Woah! Parte 3! Espero que les guste
Hacía frío.
Pero, viéndolo de esa forma, cuándo no hacía frío en ese condenado paraje del Helheim? Siempre era invierno. Siempre estaba oscuro, siempre hacía frío. Y siempre había un silencio que era más helado que los zéfiros que se colaban por las rendijas mal tapadas de los extensos ventanales.
La espalda de Hel estaba apoyada contra uno de los gruesos vidrios de uno de esos ventanales, con la mirada perdida y desviada de la vastitud tétrica y muerta de la biblioteca.
Cosa de un solo día. Había sido una cosa de un solo día.
Claro, ella había sido ingenua- para variar. Cómo iba a esperar ella otra cosa del dios más apuesto de Asgard? Seguramente el tenía otras amantes en lugares menos rebuscados que -nada más ni nada menos- los infiernos. Porque la fama de casanova era irrevocablemente de Loki, pero los laureles por belleza también eran irrevocablemente de Heimdall.
Emitió un profundo y lánguido suspiro. El amor era sólo cosa de libros... y de libros equivocados! El amor no era cosa suya... Hel había escuchado alguna vez a algún sabio decir que no hay peor nostalgia que la añoranza por algo que nunca se tuvo.
Y allí como firme prueba de eso estaba ella, apoyándose contra unos paneles de vidrio helados y duros, sin siquiera darse vuelta y admirar los copos de nieve que caían afuera y adornaban los pinos eternos.
Quizá por eso no lo vio venir.
Antes de hacerse intangible y pasar por la ventana, Heimdall la observó desde afuera. De verdad era una chica muy triste, pero de alguna forma que no podía describir con palabras, ella lo capturaba... Sonrió de forma atractiva.
Llevaba un abrigo muy grueso que lo protegía de la nevada insistente, y un par de alas finas y estilizadas, como de halcón, sobresalían de él y lo mantenían al nivel de la ventana, que se encontraba en uno de los niveles más altos del castillo del Helheim.
Guardándose su expresión provocativa para sí mismo, el diós de las estrategias se materializó en la biblioteca. Pero no en cualquier parte, sino detrás de Hel, y sus fuertes brazos rodearon su cintura y la atrajeron hacia él.
"Heimdall," dijo suavemente. Al oír su nombre en sus labios, el dios guardián sonrió.
"Supongo que pensaste que no iba a regresar," sugirió él.
Ella no se inmutó ante la sonrisa, porque al estar su espalda oprimida contra su pecho no podía ver su rostro. Débilmente, como hablando para ella misma, terminó con un suspiro la frase: "Qué has hecho conmigo?"
La sonrisa no se borró de los labios de Heimdall, pero un suave rubor se extendió por las mejillas de Hel al sentir que el dios la estrechaba más contra sí.
"Lo mismo que tu has hecho conmigo, Hel."
Jaja, que tal? Este capítulo fue inspirado por sus lindos reviews, y por la canción "Durch die Nacht" de Silbermond- la frase es "Was hast du mit mich gemacht?" n-n lol
Ya escribí el próximo capítulo! Ahora solamente faltan los reviews de mis espectaculares lectores :D
