He tardado en actualizar pero he sido buena e hice los deberes. Espero que este capi os guste.

Los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada y aquellos que pagaron los derechos yo solo los uso para divertirme escribiendo sin ningún tipo de lucro.

6. Convivencia

- Hola mi niña traviesa! Por donde estabas escondida?

- Pues buscando un nuevo proyecto para ti. Por cierto este es Shaka, el nuevo proyecto.

- Ariel estoy muy ocupado.

- Tan ocupado como para excavar en Rodorio, el sitio donde se sospecha que se hallaba el misterioso templo de Atena?

A Shaka le dio un telele, empezaba a pensar que el menor de sus problemas era el tal Rob. El problema principal lo tenía delante suya. Había combatido contra los mismos dioses pero los prefería a ella. Atena no sabía en que lío se había metido, debía advertirla.

- Como has dicho? Poder excavar ahí? Es imposible, lo he intentado muchas veces pero los propietarios de esos terrenos siempre se han negado.

- Bien ahora ya lo tienes con dos condiciones, la primera ellos dirán donde se excava y donde no. La segunda es que ni lo que se encuentre, ni durante la excavación se hará nada que pueda molestar en quienes residen en ese lugar. Que me dices?

- Que sí. Como lo has conseguido?

- Bien, creo que ahora Shaka y tú podéis hablar tranquilamente. Os dejo a solas.

Esto pilló al Santo desprevenido. Saori le había dado unas instrucciones generales pero por encima. A esta muchacha la iba a matar.

Cuando terminó de hablar con el hombre, se encontró con que Ariel lo esperaba a la entrada del museo. Estaba enfrascada en un libro, totalmente ajena al mundo, sentada en un banco. El sol le daba de pleno, unos mechones le revoloteaban por la cara, el resto lo llevaba recogido en un moño. Tenía la curiosa manía de llevarlo recogido siempre, el no podría, necesitaba dejarlo libre siempre. Cuando estuvo a su lado, la saludó pudiendo ver su líquida mirada. La luz se reflejaba en ellos, eran como cristales. Ella pudo fijar en esos ojos de cielo los suyos. Los dos se quedaron en silencio mirándose, hasta que Ariel reaccionó cerrando el libro y levantándose.

- Bueno que tal ha ido?

- Pues no muy bien. Me tendrías que haber avisado que iba a tener que hablar con ese hombre.

- A ver rubio, me parece pura lógica que si a mi Saori no me ha comentado nada y estás tú, serás el que hablarás. Además no puedes decir que no supieras que íbamos a hablar con Evans, te lo avisé.

- Me has pillado desprevenido. Esta tarde hablaré con Saori para ver que dice.

- Vale ya me direis que tengo que hacer. Que te ha parecido Evans?

- No se, parecía muy interesado en el proyecto.

- Claro que está interesado, es el sueño de todo arqueólogo poder trabajar en esa zona. Evans es ideal ya que sabe respetar su entorno, es honesto y muy justo. Es perfecto.

- Le tienes mucho cariño.

- Sí! Nos conocimos en un viaje, yo estaba mirando un caso de unos laboratorios que usaban de conejillos de india a los niños de una región en Egipto. El estaba excavando en esa zona. Un día estaba haciendo unas preguntas a una familia y aparecieron unos matones, por lo visto se había corrido la voz que estaba investigando y vinieron a tomar medidas. Me intentaron atacar pero dos tiros al aire los detuvieron, era Evans. Me quiso guardar las espaldas hasta que salí del país. Según el, una chica sola en Egipto corre grave peligro.

- Un hombre sensato. Esto no es lógico. Como pudiste internarte sola en ese país y menos con la mentalidad que tienen respecto a las mujeres.

- Por eso me disfrazo de hombre. Y voy con una pistola a cada lado. Pero a Evans le tuve que decir la verdad. Desde entonces he sido su fiel ayudante cuando hemos coincidido en destinos.

