Los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada y aquellos que pagaron los derechos yo solo los uso para divertirme escribiendo sin ningún tipo de lucro.

7. Santo a la deriva

El cabreo de Shaka se convirtió en remordimientos. No sabía que decir así que salió del coche y entró seguido de ella. La verdad es que disfrutó de la tarde, rodeado de la gente como el. Ella permaneció sentada y ausente durante toda la charla, la verdad es que aprovechó para entrar en trance y poder hablar con Liria. Al acabar, condujo en silencio hasta la casa, se disculpó con Shaka excusándose que tenía mucho trabajo y subió a rematar la faena de mañana. Vio con satisfacción que la orden judicial le había sido concedida por lo que mañana podrían entrar en la fábrica atrapando a Rob en uno de sus asuntos sucios mientras que los dos se hallarán reunidos de manera que el estuviera distraído y no pudiera hacer nada. Shaka se quedó solo en la sala de estar, ya que nada más llegar Ariel desapareció encerrándose en la biblioteca. Intentó meditar pero se sentía culpable igual había sido muy duro con ella. A la mañana siguiente ella seguía muda. Solo decía las frases necesarias de cortesía, pero sus miradas pícaras, las bromas y las risas estaban desaparecidas en combate. Se la veía muy seria y fría. La culpabilidad se le estaba convirtiendo en punzada. Sabía que el comentario del otro día no lo había hecho para ofenderlo sino para que no se tomara tan en serio las cosas. Al llegar al punto de reunión con el tal Rob ella se transformó en otra persona totalmente diferente a la que el conocía. Juraría que se había vuelto más fría e indiferente que el propio Camus.

- Hola Rob, Que tal?

- Bien Ariel, por el momento muy bien.

- Eso mismo de momento. Mi cliente te demanda por los daños que ha ocasionado tu fábrica en su finca. Debido a que no has cumplido los requisitos exigidos por la ley, has contaminado el agua que iba a parar a las tierras de este agricultor. El resultado es que sus cosechas han sido nulas. Queremos daños y perjuicios y que pongas remedio al daño que has causado, limpiando el río y poniendo las medidas que indica la ley.

- Ya pagué la multa correspondiente. Como puedes demostrar que la cosecha se estropeó por los residuos?

- Tengo mis medios pero que me ofreces?

Así estuvieron hablando un par de horas. Shaka se sorprendió que frente a algo tan penoso, Ariel perdiera el tiempo escuchando. El móvil de Rob sonó un par de veces pero Ariel le impidió cogerlo, distrayéndolo con detalles. Cuando acabó la reunión no habían llegado a ningún acuerdo. Ella se despidió y una vez que salió fuera, empezó a caminar muy deprisa. Estaban por el final de la escalera, cuando vio a un Rob que llamaba a gritos a Ariel, esta intentó hacerse la sorda pero viendo que era demasiado evidente, se giró a hacer frente a Rob. La verdad es que ese hombre tenía pinta de ser peligroso.

- Esta reunión ha sido una trampa, para tenerme distraído mientras el inspector estaba supervisando la fábrica.

- Ya pero si tu no tienes el cerebro como para preverlo es tu problema no el mío. A parte, no entiendo tu enfado, si todo está bien, no hay de que preocuparse. El problema es que te hayan pillado los huevos. Pero ya te he dicho que no es mi problema. Si me disculpas no puedo seguir perdiendo mi tiempo. Adiós.

- Por tu culpa me han cerrado la fábrica. Esta me la cobraré.

- Siempre dices que cobraras pero conmigo siempre te toca pagar, JAJA

Ella siguió riendo por lo bajo hasta salir del edificio. Luego recibió una llamada en la que volvió a ser la Ariel animada de siempre, riendo gastando bromas pero fue colgar y se volvió de hielo. Shaka suspiró. Iba a ser un día muy laaaaaaaaaaargo. Aguantó el silencio hasta ya pasada la noche. La verdad es que era incómodo. Si esto no se terminaba podía acabar muy mal, así que decidió ir a hablar con ella. Tocó a la puerta y nadie contestó, así que decidió entrar. La encontró en la mesa enfrascada delante del ordenador escribiendo. Estaba muy concentrada por eso cuando percibió que alguien estaba en la habitación se asustó. Pero su reacción dejó desconcertado a Shaka. La Chica se escurrió a un lado de la silla escondiéndose detrás de la mesa. Luego salió apuntándolo con una pistola, que bajó al ver que era el.

- Vaya no sabía que tendría este recibimiento.

- No sabía que eras tú.

