse a los brazos de ese joven y plantarle un beso en la mejilla. Sus amigas sonrieron ante su reacción, levantándose para ir a tomar un poco de agua fresca.

-Eres un completo tonto¿por qué no avisaste que vendrías?-

-Mmmm…sorpresa¿te gusta la palabra?—decía mirándola.

-Je, eres incorregible.

-Pero como me quieres por eso.

-Mentiroso—respondió a la defensiva.

-Admitelo—decía abrazándola—Admite que me quieres.

-No-

-Oh, por favor…--rogaba.

-No lo haré, me molesta que no avisaras, pudimos hacerte una bienvenida—regañaba mirándolo a la cara.

-Demonios¿en qué idioma te lo digo?—decía poniendo los ojos en blanco—Fue una sorpresa.

-Mi madre se infartara—decía fingiendo temor.

-Hmp, mi tía siempre ha sido una exagerada—contestó en una suspiro ahogado. Sí, su primo no había cambiado en nada. Seguía siendo uno de los bromistas más tiernos que jamás había visto. Y no lo iba a admitir nunca, pero como lo quería por eso.


-¡Kagome!—gritaba su madre desde la sala--¡Se te hace tarde!-

-¡Voy!—respondió dándose una última mirada en el espejo. Bueno, al menos debería de verse muy presentable, pero no olvidándose de que era una adolescente. Optó por una mini falda negra, con una blusa blanca de manga larga y para darle un toque "formal" una corbata negra. Unas botas de piel negras y su cabello recogido en una coleta. Perfecto.

-Tía, va a llegar tarde—decía el joven mirando el televisor.

-¡Kagome!—gritó nuevamente la mujer, exasperándose por la reciente impuntualidad de su hija.

-Ya voy, ya voy—decía bajando las escaleras—Bien, lista, Houjo, vámonos—ordenó tomando su bolso y echando todo lo que podía, incluido el CD. Se despidió de su madre, y sujetó a su primo del brazo, para jalarlo hacia la puerta, donde el taxi ya los esperaba. Se metió, seguida de su primo.

-Al A&W, por favor—pidió recargándose en el asiento.

-En seguida—respondió el hombre, poniendo el motor en marcha.

-¿Por qué me pediste que te acompañara?—preguntaba el joven, mirando como su prima terminaba de ponerse brillo labial—Podías ir sola, además no me gustan esos lugares.

-Sí, pero es tu castigo por haber llegado así—respondió guardando el brillo.

-¿Y cómo piensas hacerme entrar, eh?-

-¿Quién dijo que entrarías?—preguntó perversamente

-Oh no—murmuró mirando a su prima con su asombro—No me digas que trajiste y ni siquiera podré entrar para verte bailar.

-Mmm, no lo sé, lo pensaré de aquí a que lleguemos al antro.

-Eres muy cruel—decía inflando sus mejillas. Como odiaba cuando se ponía así, vengativa y burlona. Siempre el que salía perdiendo era él.


-Al fin, creíamos que no vendrías—decía Sango sonriendo, esperándola entre la muchedumbre de gente que ya se había amontonado en la entrada del establecimiento—Hola Houjo—añadió mirando al chico.

-¿Y las demás?-

-Dentro, chocando todo—decía notablemente feliz--¡Todo está increíble!-

-Bueno, señoritas, como mi prima es tan mala y no me dejará entrar, creo que me iré aquí cerca de tomarme un café—decía dándose la vuelta—Si algo pasa, llámame al celular.

-Sí, Houjo—respondió sonriente.

Y se perdió de su mirada. Ambas se miraron y abrazaron, antes de caminar hacia la fila principal, donde un hombre de gran tamaño, robusto y con lentes custodiaba la entrada. Sacaron sus pases y se los entregaron.

-Bienvenidas—fue todo lo que dijo, quitando la pequeña cadenilla que dividía la puerta del exterior. Con una sonrisa, respirando hondo, preparándose para el cambio de ambiente que ya les esperaba.

Luces de colores, humo artificial, música a todo volumen, un grupo bailando en el escenario principal y muchos, bastantes jóvenes sentados o parados en la barra de bebida. Abrieron su boca ante la gran cantidad de gente. ¿Acaso todos eran competidores? Dios, ojala no fueran tan buenos. Distinguieron a sus amigas sentadas en una mesilla y se acercaron, abriéndose paso entre tanta gente.

