La luz de la luna, llena y perfecta, entraba a raudales por los inmensos ventanales, y hacía que los muchísimos candelabros encendidos fueran casi innecesarios.
Un, dos, tres. Un, dos, tres.
La sala misma parecía moverse al compás de la música.
El libro de las horas ya había sido guardado. Marido y mujer se miraban, contentos, mientras la noche se apoderaba de los invitados. Todo había salido perfecto. Freyr sostenía con caballerosidad a Skuld, quien no podía retener más las lágrimas de emoción. No lo había soportado tan bien como Urd, que miraba a los recién casados con orgullo, apoyada contra una columna. Esa predicción se le había escapado. Mejor.
Freyr y Skuld. Quién lo hubiera pensado... los había tomado por sorpresa a todos. Urd sonreía también por ellos. El futuro de Asgard, habiéndose evitado temporalmente el Ragnarök, se veía atractivo.
Un, dos, tres. Un, dos, tres.
Loki, con una expresión divertida, y un poco traviesa, murmuraba en el oído de Mayura cosas que escuchaba solamente ella. Seguían sentados a la mesa mientras todos bailaban, y la chica no dejaba de sonrojarse. El dios parecía entretenido, y sus dedos largos y finos se entrelazaban en los mechones rosados de ella.
Mayura era su centro de atención.
Heimdall observaba la escena por encima del hombro de Hel, sobre el cual estaba apoyado su mentón. Bailaban muy juntos; Hel se sentía protegida, y él se sentía... bien.
Loki se levantó de su asiento, y tomando a su acompañante de la mano la ayudó a incorporarse también. Mayura temblaba como una hoja, sus mejillas encendidas y sus ojos dejando entrever nerviosismo. El dios del caos se limitaba a sonreír, infundiéndole coraje sin tener que hablar.
Heimdall miró disimuladamente hacia otro lado. No, prefería no ver.
"Cómo va todo?," susurró cerca del oído de su pareja de baile.
"Bailas muy bien, Heim," confesó Hel, cerrando los ojos y dejándose guiar por el dios más apuesto de Asgard. "Todavía no entiendo cómo es que alguien como yo... terminó junto a alguien como tú..."
"Eres cautivadora," dijo él sin avergonzarse, "A veces me pregunto si Loki mismo no fue el que te encerró en el Helheim para evitar tener que lidiar con tus pretendientes..."
Ella se sonrojó hasta la raíz del cabello. "No digas eso de papá...y..." Se concedió un poco de espacio para ver a Heimdall a los ojos: "Hablando de él, dónde está?"
Heimdall puso los ojos en blanco.
"Hel, si fuera tú, realmente no intentaría averiguarlo..."
Perdón por la demora!!! Pregunta para mis lectores: quieren que le vaya dando un final al fic, o preferirían que lo siga?
