En el capítulo anterior…

"Tranquila, todo va a estar bien"

"¡No es verdad! ¡Nada está bien! ¡Es un desgraciado insensible!" gritó la chica del cabello rosado, usando el tono más duro que cualquiera hubiera escuchado de ella.

"¿De quien hablas?" preguntó Jun.

"¡De ese tonto de Horohoro!" rebeló Tamao. Anna parecía perpleja.

"¿Qué? ¡¿Pero por qué?!" le preguntó

"Me dijo que ya no soy su novia y se fue sin decirme nada más ni explicar razones. ¡Me abandonó!" gimió la pobre. Todos intercambiaron miradas incómodamente y Anna no hacia más que abrir los ojos en señal de sorpresa y abrazarla tratando de calmarla.

"Voy a buscarlo" Yoh decidió repentinamente, poniéndose sus sandalias y saliendo de la casa. Anna solo alzó la vista para mirar el muérdago que había colgado esa tarde, esperando que fuera una sorpresa para ellos. Pero parecía que ni siquiera lo habían visto...

Capítulo 7 – La de los elefantes

"Cuatro elefantes se columpiaban...sobre la tela de una araña...como veían...que resistía...fueron a llamar a otro elefante" canturreaba con desgano Horohoro, mientras se encontraba sentado frente al pequeño lago que se encontraba a poca distancia de la casa de Yoh. Miró hacia arriba. La luna brillaba de una manera hermosa, iluminando el cielo que se encontraba plagado de brillantes estrellas. Todas ellas parecían formar el rostro de alguien. Horohoro frunció el entrecejo.

"Cinco elefantes" siguió cantando, tomando una pequeña roca que se encontraba junto a él "...se columpiaban...sobre la tela de una araña" entonces miró hacia el frente y tomó impulso con el brazo "...como veían que resistía..." después arrojó tenazmente la roca hacia el lago esperando poder hacerla rebotar en la superficie, pero solo se hundió "...fueron a llamar a otro elefante"

"Ah...aquí estabas"

"¡Yoh!" exclamó con sorpresa Horohoro, al darse la vuelta y encontrarse con el chico distraído del cabello castaño oscuro.

"Hola ¿Qué haces?" le preguntó casualmente, parándose junto a él. Horohoro permaneció sentado

"Nada. Solo miraba el río"

"Lago"

"Si, eso, lago"

"Y cantabas la de los elefantes"

"Aja"

"Y arrojabas rocas"

"Yoh... ¿Qué quieres?" le preguntó irritado Horohoro. Definitivamente no estaba de humor para sus bromas.

"Tranquilo, no te enojes conmigo. Solo quiero saber algo ¿Puedo hacerte una pregunta?"

"Ya lo hiciste"

"Horohoro..."

"Si, hombre"

"Bueno... ¿Qué paso allá atrás?"

"¿Allá atrás donde?"

"No te hagas, me refiero a Tamao" dijo Yoh, de manera evidente. Se inclinó un poco para recoger una roca.

"No paso nada"

"Aja"

"Yoh, no te metas en lo que no te importa"

"¿Por qué esa hostilidad conmigo? Sabes que no lo hago por burla" dijo Yoh, arrojando la roca, tras lo cual esta rebotó seis veces en la superficie antes de hundirse. Horohoro refunfuñó ante aquella demostración.

"Solo quiero lo mejor para ambos" agregó Yoh, sentándose junto a su amigo de cabello azul. Horohoro dirigió su mirada hacia las estrellas una vez más.

"Yo también...solo quiero lo mejor para Tamao" dijo seriamente. Yoh lo miró confundido.

"Pero, Horohoro..."

"Tamao es una chica muy linda y amable. Se merece lo mejor, de eso no hay duda. Por eso no necesita a alguien como yo a su lado"

"No me digas que no te importa..."

"La amo Yoh. De eso no me cabe la menor duda. Es por eso que compré esto" replicó, sacando algo de su bolsillo y dándoselo a Yoh, quien miró pasmado el hermoso anillo plateado con un pequeño corazón azul incrustado en el centro.

"Es hermoso..."

"Pensaba pedirle que fuera mi esposa"

"¿Pero qué fue lo que te hizo cambiar de opinión?"

"¡Yoh, abre los ojos! ¡Tal vez tu tengas una promesa de un mejor empleo en el centro de la ciudad, pero yo no! ¡Sigo siendo el mismo repartidor de periódicos que conociste hace unos meses! No tengo nada que ofrecerle...ni siquiera a mi hermana Pilika. Pero bueno, ella no eligió ser mi hermana. Tamao si puede elegir, y si sabe lo que le combiene, debería buscarse a alguien mejor que yo" dijo melancólico. Yoh se quedó pensativo ¿Qué le digo? Entiendo lo que le preocupa, sin embargo…

"Pero Horohoro..."

