Los personajes de Saint Seiya pertenecen a Masami Kurumada y aquellos que pagaron los derechos yo solo los uso para divertirme escribiendo sin ningún tipo de lucro.
8.Pesadillas
Shaka fue a darse un baño quería eliminar los restos de humo y mal olores de su cuerpo. Se desprendió de las prendas una a una, mientras se sumergía en el líquido, su cuerpo se relajó en un instante y su mente comenzó a divagar sobre el como le había ido desde que Ariel se topara en su camino.
Hacía mucho que no reía y con ella parecía haber recuperado la risa. Su espíritu había rejuvenecido. Por una vez desde que salieron de esa oscuridad había conseguido dejar atrás sus malos recuerdos y recuperar esa serenidad de la que siempre hacía gala. Desde el castigo de los dioses, algo se había roto en el, había perdido la fe en todo, le costaba meditar ya que un agujero negro invadía su alma. Siempre había creído en su diosa, pero el hecho de que la salvación de los santos no proviniera de ella, sino de unas extrañas era algo que lo confundía.
Aun se estremecía en las múltiples formas en que intentaron quebrar el alma de cada uno de los santos, a el lo atacaron en su pureza.
Estaba sumergido en la oscuridad, al lado de sus compañeros cuando sintió que unas fuerzas lo aislaban del resto. Intentó evitarlo pero eran más fuertes. Lanzó uno de sus ataques más efectivos como el Khan – Om, Tenma Koufuku o el Tesoro del Cielo. Pero ninguno de esos ataques funcionaron, esos seres eran más poderosos que él, a parte que habían reducido el poder de su cosmos a menos de un tercio. Por una vez en su vida se sintió indefenso. Le cruzaron la cara de una bofetada, pudo notar el suelo que golpeaba su cuerpo, empezaron a patalearlo hasta dejarle casi sin sentido, sintió como lo obligaban a arrodillarse e intentaban que abriera su boca, sintió como lo rodearon, uno se situó delante obligándolo a chupar su miembro, otro lo obligó a situarse de cuatro patas mientras sentía las embestidas en su boca que le incentivaban a chupar involuntariamente si no quería atragantarse. Luego notó otro miembro que se le restregaba por atrás, se le pusieron los pelos de punta, si esto seguía lo iban a violar, intentó esquivar los roces pero con unas garras apretando su cabeza contra unas caderas que le marcaban un ritmo era casi imposible. Escuchó las diabólicas carcajadas de uno de esos seres, notó como el miembro que se le restregaba se endurecía aun más con sus intentos de huida. Por lo visto, solo los excitaba más. De repente el ser cuyo miembro estaba en su boca se descargo lanzando un gemido. Pudo saborear la esencia podrida en su paladar. Luego los otros se corrieron encima suyo y le dijeron que no fuera impaciente, ya le tocaría ser montado por cada uno de ellos. Se quedó solo, abrazándose a si mismo, sintiendo asco hacia su propia persona porque se sentía como una vulgar prostituta. Desde entonces este tipo de acosos se sucedieron, a veces lograba escapar antes que lo cojieran y otras simplemente se descargaban en el y lo dejaban ahí tendido, a veces lleno de moretones otras bañado en su propia sangre. Simplemente lo dejaban sintiendo su propia miseria y esperando el momento, en el que de una vez por todas lo tomaran completamente. Durante un largo tiempo fue su juguete sexual, su orgullo quedó hecho pedazos igual que su autoestima. Constantemente se sentía sucio, indigno. Nadie supo lo que le había pasado, pero todos notaron que su luz interior se había apagado.
Cuando salieron libres, se encerró en su templo a llorar lo que no hizo en esos años de tortura. Una vez, acabados los sollozos volvió a aparentar ser el mismo Shaka sabio y perfecto de siempre, logró engañar a casi todos a excepción de Mu y los gemelos eran demasiado perspicaces aunque nunca imaginaron que tipo de experiencias había sufrido.
Las lágrimas bajaron por sus mejillas recordando esas experiencias, aun conservaba alguna cicatriz en su cuerpo, pero la peor era la del alma, esa nunca cicatrizaría. Se levantó y se secó, yendo directo a la cama. Se hizo un ovillo e intentó dormir, poco a poco se sumergió en sueños que le recordaban vivencias que le destrozaron el corazón.
