Espero que les guste el siguiente capi de Saga de Hechiceras. Como siempre las críticas y consejos constructivos serán bienvenidos.

Los personajes de Saint Seiya pertenece a Masami Kurumada y aquellos que pagaron los derechos yo solo los uso para divertirme escribiendo sin ningún tipo de lucro.

La Luz

Ya había pasado un tiempo sumidos en esa oscuridad, padeciendo sufrimientos sin fin. A pesar de ser guerreros magníficos su fuerza tanto externa como interna se iba resquebrajando quedando de ellos la nada. Se habían convertido en miserias humanas. De tanto en tanto, cuando creían que todo estaba perdido, algo les rescataba, no sabían que era pero los protegía. Su presencia era temible y dulce a la vez. No sabrían como definirla pero estaba de su parte y era lo único importante.

Un día surgió un rayo de luz entre la oscuridad, la puerta que había sido sellada se abrió, entre tanto, la luz que vieron los dejó cegados pudiendo percibir la silueta de una dulce muchacha que con una fina y melodiosa voz anunciaba el fin de su castigo. Dicho esto hizo una advertencia de que se respetara la vida de esos caballeros o padecerían las consecuencias, luego desapareció sin dejar rastro. Ante su asombro los dejaron marchar.

Cuando despertaron se encontraron en las puertas del Santuario, desnudos, desnutridos como despojos humanos pero vivos y a salvo.

La vuelta al mundo les pareció increíble. No podían creer tener una segunda oportunidad para vivir. Cada uno de ellos estaba dispuesto a aprovecharla.

Alde se fue directo a comer dejando vacía la despensa del Santuario. Afro se dirigió a su templo y por poco se muere al ver sus rosas muertas, mucho más síncope le dio al mirarse al espejo. Lo primero que haría sería darse un buen baño, ponerse sus mascarillas y sus cremas. Luego arreglaría el asunto de sus rosas.

Mu y Shion fueron a ver a Kiki quien no se creía lo que veía. El reencuentro fue muy tierno. Mu quedo sentado en el suelo con un Kiki encima llorando y abrazándole muy fuerte, cuando le tocó el turno a Shion el pequeño lemuriano fue más recatado, al fin y al cabo no lo conocía.

Shaka se encerró en su templo, durante su ausencia lo habían reconstruido. Había algo roto en su interior. Había perdido su pureza. Le costaría mucho superar ese golpe. Aunque en apariencia seguía siendo igual, por dentro se había perdido a si mismo.

Camus, Donko corrieron a ver a sus antiguos discípulos. Aioria corrió a los brazos de Marín y sin decir nada la besó. Marín había recibido la noticia que su Leon regresaría, un vuelco le dio su corazón al verlo en la distancia y mucho más cuando la miró a los ojos y sin más empezó a besarla con el fervor acumulado durante años de silencio. Se habían perdido una vez pero no habría una segunda. Más tarde fue presentada a Aioros.

Saga y Kanon habían arreglado sus diferencias, desde entonces prometieron vivir como hermanos y no volverse a perder por tonterías.

El resto de dorados se fueron a sus templos y decidieron recuperarse. Shura se fue de vacaciones a España. Milo y Donko empezaron una rutina de juergas. El bichito era incorregible y Donko estaba hasta las narices de las cataratas felices. Al fin y al cabo había entrenado al Dragón para algo.

Todos estaban felices excepto MM. Estaba huraño y raro, más de lo habitual. Había una duda que le quemaba por dentro. Quien los había sacado del infierno. Necesitaba preguntarle a su Diosa porque no los había ayudado pero temía que lo volvieran a encerrar. Si algo había aprendido de esto es que a veces con su boca cerrada estaba más guapo.

Al cabo de unos meses, sus dudas fueron respondidas por la Diosa. Ella misma los convocó para explicar porque no había podido hacer nada. La respuesta es que los Dioses habían querido castigar a aquellos que osaron hacerles frente y habían tenido que batallar. Hades había vuelto a ser revivido. Ella había intentado convencerlos que los perdonaran e incluso había cedido su Niké a Artemisa pero no consiguió nada a excepción de que la tierra estuviera a punto de ser destruida. Al fin consintieron de que si Hades aceptaba liberar a los dorados y los que sucumbieron a las batallas, estos serían libres. Hades se había negado una y otra vez, hasta que un día cuando creía que todo estaba perdido, el propio Hades fue a visitarla para consentir la propuesta. Por lo visto, había recibido la visita de unas brujas que lo habían amenazado letalmente si no consentía. No sabía como pero las brujas lo habían seguido hasta los propios campos Elíseos cruzando el Muro de los Lamentos sin problemas. Hades le reconoció que si había cedido fue por las amenazas de una de las brujas. Atena les confesó que había percibido en Hades miedo, cosa que la sorprendió.

