Seducción… ¿fallida?

Kaorumar & Nadeshiko miko

Capítulo I: Pasos de conquista

Cortó con mucho cuidado el pescado que tanto trabajo le había costado pescar esa mañana. Sintió como las tripas se le removían de solo verlo. Seguro que su Kaoru-dono se chuparía los dedos al probarlo. Otra vez sus tripas empezaron a moverse. Un sonido extraño y muy conocido por él se escuchó. Su cara adquirió el mismo tono de su cabello y se volvió inmediatamente, sobresaltado, miró a ambos lados y se asomó por la puerta para asegurarse de que nadie hubiese escuchado ese… esa pequeña fuga.
Sus tripas seguían incesantes. Otra vez se volvió a sobresaltar. ¡Oh, Kami! Esos retortijones no eran precisamente de hambre. Corrió hacía el cuarto de baño, creía que el mundo se le iba a venir encima, no podía aguantar más. Por fin llegó al baño. Suspiró aliviado, nunca le había parecido tan largo el camino hasta el baño, agarró el pomo de la puerta y tiró… volvió a tirar... Empezó a sudar frío y a tirar con más fuerzas y se ventoseó de nuevo.

- Maldita sea. ¡Abrid! - gritó poniendo las manos en sus nalgas y esforzándose por aguantar.

- ¡Está ocupado! - el gritó de Yahiko hizo que se le viniera la tierra encima. Empezó a dar vueltas, intentando soportar aquel maldito apretón. La puerta del baño se abrió y Yahiko salió, al verlo puso mala cara y empezó a agitar las manos queriendo disipar algo -¡Qué pestazo!

Kenshin no esperó a que saliera, lo empujó y entró corriendo. Cerró la puerta con fuerzas y se bajó los pantalones con una rapidez extrema. Se sentó y suspiró aliviado, sintiendo escalofríos recorrerle el cuerpo ¡Oh, qué alivio! Se acomodó un poco en el pequeño cubo que usaban para sus necesidades. Miró el periódico que estaba en lo alto de un pequeño taburete. Agarró el periódico y lo abrió. Pasó las páginas intentando encontrar un anuncio que le gustara.

- Akane Sanada, esposa actual del general Yamagata ha interpuesto una denuncia a Sakura Hideto ex del mismo, declarando reiteradas injurias contra ella. La esposa del político afirma haber soportado tirones de pelo de la ex esposa celosa - leyó - Já, ese Yamagata si no fuera tan mujeriego… - pasó las páginas, viendo los diferentes anuncios - ¿Um¿anuncios X?. ¿Qué es eso?

Fijó su mirada en los anuncios y los leyó. Chicas desnudas por aquí. Chicas desnudas por allá. ¿Qué era eso?

- Chica caliente ofrece sus servicios… - leyó, y fue hacía otro anuncio - madurita quiere compañía…- su mirada se centró en un anuncio con letras más grandes que los otros y en un cuadro mucho más grueso - ¡Consigue a la chica de tus sueños con diez pasos! - sus ojos se iluminaron - el doctor Satoshi te explica los pasos que tienes que seguir. Acuda a la calle Awateyebe, número 55 - Esa calle estaba cerca del hospital. ¡Genial! iría en ese mismo instante iría a ver a ese tal doctor Satoshi y conseguiría esos pasos.

Estaba decidido. Se giró para coger el rollo de papel que tenía detrás suyo, pero… ¡oh, sorpresa! No quedaba papel. Maldijo a Yahiko. Siempre hacía lo mismo, y daba la casualidad de que siempre era él el que se encontraba con el pastel. Miró el periódico que tenía en las manos y encogió los hombros. -¡Qué remedio! –se dijo.

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Kenshin se encontraba a dos manzanas de la calle Awateyebe. ¡Demonios¿En que momento se le había ocurrido limpiarse con el periódico? Tenía el trasero como si se hubiera limpiado con un cactus. Disimuladamente, se llevo la mano a la parte trasera y se separó el pantalón, miró para todos lados para ver si alguien lo miraba, y al ver que no, se estiró de él para separarlo de la piel. Estaba tan escocido, que el pantalón se le pegaba.

Dio dos pasos y repitió la misma operación, y así sucesivamente hasta llegar a la calle Awateyebe. Le pasó por la cabeza ir al periódico y aconsejarles que pusieran un aviso en todos su ejemplares en el que dijera¡Atención! Papel no apto para uso higiénico. Manténgase fuera del alcance de agujeros comunes.

