Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, qué mas quisiera. Pero me tomo mi derecho de fan de coger a los personajes y escribir sobre ellos lo que me plazca nn

Genero:Romance. O al menos eso pretendía.

Rated:K? Siempre fui mala clasificándolo n.nU

The Meaning

En el cuarto de los chicos de 6º curso, en la torre de Gryffindor, la penumbra acogía a dos muchachos, los cuales podían oír de fondo los sonidos y celebraciones que los de su casa exclamaban en la sala común. Uno estaba tumbado bocabajo en su cama, con un grueso libro frente a él, y el otro se encontraba sentado en la suya propia, haciendo aparentemente nada. El más castaño, el que leía, dejo escapar un nuevo suspiro de fastidio al volver a sentirse observado.

-Sirius, ¿te importaría dejar de mirarme? –odiaba el tener miradas clavadas en él, y aún más cuando eran del moreno pues nunca conseguía adivinar lo que estaba pensando. No en un principio.

-¿Qué pasa Moony? ¿Te hice enfadar? –preguntó preocupado el otro, sin, claro está, dejar de mirarle-. No sueles llamarme por mi nombre de pila –murmuró.

-Sólo te digo que dejes de agobiarme. Si tuve que salir de la fiesta en la que nuestro amigo, es más, tu mejor amigo es el principal protagonista fue porque no dejaste de acosarme –dijo sin apartar la mirada de aquel libro de Historia de la Magia, el cual parecía lo más fascinante del mundo.

-Lo hice por ti, sé que no te gustan las multitudes –un "ja" sarcástico fue lo que se escuchó como respuesta-. Está bien, sé que no sueno muy convincente pero te aseguro que fue lo mejor. Si te hubiera seguido viendo tontear con esas niñatas de 4º, te juro que le partía la cara a alguna… o a todas –sentenció.

Remus hizo oídos sordos. Odiaba que fuera tan celoso. El licántropo tenía muchas más razones para estarlo y nunca se quejaba. No abiertamente. Aunque en su interior tenía ganas de transformarse en lobo y arrancarles esa bonita casa a las chicas de otros cursos que osaban tontear con el merodeador, no lo expresaba. Pasó la página de su libro, fingiendo estar enfrascado en su lectura. ¡¿Cuándo maduraría ese idiota!

-Lo hecho, hecho está. Me lo habrías acabado agradeciendo –nuevamente, un "ja" sarcástico se oyó en la habitación-. Además, estamos celebrando un partido de quiddich y no era tiempo de que "El profesor Remus" diera clases particulares a las crías.

-Estamos en época de exámenes, hay gente que se interesa por los estudios y que no tiene tanta facilidad, facilidad pasmosa por cierto, para saber las cosas como tú. Y no es ninguna cría, te recuerdo que Pam está en nuestro curso.

-Vaya, con qué confianza tratas a la novia de Patil, ¿no? No sabía que fuerais tan amigos…

Lupin decidió ignorar los infantiles comentarios de Black. No tenía por qué justificarse, y mucho menos disculparse con él. Al ver que el otro no cedía, Sirius se levantó exasperado, para después patear el baúl de Pettigrew. El dolor le hizo reflexionar. Sí, él estaba siendo un egoísta y un celoso, cuando Remus era el que más debería estarlo y nunca decía nada.

-¿Dónde está Wormtail? –se le ocurrió de repente. Al ver que se le había pasado el mal genio una mínima parte, el licántropo le contestó.

-Estaba terminando el trabajo de astrología en la biblioteca, y según me dijo una de Ravenclaw –mirada desconfiada por parte de Sirius al mencionar a la samaritana de la otra casa- se había quedado dormido y le puso una manta por encima. No creo que nadie se moleste en despertarlo, y no te veo con mucha intención de ir a hacerlo tú mismo.

Al estar fingiendo leer, no se pudo percatar de la sonrisa traviesa que había aparecido en los labios del animago. Pero antes de hacer nada, decidió confirmar su teoría.

-¿Y Prongs?

-"¿Nunca acabará este interrogatorio?" -pensó Remus-. Creo que fue a acosar a Lily. Ambos habían tomado demasiado whisky de fuego, tal vez no vengan en toda la noche. Creo que se iban a aquella habitación que se transforma en lo que desees.

Analizó sus palabras detenidamente, para luego mirar a Sirius y darse cuenta de que había dicho justo lo que quería, por la sonrisa que tenía en su cara. De haber estado más atento, habría podido prevenir lo que iba a hacer el moreno. Cerró el libro, sabiendo que eso iba para largo, y se sentó con las piernas cruzadas sobre la cama. Primer round: perdido.