- Disfrazarte?!! Pero si en seguida se nota que eres mujer! Tus movimientos te delatan.

- Y tu que sabes, acaso me has estado observando?

- Un poco, al fin y al cabo debo vigilarte.

- Ya, pues te advierto que a Rob le han llegado rumores de la visita de tu amiga y seguramente ya estará tramando alguna. Así que creo que ahora empieza tu trabajo.

- Que sugieres?

- Nada, me bastó con darte la idea del baño.

Shaka sonrió, a la chica no le hacía nada de gracia que el estuviera al lado de la otra puerta. Según ella era cuestión de intimidad. Pero si las cosas estaban así debería ser más precavido y con Ariel era difícil.

Cuando acabaron de cenar, Ariel se dirigió a la biblioteca a trabajar. Shaka fue a su cuarto a dormir, estaba cansado. A eso de las tres de la mañana, se despertó. Fue a echar un vistazo por la casa para comprobar que todo estaba en orden. Hacía una noche de luna llena pero había muchas nubes que la ocultaban, sumiendo la noche en la penumbra. Al llegar a la terraza de abajo vio una sombra. No sabía quien era, pero pagaría las consecuencias de intentar meterse en esa casa. Se acercó sigilosamente. La sombra era muy silenciosa, tenía unos movimientos felinos que lo confundían con el resto de sombras. Otra persona no lo hubiera visto, pero el era el santo de virgo, no era cualquiera. Se acercó por la espalda, cogiéndolo por las muñecas y cruzándoselas, era más bajo que el por lo que lo alzó dejándolo en el aire. Era de una estructura delgada. Fue cuando se dio cuenta que era una mujer. De repente, la sombra se deslizó resbalando entre sus brazos, pudo sentir sus pechos al bajar. Cuando la figura tocó el suelo hizo una llave que lanzó al santo contra el suelo. Esto le pillo de sorpresa. No tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió como unas agujas se le clavaban en algún punto vital, el siguiente golpe lo detuvo, la mujer intentaba guardar una distancia prudencial, pero cuando golpeaba era certera y veloz. A las agujas de Milo le habían salido una competidora. Decidió dejar de perder tiempo y usó sus dotes de Santo de oro. La inmovilizó una segunda vez, pero ella le dio un golpe en la espinilla, esto le desequilibró haciéndolos caer a ambos al suelo. Ella bocabajo y el encima. Por lo visto eso asustó a la mujer, porque hizo un giro rápido que le permitió escurrirse hacia el lado derecho. Cuando ya estaba poniéndose de pie, el la cogió del tobillo, haciéndola caer, seguidamente se lanzó encima suyo, usando su peso para inmovilizar a la chica, un brazo de ella había quedado libre, lo aprovechó para golpearlo con esas agujas en la parte más sensible de su cuello. Sintió como las piernas de la chica le rodeaban por la cadera, empezando a hacer fuerza. Sintió su respiración agitada en su cuello. Era buena luchadora, sabía defenderse bien. Con sus piernas había inmovilizado las suyas. Intentó atrapar el otro brazo, cuando sintió que dos dagas se clavaban en su garganta. Fue cuando la chica habló:

- Si intentas cualquier movimiento, te clavaré las uñas en estos puntos, será cuestión de segundos que dejes de respirar y de que el flujo sanguíneo deje de fluir por tus venas. Márchate.

- ARIEL!!!! Eres tú? - Shaka quedó sorprendido. Pero que hacía esa chica paseándose en la oscuridad. De repente, fue consciente que estaba encima suya, sus alientos se rozaban y que sus piernas rodeaban su cuerpo. Quedó rojo pasión.

- Shaka eres tu? Mal palo te pegue, me has dado un susto de muerte!! Pero no estabas durmiendo?!!

- Si pero me desperté y al verte creí que era alguien que venía a hacerte daño.

- Aquí el único que me está dejando sin aliento eres tú! Me harías el favor de quitarte de encima?

