Aquí estoy de nuevo con otro capítulo de mi fic feliz!!! Espero que les guste, pero antes voy a contestar a los reviews.

Kakiyu-chan – Jajaja si te entiendo, a pesar de que hacen otras cosas acaban cayendo dentro de lo mismo XD Si son todas tus parejas favoritas, deberías leer mi otro fanfic, Jugo de Uva. Tiene las mismas parejas XD aunque es menos AU. Pero también es humor y romance, dentro de lo mismo. En cuanto a lo que dices de misterio…suena interesante, dime más al respecto! Quizá pueda meter algo así en un futuro capítulo. Ya la tengo planeada pero siempre hay lugar para improvisación XD

Joy – Si, Anna no puede cambiar ni en historias AU verdad??? Jejeje que bueno que te guste, intentaré mantenerla emocionante.

Nakontani – No te preocupes, este fic si tendrá final, me encargaré de ello. Y claro que Shaman King sigue con vida!!! Shaman king forever!!! Y el YohXAnna tambien!!! Y si te gustan los finales melosos creo que el de esta historia te encantará. También a ti te sugiero entonces mi otro fanfic, el de Jugo de Uva. Yo también amo los finales melosos XD

Bueno, ahora si sigamos con la historia!!!

En el capítulo anterior…

"Disculpa, ¿De casualidad conoces a una chica llamada Anna Kyoyama? Me parece que vive en una casona tradicional que es pensión de la familia Asakura, pero no se donde está" le preguntó Yoh, quien parecía estar perdido también.

"Ahm... pues no conozco a nadie con ese nombre..."dijo Horohoro. Pero de pronto, al acordarse de algo, sus ojos se abrieron en sorpresa, y sujetó a Yoh por los hombros, mirándolo fíjamente.

"Espera... ¿Una pensión, dices?"

"Este...si, eso dije"

"Casa tradicional japonesa... ¡Tamao!"

"¡AH! ¡¿Conoces a Tamao?!"

"¡¡¿¿¿Tú la conoces???!!"

"Si, vive con Anna y somos amigos de la infancia"

"¡Pues entonces ¿qué estamos esperando?! ¡Te ayudaré a buscar!"

Capítulo 4 – En el restaurante

"Mmm...que yo recuerde era por aquí..."

"...Eso dijiste hace media hora, Yoh..."

"Jejeje...disculpa, creo que me estoy confundiendo"

"No me digas…"

"No espera…era por allá"

"¿En serio? ¿Por allá?"

"¿O era por aquel otro lado?"

"Oish... ¡Eres un inconciente! ¡Nunca vamos a encontrar a esas dos!" Horohoro dijo rendido, dejándose caer sobre el pasto. Estaban en medio de un gran parque, y ya llevaban más de dos horas buscando la pensión, pero al parecer Yoh tenía un pésimo sentido de orientación y solo logró confundir a Horohoro (ok...lo del pésimo sentido de orientación me lo acabo de inventar...)

"Descuida, las encontraremos...ya verás que todo saldrá bien" dijo Yoh, sentándose a lado del exhausto Horohoro

"Has repetido eso más de mil veces pero seguimos igual. Se ve que no te preocupas por nada nunca, eres el sujeto más extraño que he conocido" comentó Horohoro

"Jejeje" rió Yoh "la verdad creo que una vida con preocupaciones es muy estresante, es mejor vivir tranquilo y relajado, escuchando tu música favorita todo el día"

"Eres un inconciente"

"Bueno, en realidad si hay algo que me preocupa" confesó Yoh, su mirada tornándose seria. Horohoro se sentó por fin y lo miró con curiosidad.

"¿Y puedo preguntar...?"

"No quiero que Anna me odie" dijo sinceramente el chico del cabello castaño oscuro. Horohoro parecía sorprendido ante su declaración, pero en realidad no tenía ni idea de que decir. Pero entonces, al voltearse para evitar nerviosamente la mirada de Yoh, se percató de algo.

"¡Yoh! ¡Mira eso!"

"¿Uh? ¿Qué es, Horohoro?"

"¡Ese restaurante! ¡Es...es el lugar en donde conocí a Tamao, creo que trabaja ahí porque cuando Pilika y yo la encontramos, estaba cerrando el lugar!" exclamó entusiasmado el joven de cabello azul. Yoh se tornó pensativo, volteando su mirada al cielo

"Oh...Oye, ahora que lo recuerdo, Anna me comentó que entre ella y Tamao habían abierto un restaurante... y bien podría ser ese que dices…."

"¡¿Pues qué esperamos?! ¡Vamos a ver!" Horohoro exclamó con entusiasmo, poniéndose de pie y jalando a Yoh tras él.

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"Parece que hoy no tenemos muchos clientes" comentó Tamao, tratando de mantener a Anna ocupada en otra cosa que no fueran sus pensamientos negativos. Anna le había contado todo lo sucedido, y ella sabía muy bien que no hacia mas que pensar en ello, pero ciertamente no era lo más sano que podía hacer por el momento.