La sala quedó en silencio. Los ojos de ella permanecían fríos e indiferentes. Volvió al escritorio y murmuró un Buenas Noches mientras se volvía a enfrascar en sus papeles. Shaka estuvo a punto de irse pero algo lo detuvo. Tenía que resolver esto.

- Vas a seguir sin hablarme mucho tiempo?

Ella alzó la cabeza extrañada.

- El que dejó de hablarme fuiste tú, me dejaste con la palabra en la boca cuando saliste del coche delante del templo. Cuando quieras hablar, ya hablarás. Solo respeto tu silencio. Ahora no vengas a echarme las culpas a mi.

No había caído en su actitud tan fría del coche. Y sin saber porqué se dirigió hacia Ariel que lo observaba con escepticismo, se situó detrás de ella, la rodeo con los brazos y le dio un beso en la cabeza, mientras la estrechaba con más fuerza y situaba su garganta encima de la cabeza de la chica, que permaneció quieta unos minutos y luego se giró hacia Shaka. Shaka retiró un poco su cara para mirarla y le sonrió preguntando:

- Vienes a cenar.

- Es tarde. Creo que mejor me voy a dormir. Buenas noches, Shaka.

Ella se levantó para dirigirse a la puerta, cuando el santo le cortó el paso. Ignorando lo dicho por ella la cogió de la mano, conduciéndola a la terraza. Ella hizo el gesto de irse pero la mirada de Shaka la detuvo. Cuando llegó al sitio, se encontró con que Shaka le había preparado una sencilla cena compuesta por unos bocadillos y unas verduras hervidas. Teniendo en cuenta que su talento culinario era cero bajo cero, se sonrió al percibir el esfuerzo del santo para compensarla de ese silencio iniciado por el. Ella le sonrió y procedió a sentarse y el suspiró tranquilo ante su actitud. Durante la cena estuvieron hablando como si no hubiera pasado nada. Ariel volvió a ser la misma de siempre.

Durante el resto del día Ariel estuvo enfrascada en un montón de trabajo en su oficina, lo que le dio tiempo al santo para hablar con Atena y comentarle todo lo que había pasado con Evans y la impresión que se había llevado de Rob. Este se había quedado con la curiosidad de que había pasado sobre ese asunto. Pero debido al encontronazo con la abogada no había tenido oportunidad de preguntarle.

Ariel por su parte estaba tan metida en el trabajo que se pasó el día sin comer y ni se dio cuenta, solo cuando recibió la llamada de una de sus niñas se acordó que era viernes y tenía planes. Subió a toda mecha a su casa, camino al dormitorio se encontró con la puerta del dormitorio de Shaka abierta. Miró hacia dentro descubriendo a un Shaka con una toalla por la cintura, confuso delante del armario. Ella tragó saliva, estaba dispuesta a salir huyendo cuando fue interceptada por Shaka que la invitó a pasar:

- Ariel! Justo a quien necesitaba. Ejem.. Que me pongo?

- Nada … - Le salió del alma pero supo rectificar a tiempo, al ver la mirada atónita del chico- No te compliques, algo sencillo, unos jeans con una camisa estaría bien, yo es lo que me pondré. Bueno voy a vestirme, sino llegaremos tarde.