-Vaya, veo que te dignas a mirarme –una mirada avinagrada fue lo que recibió del otro-. Está bien, está bien, me abstengo de mis comentarios sarcásticos –dijo cómicamente, levantando la mano derecha como juramento. Lupin suspiró otra vez, entre divertido y cansado, por el comportamiento del otro muchacho.

-Siéntate aquí –murmuró, señalando a la parte del colchón a su derecha. Al darse cuenta que si lo hacía, no podrían hablar y las intenciones del otro no serían santas, redireccionó el dedo hacia el suelo justo frente sí. Sirius se convirtió en aquel perro negro que tan visto tenía el licántropo y, moviendo la cola y sacando la lengua, hizo lo que le pedían. Remus repitió aquel suspiro, para posar la mano en la cabeza del perro-. No hagas el payaso, Padfoot –al escuchar su mote, automáticamente se sentó expectante, ya en su forma humana. Moony no debía estar tan enfadado si había dejado de llamarle "Sirius"-. Así está mejor.

-¿Por qué estabas tan cerca suya cuando hablabais? Para preguntar algo sobre las clases no hace falta estar tan cerca –Remus debería contárselo. Habían sentenciado su muerte en Hogwarts como a Pamela se le ocurriera contar algo de lo que había visto.

-No estábamos hablando de estudios… me estaba preguntando algo personal, por eso lo hacíamos tan cerca –la palabra "personal" no agradó lo más mínimo al animago, que lo miró con desconfianza-. Algo personal, entre tú y yo –le aclaró. Sirius se sorprendió de que él estuviera incluido en la conversación que habían tenido-. Me preguntó si… estábamos juntos –el otro palideció al instante, dándose cuenta de lo que había echo.

-¿Qué le contestaste? –pudo decir. Pamela era famosa por no guardar los secretos ni de sus mejores amigas, las estudiantes de cuarto que la acompañaban eran las únicas que podían soportar su cualidad principal: el chisme personificado. Si llegase a saber la relación que en verdad mantenían los dos chicos…

-Por supuesto, le dije que no. No tengo ningún remordimiento en mentir sobre eso. Y se lo creyó. PERO –señaló bien la palabra, para que Black lo comprendiera- eso fue hasta que tú, en uno de tus ataques de celos infundados, me cogieras del brazo, me gritaras mi nombre completo y me arrastraras hasta nuestra habitación para encerrarme. La verdad, batiste tu record, no tardaste ni 40 segundos en subirme. Enhorabuena –terminó con sarcasmo.

Tal vez el licántropo tuviera razón y se había pasado. Para todos exceptuando al director, era un secreto la J de su nombre. Ni tan siquiera los otros dos merodeadores restantes lo sabían. El que Sirius le hubiera llamado por sus dos nombres y apellido, alejándolo de una chica, fue bastante drástico. Más que nada porque era uno de los gestos más claros de celos y el incluir el nombre del que provenía la J de "Remus J. Lupin", mayor aún.

-Lo siento… -murmuró cabizbajo- No pensé. De repente te vi con esa… esa… chica –se esforzó por no referirse a ella con algún nombre menos ortodoxo- y no pude aguantarme. Sabes que no me pongo así a menudo, tan solo cuando te veo tonteando con alguna mujer, diciéndole tonterías para que se sonroje, sonriéndole para que se le caiga la baba, como hace James y…

-¿…Y como haces tú? –completó la frase. El otro se sonrojó, dándose cuenta de que si alguien debía estar celoso no era él exactamente- ¿Ves? Tu silencio demuestra que te has dado cuenta. ¿Alguna vez me has visto quejarme? –la verdad era que no, y se lo agradecía profundamente. No le gustaba que Remus le reprochara cosas, y lo de tontear con estudiantes era una de las cosas que el licántropo se aguantaba. Se dio cuenta también de lo mucho que pasaba el otro por su egocentrismo, y la culpa apareció en sí.

-Sé que soy un imbécil por eso… PERO –en todas las frases del moreno debía haber un pero que intentara vanamente remitir la culpa- déjame aclararte que no tienen derecho. No tienen derecho a tocarte, a mirarte, a pronunciar tu nombre… ni siquiera a respirar el mismo aire que tú. Eres demasiado bueno para ellas, Moony. No te merecen. Incluso me replanteo si yo mismo te merezco –no solía ser tan sincero ni abrirse tanto, pero las pocas veces que lo lograba el corazón de Remus se reblandecía. Aquel cabezadura siempre conseguía arrancarle una sonrisa.