-Impuntual, como siempre—decía Rin haciéndose a un lado, para así compartir el asiento con Kagome--¿Trajiste el CD cierto?-

-Como olvidarlo—respondió mostrándoselo.

-Bueno, por lo que hemos visto hasta ahora—decía Ayame mirando al grupo que hacía una pequeña presentación—Todos son excelentes, por algo es un concurso de talla nacional.

-¿Alguna señal de la señora Izayoi?—preguntó Kagome buscando a la mujer.

-Sí y no—respondió Rin—Ha entrado y salido, como esperando a que llegue alguien.

-¿Alguna idea?-

-No-


Un par de Hummers negras se detuvieron en la entrada. Automáticamente todas las miradas fueron dirigidas hacia los imponentes vehículos blindados. Las puertas se abrieron y unos jóvenes bajaron de ellas. No necesitaron mostrar los pases, el hombre los dejó pasar sin problemas. Acababan de llegar los campeones nacionales en el área masculina. Y por Dios que este año posiblemente también se llevarán la victoria.
Las puertas se abrieron de golpe. Un viento frío se coló en la habitación. No veían bien, pues todas las personas estaban rodeando la entrada, impidiendo el paso. Una voz resonó en el antro, haciendo a todos los presentes voltear hacia el escenario, donde la principal organizadora estaba parada, con un micrófono en mano.

-Sean todos bienvenidos al pre-presentación—decía mirando a todos—Estoy conciente de que todos se mueren por presentar sus coreografías, pero¿de verdad quieren mostrar sus habilidades?—preguntó con una sonrisa—Puede que al ver el nivel de los demás, quieran arrepentirse.

Un murmullo se produjo en el lugar.

-Creo que lo mejor, sería que conocieran a sus contrincantes de la mejor manera—decía sonriendo, haciéndole una señal al DJ--¡Bailando sólo por divertirse!-

Y la música comenzó a sonar, provocando una reacción en cadena hacia todos los competidores, que al instante se lanzaron a la pista a mostrar lo que sabían. Muchos individualmente, otros en grupos. Querían mostrar que eran los mejores.

-Yo voy a bailar¿vienen?-

-Sí—respondió Sango ya quitándose la chaqueta.

-Claro—dijo Ayame dejando el vaso en la mesa--¿Kag?-

-No, en un momento las alcanzo, quiero calificar las habilidades.

-De acuerdo, como tú digas.

Bajaron por la escalinata, entrando en la pista. Todos se veían tan seguros, coordinados, concentrados. Demonios, eran unos verdaderos profesionales. Ya estaba dudando¿de verdad estaban listas para algo así? Se levantó, iría por una piña colada para relajarse y pensar. El pasillo se hallaba algo vacío, pues todos estaban en la amplia pista. Se sentó en el banco, ignorando la presencia de esos jóvenes que tomaban una cerveza.

-Una piña colada—pidió al bar-teender

-Por lo que veo, tú jamás has tenido una verdadera resaca—decía un joven tomando un sorbo de su copa de vodka.

-¿Cómo has dicho?—preguntó mirándolo de reojo--¿Y tú quién eres para empezar?-

-Mmmm, alguien que de momento no importa—decía mirándola, clavando esos orbes dorados en sus pupilas cafés—Pero contestará su pregunta si baila con su servidor.

¡Oh Dios mío! Esos ojos, ese cabello, el gran parecido…Era InuYasha Taisho, el hijo de la señora Izayoi. Dioses, no podía creer que tan pequeño era el mundo. Notó que su bebida ya había sido servida. Y tragó un poco de saliva.

-Y bien nena¿vienes?-

¿Y por qué no? Sólo una pieza, le demostraría quien era, además, dudaba mucho que supiera bailar algo avanzado. Posiblemente era el típico niño rico, que se divertía de lo lindo con los juguetitos motorizados que papi le regalaba. Sonrió, antes de bajar de un salto de la banca y encaminarse a la pista.

-¿Vienes, nene?—preguntó sonriendo provocativamente.

Ju, no sabía con quien se había metido.

En cuanto entraron a la pista, las miradas fueron hacia ellos. Cosa que la chica no entendía muy bien. Posiblemente por ser el hijo de la organizadora. La música cambió, volviéndose un poco más rápida, candente, sensual…

La tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo, tomando por sorpresa a la chica, quien se quedó paralizada en los brazos de ese chico totalmente desconocido para ella.