"Eres un tonto"

"¡REN!" exclamaron ambos, viendo al chico del cabello color violeta acercándose a ellos. Tomó asiento entre ambos y arrojó una roca al lago de la misma manera que lo había hecho Yoh. Solo que esta vez, la roca rebotó 15 veces. Yoh y Horohoro pusieron cara de celos.

"Presumido" murmuraron ambos. Ren rió satisfactoriamente y después dirigió su mirada hacia Horohoro de nuevo

"Así que... ¿La de los elefantes?"

"¡Eres un infeliz! ¡¿Viniste hasta aquí solo para burlarte?!" se quejó Horohoro, levantando su puño amenazadoramente frente a su rostro. Ren tranquilamente solo lo empujó hacia a un lado.

"Esta bien, como sea. Si ahorita puedes decirme que no quieres volver con Tamao, me iré" dijo a manera de reto. Horohoro se pasmó un segundo

"¿Eh? Yo...este..."

"¿No puedes verdad? Eres tan predecible..."

"Y tú eres tan oportuno que me dan ganas de partirte toda tu--"

"¡¡¡HOROHORO!!!"

"Ay, cálmate Yoh, no iba a decir nada malo"

"En fin, creo que esta por demás que te diga que a Tamao le vale (palabra que escandalizó a Yoh) si tu tienes mucho dinero o no, ¿verdad? Porque seguro que tú ya lo sabes. Seguro que sabes que Tamao es todo menos superficial. Y seguramente también sabes que acabas de herirla terriblemente con esta bromita de mal gusto que acabas de jugarle, ¿no es así?" insinuó Ren. Horohoro evitó mirarlo a los ojos. Las palabras de Ren eran ciertas... Horohoro apenas podía creer lo tonto que había sido

"Cielos...yo..."

"Bueno, pero supongo que ya no t importa. Después de todo por algo la mandaste al diablo, ¿no?"

"¡¡Atrévete a repetir esa frase, infeliz!!"

"¿Oh si? ¿De verdad estoy equivocado al decir eso?" por más desagradable que fuera el tono de Ren, Horohoro no podía evitar darle mentalmente la razón. Era una forma muy fría de ver la situación, pero a la vez muy acertada.

"Oish...te odio"

"Aja, pero no creo que se compare con lo mucho que ahora Tamao te odia a ti"

"¡¿QUÉ DIJISTE?!!"

"Pues no se, solo me lo imagino porque después de que dejó de llorar subió a su habitación a empacar"

"¿Estaba llorando?" preguntó Horohoro, sintiéndose enormemente culpable. Pero entonces le cayó el veinte "¡¿Empacar?! ¡¿Como que empacar?!"

"Si, cuando uno empaca sus cosas significa que saldrá de la ciudad"

"¡Eso ya lo se tonto! ¡Dime a donde piensa irse!"

"A Izumo. Piensa volver a su lugar natal" Ren reveló. Horohoro se puso de pie inmediatamente

"¡No puedo permitirlo! ¡Tengo q alcanzarla y disculparme por lo que le hice!" exclamó con decisión, dando media vuelta y corriendo de nuevo hacia la pensión Asakura. Mientras tanto, Yoh miraba a Ren lleno de admiración

"Ren...no puedo creer lo que acabas de--"

"Es psicología inversa. Pilika la usa todo el tiempo conmigo" Ren dijo, sonrojándose un poco. Yoh dejó escapar una de sus risitas y de inmediato Ren lo tomó del cuello de su camisa.

"¡No te rías!"

"No tiene nada de malo, se ve que quieres mucho a Pilika"

"¡No digas tonterías!"

"¡Mira, te pusiste colorao!"

"¡¡Ya deja de molestar!!"

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"¡¡¡TAMAO!!!" Anna, Manta, Jun, Ryu y Pilika voltearon a ver a Horohoro, que acababa de irrumpir en el lugar. Todos lo miraron tristemente y después negaron con la cabeza.

"Tamao ya no esta aquí" lamentó Jun. Horohoro se puso tan pálido que el traje blanco de Ryu de pronto pareció ser gris en comparación con su rostro.

"¿Como que ya no está?"

"Pues se fue" dijo fríamente Anna. Horohoro se dejó caer sobre sus rodillas y azotó los puños contra el piso.

"¡Demonios! ¡¿Como pude ser tan tonto?! ¡Ahora ya no volveré a verla!"

"Eres un estúpido" Anna replicó.

"¡Anna!" la regañó Manta. Anna solo le lanzó una mirada amenazadora y se volvió hacia Horohoro

"No se fue del planeta, ¿sabes? ¿Acaso eres tan inútil que no puedes ir a buscarla?" lo retó Anna. Horohoro la miró con asombro

"Anna..."

"¡Date prisa! ¡Seguro aún esta rumbo a la estación!" Pilika le recordó. Horohoro se puso de pie inmediatamente y salió de la casa corriendo.