No dio tiempo a contestar al Santo ya que salió huyendo. Cuando llegó a su cuarto empezó a respirar profundo, mientras sentía que los latidos de su corazón y el tembleque en las piernas se iban calmando. Tomo una ducha de agua fría para quitar los vapores que le había provocado ver al rubio con la dichosa toallita. Si vestido, ya era una tentación semidesnudo era para violarlo. Se recriminó a si misma este tipo de reacciones, al fin y al cabo solo era un hombre… pero que hombre! Aun así era el encargado de protegerla, pero es que ella era mujer. Y el Hombre. Llevaba mucho tiempo sin hacer nada, era normal que reaccionara, sobretodo cuando el hombre era como era. En esos momentos se acordó de cuando lo tuvo tan cerca, sintiendo su aliento en la mejilla y su calor en su cuerpo. Esta noche, atraparía a cualquier tío para satisfacer esos deseos y poder estar al lado de su celador sin esos deseos agobiándola, cuando se encontraba así su cerebro se volvía gelatina y su cuerpo puré. De repente, cerró los ojos al pensar en la reacción de sus amigas, lo acosarían toda la noche. Bueno sería divertido verlo en esa situación. Así mientras el estaría ocupado ya fuera huyendo o disfrutando, ella podría ir a su bola. Se vistió con jeans ajustados negros y una camisa ajustada con mangas de princesa, se maquilló y salió respirando hondo, mucho más cuando vio al rubio frente a ella esperando. El rubio en cuestión iba con unos jeans negros y camisa blanca ajustada sin mangas. Al fin y al cabo ya hacía calor. Al ver a Ariel, cogió la chaqueta y la siguió a la puerta. Como iba detrás pudo mirar a la chica de arriba abajo sin ser descubierto. Lo único que pensó es que Ariel, tenía cuerpo de Amazona, igual le podría enseñar alguna técnica de defensa para que la usara cuando el ya no estuviera a su lado. Ese pensamiento se le clavó como una punzada en el corazón. La verdad es que se había acostumbrado a estar con ella y algo le decía que cuando se fuera iba a extrañar su risa. Ariel montó en la moto con Shaka detrás y se deslizó por las calles, mientras sentía que el santo se apretaba más y más a ella, cuanto más notaba la cercanía más aceleraba y el santo más se apretaba contra ella. Shaka vio dos coches a punto de estamparse contra ellos. El estaba acostumbrado a la velocidad de la luz no a la de una moto conducida por una loca suicida. Su reacción fue apretarse contra ella e implorar a Buda, Atena y a todo el Olimpo incluyendo al mismísimo Hades salir vivo de esta. Cuando llegaron al local, los dos suspiraron por diferentes motivos, uno por seguir vivo y la otra por no tenerlo cerca. Entraron y rápidamente encontraron a un grupito de chicas escandalosas que llamaban a Ariel.

- Hola niñas,¿ Que tal? Este es Shaka. Estas son Sofy, Clara, Vero y Claudia.

- Hola – dijeron todas al unísono. Se quedaron mirando al rubio como quien mira a una presa. El rubio en cuestión percibió ese brillo cazador y tragó saliva. Entendió la advertencia de Ariel y se acordó de Milo. En esos momentos le hubiera sido muy útil. En cambio Mu se hubiera teletransportado a otra parte pero con él al lado. Cuando se sentaron en la barra, vio que Sofy y Claudia lo habían rodeado separandolo de Ariel, esta le guiñó un ojo y se acercó a hablar con un joven rubio muy alto y de cuerpo fornido. Este la miraba como embobado y Ariel no paraba de sonreír muy dulcemente con la mirada iluminada. Siguió observando disimuladamente mientras asentía haciendo creer que seguía la conversación. Ariel de vez en cuando, miraba al rubio para ver si estaba bien, y vaya si lo estaba rodeado de dos de sus amigas y otras chicas aparecidas de la nada. Lo suponía, se quedó tranquila al ver que se lo estaba pasando bien. Pues ahora le tocaba a ella, mucho más cuando sintió los labios húmedos de Alan, el rubio fornido, en su cuello, se giró para encontrarse con su boca y dejarse llevar por los instintos. Shaka lo vio todo a camara lenta, no sabía que Ariel tenía pareja .Esperaba que el vivir con ella no le provocará peleas con ese novio. Esta noche le tocaría hacer de farola, el que llamaban el iluminado, iluminaría por otras razones. Estaba en esas cavilaciones cuando la chica con la que estaba hablando le susurró al oído que donde pensaba dormir esa noche ya que su amiga había encontrado otra compañía.

Shaka solo contestó ante esa insinuación con una frase cortante:

- Pues en mi cama de siempre.

- Solo?

-No en compañía de mi novia – respondió con una sonrisa, mientras se decía a si mismo mentiroso.

- Como es que tu novia te deja solo? No me lo creo… - dicho esto deslizó los dedos por el torso de Shaka. Este al sentir la caricia se estremeció un poco y solo cogió la mano para apartarla, la chica aprovechó el movimiento para darle un beso corto en la comisura de los labios. Esto pillo desprevenido al santo que se quedó parado, pensando en enviarla a uno de los seis infiernos. Pero de repente Ariel salió de la nada.

- Hola Shaka, te estaba buscando. Estas muy ocupado?

- NO!!! Precisamente estaba pensando en irte a buscar!!

- Pues vamos, me gustaría presentarte a un amigo. Con permiso.

Ariel estaba concentrada besando a Alan, pero sintió que Shaka la llamaba con el pensamiento. Cuando abrió los ojos, vio a Shaka asediado por una mujer. Parecía estar incomodo así que decidió acercarse con la intención de irse en caso de estorbar. Llegó justo en el momento cumbre. Shaka al verla se puso detrás de ella como si fuera un escudo. Cuando ya se habían alejado un poco de la otra chica, el santo se inclinó en la oreja de Ariel, susurrándole:

- Gracias.