-Veamos que sabes, lindura…

Le lo lai, ay le lo le lo
Yo vengo con cosa buena para mi pueblo
Traigo amor, traigo ese suero
Que alegra los corazones del mundo entero
Pa'l dolor, pa'l mal de amores
Nada como el repique de mis tambores
Que q'hay tirarse a la calle dejando atrás los problemas
¡Que como decía mi madre, bailando todo se arregla!

Lo sujetó del pecho, impulsándose para separarse y así comenzar a bailar. Oh sí, todo quedaría arreglado en la pista. Le enseñaría a ese tonto a no meterse con alguien a quien no puede igualar. Comenzó a moverse sensualmente frente a él, tentándolo con cada movimiento. Él por su parte sólo la miró, y sonrió. Ella tenía algo, que le provocaba a bailar no para ganar. La sujetó por la cintura, volviendo a pegarla contra él, pero esta vez, ella no se negó.

Pégate un poco mas, pegado a los tambores
Olvida los temores, que el tiempo se nos va
(mujer)
Pégate un poco mas, y mueve esas caderas
Mamita cosa buena, que a mi me pone mal
(ay Dios!)

¡Maldita mujer, como se movía! Pero no por eso ella ganaría en su pequeña competencia. Cuando ella se separó lo suficiente, comenzó a hacer de lo suyo, no se iba a dejar intimidar por una mocosa que posiblemente consiguió un pase gracias a un conocido. Notó como ella hacía cada vez más lentos sus movimientos, provocando ciertas reacciones "involuntarias" por parte de su cuerpo.

Mueve tus caderas muchacha morena
Báilame ese ritmo con sabor a pena
Ay, una pesetita pa'esa vellonera
Para que te olvides de todas tu penas
Y esta noche quiero ¡Más!
Y esta noche quiero fiesta
Hoy no abra mal que por bien no venga
Unamos los corazones, hoy todos somos multicolores

No lo mires directamente, no lo mires directamente…Dioses, si parecía un stripper. Se movía tan sexy y su cuerpo tan escultural, bronceado y…y…sensual. Ya se movía por puro instinto, por seguir la pista, por que su mente ya estaba divagando en pensamientos algo insanos. Sintió como poco a poco se pegaba a su cuerpo. No…había caído en su hechizo. ¡Pero al diablo con eso! Ese chico la estaba volviendo loca.

Pégate un poco mas, pegado a los tambores
Olvida los temores, que el tiempo se nos va
(mujer)
Pégate un poco mas, y mueve esas caderas
Mamita cosa buena, que a mi me pone mal
(ay Dios!)

¿Por qué se movía así?... ¡Era tan erótico!... ¡Ni siquiera lo conocía y ya estaba bailando demasiado pegada a su cuerpo!... ¡Excesivamente pegada!... ¡Si en pocas palabras se estaba casi restregando contra él!... ¡Y para colmo le fascinaba! … Unas manos la sujetan por la cadera. ¿Acaso hay una forma de hacer esa situación más comprometedora y provocativa?

A lo lejos, una mujer ve con bastante asombro la situación. Jamás creyó que su hijo fuera tan social con un competidor. Tanto como para bailar como pareja, no para demostrar su poderío, sino para disfrutar del baile y de la canción. Ellos, hacían bonita pareja.

Y que venga el coro, que venga
Con todo el amor, que venga
Para nuestros niños, que venga
Que venga la paz, que venga

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Que vengan todos, que vengan
Ha bailar mi plena, que vengan
Ahi bien pegaditos, que vengan
Con mucho cariñito, que vengan

Se sentía observada por todos. ¿Acaso se estaban sobrepasando con el baile? Sí, eso debía de ser, por que todas las parejas, grupos y solitarios que estaban alrededor, se les quedaban mirando por segundos. Demonios, tal vez no debió de meterse con el hijo de esa mujer. ¿Y si tenía novia? Un dolor le golpeó el corazón.

Y que vengan ríos de bondad, a todos los pueblos de la tierra
Que no nos podemos olvidar
Que el amor puro libera y la mentira envenena
¡Que como decía mi madre, bailando todo se arregla!

Intentó separarse, y alejarse de ese chico, pero una firme mano la sujetó por un brazo, obligándola a quedarse en donde estaba. Lo miró, admirando ese par de soles que se clavaban dentro de ella, provocándole escalofríos. Sintió como era jalada hacia él, quedando nuevamente muy cerca de él.