Ya estaba en la calle, ahora solo quedaba encontrar el numero 55. Miró el numero de la primera casa que quedaba a su derecha, el 43, bien, en ese caso, tenía que seguir por ese lado y encontraría el 55 enseguida. ¡Que raro! Se rascó la cabeza con un dedo. Del numero 53 pasaba al número 57¿y el 55? Quizá estaba en el lado izquierdo. Sacudió la cabeza y cruzó la calle. La recorrió de punta a punta. Nada¿acaso se les había olvidado poner el numero o que? Estaban todos, menos el que él buscaba. Miró de nuevo hacía la casa numero 53 y su mirada se centró en la de al lado. ¡Ahí está! Lo dicho, se les había olvidado el número.

Se acercó a la puerta y dio dos golpecitos con los nudillos. Esperó…siguió esperando…taconeó con el pie en el suelo…ya no esperaba más. Abrió la puerta poco a poco, y vio a un hombre de unos cuarenta años, sentado en una silla montando un pequeño barco de madera. –Hola. ¿Señor¿Me oye? Vengo por lo del anuncio del periódico -. Nada, aquel hombre no lo escuchaba. ¿Estaría sordo? Se acercó un poco más. – ¿Señor Satoshi? Soy Ke…

-¿Quién diablos eres¿Qué quieres? Este barco es mío, me oyes, mío.Ya le dije a tu compañero que no se lo vendía. ¿Cuándo me dejarán tranquilo? -. Kenshin tragó saliva –No, no se de que me habla. Yo vengo por lo del periódico. Estuve tocando pero no contestaba -. El hombre se apartó un poco dejándole espacio para poder respirar.

-Discúlpeme joven. Pensé que se trataba de otra persona. Últimamente me han estado molestando para que les venda mi obra de arte. Este barco me esta costando mucho montarlo. Y es muy valioso -. Kenshin centró su vista en el objeto en cuestión. ¿Valioso¿Eso era un barco? Pero si parecía un pato, no tenía nada en su sitio… Reparó en el rostro del hombre. ¿Ese hombre estaba centrado o que ¿Y porque se le acercaba tanto cuando hablaba ¿A parte de sordo estaba ciego ¿Por qué le guiñaba un ojo? En el anuncio ponía consiga a la mujer de sus sueños, y no al hombre¿cierto ¿Lo habría leído mal?

-¿A qué ha venido a verme, joven? -. Kenshin suspiró. ¿A caso no se lo había dicho ya? –Vine por lo del anuncio del periódico. Ya sabe, lo de conquistar a la mujer de mis sueños.

Satoshi se acercó de nuevo a él, y lo miró a la cara. - ¿Qué viene a poner un anuncio al periódico porque tiene usted sueño? Se ha equivocado de sitio joven. El periódico está en la calle Ketemekagas.

Ese hombre estaba bien sordo… Kenshin se sacó el trozo de periódico del bolsillo. Estaba un poco arrugado, pero gracias a Dios no se había ensuciado, y lo había podido coger. Satoshi comprendió al fin a que se debía su visita. –Está bien joven, siéntese.

Kenshin se sentó con un poco de reticencia. Se le habían vuelto a pegar los pantalones al trasero, pero delante de ese hombre no podía ponerse a estirar de ellos. No quería que pensara que tenía sarna.

-Vale, escuche con atención, es muy sencillo y si hace caso de mis consejos, la gachí estará comiendo de su mano en menos que canta un gallo -. Kenshin asintió. No podía ser tan complicado, además, él era guapo, fuerte y joven. ¿Qué más podía pedir una mujer?

-El primer paso es muy sencillo. Solo se trata de mostrarle su interés mediante un cumplido. Ya sabe, decirle algo bonito.

Kenshin se rascó la cabeza. ¿Algún cumplido? – Un cumplido como por ejemplo que tiene unos brazos muy fuertes y musculosos?

-¿Cómo dice joven¿Qué tiene unos calzos hermosos? No, por Dios, no. Dígale que es bella y que huele a flores silvestres, pero no le mencione los calzos en la primera cita. La asustara - A Kenshin le rodó una gotita por la sien, pero al menos había conseguido que ese hombre le dijera un par de cumplidos.

-Bien, el segundo paso, consiste en que usted debe estar completamente pendiente de sus necesidades. Ya sabe, para todo lo que necesite.

-¿Oroo¿Sus necesidades¿Eso no lo puede hacer ella sola¿Debo acompañarla también cuando haga esas cosas?

Ese joven había dicho que si necesitaba que la ayudara en sus necesidades¿cierto? Si, había dicho eso. –Pues claro joven. Ha de ayudarla en todo lo que ella necesite. Usted no se corte en ofrecerle ayuda. Las mujeres eso lo agradecen mucho.

Kenshin no comprendía muy bien porque a las mujeres les podía gustar que un hombre las ayudara en el baño, pero en fin, si lo decía ese hombre, sería cierto. Asintió para que el hombre pudiera continuar con su explicación.