Al día siguiente, Ariel fue la primera en despertar, escuchó unos lamentos detrás del dormitorio de Shaka, como no le respondió nadie al llamarlo entró y lo descubrió envuelto entre las sabanas agitándose. No era la primera vez que lo había oído gemir en la noche pero nunca se atrevió a entrar. Lo llamó suavemente y no despertaba, así que fue aproximándose hasta quedar cerca de el.
El chaval era un maldito. Tenía el torso desnudo y madre de dios QUE TORSO!! Fue acercando la mano mientras sentía como le temblaba el pulso y el corazón le latía a mil por hora, poder tocar esa piel era una tentación demasiado grande y con la excusa de despertarlo se lo ponían en bandeja de plata. Deslizó unos segundos sus uñas por el brazo y luego posó al completo la mano en el hombro. Shaka a su vez sintió las garras deslizarse por su piel, aunque sintió que lo hacía de forma muy delicada diferente a las formas brutas que solían usar, su primera reacción fue defenderse y alzó el puño. Este fue directo a la cara de Ariel que lo recibió con sorpresa ya que se hallaba en los cielos percibiendo la suavidad de la piel del chico. De ver las estrellas estando en la gloria las pasó a ver de forma dolorosa, incluso pudo ver las lunas de Saturno. Shaka a su vez se despertó, lo primero que vio fue una Ariel sentada en el suelo y con la mano sobre un ojo. El Santo quiso que la tierra se lo tragara, se levantó de un salto preocupado por Ariel que lo miraba con los, bueno con el ojo como plato. Ariel a su vez solo pensó que era justo castigo por haberse dejado llevar por unas intenciones no muy limpias. Madre que tortazo!! Y eso que solo le había puesto la manita en el hombro que si la llega a poner en otra parte, la mata directamente. Todas las tentaciones, temblores y palpitaciones que le habían producido el Santo, se le fue en un segundo, solo acertó a acariciar la zona dolorida. No supo si él captó sus pensamientos y le quiso dar una lección o simplemente se asustó. Sea lo que sea ella no le volvía a tocar en su vida Que tortazo!! Shaka a su vez se le aproximó maldiciendo su suerte.
S: Ariel! Lo siento¿como estás¿Te he hecho mucho daño?
Ariel pudo sentir como los brazos de Shaka la rodeaban, su calor cerca de su cuerpo y … sobretodo el dolor en su ojo. No sabía si el santo la ponía a prueba a ver si lo volvía a sobar o solo se preocupaba, pero no iba a caer en la tentación. Se alejó como alma que lleva el diablo.
A: No tranquilo!!Me pondré hielo! Dicho esto se levantó y marchó rápidamente. Pero la mano de Shaka la retuvo.
S: Espera deja que te ayude.
El santo la acompañó hasta la cocina y le pasó un paño con hielo para evitar que se le inflara. Mientras el santo preparaba el trapo con hielo, Ariel lo estuvo observando. Iba con unos pantalones amplios y el torso totalmente al descubierto. En su espalda, pudo ver cicatrices que la surcaban. Cuando lo tuvo en frente suya pudo notar que las cicatrices se extendían a su vientre.
Por mucho tortazo que acabase de recibir, su mano de forma involuntaria tocó la cicatriz.
A¿Quien te hizo esto?
Shaka notó la mirada de Ariel fija en su cuerpo y se quedó en blanco al escuchar la pregunta. Solo atinó a dar una breve respuesta.
S: Para mi es incomodo hablar de este asunto.
A: Perdona mi indiscreción.- Apartó la mano y se colocó el trapo en su ojo. Los dos quedaron en silencio. Shaka no sabía que decir se sentía muy avergonzado, primero el puñetazo y luego le había visto las cicatrices.
A: No te tienes que sentir mal, no lo has hecho con intención para otro día que te vaya a despertar lo haré con un palo así no me darás. JAJA
Shaka sonrió – Lo siento mucho, te va a quedar un buen morado.
A: No, no me quedará ningún morado, tranquilo.
S: eso no es posible te he dado muy fuerte.
A: Ya verás, me pondré una pomada y no quedará ni rastro. Voy a por ella.