-Baila conmigo…

-Yo, pero, tú…

-Shhh, no hables, disfruta—decía haciendo que la chica girara sobre su eje, mientras que él la sostenía de una mano, provocando que la chica se derritiera poco a poco bajo su tacto.

Pégate un poco mas, pegado a los tambores
Olvida los temores, que el tiempo se nos va
(mujer)
Pégate un poco mas, y mueve esas caderas
Mamita cosa buena, que a mi me pone mal
(ay)

Oh, hacía demasiado calor y ese chico no estaba ayudando en nada a refrescar el lugar. Estaba por terminar la canción y ella estaba más ida que nunca. Se giró para verlo de frente, memorizando cada cosa. Lo vería en la competencia, eso era seguro. Se estiró un poco, sin dejar de bailar, hasta lograr plantarle un beso en la mejilla izquierda.

Un suero... mi pueblo
(¡ay si!)
Cosa buena para quien quiera
¡La noche entera!

Murió, definitivamente murió en el momento en el que esos pequeños labios hicieron contacto con su mejilla. Terminó la canción y él se quedó prendado a tan inocente y delicado acto. La vio alejarse de él, reuniéndose con sus compañeras que la veían con una cara de picardía. Suspiro, antes de sonreír. Como había dicho antes, él todo lo que deseaba, lo obtenía. Y esa chica sería su próximo reto.

-InuYasha, hijo…

Volteó, encontrándose con el sonriente rostro de su madre. De seguro había visto todo el show que él había armado junto a su nueva "amiga". Tragó un poco de saliva, ya listo para cualquier pregunta.

-Tú y los demás suban al escenario.

-¿¡Qué cosa!?—Exclamó dando un paso hacia atrás--¿¡Pero por qué!?-

-Je, son los campeones, creo que sería lo más prudente presentarse ante todos.

-Como si no nos conocieran—respondió cruzándose de brazos.

-Sube—ordenó—Ya te esperan—añadió mirando a su otro hijo y amigos ya subiendo.

-Bien, pero me deberás una grande madre.

-Oh, si supieras—decía viéndolo partir—Tú eres el que me debe una, casanova.


-¡Se están divirtiendo!—exclamó el DJ desde arriba.

Una ovación fue la respuesta.

-¿Y bien?—preguntaba notablemente ansiosa la pelirroja—Cuenta, ese chico¿quién era?-

-InuYasha Taisho, el hijo de la señora Izayoi—respondía Rin, haciendo memoria—Eres una maldita suertuda.

-¡Celosas!—exclamó Sango feliz por su amiga, que tenía la vista puesta en el escenario y sus ojos se abrían cada vez más--¿Kag?-

-Dioses, es él…--murmuró haciendo que todas voltearan.

-¡Veo que estos jóvenes han captado toda su atención!—decía el DJ--¡Algunos ya han de saber quienes son, cierto!-

Varios gritos sonaron, pero no entendían muy bien.

-¡No son sólo los hijos de la organizadora!-

¿Eh?... ¿Entonces, qué más eran esos chicos? Levantó una ceja, y puso más atención.

-¡Sí…!—gritaba--¡Ellos han sido los dueños del trofeo por más de cuatro años!-

Un silencio sepulcral…

-¡Con ustedes…!—gritó--¡"Kuroi Kijutsu"!-

No era verdad¡Era una vil mentira!

-¡Para los nuevos, les presentaré a estos chicos…!—exclamaba--¡Miroku Soewa, Kouga Kitsue, Sesshoumaru Taisho y el capitán del equipo, InuYasha Taisho…!-

Y el mundo se abrió bajo la mesa. No, los conductores de esos autos, los más difíciles de la competencia, esos chicos que las cautivaron. ¡No podía ser verdad! Kagome parpadeó al darse cuenta de algo. Madre mía, había bailando de una forma demasiado sensual con el líder del equipo y...¡Maldición!…. ¡le había dado un beso!

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Continuará…

JO JO JO ¡No me pueden matar!...¡Poseo inmunidad!...Sí, aja, bueno, ignorando lo antes puesto, pasaré a los agradecimientos.

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Izayoi-san...jkj... Tsukino Chiba

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¡Gracias!

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atte: TanInu

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¡¡¡¡REVIEWS!!!!