CAPITULO 5

-¿Por qué¿Por qué te fuiste¿Por qué hiciste lo que hiciste¿Por qué me dejaste sola?. Yo te admiraba, te amaba, aún lo hago después de tanto tiempo. Desde ese día te espero, pero jamás regresaste. –La joven lloraba, arrodillada y con las manos cubriendo su rostro –Sasuke-kun.

-Sakura-chan!! –Se escuchó a sus espaldas. Al darse vuelta vio a Naruto parado, extendiéndole la mano –No llores Sakura-chan, ven conmigo.

-Vete de aquí idiota!! –Gritó la joven, pero enseguida se arrepintió. Naruto era un tonto, pero gracias a sus estupideces había logrado sacarla un poco de su depresión. Siempre lo había tratado mal, ya era hora de agradecerle. –Naruto, yo... –Al alzar la vista, vio al rubio mirándola con odio, con unos ojos salvajes. Su cuerpo emanaba un poderoso chakra. El cuerpo de Sakura estaba paralizado, tenía mucho miedo. Naruto levantó su puño y atacó ferozmente.

Con un grito, Sakura despertó en su cama.

-Otra vez esos sueños –se dijo, secándose el sudor de la frente. –Vamos Sakura, debes descansar, en unas horas tienes que mostrarle a la sensei el resultado de tu entrenamiento.

Luego de esto, la joven se volvió a dormir.


Ya era de día. Tsunade se dirigía a donde estaba el Hokage. Necesitaba pedirle algo importante. Quería sacar a su alumna de Konoha, llevarla de viaje para empezar un duro entrenamiento. Pero necesitaba el permiso del tercero.

La joven había sufrido mucho, desde que el niño Uchiha dejó la aldea. Y cuando apenas se estaba recuperando, su amigo Naruto asesinó a su sensei y también dejo la aldea. Gracias a todo esto, siempre fue una niña callada, sin ánimos.

Tsunade la había visto un día, entrenando sola. Las manos de la joven estaban llenas de sangre, y en todo su cuerpo había heridas, todo esto resultado del duro entrenamiento. "¿Por qué entrenas tan duro?" le preguntó. "Quiero ser fuerte, para poder traerlos devuelta algún día". Esto había llamado la atención de la sanin y, luego de una larga charla, se decidió a que la entrenaría.

Y así, luego de un tiempo, Sakura había avanzado increíblemente. Pero toda la aldea le traía malos recuerdos, por lo que a veces no podía concentrarse. Por eso Tsunade quería sacarla de ahí.

Tsunade entró a la casa del Hokage, pero no lo encontró, así que comenzó a buscarlo por todo el lugar. Nunca había recorrido todo el lugar, así que no había visto antes esas pequeñas escaleras que bajaban. La curiosidad fue mas fuerte que ella y bajó.

Luego de seguir por algunos pasillos, llegó a otro que estaba custodiado por dos Anbus. Cuando se acercó, los guardias la detuvieron.

-No puede pasar mas de aquí.

-¿Por qué¿Qué hay allí?

-Nadie puede pasar mas allá. Por favor, váyase.

-Está bien, me voy. –Tsunade se dio la vuelta, pero rápidamente atacó a los guardias con un preciso golpe en el cuello, que los puso a dormir al instante. Todo esto le había llamado mucho la atención, así que decidió investigar. Cruzó el oscuro pasillo silenciosamente, hasta llegar a una pequeña y descuidada puerta. Algo le decía que no la abra, pero igualmente la abrió.

Al ver lo que había del otro lado de la puerta quedó paralizada.

-¿Tu¿Qué haces aquí? –Preguntó al hombre que la miraba serio desde las sombras. Luego prestó atención al cadáver del ninja que estaba sobre la mesa. -¿Qué es esto?

-No debiste haber entrado. Viste demasiado, ahora debes morir. –El hombre sacó un kunai, y otro que estaba a su lado hizo lo mismo, mientras dos Anbus sostenían a Tsunade por los brazos.

Unos cinco Anbus mas corrían por el pasillo hacia la puerta, al ver que sus compañeros estaban en el suelo. Con su brutal fuerza, la sanin eliminó a los Anbus que la sostenían, pero estaba rodeada como para pelear, así que intentó escapar. Mientras corría hacia la salida se libró de tres Anbus más, pero no pudo evitar ser herida muchas veces. Perdiendo sangre, corrió hacia la salida, pero los ninjas le bloqueaban el camino y tuvo que correr hacia otra parte. Era como si la guiaran hacia algún lugar. "¿Qué demonios está pasando aquí?" se preguntaba, mientras subía las escaleras que conectaban con la terraza del lugar.

Al llegar arriba solo pudo ver un camino posible para escapar, saltar hacia algún techo. Debía encontrar al Hokage para contarle lo que había visto. Pero había perdido demasiada sangre, no tendría las fuerzas necesarias para lograrlo. No tenía opción, debía usar un jutsu secreto que estaba guardando. Mientras corría hacia el borde puso sus dedos en posición, y el cristal de su frente se iluminó. Una especie de tatuaje brillante apareció en su cuerpo, pero de repente desapareció. Sus ojos se abrieron de par en par, sus pasos se hicieron cada vez mas torpes, la vista se le nublaba y sus fuerzas la abandonaban rápidamente. Sin control de su cuerpo, Tsunade chocó contra la baranda y cayó, dando una vuelta. Antes de que su visión se oscureciera por completo pudo ver al hombre que estaba parado unos metros atrás de ella. "No puede ser" balbuceó, pero su voz apenas se escuchaba. Mientras el hombre reía, la sanin cayó hacia el vacío.

-No puedes usar ese jutsu si te mato antes. –Dijo el hombre -Lo siento mucho, pero era necesario.


Sakura caminaba hacia la casa del Hokage. Tsunade le había dicho que si no la encontraba se dirigiese hacia allí.

Estaba muy felíz. Desde que Itachi le había dicho que traerían de vuelta a Naruto y a Sasuke, sus ánimos habían cambiado Ahora solo pensaba en su entrenamiento, quería mostrarle a su sensei el avance que había hecho el día anterior.

Cuando estaba llegando a la puerta del lugar, algo cayó frente a ella. Quedó paralizada al ver que frente a ella estaba su sensei tirada en el suelo, con un kunai clavado en la nuca con mucha precisión. Todo esto era demasiado para ella, no pudo soportar lo que vio y se desmayó.

Horas mas tarde despertó en el hospital. El tercer Hokage estaba en la habitación, observándola.

-Hokage-sama, tuve un sueño terrible. Soñé que Tsunade-sensei... –La joven no pudo terminar la frase que decía inocentemente. Al ver la cara de tristeza del tercero se dio cuenta que no había sido un sueño. Se tapó la cara con la sabana y se largó a llorar.

-Sakura. –Dijo el Hokage.

-Por favor, déjeme sola!! –Gritó la joven. El tercero entendió y salió de la habitación.

Sakura estaba destrozada, pero esta vez su reacción fue distinta a las veces anteriores. Ya no quería simplemente llorar y estar aislada de todos, quería descubrir lo que había pasado, y vengar la muerte de su sensei. Aún cubierta bajo las sábanas apretó su puño con tal fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas, haciéndolas sangrar.

-Esto no se quedará así –Se dijo, decidida a hacer todo por encontrar al culplable.


Aki el cap 5... bueno, espero reviews