Los caballeros escucharon con cierto asombro el relato. Shaka aun recordaba la silueta de esa misteriosa mujer, más de una vez había sentido su presencia. Recordaba que en el momento de morir a manos de sus compañeros en los Sales Gemelos había percibido la silueta de una muchacha que lloraba diciendo que el no podía morir. Otra vez la percibió en el Muro de los Lamentos. Esta vez le habló advirtiéndole que debería pasar un castigo divino si seguía enfrentándose a los dioses con el resto de los compañeros. Le pidió que parara. Luego existió la nada. Más tarde despertó en la oscuridad escuchando la sentencia de los dioses. Durante su estancia en la oscuridad muchas veces sintió su cosmos que lo rodeaba y lo protegía. Había veces que creía que eran fruto de su imaginación otras que era una realidad palpitante en sueños.

Atena volvió a hablar. No sabía quien era, quería guardar su anonimato pero Liria la Sacerdotisa de la Orden de la Sabiduría le había asegurado que estaban de su lado y que si en un futuro próximo las necesitaba no dudara en acudir a tal Orden.

Mu había oído hablar de esta Orden. Se decía que guardaban un secreto que quien lo supiera podía gobernar el universo. El Maestro de su Maestro les había hablado de ellas. Eran brujas con extraordinarios poderes capaces de incluso enfrentarse a los mismos dioses. Generalmente daban la apariencia de fragilidad pero la fuerza de sus cosmos las dotaban de gran fortaleza siendo terribles guerreras. Evitaban en todo momento el uso del cosmos y hechizos por lo que resolvían sus diferencias por medio de la espada. El Maestro de Shion desapareció de un día para otro retirándose a descansar. Desde entonces no se había vuelto a saber nada del viejo Maestro. También sabía que el Santuario de Atena había sido anteriormente uno de los templos de esa extraña orden sagrada y respetada incluso por los Dioses mismos. Pero se lo cedieron a Atena con la condición que custodiara un objeto de gran poder. Atena aceptó. Al principio la Orden y el Santuario mantenían relaciones cordiales pero poco a poco se fueron alejando hasta quedar en el olvido. Incluso muchos creían que la orden había desaparecido. Por eso la sorpresa de su intervención con Hades fue mayúscula. La primera sorprendida fue la propia Atena, la cual no sabía como agradecerlo. Lo que más les desconcertó es que igual como aparecieron, se esfumaron sin dejar rastro.

Mu y Shion eran los únicos que sabían de esta Orden por lo que tuvieron que explicar todo al resto de dorados. Shaka quedó un poco impactado con esa noticia. Era lo último que se esperaba. MM en cambio se sintió feliz, habían contestado a sus dudas y se prometió que si alguna vez se topaba con la dichosa bruja procuraría ser amable ya que igual que lo había sacado era capaz de volverlo a meter, así que mejor prevenir que curar. Pobre iluso!!No sabía lo que estaba diciendo!!

El resto de dorados se quedaron confusos pero igualmente felices, eran libres!!

La responsable de la hazaña hacía mucho tiempo que tenía un dolor en su pecho. Desde pequeña había tenido que afrontar duras pruebas, seres oscuros que la acechaban hasta casi prácticamente el amanecer, visiones que la dejaban desconcertada, visiones donde algún ser querido moría. Aunque no todo había sido tan malo, ya que había recibido la visita de pequeños seres de luz con los que había jugado desde niña. Cuando era chica, era un ser de nobles ideales que se estampaban contra la realidad, cosa que le hizo desarrollar un gran escepticismo sobre todas las cosas que veía, pero esto no había destruido ese corazón de niña, aunque lo había guardado muy dentro de si misma para evitar que lo siguieran destrozando. Siempre había sido muy solitaria, ya que no se sentía comprendida por su entorno. La verdad es que se había cerrado al mundo. En ella había dos seres, uno dulce y cálido capaz de darlo todo por nada y otro frío, cruel e impasible. Si quería podía hacer mucho daño pero generalmente su consciencia se lo impedía.

Esta noche había llegado tarde del trabajo. Estaba agotada pero la verdad es que el cansancio lo llevaba como parte de su persona. Intentaba ayudar a todo el que podía, tenía el don de la empatía y esto le hacía sentir el dolor del mundo en su pecho. Se quitó la chaqueta, soltó el portátil y se fue directa al cuarto de baño. Llenó la bañera mientras ponía música. Poco a poco fue retirando las prendas de su cuerpo, dejó libres sus cabellos y se fue introduciendo dentro del agua hasta quedar totalmente tapada. En ese momento se acordó de él. Se preguntaba como estaría, la verdad es que no sabía porque pero ese hombre había captado su atención.

