Capítulo I: Un piropo con consecuencias.

Kenshin daba vueltas y vueltas intentando mentalizar las mismas palabras.

- Bella silvestre...mmmhhh...bella silvestre...mmmhhh…bella silvestre. ¿Era así? - Miró el papelito que tenía escrito con su puño y letra por décima vez - Si, bella silvestre - Era un piropo bien fácil. Se lo tenía más que aprendido se dijo. Aún faltaba una hora y media para que su Kaoru regresara al dojo. Miro alrededor, todo estaba limpio y recogido. Frunció el ceño -No, tiene que estar más limpio - se metió el papelito en el bolsillo y se encaminó hacía el patio a llenar el balde de agua para fregar por tercera vez el suelo del dojo.

Vació el balde que contenía agua sucia y lo lleno de agua limpia, lo cogió a pulso y se encaminó hacia el dojo de nuevo, pero una pierda se le puso en mitad del camino y tropezó tirándose todo el agua encima.

- ¿Esa piedra estaba hay antes? - no recordaba haberla visto - ¡Genial! Estoy más mojado que las bragas de una rana - se estrujó un poco los pantalones para no gotear todo el suelo y fue a su cuarto a cambiarse de ropa.

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Sanosuke no podía creer su mala suerte. ¿Por qué nunca ganaba ni una sola partida? Si Jou-chan se enteraba de que había vuelto a perder el dinero que le había prestado lo mataría a golpes de bokken. Andaba tan despistado pensando en su futura muerte que no se fijó en la piedra del suelo y tropezó.

- ¡Demonios¿Qué hace esta piedra aquí? - se enderezó y adelantó el pie para no caer y… - ¿Pero qué...¿Quién ha dejado este balde de agua aquí en medio?- Había metido el pie hasta el fondo y se había mojado todo el zapato. Soltó una maldición y se adelantó otro paso. Miró con gesto ceñudo el balde de agua y su vista se centro en algo blanco que había justo al lado - ¿Qué es eso? - Se acercó de nuevo y se agachó para mirar que era eso blanco -¿Un papel?- Lo recogió y leyó - ¿Lista de pasos?- miró la letra con atención. Mala ortografía. Esa letra era de Kenshin.

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Kenshin buscaba y rebuscaba pero nada, el papel no estaba. Estaba convencido de que se lo había metido en el bolsillo. Miró de nuevo. Nada, no estaba. Quizá se le había caído al tropezarse. Salió al patio en busca del papel. Miró y remiró por todos los rincones. No estaba. Empezaba a ponerse nervioso. Tenía que dar con ese papel si o si. No podía permitir que Kaoru lo encontrara. ¿Y si estaba en el salón? Quizá no se lo había metido en el bolsillo. Lo cierto era que ya no estaba seguro de nada. Suspiró y se encaminó hacía dentro del dojo.

Al entrar vio a Sanosuke mirando lo que parecía ser un papelito con cara de asombro. Los colores empezaron a subirle, y unas gotitas le cayeron por la sien.

"Que no sean mis pasos…que no sean mis pasos..." rogó. Pero no le sirvió de nada, porque efectivamente, eran sus pasos.

Sanosuke miró a Kenshin con sonrisa maliciosa.

- Vaya, vaya…hasta que al fin te decidiste¿no? Así que bella silvestre… ¿A dónde piensas llegar con ese piropo?

Kenshin se sentó delante de Sanosuke y resopló. Lo mejor que podía hacer era explicarle de donde había sacado esos pasos. No, definitivamente no era lo mejor. Lo utilizaría en su contra seguro. Pero… ¿que opción le quedaba? Prefería explicarle lo sucedido que dejar que pensara que esos pasos los había inventado él.

- Eso no es mío Sano - dijo por toda respuesta.

- Ah¿no? - Sanosuke lo miró con ojos entornados, levantó el papel, lo miró de nuevo, volvió a fijar su vista en el papel y después en Kenshin de nuevo – es tu letra.

Kenshin se estiró el cuello del gi. ¿Era cosa suya o en ese cuarto hacía calor? Carraspeó. –Bueno…si es mi letra. Pero lo que pone ahí no es idea mía. Yo solo lo apunté como método de consulta.