"No me extraña, aun somos un negocio muy poco reconocido" respondió Anna, mientras servía unos vasos de limonada, su mente divagando en otros temas y su mirada algo distraída. Tamao suspiró, sintiéndose algo inútil al no poder hacerla sentir mejor con nada de lo que intentaba.

"Disculpe señorita Anna..."

"Dime Tamao"

"Yo se que no es mi asunto, ni se exactamente lo que usted siente...pero creo que debería darle al joven Yoh otra oportunidad"

"¿Porqué dices eso?" preguntó Anna, sin mirarla a los ojos, fingiendo no estar interesada en el comentario. Tamao tragó saliva.

"Bueno...el joven Yoh ni siquiera le dijo que la odiaba o algo...usted fue quien asumió todo"

"¿Estas insinuando que digo tonterías?" preguntó Anna en su tan característica voz amenazante. Tamao dio un brinco de susto y comenzó a agitar sus manos frente a ella

"¡No señorita! ¡Por supuesto que no! Solo estoy diciendo...que podría haber cometido un error, es todo"

"¡La cuenta, por favor!" pidió uno de los clientes. Solo dos mesas estaban ocupadas por el momento, aunque...en realidad no era un lugar muy grande

"¡En seguida señor!" respondió Tamao, tomando la nota y yendo hacia la mesa del hombre. Esto dejó a Anna en estado pensativo Tamao podría tener razón...en realidad no le di oportunidad a Yoh de explicarse...

"¡¡¡TAMAO!!!" Anna se sobresaltó al oír esta exclamación tan energética que venía de la entrada del local.

"¡¡¡Joven Horohoro!!!" Tamao exclamó, justo al momento en que el cliente al que le había dado su cuenta salía del local tras haber pagado la comida. Horohoro frunció el ceño

"¡Ah que la canción! ¡Deja de decirme joven!"

"¡Oh, lo siento Horohoro!" Tamao dijo, sonrojándose

"No puede evitarlo, es su costumbre. Y dime, ¿Quien eres tú?" interrumpió Anna de pronto. Horohoro hizo una pequeña reverencia en dirección a la chica que lo había llamado.

"Mi nombre es Horohoro, soy el repartidor del diario Funbari" respondió el joven del cabello azul "Y tu nombre es..."

"Anna Kyoyama. Mmm...tú debes ser ese joven..." dijo Anna, observándolo mejor, recordando el comentario que Tamao había hecho una vez sobre un joven de cabello azul que peleaba con Ren Tao.

Tamao notó esto y se sonrojó aun más, pero Horohoro no comprendió nada, así que decidió ignorar la observación de Anna. En lugar de eso, recordó los comentarios de Yoh, y notó que la chica frente a él era la que su amigo había estado buscando.

"¡Ah! ¡Así que tú eres Anna! ¡De verdad eres bonita!"

"¡¿QUÉ TE PASA, DESCARADO?!"

"¡Ay! ¡Perdon! ¡Se me salió! Lo que pasa es que...bueno, Yoh me ha dicho sobre ti y..."

"¡¿Yoh?!" Anna sintió que los latidos de su corazón se detenían al escuchar su nombre. Fue entonces cuando el tímido muchacho de ojos negros se asomó dentro del local, habiendo estado previamente escondido afuera, justo junto a la entrada, esperando el momento indicado para entrar.

"Hola Annita" dijo casi como un murmullo. Anna se quedó paralizada ¿Qué hago? ¿Lo rechazo? ¿Lo recibo con los brazos abiertos? ¿Le doy...otra oportunidad?

"¿Señorita, puede traerme la cuenta?"

"Si señora" dijo rápidamente Tamao. Anna, Yoh y Horohoro permanecieron quietos mientras Tamao recibía el pago de la mujer. Las miradas de Yoh y Anna no se abandonaron en ningún instante, y Horohoro solo los observaba incómodamente. No conocía bien a ninguno de ambos, por lo que no sabía qué pensar de la situación. Tan pronto se hubo retirado la última de los clientes, Tamao puso el anuncio de cerrado en la puerta. Esto hizo que Anna volviera a la realidad y se bajara de su nube.

"¿Tamao, qué haces? A penas son las cuatro, no es hora de cerrar"

"Pues no... pero parece que necesita tiempo... así que el día de hoy considérelo libre" dijo Tamao, sonriéndole y guiñando un ojo. Anna se sonrojó.

"Vamos, joven Horohoro" dijo Tamao, saliendo del local. Horohoro entendió la indirecta y la siguió, dejando a Anna y a Yoh solos dentro sin siquiera fijarse en las formalidades de Tamao. Yoh no podía más que contemplar la espléndida figura de la chica que se encontraba frente a sus ojos. Sus cabellos dorados brillaban con la luz natural que desde afuera iluminaba el interior del humilde local, mientras que sus fríos ojos negros comenzaban a denotar cierta debilidad ante su presencia.