"¡Buena suerte Horohoro!" gritó Manta al verlo marcharse.

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"Disculpe señorita, me pidió usted un boleto de tren al estado de Izumo, ¿verdad?"

"Así es"

"¿Ida y vuelta?"

"No...solo ida" dijo tímidamente Tamao, tratando de aguantarse las lágrimas. Se sentía como una tonta ¿Porque estaba llorando? Horohoro no se había tocado el corazón al rechazarla del modo en que lo hizo. Después de todo lo que ella había hecho por él y él por ella...

"Pensé que le importaría..."murmuró para sí misma Tamao, alejándose de la taquilla. Tomó asiento en la sala de espera mientras salía su transporte. Por más que lo intentaba, no podía distraer su mente de lo sucedido

"Te odio..."murmuró entredientes. Pero después soltó un suspiro de derrota. Eso no era verdad, y ella lo sabía muy bien. No podía odiarlo. Esas palabras no tenían ningún significado real, mas que el de hacerla sentir mejor. Pero no lo habían logrado

"Quisiera...poder odiarlo...pero no puedo" murmuró. Entonces decidió recordar aquellos defectos característicos de Horohoro. Tenía que encontrarle el lado bueno a esta situación. Al menos se había librado de un muchacho celoso, gritón, inmaduro, peleonero y burlón. Pero...al mismo tiempo había perdido al muchacho agradable, risueño, bromista, simpático, fuerte y tierno que siempre fue para ella. Una sonrisa suya era lo único que necesitaba para que un día nublado se tornara repentinamente en una tarde calurosa y soleada. Como si fuera magia

"Lo odio" dijo, logrando que su voz sonara con más rencor que anteriormente, tratando de darles más fundamento a sus palabras y de convencerse a si misma de que eran ciertas.

"No lo dices en serio... ¿verdad?" Tamao brincó de su asiento del susto y se dio media vuelta para encontrarse cara a cara con la razón de su sufrimiento. Tenía ganas de llorar, de lanzarse hacia él para abrazarlo y disculparse por cualquier cosa que pudiera haber hecho para merecer ser rechazada...pero no se lo permitió a si misma. Frunció el ceño.

"Si lo digo en serio" dijo, con voz temblorosa, tratando de sonar decidida. Pero no pudo evitar ver el dolor en sus ojos tras esta respuesta y su falsa fortaleza se debilitó

"Tamao...yo...lo siento, sí me merezco esas palabras...la verdad...lo eché todo a perder, soy un tonto" dijo, cerrando los ojos en un intento desesperado por retener sus propias lágrimas. La fortaleza momentánea de Tamao se desmoronó por completo.

"¡Horohoro!" exclamó, abrazándole fuertemente y desahogando todo su dolor, empapando su camisa. Horohoro se sorprendió por su repentina acción, sobre todo después de haberla escuchado decirle que lo odiaba. Pero también la abrazó

"Si ya no quieres volver a verme, yo lo comprenderé"

"¡No! ¡Ya no t vayas! ¡No te odio! ¡Eso no era verdad!"

"¿No?"

"Disculpame... algo debí haber hecho para que me dijeras que todo había terminado"

"¡NO!" Tamao se sorprendió ante su negativa, sobre todo después de que la tomó de los hombros y la apartó de él para mirarla a los ojos

"Tamao, no fue tu culpa. Fueron mis ideas"

"¿Ideas?"

"Escucha...yo...yo pensaba...darte esto" dijo, sacando el anillo que previamente le había mostrado a Yoh. Tamao se quedó pasmada por unos momentos

"Horohoro...esto es...un..."

"Tenía miedo de que rieras y me dijeras que no tenia caso porque solo soy un pobre perdedor, no soy rico como Ren Tao o como Ryu, no puedo darte nada. Pero si te quiero mucho, Tamao" le dijo sinceramente. Tamao lo miró por un momento y después rió. Horohoro estaba completamente confundido ante su reacción

"Tonto" dijo Tamao, quitándole el anillo y colocándoselo "Yo también te quiero"

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"Si, si, ya esta decidido, Ren Tao le pedirá a Pilika que sea su esposa" Yoh dijo. Ren se puso rojo

"¡¿Y a qué hora lo decidieron?! ¡¿Qué les pasa? ¡Inconcientes!"

"No seas tímido Ren"

"Cállate, Horohoro!!!"

"Bueeeno, por cualquier cosa, ya sabes que te apoyamos"

"¡Par de inútiles!"

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ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO!!!! Eso fue todo en este fic, y es mi último fic de shaman king, dado que al parecer todos quieren YohxAnna y yo escribo HoroxTamao XDDD Fue algo frustrante la verdad XD Pero me diverti escribiendo. Volveré a mis fics de Card Captor Sakura Jajajaja sean felices!!!! Chao!!!