-Entonces, insinúas que me meta en una burbuja, ¿no? –rió al ver cómo el otro se lo replanteaba, repasando mentalmente algún hechizo que diera un efecto parecido- Y en cuanto a lo de si me mereces… No estoy seguro, pero tengo claro que con quien quiero estar es contigo.

Le sonrió, haciéndole ver que no pasaba nada y que olvidaba el numerito de la fiesta. Sirius le respondió con otra semejante. De repente, el licántropo se levantó, desperezándose. Dio un par de pasos para colocarse tras su amigo, para comentar como quien dice el tiempo:

-Entonces… Peter dormido y James con Lily, ¿no? –una sonrisa apareció en sus labios, que no encajaba nada con la personalidad que la gente creía ver en él. A Sirius no le hizo falta girarse para saber qué cara había puesto. Era esa cara que ponía en los escasos pero bien cobrados momentos que estaban completamente a solas. Cara que indicaba que al día siguiente, se despertarían tarde.

-Así es. No creo que vuelvan en mucho rato –se volvió a retomar la idea inicial de Sirius. Se levantó y se dio la vuelta, para encontrarse a escasos centímetros de su pareja. Entre los exámenes y que la cantidad de alumnos en Hogwarts había parecido multiplicarse estratégicamente para que nunca pudieran estar solos, lo que más ansiaba era un beso de SU Remus. Cuando intentó acortar la distancia entre sus labios, con un rápido movimiento Lupin posó su boca sobre el cuello del moreno, respirando sobre él y haciendo que se estremeciera.

-Eres cruel… pero con buenos reflejos –comentó el animago. Por lo que parecía, le iban a mantener a abstinencia de beso durante un rato hasta que pagara por la abochornante demostración de sobreprotección que tenía ante el castaño. Y eso le molestaba. Como también le molestaba esos cambios de personalidad tan inmensos cuando se encontraba a solas con el licántropo. ¿Qué demonios es lo que le hacía desvariar?

Sus cavilaciones se vieron interrumpidas por el cálido contacto de los labios de Remus en su cuello. Con extrema paciencia, delicadeza y, para que mentir, ganas de que Sirius sufriera con su lentitud, el hombre lobo se dedicó a besar el cuello que se le exponía. Para entonces sus brazos se encontraban rodeando la espalda de Padfoot, haciendo una leve presión para que el otro le correspondiera al abrazo. Aquellos momentos eran los que le hacía ver que merecía la pena la sumisión que presentaba de día y en multitud.

Cuando se separó, observó su obra con orgullo. Tras eso, sus ojos se encontraron con aquellos grises, que le pedían que siguiera. Le empujó suavemente hasta la cama, donde lo sentó frente a si. No pensaba ceder tan pronto, lo haría agonizar un poquito más. Y conocía perfectamente la forma de hacerlo.

Se arrodilló en el colchón, con una pierna a cada lado del moreno. Se acercó tanto como pudo pero sin que llegase a existir roce. Conocía la impaciencia de Sirius, así que le sujetó ambas muñecas tras la espalda con la mano izquierda. Mientras, la derecha se dedicaba, apenas con las yemas de los dedos, a recorrer la cara, cuello y hombros del animago. Todo adornado con la inhumana paciencia del castaño, que exasperaba de sobremanera a Sirius.

-Moony, por favor, como no hagas algo con esto vamos a tener problemas. Los dos –finalizó, refiriéndose a cierto órgano masculino, el cual se encontraba bastante abultado.

Un escalofrío recorrió la espalda de Black. Juraría que no había sido una ilusión. Acababa de ver en la cara de su amante una mirada, acompañada de su respectiva sonrisa, nada usual. Podría haber sido de James, de él mismo, o incluso de Evans. Pero, ¿de Remus?

Entendió lo que esa sonrisa significaba cuando el mencionado licántropo hizo que sus mejillas contactaran, quedando así sus labios junto a su oído. A su vez, bajó lentamente las caderas hasta que ambos miembros se rozaron en un profundo y pausado movimiento hacia delante. Todo esto acompañado por el largo gemido de Re3mus, que incrementó el resultado de la acción: un considerable aumento de masa en la virilidad de Sirius.