En esos momentos empezó a retroceder hasta aquel día que se topó con él. Recordó que ese día estaba a punto de quedarse dormida, cuando sintió la llamada de alguien, de forma casi inconsciente entró en trance, sintió como su alma se desprendía del cuerpo y acudía a el. Lo que en ese momento se topó no le hizo nada de gracia. Al contrario sintió su dolor y no pudo evitar el llanto. Era tan triste. Aquel joven de cabellos rubios estaba combatiendo contra tres de sus antiguos compañeros para proteger a su Diosa, estaba sacrificando su vida por ella. Al principio se indignó, ya que le pareció una batalla injusta al ser tres contra uno. Luego percibió la angustia de los otros tres y se calmó. Había algo detrás de todo esto que la confundía.

Luego vio como tomaban posturas, el rubio empezó a recordar unas imágenes de cuando era pequeño y moría, estaba preparándose para dejar la vida, ante esto no pudo evitar exclamar que el no podía morir. Sentía una bola en el estómago, quiso hacer algo pero una voz le susurró que debía dejar que los hechos evolucionaran y que más adelante sería su hora. Vio como el rubio era diezmado por una gran bola de energía, luego su alma escribió una palabra en los pétalos de unas flores y se marchó.

Quiso seguirle, impedir que desapareciera pero no era su hora de actuar. Tuvo que permanecer impotente mientras los hechos sucedían a su alrededor. Estaba conmocionada frente a los actos de ese hombre. Como podía haberse dejado matar?

Más tarde pudo percibir su presencia en el inframundo, frente al Muro de los Lamentos. Estaba desesperado, quería atravesar el muro y no podía. No pudo evitar acercarse y acariciarlo. El notó la presencia de alguien, había notado como le acariciaban la mejilla y un dulce cosmos lo envolvía consolándolo pero fue un instante. Ella maldijo su suerte, en seguida la había descubierto. En ese momento llegaron dos muchachos y el decidió autodestruirse para conseguir agujerear ese maldito muro. Ese hombre era sadomaso, no hacía nada más que suicidarse, pero algo en el hacía que se le rompiera el corazón en pedazos. Luego vio como otros jóvenes con armaduras se reunían para sacrificarse. Dentro de esa visión tuvo otra en la que los vio atrapados en la oscuridad eterna. Debía parar esto a toda costa, pero no sabía como. Así que le gritó que parara que sino todos recibirían un castigo divino. Pero nada, era sadomaso porque pasó olímpicamente de ella. En esos momentos solo pensó que era idiota. Luego más adelante se quedó asombrada del valor de esos jóvenes, sacrificar sus vidas para proteger a su Diosa. Cuanto amor había en esas acciones y no pudo evitar que por primera vez le rompieran el escepticismo. Luego los vio sumidos en la oscuridad. Se prometió que llegado el momento, los sacaría de ahí aunque fuera lo último que hiciera en su vida. De tanto en tanto, su alma acudía a ellos, en especial al rubio, procuraba que su energía llegara a ellos para recargarlos de fuerza. Otras los visitaba cuando notaba que las criaturas abismales los molestaban en exceso. Los rodeaba con su cosmos y estas huían ante su poder. Más de una noche había llorado angustiada por la suerte de esos jóvenes valientes. Los veía afrontar peligros y dolores desválidos y abandonados. Si hubieran sido otros le sería indiferente, pero sus corazones eran tan puros. Bueno alguno había hecho cosas que ejem, ejem…

Hasta que un día le dieron vía libre para actuar. Liria la acompañó, sobretodo para evitar males mayores. La ira contenida durante ese tiempo le hacía perder la calma con facilidad. Se había enterado de como los dioses se habían molestado ante ese desafío a su autoridad, cuando ellos por poco se cargaban a la humanidad cada dos por tres. A ese Hades lo iba a dejar cagándose en los pantalones. Cuando llegaron al inframundo, solicitaron hablar con el Dios pero este rechazó su petición. Liria sopló, miró a la muchacha y procuró calmarla, pero demasiado tarde, ya había empezado a invocar a las tinieblas, su cosmos oscuro la rodeaba. Sus pies se elevaron y abrió las puertas de par en par, desafiando al Dios que la observaba incrédulo. En principio se quedó quieto pero frente a ese desacato decidió enfrentarse. Mala decisión, la bruja con un rápido movimiento de manos lo dejó paralizado contra la pared. Esa bruja no era normal, el poder que tenía era inmenso. Por un momento incluso empezó a sentir miedo??!! Pero si era un Dios!! Liria entró y pidió calma. La bruja pareció calmarse un poco, pero el Dios seguía contra la pared.