Sanosuke levantó el mentón y lo miró con los ojos entrecerrados. –Ya, como consulta. Y ahora me dirás que no te has pasado toda la tarde ensayando este mmm…"piropo"¿no?

-Pues no, no te lo diré porque si que lo he hecho - ¡Maldición¿Por qué no era capaz de mentir ni cuando su reputación estaba en peligro? Ahora tendría que aguantar lo que le viniera por delante. ¿Por qué era tan bocazas? Bajo su mirada al suelo abochornado.

Sanosuke sonrió divertido. Ese Kenshin y sus cosas. Con lo fácil que le resultaría decirle a Jou-chan lo que sentía, el se empeñaba en hacer las cosas difíciles. Echó una ojeada al papel y se rascó la barbilla incipiente. ¡Qué demonios! El era su amigo y como tal iba a ayudarlo. El primer paso era algo absurdo¿bella silvestre¿qué piropo era ese? En fin, había que enseñarle a tratar a las mujeres y eso no era sencillo, pero con un poco de práctica…

- Bien Kenshin. Te ayudaré. Pero no le digas esto a Jou-chan si no quieres quedar en ridículo.

¿Ayudarle¿Sanosuke? Eso no le olía nada bien. Pero no perdía nada por escuchar lo que su amigo le proponía. Asintió con la cabeza. Miró a Sanosuke con cara de interrogación e hizo un gesto con la mano. ¿Qué hacía? Le estaba señalando que se acercara más a él. Kenshin miró a ambos lados y se señaló con el dedo a modo de pregunta.

Sanosuke se puso la mano en la cabeza. Llegaba a ser bobo este Kenshin, cualquiera diría que era el gran Battousai. Asintió con la cabeza y Kenshin se arrastró un poco hasta quedar a menos de medio metro de Sanosuke. Una vez estando cerca, Sanosuke cogió la mano de Kenshin y la apretó con sus dos manazas.

- Eres como una flor silvestre que acaricia mi alma con sus pétalos, suaves y delicados, pero tienes espinas, espinas peligrosas que se han clavado en mi corazón.

Kenshin estaba completamente sonrojado.

- Vaya Sanosuke…muchas gracias.

Sanosuke dejó caer la mano de Kenshin de golpe.

- Kenshin vamos a llevarnos bien. Intentas seducir a Jou-chan no a mi. Recuérdalo - Kenshin asintió frenéticamente. ¿A caso Sanosuke había pensado que él…? Sanosuke lo miró ceñudo y volvió a cogerle la mano - Bien, ahora tú. Dímelo tú a mí.

Kenshin hizo memoria. Esperaba que le saliera bien el discurso. Sanosuke no era la persona que más le inspiraba a decir algo así, pero en fin… a falta de pan, buenas son tortas, se dijo. Carraspeó y comenzó su discurso.

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Yahiko regresaba al dojo después de una mañana muy ajetreada de trabajo en el Akabeko. Ese restaurante siempre estaba lleno. Se secó el sudor con la manga del gi y abrió el portón que daba al patio. Le había parecido escuchar la voz de Sanosuke en el salón.

- Estarán allí - pensó. Se quitó sus zapatos y se acercó al soji para abrir la puerta pero… un momento¿qué era eso? Parecía la voz de Kenshin. Prestó atención a sus palabras.

- Eres como una flor silvestre, que acaricia mi alma con sus pétalos, suaves y delicados…

No creía lo que oía. Hace un momento había escuchado a Sanosuke, ahora el que decía todas esas cursilerías era Kenshin. ¿Qué estaba pasando ahí? A la busu no le podía estar diciendo eso porque ella aún no regresaba del dojo Maekawa. No se iba a quedar ahí parado como una lechuga. Iba a entrar y a averiguar que era lo que esos dos se traían entre manos.

Colocó la mano en el soji, dispuesto a abrirlo. Volvió a escuchar como Kenshin repetía esas palabras y un escalofrío lo sacudió. Abrió la puerta y lo que vio lo dejó totalmente desconcertado, ido, alucinado, estático.. Kenshin de rodillas, con una de las manos de Sanosuke entre las suyas y diciendo esas… esas ridiculeces. Al verlo, inmediatamente, se separaron, Kenshin estaba completamente rojo y Sanosuke sonreía burlón.

- ¿ Qué es esto? - preguntó con voz chillona - No pienses cosas raras, Yahiko, no las pienses.