- A veces un hombre puede resultar muy pesado, en esos momentos un amigo va bien para espantar, lo mismo sucede con las chicas cuando no saben que les están diciendo no. Me gustaría presentarte a Alan. Es un viejo amigo.

- Ahora a los novios se les llaman viejos amigos? Te vi como le besabas.

- Alan y yo no hemos liado alguna vez, somos amigos con derecho a roce, pero de ahí a ser pareja no.

Esto dejó totalmente confundido al Santo, entendía que una pareja enamorada se dejara llevar por según que deseos, pero lo otro era libertinaje.

- Alan quiero presentarte a Shaka.

- Hola, encantado.

- Hola Alan.

- Bueno chicos os voy a dejar un momento a solas ahora vuelvo. – Dicho esto Ariel se fue a la barra a pedir una cerveza y a hablar un rato con las chicas.

- Como te ha ido vigilar a Ariel?

- Bien, alguna vez ha desaparecido pero por el resto bien.

- Me sorprende. Ariel es una persona muy independiente, no soporta que la controlen.

- Yo no la controlo solo vigilo que no le pase nada.

- Aun así debe ser difícil ya que ella cambia de planes a última hora. A parte no sabe medir el riesgo. A veces se mete en cada lío que no sabes como puede seguir viva. Me alegro que te encargues de cuidarla. Hace tiempo intentaron matarla y estuvo unos días en coma. No sabemos como pudo recuperarse pero lo hizo. Procura que no le pase nada.

- La quieres?

- Si, pero lo nuestro es imposible. Ella está demasiado metida en su trabajo para meterse en serio con alguien. A parte que dice que el amor viene y va, no cree en el.

- Bueno en cierta forma es así.

- Sí ya, pero tanto como para cerrarse a dar alguna oportunidad. El único que consiguió algo fue Jean, pero fueron dos años y finito. Cuidala, parece muy fuerte pero en el fondo es una niña traviesa.

- Ya me he dado cuenta.

- Seguro que ya has caído en alguna de sus trampas.

- Bueno la verdad es que no.

- Ya caerás.

En eso Ariel, regresó. Interrumpiendo la conversación. Vio a Shaka y se dio cuenta que con el al lado no podría hacer nada, debería ser una niña buena. Riendo se apoyó en el hombro de los dos rubios y dijo:

- Bien chicos quien se anima a bailar?

Shaka cuando oyó la proposición se quedó tierra trágame. Si el era un pato mareado. Pero no tuvo tiempo a negarse ya que Ariel los cogió a ambos de la mano arrastrándolos a la pista y le obligó a seguir el ritmo. Estaba empezando a cogerle el tranquillo a la música, cuando vio que Alan había cogido a la chica, alejándola de el. El chico hacía lo imposible por acercarse a ella que le esquivaba una tras otra. Se sonrió pero poco le duró, la chica de antes al verlo solo, atacó de nuevo, encima había bebido y estaba aun más lanzada que antes. Miró hacia Ariel, vio como el rubio cada vez la acercaba más hacia su cuerpo, buscando su boca, pero la chica parecía no estar por la labor ya que hizo un giro sobre si misma, para esquivar el abrazo, luego lo buscó con la mirada y al verlo le guiñó el ojo. Shaka le envió una mirada de SOS. Ella se le acercó por atrás cogiéndolo de la cintura, arrastrándolo hacia ella y alejándolo de la otra. Esta otra no se iba a dar por vencida, Alan se acercó a Ariel. Cuando se encontraron los cuatro juntos. En eso Ariel rio divertida:

- Alan te presento a esta preciosa chica.

- Dany

- Bien Dany, Alan os dejamos…

Cogió a Shaka y lo arrastró donde estaban sus amigas.

- Hola Ari como es que dejastes plantado a Alan? – Clara

- Le dejé en buenas manos.

Claudia: No tan buenas, está huyendo.

Ariel: Pues rescátale.

Claudia: Rescataló tu ya que le metistes en el lío.

Ariel: Es mayorcito sabe cuidarse. Por cierto y Sofy?

Clara: Con un morenazo, desapareció hace horas. Nosotras nos quedamos solitas. Encima Vero se fue con un rubiales.

Ariel: Hoy han tenido caza mayor. Otro día os tocará a vosotras. Por cierto como es que Alan vino.

Claudia: A Vero se le escapó que ibas a venir. Dijo que hacía meses que no te veía, desde la última vez que pasó algo entre tú y el.

Clara: Pobre, mira las caras que pone.

Ariel: Ya es tan mono. Dejemoslo con sus monerías

Shaka estaba bostezando, cosa que no pasó inadvertida por la abogada. En fin otro día dejaría al santo en la casa durmiendo.