Ariel se marchó a su cuarto y una vez que estuvo dentro, sintió como su propio cosmos curaba su golpe. Cuando le vinieron las cicatrices a la cabeza intuyó que eran producto de su estancia en la estatua. Una necesidad de acogerlo en sus brazos y abrazarlo muy fuerte invadió su corazón, pero después del tortazo mejor dejarlo correr. Luego salió y fue a desayunar. El santo estaba poniendo la mesa. El desayuno transcurrió como si no hubiera pasado nada. Ariel hizo algún chiste y Shaka sonreía levemente. La muchacha no sabía que hacer para reconfortar al santo. Se notaba que ese día guardaba una gran tristeza interna. Lo llevó a pasear por Parc Güell. El Santo quedó maravillado. Este parque era un monumento digno del modernismo, creado por el arquitecto Gaudí. Entre tanta obra de arte y tantas figuras extrañas, se le olvidaron los pesares. Cuando salieron del parque, Shaka estaba impaciente por volver ya que no le había quedado tiempo de verlo todo. Ariel le regaló un libro donde explicaban todos los detalles del monumento.
Cuando regresaron a la casa, el santo parecía más animado, comentaba todos los detalles del parque, la luz la estructura, los colores.
Ariel se quedó mirándolo maliciosamente y fue cuando le anunció que hoy le tocaba cocinar mientras hacía la maleta.
El Santo asintió levemente mientras Ariel iba a su cuarto. Al cabo de media hora tocaron el timbre. Ariel asomó la cabeza y se dio cuenta que el muy vivo había encargado comida hindú.
No pudo evitar el echarse a reír. Menudo pillastre estaba hecho. El santo a su vez, sonrió para si mismo, el era lo que era, el más cercano a Dios y no estaba dispuesto a que lo tratara como a una chacha. Esta chica lo había obligado a cortar cebolla, a hacer de niñero pero hasta ahí.
A: Has tenido una buena idea de llamar a ese restaurante. Así podremos salir antes para el aeropuerto e intentar adelantar el vuelo. Porque presupongo que ya tendrás hecho el equipaje al no tener que cocinar. Voy a llamar al aeropuerto.
S: No espera, aun no lo he hecho.
Ariel no dijo nada solo alzó las cejas mirándolo interrogativamente. Shaka había estado meditando.
A: Pues empieza ya porque necesitaría reunirme antes con un cliente.
Viendo la cara de quien eres para darme ordenes de Shaka, optó por el ataque frontal. Y menudo frontal!
Se posicionó en un plis delante del santo, mirándolo fijamente con ojos tiernos y cara de niña buena, mientras esbozaba una dulce sonrisa. Aprovechando el desconcierto del santo, deslizó uno de sus dedos por su pecho.
A: Se bueno Shaka, es que así podré salir de la reunión antes y podríamos ver un poco la ciudad.¿ Vale?
Shaka se quedó en blanco. No entendía ese cambio, de repente le vino de forma autoritaria y luego se ponía dulce e incluso coqueta. Para el esa chica era un misterio que no lograba entender. Simplemente no merecía la pena discutir, sobretodo cuando la actitud de ella había cambiado a otra más sumisa.
S: Está bien pero no importa que me lo digas tan cerca. Voy a hacer el equipaje.
A: Para mi esto no es cerca, sino esto.
Mientras decía esto, se aproximó aun más al santo de manera que el pudo sentir el aliento de la chica en su cuello. No tuvo tiempo de reaccionar, ya que igual de rápido que se acercó, esta se alejó mientras le incentivaba a hacer el equipaje y dejándole sin posibilidad de respuesta. El santo gruñó para si mismo, lo había vuelto a desafiar.
Ariel llamó al aeropuerto a adelantar los vuelos y no pudo evitar reírse ante la actitud del santo, si creía que iba a ser una niña buena y sumisa podía sentarse a esperar.
En el camino, Ariel no dejó de mirarle y cada vez que el se giraba a preguntarle que le pasaba, solo recibía un escueto nada pero ella seguía mirándolo de forma pensativa. A la vigésima vez, ya harto le preguntó:
S!!!¿¿QUE!!Y NO ME DIGAS QUE NADA PORQUE NO HAS DEJADO DE MIRARME EN TODO EL CAMINO!!
A: Es que … no se como decirte algo.
S: Dilo.
A: Te vas a enfadar. Así que me callo y luego te enteras.
S: Dilo.