- Yahiko… creí que ibas a estar en el Akabeko - dijo Kenshin sonriendo. Yahiko frunció el ceño al notar el tick nervioso que le había entrado en un ojo.

- Necesito que alguien me explique qué significa la escena que acabo de ver - dijo alterado, cruzándose de brazos y mirándolos a ambos acusadoramente.

- Esto.. Pues..

- Nuestro amigo Kenshin ha decidido seducir a Kaoru - anunció Sanosuke interrumpiéndolo. Yahiko se quedo callado, mirándolos, tanto a Kenshin como a Sanosuke. El sonido de unas carcajadas irrumpieron el silencio que se había formado.

Kenshin frunció el ceño molesto. ¿ Qué le causaba tanta gracia?.

Sanosuke intentó reprimir la risa, su labio empezó a temblar ligeramente y luego rompió a carcajadas. Kenshin los observaba furioso. No podía creer que se estuvieran riendo de esos planes. ¡ Esos planes qué tanto trabajo le había costado conseguir!.

Esperó, esperó y esperó hasta que esos dos se tranquilizasen. Yahiko tosió y se limpió las lágrimas de sus ojos. Miró a Kenshin con diversión.

- No te preocupes Kenshin - se llevó una mano al pecho - aquí llegó Yahiko Myoijin, samurai de Tokio, y te va a ayudar.

Sanosuke soltó una carcajada burlón.

- ¿ Cómo lo vas a ayudar, pequeñajo?.

Yahiko lo miró con fuerza y abrió la boca, luego la cerró. Tenía que haber algún modo de que él pudiera ayudar a Kenshin.

- Estos son los pasos - dijo Kenshin, entregándole el pequeño trozo de papel. Yahiko se dispuso a leer el papel pero no pudo distinguir nada de aquella letra. Entrecerró los ojos y se mordió la lengua, intentando descifrar aquel enigma. Sanosuke suspiró resignado y le arrebató el papel de las manos.

- Debe decirle un cumplido, como bella silvestre.

Yahiko enarcó una ceja.

- ¿ Bella silvestre un cumplido? - preguntó - Bah, eso no. Debes decirle algo así : Oh, mi pechuguita, déjame que te acaricie las tetitas.

Sanosuke rompió a carcajadas, mientras que Kenshin se ponía rojo como la grana.

- No, no - dijo Sanosuke riéndose y meneando la mano como si llamase a alguien -

Por esos cacho pezones, que llevas ahí escondidos, tendría dos buenas razones, para dejártelos escocidos - ambos rompieron en sonoras carcajadas.

Kenshin cerró los ojos y una gotita resbaló por su sien. ¿ Por qué habría confiado en estos dos?.

Para él este tema era muy serio y aquellos dos se lo estaban tomando en broma.

Sanosuke lo miró y dejó de reír. Parecía que sus bromas no le hacían gracia. Yahiko lo imitó y suspiró, intentando tranquilizarse.

- No te preocupes, Kenshin. Aquí los dos estamos para ayudarte. Lo que tienes que hacer es decirle la poesía que te dije, y la tendrás en tus manos. Ahora vuelve a repasar el poema.

Kenshin asintió dudoso. Intentó recordar el poema..¿ Cómo era?. Colocó una mano en su mentón y frunció el ceño, con actitud pensativa.

Sanosuke se frotó las sienes y suspiró resignado.

- Eres como una flor silvestre que acaricia mi alma con sus pétalos, suaves y delicados, pero tienes espinas, espinas peligrosas que se han clavado en mi corazón - le recordó.

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Iba con paso temeroso e inseguro.

- Eres como una flor silvestre que acaricia mi alma con sus pétalos… - su mente no hacía más que repetirlo. Si, se lo sabía. Las horas de practica hasta que se le había quedado en la cabeza aquel poema habían dado sus frutos. Llegó hasta la entrada del dojo y la vio, tan hermosa como siempre, con esos grandes ojos azules mirándolo y su encantadora sonrisa.

Notó como su garganta empezaba a proporcionar demasiada saliva. Las piernas le temblaban. Intentó aclararse la garganta y soltó un profundo suspiro. Debía serenarse.

- Kaoru… - su voz había sonado demasiado nerviosa, las rodillas le temblaban y empezaba a sudar.