- Oh! Perdona - de esto le iba a costar reponerse. Que vergüenza!! Se estaba levantando cuando su mano patinó y volvió a caer sobre ella. Fue peor que antes ya que su cara quedó pegada a la de ella, mejilla con mejilla, quedando ubicada en el hueco de su cuello y la clavícula. En eso pudo percibir su aroma, pareciéndole familiar.

Ariel estaba histérica, quería quitarse a ese hombre de encima ya. El haberse encontrado en la oscuridad a un atacante la había dejado nerviosa, pero saber que tenía a ese tío a pocos centímetros de su boca ya era el colmo. Se escurrió hacia un lado creyendo que se estaba levantando cuando se encontró que lo tenía otra vez encima. Bien pues si así debía ser porque el destino se lo ponía en bandeja de plata, pues así sería. Colocó sus uñas en la mejilla de Shaka y las arrastró hacia el cuero cabelludo, quedando la palma de su mano cubriendo la mejilla de Shaka, giró su cara hacia el quedando a pocos centímetros de su boca y le preguntó en un susurro:

- Te has hecho daño?

- No bueno yo... mejor me levanto. Lo siento no era mi intención. - Shaka sintió un escalofrío por todo su cuerpo ante la caricia de Ariel. Esta vez se levantó de un salto y no se cayó. Luego le ofreció la mano a Ariel para ayudarla a levantarse. Se sentía muy raro, la mano le había comenzado a temblar y el corazón le latía muy fuerte. En eso, las nubes dejaron salir la luna, cuya luz iluminó los rostros de ambos. Los ojos de Ariel brillaron como si fueran de plata, esos ojos eran sobrenaturales. Shaka simplemente cerró los suyos al sentirse intimidado ante la mirada de Ariel.

- Que te pasa? Tus manos tiemblan Shaka!!

- Nada, que hacías a estas horas paseándote?

- Lo mismo que tú. Había salido a pasear par despejarme. Tengo la cabeza bomba.

- Aun no has ido a dormir?

- No, tenía mucho trabajo.

- Bueno pues por hoy has acabado. A la Cama. - El santo usando las técnicas de respiración vació mente y espíritu serenándose, cuando...

- Supongo que contigo.

- Que????!!!! - A Shaka le salió un gallo pelado desde su garganta. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Si no había entendido mal, había dicho de ir a la cama con el. Tragó saliva. Adiós a la concentración. Ariel le tiró del brazo diciéndole:

- Venga vamos a dormir.

- Bueno ... ejem ... yo me quedo por aquí.

- Pues te acompaño. No tengo sueño.

- Mejor vas a la cama.

- Si yo me tengo que ir a dormir, tu también.

A Shaka le estaba dando el tembleque. El que no había temblado ni frente a Hades, estaba muriéndose frente a Ariel.

- Bueno shaka, yo voy a quedarme a ver la luna. Tu ves a dormir.

- Pero tienes que descansar.

- Ya te lo dije, si me voy a dormir, tu me haces compañía. No me voy a ir a la cama y tu te vas a quedar disfrutando de esta vista. Así que si tanto descanso quieres vayámonos cada uno a su cuarto.

Esto último le dejó claras las intenciones de la chica, solo pretendía que si la obligaba a dormir el también se aplicaría su propia medicina. Se sintió un poco mal por haberse malpensado de ella. En eso se relajo, cojió la mano de Ariel como si fuera una niña pequeña y le dijo un suave vamos. Pero la niña dulce, se puso testaruda.

- Ves tu, a mi me apetece quedarme aquí mirando la luna. - Dicho esto se desprendió de su mano y se dirigió a sentarse en un columpio tipo sofá.