A: Estaba pensando en como te sentarían uno de mis vestidos.
S:!!¿¿QUE??!!
A: Es que la fiesta de hoy es de disfraces y…
S¡!¿¿¿Y???!!
A: Los hombres se disfrazan de mujer y las mujeres de hombre. Estaba pensando que como te verías con un traje de los míos porque si vas tendrás que ir con vestido o falda, aunque estaba pensando que podrías usar una de tus túnicas y no tendrías que llevar vestido solo maquillaje. Entiéndelo es una fiesta de transexuales.
Los ojos de Shaka se abrieron de par en par. Podía entender que lo obligara a salir si ella quedaba con sus amigas pero ir a una de esas fiestas era el colmo. Si fuera Afrodita lo entendería pero EL!!
S: Me niego a disfrazarme de mujer, a maquillarme o algo parecido. Soy tu guardaespaldas no otra cosa.
A: Lo entiendo. Ningún problema.
S: Me alegro.
Dicho esto se impuso un silencio que duró todo el viaje. Ariel se sumió en el portátil preparando la reunión y Shaka quedó frito. Estaba en el quinto sueño cuando recibió un codazo en las costillas. Por lo visto habían llegado.
Una vez que se acomodó en la habitación del hotel, decidió ir a por Ariel. Esta había desaparecido. Llamó a recepción por si le había dejado un mensaje y nada. Bajó al bar y ahí estaba, con el portátil unas hojas y boli en la mano mientras sostenía una acalorada discusión con un joven y dos maduros. Optó por sentarse en la barra mientras pedía una soda. La chica estaba de espaldas pero por las caras de los tres hombres, la conversación no era demasiado grata. Al final, se acabaron dando la mano y los tres caballeros marcharon con el gesto disgustado, iba a acercarse cuando alguien se le adelantó. Era un muchacho, de ojos verdes y pelo largo azabache. Era muy alto, perfectamente como los gemelos. Ariel lo saludó con dos besos y el se sentó demasiado cerca de ella. Por lo visto se tenían confianza. Estuvieron conversando animadamente, la mano de el se deslizaba de manera constante por la cabellera de Ariel que se la había soltado. En un determinado momento el frunció el ceño e hizo gesto de negarse, pero Ariel le cogió la mano y lo miró de forma suplicante mientras que el otro acababa asintiendo. A eso de las 8 de la tarde, Ariel se levantó y se despidió del muchacho con dos besos en las mejillas.
Ariel se marchó a su cuarto y después de ducharse, optó por disfrazarse y vestirse de hombre, sería divertido usar un hechizo pero lo tenía prohibido. La magia estaba restringida a situaciones de emergencia y puntuales. Entendía la postura de Shaka, pero que el no quisiera participar no significaba que ella no pudiera hacerlo. Estaba acomodándose el bigote cuando tocaron la puerta. Al abrir se encontró el rostro de Saka, que se quedó un tanto desconcertado al ver un hombre en el cuarto de Ariel, hasta que se dio cuenta que era ella. Vaya caracterización. De repente se hizo la luz en su cabeza.
S: He venido para ver si bajas a cenar, pero ¿que haces con este disfraz?
A: He quedado a las 10 con Jean para ir a la fiesta.
S: Yo no pienso disfrazarme.
A: No espero que hagas tal cosa si no quieres. Estás en tu derecho. Pero si tu no quieres ir no significa que yo no pueda ir, también estoy en mi derecho.
S: Entiendo, pero entonces no podré protegerte,¿ y si te pasara algo?
A: Voy disfrazada de hombre, no me reconocerían. A parte Jean viene conmigo, precisamente debe estar esperándome.
S:¿¿ Vestido de mujer??
A: Cuando quiero soy muy persuasiva, jaja. Pero me costó convencerle, le tuve que poner cara de niña buena. Shaka te dejo, debe estar esperándome en el coche. Nos vemos mañana, pásalo bien.
S: No puedo dejarte ir sola, que tipo de guardaespaldas sería.
A: Uno con el día libre. Chao.
No tuvo tiempo de decir nada más. Ella se marchó. Al cabo de unos minutos pudo sentir su cosmos alejándose. Pero notó algo raro que les seguía y decidió acompañarlos discretamente.