-Estupendo, vamos a ver el tercer paso. Es muy sencillo. Ha de ser detallista con ella, no sé, regálele un ramo de rosas o algo así. Pero no las compre, esas no tienen valor. Las a de coger usted mismo.

-¿Oroo¿Rosas¿Rojas o blancas?

-Si usted pretende conquistar a una mujer, han de ser rojas. Las blancas se les regalan a las madres para su cumpleaños.

-Oh, de acuerdo. ¿Y donde puedo conseguir rosas? El vecino tiene rosales, pero no le caigo demasiado bien, piensa que me tiño el pelo.

-¿Qué le tiñe al perro? Es normal que no le caiga bien. Pobre animal… En ese caso, róbelas. Así tendrán más valor.

Kenshin asintió, si no había más remedio, pues robaría unas rosas. Total¿que podía decir ese hombre por unas cuantas rosillas de nada?

-De acuerdo, pasemos al siguiente paso. Paso cuatro: Preparele una bonita cena romántica. Ya sabe, con velas, una suculenta cena…usted y yo nos entendemos ¿cierto?

-¿Cena romantica? Eso es fácil, y además yo cocino muy bien. Le hare una cena que se chupara los dedos.

-¿Cómo dice¿Que le chupara los pechos? Joven, no quiera ir tan rápido, eso no llega hasta el paso nueve o diez. Tranquilice esas hormonas. Lo que tiene que hacer es preparar una buena cena, con velas, y todo bien colocadito.

Kenshin asintió. ¡Va! Eso estaba chupado. Era coser y cantar para él. A romantico no lo ganaba nadie. Le iba a preparar una cena a su Kaoru-dono tal y como ella se merecía.

-Bueno, vamos abanzando. Llegamos al punto medio de la conquista. Preste atención, porque en este paso no puede fallar. Es sencillo. Ha de llevarla a ver fuegos artificiales. Ahora viene la fiesta del setsubun. Aproveche para hacer una salida especial, y llevarla a ver los fuegos del tres de febrero.

Kenshin suspiró aliviado. Vaya, eso si sonaba fácil ¿No había trampa? No, ese hombre parecía sincero. Ver unos fuegos. ¿Con eso se conformaban las mujeres? Sonrió. Ya tenía a su Kaoru-dono comiendo de su mano.

-Si quiere un consejo, acérquense todo lo que puedan a los fuegos. Yo siempre me acerco mucho para verlos.

- "No me extraña, con lo cegato que está" - pensó Kenshin.

–A mi mujer le encantaba verlos desde cerca.

Vaya, en ese caso la cosa cambiaba. Ese hombre se acercaba porque no veia, pero si a su mejer le gustaba¿Quién mejor para comprender a una mujer que otra mujer? Bien, pues la pondría bien cerquita. Tanto que no se perdería ni un solo detalle. A no ser que el quisiera, claro. Sonrió de nuevo.

-Mi pobre mujer, de no haber estado tan ciega, no se hubiera estrellado contra aquel carro de caballos, y ahora podríamos seguir viendo los fuegos de cerca.

A Kenshin eso le sonó muy raro¿estrellarse contra un carro? Bueno, eso nada tenía que ver con fuegos artificiales, ni con su Kaoru, asi que pelillos a la mar.

-En fin, no vale la pena lamentarse. Pasemos al paso seis. En este te tienes que lucir. Aquí es donde le demostraras tu verdadero sexapeal. La llevarás a un viaje de fin de semana. Pero ha de ser fuera de la ciudad. Ya me entiendes. Para cambiar de aires.

-¿Oroo¿Sexapeal¿Qué es eso¿Fuera de la ciudad? Bueno, eso no es problema, podemos ir al Aoiya. Misao se alegrara de vernos. Y quizá con un poco de suerte podamos…

-¿Podaís que, joven¿No le he dicho que hasta el paso nueve nada? Esas hormonas van a echar a perder el plan. Debe controlarse.

Vaya, ese hombre escuchaba lo que le interesaba, porque eso lo había dicho bien bajito. En cambio había preguntado lo del sexapeal ese bien claro, y el tío ni se había inmutado.

-Bien, ya no quedan muchos pasos asi que ya mismo terminamos. El paso siete, tiene que ver con el seis. Es decir, usted aprovechara ese viaje de fin de semana, para llevarla una noche a darse un baño de aguas termales. A las mujeres le s encantan esas cosas. Y dele un buen masaje, ya me entiende. De esos que las dejan temblando.