Shaka la siguió. Se sentó a su lado sin decir nada más. Los dos permanecieron en silencio, Ariel quería que Shaka se fuera par poder entrar en trance y hablar con Liria. De repente, sintió que los ojos se le cerraban. Ariel aprovechó para entrar en trance. Explico lo que le había pasado hasta el momento y que debido a que el caballero no la dejaba ni a sol ni a sombra no podrían contactar tan a menudo. Cuando su alma regresó a su cuerpo, se encontró con que Shaka la había tapado con la manta y se había quedado dormido sobre ella. Parecía un ángel, con los rubios cabellos desparramados sobre su rostro. Ella se soltó sus cabellos mezclándolos con los de Shaka. De repente, el empezó a agitarse en sueños, por lo que Ariel lo arropó con su manta, quedando ambos envueltos en el calor del mencionado objeto y de sus cuerpos, con mucho cuidado de no despertarlo lo arrulló entre sus brazos y encendió un poco su energía para calmarlo. Poco a poco el sueño fue haciendo mella en ella, hasta que acabó profundamente dormida.

A la mañana siguiente, shaka se despertó con una sensación de paz que no había vuelto a sentir desde que le pasó lo de Hades. Esa noche se había sentido cobijado y no había tenido ninguna pesadilla. Sintió una fragancia que inundaba el sitio y una melena que se mezclaba con la suya, cuando se dio cuenta que estaba apoyado sobre el pecho de Ariel y esta lo abrazaba como protegiéndolo, se quedó observándola, nunca había tenido la oportunidad de verla con el cabello suelto y se sorprendió de lo largo que lo tenía. Antes que despertara, se fue moviendo muy despacio para que no se diera cuenta en como habían pasado la noche. Ella al notar que no había peso ninguno sobre ella, dio la vuelta y siguió durmiendo. Esto enterneció a Shaka. La envolvió en la manta y cogiéndola en brazos la llevó hasta su cama. Luego bajó las persianas y salió del cuarto de Ariel.

Al cabo de un rato la chica se despertó. Juraría que se había quedado dormida fuera. Pero ahora no tenía tiempo que perder, el trabajo la esperaba con los brazos abiertos. Cuando bajó, se encontró con un Shaka sonriente que le había preparado el desayuno. Eso la dejó cao. No lo esperaba. Que estaría tramando? Shaka pudo leer con total claridad esos pensamientos de duda y disfrutó de poder desconcertarla cuando le contestó:

- Solo estoy tramando que tengas un buen desayuno.

- AH! - Por lo visto el santo podía leer el pensamiento, debería ir con cuidado.- Gracias, eres muy amable. Oye juraría que me quedé dormida fuera y me encontré en mi cuarto.

- Te llevé a tu dormitorio.

- Gracias - Que bicho le picó? Lo veía un hombre alejado de los asuntos del mundo, e incluso podía percibir cierto aire de superioridad en sus acciones y palabras. Una superioridad que no pegaba con hacerle el desayuno, llevarla a dormir a la cama. A lo mejor había prejuzgado erróneamente. Esa parte de el era muy tierna.- Por cierto Shaka, le voy a comentar a Evans para ir la semana que viene a Grecia para que conozca a Saori y puedan ponerse deacuerdo. Que te parece? Crees que a Saori le irá bien?

- Sí me parece que estará deacuerdo. Que tienes en mente?

- Es simple, pienso presentarlos, dejarlos a solas para que puedan hablar y cogerse un poco de confianza y luego quedar otro día para ponernos deacuerdo sobre los diferentes puntos de este tema. Una vez que tengamos el proyecto y los permisos nos dirigiremos a la administración por medio de un recurso contencioso - administrativo para parar la ejecución de la expropiación. Por ello debemos hacerlo rápido.

- Bien, me parece bien. Pero queremos seguir guardando nuestra intimidad.

- Por eso pensé en Evans, es el hombre más educado y respetuoso que conozco. Mañana he quedado con Rob. Quiero que me acompañes, así le conocerás y podrás hacerte una idea de cómo es. Te presentaré como mi ayudante, no como mi guardaespaldas. Vale?

- Vale. Alguna cosa más?