Ariel a su vez también notó una presencia, pero a diferencia del otro no se asustó. Les envió una señal de que los había sentido y marcharan si no querían ser destruidos. Llegaron al sitio y se fundieron con el resto de la gente que participaba en la fiesta. Ariel aprovechó la excusa de ir al servicio para escabullirse. Estaba buscando a los perseguidores pero no había ni rastro así que marchó a la fiesta sin preocuparse de más.
Sin embargo Shaka se vio rodeado de cuatro seres que jamás esperó pudiera encontrar, cuatro criaturas del mal, para ser mas exactos 4 súcubos. Aplicó su rosario e invocó su Tenma Koufuku y estos desaparecieron. Pero el Santo se quedó pensativo ya que le confundía que una simple abogada la persiguieran seres de ese tipo. No se hubiera sorprendido que fueran asesinos a sueldo pero ¡¡¿¿demonios??!! Prefirió no comentarle nada a la muchacha para evitar asustarla pero indagaría de alguna forma para hallar la respuesta a sus dudas. Regresó al hotel donde se quedó la noche en vela esperando pacientemente a Ariel, pero ella no apareció hasta la mañana siguiente, acompañada del joven que había visto el día antes charlando amenamente con ella. El estaba abajo dispuesto a buscarla por su cuenta cuando ella apareció resplandeciente. Toda ella brillaba, su sonrisa, sus ojos, su piel.
El joven se despidió con un beso muy cercano a la boca y ella se apartó con una sonrisa. Al ver al santo, ella se le acercó.
A:!Hola Shaka!
S¿Donde estabas?¡Te he esperado toda la noche preocupado de que te hubiera pasado algo!
A: Hola a ti también. ¿Que como lo pasé¡Bien gracias¡Muy amable! Ahora si me disculpas me voy a dormir.
Dicho esto dejó al santo con la palabra en la boca subiendo a sus habitaciones. El otro mientras comenzó a soplar para no agarrarla del cuello.
Ariel mientras se deslizaba por las suaves sábanas no pudo evitar perderse en los gratos momentos de la noche pasada. Como bailaron toda la noche y con la mirada se lo dijeron todo.
Llegaron a casa de Jean, ella deslizó el vestido con el que se había disfrazado. Rio al ver que estaba con un sostén relleno, el solo la miró con el ceño fruncido, recordándole lo que era capaz de hacer para verla. El procedió a quitarle la ropa mientras se besaban y se dirigían directamente a la cama. En ese punto ella lo empujó haciéndolo caer en el mullido colchón, la camisa desabrochada se deslizó por sus brazos mientras que desabrochaba el pantalón que cayó al suelo. Se subió gateando sobre el y procedió a devorar su boca mientras sus manos recorrían su cuerpo, hasta el punto clave. No necesitaron decir más, el fue bajando su prenda íntima por sus largas piernas y ella la de el levemente mientras comenzaba a dar pequeñas lamidas a la cabeza de su miembro, hasta acabar engulléndolo entero. En eso ella, dejó de hacer lo que estaba haciendo y se puso a horcajadas sobre el mientras poco a poco iba descendiendo sobre este. Una vez que sintió como latía la pasión de él dentro de ella, inició el movimiento de caderas. El la sujetó y empezó a marcarle el ritmo cada vez más intenso, en eso que se levantó quedando sentado en la cama con ella encima. Ariel se aferró a la espalda de Jean clavando sus uñas, hasta que ambos llegaron a la cumbre del placer. Pero Ariel aun no se daba por satisfecha, volvió a provocarlo y el respondió con toda la pasión que ella le hacía sentir. Digamos que fue una noche movida.
Ariel estaba feliz, le causaba remordimiento haber caído en las sabanas de Jean, el aun la quería y sentía que no tendría que haberse dejado llevar. Pero aunque ella ya no lo amara como antes, seguía intacta la pasión que los unió al principio. Era casi imposible resistir a la tentación que le provocaba ese escorpiano. Todo en el provocaba la forma en como se movía y miraba, sus ojos, su cuerpo, de tan solo acordarse ya empezaba a subir su temperatura. Debía asumirlo, los Escorpio eran su debilidad.
Estaba a punto de caer frita después de tanto ajetreo cuando unos golpes en la puerta la despertaron. Al abrir se encontró a un Shaka sereno.( Las técnicas de Buda eran infalibles)
A¡Hola Shaka! - Iba diciendo mientras intentaba reprimir un bostezo.