-¿Oroo¿Un masaje que la deje temblando? Se refiere a…

-¿Cómo dice¿Qué le dejara un mensaje telefoneando? No, joven. No entiende nada por el amor de Dios. No me extraña que no la conquiste - Satoshi suspiró. –Le ha de hacer un masaje, de esos que vuelven loca a cualquier mujer. Usted es hombre, ya me entiende.

-Claro -. Ese hombre estaba bien loco, pero con tal de que le ayudara con su problema…¿un momento, no había dicho que nada de eso hasta el paso nueve? Bueno, a el que mas le daba. Le interesaba que fuera adelantando pasos. Empezaba a hacerse viejo.

-Bien, paso ocho, y muy, muy importante. Aquí se juega el paso nueve. Si el ocho no funciona, retírese del camino. Así que escuche atentamente. Ustedes ya abran vuelto de ese maravilloso viaje. La chica vendrá bien relajadita después de los masajitos y el descanso. Aproveche para entrar en su cuarto a media noche, y susurrándole bonitas palabras, bésela.

-¿Oroooooorooorororoo? Eso me gusta, si señor. Ya tenía yo ganas de llegar a ese paso.

-¿Qué le asusta dice¿Y como pretende conquistar a una gachí sin besarla? Estos jóvenes de hoy en día…

A Kenshin la sordera del hombre ya le tenía sin cuidado. El iba a besar a su Kaoru-dono, asi que ya podía estar ese hombre sordo, o se podía venir el dojo abajo. Pero él iba a besar a su Kaoru.

-Y al fin llegamos al paso nueve. El más complicado de todos. Si usted supero el paso ocho, solo le queda una cosa… - . Kenshin se acercó un poco más, le temblaban las manos, y estaba tan nervioso, que casi se comia al hombre con la mirada. Había llegado la hora "de" – de pedirle matrimonio.

-¿Oroooroo¿Matrimonio¡Pero si solo estamos en el paso nueve! Además aún falta…

-Yo no se en que mundo viven ustedes los jóvenes, pero para poder llegar al paso diez con una chica, hay que contraer matrimonio primero. Le guste o no.

Kenshin bajo la mirada avergonzado. ¿Aguantaría tanto¡Si! Se dijo. Por su Kaoru-dono lo aguantaría todo y más.

–Bien señor Satoshi, le pedire matrimonio, y esperare como todo un hombre hasta el dia de la boda.

Satoshi sonrió. Si supiera ese muchacho que el no había llegado ni al paso cinco…en el cuatro ya había engendrado a su primer hijo. Y al llegar al paso diez, ya tenía a su segundo churumbel.

-De acuerdo. Por fin llegamos al paso diez "gracias a Dios, haber si se marcha ya el colorín y puedo continuar con mi barco" el mejor paso. La culminación total.

Kenshin pego un bote y se colocó justo al lado del hombre. Hombro con hombro.

-¿Culminación¿Total¿Es decir, hasta el final?

-Mire que listo es usted…como este tema le interesa más, se ha acercado para que lo escuche mejor. En los otros no se ha molestado eh…

A kenshin le rodo una gotita por la sien. ¡Que hombre más exasperante!

-Si, culminación. Hasta el final.

-Perfecto -. Kenshin se levantó –¿No tendría usted un papelito para dejarme apuntar los pasos? No me gustaria olvidarme en mitad de la faena.

Satoshi le entregó un papel y una pluma y Kenshin se dispuso a escribir los pasos para que no se le olvidaran.

Lista de pasos:

Paso 1: Decirle un cumplido : bella silvestre.

Paso 2: Ayudarla a hacer sus necesidades en el baño.

Paso 3: Robarle rosas al vecino.

Paso 4:Cena romantica : velas

Paso 5:Fuegos artificiales: Ponernos muy cerca.

Paso 6: Tener sexapeal. Ir al Aoiya.

Paso 7: Aguas termales y un masaje: erótico para que tiemble.

Paso 8: Entrar en su habitación: Beso

Paso 9: Pedirle matrimonio: No culminar hasta estar casados. IMPORTANTE

Paso 10: Culminación. Hasta el fondo.

Bien, no era tan difícil.

-¿Cuánto le he de pagar por sus servicios señor? - Satoshi se extrajo del bolsillo un papel y se lo entregó a Kenshin. El pobre pelirrojo se descompuso, lo miró con los ojos muy abiertos y una capa de sudor empañó su frente – Mire, será mejor que le deje el dinero en el mueble que tiene afuera¿de acuerdo?

Y asi fue como Kenshin cogió el papel con los pasos y salió como alma que lleva el diablo.

CONTINUARA

Aquí estamos Nadeshiko miko y Kaorumar, en una alocada historia con el único fin de divertinos y divertios. Esperamos que os guste y nos déis vuestra opinión!.

Muchos besos!