"Venganza"

Seguía lloviendo. Pudo verlo por su ventana. En su espalda sentía una respiración tranquila y una calidez en su pecho. No abrió los ojos. Trato de recordar en que momento de la noche Kazahaya se había dejado de quejar y quedándose dormido.

Se quito el brazo de Kazahaya lentamente, así como la vuelta que se dio para verle la cara. Se miraba tan pacifico, tranquilo, descansado y Rikou no pudo pensar mas que en perturbar esa paz.

Una mueca se dibujo en su rostro. Coloco una mano en el pecho de Kazahaya y la estiró.

-Kyaaaaa!- Rikou cerró los ojos rápidamente pero no pudo quitarse esa sonrisa. Se sorprendió en la tardanza de los gritos de Kazahaya.

Splash

Kazahaya rió. Rikou abrió los ojos. Tenía una de las cubetas que había puesto en las aberturas del techo. Lo miró. No dejaba de reírse. 'Con que quieres jugar..?'

Ahora esa cama también estaba mojada junto con las sabanas, y sin olvidar a Rikou. Quien se levantó de la cama y fue al cuarto de baño. Kazahaya quitó las sabanas de esa cama también y aun riéndose salió.

Regresando, encontró a Rikou haciendo el desayuno, ya estaba seco, pero no pudo evitar acordarse de cómo lo había dejado.

-Ya puse a lavar las sabanas, mas tarde subes y pones el secado-

Rikou se mostraba serio. Colocó la comida en la mesa. –Si me oíste, verdad?- comenzó a comer. Rikou no lo miro pero sonrió para si mismo.

Sus exhalaciones comenzaron a ser mas ruidosas.- Que le pusiste al desayuno?!?!-

-Un poco de chile- dijo leyendo el periódico. Kazahaya comenzó a lanzarse aire con la mano. Tomó agua pero aun sentía que la boca le ardía.

Bajaron a la tienda, después de que Kazahaya tomo 8 vasos de agua para quitarse lo irritado de la boca. Ahora quien tenía una sonrisa en el rostro era Rikou.

-Buenos días- Kakei los recibió con una gran sonrisa mientras tomaban sus delantales y se los colocaban. Vio la cara larga de Kazahaya. –Que pasa, Kudo-kun?-

-Mi cuarto tiene una gotera- se quejo

-Mmm, creo que tendremos que solucionar la eso… pero ahora no se puede, sigue lloviendo, no querrás que Rikou enferme por exponerse a una lluvia como esta…- Kazahaya no dijo nada. Kakei les dio unos cuantos mandados dentro de la tienda.

En un momento de la tarde Rikou subió a poner las sabanas en secado. Aun no se le olvidaba lo que le había hecho, desde el empujón de la cama, como el chile en su desayuno. Cuando vio a Rikou regresar de afuera y poner el paraguas en las rejillas a la entrada de la tienda se sonrió. Rikou lo miró.

-Me extrañaste?- le insinuó, pensando en que quizá ese comentario le quitaría la mueca que tenia.

Ese día casi no hubo clientes. Quizás la lluvia los mantenía encerrados en sus casas. Y llegó su hora de salida. Kazahaya tomo el paraguas de donde Rikou lo había dejado, espero a que Rikou se desocupara para que salieran juntos.

Kazahaya seguía con la sonrisa cuando salieron de la farmacia. Iba siempre un paso delante de Rikou. Aun tenía el paraguas y como su compañero era muy alto mantenía el brazo elevado.

-Te ayudo con...- Rikou colocó su mano donde Kazahaya la tenía.

-Yo puedo solo…- sacudió su brazo para deshacerse de la mano.

Una vez frente la puerta del departamento, Kazahaya se detuvo, abrió la puerta con sus llaves y entro precipitadamente cerrando la puerta. –Haha!- Kazahaya burló desde dentro, viendo por el lente de la puerta a Rikou empapándose. Se marchó de la puerta.

Rikou metió su mano al bolsillo del pantalón y sacó sus llaves.