S¿Donde has estado? Te esperé toda la noche a que llegaras, he estado preocupado.
A: Estuve con Jean.
S: Ya lo he visto, pero que hicisteis para que llegaras tan tarde
A: ejem … bueno creo que te lo puedes imaginar pero es que es personal.
S¿Personal? No cuando tengo que cuidar que no te pase nada y no das señales de vida.
Ariel se quedó mirándolo, si no le decía la verdad estaría 4 horas discutiendo con el y no podría dormir así que optó por lo rápido.
A: He tenido sexo con el toda la noche. Te basta o prefieres que te describa como me penetró y como gemíamos.
S: OOO/////OOOOOO Los ojos de Shaka quedaron redondos mientras un rubor se extendió por toda su cara. Ahora entendía tanto brillo y la reserva. Solo logró balbucir un suave Entiendo, siento…
A: No pasa nada, si quieres otro día, para evitar preocupaciones, te vienes y participas
Ahí es cuando el santo quedó muerto y enterrado. Estaba por decir un no gracias cuando vio que Ariel se empezó a reír a carcajadas en su cara.
A:! JOJOJO Menuda cara! Tranquilo que esto último era broma. Lo mío no son los tríos. Y ahora si me perdonas he de recuperarme de las embestidas de mi amante. ¡Felices sueños!
Le cerró las puertas en las narices. El otro regresó a su cuarto recuperándose de la bola de sentimientos que le provocaba Ariel. Primero se estaba recuperando del susto que le produjo la invitación a participar, luego reprimía las ganas de querer matarla por haberlo dejado en vela toda la noche preocupado mientras ella lo pasaba bomba y después cerrarle la puerta en la cara. Gracias a que era la reencarnación de Buda y podía controlar sus emociones a través de la meditación. Al cabo de 5 horas de larga y serena meditación seguía intentando controlar las ganas asesinas de enviar a Ariel a los 6 infiernos mientras le aplicaba su tesoro del cielo.
La susodicha durmió como una bendita todo el día hasta que sonó el despertador que les indicaba que era hora de volver. Se sentía culpable con el pobre santo. El solo se preocupaba por ella. Pero no estaba acostumbrada a que la controlaran de esta forma. Ella era puro aire imposible de retener ni siquiera entre los dedos, nada ni nadie la había cambiado en el pasado mucho menos en el futuro.
Cuando bajó, Shaka estaba en el vestíbulo esperando. Rezó a nuestro padre que está en el cielo para que no le diera la tabarra. Pero el dios estaba sordo.
El Santo le echó un rapapolvo de narices, le dijo que no era un niñero, que si corría peligro era su deber protegerla, le echó en cara sus malos modales, que desapareciera por irse a la cama con un hombre, le pidió respeto, bla bla bla.
Ariel aguantó estoicamente la tormenta. Hasta cierto punto reconocía que el santo tenía razón y así se lo hizo saber pero también encontraba que era el, el que se había metido en su vida, con buenas intenciones claro pero sin que pidieran nada, que no pretendiera tenerla controlada día y noche. Tenía derecho a tener su libertad. Respecto a la broma entendía que fue muy grosera pero que no se arrepentía, su cara era para enmarcarla. Zanjó la discusión con un Basta, esto es lo que hay, entiendo que mis modales han sido impertinentes pero tu has sobrepasado los límites de tu lugar. Dicho esto quedaron sumidos en el silencio, que se le clavó en el corazón de la chica como un puñal.
Cada vez que lo veía con el semblante tan serio le venía a la cabeza la escena de cuando estaba en medio de los dos árboles y lo mataron. No soportaba ver su cara seria o triste, se le partía el corazón. El silencio siguió entre ellos hasta el regreso a BCN. Ariel comenzó a hacer la cena, mientras Shaka estaba sentado en la terraza, perdido en sus meditaciones.
Ariel lo vislumbró, al fondo de todo y se acercó a el plantándole en sus narices un plato de comida. El santo había escuchado sus pasos pero no se esperaba la comida. El olor penetró en sus narices hasta su estómago que hizo un gruñido, abrió los ojos y encontró una mano que sostenía un plato. Se giró hacia Ariel.
A: La cena está lista, prefieres que comamos fuera o dentro.