Este ya no pudo aguantar más y se zafó del agarre del hombre lobo, tal vez con un poco de brusquedad, para sujetarlo por las muñecas, recostarlo en la cama y aprisionarlo.

-No sabía que pudieras ser tan cruel, Moony –le murmuró a escasos milímetros de sus labios.

-Eso te pasa por celoso –su sonrisa de diversión se vio ocultada por los hambrientos labios de su compañero, los cuales le exigían con necesidad que le perteneciera.

Y lo que pasó después, aunque todos lo imaginen, tan solo cuatro paredes lo saben.

A la mañana siguiente, tras haber dejado a Sirius durmiendo en su cama (después de una larga lucha por desembarazarse de sus brazos) Remus apareció en la Sala Común con unas ojeras que le llegaban a los tobillos pero con un brillo especial en los ojos. Quitando a unos chicos de primero, solo tres personas había en la sala. James, Lily y Peter.

-¿Cómo es que hoy te levantaste tan tarde? Ya perdiste el desayuno, Moony –dijo Wormtail mientras se masajeaba el cuello. Al parecer las mesas de la biblioteca no eran nada cómodas para dormir en ellas.

-Eh… A decir verdad yo… -no podía contarles lo de la noche pasada. Aunque para sus amigos no era ningún secreto la relación que mantenían, no podía contarles de sus aventuras cuando estaban solos. Para su suerte o desgracia, la pelirroja le interrumpió antes de que tuviera que inventar cualquier excusa.

-Yo se lo que pasó –dijo con voz cantarina a la vez que se levantaba para abrazar a su amigo-. Pobrecito, ¿te duele mucho? –inquirió, ahora en un volumen más bajo, para terminar con una risa.

-¡Lily! –el chico se sonrojó. ¿No era ella la que había pasado la noche con el buscador vete-a-saber-donde? ¡Que se meta en sus asuntos!

El 6º sentido de James le dijo que era mejor no seguir preguntando, y se apresuró a cambiar de tema.

-Oye Moony, una chica se séptimo me ha dicho sobre tu segundo nombre. ¿De verdad eso significa la J?

-Yo también me sorprendí cuando me lo dijo Samantha. Nunca nos dijiste lo que significaba –apoyó Peter.

-Veo el nombre un poco simple. Siempre pensé que era algo estilo Jeremy, Joseph… -terció la chica.

-No os lo dije porque nunca preguntaron –contestó Lupin. Antes de que les diera tiempo a seguir comentando, una chirriante y demasiado dulce voz les llamó la atención.

-Reeeeeemuuuuuus –Pamela Andrews, futura esposa de Edward Patil según los rumores, el cotilleo personificado, acababa de hacer acto de presencia en la Sala Común-. ¿Puedes venir? Tengo que hablar contigo –ninguno de los otros tres habían presenciado la escena de la noche anterior, por lo que se sorprendieron cuando su amigo se la llevó del brazo al rincón más solitario y apartado.

-Pam, en verdad lo de anoche… Por favor, no vayas a decir por ahí que Sirius y yo…

-¿De qué hablas, Remus? ¿Qué fue lo que pasó anoche? –preguntó con perfecta inocencia la muchacha. Pero hubo algo en su voz que no gustó nada al licántropo.

-¿Piensas pedirme algo a cambio de tu silencio? –dijo en tono suspicaz.

-¿Por quién me tomas, Remus? –la constante repetición de su nombre comenzaba a molestar al chico, y más aún el tonito con el que lo hacía- ¡Ni que fuera una cotilla aprovechada! Pero el lunes tengo que entregar un trabajo de Defensa Contra Las Artes Oscuras, ¿sabes? Y no tengo nada de ganas de hacerlo… Ya nos veremos, Remus John Lupin –y se marchó mientras reía escandalosamente.

Estupendo, doble trabajo que hacer el domingo. Adiós a la visita a Hogsmeade. Nota mental: matar a Sirius cuando despierte.

Notas de la autora

Este fic lo escribí mitad tras un examen y mitad después de esquiar XD La "trama" de la J era una excusa para poner la escenita de la habitación, que no me quedo tan bonita y "kya" como pretendía. Maldita inspiración y maldito teclado, escriban lo que quiero T.T Aunque en verdad estuve un montón de tiempo sin saber que la J. de Remus significaba John XD vaya fan estoy hecha, ¿no?

Actualizaré tan pronto como pueda. Se aceptan reviews con comentarios, amenazas… todo menos virus. ¡R&R!