- Si! Deberás usar corbata! Jaja

- A mi no me hace gracia, estoy acostumbrado a mis túnicas.

- No te preocupes, solo será un rato. A parte tengo previsto un viaje a la India y entonces serás tú el que me aconseje con las túnicas.

- A India??!! - El corazón de Shaka latió muy fuerte, hacia muchísimo tiempo que no iba a su país. Esto le llenó de alegría. Ariel percibió la reacción de Shaka y se sorprendió de ver la cara de niño ilusionado que puso. Se acordó que su cumpleaños era por septiembre justo cuando coincidía el viaje. Debería hacer una de sus travesuras.

- Si pero si no te portas bien deberé dejarte en casa. Por ejemplo podrías empezar por dejar de acompañarme al baño cada vez que estamos fuera.

- No me trates como un niño.

- Es que has puesto una carita de niño ilusionado que no lo he podido evitar. Solo era una broma. Ya se que el gran Shaka es demasiado perfecto,maduro y divino como para actuar como un niño.

Shaka se limitó a callarse y se iba a marchar de la cocina, cuando Ariel se aproximó, le cojió la mano y lo miró mientras decía:

- Disculpame si he dicho algo que te ha ofendido, con esto lo único que pretendía decirte es que a pesar que seamos personas adultas siempre guardamos a un niño dentro de nosotros, nunca seremos lo suficientemente viejos, ni sabios para perder a ese niño interior que es el que hace que tengamos sueños, esperanzas e ilusiones.

- Puedes hablar por ti, esas ilusiones solo llevan al sufrimiento de la persona.

- Noo esas ilusiones nos hacen luchar por lo que queremos y si no lo conseguimos al menos lo hemos intentado en vez de quedarnos de brazos cruzados. Vamos no te pongas así. A parte necesito que hoy me acompañes a un sitio, bueno si no quieres venir ya iré sola.

- No puedo dejarte sola.

- Ya lo se por eso no tienes opción - dicho esto le guiñó un ojo y se marchó dejándolo indignado. Primero lo trataba de crío, luego se burlaba de su sabiduría y de seguido lo metía en una encerrona, como si fuera un vulgar sirviente. Bueno en el fondo lo había contratado como guardaespaldas, aunque el se hubiese ofrecido voluntario. No sabía porque lo hizo, ella podría haber contratado uno por si misma. Al cabo de un rato recibió la llamada de Nina, la secretaria de Ariel, diciéndole que estuviera listo a la una del mediodía. Para rematar debía obedecer ordenes de una niña malcriada, el colmo. Intentó meditar por la mañana pero estaba demasiado cabreado. A la una estaba listo, cuando lo llamó Nina para avisarle que la chica se retrasaría un rato. Cuando Ariel llegó estaba echando chispas.

- Ariel me parece una falta de respeto que me hagas girar a tu antojo, me dices que vaya a ese sitio, me dejas plantado, te retrasas...

- Lo siento es que para tener la tarde libre he ido de bólido por la mañana. No juzgues sin saberlo todo. Vamos?

Shaka no dijo nada, simplemente la siguió en silencio y permaneció así durante todo el trayecto. Cuando llegaron se encontró que estaban frente a un templo budista, en el cual se hacía una charla con un Maestro de gran reputación.

- Siento haberme retrasado pero sabía que este sitio te gustaría. Además creo que te hacía falta estar entre personas que son como tú y podéis entenderos. Como ya hice todo el trabajo de visitas y reuniones por la mañana, podré estar a tu lado sin que tengas que preocuparte de ir detrás de mí para vigilarme de un lado a otro. Prometo estar calladita y quieta.

Notas finales:

Cler este capi va por ti. Has sido la perfecta defensa para mis acusaciones y la perfecta acusación para mis defensas. No podría tener mejor compañera de clase.Gracias a ti, he podido preparar mis casos prácticos con el resultado de victoria.Espero que este capi te anime, se que eres capaz de conseguir aquello que desees, solo tienes que tener fe en ti misma.