S: Lo que prefieras.
A: Debemos llegar a un punto intermedio sobre lo que discutimos por la mañana. Vamos a pasar mucho tiempo los dos juntos y no podemos pasarlo discutiendo y creando malestar entre nosotros. En el fondo tenemos que formar un buen equipo, al fin y al cabo estamos en el mismo bando. A parte,… no me gusta verte así de serio.- Mientras lo decía se sentó a su lado.
S: Entiendo, para mi es difícil este cambio, estoy acostumbrado a otro tipo de vida.
A: Que sueles hacer?
S: Generalmente, meditar y entrenar a mis alumnos.
A: Comprendo. Yo en cambio estoy acostumbrada a ir de un lado a otro, a cambiar los planes en el último momento. Nunca he tenido quien me controle, siempre hago lo que quiero. Tenerte a mi lado vigilándome es algo nuevo para mi.
S: Solo lo hago para evitar que te hagan daño. No tengo la intención de controlarte pero si de protegerte, para eso necesito saber lo que haces y a donde vas.
A: Ayer te dije que iba con Jean y regresaría por la mañana.
S: Lo se, pero es que cuando saliste hacia la fiesta percibí a alguien que te seguía. Me quedé preocupado que viniera alguien más a hacerte daño.
A: Lo noté. Eran cuatro pero no tengo idea de quienes podían ser, a parte que luego desaparecieron.
S: Me encargué de ellos. Ariel te puedo preguntar una cosa respecto a esto.
Ariel solo se quedó mirándolo fijamente. Debía ser un guerrero poderoso, aunque fueran súcubos pero eran 4. Le daba miedo la pregunta pero que remedio, a contestarla. Asintió.
S: No eran personas normales, digamos que eran diferentes. Te has metido en problemas con alguna hechicera, secta o algo parecido?
A: Que yo sepa no, pero igual están usando algo de eso contra mi para quitarme de en medio. Shaka no quiero que te pase nada por mi culpa. No creo en esas cosas, no podrán conmigo. Hace muchos años atrás, yo era muy creyente y lo sigo siendo, pero antes practicaba mi religión ahora ya no. Bueno la cuestión, es que conocí a un sacerdote con un poder especial, estaba conectado con las altas esferas y me dijo que estaba destinada a enfrentarme a las sombras pero que no me preocupara, ya que el signo de la virgen estaría ahí para protegerme y guiarme. Y te puedo asegurar que ha sido así siempre he rezado a la Virgen y a su constelación, nunca me ha fallado. Aunque también me dijo algo muy extraño.
Shaka se quedó reteniendo en sus oídos lo que Ariel le dijo. Cuando la vio, hubo algo que le impulsó a protegerla, quizás estaba en su destino. Pero al animarla a continuar por medio de su mirada, lo siguiente que escuchó lo dejó perplejo.
A: Lo que me dijo es que yo rescataría al signo de la virgen de la oscuridad y le devolvería a la luz cuando se hubiera perdido en las sombras. Como yo una simple humana mortal va a devolver a la luz a la Virgen María si ella es de por si la luz. Me dejó cao. No se si es verdad o mentira pero se que ella siempre me proteje y envía a alguien para advertirme, por eso no le tengo miedo a nada.
S: Creo que no se refería a la Virgen María sino a otra cosa que te explicaré algún día si se me permite.- Esbozó una sonrisa y lo que hizo es digno de ser enmarcado como momento histórico en el que Shaka de Virgo dejó de lado su presunta divinidad para acercarse a otra persona. La miró a los ojos y cojiéndola de la mano se levantó para luego con la otra depositada en su cintura guiarla a la cocina. - Vamos a comer.
Ariel solo sonrió y se dejó llevar. Todo el malestar se diluyó y acordaron de intentar respetar un poco más la postura del otro. En pocas palabras, shaka no sería tan drástico a la hora de controlar y Ariel procuraría ahorrarle esos sustos al santo y esas bromas.
La semana procedió como siempre muchos viajes. Shaka agobiado porque no podía meditar y Ariel preocupada porque no podía ponerse en contacto con Liria por temor a que el Santo percibiera algo raro. Estaba planeado el viaje a Atenas para ubicar el sitio donde se realizarían las excavaciones y de paso presentar a las dos partes rezando para que se llevaran bien.