Ariel: Bueno chicas nosotros nos vamos. Mañana nos vamos a París a ver a Jean y debemos descansar. Un besito monadas.

Se despidieron con un beso. Alan al ver que Ariel se iba, se le acercó dejando plantada a la otra chica.

Alan: Ya te vas? Es muy temprano.

Ariel: Ya pero mañana tenemos que viajar. Nos vemos. Llama a mi secretaria para ese asunto que me comentaste, intentaré mirarlo cuando llegue.

Alan: Espera te acompaño.

Shaka: No te preocupes, ya la acompaño yo. Gracias por todo.

Dicho esto cogió a Ariel por la cintura y se la llevó. Esta se quedó un poco sorprendida. Hasta el momento el santo permaneció en un discreto segundo plano, pero de buenas a primeras había intervenido, cortando la situación con Alan.

La razón por la que Shaka cortó la situación fue porque no le apetecía hacer de farola esa noche y a parte tenía ganas de largarse, estaba agobiado con las luces, la musica machacona y fuerte, las chicas asediándolo, Ariel liándose con ese rubio,… Tenía que reconocerlo, no le había hecho gracia verla en brazos de ese rubio, la razón, se había acostumbrado a ver a la chica como una niña traviesa que lo traía de cabeza, no se imaginaba a una apasionada Ariel lanzándose en brazos de un hombre simplemente por dejarse llevar por sus instintos. Fue algo que le chocó. Ariel en cambio aun estaba con cinco interrogantes en la cabeza, el Santo aun la llevaba agarrada de la cintura guiándola hacia la moto y sin decir palabra, el generalmente nunca la tocaba a excepción de algún momento muy puntual. Pero le agradaba, era una persona que le daba paz y tranquilidad.

Montaron en la moto y ella condujo veloz como el rayo mientras Shaka oraba a Atena para seguir vivo. Al llegar a la casa, la chica fue a la cocina para comer algo y el Santo la siguió mientras la observaba en silencio, Ariel empezó a sentirse nerviosa, la mirada penetrante de el la estaba matando, aunque el en cambio estaba distraído pensando en que había sido su primera juerga. De repente salió de su ensueño cuando se encontró con la cara de Ariel a pocos centímetros de su cara, de forma instintiva dio un paso atrás, tropezando con una escoba que la despistada de Ariel se había olvidado de recoger, yendo a parar sus posaderas al suelo. Las carcajadas de Ariel resonaron por toda la cocina mientras un sonrojado caballero se erguía de un salto masajeando el trasero.

A: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

S:…

A: Que bueno!!! Te has hecho daño?

S: NO!! Para mi esto no es nada he recibido entrenamientos demasiado duros, estoy acostumbrado a sufrir golpes más fuertes que estos.

A: Eso es lo que sorprende, que alguien de tu nivel se caiga de culo por tropezar con una escoba JAJAJAJA…

S: Para de reír no me gusta que te burles de mi.

Ante esto Ariel dejó de reír pero no de sonreír, se acercó a el y colocando una mano en su mejilla le dijo suavemente:

A: Shaka yo nunca me burlaría de ti, te respeto demasiado, solo me río de una caída divertida, si hubiera caído yo también lo hubiera hecho. No te enfades vale?

La forma en como se lo dijo evaporó su enfado. Pero al mismo tiempo se sonrojó, se sentía ridículo por una vez en su vida, el estaba acostumbrado a ser ejemplo de serenidad, perfección y elegancia. Caerse de culo por una escoba no estaba en su rutina y encima con los ojos abiertos, si nunca se había caído de su flor de loto con los ojos cerrados menos en un suelo plano y con los ojos totalmente abiertos. Este tipo de cosas solo le pasaban cuando Ariel estaba cerca, aunque ella parecía no darle importancia porque la verdad a ella siempre le pasaban estas cosas. Por lo visto lo malo se pega. La chica pudo ver sus mejillas encendidas, no pudo evitar recordar que esa persona había sufrido mucho y la impresión que daba era de fuerza y seguridad, ver como mostraba su lado más vulnerable y como le costaba admitirlo era tierno.

A: Bueno si te encuentras bien me retiro, Buenas noches. AH! Recuerda que esta tarde marchamos a París, tenemos un compromiso con Jean.

S: A París? Se me había olvidado.

A: Bueno pero yo estoy para recordártelo. Procura descansar.

S: Vale, Buenas noches

Subieron las escaleras silenciosamente y se fueron cada uno a su cuarto, haciendo un gesto de despedida con la mirada.