"Anna...yo...lo siento"

"No se de que hablas" dijo Anna, tratando de sonar fría e indiferente. Pero Yoh no es ningún tonto, decidió ignorar su actitud y seguir hablando.

"Siento mucho lo q pasó, yo...actué como un cobarde"

"Ya te dije que no se de que--"

"Debí decirte lo que pasaba por mi mente...debí confesarte mis sentimientos...y...debí preguntarte los tuyos" continuó, interrumpiendo su acto de indiferencia y quebrantándolo de una vez por todas.

"¿Mis...sentimientos?"

"Te enfadaste porque no te dije si sentía o no algo por ti...pero tu en ningún momento me dijiste que tu sentías algo por mi...estoy un poco confundido al respecto, Anna" resaltó Yoh. Anna se había quedado sin habla. Él tenía razón. Ella le había exigido respuestas sin darle ninguna a él. Después de todo, al igual que ella, el también se había sentido inseguro

"Entiendo...yo fui la tonta"

"En ningún momento dije eso"

"Lo insinuaste" Anna no sabía de donde estaban saliendo estas palabras. Ella no pensaba en Yoh como un tonto, ni tampoco pensaba que la insultaba con sus palabras. De cualquier modo, era su propio orgullo el que le impedía admitir que se había equivocado y que además había hecho un gran e inútil berrinche

"La última cosa que pretendo con esto es insultarte, Annita"

"Deja de llamarme así"

"¿Cómo? ¿Annita?"

"¡Te burlas de mi!" a pesar de su mirada ensombrecida por su rubio cabello, Yoh podía vislumbrar las lágrimas que caían de sus brillantes ojos. Se aproximó a ella un poco más

"No me estoy riendo" resaltó

"Mentalmente lo haces"

"¿Cómo puedes saberlo?" preguntó Yoh, acercándose aún más. Anna sentía que le temblaba todo el cuerpo, la ira invadiendo sus pensamientos

"¡Te odio!" le gritó, por fin mirándolo a los ojos, lágrimas aún cayendo por sus mejillas. Yoh sacudió la cabeza y levantó sus brazos hacia ella, pronto estrechándola en un fuerte abrazo. Pero Anna se negó a devolver el abrazo, simplemente se quedó inmóvil en sus brazos, aún llorando, humedeciendo cada vez más su camisa

"Pero yo te amo" dijo Yoh, en un breve murmullo. Tan inaudible como los pasos de un ratón sobre cojines. Y sin embargo, a Anna le pareció una frase tan ensordecedora que la hizo estremecerse en un fuerte escalofrío

"No es cierto"

"¿Porqué insistes en eso?" le preguntó Yoh, sus negativas comenzando a preocuparle. Anna comenzó a llorar de una más sonoramente

"Porque cuando te fuiste me convencí de que no era verdad. Me convencí de que te habías ido huyendo de mi. Tú no me quieres, nunca te importé, nunca hablabas conmigo, Tamao era la que siempre estaba a tu lado, ella te cocinaba comida deliciosa y tú no hacías más que homenajear su destreza para prepararte aquellos festines. Siempre fuiste igual de superficial, pensando solo con tu estómago, eres el chico más egoísta y des--" Yoh no pudo resistir más el solo observar como sus labios se movían, ni siquiera había estado escuchando sus últimas frases. Es verdad, nunca se había dado cuenta, pero en verdad le había tomado gran cariño a Anna desde el primer día que se conocieron.

Anna cerró los ojos. Fue como si de pronto hubiera caído en un trance profundo. Los labios de Yoh le producían una gran calidez que pronto se extendió por todo su cuerpo y no pudo mas que entregarse a aquel momento que, estando en sus cinco sentido, jamás hubiera permitido. Minutos después permitió que sus largos y delicados dedos exploraran el largo cabello castaño oscuro del chico que había conocido desde su niñez. Al mismo tiempo, sintió como las manos de Yoh jugaban con su propio cabello. Se rió un poco, una risa que se perdió dentro de la boca de su prometido, pero igual una risa.

Yoh nunca la había escuchado reír. Es cierto que muchas veces se preguntó lo que sería hacer reír a Anna. Pero no una risa cruel o burlona, sino una risa alegre, de sincera satisfacción y ligereza. A pesar de lo complicado que esto siempre le había parecido, acababa de suceder en ese mismo momento. Y él era la razón de su risa, de su felicidad momentánea. Sonrió.

"¿Aun me odias?" preguntó Yoh, rompiendo la unión entre ambos. Anna exhaló sonoramente, sintiendo la falta de aire. Esto provocó una de las típicas risitas de Yoh Asakura tan características de su forma de ser. Anna frunció el ceño y se sonrojó completamente, mientras que Yoh apoyaba su frente contra la suya, mirándola tiernamente.

"Baka" le regañó Anna, besándole de nuevo

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Aun falta historia!!!! Todavía no se acaba!!! Dejen sugerencias y comentarios, son bien recibidos!!!