- Hola, Kenshin - dijo sonriéndole - ¿ qué tal han estado las cosas por aquí?.

- Pu..pues bien Kao..Kaoru-dono - tartamudeó. Kaoru lo miró con una ceja enarcada. Frunció el ceño. Kenshin solo se ponía nervioso cuando había hecho algo mal..

- Kenshin.. - dijo intentando parecer todo lo amable que podía, mas, sin embargo, a Kenshin ese tono le puso la piel de gallina - no ha sucedido nada en mi ausencia¿ verdad?.

Negó frenéticamente con la cabeza, tragando fuerte. Cuando Kaoru hablaba en ese tono deseaba huir y esconderse, pero no podía echarse atrás,¡ tenía que decirle ese piropo!.

- Kaoru-dono… venga - dijo caminando hacía el interior del dojo. Kaoru lo miró extrañada, sin entender nada de lo que estaba pasando. Lo siguió, dispuesta a saber que era lo que le pasaba a Kenshin. Llegaron hasta el jardín, y Kenshin paró de andar, se volteó y ella pudo ver como su frente estaba bañada en sudor. Sospechoso, muy sospechoso - siéntese.

Kaoru dudó unos instantes, pero al fin, se sentó en el porche y levantó la mirada hacía él.

- ¿ Qué ocurre, Kenshin? - preguntó haciendo señas con la mano para que se acercase más a ella. Kenshin miró a ambos lados, sintiendo como las manos le sudaban y anduvo, con paso indeciso y tembloroso, hasta ella. "El poema… el poema..." Sintió la delicada mano de Kaoru agarrar la suya y se estremeció.

Abrió la boca dispuesto a recitar el poema. Palideció y abrió los ojos horrorizado. No podía ser. Intentó hacer memoria pero nada. ¿ Cómo era?. "Piensa, Kenshin, piensa, se dijo.Era.. Era…"

- Eres como una flor escocida que acaricia mis pezones con sus pechuguitas, suaves y delicadas pero tienes pétalos escondidos que me pinchan las tetitas - dijo rápidamente.

Kaoru profesó la información recibida. ¿ Pezones?. La vena de su frente comenzó a latir. ¿ Tetillas?. Se levantó inmediatamente, cerró su puño y golpeó con todas sus fuerzas a Kenshin, aventándolo a unos kilómetros de ella. No podía creer que él le hubiera dicho eso. Se alejó de ahí indignada y furiosa. Ese Kenshin…

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Se sobó la mejilla adolorida. No podía creer el lío que se había hecho. ¿ Qué era lo qué le había dicho?. Enrojeció al volverlo a recordar. De seguro Kaoru no le volvía a perdonar ni a dirigir la palabra. Llegó hasta la casa de entrenamientos y notó las miradas de Sanosuke y Yahiko en él. Miradas de decepción. Frunció el ceño. Encima habían estado espiándole mientras intentaba decirle el piropo a Kaoru.

Sanosuke miró la hoja y suspiró.

- Pasemos al segundo paso.

Continuará...


Hola ya estamos aquí. Con un poco de retraso pero aquí.

Como ya veis este primer paso no ha salido como Kenshin esperaba. Hubiera quedado mejor con el bella silvestre,¿cierto?

Bueno esperamos que este captíulo haya sido de su agrado y nos dejen sus comentarios.

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Ahora pasamos a los agradecimientos:

Gabyhyatt: El paso dos ya esta al caer. Asi que no tardaras en poder ver a Ken ayudando a Kao en el baño jajajaja...

Satsuki Haru: Aún tendras que esperar un poco para el paso diez. Pero aqui tienes el uno. Esperamos que te guste. Nos vemos en el MSN.

BattousaiKamiya: Sigues pensando que Kao es resuertuda? jajaja..pobre se va a llevar algunos disgustillos jajaja...Pero la recompensaremos. Lo juramos. Esperamos que te guste el resto de la historia.

Pali-chan: Hola guapa! Aqui tienes la actualización.¿ Te gustó? jajaja...nos hablamos. Un beso cariño.

Mai maxwell: Hola!! Como puedes ver el paso uno no le ha salido demasiado bien. No sabemos si el resto le saldrábien tampoco, jajaja... Muchas gracias por dejar tu review. Aquí dos servidoras te lo agradecen. Cuídate.