Por: Laura Flores y Silvia Medina

Capítulo 4.- Lazos y conexiones

Le había caído muy bien el dormir, no había sido un sueño totalmente tranquilo pero había estado mejor que los anteriores. Anne se levantó con un ánimo muy distinto al que había tenido los últimos días.

El único que aún se encontraba en la sala común era Harry "Buena manera de empezar el día" se dijo de modo sarcástico Anne, aún no conocía bien el colegio y pues ni modo, tendría que irse con el chico Potter. Se acercó hacia él y tomando aire dijo:

-Hola! Como estas?

-Muy bien y tu??- contestó Harry algo sorprendido.

-También muy bien. Alcanzamos a los demás? Tenemos Herbología y esa clase no me la quiero perder.

-Humm si claro vamos

Los dos chicos atravesaron el retrato y caminaron juntos hacia el invernadero. Entre ellos había un silencio, pero no era nada desagradable y de repente, ambos comenzaron a disfrutar el repentino paseo. Mientras atravesaban los jardines, observaron a unos chicos de primer curso en su clase de vuelo.

-Me encanta volar, en mi colegio estaba en el equipo de Quidditch

- En serio? Y que posición eras?

-Buscador claro.

-Wow! Yo también soy buscador.

-Oh! Fuiste a los mundiales?

Harry y Anne siguieron conversando hasta llegar al invernadero, donde sus amigos los esperaban. A todos les sorprendió el buen trato que parecían tenerse Harry y Anne, ya que no se habían demostrado mucha amabilidad entre ellos. Cuando estuvieron todos juntos entraron a su clase, pero algo había cambiado en ese momento, dentro de Harry había crecido un terrible cariño sobre aquella chica, y eso, ni si quiera el podía explicarlo.

Terminando la clase de la profesora Sprout, los chicos se dirigieron a la sala común, ya que tenían una hora libre. Ron y Harry iban discutiendo acerca del próximo inicio del torneo de quidditch, mientras que las chicas iban en silencio. Cuando iban subiendo las escaleras, una voz gritó desde abajo:

-Hey! Tú!

Los 5 jóvenes voltearon sorprendidos y más sorprendidos quedaron cuando vieron a un Ravenclaw al pie de la escalera. Harry, Ron y Hermione lo conocían de vista, pues iba en su curso, pero jamás habían hablado con él y no tenían ninguna razón para empezar a hacerlo.

El chico saltó los escalones que lo separaban de Harry y sus amigos, pero volteó a donde estaba Anne e ignoró a los demás.

-Hola hermosa como estas?

Anne se quedó pasmada y no respondió. Sólo le mandó una mirada de odio y siguió subiendo las escaleras, sus amigos la siguieron.

-Imbécil ¡!!! Quién demonios era ese tipo ¡?

-Tranquila Anne, solo era un chavo – le dijo Hermione

- De que me vio cara el muy estúpido!

-Tienes que aceptar que es guapo- intervino Kiara pensativa.

-Guapo! Crees que me fije! Es un idiota y es lo único que me importa.

Ron y Harry voltearon a verse desconcertados. Desde el día que habían llegado las chicas rusas ellos se habían visto envueltos en pláticas de mujeres. Sabían que Hermione necesitaba esa parte femenina y Ron hasta pensaba que podrían ser útiles, pero no por eso dejaban de sentirse extraviados en esas conversaciones. A Ron le daba risa el tipo que se le había acercado a Anne, mientras que a Harry no le causaba ninguna gracia, él sabía que era sentirse acosado, era cierto que la joven era bastante guapa, pero era incómodo ser el blanco de todas las miradas. Hasta cierto punto la entendía.

Después de un largo rato de una interminable queja de Anne, Hermione sugirió ir a comer algo y los demás aceptaron. En el camino, la morena iba todavía muy contrariada y a cualquier persona que se le ocurría voltearla a ver, le mandaba una mirada que los mandaba al infierno. La chica tenía unos ojos muy expresivos.

Cuando entraron al Gran Comedor, lo primero que observaron fue a un muchacho en la mesa de Ravenclaw, mirando hacia donde ellos se encontraban. Cuando voltearon a ver la reacción de Anne, ya había desaparecido y estaba medio oculta en la mesa de Gryfindor. A todos les dio risa mientras se acercaban hacia ella. Se sentaron y nadie comentó el incidente.

Mientras tanto en la oficina de la profesora McGonagall, ésta mantenía una conversación con el retrato del profesor Dumbledore, acerca de las medidas de seguridad que el ministerio quería instaurar en Hogwarts. Había pasado ya bastante tiempo con el mismo tiempo cuando el exdirector decidió que era tiempo de poner al tanto de lo que sucedía a su colega.

-Pero Dumbledore, no es posible, ella… ella murió unos días antes, siempre fue una bebé enfermiza…

- Pues creo que tengo razón en mis sospechas, debemos tener prevenido a Harry.

-No creo que sea una buena idea Albus, Potter está muy bien como para meterle fantasmas en la cabeza, aparte solo son suposiciones tuyas, y de igual manera si es que está viva, puede estar en cualquier lugar del mundo. Ahora que lo pienso, si tus ideas son correctas, quien lo hizo? Porque?

-Creo que Harry es lo suficiente maduro como para entenderlo, quizá para el será una gran alegría saber que no está solo como siempre lo ha creído. Minerva, sabes que pocas veces me equivoco y tengo un fuerte presentimiento de que ellos están muy cerca. Respondiendo a tu pregunta, creo saber también quien lo hizo, pero no se porque, si quieres mi total honestidad, es una duda que me carcome por dentro… aunque creo que el responsable esta cerca de los chicos…

-Cerca? Como puede ser? Quien es Albus? Necesito saber

-Por el momento no es oportuno, podríamos juzgar culpables a inocentes…

-De donde la sacaste?

-Ya se lo dije, es mi hija

-No seas mentirosa, si no quieres sentir la furia de la más fiel servidora del señor tenebroso mas te vale que contestes

-Se lo digo, es mi hija- dijo entre lloriqueos una mujer.

-Está bien, quieres quedar como un mártir? Hagamos las cosas divertidas… Cruciatus!