Liria volvió a soplar, quería hacer las cosas bien pero esa muchacha era muy impulsiva. Aunque la entendía. Solicitó amablemente al Dios que cediera ante la petición de Atena de perdonar a sus caballeros, al fin y al cabo ya había pasado un tiempo desde entonces. Los caballeros ya habían pagado su desacato y un Dios podía permitirse ser clemente frente a sus inferiores. La chica no la dejó continuar, incrementó su energía si eso ya era posible, el Dios empezó a sentir que las paredes del recinto empezaban a temblar. Liria la miró con reproche, eso la distrajo un segundo. El Dios aprovechó y se quitó de en medio. Cruzó el Muro camino a los Campos Elíseos. Se estaba reponiendo de la impresión cuando …

La chica se giró y maldijo su distracción, ese Dios cobarde se las iba a pagar. Liria la miró con enfado. No era así como quería hacer las cosas, hubiera preferido ser un poco más sutil, pero nada. Cuando iban camino del Muro, toparon con los tres jueces que habían acudido prestos a proteger a su señor. La muchacha pensó que era momento de ponerle un poco de humor a la cosa. Los pobres jueces no habían empezado a prepararse para atacar cuando vieron que la hechicera estaba recitando un conjuro que los transportó a un extraño lugar. Estaba oscuro, pero detrás de la cortina había música y una jauría de mujeres gritaban como locas. Se estaban preguntando a que tipo de infierno los había enviado, cuando un joven con un slip les dijo que era su turno. Al ver su desconcierto, les sonrió, procurando ser amable dijo:

- Bueno chicos, disfraz original, debe ser difícil de quitar pero seguro que a las chicas les encantará.

- Que chicas? – preguntaron inocentemente los jueces.

- Las que están gritando como desesperadas, para ser más exactos las que os están esperando.- respondió el joven sonriente.

- Esperando!!! Y porque gritan tanto?

- Por la función

- Que función? – dijeron los jueces tragando saliva.

- El striptease que os toca ahora, así que a la pista – dicho esto el joven los empujó, dejando a tres jueces atónitos en medio de la pista. Los tres maldijeron a la condenada bruja. Esta no se la esperaban. Encima de todo, al salir a la pista el conjuro hizo su total efecto, haciendo que las armaduras se retirarán involuntariamente de sus cuerpos, quedando con solo unos pantalones ceñidos. Las mujeres creyendo que eran efectos especiales, se animaron de tal manera que una de ellas subió a la pista tocándole el culo a Radamanthys. Este como estaba en estado de shock, no la envió al otro mundo de milagro. Los jueces estaban procesando la información cuando una segunda mujer ya estaba en la pista tocándoles los pectorales. Esto hizo que lo que llevaban entre las piernas si reaccionara, al fin y al cabo no veían a una mujer de carne y hueso desde nunca, bueno estaba Pandora pero esa no contaba solía ser demasiado irascible, hombres!!. Esto fue demasiado, los tres se miraron y salieron a la velocidad de la luz del sitio, dejando a unas estupefactas mujeres. Cuando cogieran a esa condenada bruja se iban a vengar.

Las brujas mientras tanto cruzaron el Muro a través de la brillante luz que se desprendía de ambas. Llegaron frente a un anonadado Hades que ya estaba otra vez contra la pared. Livia procuró poner paz diciendo:

- Dios del inframundo esta batalla es innecesaria. Conceda su perdón y muestre un poco de clemencia.

La otra sonrió interrumpiendo a la otra. Prometió lanzarle un conjuro de mortalidad por 1.000 años.Frente a esto, el Dios dudó si eso era posible. De repente, sus ojos se abrieron extremadamente y susurró: No es posible!!Ella debe ser una de ellas… Dirigió su mirada a la brujita luego a Liria que sonreía asintiendo y dijo: Esta bien concedo el perdón. Iré a hablar con Atena.

La muchacha sonrió triunfal y se acercó pidiendo si podría ser ella la que los liberara. El Dios asintió. La chica para sus adentros se dijo que como a última hora el Dios cambiara de opinión, ella iba a estar ahí para recordárselo. El resto ya lo sabeis.

Ella volvió a su momento presente. El agua ya se había enfriado, así que salió se secó y se puso el pijama. Una vez en la cama, sonrió tenuemente pensando que el rubio estuviera donde estuviera ya estaba libre, seguramente abrazado a la cintura de su novia. A salvo.

El rubio en cuestión precisamente no estaba con una chica, pero si pensaba en la brujita que los había ayudado. Quien podría ser? Con esos pensamientos se dejó caer en brazos de Morfeo.